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Transformación de Sociedades

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CURSO DE DERECHO

SOCIETARIO

La ley 19.550 con las reformas efectuadas por las


leyes 26.994, 27.290 y 27.444

Edición 2019 actualizada y ampliada

RICARDO AUGUSTO NISSEN

Nissen, Ricardo Augusto


Curso de derecho societario : la ley 19.550 con las reformas efectuadas por las leyes 26.994,
27290 y 27444 : edición 2019 actualizada y ampliada / Ricardo Augusto Nissen. - 1a ed . -
Ciudad Autónoma de Buenos Aires : La Ley, 2019.
Libro digital, Book "app" for Android
Archivo Digital: online
ISBN 978-987-03-3755-3
1. Derechos Societarios . I. Título.
CDD 348.02
CAPÍTULO XIII - REORGANIZACIÓN DE SOCIEDADES. TRANSFORMACIÓN, FUSIÓN Y
ESCISIÓN

§ 108. TRANSFORMACIÓN DE SOCIEDADES

De acuerdo con lo dispuesto por el art. 74 de la ley 19.550, hay transformación


cuando una sociedad adopta otro de los tipos previstos. No se disuelve la sociedad ni se
alteran sus derechos y obligaciones.

La transformación no es procedimiento admisible para las sociedades no constituidas


regularmente ni para aquellas regidas por la sección IV del capítulo I de la ley 19.550,
pues esta clase de sociedades no constituyen un tipo de sociedad y la transformación
supone una sociedad regularmente constituida según un tipo determinado, que adopta
otro tipo también determinado para su reestructuración.

La transformación no implica la disolución de la sociedad transformada, sino una


modificación de su contrato social o estatuto, continuando el mismo organismo social
modificado en su forma, aunque con el mismo sustrato personal y patrimonial. Atento a
su trascendencia, la decisión social que aprueba la transformación de la sociedad
requiere las mayorías más rigurosas, cualquiera que fuere el tipo societario adoptado,
gozando los socios disconformes con el derecho de receso, pues no es admisible
obligarlos a continuar en una sociedad de un tipo diferente al que oportunamente habían
elegido.

La transformación puede ser voluntaria, o forzosa u obligatoria. La primera se


produce cuando los socios resuelven tal acto sin circunstancias que los obliguen a ella,
por considerar al nuevo tipo social adoptado más conveniente a la envergadura de la
empresa. Por el contrario, la transformación es forzosa u obligatoria, cuando la ley
obliga a los socios a llevar a cabo tal procedimiento para evitar la nulidad de la sociedad
(arts. 140, 145 y 324, ley 19.550) o para proteger los derechos de quienes se deben
incorporar a la sociedad, como consecuencia del fallecimiento de un socio, cuando así
se hubiere estipulado en el contrato constitutivo.

Existe, asimismo, luego de la sanción de la ley 26.994, la "transformación de pleno


derecho", que el art. 94 bis de la ley 19.550 impone a las sociedades en comandita y de
capital e industria, cuando queda reducida a uno en el número de socios. Dicha norma
dispone textualmente: "La reducción a uno del número de socios no es causal de
disolución, imponiendo la transformación de pleno derecho de las sociedades en
comandita, simple o por acciones y de capital e industria, en sociedad anónima
unipersonal, si no se decidiera otra solución, en el término de tres meses".

Lamentablemente la norma no ha definido ni ha precisado las características y los


efectos de la "transformación de pleno derecho" de una sociedad, pues si se parte de la
idea de que la transformación es un procedimiento complejo que requiere la celebración
de trámites internos y externos, no se entiende cómo ni de qué manera se le pueden
imponer "sin más" a una sociedad los requisitos propios de otro tipo social.
La derogación del régimen de las sociedades civiles por la ley 26.994 ha tornado
abstracto el debate sobre la posibilidad de que una sociedad comercial pueda
transformarse en una sociedad civil o viceversa, pues ha quedado eliminada toda
diferencia en materia de sociedades basada en la actividad que esta desarrolla.

Es importante destacar que una sociedad de aquellas previstas en la sección IV del


capítulo I de la ley 19.550 no puede transformarse en una sociedad típica, pues el art. 74
de la ley 19.550 requiere que todos los entes que participan en este procedimiento se
hayan constituido regularmente, adoptando uno de los tipos previstos en la norma.

