Capitulo uno
Parecía que iba a ser una mañana como cualquiera, John estaba acostado en su cama,
tranquilo después de un día de parranda, cuando este se levanta tiene una resaca terrible, se fue a
lavar los dientes y a vomitar, pero de la nada la puerta es golpeada con tal brutalidad que
podrían despertar al más vago de los vagos, John se dirigió hacia la puerta y cuando la abrió
cayó al suelo después de haber recibido el empuje de la puerta, era Sofia, más enojada que
nunca, roja como un tomate y con lágrimas en sus ojos cafés puros.
Apenas logro entrar en el departamento, cayo a golpes a el pobre John el cual estaba
confundido del porque no tenía ni idea de él porque su novia lo estaba golpeando, Sofia mirando
la cara de incredulidad de John dijo:
- ¡Idiota ni siquiera sabes lo que hiciste!
-No… -Dijo John incorporándose lentamente-.
Sofia saco de su bolso un celular y mientras ella buscaba algo en el mismo, John estaba
recapitulando que hizo la noche anterior. “Me fui a una fiesta dada en la zona de Ficoa, hubo
mucho alcohol… y también drogas, lo último que recuerdo es a Anthony trayendo a el lugar
donde estaba sentado a dos chicas rubias con maquillaje barato y oliendo a cítricos junto a
alcohol”.
-Mira -dijo Sofia-.
En el celular se lograba divisar el cabello ondulado de John junto a la vestimenta que
tenía en aquella mañana, un suéter oscuro con unos jeans azules y también unas zapatillas
blancas. Estaba besando y pasando mano por aquellas curvas de aquel maravilloso cuerpo lleno
de juventud de una de las chicas rubias que trajo Anthony, poco a poco alzaba el vestido, pero
justo cuando iba a llegar al muslo derecho de la chica Sofia bajo el celular y miro con furia a
John.
-No tengo escusa, lose, estaba drogado, no recuerdo nada de lo que sucedió a ayer y lo
último que quiero es a una zorra que venga a estar jodiendo a las 7am a mi departamento, se que
no me vas a perdonar así que lo mejor sería terminar la relación, lo siento…-dijo John mientras
se iba al baño-.
- ¡JODETE! ¡Ni siquiera intentas ponerle interés a nuestra relación, no te disculpaste en
lo absoluto y no pareces arrepentido en lo que hiciste! ¡¿QUÉ MIERDA TE CREES?
-Ya me disculpé, por si es que no lo escuchaste, así que ya lárgate porque esto ya no
tiene en absoluto solución.
- ¡VETE A LA MIERDA! -dijo seguido del golpe de la puerta cerrándose bruscamente!
John cuando ya se cambió completamente, salió con dirección hacia el centro de
Ambato en busca de comida y algo para leer, aparte de esa fiesta a la que fue con Anthony no
hacía nada más, el trabajo lo estaba consumiendo vivo, claro estaba, trabajar de asesino en una
banda delictiva no era de lejos algo fácil, él se especializaba en torturar a miembros de bandas
rivales para obtener información sobre bases del enemigo y también a infiltrados o traidores los
cuales iban a sapear cosas a terceros. Se ganaba bien, si, pero los gritos de cada una de sus
víctimas al pasar el cuchillo por los talones o las veces en las que con un encendedor y gasolina
calcinaba parte por parte el cuerpo de la víctima hasta que hablara, los liberaba de la forma en la
que estén sujetos a un lugar y cuando estaban a punto de cruzar la puerta o el terreno baldío para
obtener su libertad los asesinaban otros compañeros con machetes, cuchillos o lo más humano, a
tiros, aquellos gritos... aquellos gritos eran aturdidores, siempre pasaban por su mente día y
noche.
Cuando finalmente llego al lugar recurrente donde suele comprar sus libros se do la sorpresa de
que estaba cerrado, pero al ver que podría perder lo único que lo mantenía cuerdo junto a su
novia a la cual nunca amo. Pregunto por otra librería cercana, cuando le brindaron la
información no paso mucho hasta que llegara a la nueva tienda de libros, pero había algo en
particular con esta, al atravesar la puerta logro notar de que el lugar estaba prácticamente en
ruinas, los estantes estaban llenos de polvo y el suelo estaba con u liquido pegajoso el cual se
podría comparar con el petróleo.
