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Derechos Políticos y Soberanía Popular

RESUMEN CONSTITUCIONAL BOLILLA 7

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DERECHO CONSTITUCIONAL

BOLILLA VII
DERECHOS POLÍTICOS: DEFINICIÓN
La teoría de la representació n fue concebida como aquella segú n la cual las
manifestaciones de voluntad de una persona (el representante) tienen el mismo
valor y producen los mismos efectos jurídicos que si ellas emanaran de otra
persona (el representado).
A su vez, no es el modo de designació n el que le da a una autoridad la calidad de
representante, sino la naturaleza del poder que se le confiere. Y la naturaleza de
ese poder radica en la soberanía del pueblo, es decir, que el pueblo se
autodetermina y no reconoce un poder superior que lo limite.
Por soberanía Rousseau entendía la suma de las soberanías (libertades, segú n
Ekmekdjian) individuales. Entonces la soberanía de un Estado se divide en
alícuotas partes como ciudadanos habitan ese Estado. Así, los representantes por
está n necesariamente sujetos a la voluntad de su electores, ya que cada uno de
ellos es titular de una parte de la soberanía.
Para Bidart Campos no hay ni puede haber representació n popular. El pueblo no
gobierna, ni directamente, ni por medio de representantes. Las formas
semidirectas no tienen nada que ver con el gobierno, ni con la deliberació n, ni con
la representació n. Son meramente técnicas del derecho electoral porque no
implican gobernar ni deliberar, y como tales, no son prohibidas. Por su real
naturaleza jurídico-política, las formas semidirectas significan expresar a través
del sufragio “no electivo” una opinió n política de quienes forman el cuerpo
electoral.
Por el contrario, Ekmekdjian considera que la democracia representativa implica
que el titular de la soberanía es el pueblo, que es quien lo deposita en manos de los
representantes, es decir, de aquellas personas que perió dicamente elige para
ejercer el poder en su nombre y con cargo de rendirle cuentas. Pero, dada la
imposibilidad física de practicar una democracia pura o directa, el corolario de ella
es la necesaria delegació n del poder que surge de la soberanía en los
representantes. Así, las formas semidirectas son mecanismos o procedimientos
mediante los cuales, en alguna medida, el pueblo participa en la elaboració n de
ciertos actos de gobierno. Su objetivo es rescatar –parcialmente– las pautas éticas
de la democracia directa.
Dentro de ese esquema, Ekmekdjian afirma que el ú nico que puede revocar el
poder otorgado es el mismo pueblo. A su vez, la ú nica forma legítima y verificable
de la expresió n soberana del pueblo es el sufragio. Por medio de éste, el pueblo
rechaza o acepta las alternativas que le propone la clase política.
La diná mica de la democracia permite a los ciudadanos diversos medios de acotar
y limitar la autonomía discrecional que se confiere a los representantes mediante
la elecció n. El fundamento de la legitimació n que tiene la democracia como sistema
de gobierno es el principio segú n el cual la mayoría del pueblo tiene derecho a
decidir en ú ltima instancia, no porque siempre tenga razó n, sino porque tiene má s
derecho a equivocarse que las minorías, siempre y cuando se respeten los
principios republicanos.
Bidart Campos cree que los derechos políticos no pueden definirse exclusivamente
por la finalidad que persiguen, ya que existen muchos derechos civiles que son

FEDERICO YUNES ICK Pá gina 1


DERECHO CONSTITUCIONAL

susceptibles de ejercerse con fines políticos, y no por ello lo son. Entonces, para
que un derecho pueda considerarse político deben só lo cuando:
1. Se titularizan en sujetos que tienen:
a. Calidad de ciudadanos –o siendo extranjeros, reciben
excepcionalmente esa titularidad en virtud de una norma expresa–;
b. Calidad de entidades políticas reconocidas como tales (por ej.
partidos políticos);
2. No tienen ni pueden tener otra finalidad que la política.
La Cá tedra considera que son dos las características fundamentales de los
derechos políticos:
1. Está n absolutamente reglados en su ejercicio;
2. Son privativos del ciudadano elector, que es el titular de los derechos
políticos.
A su vez, distingue dos tipos de derechos políticos: los facultativos, como son la
afiliació n a un partido político y la presentació n o adhesió n a proyectos de ley; y
los obligatorios, en donde tenemos al sufragio y la consulta popular (só lo la
vinculante).
Para Ekmekdjian, los derechos políticos consisten en la facultad que tienen só lo los
ciudadanos –es decir, los que integran la comunidad política argentina– de
participar en la organizació n y el gobierno del Estado, de diversas maneras,
fundamentalmente en dos aspectos: los derechos políticos activos y pasivos:
1. Los derechos políticos activos consisten en la facultad de concurrir, por
medio del voto, a la elecció n de los representantes que tendrá n a su cargo el
gobierno del Estado. También el ciudadano ejerce sus derechos políticos
mediante las formas de democracia semidirecta, tanto las que ejercen con el
sufragio (plebiscitos, referéndums, etc.), como de aquellas que se practican
de un modo distinto (iniciativa popular, recall, acció n popular, etc.)
2. Los derechos políticos pasivos se basan en la capacidad que tienen los
ciudadanos para postularse como candidatos a los cargos electivos, y
participar en la respectiva elecció n, solicitando el apoyo de la ciudadanía
mediante el voto, con la aspiració n de acceder al cargo para el cual se
postuló , en caso de obtener el triunfo.
La aptitud para el ejercicio de los derechos políticos pasivos es má s restringida que
para los activos: Mientras que para ejercer el sufragio la norma exige 16 añ os y las
inhabilidades que prevén las leyes electorales son la excepció n; la capacidad para
presentarse como candidato a los cargos electivos tiene mayores limitaciones,
muchas de las cuales surgen de la propia Constitució n.
Hasta la reforma de la Constitució n de 1994, los derechos políticos figuraban en la
categoría de los derechos implícitos, es decir, en los incluidos en el art. 33. A partir
de aquélla, en cambio, han pasado a ser derechos explícitos en su art. 37:

Art. 37 – Esta Constitució n garantiza el pleno ejercicio de los derechos


políticos, con arreglo al principio de la soberanía popular y de las leyes
que se dicten en consecuencia. El sufragio es universal, igual, secreto y
obligatorio.
La igualdad real de oportunidades entre varones y mujeres para el
acceso a cargos electivos y partidarios se garantizará por acciones
positivas en la regulació n de los partidos políticos y en el régimen
electoral.

FEDERICO YUNES ICK Pá gina 2


DERECHO CONSTITUCIONAL

Con fó rmula operativa, el art. 37 garantiza directamente el ejercicio pleno de los


derechos políticos, que ya no se circunscriben al sufragio para elegir gobernantes,
sino que se explayan en otros aspectos como el derecho de iniciativa legislativa
(art. 39) y la consulta popular (art. 40).
La alusió n al principio de la soberanía popular traduce, segú n Bidart Campos, la
recepció n de la participació n política en la sociedad democrá tica.
En este sentido, cabe mencionar la imposibilidad de los extranjeros de ejercer esos
derechos. En el derecho pú blico argentino, só lo los argentinos (nativos o por
naturalizació n) integran la comunidad política (la nació n), y por ello, só lo éstos
está n legitimados para ejercer los derechos políticos activos y pasivos.
Ekmekdjian, en cambio, entiende que la soberanía popular se refiere a que el
conjunto de ciudadanos que integran la comunidad política y son titulares del
poder del Estado delegan ese poder, de manera circunstancial, en representantes.
Luego viene la calificació n del sufragio como universal, igual, secreto y obligatorio.
Finalmente, la norma prescribe la igualdad real de oportunidades entre
varones y mujeres en el á rea de los derechos políticos y de los partidos. Aun
cuando tal igualdad se establece para el acceso a los cargos electivos y partidarios,
debemos entender que la Constitució n ha levantado hasta su propio nivel el
derecho electoral activo y pasivo de las mujeres.
La norma obliga a garantizar mediante acciones positivas en la regulació n del
régimen electoral tal igualdad, y significa no só lo la prohibició n al Estado de
brindar privilegios o efectuar discriminaciones respecto de ciertos grupos, sino
también el otorgamiento de beneficios especiales a los grupos desventajados para
remover los obstá culos sociales y econó micos que, de hecho, limitan la igualdad de
oportunidades (por ejemplo, el cupo femenino) (Ekmekdjian).

DERECHO ELECTORAL
El derecho electoral es el conjunto de normas jurídicas, técnicas y procedimientos
que se aplican al proceso de designació n de los representantes, desde la
convocatoria hasta la proclamació n de los candidatos elegidos (Cá tedra).
Este derecho admite dos sentidos:
a. Objetivamente: Es el que regula la actividad electoral en cuanto a sus sujetos
(cuerpo electoral), a su objeto (designació n de gobernantes) y a los sistemas
(territoriales y personales de distribució n del electorado, forma de votar,
có mputo y control de votos, etc.);
b. Subjetivamente: Designa la potencia de determinados sujetos para votar o
para ser elegidos, así como ofrece las garantías que para ejercer tales derechos
está n deparadas en un caso y en otro.

SUFRAGIO: CONCEPTO
Bidart Campos define al sufragio como el sistema mediante el cual los individuos
expresan sus opiniones políticas, sea para elegir al personal gobernante, sea para
decidir en determinadas materias que hacen a la vida del Estado. Es decir, es un
método o una técnica de expresió n de la voluntad política de los ciudadanos, un
acto político de los gobernados.
Ekmekdjian cita a Ló pez que lo define como el derecho de los miembros del pueblo
(comunidad política o cuerpo electoral) de participar en el ejercicio del poder,
concurriendo a la formació n de la voluntad colectiva, ya sea para elegir a los

FEDERICO YUNES ICK Pá gina 3


DERECHO CONSTITUCIONAL

titulares de los cargos electivos, o bien para tomar decisiones sobre temas
fundamentales que se les consulta.
La Cá tedra lo considera como “el medio por el cual el pueblo (comunidad política)
manifiesta su voluntad para elegir a sus representantes“.
Por su parte, Mario Justo Ló pez se refiere al sufragio como “una manifestació n de
la voluntad individual que tiene por finalidad concurrir a la formació n de una
voluntad colectiva, sea para designar los titulares de determinados cargos
concernientes al gobierno de una comunidad, sea para decidir acerca de asuntos
que interesan a esta”.
Por ú ltimo, Fayt lo definió como “aquel derecho pú blico subjetivo de naturaleza
política, o forma de energía o actividad política, que es la materializació n del poder
electoral”.