Finalmente, las sociedades típicas previstas en la ley 19.550 pueden transformarse en


sociedades por acciones simplificadas (SAS), atento a lo dispuesto por el art. 61 de la
ley 27.349.

¿Es posible la transformación de una sociedad en una persona jurídica diferente?

En primer lugar, es inadmisible, por expresa directiva legal (art. 6º, ley 20.337), la
transformación de sociedades en entidades cooperativas y viceversa.

En cuanto a las asociaciones civiles, estas no pueden transformarse en sociedades ni


es admisible el supuesto contrario, atento a que no puede concebirse que a través de tal
procedimiento puedan alterarse los requisitos que caracterizan a toda sociedad. No debe
olvidarse que estas persiguen siempre un fin de lucro y que deben contar
necesariamente con una estructura empresaria (art. 1º, LGS) lo que no sucede con las
personas jurídicas legisladas por los incs. b), c) y d) del art. 148 del Cód. Civ. y Com.,
las cuales persiguen fines de bien común, totalmente ajenos al fin societario que
caracteriza a los entes previstos en la ahora denominada Ley General de Sociedades.

Finalmente, las sociedades en liquidación tampoco pueden transformarse en


sociedades de otro tipo, salvo que previa o contemporáneamente se resuelva la
reconducción de su contrato social o estatuto o la remoción de su causal disolutoria
(arts. 95 y 100, ley 19.550). De lo contrario, la transformación aparece como un acto
que exorbita el período liquidatorio, lo que descarta la admisibilidad del procedimiento
previsto por los arts. 74 a 82 de la ley 19.550.

§ 109. LA TRANSFORMACIÓN DE LA SOCIEDAD Y LA RESPONSABILIDAD DE LOS SOCIOS

Como la transformación es un acto en el cual participan exclusivamente los socios de


la sociedad, los terceros ajenos a ella jamás pueden quedar afectados por la
reorganización del ente, salvo expreso consentimiento. Ello explica que el art. 75 de la
ley 19.550 haya dispuesto que "La transformación no modifica la responsabilidad
solidaria e ilimitada de los socios, aun cuando se trate de obligaciones que deben
cumplirse con posterioridad a la adopción del nuevo tipo, salvo que los acreedores lo
consientan expresamente. Si en razón de la transformación existen socios que asumen
responsabilidad ilimitada, ésta no se extiende a las obligaciones sociales anteriores a la
transformación salvo que lo acepten expresamente".
§ 110. REQUISITOS DE LA TRANSFORMACIÓN

El procedimiento de transformación exige el cumplimiento de los siguientes


requisitos (art. 77, ley 19.550):

1. Acuerdo unánime de los socios, salvo pacto en contrario, o lo dispuesto para


algunos tipos societarios, esto es, tres cuartas partes del capital social en las sociedades
de responsabilidad limitada (art. 160, ley 19.550) y mayoría de acciones con derecho a
voto en las sociedades por acciones (art. 244, in fine, ley 19.550).

2. Confección de un balance especial, cerrado a una fecha que no exceda de un mes


del acuerdo de transformación y puesto a disposición de los socios en la sede social con
no menos de quince días de anticipación a dicho acuerdo. Este balance debe ser
aprobado con las mismas mayorías que los balances de ejercicio, esto es, con el voto
favorable de las mayorías calificadas (arts. 132, 160, in fine, y 243, in fine, ley 19.550).

3. Otorgamiento del acto que instrumente la transformación por los órganos


competentes de la sociedad, con constancia de los socios que se retiren, capital que
representen y cumplimiento de las formalidades del nuevo tipo societario adoptado.

4. Publicación por un día en el diario de publicaciones legales que corresponda a la


sede social y sus sucursales, aviso que deberá contener la fecha de la resolución social
que aprobó la transformación, la fecha del instrumento de transformación, la razón
social o denominación social anterior y la adoptada, debiendo de esta resultar
indubitable su identidad con la sociedad que se transforma, los socios que se retiran o
incorporan y el capital que representan y cualquier otra cláusula del contrato social que
haya sido modificada como consecuencia de la transformación.

5. Finalmente, la inscripción del instrumento prevista en el párr. 3º, con copia del
balance firmado en el Registro Público y demás registros que correspondan por el tipo
de sociedad, por la naturaleza de los bienes que integran el patrimonio y sus
gravámenes. Estas inscripciones deben ser ordenadas y ejecutadas por el juez o
autoridad a cargo del Registro Público, una vez cumplida la publicidad a que se refiere
el párr. 4º del art. 77 de la ley 19.550.

