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SACRAMENTO DEL MATRIMONIO

Araceli & José Manuel


Tepatitlán de Morelos, Jalisco

INGRESO DE INVITADOS

INGRESO DEL NOVIO


INGRESO DEL CORTEJO ( padrinos, damas y pajes.)

INGRESO DE LA NOVIA

MONICIÓN DE ENTRADA
El amor humano se realiza de manera especial en el amor de los esposos, el
sacramento del matrimonio bendice y santifica la unión de los novios, haciendo de
ella un lugar donde Dios bendice, santifica y ayuda para la nueva vida que José
Manuel & Araceli quieren asumir. Unidos a su alegría participemos en esta
celebración eucarística, encomendándolos al Señor y pidiendo a la Madre de Dios
y Madre nuestra, siempre los acompañe. Que este maravillo sacramento que vamos
a celebrar, unido al gran sacramento de la Eucaristía los vivamos con profundo amor
y una verdadera confianza en el Señor, quien siempre muestra su amor a sus
creaturas, participemos con atención.

ORACIÓN COLECTA
Escucha, Señor, nuestras súplicas y derrama tu gracia sobre estos hijos tuyos José
Manuel & Araceli que hoy se unen ante tu altar, para que se mantengan firmes en
el amor que se profesan. Por nuestro Señor Jesucristo...

R. Amén

MONICIÓN DE LAS LECTURAS

El alimento de la Palabra que Dios nos ofrece hoy va cargado de sentido de alianza,
fidelidad y amor. Escuchamos del libro de Tobías la oración matrimonial que realiza
para consagrar la alianza nupcial, San Pablo en la segunda lectura nos regala una
serie de consejos para recordar el amor, respeto y fidelidad que ambos novios han
de tener para vivir una vida plena como esposos, y el Evangelio nos ilumina con la
descripción de la vida conyugal dada por Jesús. Escuchemos la Palabra de Dios.
Primera lectura
Haz que los dos juntos vivamos felices hasta la vejez.

Del libro de Tobías 8, 4-8


La noche de su boda, Tobías se levantó y le dijo a Sara: "¡Levántate, hermana!
Supliquemos al Señor, nuestro Dios, que tenga misericordia de nosotros y nos
proteja". Se levantó Sara y comenzaron a suplicar al Señor que los protegiera,
diciendo: "Bendito seas, Dios de nuestros padres y bendito sea tu nombre por los
siglos de los siglos. Que te bendigan los cielos y todas tus creaturas por los siglos
de los siglos. Tú creaste a Adán y le diste a Eva como ayuda y apoyo, y de ambos
procede todo el género humano. Tú dijiste: 'No es bueno que el hombre esté solo.
Voy a hacer a alguien como él, para que lo ayude' ". "Ahora, Señor, si yo tomo por
esposa a esta hermana mía, no es por satisfacer mis pasiones, sino por un fin
honesto. Compadécete, Señor, de ella y de mí y haz que los dos juntos vivamos
felices hasta la vejez". Y los dos dijeron: "Amén, amén".
Palabra de Dios.

Salmo Responsorial:
Salmo 111
R. Dichosos los que aman de corazón los mandamientos del Señor.

Dichosos los que temen al Señor y aman de corazón sus mandamientos; poderosos
serán sus descendientes, Dios bendice a los hijos de los buenos. R.

Fortuna y bienestar habrá en su casa, siempre actuarán conforme a la justicia.


Quien es justo, clemente y compasivo, como una luz en las tinieblas brilla. R.

Quienes, compadecidos, prestan y llevan sus negocios rectamente, jamás se


desviarán, vivirá su recuerdo para siempre. R.

No temerán malas noticias, puesto que en el Señor viven confiados. Firme está y
sin temor su corazón, pues vencidos verán a sus contrarios. R.

Al pobre dan limosna, obran siempre conforme a la justicia; su frente se alzará llena
de gloria. R.
Segunda lectura
Este es un gran misterio, y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia.