NATURALEZA JURÍDICA
Joaquín V. Gonzá lez, seguido por Bidart Campos, considera la naturaleza jurídica
del sufragio en torno a tres cualidades:
1. El sufragio como derecho significa asignar a los hombres, individualmente, el
derecho electoral. La Cá tedra lo define como el atributo que la persona está
facultada para ejercerlo en condiciones determinadas. Ello se explica en torno a
dos posturas: Una de ellas considera al sufragio como un derecho natural del
hombre, mediante el ejercicio de su porció n de soberanía; La otra, lo estima
como derecho individual positivo, es decir, dado u otorgado por la Constitució n
o la ley, posició n que comparte el autor.
2. El sufragio como deber, es decir, que considera que todo elector que ha
entrado en las condiciones de tal por la Constitució n y la ley, tiene la obligació n
cívica –altruista– de emitir su voto para la formació n de los poderes. No es lo
mismo que el cará cter de obligatorio con el que la Constitució n caracteriza al
voto.
3. El sufragio como función es el ejercicio de una actividad: la de expresió n de su
voluntad; y específicamente es una funció n pú blica, política y social, porque se
dirige a un fin de la misma índole, es decir, que se vincula con los intereses
generales del Estado.

CARACTERES
El art. 37 establece que el voto es universal, igual, secreto y obligatorio:
a. Universal: El sufragio es universal cuando se reconoce a todos los
ciudadanos en general, que cumplen los requisitos generales para tener el
derecho a sufragar (v.gr., edad mínima, residencia mínima, no tener
condenas penales, estar inscripto en el padró n, no tener incapacidades de
hecho o de derecho, etc.). La exigencia de que se cumplan estos requisitos
no es discriminatoria.
b. Igual: El sufragio es igual cuando reporta la misma incidencia en el
resultado electoral (“una persona, un voto”). Se prohíbe de esta manera el
voto calificado.
En virtud de este principio, la reforma constitucional de 1997 de la
provincia fue declarada inconstitucional, ya que reconocía un voto
calificado. Así, la provincia poseía un sistema mixto:
De los 50 legisladores a elegir, 22 eran elegidos por el tradicional sistema de
distrito ú nico, pero los 28 restantes eran elegidos por el sistema de

FEDERICO YUNES ICK Pá gina 4


DERECHO CONSTITUCIONAL

circunscripciones: Se dividía la provincia en 6 circunscripciones


electorales, en las cuales las circunscripciones de Santiago Capital (8
diputados) y La Banda (4 diputados) elegían só lo 12 diputados a pesar de
tener má s del 40% de la població n de toda la provincia. Así, los demá s 6
distritos, a pesar de tener menor població n, tenían una mayor incidencia en
la voluntad colectiva (elegían los restantes 16).
c. Secreto: El voto es secreto cuando su emisió n se efectú a por un
procedimiento tal que impide conocer el sentido del sufragio de cada
elector, al no poder individualizarse su voto (Las leyes electorales
establecen una serie de garantías tales como el “cuarto oscuro”). É ste es el
ú nico modo de garantizar la libertad y la autenticidad en la expresió n del
sufragio, por parte de la ciudadanía, al eliminar una cualquier eventual tipo
de presió n sobre el elector.
d. Obligatorio: El voto es obligatorio cuando el ciudadano está forzado a
emitirlo, ya que, en caso de no hacerlo sin causa justificada, le acarrea la
aplicació n de una sanció n o pena, en virtud de una norma jurídica.
La obligatoriedad se basa en la concurrencia al comicio, y no en el contenido
del voto, ya que el elector puede abstenerse de emitir su voluntad política,
votando en blanco.
La Cá tedra considera que la comunidad debería tender a un voto no
obligatorio, sino facultativo, es decir, que la decisió n de no emitirlo no traiga
aparejada una sanció n.
A su vez, el art. 39 de la Constitució n de la Provincia de Santiago del Estero suma
los caracteres de:
e. Único: El voto solo está dirigido a un candidato o a una lista.
f. No acumulativo: El voto no puede sumarse a otro.
g. Intransferible: El voto a un candidato o a una fó rmula no puede
redireccionarse en otro.
El
Art. 39 (CP) – Derechos políticos. Sufragio. Todo ciudadano tiene
derecho a elegir y a ser elegido; a participar en el gobierno de la
Provincia, directamente o por medio de sus representantes libremente
elegidos. Es el pueblo quien confiere la autoridad legítima al poder
pú blico mediante elecciones perió dicas y democrá ticas. El sufragio es un
derecho del ciudadano garantizado por esta Constitució n. El sufragio es
universal, igual, ú nico, secreto, obligatorio, no acumulativo e
intransferible. Son electores los ciudadanos inscriptos en el padró n
electoral nacional vigente a la respectiva elecció n y domiciliados en el
territorio provincial. Los extranjeros pueden ser electores en el á mbito
municipal.
objetivo de este agregado en la reforma constitucional provincial de 2005 fue para
de evitar la reimplementació n de la “ley de lemas”, que consagraba un voto doble
simultá neo, acumulativo y transferible: Un lema representaba a un partido político,
y cada fó rmula de candidatos del mismo integraba un sublema.
El sistema de lemas permitía hacer la elecció n primaria y la general en un mismo
momento: El voto, al ser doble, significaba que se votaba al lema y al sublema al
mismo momento; al ser acumulativo, se sumaban los votos de los sublemas; al ser
transferible, los votos de los sublemas perdedores, se trasladaban al sublema
ganador, por lo que elector de los primeros, indirectamente votaba al segundo.

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DERECHO CONSTITUCIONAL

EVOLUCIÓN Y EJERCICIO
El lapso que va desde 1853 hasta la fecha puede dividirse en dos períodos bien
diferenciados por la sanció n de la Ley 8871, llamada “ley Sá enz Peñ a”:
 Antes de dicha ley, el sufragio era pú blico y voluntario, calidades que se
prestaban para todo tipo de fraudes electorales. La mayoría del pueblo estaba
ausente de estas expresiones cívicas, por propia decisió n o bien porque el
partido gobernante la excluía.
La Constitució n de 1853 no reguló lo referente a los sistemas electorales. Só lo
en 1857, mediante la Ley 140, se cubrió parcialmente dicho vacío:
 Voto masculino y cantado.
 Divisió n del país en 15 distritos electorales.
 Cada votante elegía una lista completa, que contenía los candidatos para
todos los cargos. La lista má s votada obtenía todos los cargos o bancas.
 A partir de 1912, añ o en que se sanciono 8871, el sufragio asume varias
características que lo diferencian netamente del período anterior y que –con
algunas variantes– en lo sustancial se mantienen hasta la actualidad:
 Indelegable o individual: No se puede otorgar poder a otra persona
para ejercerlo; tampoco se permiten los “votos en grupo”.
 Secreto.
 Universal.
 Obligatorio.
 Padrón electoral: Sobre la base del enrolamiento militar.
 Escrutinio definitivo centralizado: A cargo de la Juntas Electorales.
 En 1927 San Juan se convierte en la primera provincia en otorgar el voto a la
mujer, pero el golpe de Estado de 1930 contra el presidente Irigoyen la derogó .
 En 1947 se sancionó la Ley 13.010 que permitió a las mujeres participar
políticamente en el sistema democrá tico argentino.
 En 1949 la reforma de la Constitució n legalizó definitivamente la participació n
de las mujeres, y el 1951 se realizan las primeras elecciones nacionales con
votantes mujeres.
 En 1983 se sancionó el Có digo Nacional Electoral (Ley 19.945 y modificatorias
23.247, 23.476, 24.012 y 26.571), que es la norma electoral actualmente
vigente para las elecciones nacionales, que mantienen los principios
fundamentales del sufragio antes mencionados.
 En 1991 se creó la ley 24.007 que otorgó derecho a los ciudadanos argentinos
que residan en forma permanente y efectiva en el extranjero, inscribiéndose en
el Registro de Electores residentes en el exterior. Ese mismo añ o se dictó la
llamada “Ley de cupo femenino” (ley 24.012) segú n la cual 30% de las listas de
candidatos para cargos legislativos que se presenten para su oficializació n ante
la justicia electoral, deberá n estar ocupados por mujeres. En 2016 se amplió
ese cupo al 50%.
 A fines de 2009 se sancionó la ley 26.571 conocida como la “Ley de
democratizació n de la representació n política, la transparencia y la equidad
electoral” modificó sustancialmente el Có digo Nacional Electoral.
 Se establecen elecciones primarias, en la que las agrupaciones políticas
seleccionará n a sus candidatos.
 El sufragio sigue siendo obligatorio. La convocatoria corresponde al
Poder Ejecutivo Nacional con una antelació n no menor a 90 días.

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DERECHO CONSTITUCIONAL

 Se agregan elecciones a los candidatos para los parlamentarios del


Mercosur.

CÓDIGO NACIONAL ELECTORAL


El Có digo Nacional Electoral define en su art. 1 quienes tienen calidad de
electores: Son electores los argentinos nativos y por opció n, desde los 16 añ os de
edad, y los argentinos naturalizados, desde los 18 añ os de edad, que no tengan
ninguna de las inhabilitaciones previstas en el Có digo.
Por su parte, el art. 12 permite a aquellas personas que tienen calidad de electores,
no ejercer su derecho justificadamente:
1. Las personas mayores de 70 añ os.
2. Los jueces y sus auxiliares que por imperio de esta ley deban asistir a sus
oficinas y mantenerlas abiertas mientras dure el acto comicial;
3. Los que el día de la elecció n se encuentren a má s de 500 kiló metros del lugar
donde deban votar y justifiquen que el alejamiento obedece a motivos
razonables. Tales electores se presentará n el día de la elecció n a la autoridad
policial má s pró xima, la que extenderá certificació n escrita que acredite la
comparecencia;
4. Los enfermos o imposibilitados por fuerza mayor, suficientemente
comprobada, que les impida asistir al acto;
5. El personal de organismos y empresas de servicios pú blicos que por razones
atinentes a su cumplimiento deban realizar tareas que le impidan asistir al
comicio durante su desarrollo.
Asimismo, establece quienes está n incapacitados a ejercer tal derecho (art. 3):
1. Los dementes declarados tales en juicio;
2. Los condenados por delitos dolosos a pena privativa de la libertad, y, por
sentencia ejecutoriada, por el término de la condena;
3. Los condenados por faltas previstas en las leyes nacionales y provinciales de
juegos prohibidos, por el término de tres añ os; en el caso de reincidencia, por
seis;
4. Los sancionados por la infracció n de deserció n calificada, por el doble término
de la duració n de la sanció n;
5. Los declarados rebeldes en causa penal, hasta que cese la rebeldía o se opere la
prescripció n:
6. Los inhabilitados segú n disposiciones de la Ley Orgá nica de los Partidos
Políticos;
7. Los que en virtud de otras prescripciones legales y reglamentarias quedaren
inhabilitados para el ejercicio de los derechos políticos.
En cuanto a las autoridades electorales, debemos distinguir dos organismos: el
orden nacional, encontramos a las Juntas Electorales Nacionales (art. 48 y 49):
En cada capital de provincia y territorio y en la capital de la Repú blica, funciona
una junta electoral nacional, la que se constituye y comienza sus actividades 60
días antes de la elecció n.
En la Capital Federal la Junta estará compuesta por el presidente de la Cá mara
Nacional de Apelaciones en lo Contencioso Administrativo Federal, el presidente
de la Cá mara Nacional de Apelaciones en lo Civil y el juez electoral y, hasta tanto se
designe a este ú ltimo, por el juez federal con competencia electoral.
En las capitales de provincia se formará con el presidente de la Cá mara Federal, el
juez electoral y el presidente del Superior Tribunal de Justicia de la provincia.

