299-2018-HC-TC - NO Preciso P. Igualdad en Pena Alternativa
299-2018-HC-TC - NO Preciso P. Igualdad en Pena Alternativa
Sentencia 664/2021
EXP. N.° 00299-2018-PHC/TC
AREQUIPA
LOURDES SARA CANDELARIA
OCHARÁN SALAS
RAZÓN DE RELATORÍA
SS.
LEDESMA NARVÁEZ
FERRERO COSTA
MIRANDA CANALES
BLUME FORTINI
RAMOS NÚÑEZ
SARDÓN DE TABOADA
ESPINOSA-SALDAÑA BARRERA
EXP. N.° 00299-2018-PHC/TC
AREQUIPA
LOURDES SARA CANDELARIA
OCHARÁN SALAS
En Lima, a los 8 días del mes de junio de 2021, el Pleno del Tribunal
Constitucional, integrado por los señores magistrados Ledesma Narváez, Ferrero Costa,
Miranda Canales, Blume Fortini, Ramos Núñez y Sardón de Taboada, pronuncia la
siguiente sentencia, con el abocamiento del magistrado Espinosa-Saldaña Barrera,
conforme al artículo 30-A del Reglamento Normativo del Tribunal Constitucional, con
los fundamentos de voto de los magistrados Sardón de Taboada y Espinosa-Saldaña
Barrera, y con el voto singular de la magistrada Ledesma Narváez, que se agregan.
ASUNTO
ANTECEDENTES
Lourdes Sara Candelaria Ocharán Salas interpone demanda de habeas corpus (foja 1 del
expediente principal) en contra el Juez Unipersonal de Caraveli y de los jueces superiores
de la Sala Mixta Descentralizada e Itinerante de Camaná. Cuestiona la Sentencia Nº 179-
2016-JM-PE, la cual la condenó como autora del delito de lesiones leves y le impuso ocho
meses de cárcel efectiva, además del pago de una reparación civil de S/. 40 000.00
(cuarenta mil nuevos soles); así como la Sentencia de Vista Nº 20-2017, decisión que
confirmó lo resuelto por la autoridad jurisdiccional de primera instancia. Señala que se
han vulnerado sus derechos a la libertad individual, tutela procesal efectiva, el principio
acusatorio, el derecho de defensa, la proporcionalidad de las penas, la resocialización, la
igualdad en la aplicación de la ley penal, la debida motivación de las resoluciones
judiciales y a la instancia plural.
La recurrente cuestiona que, pese a la pretensión del Ministerio Público para que, en el
proceso penal seguido en contra de la beneficiaria, se aplique una pena suspendida, las
autoridades judiciales denunciadas la han condenado a una pena de 08 meses de pena
privativa de la libertad efectiva. Del mismo modo, advierte que no se ha justificado en
qué medida ella no cumpliría con el segundo presupuesto relacionado con la aplicación
de una pena suspendida, el cual se encuentra contenido en el artículo 57 del Código Penal
(modalidad del hecho punible). Precisa, en ese sentido, que los demandados no tomaron
en cuenta el comportamiento procesal, la personalidad del agente, o si volvería a cometer
nuevo delito o no. Añade que las resoluciones judiciales tampoco especificaron en qué
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Por otro lado, también refiere la recurrente que el extremo relativo al pago de una
indemnización es inconstitucional. Sostiene que, pese a que las autoridades judiciales
determinaron que debían declararse infundados los pedidos de la agraviada sobre la
reparación civil (relacionados con los gastos en los que habría incurrido la agraviada y en
los meses que dejó de trabajar como serumnista), de manera sorpresiva procedieron a
establecer que existía un daño a la persona (psicológico y moral) que debía ser resarcido,
y por el cual fijaron una suma de S/. 40, 000.00 (cuarenta mil nuevos soles). Alega que
este extremo de la decisión vulnera el principio de congruencia procesal y el derecho a la
defensa. Agrega que esa cantidad no se corresponde con los cálculos que, en su momento,
hizo el Ministerio Público.