De la carta del apóstol san Pablo a los Efesios 5, 2. 21-33

Hermanos: Vivan amando, como Cristo, que nos amó y se entregó por nosotros.
Respétense unos a otros, por reverencia a Cristo: que las mujeres respeten a sus
maridos, como si se tratara del Señor, porque el marido es cabeza de la mujer, como
Cristo es cabeza y salvador de la Iglesia, que es su cuerpo. Por lo tanto, así como
la Iglesia es dócil a Cristo, así también las mujeres sean dóciles a sus maridos en
todo. Maridos, amen a sus esposas como Cristo amó a su Iglesia y se entregó por
ella para santificarla, purificándola con el agua y la palabra, pues él quería
presentársela a sí mismo toda resplandeciente, sin mancha ni arruga ni cosa
semejante, sino santa e inmaculada. Así los maridos deben amar a sus esposas,
como cuerpos suyos que son. El que ama a su esposa se ama a sí mismo, pues
nadie jamás ha odiado a su propio cuerpo, sino que le da alimento y calor, como
Cristo hace con la Iglesia, porque somos miembros de su cuerpo. Por eso
abandonará el hombre a su padre y a su madre, se unirá a su mujer y serán los dos
una sola carne. Este es un gran misterio, y yo lo refiero a Cristo y a la Iglesia. En
una palabra, que cada uno de ustedes ame a su mujer como a sí mismo, y que la
mujer respete a su marido.
Palabra de Dios.

ACLAMACIÓN ANTES DEL EVANGELIO.

R. ALELUYA

Si nos amamos los unos a los otros, Dios permanece en nosotros y su amor ha
llegado en nosotros a su plenitud.

R. ALELUYA

Evangelio
Lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre.

Del santo Evangelio según san Mateo 19, 3-6

En aquel tiempo, se acercaron a Jesús unos fariseos y, para ponerle una trampa, le
preguntaron: "¿Le está permitido al hombre divorciarse de su esposa por cualquier
motivo?" Jesús les respondió: "¿No han leído que el Creador, desde un principio los
hizo hombre y mujer, y dijo: 'Por eso el hombre dejará a su padre y a su madre, para
unirse a su mujer, ¿y serán los dos una sola carne”? De modo que ya no son dos,
sino una sola carne. Así pues, lo que Dios ha unido, que no lo separe el hombre".

Palabra del Señor.

LITURGIA DEL MATRIMONIO


Han venido aquí hermanos, para que el Señor, ante el ministro de la Iglesia y ante
esta comunidad cristiana, consagre con su sello el amor de ustedes. Este amor
Cristo lo bendice abundantemente. Y con su nuevo sacramento a ustedes, a
quienes el Bautismo ya ha santificado, los va a enriquecer y a dar fuerza para que
se guarden siempre mutua fidelidad y puedan cumplir las demás obligaciones del
matrimonio.

Sacerdote: Por lo tanto, ante esta asamblea, les pregunto sobre su intención:

José Manuel y Araceli han venido aquí a contraer Matrimonio por su libre y plena
voluntad y sin que nada ni nadie los presione?

R. Sí, vengo libremente.

Sacerdote: ¿Están dispuestos a ser fieles el uno al otro en el Matrimonio, durante


toda la vida? R. Sí estoy dispuesto (a).

Sacerdote: ¿Están dispuestos a recibir de Dios, responsable y amorosamente, los


hijos y a educarlos según la ley de Cristo y de sus Iglesia?

R. Sí estoy dispuesto (a)

CONSENTIMIENTO
La comunidad se pone de pie.
Sacerdote: Así, pues, ya que quieren establecer entre ustedes la alianza del
Matrimonio, unan sus manos, y expresen su consentimiento delante de Dios y de
su Iglesia.

Los novios, vueltos el uno hacia el otro, unen sus manos.

José Manuel: Yo José Manuel te acepto a ti, Araceli como mi esposa y prometo
serte fiel en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, y amarte y
respetarte todos los días de mi vida.
Araceli: Yo, Araceli te acepto a ti, José Manuel como mi esposo y prometo serte fiel
en las alegrías y en las penas, en la salud y en la enfermedad, y amarte y respetarte
todos los días de mi vida.

Sacerdote: El Señor confirme con su bondad este consentimiento que han


manifestado ante la Iglesia y cumpla en ustedes su bendición. Y lo que Dios acaba
de unir, que nunca lo separe el hombre.

