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299-2018-HC-TC - NO Preciso P. Igualdad en Pena Alternativa

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Pleno.

Sentencia 664/2021
EXP. N.° 00299-2018-PHC/TC
AREQUIPA
LOURDES SARA CANDELARIA
OCHARÁN SALAS

RAZÓN DE RELATORÍA

En la sesión de Pleno del Tribunal Constitucional, de fecha 8 de junio


de 2021, los magistrados Ferrero Costa, Miranda Canales, Blume
Fortini, Ramos Núñez, Sardón de Taboada (con fundamento de voto)
y Espinosa-Saldaña Barrera (con fundamento de voto) han emitido
la siguiente sentencia que resuelve:

1. Declarar FUNDADA en parte la demanda de habeas corpus por


haberse vulnerado el derecho a la debida motivación de las
resoluciones judiciales y, en consecuencia, NULAS la sentencia penal
de fecha 28 de octubre de 2016, expedida por el Juzgado Unipersonal
M.B.J Caravelí; y la sentencia de fecha 30 de marzo de 2017, expedida
por la Sala de Apelaciones - Sede Camaná de la Corte Superior de
Justicia de Arequipa.

2. ORDENA que se expida un nuevo pronunciamiento observando lo


dispuesto en los fundamentos 16 y 17 de esta sentencia.

3. Declarar INFUNDADA la demanda en lo demás que contiene.

Por su parte, la magistrada Ledesma Narváez emitió un voto singular


declarando infundada la demanda.

La Secretaría del Pleno deja constancia de que la presente razón


encabeza la sentencia y los votos antes referidos, y que los
magistrados intervinientes en el Pleno firman digitalmente al pie de
esta razón en señal de conformidad.

Flavio Reátegui Apaza


Secretario Relator

SS.

LEDESMA NARVÁEZ
FERRERO COSTA
MIRANDA CANALES
BLUME FORTINI
RAMOS NÚÑEZ
SARDÓN DE TABOADA
ESPINOSA-SALDAÑA BARRERA
EXP. N.° 00299-2018-PHC/TC
AREQUIPA
LOURDES SARA CANDELARIA
OCHARÁN SALAS

SENTENCIA DEL TRIBUNAL CONSTITUCIONAL

En Lima, a los 8 días del mes de junio de 2021, el Pleno del Tribunal
Constitucional, integrado por los señores magistrados Ledesma Narváez, Ferrero Costa,
Miranda Canales, Blume Fortini, Ramos Núñez y Sardón de Taboada, pronuncia la
siguiente sentencia, con el abocamiento del magistrado Espinosa-Saldaña Barrera,
conforme al artículo 30-A del Reglamento Normativo del Tribunal Constitucional, con
los fundamentos de voto de los magistrados Sardón de Taboada y Espinosa-Saldaña
Barrera, y con el voto singular de la magistrada Ledesma Narváez, que se agregan.

ASUNTO

Recurso de agravio constitucional interpuesto por Lourdes Sara Candelaria


Ocharán Salas contra la resolución expedida por la Corte Superior de Justicia de fecha 19
de diciembre de 2017, que declaró improcedente la demanda de autos.

ANTECEDENTES

Lourdes Sara Candelaria Ocharán Salas interpone demanda de habeas corpus (foja 1 del
expediente principal) en contra el Juez Unipersonal de Caraveli y de los jueces superiores
de la Sala Mixta Descentralizada e Itinerante de Camaná. Cuestiona la Sentencia Nº 179-
2016-JM-PE, la cual la condenó como autora del delito de lesiones leves y le impuso ocho
meses de cárcel efectiva, además del pago de una reparación civil de S/. 40 000.00
(cuarenta mil nuevos soles); así como la Sentencia de Vista Nº 20-2017, decisión que
confirmó lo resuelto por la autoridad jurisdiccional de primera instancia. Señala que se
han vulnerado sus derechos a la libertad individual, tutela procesal efectiva, el principio
acusatorio, el derecho de defensa, la proporcionalidad de las penas, la resocialización, la
igualdad en la aplicación de la ley penal, la debida motivación de las resoluciones
judiciales y a la instancia plural.

La recurrente cuestiona que, pese a la pretensión del Ministerio Público para que, en el
proceso penal seguido en contra de la beneficiaria, se aplique una pena suspendida, las
autoridades judiciales denunciadas la han condenado a una pena de 08 meses de pena
privativa de la libertad efectiva. Del mismo modo, advierte que no se ha justificado en
qué medida ella no cumpliría con el segundo presupuesto relacionado con la aplicación
de una pena suspendida, el cual se encuentra contenido en el artículo 57 del Código Penal
(modalidad del hecho punible). Precisa, en ese sentido, que los demandados no tomaron
en cuenta el comportamiento procesal, la personalidad del agente, o si volvería a cometer
nuevo delito o no. Añade que las resoluciones judiciales tampoco especificaron en qué
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medida la sanción impuesta era proporcional y conforme con el principio de


resocialización.

