Universidad Mexiquense del Bicentenario
UES Ixtapaluca
Anatomofisiología I
Investigación:
FUNCIONES RENALES
Grupo 24LN131
3er Parcial
INTRODUCCIÓN:
La función principal del riñón es la regulación del medio interno mediante la excreción,
de agua y metabolitos, así como la retención de anabolitos que el organismo necesita;
además, tiene una función endocrina secretando renina, calicreína, eritropoyetina y
prostaglandina.
Los riñones eliminan los desechos y el exceso de agua de la sangre (como orina) y ayudan a
mantener equilibradas las sustancias químicas (como el sodio, el potasio y el calcio) en el
cuerpo. También producen hormonas que ayudan a controlar la presión arterial y estimulan
la médula ósea para que produzca glóbulos rojos. También se llama función renal.
El riñón juega un papel importante en la regulación interna del organismo a través de las
funciones excretoras, metabólicas y endocrinas. La insuficiencia renal aguda, IRA, se
caracteriza por un rápido deterioro de la función renal con acumulación de productos
nitrogenados como la urea y la creatinina y desequilibrio del agua y de los electrólitos. La
falla renal crea un estado de desequilibrio metabólico proporcional a la perdida de la
función renal. Dentro de los factores importantes para disminuir la progresión de la
insuficiencia renal crónica, IRC, están el control de la proteinuria y el control de la
hipertensión arterial. Algunos pacientes no alcanzan a ingerir de manera voluntaria los
requerimientos calóricos y de volumen adecuados y necesitan soporte con alimentación
enteral con sonda nasogástrica o naso yeyunal con bombas de infusión.
DESARROLLO:
El riñón juega un papel importante en la regulación interna del organismo a través de las
funciones excretoras, metabólicas y endocrinas. Los riñones filtran fluidos y solutos y
selectivamente reabsorben y secretan agua, electrólitos y minerales1,2. El volumen urinario
y la excreción de solutos se ajustan para mantener la composición del espacio extracelular,
la osmolaridad y el volumen intravascular en equilibrio constante. Los riñones también
regulan la concentración de aminoácidos, el equilibrio ácido-básico y el metabolismo y
excreción de hormonas. Además, hidroxilan la vitamina D a su forma activa, que es el
inhibidor directo de la parato-hormona y producen eritropoyetina para mantener el
contenido normal de eritrocitos. En la insuficiencia renal, algunas de estas funciones
disminuyen cuando la filtración glomerular cae entre 50% y 75% de lo normal. Otras
funciones cesan cuando la función renal es inferior a 10% de lo normal. Asimismo, en
niños muy pequeños variaciones mínimas en el equilibrio ácido-básico de solutos, agua,
calcio y fósforo, pueden alterar el crecimiento y desarrollo normal del niño.
Si los riñones no pueden adaptarse para mantener el equilibrio interno, se deben usar
nutrientes específicos. La compensación se puede hacer adecuadamente de acuerdo con la
edad, tipo de enfermedad renal y grado de compromiso de la función glomerular. La
disminución o pérdida de los mecanismos reguladores a nivel renal pueden ser transitorios
como en la insuficiencia renal aguda (IRA) o permanentes ante la presencia de insuficiencia
renal crónica (IRC).
INSUFICIENCIA RENAL AGUDA (IRA):
Esta se caracteriza por un rápido deterioro de la función renal con acumulación de
productos nitrogenados como la urea, la creatinina y desequilibrio del agua y de los
electrólitos. La muerte de los pacientes en falla renal se relaciona más con
complicaciones como infecciones, hemorragias, accidentes cardiopulmonares que a
la uremia en sí. También se culpa a la falta de una ingesta calórica adecuada, frente
el mal pronóstico de estos pacientes.
Una vez establecida la posible causa de la falla renal y confirmada con pruebas de
laboratorio, se procede a su manejo, cuya finalidad es tratar la causa que la produjo,
manejo nutricional y metabólico y mejorar la función renal.
Si se prevé que el curso de la falla renal va a ser corto, por ejemplo, en enfermos
con necrosis tubular aguda secundaria a deshidratación, tales individuos no entran
necesariamente en estado hipercatabólico y se prestará mayor énfasis a la corrección
de agua y electrólitos. En la mayoría de los pacientes la falla renal es secundaria a
enfermedades como sepsis, trauma, choque o falla multisistémica, que llevan a un
estado hipercatabólico, y resultan en un aumento del consumo de oxígeno y
significante equilibrio negativo de proteínas. Inicialmente se consumen el glicógeno
y los carbohidratos almacenados para producir energía, después aumenta la
gluconeogénesis y producción de cuerpos cetónicos y aumenta el consumo de
grasas y proteínas; de allí la importancia de ofrecerle al paciente un soporte
nutricional adecuado y temprano para contrarrestar el estado hipercatabólico.