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DERECHO CONSTITUCIONAL

En aquellas provincias que no tuvieren Cá mara Federal, se integrará con el juez


Federal de secció n y, mientras no sean designados los jueces electorales, por el
procurador fiscal federal. Del mismo modo se integrará , en lo pertinente, la junta
electoral del territorio.
En los casos de ausencia, excusació n o impedimento de algunos de los miembros
de la junta, será sustituido por el subrogante legal respectivo.
Sus atribuciones está n claramente delimitadas por el art. 52:
1. Aprobar las boletas de sufragio.
2. Decidir sobre las impugnaciones, votos recurridos y protestas que se sometan a
su consideració n.
3. Resolver respecto de las causas que a su juicio fundan la validez o nulidad de la
elecció n.
4. Realizar el escrutinio del distrito, proclamar a los que resulten electos
otorgarles sus diplomas.
5. Nombrar al personal transitorio y afectar al de la secretaría electoral con
arreglo a lo dispuesto en el artículo anterior.
6. Realizar las ademá s tareas que le asigne esta ley, para lo cual podrá :
a. Requerir de cualquier autoridad judicial o administrativa, sea nacional,
provincial o municipal, la colaboració n que estime necesaria;
b. Arbitrar las medidas de orden, vigilancia y custodia relativas a documentos,
urnas, efectos o locales sujetos a su disposició n o autoridad, las que será n
cumplidas directamente y de inmediato por la policía u otro organismo que
cuente con efectivos para ello.
7. Llevar un libro especial de actas en el que se consignará todo lo actuado en
cada elecció n.
En el nivel provincial, el Juez Federal de la Provincia de Santiago del Estero es
quien ejerce dichas funciones (art. 42) y sus atribuciones está n delimitadas por el
art. 43:
1. Proponer a las personas que deban ocupar el cargo de secretario, prosecretario
y demá s empleos.
2. Aplicar sanciones disciplinarias, inclusive arresto de hasta 15 días, a quienes
incurrieren en falta respecto a su autoridad o investidura o a la de los demá s
funcionarios de la Secretaría Electoral, u obstruyeren su normal ejercicio.
3. Imponer al secretario, prosecretario o empleados sanciones disciplinarias con
sujeció n a lo previsto en el reglamento para la justicia nacional. Ademá s, en
casos graves, podrá n solicitar la remoció n de éstos a la Cá mara Nacional
Electoral.
4. Recibir y atender las reclamaciones interpuestas por cualquier elector y por los
apoderados de los partidos políticos, sobre los datos consignados en los
aludidos registros.
5. Designar auxiliares ad hoc, para la realizació n de tareas electorales, a
funcionarios nacionales, provinciales o municipales.
6. Demá s funciones que el Có digo Nacional Electoral les encomienda.
Por ú ltimo, en cuanto a la organizació n de las secretarías electorales: Cada
juzgado debe contar con una, que estará a cargo de una secretario electoral, quién
será auxiliado por un prosecretario, quien también reunirá sus mismas calidades.
El secretario y prosecretario no podrá n estar vinculados con el juez por parentesco
en cuarto grado de consanguinidad y segundo de afinidad.

FEDERICO YUNES ICK Pá gina 8


DERECHO CONSTITUCIONAL

En caso de vacancia, ausencia o impedimento, el secretario será subrogado por el


prosecretario, con iguales deberes y atribuciones.
Por vacancia, ausencia o impedimento del secretario y prosecretario electoral, sus
funciones será n desempeñ adas en cada distrito por los secretarios de actuació n del
juzgado federal respectivo, que designe la pertinente cá mara de apelaciones.
La Cá tedra distingue entre las funciones de las autoridades electorales a tres tipos:
1. Funciones preelectorales (arts. 81-83):
a. Autorizació n de las boletas;
b. Admisió n de candidatos;
c. Disposició n de las fuerzas de seguridad;
d. Constitució n de las mesas y elecció n de las autoridades;
e. Confecció n de padrones.
Cabe mencionar que la convocatoria a elecciones de cargos nacionales y de
parlamentarios del Mercosur corresponde al Poder Ejecutivo.
2. Funciones electorales (arts. 84-100):
“Art. 84 – Procedimiento. Una vez abierto el acto de electores se apersonará n al
presidente, por orden de llegada, exhibiendo su documento cívico.
1. El presidente y sus suplentes, así como los fiscales acreditados ante la mesa y
que estén inscriptos en la misma, será n, en su orden, los primeros en emitir el
voto.
2. Si el o sus suplentes no se hallan inscriptos en la mesa en que actú an, se agregará
el nombre del votante en la hoja del registro haciéndolo constar, así como la mesa
en que está registrado.
3. Los fiscales o autoridades de mesa que no estuviesen presentes al abrirse el acto
sufragará n a medida que se incorporen a la misma.
Art. 85 – Carácter del voto. El secreto del voto es obligatorio durante todo el
desarrollo del acto electoral. Ningú n elector puede comparecer al recinto de la
mesa exhibiendo de modo alguno la boleta del sufragio, ni formulando cualquier
manifestació n que importe violar tal secreto.
Art. 86 – Dónde y cómo pueden votar los electores. Los electores podrá n votar
ú nicamente en la mesa receptora de votos en cuya lista figuren asentados y con el
documento cívico habilitante. El presidente verificará si el elector a quien
pertenece el documento cívico figura en el padró n electoral de la mesa.
Para ello cotejará si coinciden los datos personales consignados en el padró n con
las mismas indicaciones contenidas en dicho documento. Cuando por error de
impresió n alguna de las menciones del padró n no coincida exactamente con la de
su documento, el presidente no podrá impedir el voto del elector si existe
coincidencia en las demá s constancias. En estos casos se anotará n las diferencias
en la columna de observaciones.
1. Si por deficiencia del padró n el nombre del elector no correspondiera
exactamente al de su documento cívico, el presidente admitirá el voto siempre que,
examinados debidamente el nú mero de ese documento, añ o de nacimiento,
domicilio, etc., fueran coincidentes con los del padró n.
2. Tampoco se impedirá la emisió n del voto:
a) Cuando el nombre figure con exactitud y la discrepancia verse acerca de alguno
o algunos datos relativos al documento cívico (domicilio, clase de documento, etc.);
b) Cuando falte la fotografía del elector en el documento, siempre que conteste
satisfactoriamente al interrogatorio minucioso que le formule el presidente sobre
los datos personales y cualquier otra circunstancia que tienda a la debida

FEDERICO YUNES ICK Pá gina 9


DERECHO CONSTITUCIONAL

identificació n;
c) Al elector que figure en el padró n con libreta de enrolamiento o libreta cívica
duplicada, triplicada, etc., y se presente con el documento nacional de identidad;
d) Al elector cuyo documento contenga anotaciones de instituciones u organismos
oficiales, grupo sanguíneo, etc.
3. No le será admitido el voto:
a) Si el elector exhibiere un documento cívico anterior al que consta en el padró n;
b) Al elector que se presente con libreta de enrolamiento o libreta cívica y figurase
en el registro con documento nacional de identidad.
4. El presidente dejará constancia en la columna de ‘observaciones’ del padró n de
las deficiencias a que se refieren las disposiciones precedentes.
Art. 87 – Inadmisibilidad del voto. Ninguna autoridad, ni aun el juez electoral,
podrá n ordenar al presidente de mesa que admita el voto de un elector que no
figura inscripto en los ejemplares del padró n electoral.
Art. 88 – Derecho del elector a votar. Todo aquel que figure en el padró n y
exhiba su documento cívico tiene el derecho a votar y nadie podrá cuestionarlo en
el acto del sufragio. Los presidentes no aceptará n impugnació n alguna que se
funde en la inhabilidad del elector para figurar en el padró n electoral.
Está excluido del mismo quien se encuentre tachado con tinta roja en el padró n de
la mesa, no pudiendo en tal caso emitir el voto aunque se alegare error.
Art. 89 – Verificación de la identidad del elector. Comprobado que el
documento cívico presentado pertenece al mismo elector que aparece registrado
como elector, el presidente procederá a verificar la identidad del compareciente
con las indicaciones respectivas de dicho documento, oyendo sobre el punto a los
fiscales de los partidos.
Art. 90 – Derecho a interrogar al elector. Quien ejerza la presidencia de la mesa,
por su iniciativa o a pedido de los fiscales, tiene derecho a interrogar al elector
sobre las diversas referencias y anotaciones del documento cívico.
Art. 93 – Entrega del sobre al elector. Si la identidad no es impugnada el
presidente entregará al elector un sobre abierto y vacío, firmado en el acto de su
puñ o y letra, y lo invitará a pasar al cuarto oscuro a encerrar su voto en aquél.
Los fiscales de los partidos políticos está n facultados para firmar el sobre en la
misma cara en que lo hizo el presidente del comicio y deberá n asegurarse que el
que se va a depositar en la urna es el mismo que le fue entregado al elector.
Si así lo resuelven, todos los fiscales de la mesa podrá n firmar los sobres, siempre
que no se ocasione un retardo manifiesto en la marcha del comicio.
Cuando los fiscales firmen un sobre, estará n obligados a firmar varios, a los fines
de evitar la identificació n del votante.
Artículo 94 – Emisión del voto. Introducido en el cuarto oscuro y cerrada
exteriormente la puerta, el elector colocará en el sobre su boleta de sufragio y
volverá inmediatamente a la mesa. El sobre cerrado será depositado por el elector
en la urna. El presidente por propia iniciativa o a pedido fundado de los fiscales,
podrá ordenar se verifique si el sobre que trae el elector es el mismo que él
entregó . En caso de realizarse conjuntamente elecciones nacionales, provinciales
y/o municipales, se utilizará un solo sobre para depositar todas las boletas.
Los electores ciegos o con una discapacidad o condició n física permanente o
transitoria que impida, restrinja o dificulte el ejercicio del voto podrá n sufragar
asistidos por el presidente de mesa o una persona de su elecció n, que acredite
debidamente su identidad, en los términos de la reglamentació n que se dicte. Se