En similar sentido, la actora en este habeas corpus argumenta que los jueces superiores
actuaron como jueces de primera instancia, ya que se pronunciaron, de modo propio y
por primera vez, sobre tres puntos no examinados en el fallo de la primera instancia: i)
aplicación de un precedente judicial, cuando ello no fue objeto de cuestionamiento o
debate; ii) las lesiones sufridas por la agraviada, sin que ello haya sido objeto de
apelación; iii) el hecho que se haya hecho referencia a no solo una agresión ilegítima por
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parte de la ahora recurrente, sino a que esta no actuó en defensa propia, sino con la
voluntad de atacar.
Por su parte, con fecha 13 de septiembre de 2017, el Juez Mixto y Unipersonal del Módulo
Básico de Justicia de Caravelí contesta la demanda. Alega que en la demanda de habeas
corpus existen diversos argumentos (como el de la resocialización o el de congruencia
procesal) que, en su momento, no fueron impugnados en el recurso de apelación, por lo
que, a su criterio, lo que la recurrente pretende es prolongar la controversia suscitada en
un proceso constitucional. En relación con el resto de puntos cuestionados, sostiene que
ellos han sido revisados y confirmados por la autoridad superior jerárquica.
Del mismo modo, con fecha 5 de octubre de 2017, el Procurador Público Adjunto a cargo
de los asuntos judiciales del Poder Judicial procede a contestar la demanda. Señala que la
verdadera pretensión de la recurrente es la cuestionar la pena impuesta en su contra, así
como la reparación civil respectiva. En ese sentido, no es viable que la justicia
constitucional sea articulada para intentar revertir un resultado adverso en el marco de un
proceso penal. Añade que las autoridades judiciales emplazadas han justificado de manera
lógica y adecuada sus fallos, y que todo se ha desarrollado en el marco de un proceso
regular.
recurso de casación penal. Del mismo modo, estimó que la demanda solo pretende revertir
el sentido de las decisiones judiciales que ya han adquirido la calidad de cosa juzgada.
FUNDAMENTOS
2. Este Tribunal advierte que los alegatos de la parte recurrente abarcan distintos puntos
controvertidos. En ese sentido, se procederá a abordar, de forma separada, cada uno
de ellos.
a) Principio acusatorio
8. Ahora bien, esto no quiere que las autoridades jurisdiccionales no tengan un especial
deber de motivación en los escenarios en los que decidan convertir una pena
suspendida en una de carácter efectiva. Corresponde, en este sentido, examinar si es
que los jueces emplazados han observado, al apartarse de la pena propuesta por el
Ministerio Público, el derecho a la debida motivación de las resoluciones judiciales.
10. El artículo 57 del Código Penal regula la suspensión de la ejecución de la pena en los
siguientes términos:
El juez puede suspender la ejecución de la pena siempre que se reúnan los requisitos
siguientes:
en el presente caso no concurren todos los requisitos previstos por el artículo 57 del
Código Penal, para disponer la suspensión de la ejecución de la pena, puesto que si
bien la pena a imponerse no es superior a cuatro años de pena privativa de libertad,
así como la acusada no tiene la calidad de reincidente o habitual, resulta relevante
advertir que la modalidad del hecho punible ha generado consecuencias permanentes
en la integridad física de la agraviada, pues las lesiones inferidad en su persona tienen
trascendencia en el tiempo al haberle desfigurado el rostro, alterando su estética y
simetría facial, lo cual constituye una huella indeleble, tal como se ha diagnosticado
en el certificado médico legal 005269-PF-HC, todo lo cual justifica disponer que la
ejecución de la pena sea con el carácter de efectiva” (fojas 79 del expediente
principal).