Por otro lado, también refiere la recurrente que el extremo relativo al pago de una
indemnización es inconstitucional. Sostiene que, pese a que las autoridades judiciales
determinaron que debían declararse infundados los pedidos de la agraviada sobre la
reparación civil (relacionados con los gastos en los que habría incurrido la agraviada y en
los meses que dejó de trabajar como serumnista), de manera sorpresiva procedieron a
establecer que existía un daño a la persona (psicológico y moral) que debía ser resarcido,
y por el cual fijaron una suma de S/. 40, 000.00 (cuarenta mil nuevos soles). Alega que
este extremo de la decisión vulnera el principio de congruencia procesal y el derecho a la
defensa. Agrega que esa cantidad no se corresponde con los cálculos que, en su momento,
hizo el Ministerio Público.

También se señala en el escrito de demanda que las autoridades judiciales omitieron


pronunciarse sobre la prueba y argumentos planteados por la defensa. Indica que, pese a
que el juzgado hizo referencia a que se encontraría frente a un posible caso de legítima
defensa, finalmente decidió negar la aplicación de esta eximente por no resultar necesaria
ni razonable la forma en que actuó la ahora recurrente. En similar sentido, cuestiona que
no se ha indicado en qué medida se ha otorgado valor probatorio a los diversos medios
actuados durante el juicio, tales como las declaraciones y certificados médicos legales
que fueron presentados. Señala que de estas pruebas se puede concluir que no existe
certeza en relación con quién sería la autora de las lesiones, ni quien portaba el objeto
punzo cortante con el que se materializó el ilícito.

La recurrente agrega en su escrito que, en la sentencia de vista, las autoridades


denunciadas han omitido pronunciarse sobre dos puntos presentados en el escrito de
apelación, los cuales son los relativos a la pretensión de nulidad por vulneración del
derecho a la debida motivación; así como respecto de cada uno de los argumentos que
sustentaba la nulidad de la sentencia apelada. En este orden de ideas, menciona que la
motivación ha sido incongruente, ya que no se habría pronunciado sobre la pretensión
impugnatoria principal, relacionada con la nulidad de la sentencia. Del mismo modo,
menciona que esto ha supuesto una vulneración del derecho a la doble instancia o derecho
al recurso.

En similar sentido, la actora en este habeas corpus argumenta que los jueces superiores
actuaron como jueces de primera instancia, ya que se pronunciaron, de modo propio y
por primera vez, sobre tres puntos no examinados en el fallo de la primera instancia: i)
aplicación de un precedente judicial, cuando ello no fue objeto de cuestionamiento o
debate; ii) las lesiones sufridas por la agraviada, sin que ello haya sido objeto de
apelación; iii) el hecho que se haya hecho referencia a no solo una agresión ilegítima por
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parte de la ahora recurrente, sino a que esta no actuó en defensa propia, sino con la
voluntad de atacar.

Finalmente, la recurrente sostiene que no se ha motivado el extremo relativo a la pena


impuesta, y concretamente al hecho que sea efectiva. Sostiene que ello, además, supone
una vulneración del principio de igualdad en la aplicación de la ley, ya que existen
diversos pronunciamientos judiciales en los que las autoridades judiciales han dispuesto
la aplicación de la exención de la pena, la reserva del fallo condenatorio o, en el peor de
los casos, la pena suspendida.

Por su parte, con fecha 13 de septiembre de 2017, el Juez Mixto y Unipersonal del Módulo
Básico de Justicia de Caravelí contesta la demanda. Alega que en la demanda de habeas
corpus existen diversos argumentos (como el de la resocialización o el de congruencia
procesal) que, en su momento, no fueron impugnados en el recurso de apelación, por lo
que, a su criterio, lo que la recurrente pretende es prolongar la controversia suscitada en
un proceso constitucional. En relación con el resto de puntos cuestionados, sostiene que
ellos han sido revisados y confirmados por la autoridad superior jerárquica.

Del mismo modo, con fecha 5 de octubre de 2017, el Procurador Público Adjunto a cargo
de los asuntos judiciales del Poder Judicial procede a contestar la demanda. Señala que la
verdadera pretensión de la recurrente es la cuestionar la pena impuesta en su contra, así
como la reparación civil respectiva. En ese sentido, no es viable que la justicia
constitucional sea articulada para intentar revertir un resultado adverso en el marco de un
proceso penal. Añade que las autoridades judiciales emplazadas han justificado de manera
lógica y adecuada sus fallos, y que todo se ha desarrollado en el marco de un proceso
regular.

El Primer Juzgado de Investigación Preparatoria de la Corte Superior de Justicia de


Arequipa, con fecha 3 de noviembre de 2017 (fojas 280 del expediente principal), declaró
fundada en parte la demanda. Estimó que los hechos expuestos en la demanda reflejaban
una vulneración al derecho constitucional a la motivación de las resoluciones judiciales,
la cual tuvo una especial incidencia en el principio de proporcionalidad y el de
resocialización. En ese sentido, declaró la nulidad de las sentencias expedidas en el marco
del expediente Nº 162-2016-0-0403-JR-PE-01, y que, por ende, debían remitirse los
actuados a otro órgano jurisdiccional, con la finalidad que se emita nuevo
pronunciamiento.