FEDERICO YUNES ICK Pá gina 10


DERECHO CONSTITUCIONAL

dejará asentada esta circunstancia en el padró n de la mesa y en el acta de cierre de


la misma, consignando los datos del elector y de la persona que lo asista. Ninguna
persona, a excepció n del presidente de mesa, podrá asistir a má s de un elector en
una misma elecció n.
Art. 95 – Constancia de emisión de voto. Acto continuo el presidente procederá a
señ alar en el padró n de electores de la mesa de votació n que el elector emitió el
sufragio, a la vista de los fiscales y del elector mismo. Asimismo se entregará al
elector una constancia de emisió n del voto.
Art. 97 – Inspección del cuarto oscuro. El presidente de la mesa examinará el
cuarto oscuro, a pedido de los fiscales o cuando lo estime necesario a objeto de
cerciorarse que funciona de acuerdo con lo previsto en el artículo 82, inciso 4.
Art. 98 – Verificación de existencia de boletas. También cuidará de que en él
existan en todo momento suficientes ejemplares de las boletas de todos los
partidos, en forma que sea fá cil para los electores distinguirlas y tomar una de ellas
para emitir su voto.
No admitirá en el cuarto oscuro otras boletas que las aprobadas por la Junta
Electoral.
Art. 99 – Ininterrupción de las elecciones. Las elecciones no podrá n ser
interrumpidas y en caso de serlo por fuerza mayor se expresará en acta separada
el tiempo que haya durado la interrupció n y la causa de ella.
Art. 100 – Clausura del acto. El acto eleccionario finalizará a las 18 horas, en cuyo
momento el presidente ordenará se clausure el acceso al comicio, pero continuará
recibiendo el voto de los electores presentes que aguardan turno. Concluida la
recepció n de estos sufragios, tachará del padró n los nombres de los electores que
no hayan comparecido y hará constar al pie el nú mero de los sufragantes y las
protestas que hubieren formulado los fiscales”.
3. Funciones postelectorales (arts. 101-124):
El art. 101 establece la categorizació n de los sufragios luego de la apertura de la
urna y define los tipos de votos:
a. Votos válidos: son los emitidos mediante boleta oficializada, aun cuando
tuvieren tachaduras de candidatos, agregados o sustituciones (borratina). Si en
un sobre aparecieren dos o má s boletas oficializadas correspondientes al
mismo partido y categoría de candidatos, só lo se computará una de ellas
destruyéndose las restantes.
b. Votos nulos: son aquellos emitidos:
 Mediante boleta no oficializada, o con papel de cualquier color con
inscripciones o imá genes de cualquier naturaleza;
 Mediante boleta oficializada que contengan inscripciones y/o leyendas
de cualquier tipo, salvo los supuestos del inc. a;
 Mediante dos o má s boletas de distinto partido para la misma categoría
de candidatos;
 Mediante boleta oficializada que por destrucció n parcial, defecto o
tachaduras, no contenga, por lo menos sin rotura o tachadura, el nombre
del partido y la categoría de candidatos a elegir;
 Cuando en el sobre juntamente con la boleta electoral se hayan incluido
objetos extrañ os a ella.
c. Votos en blanco: cuando el sobre estuviere vacío o con papel de cualquier
color sin inscripciones ni imagen alguna.

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DERECHO CONSTITUCIONAL

d. Votos recurridos: son aquellos cuya validez o nulidad fuere cuestionada por
algú n fiscal presente en la mesa. En este caso el fiscal deberá fundar su pedido
con expresió n concreta de las causas, que se asentará n sumariamente en
volante especial que proveerá la Junta.
Dicho volante se adjuntará a la boleta y sobre respectivo, y lo suscribirá el fiscal
cuestionante consigná ndose aclarado su nombre y apellido, el nú mero de
documento cívico, domicilio y partido político a que pertenezca. Ese voto se
anotará en el acta de cierre de comicio como "voto recurrido" y será escrutado
oportunamente por la Junta, que decidirá sobre su validez o nulidad.
e. Votos impugnados: cuando hay conflicto con la identidad del elector. La
iniciació n de las tareas del escrutinio de mesa no podrá tener lugar, bajo
ningú n pretexto, antes de las 18 horas, aun cuando hubiera sufragado la
totalidad de los electores.
El escrutinio y suma de los votos obtenidos por los partidos se hará bajo la
vigilancia permanente de los fiscales, de manera que éstos puedan llenar su
cometido con facilidad y sin impedimento alguno.
Los demá s artículos tratan lo atinente al desarrollo de las actividades posteriores
al comicio, los má s importantes son:
“Art. 102 – Acta de escrutinio. Concluida la tarea del escrutinio se consignará , en
acta impresa al dorso del padró n, lo siguiente:
a) La hora de cierre del comicio, nú mero de sufragios emitidos, cantidad de votos
impugnados, diferencia entre las cifras de sufragios escrutados y la de votantes
señ alados en el registro de electores; todo ello asentado en letras y nú meros;
b) Cantidad también en letras y nú meros de los sufragios logrados por cada uno de
los respectivos partidos y en cada una de las categorías de cargos; el nú mero de
votos nulos, recurridos y en blanco;
c) El nombre del presidente, los suplentes y fiscales que actuaron en la mesa con
menció n de los que estuvieron presentes en el acto del escrutinio o las razones de
su ausencia. El fiscal que se ausente antes de la clausura del comicio suscribirá una
constancia de la hora y motivo del retiro y en caso de negarse a ello se hará constar
esta circunstancia firmando otro de los fiscales presentes. Se dejará constancia,
asimismo, de su reintegro;
d) La menció n de las protestas que formulen los fiscales sobre el desarrollo del
acto eleccionario y las que hagan con referencia al escrutinio;
e) La nó mina de los agentes de policía, individualizados con el nú mero de chapa,
que se desempeñ aron a ó rdenes de las autoridades del comicio hasta la
terminació n del escrutinio;
f) La hora de finalizació n del escrutinio.
Ademá s del acta referida y con los resultados extraídos de la misma el presidente
de mesa extenderá , en formulario que se remitirá al efecto, un "Certificado de
Escrutinio" que será suscripto por el mismo, por los suplentes y los fiscales.
El presidente de mesa extenderá y entregará a los fiscales que lo soliciten un
certificado del escrutinio, que deberá ser suscripto por las mismas personas
premencionadas.
Si los fiscales o alguno de ellos no quisieran firmar el o los certificados de
escrutinio, se hará constar en los mismos esta circunstancia.
En el acta de cierre de comicio se deberá n consignar los certificados de escrutinio
expedidos y quiénes los recibieron, así como las circunstancias de los casos en que
no fueren suscriptos por los fiscales y el motivo de ello.

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DERECHO CONSTITUCIONAL

Art. 103 – Guarda de boletas y documentos. Una vez suscripta el acta y los
certificados de escrutinio que correspondan, se depositará n dentro de la urna: las
boletas compiladas y ordenadas de acuerdo a los partidos a que pertenecen las
mismas, los sobres utilizados y un "certificado de escrutinio".
El registro de electores con las actas "de apertura" y "de cierre" firmadas, los votos
recurridos y los votos impugnados se guardará n en el sobre especial que remitirá
la junta electoral el cual lacrado, sellado y firmado por las mismas autoridades de
mesa y fiscales se entregará al empleado postal designado al efecto
simultá neamente con la urna.
Art. 104 – Cierre de la urna y sobre especial. Seguidamente se procederá a
cerrar la urna, colocá ndose una faja especial que asegurará n y firmará n el
presidente, los suplentes y los fiscales que lo deseen.
El presidente hará entrega inmediatamente de la urna y el sobre especial en forma
personal, a los empleados de correos de quienes se hubiesen recibido los
elementos para la elecció n. El presidente recabará de dichos empleados el recibo
correspondiente, por duplicado, con indicació n de la hora. Uno de ellos lo remitirá
a la junta y el otro lo guardará para su constancia.
Los agentes de policía, fuerzas de seguridad o militares, bajo las ó rdenes hasta
entonces del presidente de mesa, prestará n la custodia necesaria a los aludidos
empleados, hasta que la urna y documentos se depositen en la oficina de correos
respectiva.
Art. 105 – Comunicaciones. Terminado el escrutinio de mesa, el presidente hará
saber al empleado de correos que se encuentre presente, su resultado, y se
confeccionará en formulario especial el texto de telegrama que suscribirá el
presidente de mesa, juntamente con los fiscales, que contendrá todos los detalles
del resultado del escrutinio, debiendo también consignarse el nú mero de mesa y
circuito a que pertenece.
Luego de efectuado un estricto control de su texto que realizará confrontando, con
los suplentes y fiscales, su contenido con el acta de escrutinio, lo cursará por el
servicio oficial de telecomunicaciones, con destino a la Junta Electoral Nacional de
Distrito que corresponda, para lo cual entregará el telegrama al empleado que
recibe la urna. Dicho servicio deberá conceder preferentemente prioridad al
despacho telegrá fico.
Art. 109 – Recepción de la documentación. La Junta recibirá todos los
documentos vinculados a la elecció n de distrito que le entregare el servicio oficial
de telecomunicaciones. Concentrará esa documentació n en lugar visible y
permitirá la fiscalizació n por los partidos.
Art. 110 – Reclamos y protestas. Plazo. Durante las 48 horas siguientes a la
elecció n la Junta recibirá las protestas y reclamaciones que versaren sobre vicios
en la constitució n y funcionamiento de las mesas. Transcurrido ese lapso no se
admitirá reclamació n alguna.
Art. 111 – Reclamos de los partidos políticos. En igual plazo también recibirá de
los organismos directivos de los partidos las protestas o reclamaciones contra la
elecció n.
Art.112 – Procedimiento del escrutinio. Vencido el plazo del artículo 110, la
Junta Electoral Nacional realizará el escrutinio definitivo, el que deberá quedar
concluido en el menor tiempo posible. En el caso de la elecció n del Presidente y
Vicepresidente de la Nació n lo realizará en un plazo no mayor de 10 días corridos.

