TÍTULO 1: HISTORIAL DE FAMILIA (TITULO 2: UN ALTAR QUE TRAE PAZ A
MI FAMILIA)
OBJETIVO: Dar un mensaje de sanidad interior a través de la palabra de Dios. Que
podamos abrir nuestro historial de dolor para que la gracia y el favor de Dios cubran los
momentos más tristes de nuestra vida y podamos recordar sin carga ni tormento.
2 REYES 22: “Cuando Josías comenzó a reinar era de ocho años, y reinó en Jerusalén
treinta y un años. El nombre de su madre fue Jedida hija de Adaía, de Boscat. 2 E hizo lo
recto ante los ojos de Jehová, y anduvo en todo el camino de David su padre, sin apartarse
a derecha ni a izquierda.”
INTRODUCCIÓN: La familia es el núcleo de la sociedad, pero también el lugar donde
confluyen todos los caracteres, personalidades, mañas, temperamentos y hasta traumas.
Muchos de ellos, causados en nuestra niñez, que parecieran fantasmas que nos llevan a
cohibirnos de sueños y generar conflictos en nosotros mismos. Parte de eso, dependerá
nuestro relacionamiento con espos@, hij@s, y demás personas que integran nuestra
familia.
La historia de Josías, nos habla de un antecedente vergonzoso: Manasés (abuelo) levantó
altares a baal, moloc, a las estrellas, luna y sol, quemó vivo a uno de sus hijos, fue agorero e
instituyó adivinos; Amón (padre) Idolatra, permitió la prostitución en la casa de Dios, y sus
siervos lo mataron.
Lo que se transmitía entre hijos era la maldad, el pecado, la idolatría… JUECES HABLA
DE ESO Y SUS CONSECUENCIAS:
JUECES 2: 16 Y Jehová levantó jueces que los librasen de mano de los que les
despojaban; 17 pero tampoco oyeron a sus jueces, sino que fueron tras dioses ajenos, a los
cuales adoraron; se apartaron pronto del camino en que anduvieron sus padres
obedeciendo a los mandamientos de Jehová; ellos no hicieron así.
25
JUECES 21: En estos días no había rey en Israel; cada uno hacía lo que bien le
parecía.
PERO JOSÍAS: Hizo lo recto y buscó un modelo digno de seguir, como lo fue David y
agradó a Dios.
La vida nos ha golpeado tanto que tenemos capas, vivimos en una prisión, en una
burbuja, donde a veces no permitimos que nos amen o que seamos amados.
Blindados.
El dolor gana millones, el dolor también es reconocido y vive en estratos altos.
A veces el historial de nuestra vida genera tal vergüenza que oculta una verdad: UNA
EXTREMA NECESIDAD DE DIOS. La mujer Samaritana más allá de tener mas de
5 maridos, tenía una sed que solo iba ser calmada reconociendo a Jesús como el
Mesías.
Será posible que Dios te permitió nacer allí para revertir el historial familiar? Será que esa
situación de dolor ha hecho en nuestra vida un clip y un necesario cambio?
El único que conozco que quiere llevar las cargas de los demás, es Jesús. Ninguno quiere
cargar las traumas de otros, las penas ajenas, las tristezas engendradas en la niñez.
Dios es experto, en revertir vidas, que han reconfigurado un altar y una morada para él.
José, vendido por sus hermanos; David, ninguneado por su propio padre.
El pueblo de Israel había perdido hasta el libro de la ley, tan desorientados y distraídos
estaban que no se dieron cuenta de la necesidad de volver a hacer culto a Dios. Y a veces
son esos mismos temores que nos hacen olvidar de la inmensa necesidad de estar con Dios
en intimidad.
SIEMPRE HABRÁ NECESIDAD DE LEVANTAR UN ALTAR PARA DIOS, QUE
TRAIGA PAZ A NUESTRA VIDA TURBULENTA, A NUESTRA VIDA AGITADA,
MALTRATADA. UNA PAZ QUE SUPERA TODO ENTENDIMIENTO.
Jacob, levantó un altar siendo odiado por su hermano. Elías, levantó altar aunque estaba en
riesgo su cabeza. David levantó altar, aunque sabía que había ofendido a Dios. Sin embargo
Dios sanó sus temores, sus miedos, sus transgresiones y hasta sus limitaciones, y aceptaba
con agrado ese sacrificio.
HAZ ALTAR PARA DIOS: Sírvamosle, construyamos en familia la mejor versión de
nostros, pero con Jesucristo, pues él:
JOB 11
13 Si tú dispusieres tu corazón, Y extendieres a él tus manos;
14
Si alguna iniquidad hubiere en tu mano, y la echares de ti, Y no consintieres que more en
tu casa la injusticia,
15
Entonces levantarás tu rostro limpio de mancha, Y serás fuerte, y nada temerás;
16
Y olvidarás tu miseria, O te acordarás de ella como de aguas que pasaron.
17
La vida te será más clara que el mediodía; Aunque oscureciere, será como la mañana.
18
Tendrás confianza, porque hay esperanza; Mirarás alrededor, y dormirás seguro.
19
Te acostarás, y no habrá quien te espante; Y muchos suplicarán tu favor.
20
Pero los ojos de los malos se consumirán, Y no tendrán refugio; Y su esperanza será dar
su último suspiro.