La Tercera Sala de Apelaciones de la Corte Superior de Justicia de Arequipa, con fecha


19 de diciembre de 2017 (fojas 350 del expediente principal), revocó lo resuelto por la
autoridad jurisdiccional de primera instancia, y declaró improcedente la demanda, ya que
consideraba que los hechos denunciados podrían haber sido cuestionados a través del
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recurso de casación penal. Del mismo modo, estimó que la demanda solo pretende revertir
el sentido de las decisiones judiciales que ya han adquirido la calidad de cosa juzgada.

En su recurso de agravio constitucional, la recurrente reproduce, en esencia, los


argumentos contenidos en la demanda de habeas corpus.

FUNDAMENTOS

&. Delimitación del petitorio

1. La recurrente solicita que se declare la nulidad de las sentencias que la condenaron


como autora del delito de lesiones leves y que le impusieron ocho meses de cárcel
efectiva, además del pago de una reparación civil de S/. 40 000.00 (cuarenta mil
nuevos soles). Alega que se han vulnerado sus derechos a la libertad individual, tutela
procesal efectiva, el principio acusatorio, el derecho de defensa, la proporcionalidad
de la pena, la resocialización, la igualdad en la aplicación de la ley penal, la debida
motivación de las resoluciones judiciales, y a la instancia plural.

&. Consideraciones del Tribunal Constitucional

2. Este Tribunal advierte que los alegatos de la parte recurrente abarcan distintos puntos
controvertidos. En ese sentido, se procederá a abordar, de forma separada, cada uno
de ellos.

a) Principio acusatorio

3. La recurrente alega que se ha vulnerado el principio acusatorio en la medida en que,


pese a que el Ministerio Público requirió la aplicación de una pena suspendida en su
contra, la autoridad jurisdiccional le impuso una sanción de pena efectiva de ocho
meses, disponiendo su captura a nivel nacional.

4. En reiterada jurisprudencia, este Tribunal ha sostenido que la vigencia del principio


acusatorio imprime al modelo de enjuiciamiento de ciertas características: a) que no
puede existir juicio sin acusación, debiendo ser formulada esta por persona ajena al
órgano jurisdiccional sentenciador, de manera que si el Fiscal no formula acusación
contra el imputado, el proceso debe ser sobreseído necesariamente; b) que no puede
condenarse por hechos distintos de los acusados ni a persona distinta de la acusada;
e) que no pueden atribuirse al juzgador poderes de dirección material del proceso que
cuestionen su imparcialidad [Cfr. STC 2005-2006-HC/TC].
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5. En relación específicamente a la facultad de la autoridad jurisdiccional de imponer


sanciones privativas de la libertad, este Tribunal también ha precisado que

[s]iendo exclusiva la potestad del Ministerio Público de incoar la acción penal y de


acusar, a falta de ésta, el proceso debe llegar a su fin. Ello implica, por tanto, que el
órgano jurisdiccional se encuentre vinculado a los términos de la acusación fiscal,
específicamente en lo concerniente a la imputación penal (ello en mérito a la
condición del Ministerio Público como titular de la acción penal ya mencionado),
mas no se predica lo mismo sobre el quántum de la pena, que se fijará sobre la base
de la convicción a la que haya llegado el juzgador, pudiendo agravarla (dentro de los
límites que impone el tipo penal) inclusive si lo considera pertinente con la obligación
de sustentar dicha medida, sin que ello lesione el principio acusatorio [STC 07274-
2006-HC, fundamento 5].

6. Este Tribunal advierte que las decisiones de las autoridades jurisdiccionales


emplazadas fueron expedidas a propósito de un previo requerimiento fiscal, y que se
ha respetado la plataforma fáctica que sustentó el inicio del proceso penal. Del mismo
modo, la normatividad penal habilita la posibilidad de, en determinados escenarios,
no aplicar la pena requerida por el Ministerio Público. En el presente caso, la
autoridad jurisdiccional, en virtud de su rol de contralor de la legalidad de la
imputación y de la pena, dispuso que correspondía imponer una pena privativa de la
libertad de ocho meses. De este modo, no es posible concluir alguna posible
vulneración del principio acusatorio.

7. En ese sentido, corresponde declarar infundada la demanda en este punto.

8. Ahora bien, esto no quiere que las autoridades jurisdiccionales no tengan un especial
deber de motivación en los escenarios en los que decidan convertir una pena
suspendida en una de carácter efectiva. Corresponde, en este sentido, examinar si es
que los jueces emplazados han observado, al apartarse de la pena propuesta por el
Ministerio Público, el derecho a la debida motivación de las resoluciones judiciales.

b) Motivación de las resoluciones judiciales, proporcionalidad de la pena y


resocialización

9. La parte demandante alega que las resoluciones judiciales cuestionadas no han


justificado en qué medida no se cumpliría con el segundo presupuesto relacionado
con la aplicación de una pena suspendida, el cual se encuentra contenido en el artículo
57 del Código Penal (modalidad del hecho punible). Precisa, en este orden de ideas,
que los demandados no tomaron en cuenta el comportamiento procesal, la
personalidad del agente, o si volvería a cometer nuevo delito o no. Añade que las
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resoluciones judiciales tampoco especificaron en qué medida la sanción impuesta era


proporcional y conforme con el principio de resocialización.