12. Esta decisión judicial fue impugnada por la defensa de la ahora beneficiaria del
presente habeas corpus. De este modo, la Sala Penal de Apelaciones – Sede Camaná
de la Corte Superior de Justicia de Arequipa, al referirse a este mismo punto en la
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13. El Tribunal nota que la razón principal que se ha invocado por las autoridades
jurisdiccionales penales que resolvieron el caso fue el relativo a la gravedad de las
consecuencias del delito cometido. Ahora bien, el artículo 57 del Código Penal
dispone que tanto la naturaleza como la modalidad del hecho punible deben permitir
inferir al juez que el agente “no volverá a cometer un nuevo delito”. Esto implica que
la conversión de una pena suspendida en una de carácter efectivo debe requerir una
motivación especialmente cualificada, ya que ello supone un apartamiento del criterio
adoptado por parte del titular de la acción penal, el cual, como se indicó supra, había
solicitado en su requerimiento la aplicación de una pena suspendida de dos años
debido a que la imputada carecía de antecedentes penales y, en su caso, no concurrían
circunstancias agravantes. Se advierte, en este sentido, que el solo hecho de imponer
una pena más gravosa requiere, indudablemente, que la autoridad jurisdiccional
explique prolijamente las razones de la alteración.
14. Ahora bien, el Tribunal nota que las resoluciones judiciales cuestionadas no han
cumplido con explicar las razones que permitirían justificar que la ahora beneficiaria
del habeas corpus “no volverá a cometer delito nuevo”. Al respecto, lo que ha sido
enfatizado por las autorizadas emplazadas es que este requisito concurre en el presente
caso debido a la “gravedad de las consecuencias del delito cometido”. Sobre este
último punto, es importante precisar que, cuando el artículo 57.1 del Código Penal se
refiere a “[q]ue la condena se refiera a pena privativa de libertad no mayor de cuatro
años”, ya se está valorando, en cierta forma, la gravedad de la conducta, por lo que el
requisito del artículo 57.2 no puede ser asociado con este elemento. De este modo,
esta disposición exige que la autoridad jurisdiccional brinde argumentos, asociados
con la persona condenada, que permitan concluir que ella puede volver a delinquir.
No se advierte que las resoluciones judiciales cuestionadas hayan cumplido con
motivar este último aspecto.
emplazadas deberían valorar todas las circunstancias asociadas con la comisión del
hecho delictivo. Ciertamente, este órgano, que se constituye como intérprete final de
la Constitución, no se caracteriza por reemplazar el juicio y la apreciación de los
hechos del caso -función que, conforme a su reiterada jurisprudencia, es propia de la
justicia penal-; sin embargo, sí le corresponde destacar aquellos aspectos que, al no
ser valorados por las autoridades jurisdiccionales, pueden eventualmente conducir a
una vulneración del derecho a la debida motivación de las resoluciones judiciales.
17. En el caso que ha ameritado la interposición del presente habeas corpus, el Tribunal
advierte que no se han valorado aspectos vinculados con la situación particular de la
beneficiaria. De hecho, obra en el expediente penal información relevante para
examinar los móviles de su conducta y si es que se podría afirmar que ella podría
cometer -o no- un nuevo delito. De forma particular, las autoridades emplazadas no
solo deberían valorar la existencia de anteriores conductas que demuestren que la
persona condenada no se ha visto involucrada en problemas con la ley, sino también
a si existieron móviles o circunstancias que la condujeron a cometer el hecho delictivo
y que difícilmente podrían concurrir, nuevamente, en algún posible suceso futuro. En
relación con este caso, las autoridades jurisdiccionales también deberían haber
valorado la condición especial en la que se encontraba la beneficiaria, la cual, según
se advierte en la pericia psicológica (cfr. Expediente acompañado 3, a fojas 123), ha
atravesado diversas situaciones personales que deberían ser merituadas para
determinar la pertinencia de aplicar una pena privativa de la libertad.