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Art. 113 – Validez. La Junta Electoral Nacional tendrá por vá lido el escrutinio de
mesa que se refiera a los votos no sometidos a su consideració n.
Art. 114 – Declaración de nulidad. Cuándo procede. La Junta declarará nula la
elecció n realizada en una mesa, aunque no medie petició n de partido, cuando:
1. No hubiere acta de elecció n de la mesa o certificado de escrutinio firmado por
las autoridades del comicio y dos fiscales, por lo menos.
2. Hubiera sido maliciosamente alterada el acta o, a falta de ella, el certificado de
escrutinio no contare con los recaudos mínimos preestablecidos.
3. El nú mero de sufragantes consignados en el acta o, en su defecto, en el
certificado de escrutinio, difiriera en cinco sobres o má s del nú mero de sobres
utilizados y remitidos por el presidente de mesa.
Art. 115 – Comprobación de irregularidades. A petició n de los apoderados de
los partidos, la Junta podrá anular la elecció n practicada en una mesa, cuando:
1. Se compruebe que la apertura tardía o la clausura anticipada del comicio privó
maliciosamente a electores de emitir su voto.
2. No aparezca la firma del presidente en el acta de apertura o de clausura o, en su
caso, en el certificado de escrutinio, y no se hubieren cumplimentado tampoco las
demá s formalidades prescriptas por esta ley.
Art. 116 – Convocatoria a complementarias. Si no se efectuó la elecció n en
alguna o algunas mesas, o se hubiese anulado, la Junta podrá requerir del Poder
Ejecutivo Nacional que convoque a los electores respectivos a elecciones
complementarias, salvo el supuesto previsto en el artículo siguiente.
Para que el Poder Ejecutivo pueda disponer tal convocatoria será indispensable
que un partido político actuante lo solicite dentro de los tres días de sancionada la
nulidad o fracasada la elecció n.
Art. 117 – Efectos de la anulación de mesas. Se considerará que no existió
elecció n en un distrito cuando la mitad del total de sus mesas fueran anuladas por
la Junta. Declarada la nulidad se procederá a una nueva convocatoria con sujeció n
a las disposiciones del Có digo.
Art. 118 – Recuento de sufragios por errores u omisiones en la
documentación. En casos de evidentes errores de hecho sobre los resultados del
escrutinio consignados en la documentació n de la mesa, o en el supuesto de no
existir esta documentació n específica, la Junta Electoral Nacional podrá no anular
el acto comicial, avocá ndose a realizar íntegramente el escrutinio con los sobres y
votos remitidos por el presidente de mesa.
Art. 120 – Cómputo final. La Junta sumará los resultados de las mesas
ateniéndose a las cifras consignadas en las actas, a las que se adicionará n los votos
que hubieren sido recurridos y resultaren vá lidos y los indebidamente
impugnados y declarados vá lidos, de los que se dejará constancia en el acta final,
acordando luego un dictamen sobre las causas que a su juicio funden la validez o
nulidad de la elecció n.
Art. 121 – Protestas contra el escrutinio. Finalizadas estas operaciones el
presidente de la Junta preguntará a los apoderados de los partidos si hay protesta
que formular contra el escrutinio. No habiéndose hecho o después de resueltas las
que se presentaren, la Junta acordará un dictamen sobre las causas que a su juicio
funden la validez o nulidad de la elecció n.
Art. 122 – Proclamación de los electos. La Asamblea Legislativa, en el caso de
presidente y vicepresidente, y de parlamentarios del Mercosur, y las juntas
electorales nacionales de los distritos, en el caso de senadores y diputados

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nacionales, proclamará n a los que resulten electos, haciéndoles entrega de los


documentos que acrediten su cará cter.
Art. 123 – Destrucción de boletas. Inmediatamente, en presencia de los
concurrentes, se destruirá n las boletas, con excepció n de aquellas a las que se
hubiese negado validez o hayan sido objeto de alguna reclamació n, las cuales se
unirá n todas al acta a que alude el artículo 120, rubricadas por los miembros de la
Junta y por los apoderados que quieran hacerlo”.

SISTEMAS ELECTORALES
Los sistemas electorales son definidos por la Cá tedra como “el conjunto de normas
jurídicas, técnicas y procedimientos que se aplican para determinar la adjudicació n
de los cargos a cubrir a los candidatos elegidos”.
Ekmekdjian los define como “los métodos para computar el resultado de una
elecció n y adjudicar los cargos en disputa en funció n de su resultado, de modo tal
de asegurar un mayor respeto a la voluntad mayoritaria del pueblo, que es la base
del sistema democrá tico”.

CLASIFICACIÓN Y ANÁLISIS CRÍTICO DE CADA UNO


A. Elección de órganos ejecutivos:
1. Zona geográfica: Un distrito electoral es la zona geográ fica dentro de
la cual se consideran los votos emitidos para el reparto de los cargos,
independientemente de los resultados de otra zona.
a. Distrito único: Todo el territorio constituye una misma zona
geográ fica. Por ejemplo, en Argentina en las elecciones
presidenciales.
2. Modo de elección:
a. Directo: La elecció n es directa cuando el elector vota por la
persona que va a ocupar el cargo. No hay intermediarios (ni
ó rganos, ni terceras personas).
b. Indirecto: La elecció n es indirecta cuando el elector no vota
directamente, sino por electores quienes, en una segunda
instancia, votará n a quien ocupará el cargo.
En Argentina este sistema de elecció n indirecta existió para las
elecciones presidencias hasta la reforma de 1994: Se votaba el
doble de electores de los legisladores que la provincia enviaba
al Congreso que, en una segunda instancia, elegían al
presidente y vicepresidente.
3. Cómputo de votos:
a. Simple pluralidad: Es decir, gana las personas que má s votos
saca. No necesariamente debe lograr la mayoría de los votos
(mitad má s uno).
b. Doble vuelta o ballotage: Este sistema permite que el
candidato que resulte elegido sea una fiel expresió n de la
voluntad popular. Se trata de una elecció n de dos rondas
electorales: En la primera, participan todas las fó rmulas de
todos los partidos que quieren hacerlo; en la segunda, só lo
participan las dos fó rmulas má s votadas.
Este sistema presenta dos tipos de excepciones: Cuando hay
mayoría absoluta, es decir, má s del 50% de los votos; O, como

FEDERICO YUNES ICK Pá gina 15


DERECHO CONSTITUCIONAL

en Argentina para las elecciones presidenciales, cuando hay


mayoría relativa, es decir, es electo presidente y
vicepresidente quienes obtienen:
 Má s del 45% del total de votos afirmativos vá lidamente
emitidos (no se cuentan los votos en blanco ni los
anulados);
 Má s del 40% con una diferencia del 10% respecto de la
segunda fó rmula.
c. Voto acumulativo simultáneo o “ley de lemas”: Consiste en
reunir las internas de cada partido, con la elecció n de los
candidatos a cubrir los cargos. Segú n su creador, el belga J.
Borely, en este sistema se vota por un partido y por un
candidato, en forma simultá nea.
En la elecció n, cada lema o partido político puede presentar
má s de un candidato para un mismo cargo. Cada una de las
listas con candidatos de un mismo partido se denominan
sublemas. Por lo que cada sublema representa una línea interna
dentro del mismo partido.
El voto es doble porque el ciudadano vota al lema y al sublema
en un mismo acto. El escrutinio también es doble. En primer
lugar se suman los votos de cada sublema, para tener el voto
total de cada partido. Una vez consagrado el lema ganador, se
adjudica el cargo vacante al sublema de él, que haya obtenido
mayor cantidad de votos dentro de ese lema.
En el caso de la elecció n a presidente y vicepresidente de la Repú blica, los art. 94-
98 de la Constitució n (arts. 148-155 del Có digo Nacional Electoral) establecen un
sistema de:
 Voto directo;
 Distrito ú nico;
 Doble vuelta (mayoría relativa).
B. Elección de órganos colegiados:
1. Zona geográfico:
a. Distrito único: Por ejemplo, la elecció n de diputados en la
provincia de Santiago del Estero.
b. Circunscripciones: En este sistema se divide el electorado en
distintas zonas geográ ficas, que pueden ser:
 Uninominales: Cada circunscripció n elige a un
candidato, o en otras palabras, cada provincia se divide
en tantos distritos cuantos cargos haya que cubrir. Cada
partido ofrece al electorado una lista con un candidato y
el partido ganador accede al cargo.
 Plurinominales: Cada circunscripció n elige varios
candidatos. Por ejemplo, en Argentina en la elecció n de
diputados y senadores.
2. Modo de elección:
a. Directo;
b. Indirecto.
3. Cómputo de votos:
a. Personal: Se vota a un candidato individualmente.

FEDERICO YUNES ICK Pá gina 16


DERECHO CONSTITUCIONAL

b. Por lista: Se vota a una lista que contiene varios candidatos.


Este sistema a su vez puede ser por:
 Lista cerrada: Só lo son elegibles los candidatos que
integran la lista. No se puede sacar ni meter otros. A su
vez, se reconocen dos tipos:
 Bloqueada: Cuando no se puede modificar el
orden de los candidatos.
 No bloqueada: Cuando se puede modificar el
orden.
 Lista abierta: Las listas son abiertas cuando las
configura el propio votante.
La Constitució n establece los requisitos constitucionales para las elecciones del
Poder Legislativo:
 Voto directo;
 Circunscripciones plurinominales (cada provincia es un distrito electoral);
 Simple pluralidad de sufragio.
Para las elecciones de los integrantes del Senado (arts. 156 y 157) el CNE
establece:
 Voto directo;
 Circunscripciones plurinominales;
 Sistema de lista incompleta;
 La Cá mara se renueva de a tercios cada bienio (dos añ os).
En cambio, para la Cá mara de Diputados (arts. 158-164):
 Voto directo;
 Circunscripciones plurinominales;
 Sistema de D´Hondt (art. 152 -CNE-);
 La Cá mara se renueva por mitades cada bienio.

Variantes del sistema por lista:


1. Lista completa (sistema mayoritario): Vigente hasta la Ley Sá enz Peñ a de
1912, cada partido político o alianza ofrece al electorado una lista con una
cantidad de diputados igual a los cargos a cubrir. La lista que resulta ganadora
se adjudica todos los cargos.
Para la Cá tedra, este sistema es constitucionalmente legal, pero políticamente
ilegítimo, ya que no da representació n a las minorías.
2. Lista incompleta (sistema minoritario): Es el actualmente vigente para la
elecció n de los senadores nacionales, y puede caracterizarse de la siguiente
manera: Cada partido ofrece al electorado una lista con el nú mero de
candidatos igual a los 2/3 de los cargos; la lista ganadora ocupa los 2/3 y la
segunda lista con má s votos el 1/3 restante.
Para la Cá tedra, este sistema ademá s de ser constitucionalmente legal, es
políticamente legítimo, ya que no hay ningú n candidato que haya sacado má s
votos y no ocupe un cargo.
3. Sistema proporcional: Es aquel en el cual la adjudicació n de los cargos se hace
en relació n con la cantidad de votos obtenidos.
Para la Cá tedra, este sistema, a pesar de ser políticamente legítimo, es
constitucionalmente ilegal, ya que la elecció n no se realiza a simple pluralidad
de sufragio como dispone en su art. 45 la Constitució n, porque no entran todos
los candidatos que la lista ganadora propone. Sin embargo, segú n la CSJN, este