§ 111. LA TRANSFORMACIÓN Y EL DERECHO DE RECESO

Es evidente la procedencia del derecho de receso cuando los socios o accionistas


resuelven la transformación de la sociedad, pues el cambio de tipo implica modificación
sustancial del contrato de sociedad que oportunamente suscribieron, ya sea por el
cambio de responsabilidad que la transformación supone, como por el diferente régimen
de organización interna que caracteriza cada uno de los tipos societarios previstos en la
ley 19.550.

El derecho de receso en caso de transformación se rige por el art. 78 de la ley 19.550


que no deroga las normas previstas por el art. 245, sino que lo reglamenta
específicamente para el caso que se considera. Pero ello no significa que las lagunas que
presenta el art. 78 no deban ser suplidas por las normas generales establecidas por el art.
245, en especial, en materia de plazo de pago y actualización de la deuda.

Las normas que gobiernan el derecho de receso en caso de transformación son las
siguientes:

a) El derecho de receso es otorgado a los socios que han votado en contra y los
ausentes. No obstante su retiro de la sociedad, estos socios continúan respondiendo
frente a los terceros por las obligaciones contraídas por la sociedad hasta la inscripción
de la transformación en el Registro Público, pero como contrapartida y para evitar
abusos, la sociedad, los socios con responsabilidad ilimitada y los administradores
garantizan solidaria e ilimitadamente a los socios recedentes por las obligaciones
sociales contraídas desde el ejercicio del derecho de receso hasta su inscripción.

b) Debe ejercerse dentro de los quince días de adoptado el acuerdo social de


transformación, salvo que el contrato fije uno distinto y lo dispuesto para algunos tipos
societarios. Repárese que la ley, apartándose de los plazos previstos por el art. 245, ha
unificado en quince días el término para ejercer el derecho de receso, sin distinguir entre
presentes y ausentes en el acuerdo de transformación. La remisión a lo dispuesto para
algunos tipos societarios se refiere a las sociedades de responsabilidad limitada, cuya
reglamentación peca de gravísimas incongruencias, privando a los socios ausentes del
acuerdo de transformación del derecho de receso, sin motivo alguno que justifique tan
disvaliosa solución.

c) El reembolso de las partes de los socios recedentes se hará sobre la base del
balance de transformación, el cual obviamente permite medir con mayor certeza y
actualidad el patrimonio de la sociedad transformada.

d) Los socios que permanecen mantienen las preferencias sobre las partes de los
recedentes, salvo pacto en contrario (art. 79, ley 19.550).

§ 112. RESCISIÓN DEL ACUERDO DE TRANSFORMACIÓN

La transformación puede ser dejada sin efecto por acuerdo de los socios, adoptado
con las mismas mayorías que el acuerdo de transformación, siempre y cuando no haya
sido inscripta en el Registro Público. Si medió publicidad edictal, debe efectuarse una
nueva publicación al solo efecto de anunciar la rescisión de la transformación.

§ 113. CADUCIDAD DEL PROCEDIMIENTO DE TRANSFORMACIÓN

El art. 81 de la ley 19.550 dispone que el acuerdo social de transformación caduca si


a los tres meses de haberse celebrado no se inscribió el respectivo instrumento en el
Registro Público, salvo que el plazo resultare excedido por el normal cumplimiento de
los trámites ante la autoridad que debe intervenir o disponer la inscripción.
La solución encuentra fundamento en la necesidad de que los procedimientos de
reorganización se concluyan y surtan efectos para todos, pues no es recomendable que
la sociedad haya aprobado una transformación que quede pendiente de ejecución en
forma permanente. Sin embargo, la solución legal es equivocada, pues debió
computarse el plazo de tres meses hasta el pedido de inscripción del instrumento de
transformación

§ 114. LA FUSIÓN DE SOCIEDADES. CONCEPTO Y CLASES

La fusión de sociedades constituye el instrumento jurídico más idóneo para la


concentración empresaria y tiene lugar cuando dos o más sociedades se disuelven sin
liquidarse para constituir una nueva sociedad (fusión propiamente dicha), o cuando una
sociedad ya existente incorpora a otra y otras que, sin liquidarse, son disueltas (fusión
por absorción o incorporación).