La verdad a él no le importaba como se veía el lugar o inclusive no les importaba ese olor tan
particular a cuerpos cremados, busco entre estante y estante y al fin encontró unos libros
interesantes, cuando John se dirigió a pagarlos el dueño (el cual tenía un aspecto de 80 años, que
olía a orines y usaba unos grandes anteojos) le grito de una manera muy grotesca “¡Sal de aquí
maldito asesino, total esos serán los últimos libros que leerás!” John enojado se retiró de la
librería después de gritarle “¡Púdrete anciano!”, se disponía a ir a el departamento donde se
hospedaba, pero apenas salió, una chica con altura aproximada de 1.70 cruzo la esquina a la
izquierda con dirección a un parque, John, con curiosidad de esta chica, fue detrás de ella,
parecía un acosador, estaba mirando cada aspecto de esta chica, la ropa que llevaba era un
vestido de flores con la falda hasta las rodillas y con un sombrero con un listón rosado, tenía una
forma de caminar diferente a su forma de vestir, caminaba con total libertad, tal como un
hombre, no le importaba que el viento le alzara el vestido hasta casi el glúteo, su piel era pálida,
con cabello liso, amarillento en los bordes y café desde las raíces, cuando ella entro en el café al
frente del parque John tuvo el valor de entrar y sentarse al lado de ella.
-Hola, hace mucho tiempo que no nos veíamos Arianna- dijo John iniciando la
conversación-.
-Cuanto te extrañe John- dijo sin mirarlo directamente y sabiendo con exactitud de que
aquel chico que la estaba siguiendo era el chico con el cual estaba estudiando desde sexto año
hasta primero de bachillerato-.
Aquella conversación de estos dos amigos reencontrados estuvo normal hasta cierto punto, pero
todo cambio cuando Arianna le dijo:
- ¿porque usas esos lentes de contacto? ¿Por qué ocultas tus ojos?
-Bueno, la verdad esperaba que esa pregunta fuera un poco más rápida-dijo John-.
-Nunca te lo mencione, pero me hacían bullyng desde noveno, los abusos llegaban
desde los golpes a quemaduras de 2do grado con un soplete que robaban del gabinete del
conserje, lo máximo a lo que llegaron fue querer quitarme los ojos con una cuchara del azúcar,
me gustaría decir que esto no ocurría muy seguido, pero no fue así, pasaba 3 veces por semana y
los malnacidos a veces esperaban a que saliera afuera de mi casa y cuando mi madre se
encontraba me sacaba de la casa para “jugar” con aquellos demonios -siguió.
-Dios, ¡¡¿¿porque nunca me lo dijiste??!!
-No había nada que tu pudieras hacer, al menos yo creo que tu no podrías haber
ayudado, además, el momento en que todo paro tu ya no te encontrabas y lo solucione
simplemente escapando, los problemas de mi hogar coincidieron con mis malas notas de la
mitad del trimestre así que decidí dejar el colegio para cuidar de mi hermano menor y mi madre,
tuve que hacerme cargo de mi hogar yo solo, debido a que mi hermano recién tenía 2 años mi
madre además de su adicción al alcohol inicio con las drogas, un poco de todo, ¿sabes? Cocaína,
kina, marihuana, Dios, la verdad no sé cómo vivió tanto, fue un infierno.
-Lo único bueno es que aun tienes a tu hermano menor…
-Fue asesinado hace 7 meses. Apenas tenía 14…
-Dios, lo siento, no lo sabía, perdóname.
-no te preocupes
Sonó el teléfono de Arianna, se fue unos minutos y luego regreso diciendo de que tenia
que irse debido a una urgencia en el trabajo “¿puedo ver tus ojos una vez más?” pregunto
Arianna, John accedió, se quito los lentes de contacto y mostros su coloboma de iris, tenia un
aspecto peculiar, un círculo derretido a lo largo del ojo. Arianna mostro una inmensa sonrisa y
finalmente se despidió, lo que pensó John después de verla salir de la cafetería fue:
-Olvide pedirle su número, ¡MALDICION!