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DERECHO CONSTITUCIONAL

sistema si es constitucional, ya que si bien la elecció n es por lista, la


adjudicació n de los votos es por candidato.
La Cá tedra, a su vez, distingue dos tipos de sistemas proporcionales: El de
proporcionalidad puro, adjudica exactamente en relació n a los votos
obtenidos, sin ninguna limitació n; mientras que el semipuro pone limitaciones
directas emanadas de la ley. Por ejemplo: El piso electoral de 3% para las
elecciones nacionales, es decir, quienes no obtienen la cantidad de votos
equivalente al 3% del padró n electoral, no entra en el reparto de bancas. En la
provincia el piso es del 2%.
Algunas especies de sistemas proporcionales son:
 Sistema de cociente electoral: En un distrito electoral en el cual se
debe elegir varios representantes, cada partido presenta su lista de
candidatos; cada ciudadano vota por una de las listas oficializadas. El
cociente electoral se obtiene dividiendo la cantidad de votos totales, es
decir, sumados los de todos los partidos, por el nú mero de bancas a
cubrir. Luego se dividen los votos de cada partido por el cociente y el
resultado es el nú mero de las bancas de cada uno.
Así, si hay 10 bancas a cubrir y hubo 230.000: El partido A obtuvo
150.000 votos; el B 70.000; y el C 10.000. El cociente de 230.000 votos
totales divido 10 bancas es de 23.000.
Entonces el partido A obtiene 150.000/23.000=6,52 bancas; el B obtiene
80.000/23.000=3,04 bancas; el C (10.000/23.000=0,43) no obtiene
ninguna.
 Sistema D´Hondt: Cada partido ofrece al electorado una lista de
candidatos igual a los cargos a cubrir: El total de votos obtenidos por
cada partido se divide sucesivamente por 1,2,3, etc. segú n el nú mero de
bancas a cubrir. Luego se colocan los resultados en forma decreciente y
se asignan las bancas sucesivamente desde la cifra mayor. Lacifra menor
a la que se asigna una banca se denomina cifra repartidora. Tantas veces
esté contenida la cifra repartidora en el total de votos de cada partido,
determinará las bancas que le corresponden.
Ejemplo:
 4 cargos a cubrir;
Partidos Partido A Partido B Partido C Partido D
Votos
250.000 150.000 80.000 20.000
obtenidos
Dividir por 1 250.000 150.000 80.000 20.000
Dividir por 2 125.000 75.000
Dividir por 3 83.333 50.000 Intrascendente
Dividir por 4 62.500 37.500
 500.000 electores;

FEDERICO YUNES ICK Pá gina 18


DERECHO CONSTITUCIONAL

 Orden del resultado:


 Partido A: Obtiene 3 bancas (250.000; 125.000; 83.333)
 Partido B: Obtiene una banca (150.000)
 Partidos C y D: Sin bancas.

PARTIDOS POLÍTICOS
La constitucionalizació n formal de los partidos políticos data de la reforma de
1994. El partido político, en su encuadre constitucional, tiene para Bidart Campos
la siguiente fisonomía:
a. políticamente, es un sujeto auxiliar del Estado (o del poder);
b. jurídicamente, es una persona jurídica de derecho pú blico “no estatal”.
La asociació n política reconocida y personalizada como partido se compone:
 de personas que tienen calidad de afiliados o miembros;
 de una ideología política, con un programa y plataforma partidarias;
 de un fin político, que genéricamente consiste en influir o gravitar
políticamente conforme a su proyecto. El fin inmediato puede, en
determinados casos y para algunos partidos, enderezarse a la conquista o a
la retenció n del poder, pero ello es ú nicamente un aspecto no esencial del
fin, y por eso má s bien se nos aparece como un medio para el fin genérico.
El art. 38 de la Constitució n Nacional regula estas instituciones:

Art. 38 – Los partidos políticos son instituciones fundamentales del


sistema democrá tico.
Su creació n y el ejercicio de sus actividades son libres dentro del respeto
a esta Constitució n, la que garantiza su organizació n y funcionamiento
democrá ticos, la representació n de las minorías, la competencia para la
postulació n de candidatos a cargos pú blicos electivos, el acceso a la
informació n pú blica y la difusió n de sus ideas.
El Estado contribuye al sostenimiento econó mico de sus actividades y de
la capacitació n de sus dirigentes.
Los partidos políticos deberá n dar publicidad del origen y destino de sus
fondos y patrimonio.

La Constitució n define a los partidos políticos como “instituciones fundamentales


del sistema democrá tico”. Así, determina dos principios: la fundamentalidad del
sistema partidario, y su integració n en y para la democracia.
La CSJN, por su parte, los ha definido como “organizaciones de derecho pú blico no
estatal, necesarias para el desenvolvimiento de la democracia representativa y, por
tanto, instrumentos de gobierno, que tienen como funció n actuar como
intermediarios entre éste y las fuerzas sociales, y de ellos surgen los que
gobiernan”.
En cuanto a su extensió n territorial, encontramos dos tipos de partidos:
 De distrito: El partido político puede actuar exclusivamente en el distrito
en el que es reconocido como tal;

FEDERICO YUNES ICK Pá gina 19


DERECHO CONSTITUCIONAL

 Nacionales: El partido puede actuar en todas las jurisdicciones en las que


se haya inscripto.
Los partidos gozan de libertad dentro del respeto a la Constitució n, y ésta les
garantiza su organización y funcionamiento democráticos. Este esquema deja
espacio suficiente para la regulació n legal y para la normativa interna en cartas y
estatutos de cada agrupació n política.
Para Ekmekdjian, la organizació n y funcionamiento democrá ticos pretende que los
dirigentes representen la voluntad de la mayoría de los afiliados.
La tó nica de libertad y de garantismo que inspira al art. 38 se completa con el
estímulo a la participació n interna de afiliados, de corrientes y de minorías en la
vida partidaria, má s un aspecto bá sico de la libertad de expresió n e informació n.
Tal es el sentido que Bidart Campos asigna a la alusió n que se hace a la
“representació n minoritaria, y al acceso a la informació n pú blica y a la difusió n de
las ideas”.
Segú n este autor, cuando el art. 38 dice que la Constitució n “garantiza” está
imputando al Estado el deber de proveer las garantías consiguientes; pero,
ademá s, las garantías deparadas por la Constitució n proyectan hacia el interior de
los partidos el mismo conjunto de pautas, que ellos tienen que acoger y a las que
deben atenerse en su organizació n y en su actuació n. Así, lo garantizado también
implica, para los partidos, el deber de dar recepció n a todas las pautas cubiertas
por las garantías. En resumen, se trata de garantías “para” la democracia, tanto
dentro de los partidos como en su actividad hacia afuera, es decir, intra y
extrapartidariamente.
En cuanto a la representación de las minorías, hay aquí —ademá s de un
pará metro para la estructura interna de los mismos— una directiva obligatoria
para el régimen electoral, que debe establecer un sistema que asegure el acceso
pluralista de los partidos a los cargos que se provean por elecció n popular para los
ó rganos de poder colegiados. No se trata de una receta ú nica para implantar un
sistema determinado, pero sí de la exclusió n de cualquiera que, como el de lista
completa, adjudica todos los cargos a un solo partido, porque en ese supuesto no se
deja sitio a las representaciones minoritarias.
Cuando el art. 38 hace referencia a garantizar la competencia para la
postulación de candidatos a los cargos públicos de elecció n popular, entreabre
espacios sugestivos, que pueden ser razonablemente cubiertos por la ley de
partidos políticos y por la de régimen electoral, así como por decisiones internas
de los mismos partidos.
Ekmekdjian entiende que por “competencia” la norma constitucional se refiere a
que la nominació n de candidatos en los partidos políticos debe surgir de elecciones
internas, amplias y libres, en las cuales compitan las diversas líneas internas (si las
hubiere) cada cual presentando sus propios candidatos, ante los afiliados.
En la Ley Orgá nica de los partidos políticos (23.298) el art. 3 inc. b establece que la
organizació n y el funcionamiento del partido, reglamentado por la carta orgá nica,
debe tener conformidad con el método democrá tico interno, mediante elecciones
perió dicas de autoridades, organismos partidarios y candidatos en la forma que
establezca cada partido.
Así también el art. 50 inc. a prevé como causa de caducidad de la personería de los
partidos la no realizació n de elecciones partidarias internas durante 4 añ os.

FEDERICO YUNES ICK Pá gina 20


DERECHO CONSTITUCIONAL

Por otro lado, el impedimento legal para presentar candidatos sin patrocinio de un
partido fue considerado como una condició n de elegibilidad que se añ adía
inconstitucionalmente a las previstas en la constitució n.
En suma, para Bidart Campos la norma constitucional nueva asegura a los partidos
la facultad de postular candidatos; que no prohíbe que la ley arbitre
razonablemente un sistema ampliatorio que adicione la posibilidad de
candidaturas no auspiciadas por un partido.
La garantía al acceso a la información pública y a la difusión de las ideas
resulta vital. El primero de ellos, obviamente, consiste en la facultad de requerir
informes a los tres poderes del Estado (y a las empresas de servicios pú blicos, sean
pú blicas o privadas) sobre sus actividades. Este derecho de acceder a la
informació n es una aplicació n del principio republicano de la publicidad de los
actos de gobierno.
En cuanto al derecho de difundir las ideas, los partidos merecen el otorgamiento
de espacios en los medios de comunicació n social para la divulgació n de sus
propuestas a la ciudadanía. Así, en época de elecciones, existen diversas normas
legales y reglamentarias que les conceden a los partidos políticos espacios
gratuitos en la prensa radial y televisiva.
Finalmente, aparece el sostenimiento económico por parte del estado. En el
financiamiento de los partidos se incluye: El financiamiento para las campañ as
electorales, para su funcionamiento normal, y especialmente, para la capacitació n
de sus dirigentes.
En nuestro país, los arts. 40 a 48 de la Ley 23.298 regula este concepto: Los
partidos tienen derecho a contribuciones estatales. Las mismas pueden ser
directas (son los aportes en efectivo que ellos reciben) o indirectas (consisten en
exenciones impositivas, concesió n de espacios gratuitos en los medios de
comunicació n, etc.).
Los partidos reciben financiamiento estatal por medio del Fondo Partidario
Permanente: Consisten en una suma fija por cada voto obtenido en la ú ltima
elecció n; también hay aportes para la realizació n de convenciones y congresos,
para la confecció n de las boletas electorales, etc.
En cuanto a la capacitación de los dirigentes partidarios, el Estado puede, tanto
en dinero como especie, proveer a los partidos de capacitació n permanente: En
especie puede ser mediante la creació n de cursos de dirigencia.
Resta mencionar el art. 43 de la Constitució n de Santiago del Estero que hace
referencia a los partidos políticos:

Art. 43 (CP) – Régimen de los partidos políticos. Los partidos


políticos son instituciones fundamentales del sistema democrá tico. Los
ciudadanos tienen el derecho de asociarse libremente en partidos
políticos y participar en su organizació n y funcionamiento. Su creació n y
el ejercicio de sus actividades son libres dentro del respeto a esta
Constitució n. Compete exclusivamente a los partidos políticos postular
candidatos para las elecciones provinciales y municipales. Los
procedimientos de selecció n de éstos y la elecció n de las autoridades
partidarias son democrá ticos, fiel expresió n de la voluntad de sus
afiliados, con manifestació n pú blica de principios y plataforma y
garantizará n la representació n de las minorías. En los cuerpos
colegiados las bancas pertenecen al pueblo. Queda asegurada la igualdad
real de oportunidades entre varones y mujeres para el acceso a cargos
electivos pú blicos y partidarios.
FEDERICO YUNES ICK Pá gina 21
DERECHO CONSTITUCIONAL

INICIATIVA POPULAR
A partir de la reforma constitucional de 1994, se han incorporado como formas
semidirectas de representació n, en los arts. 39 y 40, el derecho de iniciativa
popular y la consulta popular (que incluye al referéndum y el plebiscito):

Art. 39 – Los ciudadanos tienen el derecho de iniciativa para presentar


proyectos de ley en la Cá mara de Diputados. El Congreso deberá darles
expreso tratamiento dentro del término de doce meses.
El Congreso, con el voto de la mayoría absoluta de la totalidad de los
miembros de cada Cá mara, sancionará una ley reglamentaria que no
podrá exigir má s del tres por ciento del padró n electoral nacional,
dentro del cual deberá contemplar una adecuada distribució n territorial
para suscribir la iniciativa.
No será n objeto de iniciativa popular los proyectos referidos a reforma
constitucional, tratados internacionales, tributos, presupuesto y materia
penal.