En cuanto a su naturaleza jurídica, la fusión es un contrato celebrado entre sociedades


que tiene por objeto la transferencia universal del patrimonio de las sociedades
fusionadas a la nueva sociedad o del patrimonio de la sociedad absorbida a la sociedad
absorbente.

Los efectos fundamentales de la fusión son los siguientes:

La nueva sociedad o la incorporante adquiere la titularidad de los derechos y las


obligaciones de las sociedades disueltas, produciéndose la transferencia total de sus
respectivos patrimonios al inscribirse en el Registro Público el acuerdo definitivo de
fusión y el contrato o estatuto de la nueva sociedad o el aumento del capital social que
hubiera tenido que efectuar la incorporante (art. 82, ley 19.550).

2. La fusión produce asimismo la atribución de la calidad de socios en la nueva


sociedad o en la sociedad incorporante a quienes eran socios en las sociedades disueltas.

La fusión implica en consecuencia una sucesión a título universal, con iguales efectos
que la sucesión por causa de muerte, pues la propiedad o posesión de los bienes que
antes integraban el patrimonio de la o las sociedades disueltas pasan a la nueva sociedad
sin necesidad de que los administradores de la que se crea o que se incorpora contraten
la cesión de cada uno de los créditos de los que eran titulares las sociedades fusionadas
ni deben notificar la cesión a los deudores cedidos. Los créditos y deudas de esta pasan
a la nueva sociedad o a la sociedad absorbente con las mismas condiciones que tenían
antes de la fusión, quien toma idéntica posición procesal en los juicios pendientes y a la
cual le serán oponibles las sentencias dictadas en el pleito donde las sociedades
disueltas eran parte.

La fusión no es procedimiento admisible en las sociedades en liquidación, pues


constituye un acto que exorbita el trámite liquidatorio (art. 101, ley 19.550) amén de
que la misma redacción del art. 82 descartaría tal posibilidad. Asimismo, la fusión
supone regularidad en los sujetos intervinientes, habiendo la jurisprudencia descartado,
con convincentes argumentos, la intervención de sociedades incluidas en la sección IV
del capítulo I de la ley 19.550.
§ 115. REQUISITOS Y PROCEDIMIENTO

La concreción de la fusión entre varias compañías, en cualquiera de sus modalidades,


requiere generalmente una larga preparación por las dificultades técnicas de su
concreción definitiva, sin contar las negociaciones previas para armonizar los intereses
de los socios o grupos dominantes de una u otra sociedad.

1. El primer paso para llevar a cabo la fusión consiste en el compromiso previo de


fusión otorgado por los representantes de ambas sociedades, el cual debe contener (art.
83, ley 19.550):

a) La exposición de los motivos y finalidades de la fusión.

b) Los balances especiales de fusión de cada sociedad, preparados por sus


administradores, con informes de los síndicos en su caso, cerrados en una misma fecha
que no será anterior a tres meses a la firma del compromiso y confeccionado sobre
bases homogéneas e idénticos criterios de valuación.

c) La relación de cambio de las participaciones sociales, cuotas o acciones. Mediante


tal relación, los socios de la o las sociedades fusionadas pueden conocer cuál será su
futura participación en la nueva sociedad o en la sociedad incorporante.

d) El proyecto de contrato o estatuto de la nueva sociedad o de modificaciones del


contrato o estatuto de la sociedad absorbente, según el caso.

e) Las limitaciones que las sociedades convengan en la respectiva administración de


sus negocios y las garantías que establezcan para el cumplimiento de una actividad
normal de gestión, durante el lapso que transcurra hasta la efectiva inscripción del acto
de fusión en el Registro Público.

2. El compromiso previo de fusión y los balances especiales deben ser aprobados por
el órgano de gobierno de todas las sociedades partícipes del procedimiento, con los
requisitos necesarios para la modificación del contrato social o estatuto. A tal efecto, los
administradores deben poner a disposición de los socios o accionistas en la sede social
copia del compromiso previo de fusión, del balance y del informe del síndico en su
caso, con no menos de quince días de anticipación a su consideración por la reunión de
socios o asamblea extraordinaria.