Sin ganas de volver a su apartamento por la experiencia de nostalgia y amargura se
dirigió al bar más cercano, estaba oscureciendo, había pasado horas y John apenas se había dado
cuenta, pero no se mostraba arrepentido, paso un buen rato.
-Cerveza- le dijo al que atendía el puesto de licores mientras se sentaba en una silla.
…
John se despertó al día siguiente, no sabía qué hora era y tenía la vista obstruida por un
saco que tenia en la cabeza, sentía humedad alrededor, estaba sudando y estaba atado a una silla.
-Por fin despiertas angelito, quítenle esa mierda que tiene en la cabeza y en seguida los
lentes de contacto- dijo una voz femenina.
Seguido de eso, le quitaron ese saco de la cabeza, junto a sus lentes de contacto, era
Arianna. Vestida de un tono oscuro, con maquillaje la cual le hacía parecer más pálida, con los
ojos oscuros y su cabello sujeto por un lazo rosado.
- ¿Qué sucede? -dijo John.
-Solo quería confirmarlo, en el momento en que me dijeron que mi esposo fue asesinado
por alguien que tenia los mismos ojos que los de mi compañero de hace mucho tiempo no sabía
si creérmelo…
-No soy el único que tiene estos ojos.
-Lo sé, por eso tuve que confirmarlo, paso mucho tiempo, un maldito año para encontrar
a un idiota con tus putos ojos, lo más parecido fue un vagabundo, pero después de torturarlo y
matar a su esposa en frente de sus ojos, lo admitió, parecía que estaría ya todo resuelto, ¿no?,
pues no, otro idiota al que tu no asesinaste nos dijo que aún seguías vivo.
Era cierto, la primera persona que dejó ir debido a que el jefe quería “dejar un mensaje” a los
miembros de otras bandas, los asesinaba a veces innecesariamente de que si es que necesitaba
información o no, siempre los secuestraban en grupos de a dos, torturaba a uno enfrente de el
otro hasta que el que este viendo dijera lo que necesitaba saber, después de eso, mataba a la
apersona que torturaba, le hacia cortes leves alrededor de todo el cuerpo a el que quedaba
intacto hasta la muerte del compañero, lo quemaba con un soplete la pierna derecha y después le
quitaba un ojo con una cuchara para luego dejarlo ir, solo para que supieran de que alguien
estaba tan mal de la cabeza para hacer ese tipo de torturas, funcionó. Algunos grupos nuevos se
disolvieron por miedo y las más antiguas tenían perdidas considerables en personal junto a
menor ganancia por la producción y venta de cocaína o marihuana. Un día en que John recibió
el mensaje de que tenía un trabajo, recibió las instrucciones de matar a el chico alto, pálido, con
cabello largo que usaba maquillaje tal cual una mujer y que dejara ir a el acompañante, con solo
la capacidad de hablar para poder decir quien fue lo que le hizo eso. Siguió como de costumbre,
cortes, soplete y ojo, el chico pálido agonizaba de dolor atado a una mesa desnudo con las
extremidades atadas y con su boca amordazada mientras el otro gritaba que pararan y lloraba en
el acto. “¡MI HERMANO, MI HERMANO!” decía llorando mientras trataba de liberarse de su
propia prisión, cuando recibió la dirección de donde estaban cultivando el producto dio fin a el
dolor del chico pálido, mientras que al otro le rompió las piernas con un combo y saco ambos
ojos. No sabia a donde lo llevarían después de eso, pero eso ya no era su asunto. El otro tipo que
dijo que todavía estaba vivo fue otro superviviente, el cual no tuvo otro final trágico como los
anteriores, pudo dibujar en una hoja los ojos que vio. Solo así Arianna pudo darse cuenta de que
seguía vivo el tipo que mato a su marido y dejo incapacitado a su hermano menor.