Sacerdote: Bendigamos al Señor

Todos: Demos gracias a Dios

BENDICIÓN Y ENTREGA DE ANILLOS Y ARRAS

Sacerdote: Bendice, Señor, a estos hijos tuyos, Araceli y José Manuel, y


santifícalos en tu amor, y que estos anillos y estas arras, símbolo de fidelidad y de
ayuda mutua, les recuerden siempre el cariño que se tienen. Por Jesucristo, nuestro
Señor.

R. Amén

José Manuel: Araceli, recibe este anillo como signo de mi amor y de que siempre
te seré fiel. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Araceli: José Manuel, recibe este anillo como signo de mi amor y de que siempre
te seré fiel. En el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo.

Entrega de Arras:

José Manuel: Araceli, recibe también estas arras como prenda de la bendición de
Dios y del cuidado que tendré de que no falte lo necesario en nuestro hogar.

Araceli: José Manuel, yo las recibo como prenda de la bendición de Dios y en señal
de los bienes que vamos a compartir.

ORACIÓN UNIVERSAL

Invoquemos, hermanos, confiadamente a Dios, nuestro Padre, autor de todos los


bienes, y pidámosle por los nuevos esposos Araceli y José Manuel por las
necesidades de todos los hombres.

Después de cada petición responderemos:


R. Te rogamos, óyenos.

1. Para que Araceli y José Manuel, que acaban de celebrar con gozo su Matrimonio,
se mantengan siempre firmes en la fidelidad y constantes en el amor mutuo,
roguemos al Señor.

R. Te rogamos, óyenos.

2. Para que sepan amarse como Cristo ama a su Iglesia y estén siempre dispuestos
a ayudarse y honrarse mutuamente, roguemos al Señor.

R. Te rogamos, óyenos.

3. Para que vivan siempre en la fidelidad que hoy se han prometido y su amor no
decaiga nunca, roguemos al Señor.

R. Te rogamos, óyenos.

4. Para que su Matrimonio se vea enriquecido con una descendencia feliz que sea
alegría para el mundo y gozo para su hogar, roguemos al Señor. R.

R. Te rogamos, óyenos.

5. Para que los papás, familiares y amigos de los nuevos esposos participen de su
alegría, aquí en la tierra, y los difuntos que ellos amaban gocen de la felicidad del
Reino de Dios, roguemos al Señor.

R. Te rogamos, óyenos.

6. Para que el Señor bendiga a la Iglesia, sea fuerza y consuelo de las familias que
sufren a causa de las enfermedades o desavenencias y acoja en su Reino a los que
ya han abandonado este mundo, roguemos al Señor.

R. Te rogamos, óyenos.

Escucha, Señor, nuestras oraciones y derrama con abundancia tus dones sobre los
nuevos esposos; aparta de ellos todo mal y haz que vivan felices bajo tu protección.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

R. Amén.
OFRENDAS

Monición: Te ofrecemos Señor de los bienes que nos concedes día con día, te los
presentamos como ofrendas para que los santifiques. Recibe Señor este pan y este
vino y transfórmalos en tu Cuerpo y Sangre para nuestra salvación. Junto con ellos
recibe nuestras vidas, alegrías, tristezas, nuestra vida de familia y a estos nuevos
esposos para que bajo tus manos de Padre, hagas de nosotros y de nuestra vida
lugares de bendición y santificación.

● Pan y Vino :
● Despensa:
● Flores:
● Biblia y Rosario
● Imagen de Virgen
● Cristo:

ORACIÓN SOBRE LAS OFRENDAS

Escucha, Señor, nuestras súplicas y recibe con agrado estas ofrendas que te
presentamos por estos hijos tuyos, unidos en santo Matrimonio, para que la
celebración de estos misterios los confirme en su amor y en el tuyo. Por Jesucristo,
nuestro Señor.

R. Amén.

ORACIÓN DESPUÉS DE LA COMUNIÓN

Concédenos, Dios todopoderoso, que la gracia del sacramento del Matrimonio


actúe de día en día en la vida de estos esposos, y que la Eucaristía que hemos
ofrecido y recibido, nos haga vivir a todos como hermanos. Por Jesucristo, nuestro
Señor.

R. Amén.

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