10. El artículo 57 del Código Penal regula la suspensión de la ejecución de la pena en los
siguientes términos:

El juez puede suspender la ejecución de la pena siempre que se reúnan los requisitos
siguientes:

1. Que la condena se refiera a pena privativa de libertad no mayor de cuatro años.


2. Que la naturaleza, modalidad del hecho punible, comportamiento procesal y la
personalidad del agente, permitan inferir al juez que aquel no volverá a cometer
un nuevo delito. El pronóstico favorable sobre la conducta futura del condenado
que formule la autoridad judicial requiere de debida motivación.
3. Que el agente no tenga la condición de reincidente o habitual.
4. El plazo de suspensión es de uno a tres años.

La suspensión de la ejecución de la pena es inaplicable a los funcionarios o servidores


públicos condenados por cualquiera de los delitos dolosos previstos en los artículos
384, 387, segundo párrafo del artículo 389, 395, 396, 399, y 401 del Código, así como
para las personas condenadas por el delito de agresiones en contra de las mujeres o
integrantes del grupo familiar del artículo 122-B, y por el delito de lesiones leves
previsto en los literales c), d) y e) del numeral 3) del artículo 122.

11. En la sentencia Nº 179-2016-JM-PE, expedida por el Juzgado Unipersonal M.B.J


Caravelí de la Corte Superior de Justicia de Arequipa (obrante a fojas 74 del
expediente principal), se dispuso, sobre este punto, que

en el presente caso no concurren todos los requisitos previstos por el artículo 57 del
Código Penal, para disponer la suspensión de la ejecución de la pena, puesto que si
bien la pena a imponerse no es superior a cuatro años de pena privativa de libertad,
así como la acusada no tiene la calidad de reincidente o habitual, resulta relevante
advertir que la modalidad del hecho punible ha generado consecuencias permanentes
en la integridad física de la agraviada, pues las lesiones inferidad en su persona tienen
trascendencia en el tiempo al haberle desfigurado el rostro, alterando su estética y
simetría facial, lo cual constituye una huella indeleble, tal como se ha diagnosticado
en el certificado médico legal 005269-PF-HC, todo lo cual justifica disponer que la
ejecución de la pena sea con el carácter de efectiva” (fojas 79 del expediente
principal).

12. Esta decisión judicial fue impugnada por la defensa de la ahora beneficiaria del
presente habeas corpus. De este modo, la Sala Penal de Apelaciones – Sede Camaná
de la Corte Superior de Justicia de Arequipa, al referirse a este mismo punto en la
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Sentencia de Vista Nro. 20-2017-SPAC-CSJAR (obrante a fojas 88 del expediente


principal) sostuvo que

[r]especto a la aplicación de la pena suspendida, señala el artículo 57 del Código


Penal que deben concurrir tres requisitos, de los cuales el A quo ha señalado, que se
configuran dos, es decir, que la pena es inferior a los cuatro años de pena privativa
de libertad y que la acusada no es reincidente o habitual, sin embargo, de los hechos
expuestos se tiene que la gravedad de las consecuencias del delito cometido, así como
las circunstancias en las que se produjo las lesiones, y la desfiguración que ha sufrido
la agraviada, mas aún si ésta no ha concurrido al proceso, y se encuentra con orden
de captura, no concurriendo los requisitos para la pena suspendida (fojas 91).

13. El Tribunal nota que la razón principal que se ha invocado por las autoridades
jurisdiccionales penales que resolvieron el caso fue el relativo a la gravedad de las
consecuencias del delito cometido. Ahora bien, el artículo 57 del Código Penal
dispone que tanto la naturaleza como la modalidad del hecho punible deben permitir
inferir al juez que el agente “no volverá a cometer un nuevo delito”. Esto implica que
la conversión de una pena suspendida en una de carácter efectivo debe requerir una
motivación especialmente cualificada, ya que ello supone un apartamiento del criterio
adoptado por parte del titular de la acción penal, el cual, como se indicó supra, había
solicitado en su requerimiento la aplicación de una pena suspendida de dos años
debido a que la imputada carecía de antecedentes penales y, en su caso, no concurrían
circunstancias agravantes. Se advierte, en este sentido, que el solo hecho de imponer
una pena más gravosa requiere, indudablemente, que la autoridad jurisdiccional
explique prolijamente las razones de la alteración.

14. Ahora bien, el Tribunal nota que las resoluciones judiciales cuestionadas no han
cumplido con explicar las razones que permitirían justificar que la ahora beneficiaria
del habeas corpus “no volverá a cometer delito nuevo”. Al respecto, lo que ha sido
enfatizado por las autorizadas emplazadas es que este requisito concurre en el presente
caso debido a la “gravedad de las consecuencias del delito cometido”. Sobre este
último punto, es importante precisar que, cuando el artículo 57.1 del Código Penal se
refiere a “[q]ue la condena se refiera a pena privativa de libertad no mayor de cuatro
años”, ya se está valorando, en cierta forma, la gravedad de la conducta, por lo que el
requisito del artículo 57.2 no puede ser asociado con este elemento. De este modo,
esta disposición exige que la autoridad jurisdiccional brinde argumentos, asociados
con la persona condenada, que permitan concluir que ella puede volver a delinquir.
No se advierte que las resoluciones judiciales cuestionadas hayan cumplido con
motivar este último aspecto.