-Y que piensas hacer, sabes que no te diré nada, ya perdí todo lo que podía perder, no
me queda familia o algo con lo que puedas lastimarme mentalmente la cual, para mi seria la
peor tortura.
-Mira John, se que esto no va a dejarme en paz, lo descubrí al asesinar al otro idiota,
pero afectas mucho a el grupo de mi exmarido. No puedo dejarte impune porque sé que seguirás
haciéndolo así que mira esto.
Reprodujeron un video, era completamente el lugar donde se encontraban ahora mismo, un
granero con aspecto lúgubre, mal cuidado y finalmente con mucha sangre alrededor, él se
encontraba ahí, el hermano de John, Luca, estaba atado de la misma manera en la que John,
intento cerrar los ojos para no ver la escena, pero las personas que acompañaban a Arianna los
mantuvieron abiertos en todo momento, fue muy triste.
-Quiero que me digas totalmente que sabes de tu hermano mayor- dijo Arianna.
Luca se quedó mirándola fijamente, sin temor o interés en lo que le pueda pasar.
-Te vigilamos desde hace tiempo, no vives con tu hermano, ¡¿en dónde está?!-siguió
Arianna
-Se mudó.
- ¡Mientes!
Seguido de eso Arianna con un martillo golpeo el dedo meñique de Luca. Luca
respondió con un grito al aire, seguido de pequeñas lagrimas que querían brotar de sus ojos.
- ¿Qué sabes de él?
-Se que no sale del closet y tiene un novio que lo conoce mi madre, somos una familia
feliz.
Arianna, coge un cuchillo de carnicero y corta el brazo opuesto a el del dedo meñique
anteriormente golpeado. Uno… dos… tres… con cuatro golpes de aquel cuchillo cayo el brazo
de Luca, broto sangre y los secuaces lo vendaron, en esta ocasión Luca no pudo mantener una
cara de póker y empezó a llorar, pero el interrogatorio siguió.
- ¿Con quién trabaja?
-Esta en una empresa algo oscura, ayuda a los niños que no tienen miembro y les pone
uno robótico
Arianna ya con la paciencia por los suelos cogió el martillo y golpeo con mucha fuerza
todas las uñas del único brazo que le quedaba. Luca hacia gritos mudos, se le salían las venas en
el cuello y se puso totalmente rojo.
-Tu hermano saco a los ojos de mi marido, ¿quieres saber cómo? -dijo mientras traía
una cuchara-.
-Hazlo maldita bruja, total, no me sirven, me estoy desangrando de una manera rápida
así que, aunque me lleven al hospital no sobreviviré.
Arianna se acercó poco a poco, los secuaces lo forzaron para que abriera los ojos y el primer ojo
salió de un tirón.
- ¿Tienes miedo de morir?
- ¿Crees que lo tengo? - dijo Luca mientras escupía en la cara de Arianna.
Después de que el segundo ojo cayera, Arianna degolló la pierna de Luca, se podía ver
la carne pura al aire, Luca ya estaba a punto de fallecer.
- ¡Vamos, no te duermas! - dijo Arianna mientras inyectaba algo en el cuerpo de Luca
Luca grito y se movió demasiado, era adrenalina, se mantuvo despierto todo el tiempo
que Arianna sacaba su piel, hasta que tuvo la humanidad de dispararle en la cabeza. Al finalizar
el video John estaba con lágrimas en los ojos, con la mirada en el suelo y con un aspecto de
derrota.
-Se que ibas a tener el mismo orgullo que tu hermano así que tuve que romperte
psicológicamente, sé que después de esto no vas a buscar venganza, disfruta tu libertad idiota-
dijo Arianna.