3. Aprobado por el órgano de gobierno de todas las sociedades intervinientes el


compromiso previo de fusión y los balances especiales, debe publicarse por tres días un
aviso en el diario de publicaciones legales de la jurisdicción de cada sociedad y en uno
de los diarios de mayor circulación general en la República, el cual deberá contener:

a) La razón social o denominación, la sede social o los datos de la inscripción en el


Registro Público de cada una de las sociedades.
b) El capital de la nueva sociedad o el importe del aumento del capital social de la
sociedad incorporante.

c) La valuación del activo y del pasivo de las sociedades fusionantes, con indicación
de la fecha a que se refiere.

d) La razón social o denominación, el tipo y el domicilio acordado por la sociedad a


constituirse.

e) Las fechas del compromiso previo de fusión y de las resoluciones sociales que lo
aprobaron.

La referida publicidad, además de la lógica intención de hacer conocer al mercado la


proyectada fusión de empresas, tiene por efecto fundamental el anoticiamiento de dicho
acto a los acreedores de todas las sociedades intervinientes para que puedan ejercer el
derecho de oposición a la ejecución de la fusión. Debe recordarse al respecto que los
acreedores de las sociedades intervinientes en el procedimiento de fusión son terceros
ajenos a él, a los que, salvo su expreso o tácito consentimiento, no pueden serle
opuestos un cambio de deudor.

4. Los acreedores cuentan pues con un plazo de quince días, contados desde la última
publicación del aviso, para ejercer su derecho de oposición, pero queda en claro que
dicha oposición no frustra el procedimiento ni impide la prosecución de las operaciones
de fusión, sino que solo demora el otorgamiento del acuerdo definitivo de fusión, el que
no podrá ser llevado a cabo hasta veinte días después del vencimiento del plazo antes
indicado, a fin de que los acreedores oponentes que no fueron desinteresados o
debidamente garantizados durante el plazo de veinte días por las fusionantes, puedan
obtener el embargo judicial.

5. No existiendo acreedores oponentes, o transcurrido el plazo de veinte días a que se


hizo referencia en el párrafo anterior, los representantes de todas las sociedades
intervinientes en el procedimiento de fusión se encuentran en condiciones de otorgar el
acuerdo definitivo de fusión, el cual contendrá:

a) Las resoluciones sociales aprobatorias de la fusión.

b) La nómina de los socios que hayan ejercido el derecho de receso y capital que
representen en cada sociedad.

c) La nómina de los acreedores que habiéndose opuesto hubieren sido garantizados y


de los que hubieran obtenido embargo judicial; en ambos casos, deberá constar la causa
o título, el monto del crédito y las medidas cautelares dispuestas, así como una lista de
los acreedores desinteresados con un breve informe sobre su incidencia en los balances
especiales.

d) La agregación de los balances especiales y de un balance consolidado de las


sociedades que se fusionan.

El art. 84, in fine, de la ley 19.550 soluciona el problema de la administración de las


sociedades intervinientes luego de la firma del acuerdo definitivo de fusión,
disponiendo que a menos que en el compromiso previo se haya pactado lo contrario,
desde el acuerdo definitivo de fusión, la administración y representación de las
sociedades fusionantes disueltas está a cargo de los administradores de la sociedad
fusionaria o de la incorporante, con suspensión de quienes hasta entonces la ejecutaban,
sin perjuicio de la facultad de los administradores suspendidos de demandar la rescisión
del procedimiento de fusión, conforme lo establece el art. 87 de la ley 19.550.

6. Finalmente y suscripto el acuerdo definitivo de fusión, este debe inscribirse en el


Registro Público, momento a partir del cual la fusión resulta oponible para la sociedad,
sus integrantes y frente a terceros.

§ 116. REQUISITOS ESPECÍFICOS EN CASO DE FUSIÓN PROPIAMENTE DICHA Y EN CASO


DE FUSIÓN POR ABSORCIÓN

En el caso de fusión propiamente dicha, al constituirse la sociedad fusionaria, el


acuerdo definitivo de fusión debe ser otorgado por los órganos competentes de las
fusionantes, con cumplimiento de las formalidades propias del nuevo tipo adoptado,
correspondiendo al órgano de administración de la sociedad así creada, la ejecución de
los actos tendientes a cancelar la inscripción registral de las sociedades disueltas, sin
que se requiera publicación en ningún caso (art. 84, ley 19.550).

En cambio, en el supuesto de fusión por incorporación es suficiente el cumplimiento


de las normas atinentes a la reforma del contrato o estatuto de la sociedad absorbente, y
la ejecución de los actos necesarios para cancelar la inscripción registral de las
sociedades absorbidas o disueltas, que en ningún caso requieren publicación, competen
al órgano de administración de la sociedad absorbente.