15. De hecho, y de forma vinculada con lo anteriormente expuesto, este Tribunal


considera que tanto el Ministerio Público como las autoridades jurisdiccionales
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emplazadas deberían valorar todas las circunstancias asociadas con la comisión del
hecho delictivo. Ciertamente, este órgano, que se constituye como intérprete final de
la Constitución, no se caracteriza por reemplazar el juicio y la apreciación de los
hechos del caso -función que, conforme a su reiterada jurisprudencia, es propia de la
justicia penal-; sin embargo, sí le corresponde destacar aquellos aspectos que, al no
ser valorados por las autoridades jurisdiccionales, pueden eventualmente conducir a
una vulneración del derecho a la debida motivación de las resoluciones judiciales.

16. En este sentido, en el proceso penal seguido en contra de la beneficiaria, es posible


advertir que existen determinadas circunstancias que resultan relevantes de ser
valoradas en caso se desee argumentar si concurren -o no- elementos que permitan
acreditar que la persona condenada no volverá a cometer un nuevo delito. En efecto,
en el caso de reos primarios siempre es importante que las autoridades jurisdiccionales
puedan examinar, a detalle, todas las razones que han conducido a que la persona
condenada cometa el hecho delictivo. Entre estas razones, también deberían
observarse asuntos relativos a la estabilidad emocional y la salud mental de la persona.
En estos casos, según entiende este Tribunal, la justicia penal debería ser
especialmente escrupulosa al momento de decidir emplear la pena privativa de la
libertad como alternativa de sanción.

17. En el caso que ha ameritado la interposición del presente habeas corpus, el Tribunal
advierte que no se han valorado aspectos vinculados con la situación particular de la
beneficiaria. De hecho, obra en el expediente penal información relevante para
examinar los móviles de su conducta y si es que se podría afirmar que ella podría
cometer -o no- un nuevo delito. De forma particular, las autoridades emplazadas no
solo deberían valorar la existencia de anteriores conductas que demuestren que la
persona condenada no se ha visto involucrada en problemas con la ley, sino también
a si existieron móviles o circunstancias que la condujeron a cometer el hecho delictivo
y que difícilmente podrían concurrir, nuevamente, en algún posible suceso futuro. En
relación con este caso, las autoridades jurisdiccionales también deberían haber
valorado la condición especial en la que se encontraba la beneficiaria, la cual, según
se advierte en la pericia psicológica (cfr. Expediente acompañado 3, a fojas 123), ha
atravesado diversas situaciones personales que deberían ser merituadas para
determinar la pertinencia de aplicar una pena privativa de la libertad.

18. Por lo expuesto, para este Tribunal, la resolución judicial que se aparta del
requerimiento del Ministerio Público de imponer una pena suspendida y decida
imponer una de carácter efectivo debe estar especialmente cualificada, por lo que debe
valorar todas las circunstancias pertinentes al decidir si es que la persona condenada
puede volver a cometer un nuevo delito o no. Al no acreditarse esa labor en el caso
sub litis, la demanda debe ampararse en este punto, por lo que las autoridades
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judiciales emplazadas deben expedir una nueva resolución judicial y motivarla


considerando lo expuesto en los fundamentos 16 y 17 de esta sentencia.

c) Principio de congruencia y derecho a la defensa

19. La parte recurrente también considera que el extremo de la sentencia relativo al pago
de una indemnización es inconstitucional. Sostiene que, pese a que las autoridades
judiciales determinaron que debían declararse infundados los pedidos de la agraviada
sobre la reparación civil (relacionados con los gastos en los que habría incurrido la
agraviada y en los meses que dejó de trabajar como serumnista), de manera sorpresiva
procedieron a establecer que existía un daño a la persona (psicológico y moral) que
debía ser resarcido, y por el cual fijaron una suma de S/. 40, 000.00 (cuarenta mil
nuevos soles). Alega que este extremo de la decisión vulnera el principio de
congruencia procesal y el derecho a la defensa. Agrega que esa cantidad no se
corresponde con los cálculos que, en su momento, hizo el Ministerio Público.

20. En relación con el principio de congruencia, el Tribunal ha sostenido que es uno que
rige la actividad procesal, y que obliga al órgano judicial a pronunciarse respecto de
las pretensiones postuladas por los justiciables, por lo que garantiza que el juzgador
resuelva cada caso sin omitir, alterar o exceder las pretensiones formuladas por las
partes [cfr. STC 02605-2014-PA, fundamento 9].

21. Por otro lado, el contenido constitucionalmente protegido del derecho de defensa
queda afectado

cuando, en el seno de un proceso judicial, cualquiera de las partes resulta impedida,


por actos concretos de los órganos judiciales, de ejercer los medios necesarios,
suficientes y eficaces para defender sus derechos e intereses legítimos. Sin embargo,
no cualquier imposibilidad de ejercer esos medios produce un estado de indefensión
que atenta contra el contenido constitucionalmente protegido de dicho derecho, sino
que es constitucionalmente relevante cuando se genera una indebida y arbitraria
actuación del órgano que investiga o juzga al individuo [STC 03228-2014-HC,
fundamento 5].