18. Por lo expuesto, para este Tribunal, la resolución judicial que se aparta del
requerimiento del Ministerio Público de imponer una pena suspendida y decida
imponer una de carácter efectivo debe estar especialmente cualificada, por lo que debe
valorar todas las circunstancias pertinentes al decidir si es que la persona condenada
puede volver a cometer un nuevo delito o no. Al no acreditarse esa labor en el caso
sub litis, la demanda debe ampararse en este punto, por lo que las autoridades
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19. La parte recurrente también considera que el extremo de la sentencia relativo al pago
de una indemnización es inconstitucional. Sostiene que, pese a que las autoridades
judiciales determinaron que debían declararse infundados los pedidos de la agraviada
sobre la reparación civil (relacionados con los gastos en los que habría incurrido la
agraviada y en los meses que dejó de trabajar como serumnista), de manera sorpresiva
procedieron a establecer que existía un daño a la persona (psicológico y moral) que
debía ser resarcido, y por el cual fijaron una suma de S/. 40, 000.00 (cuarenta mil
nuevos soles). Alega que este extremo de la decisión vulnera el principio de
congruencia procesal y el derecho a la defensa. Agrega que esa cantidad no se
corresponde con los cálculos que, en su momento, hizo el Ministerio Público.
20. En relación con el principio de congruencia, el Tribunal ha sostenido que es uno que
rige la actividad procesal, y que obliga al órgano judicial a pronunciarse respecto de
las pretensiones postuladas por los justiciables, por lo que garantiza que el juzgador
resuelva cada caso sin omitir, alterar o exceder las pretensiones formuladas por las
partes [cfr. STC 02605-2014-PA, fundamento 9].
21. Por otro lado, el contenido constitucionalmente protegido del derecho de defensa
queda afectado
22. En relación con la aplicación de dichos principios a este caso, el Tribunal nota que,
de conformidad con el requerimiento fiscal, el Ministerio Público había solicitado el
pago de una reparación civil ascendiente a cincuenta mil nuevos soles (S/. 50,000.00),
conforme obra a fojas 34 del expediente principal. Sin embargo, en la decisión de
primera instancia, la autoridad jurisdiccional emplazada en este proceso impuso un
pago por concepto de reparación civil de cuarenta mil nuevos soles (S/. 40,000.00).
De hecho, entre los fundamentos 9.1 a 9.10 motiva prolijamente las razones que
sustentan esta determinación. Los criterios expresados en la decisión de primera
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instancia fueron compartidos por la Sala Penal, la cual, a fojas 88 del expediente
principal, confirmó este monto. No se advierte, por ello, una vulneración del principio
de congruencia.
23. De similar forma, no se advierte que, a lo largo del proceso, la ahora beneficiaria no
haya contado con una defensa de su libre elección, de conformidad con los estándares
establecidos en la jurisprudencia de este Tribunal. En ese sentido, tampoco se presenta
una lesión del derecho a la defensa.
24. La parte recurrente alega que, en este caso, ha existido una vulneración del principio
de igualdad en la aplicación de la ley, ya que existen diversos pronunciamientos
judiciales en los que las autoridades judiciales han dispuesto la aplicación de la
exención de la pena, la reserva del fallo condenatorio o, en el peor de los casos, la
pena suspendida.
26. Ahora bien, la vulneración a este derecho no puede justificarse en términos genéricos
o abstractos. En efecto, es deber de quien alega una vulneración del principio de
igualdad demostrar la existencia de casos similares que, sin embargo, han obtenido
pronunciamientos distintos por parte de las autoridades jurisdiccionales. Se trata, en
consecuencia, de acreditar la existencia de un término de comparación válido (tertium
comparationis) que justifique la existencia de un trato que suponga una lesión del
principio de igualdad. Este principio no debe dejar de permitir que las autoridades
jurisdiccionales aprecien las circunstancias específicas que permitan un abordaje
diferenciado de las controversias sometidas a su conocimiento.
27. En este caso, lo expuesto por la parte recurrente no acredita la vulneración del
principio de igualdad en la aplicación de la ley. Sus argumentos no reflejan la
existencia de casos similares en los que la aplicación de la ley hubiera sido, por parte
de los mismos órganos jurisdiccionales emplazados, de carácter diferenciado. En ese
sentido, corresponde desestimar este extremo de la demanda.
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29. Respecto del contenido del derecho a la pluralidad de la instancia, este Tribunal ha
señalado que este “tiene por objeto garantizar que las personas, naturales o jurídicas,
que participen en un proceso judicial tengan la oportunidad de que lo resuelto por un
órgano jurisdiccional sea revisado por un órgano superior de la misma naturaleza,
siempre que se haya hecho uso de los medios impugnatorios pertinentes, formulados
dentro del plazo legal” [cfr. RTC 3261-2005-PA, fundamento 3].