Lo dejaron a un lado del colegio Rumiñahui, era ya de noche, el video duro un total de
dos horas y también los idiotas que acompañaban a Arianna condujeron de un lugar para otro,
John no estaba vendado o amarrado, era suficiente con su propia cabeza. Cuando lo tiraron de la
furgoneta el caminando por la calle hacia el puente, se puso a pensar sobre toda su vida, los
momentos que paso con su hermano menor, su madre de mierda y su padre poco hombre, su
relación del asco y finalmente en como se convirtió en asesino para esa banda de mierda, un
paso era un recuerdo que recaía en la cabeza de John. Cuando finalmente llego a la mitad de el
puente, se detuvo, se apoyó de la baranda y miraba a la calle, vio por última vez las luces de la
ciudad que lo vio crecer y decaer, tuvo un golpe de nostalgia y pasado unos minutos finalmente
se dejó caer hacia el vacío eterno mientras que el viendo lo abrazaba de tal manera de que él se
sentía seguro por primera vez en toda su vida.
Capitulo 2
- ¡ERES UN DEMONIO, ¡ERES UN COBARDE!, ESCONDES TU ROSTRO EN
ESA MASCARA DE MIERDA Y DEJAS AL DESCUBIERTO TUS MALDITOS OJOS,
¡COBARDE! - decía una de las víctimas de John, después de haberle sacado sus ojos.
Como siempre terceros se lo llevaban y no lo volvía a ver, al terminar ese trabajo John
se veía cansado, sin animo de nada, John estaba muerto en vida. Encontraron a lo que quedaba
de Luca en el Parque Luis A. Martínez, fue brutalmente masacrado, no tenia sus ojos, un brazo y
sus dedos de el brazo que le quedaba estaban destrozados, cualquiera cambia después de ver a
su hermano pequeño así, John se culpa por eso, sabe que no lo matarían de esa forma si es que
no supieran que era su hermano, se le caía el mundo a John, estaba cada día metido en el
alcohol, mañana tarde y noche. Después de terminar ese trabajo ya eran las 2am, John se dirigió
a su departamento cerca de el Parque Dos Culturas a seguir. Cuando por fin eran las 12 am John
se despierta con una resaca terrible, su novia se encontraba limpiando su cuarto.
-Dios cada día te vez peor, hueles terrible, ¿eso es vomito? -dijo Sofia mientras limpiaba
una mancha amarillenta del suelo.
-Pásame un cigarrillo de la mesa-respondió John.
-Esta bien, pero no me parece una buena idea después de haber tomado tanto…
-Me ayuda con las resacas.
-Bueno… ¿Qué te parece…?
-No estoy de humor- dijo John sin que Sofia terminara lo que quería decir.
- ¡Vamos hace tiempo que no salimos, ya no vemos películas, no hemos tenido sexo, te
estas alejando más y más! Y ni siquiera me cuentas lo que te sucede, has cambiado estoy meses,
es por tu hermano, ¿no?…
-Veamos una película, ahí en mi pantalón hay 20 dólares, creo, trae algo para comer
para ver lo que aparezca en la televisión.
-Esta bien, ya vuelvo-dijo Sofia con una gran sonrisa mientras tomaba dinero del
pantalón de John.
Apenas se fue John se levantó, ordeno un poco el lugar, se bañó, se cambió y se fue del
departamento. Se fue a la biblioteca de el centro a leer un poco y pago al bibliotecario para que
lo dejara pasar con un whisky que compro en el camino, ahí se mantuvo toda la tarde, leyendo a
Bukowski mientras tomaba poco a poco su whisky, cuando ya la biblioteca estaba por cerrar el
salió y paro un taxi en la Av. Cevallos.
-Al Parque Dos Culturas-dijo John.
-Buenas noches- le respondió el conductor.
Mientras estaban de regreso estaba pensado en Sofia, en su cabello siempre despeinado,
su sonrisa llamativa, su nariz siempre con unas curitas, su olor peculiar a caramelos o gomitas y
su risa pegadiza, no sabe como lograron ser algo, un día eran conocidos porque era la hermana
de un amigo de Luca y al otro día eran ya pareja, o algo parecido, se besaban, salían seguido y
tenían relaciones íntimas, no sexo, sexo es una palabra alejada a lo que John sentía al hacer eso,
se sentía en el cielo, se sentía en confianza, se sentía especial, pero después de la muerte de luca
hace cinco meses las cosas han ido en decadencia, ya no era como antes, nunca lo es y nunca lo
será, se ha vuelto más sádico al momento de torturar a las personas que se le pedía torturar y se
había vuelto más y más frio con Sofia. En cuanto se enteró por las noticias que un adolescente
se había encontrado en ese parque y que Luca no había respondido sus mensajes, sabia
perfectamente lo que ocurría, lo habían asesinado.