22. En relación con la aplicación de dichos principios a este caso, el Tribunal nota que,
de conformidad con el requerimiento fiscal, el Ministerio Público había solicitado el
pago de una reparación civil ascendiente a cincuenta mil nuevos soles (S/. 50,000.00),
conforme obra a fojas 34 del expediente principal. Sin embargo, en la decisión de
primera instancia, la autoridad jurisdiccional emplazada en este proceso impuso un
pago por concepto de reparación civil de cuarenta mil nuevos soles (S/. 40,000.00).
De hecho, entre los fundamentos 9.1 a 9.10 motiva prolijamente las razones que
sustentan esta determinación. Los criterios expresados en la decisión de primera
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instancia fueron compartidos por la Sala Penal, la cual, a fojas 88 del expediente
principal, confirmó este monto. No se advierte, por ello, una vulneración del principio
de congruencia.

23. De similar forma, no se advierte que, a lo largo del proceso, la ahora beneficiaria no
haya contado con una defensa de su libre elección, de conformidad con los estándares
establecidos en la jurisprudencia de este Tribunal. En ese sentido, tampoco se presenta
una lesión del derecho a la defensa.

d) Igualdad en la aplicación de la ley

24. La parte recurrente alega que, en este caso, ha existido una vulneración del principio
de igualdad en la aplicación de la ley, ya que existen diversos pronunciamientos
judiciales en los que las autoridades judiciales han dispuesto la aplicación de la
exención de la pena, la reserva del fallo condenatorio o, en el peor de los casos, la
pena suspendida.

25. La jurisprudencia de este Tribunal ha resaltado que la igualdad en la aplicación de la


ley exige que los órganos judiciales, “al momento de aplicar la ley, atribuyan una
consecuencia jurídica a dos supuestos de hecho que sean sustancialmente iguales. En
otros términos, la ley debe ser aplicada de modo igual a todos aquellos que estén en
la misma situación, sin que el aplicador pueda establecer diferencia alguna razón de
las personas o de circunstancias que no sean las que se encuentre presentes en la ley
[STC 1604-2009-PA, fundamento 11].

26. Ahora bien, la vulneración a este derecho no puede justificarse en términos genéricos
o abstractos. En efecto, es deber de quien alega una vulneración del principio de
igualdad demostrar la existencia de casos similares que, sin embargo, han obtenido
pronunciamientos distintos por parte de las autoridades jurisdiccionales. Se trata, en
consecuencia, de acreditar la existencia de un término de comparación válido (tertium
comparationis) que justifique la existencia de un trato que suponga una lesión del
principio de igualdad. Este principio no debe dejar de permitir que las autoridades
jurisdiccionales aprecien las circunstancias específicas que permitan un abordaje
diferenciado de las controversias sometidas a su conocimiento.

27. En este caso, lo expuesto por la parte recurrente no acredita la vulneración del
principio de igualdad en la aplicación de la ley. Sus argumentos no reflejan la
existencia de casos similares en los que la aplicación de la ley hubiera sido, por parte
de los mismos órganos jurisdiccionales emplazados, de carácter diferenciado. En ese
sentido, corresponde desestimar este extremo de la demanda.
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e) Derecho a la instancia plural

28. Finalmente, se ha alegado la vulneración del derecho a la instancia plural. La parte


recurrente alega que la Sala Penal emplazada no se ha pronunciado respecto del
extremo de la nulidad de la sentencia invocado en el recurso de apelación interpuesto.

29. Respecto del contenido del derecho a la pluralidad de la instancia, este Tribunal ha
señalado que este “tiene por objeto garantizar que las personas, naturales o jurídicas,
que participen en un proceso judicial tengan la oportunidad de que lo resuelto por un
órgano jurisdiccional sea revisado por un órgano superior de la misma naturaleza,
siempre que se haya hecho uso de los medios impugnatorios pertinentes, formulados
dentro del plazo legal” [cfr. RTC 3261-2005-PA, fundamento 3].

30. En su jurisprudencia este Tribunal también ha precisado que el derecho a la pluralidad


de instancias es un derecho de configuración legal, y “que no garantiza […] que toda
pretensión planteada a través de los medios impugnatorios deba ser amparado u
otorgado. Tampoco garantiza un pronunciamiento sobre los extremos planteados en
el medio impugnatorio, cuando la instancia judicial superior advierta que en su
concesión o en el desarrollo del proceso, se ha producido una causal de nulidad
contemplada en la ley” [STC 06149-2006-PA y 6662-2006-PA, fundamento 27].

31. En este caso, no se advierte que se haya impedido a la parte recurrente la interposición
de algún recurso orientado a cuestionar lo decidido por parte de la autoridad
jurisdiccional de la primera instancia. De hecho, obtuvo un pronunciamiento de fondo
por parte de la Sala Penal emplazada en este proceso de habeas corpus. Ahora bien,
el argumento relacionado a que no se hayan valorado ciertos hechos expuestos en el
recurso de apelación se encuentra más vinculado al derecho a la debida motivación
de las resoluciones judiciales que a la pluralidad de instancias. Sin embargo, y en la
medida en que aquel derecho ya ha sido analizado en esta sentencia, carece de sentido
emitir un pronunciamiento adicional sobre este punto.