La iniciativa popular es el derecho en virtud del cual un ciudadano, un grupo de


ciudadanos o un grupo social intermedio proponen, motu proprio, al Congreso, la
sanció n de un proyecto de ley, presentado por ellos. Es una de las formas del
derecho a peticionar a las autoridades, reconocidos expresamente en el art. 14.
Por medio de esta institució n, los ciudadanos no legislan directamente, pero ponen
en movimiento el mecanismo legislativo, provocando una actividad legislativa del
Congreso.
La iniciativa popular puede ser, segú n Xifra Heras, de dos tipos:
 Simple: Que es aquella que plantea el tema a legislar en términos generales;
 Formulada: Que propone un proyecto de ley completo y articulado a la
consideració n del Poder Legislativo.
Respecto a su trá mite, el texto constitucional establece que los proyectos deben ser
presentados ú nicamente en la Cá mara de Diputados.
El primer pá rrafo del artículo establece una importante obligació n para el
Congreso: Los proyectos presentados por los ciudadanos deben ser tratados
expresamente por el Congreso, dentro del plazo de 12 meses.
En este aspecto, los proyectos presentados por los ciudadanos tienen un
tratamiento privilegiado en relació n a los presentados por legisladores.
Esta norma constitucional fue reglamentada por la ley 24.747, que establece que el
nú mero de firmas debe ser del 1,5% del padró n electoral de la ú ltima elecció n de
diputados y deberá representar por lo menos a seis distritos electorales. Sin
embargo, si la materia es de alcance regional, ese porcentaje se aplicará só lo
considerando el padró n de las provincias que componen esa regió n, sin tener en
cuenta la cantidad de distritos antes mencionada.
Por ú ltimo, en cuanto a los temas excluidos, el ú ltimo pá rrafo del precepto
establece cinco temas: reforma constitucional, tratados internacionales, tributos,
presupuesto y derecho penal.
Para Ekmekdjian es conveniente evitar la iniciativa en esos casos, en razó n de
prudencia política, por tratarse de temas fundamentales que requieren
conocimientos específicos.
El art. 40 de la Constitució n de Santiago del Estero regula lo relativo al
procedimiento de la iniciativa popular, que define como “derecho de iniciativa”:

Art. 40 (CP) – Derecho de iniciativa. La Provincia asegurará a los


ciudadanos el derecho de iniciativa para presentar proyectos de ley ante
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la Cá mara de Diputados, la que deberá darles expreso tratamiento
dentro del término de seis meses a partir de su presentació n.
La Cá mara de Diputados, por mayoría absoluta de la totalidad de sus
DERECHO CONSTITUCIONAL

LEY 24.747 (INICIATIVA LEGISLATIVA POPULAR)


“Art. 1 – Reglaméntase el artículo 39 de la Constitució n Nacional.
Art. 2 – Los ciudadanos podrá n ejercer el derecho de iniciativa popular para
presentar proyectos de ley ante la Cá mara de Diputados de la Nació n.
Art. 3 – No podrá n ser objeto de iniciativa popular los proyectos referidos a
reforma constitucional, tratados internacionales, tributos, presupuesto y materia
penal.
Art. 4 – La iniciativa popular requerirá la firma de un nú mero de ciudadanos no
inferior al uno y medio por ciento 1,5% del padró n electoral utilizado para la
ú ltima elecció n de diputados nacionales y deberá representar por lo menos a 6
distritos electorales.
Cuando la materia de la iniciativa sea de alcance regional el requisito del
porcentual se cumplirá considerando ú nicamente el padró n electoral del total de
las provincias que componen dicha regió n, sin tener en cuenta la cantidad de
distritos que prevé el primer pá rrafo.
Art. 5 – Requisitos de la iniciativa popular.
La iniciativa popular deberá deducirse por escrito y contendrá :
a) La petició n redactada en forma de ley en términos claros:
b) Una exposició n de motivos fundada:
c) Nombre y domicilio del o los promotores de la iniciativa, los que podrá n
participar de las reuniones de Comisió n con voz de acuerdo a la
reglamentació n que fijen las mismas:
d) Descripció n de los gastos y origen de los recursos que se ocasionaren
durante el período previo a presentar el proyecto de iniciativa popular ante
la Cá mara de Diputados:
e) Los pliegos con las firmas de los peticionantes, con la aclaració n del
nombre, apellido, nú mero y tipo de documento y domicilio que figure en el
padró n electoral.
Art. 6 – Toda planilla de recolecció n para promover una iniciativa debe contener
un resumen impreso del proyecto de ley a ser presentado, y la menció n del o los
promotores responsables de la iniciativa.
El resumen contendrá la informació n esencial del proyecto, cuyo contenido
verificara el Defensor del Pueblo en un plazo no superior a 10 días previo a la
circulació n y recolecció n de firmas.
Art. 7 – Previo a la iniciació n en la Cá mara de Diputados, la justicia nacional
electoral verificará por muestreo la autenticidad de las firmas en un plazo no
mayor de 20 días, prorrogable por resolució n fundada del Tribunal. El tamañ o de
la muestra no podrá ser inferior al 0,5% de las firmas presentadas. En caso de
impugnació n de firma, acreditada la falsedad se desestimará la misma del có mputo
de firmas para el proyecto de iniciativa popular, sin perjuicio de las demá s
acciones penales a que hubiere lugar, la planilla de adhesiones es documento
pú blico. En caso de verificarse que el 5% o má s de las firmas presentadas sean
falsas se desestimará el proyecto de iniciativa popular.
Sin perjuicio de lo dispuesto en el pá rrafo anterior, podrá n certificar la
autenticidad de las firmas todos los autorizados por la ley electoral.
Art. 8 – La iniciativa popular deberá ser presentada ante la Mesa de Entradas de la
H. Cá mara de Diputados, la Presidencia la remitirá a la Comisió n de Asuntos
Constitucionales, la que en el plazo de 20 días há biles deberá dictaminar sobre la

FEDERICO YUNES ICK Pá gina 23


DERECHO CONSTITUCIONAL

admisibilidad formal de la iniciativa, debiendo intimar a los promotores a corregir


o subsanar defectos formales.
Art. 9 – El rechazo del proyecto de iniciativa popular no admitirá recurso alguno.
La justicia nacional electoral tendrá a su cargo el contralor de la presente ley. Los
promotores tendrá n responsabilidad personal. Se aplicará n las sanciones previstas
por el artículo 42 de la ley 23.298.
Art. 10 – Admitido el proyecto de ley, la Presidencia de la Cá mara de Diputados de
la Nació n ordenará la inclusió n en el orden del día como asunto entrado, siguiendo
en adelante el trá mite previsto para la formació n y sanció n de las leyes.
Recibida la iniciativa y cumplidos los requisitos del artículo 3, el presidente de la
Honorable Cá mara de Diputados de la Nació n, dentro de las 48 horas lo girará para
su tratamiento a la Comisió n de Labor Parlamentaria, o la que cumpla sus
funciones, la que deberá producir dictamen a má s tardar para la segunda reunió n
de dicho cuerpo.
En el orden del día correspondiente de la Honorable Cá mara de Diputados de la
Nació n, deberá ser incluida la iniciativa, con tratamiento preferente.
La Cá mara podrá girar la iniciativa a sus comisiones respectivas, las que tendrá n
cada una 15 días corridos para dictaminar, si lo hicieran en comú n se sumará n los
plazos.
Vencido el término anterior, con o sin despacho, el cuerpo procederá al
tratamiento de la iniciativa, pudiendo a tal efecto declararse en comisió n
manteniendo la preferencia.
Art. 11 – Admitido el proyecto de ley por iniciativa popular ante la Cá mara de
Diputados de la Nació n, el Congreso deberá darle expreso tratamiento dentro del
término de 12 meses.
Art. 12 – Queda prohibido aceptar o recibir para el financiamiento de todo
proyecto de ley por iniciativa popular, en forma directa o indirecta:
a) Contribuciones privadas anó nimas, con excepció n de lo producido por
colectas populares con una contribució n má xima autorizada de cincuenta
pesos ($ 50) por persona.
b) Aportes provenientes de entidades autá rquicas o descentralizadas,
nacionales o provinciales, sociedades anó nimas con participació n estatal o
de empresas concesionarias de servicios u obras pú blicas de la Nació n,
provincias, municipios, o entidades autá rquicas o descentralizadas o de
empresas que exploten juegos de azar.
c) Aportes de gobiernos extranjeros
d) Aportes de entidades extranjeras con fines de lucro;
e) Contribuciones superiores a treinta mil pesos ($ 30.000):
f) Contribuciones o donaciones de asociaciones sindicales, patronales o
profesionales.”

CONSULTA POPULAR
El art. 40 de la Constitució n Nacional incorpora otros dos institutos de democracia
semidirecta: el referéndum y el plebiscito, denominando a ambos consulta popular.