La función del soporte nutricional en este tipo de pacientes se centra en:
Controlar el hipercatabolismo a través del aporte calórico proteico necesario
para lograr un balance nitrogenado positivo.
Mantener la masa muscular.
Evitar la sobrecarga nutricional y prevenir alteraciones metabólicas (como
aumento del nitrógeno ureico en sangre, hiperglicemia, alteraciones
electrolíticas) a través del aporte nutricional que considera la función renal.
Favorecer en la salud general del paciente.
Mejorar la respuesta inmune.
Disminuir el estado inflamatorio y optimizar la actividad antioxidante.
Disminuir la mortalidad.
La insuficiencia renal en sí misma, en ausencia de una condición de salud crítica, no
afecta al gasto energético de reposo (GER), por lo tanto, en la IRA el aumento del
GER, estaría determinado por la condición o patologías de base del paciente.
La IRA causa alteraciones en el metabolismo de los hidratos de carbono, proteínas y
lípidos, todos ellos en conjunto explican el catabolismo del tejido
musculoesquelético con aumento del recambio aminoacídico, balance nitrogenado
negativo, hiperglicemia, resistencia insulínica, alteración del metabolismo lipídico,
alteración del agua corporal, alteraciones electrolíticas y del estado ácido base.
INSUFICIENCIA RENAL CRÓNICA (IRC):
La IRC se define como un descenso de la función renal menor de 70% de la función
renal normal para la edad por un período de 3 meses o más. El riñón pierde su
habilidad de excretar desechos nitrogenados, la capacidad de concentrar la orina, y
la de excretar la carga ácida y mantener el volumen intravascular.
Los pacientes con falla renal crónica presentan con frecuencia gastritis e
hiperacidez, síntomas que mejoran con la diálisis.
La alimentación deberá ser más o menos estricta en ciertos aspectos, según el
estadio en el que se encuentre la enfermedad. Para empezar, se aconseja reducir el
consumo de sal. Esto es debido a que un alto porcentaje de pacientes presenta
hipertensión y también porque el exceso de sal en la dieta favorece la pérdida de
proteínas por orina. Hay que recordar que tomamos casi el doble de la sal
recomendada: de 5-6g aconsejados al día ¡solemos rondar los 10g!
Si la IRC está en las primeras fases, a esta recomendación de dieta baja en
sal se suma el plantear una dieta saludable, como la que hemos mencionado
anteriormente dieta mediterránea o similar.
Si la IRC está muy evolucionada, además se aconseja realizar un control de
la cantidad de proteínas totales que se consumen, ya que éstas también
pueden acelerar la progresión de la insuficiencia renal. Para ello, siempre
es preferible acudir a un especialista, un nutricionista colegiado que
calcule el aporte de energía, proteínas y otros nutrientes que el paciente
necesita sin realizar restricciones innecesarias, que personalice el plan –en
caso de que deba tener otros factores dietéticos en cuenta– y, sobre todo, que
facilite su día a día.
Una dieta para la enfermedad renal crónica limita la cantidad de proteína, fósforo,
sodio y potasio. Es posible que también se limiten los líquidos en los estadios
avanzados de la enfermedad renal crónica. Esta dieta puede ayudar a disminuir la
tasa de daño a los riñones. La dieta podría cambiar con el tiempo conforme la
condición de salud cambie.
CONCLUSIÓN:
En la insuficiencia renal, la alimentación es uno de los pilares básicos del tratamiento. En
todas las etapas de la vida, una alimentación adecuada y completa es la mejor de las
prevenciones frente a enfermedades crónicas, y en el caso de que la enfermedad ya esté
presente, mejora el pronóstico de la enfermedad, y puede retrasar su progresión.
En todo momento debemos asegurar un estado nutricional adecuado mediante una dieta
completa y equilibrada, que cubra los requerimientos energéticos y proteicos, y que aporte
suficientes hidratos de carbono, lípidos y proteínas, así como minerales y vitaminas.
En la enfermedad renal, con una elección correcta de alimentos, prevenimos la acumulación
de sustancias que se eliminarían a través de la orina, si los riñones funcionasen
correctamente pero que, al no ser así, se acumulan en la sangre y pueden provocar múltiples
complicaciones en la salud, de distintos niveles de gravedad.
REFERENCIAS:
Gamma, G. (2019, 14 marzo). Salud renal: Para cualquier persona, en cualquier lugar.
Grupo Gamma. https://www.grupogamma.com/salud-renal-y-nutricion/
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Recuperado 12 de enero de 2022, de
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Román, D. D. L. (2008, 1 julio). Aspectos nutricionales en la insuficiencia renal |
Nefrología. NEFROLOGIA. https://www.revistanefrologia.com/es-aspectos-
nutricionales-insuficiencia-renal-articulo-X0211699508005896