§ 117. INSCRIPCIONES REGISTRALES

Tanto en la constitución de la nueva sociedad como en la incorporación, las


inscripciones registrales que correspondan por la naturaleza de los bienes que integran
el patrimonio transferido y sus gravámenes deben ser ordenados por el juez o autoridad
a cargo del Registro Público. A tal efecto, la resolución de la autoridad que ordena la
inscripción, que deberá contener las referencias, constancias del dominio y de las
anotaciones registrales, es instrumento suficiente para la toma de razón de la
transmisión de la propiedad, sin que se requiera otro documento o instrumento.

§ 118. DERECHO DE RECESO Y PREFERENCIAS DE LOS SOCIOS

El art. 85 de la ley 19.550 se remite a lo dispuesto sobre el particular por los arts. 78
y 79 de dicha ley, cuando trató el ejercicio de tales derechos en materia de
transformación, por lo que corresponde la remisión respectiva.

No obstante, debe tenerse en cuenta:


a) El derecho de receso debe ser ejercitado por los socios que votaron en contra de la
aprobación del compromiso de fusión dentro de los quince días de la respectiva
asamblea o reunión de socios que haya aprobado dicho instrumento.

b) No corresponde el derecho de receso para los accionistas de la sociedad


incorporante (art. 245, párr. 1º, ley 19.550) ni es admisible tal derecho en las sociedades
que hacen oferta pública de sus acciones o se hallan autorizadas para su cotización, si
las acciones que los accionistas deben recibir en su consecuencia estuviesen admitidas a
la oferta pública o para la cotización. Podrán sí ejercer el derecho de receso si la
inscripción bajo dichos regímenes fuera desistida o denegada (art. 245, párr. 2º, ley
19.550).

§ 119. REVOCACIÓN DEL COMPROMISO PREVIO DE FUSIÓN

El compromiso previo de fusión puede ser dejado sin efecto por cualquiera de las
partes, si no se han obtenido todas las resoluciones sociales aprobatorias en el término
de tres meses contados desde su suscripción.

Del mismo modo, las resoluciones sociales aprobatorias de tal compromiso pueden
ser revocadas por el mismo órgano de gobierno de las sociedades intervinientes,
mientras no se haya otorgado el acuerdo definitivo, con recaudos iguales a los
establecidos para su celebración y siempre que no causen perjuicios a las sociedades, los
socios y los terceros (art. 86, ley 19.550).

§ 120. RESCISIÓN DE LA FUSIÓN. REQUISITOS

La rescisión del acuerdo definitivo de fusión puede ser demandada por cualquiera de
las sociedades interesadas siempre y cuando sean invocados justos motivos para ello.
Tal derecho solo puede ser ejercido hasta el momento de la inscripción registral del
aludido acuerdo.

La demanda de rescisión deberá interponerse en la jurisdicción que corresponda al


lugar en que se celebró el acuerdo (art. 87, ley 19.550), y a los efectos de la promoción
de dicho juicio, las autoridades de las sociedades disueltas recuperan la administración
de ellas, quedando sin efecto la suspensión prevista por el art. 84, in fine, de la ley
19.550.

Dicha acción judicial es solo admitida para dejar sin efecto el acuerdo definitivo de
fusión y no el compromiso de fusión, pues mediando justos motivos para dejar a este
acuerdo sin efecto, basta la revocación de la decisión asamblearia que lo ha aprobado,
según lo dispone el art. 86 de la ley 19.550.

§ 121. ESCISIÓN DE SOCIEDADES


Constituye otro supuesto de agrupación empresaria, que se encuentra legislada por el
art. 88 de la ley 19.550, que al respecto diferencia entre distintos supuestos de escisión:

a) La escisión incorporación o escisión con absorción, que tiene lugar cuando una
sociedad sin disolverse, a la cual la ley denomina sociedad escindente, destina parte de
su patrimonio a otra sociedad ya existente (art. 88, inc. 1º, 1ª parte, ley 19.550), que
recibe el nombre de sociedad escisionaria. Ello implica para la sociedad que escinde
parte de su patrimonio una reducción de su capital social proporcional al patrimonio
afectado o fusionado con la sociedad absorbente, mientras que esta última deberá
incrementar su capital para dar entrada a ese bien y poder distribuir la correspondiente
participación social a los integrantes de la sociedad que ha escindido parte de su
patrimonio.