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DERECHO CONSTITUCIONAL

El
Art. 40 – El Congreso, a iniciativa de la Cá mara de Diputados, podrá
someter a consulta popular un proyecto de ley. La ley de convocatoria no
podrá ser vetada. El voto afirmativo del proyecto por el pueblo de la
Nació n lo convertirá en ley y su promulgació n será automá tica.
El Congreso o el presidente de la Nació n, dentro de sus respectivas
competencias, podrá n convocar a consulta popular no vinculante. En
este caso el voto no será obligatorio.
El Congreso, con el voto de la mayoría absoluta de la totalidad de los
miembros de cada Cá mara, reglamentará las materias, procedimientos y
oportunidad de la consulta popular.
referéndum es el proceso de consulta a los ciudadanos, a efectos de que éstos se
expresen sobre actos de gobierno de cará cter legislativo. En él, el cuerpo electoral
actú a como colegislador. En el referéndum los representantes sancionan la ley,
pero ad referéndum de la aprobació n de los ciudadanos, siendo su voto afirmativo
una condició n suspensiva a la cual se somete la validez y eficacia de la norma
jurídica.
Las características del referéndum contemplado en el artículo son:
 Legislativo: Porque se limita a los proyectos de ley que son competencia
del Congreso Nacional.
 Constitutivo o ante legem: Porque lo que se somete al cuerpo electoral es
el proyecto de ley, antes de ser votado por las Cá maras legislativas.
 Facultativo: Porque la Constitució n no lo exige obligatoriamente, sino que
lo deja librado a la prudencia política del Congreso.
 Congresional: Porque el ú nico que puede someter el proyecto de ley al
cuerpo electoral es el Congreso.
Al igual que la iniciativa popular, la iniciació n para someter a un proyecto a
referéndum es atribució n exclusiva de la Cá mara de Diputados.
Una característica novedosa que prevé el precepto es que prohíbe el veto
presidencial de la ley que convoca al cuerpo electoral a comicios para decidir sobre
el referéndum.
Su procedimiento es el de una ley ordinaria, só lo que adquiere plena validez a
partir del voto afirmativo del pueblo.
Por otra parte, en el segundo pá rrafo del artículo, se caracteriza al plebiscito bajo
el nombre de “consulta popular no vinculante”: É ste se diferencia del referéndum
ya que el primero es esencialmente consultivo, y el objeto de la consulta no
consiste en la aprobació n o desaprobació n de la norma, sino que ella versa sobre
un acto o una decisió n de cará cter político.
En el final del segundo pá rrafo se establece que el voto será no obligatorio, lo que
es coherente con el cará cter no vinculante del plebiscito.
Por ú ltimo, el tercer pá rrafo establece como obligació n del Congreso de la Nació n
la de reglamentar las materias, los procedimientos y la oportunidad de la consulta
popular, pero como no se estableció una sanció n para el caso de incumplimiento –
que aú n se mantiene– y el artículo es bastante abarcativo respecto a los recaudos
del procedimiento, el texto constitucional mismo se mantiene operativo.
El art. 41 de la Constitució n provincial describe el instituto de la consulta popular,
distinguiendo un procedimiento para la consulta popular vinculante y la no
vinculante:

Art. 41 (CP) – Consulta popular. La Legislatura, con mayoría absoluta


de votos, podrá someter a consulta popular vinculante proyectos de ley
FEDERICO YUNES ICK Pá gina 25
sobre materias de su competencia.
La ley de convocatoria no podrá ser vetada. La aprobació n del proyecto
por el cincuenta por ciento (50%) de los votos emitidos, lo convertirá en
DERECHO CONSTITUCIONAL

LEY 25.432 (CONSULTA POPULAR VINCULANTE Y NO VINCULANTE)


“Título I
Consulta popular vinculante
Art. 1 — El Congreso de la Nació n, a iniciativa de la Cá mara de Diputados, podrá so
meter a consulta popular vinculante todo proyecto de ley con excepció n de
aquellos cuyo procedimiento de sanció n se encuentre especialmente reglado por la
Constitució n Nacional mediante la determinació n de la cá mara de origen o por la
exigencia de una mayoría calificada para su aprobació n.
Art. 2 — La ley de convocatoria a consulta popular vinculante deberá tratarse en
una sesió n especial y ser aprobada con el voto de la mayoría absoluta de miembros
presentes en cada una de las Cá maras.
Art. 3 — En todo proyecto sometido a consulta popular vinculante, el voto de la
ciudadanía será obligatorio.
Art. 4 — Toda consulta popular vinculante será vá lida y eficaz cuando haya
emitido su voto no menos del 35% de los ciudadanos inscriptos en el padró n
electoral nacional.
Art. 5 — Cuando un proyecto de ley sometido a consulta popular vinculante
obtenga la mayoría de votos vá lidos afirmativos, se convertirá automá ticamente en
ley, la que deberá ser publicada en el Boletín Oficial de la Repú blica Argentina
dentro de los diez días há biles posteriores a la proclamació n del resultado del
comicio por la autoridad electoral.
Cuando un proyecto de ley sometido a consulta popular vinculante obtenga un
resultado negativo, no podrá ser reiterado sino después de haber transcurrido un
lapso de dos añ os desde la realizació n de la consulta. Tampoco podrá repetirse la
consulta durante el mismo lapso.
Título II
Consulta popular no vinculante
Art. 6 — Puede ser sometido a consulta popular no vinculante, todo asunto de
interés general para la Nació n, con excepció n de aquellos proyectos de ley cuyo
procedimiento de sanció n se encuentre especialmente reglado por la Constitució n
Nacional, mediante la determinació n de la cá mara de origen o por la exigencia de
una mayoría calificada para su aprobació n. En este tipo de consulta el voto de la
ciudadanía no será obligatorio.
Art. 7 — La convocatoria realizada por el Poder Ejecutivo Nacional deberá
efectuarse mediante decreto decidido en acuerdo general de ministros y
refrendado por todos ellos.
La consulta popular no vinculante convocada a instancia de cualquiera de las
Cá maras del Congreso deberá ser aprobada por el voto de la mayoría absoluta de
miembros presentes en cada una de ellas.
Art. 8 — Cuando un proyecto de ley sometido a consulta popular no vinculante,
obtenga el voto afirmativo de la mayoría absoluta de votos vá lidos emitidos,
deberá ser tratado por el Congreso de la Nació n, quedando automá ticamente
incorporado al plan de labor parlamentaria de la Cá mara de Diputados de la sesió n
siguiente a la fecha de proclamació n del resultado del comicio por la autoridad
electoral.
Título III
Disposiciones comunes
Art. 9 — La ley o el decreto de convocatoria a una consulta popular —segú n
corresponda— deberá contener el texto íntegro del proyecto de ley o decisió n

FEDERICO YUNES ICK Pá gina 26


DERECHO CONSTITUCIONAL

política objeto de consulta y señ alar claramente la o las preguntas a contestar por
el cuerpo electoral, cuyas respuestas no admitirá n má s alternativa que la del sí o el
no.
Art. 10 — La ley o el decreto de convocatoria a consulta popular deberá n ser
publicados en el Boletín Oficial de la Repú blica Argentina, en el diario de mayor
circulació n de cada una de las provincias y en los dos diarios de mayor circulació n
del país.
Dictada la convocatoria, todos los puntos sometidos a consulta popular deberá n
difundirse en forma clara y objetiva, por medios grá ficos, radiales y televisivos.
Art. 11 — Los partidos políticos reconocidos, estará n facultados para realizar
campañ as de propaganda exponiendo su posició n con relació n al asunto de la
consulta, a través de espacios gratuitos en los medios de comunicació n masiva, y
conforme a las normas que regulan la concesió n de estos espacios en ocasió n de las
elecciones nacionales.
Art. 12 — La consulta popular deberá realizarse dentro de un plazo no inferior a
60 días y no superior a 120 días corridos desde la fecha de publicació n de la ley o
el decreto de convocatoria en el Boletín Oficial de la Repú blica Argentina.
Art. 13 — Para determinar el resultado de toda consulta popular no será n
computados los votos en blanco.
Art. 14 — El día fijado para la realizació n de una consulta popular, no podrá
coincidir con otro acto eleccionario.
Art. 15 — Será n de aplicació n a las consultas convocadas conforme a los
procedimientos previstos, las disposiciones del Có digo Nacional Electoral (Ley
19.945 y sus modificatorias), en cuanto no se opongan a la presente Ley.
La Justicia Electoral Nacional será competente en todo lo relativo al comicio.
Art. 16 — Las erogaciones derivadas de la ejecució n de la presente ley, deberá n
ser afectada al crédito previsto anualmente en el presupuesto nacional a partir del
ejercicio correspondiente al añ o 2001.

REVOCATORIA DE MANDATO
También conocido como recall, es el mecanismo por el cual se destituye a los
funcionarios pú blicos, por decisió n popular expresada mediante sufragio. Se puede
instrumentar –mediante una ley– un procedimiento de recall para todos los
funcionarios pú blicos, excepto para aquellos cuya forma de remoció n o destitució n
esté expresamente prevista en la Constitució n con un mecanismo propio.
Este instituto no se encuentra regulado en la Constitució n Nacional, pero sí está
previsto en el art. 42 de la Constitució n de Santiago del Estero:

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DERECHO CONSTITUCIONAL

Art. 42 (CP) – Referéndum de revocación. La Provincia asegurará a los


ciudadanos el derecho de requerir la revocació n del mandato de los
funcionarios surgidos de elecciones generales, fundá ndose en causas
atinentes a su desempeñ o. La Cá mara de Diputados, por mayoría
absoluta de la totalidad de sus miembros, sancionará una ley
reglamentaria que deberá exigir la adhesió n del veinte por ciento (20%)
del padró n electoral a los efectos de viabilizar la convocatoria. La misma
será de participació n obligatoria, produciendo la revocació n del
mandato del funcionario, si los votos favorables a la misma superan el
cincuenta por ciento (50%) de los emitidos y la participació n de los
electores es mayor al cincuenta por ciento (50%) del padró n electoral. El
pedido de revocatoria no es admisible para quienes no hayan cumplido
un añ o de mandato, ni para aquellos a los que le restaren menos de seis
meses para la expiració n del mismo. Dicha solicitud deberá ser
presentada ante el Tribunal Electoral, el que deberá comprobar los
requisitos señ alados y convocar al referéndum de revocació n vinculante,
dentro de los noventa días de presentada la petició n, no pudiendo ese
plazo prorrogarse.

LOS DERECHOS POLÍTICOS EN LA PROVINCIA DE SANTIAGO DEL ESTERO


La Constitució n de la provincia prevé en su art. 39 lo atinente a los derechos
políticos:
Art. 39 (CP) – Derechos políticos. Sufragio. Todo ciudadano tiene
derecho a elegir y a ser elegido; a participar en el gobierno de la
Provincia, directamente o por medio de sus representantes libremente
elegidos. Es el pueblo quien confiere la autoridad legítima al poder
pú blico mediante elecciones perió dicas y democrá ticas. El sufragio es un
derecho del ciudadano garantizado por esta Constitució n. El sufragio es
universal, igual, ú nico, secreto, obligatorio, no acumulativo e
intransferible. Son electores los ciudadanos inscriptos en el padró n
electoral nacional vigente a la respectiva elecció n y domiciliados en el
territorio provincial. Los extranjeros pueden ser electores en el á mbito
municipal.

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