32. Tampoco se advierte, por lo expuesto, una vulneración del derecho a la pluralidad de
instancias.

Por estos fundamentos, el Tribunal Constitucional, con la autoridad que le confiere la


Constitución Política del Perú,
EXP. N.° 00299-2018-PHC/TC
AREQUIPA
LOURDES SARA CANDELARIA
OCHARÁN SALAS

HA RESUELTO

1. Declarar FUNDADA en parte la demanda de habeas corpus por haberse


vulnerado el derecho a la debida motivación de las resoluciones judiciales y, en
consecuencia, NULAS la sentencia penal de fecha 28 de octubre de 2016,
expedida por el Juzgado Unipersonal M.B.J Caravelí; y la sentencia de fecha 30
de marzo de 2017, expedida por la Sala de Apelaciones - Sede Camaná de la Corte
Superior de Justicia de Arequipa.

2. ORDENA que se expida un nuevo pronunciamiento observando lo dispuesto en


los fundamentos 16 y 17 de esta sentencia.

3. Declarar INFUNDADA la demanda en lo demás que contiene.

Publíquese y notifíquese.

SS.

FERRERO COSTA
MIRANDA CANALES
BLUME FORTINI
RAMOS NÚÑEZ
SARDÓN DE TABOADA
ESPINOSA-SALDAÑA BARRERA

PONENTE RAMOS NÚÑEZ


EXP. N.° 00299-2018-PHC/TC
AREQUIPA
LOURDES SARA CANDELARIA
OCHARÁN SALAS

FUNDAMENTO DE VOTO DEL MAGISTRADO SARDÓN DE TABOADA

E
mito el presente fundamento de voto, pues coincido con la mayoría de sus
fundamentos en cuanto declara INFUNDADA la demanda de habeas corpus. Y,
coincido con el fallo emitido en cuanto se declara FUNDADA en parte la
demanda, pero por los siguientes fundamentos:

1. La recurrente cuestiona que se le haya impuesto ocho meses de pena privativa de la


libertad con carácter de efectiva, sin considerar que el Ministerio Público solicitó
que se le imponga dos años de pena privativa de la libertad suspendida en su
ejecución por el plazo de un año. Es decir, se alega falta de congruencia entre la
pena solicitada por el Ministerio Público y la impuesta en la sentencia condenatoria.

2. El artículo 122 del Código Penal, de acuerdo al texto vigente a la fecha de los
hechos, establecía una pena privativa de la libertad no mayor de dos años. Por su
parte, el artículo 397, inciso 3 del nuevo Código Procesal Penal, establece que:

El Juez Penal no podrá aplicar pena más grave que la requerida por el Fiscal, salvo
que se solicite una por debajo del mínimo legal sin causa justificada de atenuación.

3. Como se aprecia, la pena solicitada por el fiscal es acorde a lo establecido en el


artículo 122 del Código Penal, sin que se presente la excepción prevista en el
artículo 397, inciso 3 del nuevo Código Procesal Penal. Si bien la pena impuesta a
la recurrente es de ocho meses, el carácter efectivo de esta determina que se trate
de una pena más grave, por lo que se advierte la falta de correlación entre la pena
solicitada por el Ministerio Público en el requerimiento de acusación y la impuesta
en la sentencia condenatoria, que fue confirmada en la sentencia de vista.

Por estas razones, se debe declarar FUNDADA en parte la demanda; en consecuencia,


NULA la sentencia 179-2016-JM-PE, de fecha 28 de octubre de 2016, expedida por el
Juzgado Unipersonal Módulo Básico de Justicia de Caravelí mediante la cual la recurrente
fue condenada por el delito de lesiones leves a ocho meses de pena privativa de la libertad
con carácter de efectiva; y, NULA la sentencia de vista 20-2017-SPAC-CSJAR, de fecha
30 de marzo de 2017, expedida por la Sala de Apelaciones - Sede Camaná de la Corte
Superior de Justicia de Arequipa; y, ORDENA que se expida un nuevo pronunciamiento
respecto a la pena impuesta a la recurrente conforme con lo establecido en el artículo 397,
inciso 3 del nuevo Código Procesal Penal.

S.

SARDÓN DE TABOADA
EXP. N.° 00299-2018-PHC/TC
AREQUIPA
LOURDES SARA CANDELARIA
OCHARÁN SALAS

FUNDAMENTO DE VOTO DEL MAGISTRADO ESPINOSA-SALDAÑA


BARRERA

Coincido en el voto de la mayoría, en tanto que la presente demanda debe ser declarada
FUNDADA EN PARTE, en mérito a las razones que se presentan en la ponencia. Ahora
bien, y sin perjuicio de ello, me permito realizar las siguientes consideraciones:

1. En cuanto al análisis de “motivación suficiente y cualificado” debo hacer notar que la


jurisprudencia de este Tribunal Constitucional la ha omitido en su análisis de
motivación las resoluciones judiciales cuestionadas por hábeas corpus (Cfr. STC
03946-2003-PA/TC, FJ. 4 y 04295-2007-PHC/TC, FJ. 5, entre otras).