31. En este caso, no se advierte que se haya impedido a la parte recurrente la interposición
de algún recurso orientado a cuestionar lo decidido por parte de la autoridad
jurisdiccional de la primera instancia. De hecho, obtuvo un pronunciamiento de fondo
por parte de la Sala Penal emplazada en este proceso de habeas corpus. Ahora bien,
el argumento relacionado a que no se hayan valorado ciertos hechos expuestos en el
recurso de apelación se encuentra más vinculado al derecho a la debida motivación
de las resoluciones judiciales que a la pluralidad de instancias. Sin embargo, y en la
medida en que aquel derecho ya ha sido analizado en esta sentencia, carece de sentido
emitir un pronunciamiento adicional sobre este punto.
32. Tampoco se advierte, por lo expuesto, una vulneración del derecho a la pluralidad de
instancias.
HA RESUELTO
Publíquese y notifíquese.
SS.
FERRERO COSTA
MIRANDA CANALES
BLUME FORTINI
RAMOS NÚÑEZ
SARDÓN DE TABOADA
ESPINOSA-SALDAÑA BARRERA
E
mito el presente fundamento de voto, pues coincido con la mayoría de sus
fundamentos en cuanto declara INFUNDADA la demanda de habeas corpus. Y,
coincido con el fallo emitido en cuanto se declara FUNDADA en parte la
demanda, pero por los siguientes fundamentos:
2. El artículo 122 del Código Penal, de acuerdo al texto vigente a la fecha de los
hechos, establecía una pena privativa de la libertad no mayor de dos años. Por su
parte, el artículo 397, inciso 3 del nuevo Código Procesal Penal, establece que:
El Juez Penal no podrá aplicar pena más grave que la requerida por el Fiscal, salvo
que se solicite una por debajo del mínimo legal sin causa justificada de atenuación.
S.
SARDÓN DE TABOADA
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AREQUIPA
LOURDES SARA CANDELARIA
OCHARÁN SALAS
Coincido en el voto de la mayoría, en tanto que la presente demanda debe ser declarada
FUNDADA EN PARTE, en mérito a las razones que se presentan en la ponencia. Ahora
bien, y sin perjuicio de ello, me permito realizar las siguientes consideraciones:
3. Es necesario tener presente que los criterios que utilizamos como jueces(zas)
constitucionales para la dilucidar los habeas corpus contra resoluciones judiciales no
deben implicar el arrogarse competencias de la judicatura penal ordinaria. En ese
sentido, este órgano colegiado ha señalado que solo le compete controlar vicios de
motivación o de razonamiento, en caso de defectos de motivación, de insuficiencia en
la motivación o de motivación constitucionalmente deficitaria.
S.
ESPINOSA-SALDAÑA BARRERA
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AREQUIPA
LOURDES SARA CANDELARIA
OCHARÁN SALAS
Con el debido respeto por la decisión de mayoría, en el presente caso, si bien suscribo su
parte resolutiva 3, no obstante, discrepo de los puntos 1 y 2, pues considero que dichos
extremos también deben declararse INFUNDADO.
La sala penal emplazada ha explicado las razones por la cuales impuso una pena efectiva.
En el considerando 23 de la sentencia de vista (foja 91), indicó que “Respecto a la
aplicación de la pena suspendida, señala el artículo 57 del Código Penal que deben
concurrir tres requisitos, de los cuales el A quo ha señalado, que se configuran dos, es
decir, que la pena es inferior a los cuatro años de pena privativa de libertad y que la
acusada no es reincidente o habitual, sin embargo, de los hechos expuestos se tiene que
la gravedad de las consecuencias del delito cometido, así como las circunstancias en las
que se produjo las lesiones, y la desfiguración que ha sufrido la agraviada, más aún si ésta
no ha concurrido al proceso, y se encuentra con orden de captura, no concurriendo los
requisitos para la pena suspendida” (fojas 91).
S.
LEDESMA NARVÁEZ