b) La fusión escisión, que tiene lugar cuando una sociedad participa con otra u otras
(sociedades escindentes) en la creación de una nueva sociedad (sociedad escisionaria)
con parte de sus respectivos patrimonios. Implica para las sociedades que se escinden
una reducción de su capital proporcional al patrimonio destinado a la creación de una
nueva compañía. Los socios de ambas sociedades adquieren la calidad de socios de la
nueva sociedad.

c) La escisión propiamente dicha, que es aquella en la cual una sociedad (o sociedad


escindente) destina parte de su patrimonio para la creación de una nueva sociedad o
varias de ellas (art. 88, inc. II, ley 19.550). Dicho acto se resuelve en forma unilateral
por el órgano de gobierno de la sociedad escindida, otorgándose el instrumento de
constitución del nuevo ente en la asamblea o reunión de socios que apruebe la escisión.

d) La escisión división. Este supuesto fue incorporado por la ley 22.903 al art. 88,
inc. III, y existe cuando una sociedad se disuelve sin liquidarse (sociedad escindente)
para constituir nuevas sociedades (sociedades escisionarias) con la totalidad de su
patrimonio.

Salvo el supuesto de escisión división, en que la sociedad se disuelve, como


consecuencia de destinar la totalidad de su patrimonio a las entidades que se
constituirán con el patrimonio de la sociedad escindida o escindente, en las restantes
hipótesis de escisión previstas por el art. 88 de la ley 19.550, las sociedades escindentes
no se disuelven ni las escisionarias asumen el activo y pasivo de aquellas, manteniendo
cada una de ellas su personalidad jurídica sin restricciones de ninguna especie. En otras
palabras, y a diferencia de la fusión, en el procedimiento de escisión no se produce una
transmisión de bienes a título universal en favor de las sociedades escisionarias.

Es característica también del procedimiento de la escisión que las partes sociales y


acciones correspondientes a la participación en la sociedad que se crea o que recibe
parte del patrimonio del ente dividido no se adjudican a esta, sino que se atribuyen
directamente a los socios o accionistas de la sociedad escindente. El art. 88, inc. 3º, es
terminante sobre el tema y con ello se ha querido evitar la incidencia que pudieran tener
en el procedimiento de escisión las normas de los arts. 30 a 33 de la ley 19.550, que
podrían frustrar el acto reorganizatorio.
§ 122. REQUISITOS DE LA ESCISIÓN

La escisión exige el cumplimiento de los siguientes requisitos:

1. Resolución aprobatoria de la escisión, del contrato social o estatuto de la sociedad


escisionaria, de la reforma del contrato o estatuto de la escindente en su caso y del
balance especial que debe confeccionarse al efecto, con los requisitos necesarios para la
modificación del contrato social o del estatuto en caso de fusión (art. 83, inc. 2º, ley
19.550). El balance especial de escisión no será anterior a tres meses de la resolución
social respectiva y será confeccionado como un estado de situación patrimonial. La ley
remite, para el ejercicio del derecho de receso y para las preferencias, al régimen
establecido por los arts. 78 y 79 que, se recuerda, legislan sobre la transformación de
sociedades.

2. La resolución aprobatoria de la escisión debe incluir la atribución de las partes


sociales o acciones de la sociedad escisionaria a los socios o accionistas de la
escindente, en proporción a sus participaciones en aquella, las que se cancelarán en caso
de reducción del capital.

3. La publicación de un aviso por tres días en el diario de publicaciones legales que


corresponda a la sede social de la sociedad escindente y en uno de los diarios de mayor
circulación general en la República que deberá contener los siguientes datos:

a) La razón social o denominación, sede social y los datos de inscripción en el


Registro Público de la sociedad escindente.

b) La valuación del activo y pasivo de la referida sociedad, con indicación de la fecha


a que se refiere.

c) La valuación del activo y pasivo que componen el patrimonio destinado a la nueva


sociedad o sociedad escisionaria y la razón social o denominación, tipo y domicilio que
tendrá esta última sociedad.

Los acreedores tendrán derecho de oposición de acuerdo con el régimen de fusión.


Vencidos los plazos correspondientes al derecho de receso, de oposición y embargo que
asiste a los acreedores de la sociedad escindente, se otorgarán los instrumentos de
constitución de la sociedad escisionaria y de modificación de la sociedad escindente,
practicándose las inscripciones registrales previstas por el art. 84 de la ley 19.550.

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