2. Y es que además una calificación suficiente y calificada no es igual a considerar que


la tipificación penal y la valoración probatoria sean tareas que le correspondan a la
judicatura constitucional, pues ese no es el caso.

3. Es necesario tener presente que los criterios que utilizamos como jueces(zas)
constitucionales para la dilucidar los habeas corpus contra resoluciones judiciales no
deben implicar el arrogarse competencias de la judicatura penal ordinaria. En ese
sentido, este órgano colegiado ha señalado que solo le compete controlar vicios de
motivación o de razonamiento, en caso de defectos de motivación, de insuficiencia en
la motivación o de motivación constitucionalmente deficitaria.

4. Al respecto, la insuficiencia en la motivación (motivación inexistente, aparente,


insuficiente, incongruente o fraudulenta) esta puede referirse, por ejemplo, a supuestos
en los que las resoluciones analizadas carecen de una fundamentación mínima y solo
se pretende cumplir formalmente con el deber de motivar; cuando se presenta una
justificación que tiene apariencia de correcta o suficiente, pero que incurre en vicios
de razonamiento; cuando esta carece de una argumentación suficiente para justificar
lo que resuelve (que incluye aquellos casos en los que se necesita de una motivación
cualificada y esta no existe en la resolución); cuando lo resuelto no tiene relación
alguna con lo contenido en el expediente o lo señalado por las partes; o cuando incurre
en graves defectos o irregularidades contrarios al Derecho, entre otros supuestos (cfr.
STC Exp. n.º 00728-2008-HC, f. j. 7, a, d, e y f; STC Exp. n.º 0009-2008-PA, entre
algunas).

S.

ESPINOSA-SALDAÑA BARRERA
EXP. N.° 00299-2018-PHC/TC
AREQUIPA
LOURDES SARA CANDELARIA
OCHARÁN SALAS

VOTO SINGULAR DE LA MAGISTRADA LEDESMA NARVÁEZ

Con el debido respeto por la decisión de mayoría, en el presente caso, si bien suscribo su
parte resolutiva 3, no obstante, discrepo de los puntos 1 y 2, pues considero que dichos
extremos también deben declararse INFUNDADO.

Lourdes Sara Candelaria Ocharán Salas solicita la nulidad de la Sentencia 179-2016-JM-


PE, que la condenó como autora del delito de lesiones leves y le impuso ocho meses de
cárcel efectiva, además del pago de una reparación civil de S/. 40 000.00 (cuarenta mil
nuevos soles); así como la nulidad de la Sentencia de Vista 20-2017, que confirmó su
condena. Señala que se han vulnerado sus derechos a la libertad individual, tutela procesal
efectiva, el principio acusatorio, el derecho de defensa, la proporcionalidad de las penas,
la resocialización, la igualdad en la aplicación de la ley penal, la debida motivación de las
resoluciones judiciales y a la instancia plural.

La decisión de mayoría ha estimado en parte el habeas corpus y ha ordenado que se


motive nuevamente, en vista que no se habría justificado imponer al recurrente una pena
privativa de libertad “efectiva” en vez de “suspendida”. Sin embargo, en mi opinión, no
observo ninguna vulneración al derecho a la motivación.

La sala penal emplazada ha explicado las razones por la cuales impuso una pena efectiva.
En el considerando 23 de la sentencia de vista (foja 91), indicó que “Respecto a la
aplicación de la pena suspendida, señala el artículo 57 del Código Penal que deben
concurrir tres requisitos, de los cuales el A quo ha señalado, que se configuran dos, es
decir, que la pena es inferior a los cuatro años de pena privativa de libertad y que la
acusada no es reincidente o habitual, sin embargo, de los hechos expuestos se tiene que
la gravedad de las consecuencias del delito cometido, así como las circunstancias en las
que se produjo las lesiones, y la desfiguración que ha sufrido la agraviada, más aún si ésta
no ha concurrido al proceso, y se encuentra con orden de captura, no concurriendo los
requisitos para la pena suspendida” (fojas 91).

En efecto a mi consideración las razones expuestas por la sentencia de vista respetan el


mínimo de motivación constitucionalmente exigible. Los jueces superiores han
explicado, de conformidad con los hechos del expediente y la ley penal, la sanción a
imponerse a la recurrente, la misma que fue sustentada en la gravedad de los hechos, esto
es, en las lesiones leves y la deformación producidas en forma permanente en el rostro de
la agraviada, así como en su conducta en el proceso y en la aplicación del artículo 57 del
Código Penal. Por ello, considero incorrecto que la mayoría de mis colegas, en el
fundamento 14, haya ingresado al terreno de la interpretación legal del citado artículo
para anular las sentencias penales, imponiendo que el análisis de la gravedad de los
EXP. N.° 00299-2018-PHC/TC
AREQUIPA
LOURDES SARA CANDELARIA
OCHARÁN SALAS

hechos corresponde al inciso 1 y no al inciso 2 del artículo 57; cuando la interpretación


de la ley penal le corresponde al juez penal, no a los jueces constitucionales.

En ese sentido, mi voto es por declarar INFUNDADA la demanda de habeas corpus en


todos sus extremos.

S.

LEDESMA NARVÁEZ

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