-10 dólares- dijo el conductor.
-Por lo general me suelen cobrar exagerado 3.
-Amigo estas borracho y ningún taxista en su sano juicio te iba a llevar.
-Vete al diablo.
John se bajó del taxi y le dio 5 dólares al conductor por la ventanilla.
-Porque no dijiste una palabra mientras estabas conduciendo, ahora lárgate-dijo John-.
El taxista se alejo mientras sacaba su mano por la ventanilla y le saco el dedo del medio
a John, el se dirigió a su departamento, cuando entro, ahí estaba Sofia sentada en el sofá con los
ojos rojos de haber llorado durante toda la tarde, con los snacks en la mesa pequeña y en la sala
oscura debido a la suciedad de las paredes.
-Dame de ese whisky si es que no quieres que te mate en ese instante-dijo Sofia.
John lo hizo.
- ¿Quieres uno? – dijo John mientras abría la cajetilla de cigarrillos-.
Sofia lo acepto, John lo encendió y se quedaron unos minutos en silencio mientras
bebían y fumaban.
-Estaba muy preocupada, ¿en donde estuviste toda la tarde? -dijo Sofia-.
-La biblioteca-respondió John-.
Se quedaron bebiendo hasta las 2 de la mañana, estaba empezando a llover mares, el
alcohol se limitó a una copa cada uno.
-Te amo John-dijo mientras caía una lagrima de los ojos de Sofia, arruinando más su
delineado.
-Yo te quiero, no soy capaz de amarte, no soy el chico que te mereces, tienes a 100
hombres los cuales esperan a que les concedas una salida, pero a voz ni te importa, no lo
entiendo, lo siento, no soy capaz de amarte, te prometo que estas no son las palabras adecuadas
para explicarlo, no logro encontrar las palabras exactas para explicarlo, mi cabeza esta en las
nubes y más el alcohol estoy en la misma mierda.
-No logro entenderte, pero te prometo que lo intento…
-La lluvia cada vez se pone peor, quédate a dormir en mi habitación, yo estaré en el
sofá, cuando te despiertes vete, no quiero que estés aquí.
Sofia se fue llorando a la habitación de John, se escuchó un fuerte estruendo
proveniente de la puerta y él se quedó sentado, pensando en todo, no quería decir eso, pero
tampoco puede decirle que los asesinatos lo están consumiendo poco a poco mientras que la
muerte de su hermano se siente como 1000 agujas las cuales recaen por todo su cuerpo y no
tampoco puede decirle que ella hace que su vida se sienta menos miserable debido a sus
actitudes infantiles los cuales siempre lo ponen de buen humor. John alcanzo un papel y un lápiz
y escribió “te quiero, te lo prometo” y lo paso por debajo de la puerta donde estaba Sofia,
golpeo ligeramente el borde de la puerta y espero, al cabo de 5 minutos la puerta se abrió y John
entro en la misma, Sofia se acostó e incito a John para que también lo hiciera, no hubo palabras,
John se puso en el lado donde lo indicaba Sofia y se encontraron cara a cara, el admiraba su
belleza aun con el maquillaje hecho un asco, John tomo las manos de Sofia y sentía sus manos
toscas, sus manos calientes, sus manos únicas, ella lo abrazo desde el cuello y esa noche,
mientras caía la lluvia, durmieron abrazados, para John en cierto modo fue mejor que haber
tenido sexo, hicieron el amor sin hacer el amor y John recordó esa noche durante lo que le
restaba de vida e inclusive después de haberse tirado del puente y, mientras caía recito sus
últimas palabras las cuales fueron:
-Te amo Sofia.