Adolescencia: Libertad y Duelo
Adolescencia: Libertad y Duelo
El adolescente y la libertad Sólo cuando el adolescente es capaz de aceptar simultáneamente sus aspectos de niño y de adulto,
puede empezar a aceptar en forma fluctuante los cambios de su cuerpo y comienza a surgir su
por ARMINDA ABERASTURY nueva identidad. Este largo proceso de búsqueda de identidad ocupa gran parte de su energía y es
la consecuencia de la pérdida de la identidad infantil que se produce cuando comienzan los
cambios corporales.
Entrar en el mundo de los adultos –deseado y temido- significa para el adolescente la pérdida
definitiva de su condición de niño. Es momento crucial en la vida del hombre y constituye la etapa El adolescente se presenta como varios personajes, y a veces ante los mismos padres, peor con
decisiva de un proceso de desprendimiento que comenzó con el nacimiento. más frecuencia ante diferentes personas del mundo externo, que nos podrían dar de él versiones
totalmente contradictorias sobre su madurez, su bondad, su capacidad, su afectividad, su
Los cambios psicológicos que se producen en este periodo y que son el correlato de cambios
comportamiento e, incluso, en un mismo día, sobre su aspecto físico.
corporales, llevan a una nueva relación con los padres y con el mundo. Ello sólo es posible si se
elabora lenta y dolorosamente el duelo por el cuerpo del niño, por la identidad infantil y por la Las fluctuaciones de identidad se experimentan también en los cambios bruscos, en las notables
relación con los padres de la infancia. variaciones producidas en pocas horas por el uso de diferentes vestimentas, más llamativas en la
niña adolescente, pero igualmente notables en el varón, especialmente en el mundo actual.
Cuando el adolescente se incluye en el mundo con este cuerpo ya maduro, la imagen que tiene de
su cuerpo ha cambiado, también su identidad, y necesita entonces adquirir una ideología que le No sólo el adolescente padece este largo proceso sino que los padres tienen dificultades para
permita su adaptación al mundo y/o su acción sobre él para cambiarlo. aceptar el crecimiento a consecuencia del sentimiento de rechazo que experimentan frente a la
genitalidad y a la libre expresión de la personalidad que surge de ella. Esta incomprensión y
En este periodo fluctúa entre una dependencia y una independencia extremas y sólo la madurez
rechazo se encuentran muchas veces enmascarados bajo la otorgación de una excesiva libertad
permitirá más tarde aceptar ser independiente dentro de un marco de necesaria dependencia.
que el adolescente vive como abandono y que en realidad lo es.
Pero, al comienzo, se moverá entre el impulso al desprendimiento y la defensa que impone el
temor a la pérdida de lo conocido. Es un periodo de contradicciones, confuso, ambivalente, Frente a esta actitud, el adolescente siente la amenaza inminente de perder la dependencia infantil
doloroso, caracterizado por fricciones con el medio familiar y social. Este cuadro es –si asume precozmente su rol genital y la independencia total- en momentos en que esa
frecuentemente confundido con crisis y estados patológicos. dependencia es aún necesaria. Cuando la conducta de los padres implica una incomprensión de las
fluctuaciones llamativamente polares entre dependencia-independencia, refugio en la fantasía-
Tanto las modificaciones corporales incontrolables como los imperativos del mundo externo que
afán de crecimiento, logros adultos-refugio en logros infantiles, se dificulta la labor de duelo, en la
exigen del adolescente nuevas pautas de convivencia, son vividos al principio como una invasión.
que son necesarios permanentes ensayos y pruebas de pérdida y recuperación de ambas edades:
Esto lo lleva a retener, como defensa, muchos de sus logros infantiles, aunque también coexiste el
la infantil y la adulta.
placer y afán por alcanzar un nuevo status. También lo conduce a un refugio en su mundo interno
para poder reconectarse con su pasado y desde allí enfrentar el futuro. Estos cambios, en los que Sólo cuando su madurez biológica está acompañada por una madurez efectiva e intelectual que le
pierde su identidad de niño, implican la búsqueda de una nueva identidad que se va construyendo permita su entrada en el mundo del adulto, estará equipado de un sistema de valores, de una
en un plano consciente e inconsciente. El adolescente no quiere ser como determinados adultos, ideología que confronta con la de su medio y donde el rechazo a determinadas situaciones se
pero en cambio, elige a otros como ideales, se va modificando lentamente y ninguna premura cumple en una crítica constructiva. Confronta sus teorías políticas y sociales y se embandera,
interna o externa favorece esta labor. defendiendo un ideal. Su idea de reforma del mundo se traduce en acción. Tiene una respuesta a
las dificultades y desórdenes de la vida. Adquiere teorías estéticas y éticas. Confronta y soluciona
La pérdida que debe aceptar el adolescente al hacer el duelo por el cuerpo es doble: la de su
cuerpo de niño cuando los caracteres sexuales secundarios lo pone ante la evidencia de su nuevo
La adolescencia normal - - Arminda Aberasturi et al. 1 La adolescencia normal - - Arminda Aberasturi et al. 2
sus ideas sobre la existencia o inexistencia de Dios y su posición no se acompaña por la exigencia será siempre incompleto si no se toma en cuenta la otra cara del problema: la ambivalencia y la
de un sometimiento ni por la necesidad de someter. resistencia de los padres a aceptar el proceso de crecimiento.
Pero antes de llegar a esta etapa nos encontraremos con una multiplicidad de identificaciones ¿Qué motivos tiene la sociedad para no modificar sus rígidas estructuras, para empeñarse en
contemporáneas y contradictorias; por eso el adolescente se presenta como varios personajes: es mantenerlas tal cual, aun cuando el individuo cambia? ¿Qué conflictos conscientes e inconscientes
una combinación inestable de varios cuerpos e identidades. No puede todavía renunciar a aspectos conducen a los padres a ignorar o a no comprender la evolución del hijo? El problema muestra así
de sí mismo y no puede utilizar y sintetizar los que va adquiriendo y en esa dificultad de adquirir otra cara, escondida hasta hoy bajo el disfraz de la adolescencia difícil: es la de una sociedad difícil,
una identidad coherente reside el principal obstáculo para resolver su identidad sexual. incomprensiva, hostil e inexorable a veces frente a la ola de crecimiento, lúcida y activa, que le
impone la evidencia de alguien que quiere actuar sobre el mundo y modificarlo bajo la acción de
En el primer momento esa identidad de adulto es un sentirse dolorosamente separado del medio
sus propias transformaciones.
familiar, y los cambios en su cuerpo lo obligan también al desprendimiento de su cuerpo infantil.
Sólo algunos logran el hallazgo de encontrar el lugar de sí mismo en su cuerpo y en el mundo, ser El desprecio que el adolescente muestra frente al adulto es, en parte, una defensa para eludir la
habitantes de su cuerpo en el mundo actual, real y también adquirir la capacidad de utilizar su depresión que le impone el desprendimiento de sus partes infantiles, pero es también un juicio de
cuerpo y su lugar en el mundo. valor que debe respetarse. Además, la desidealización de las figuras parentales lo sume en el más
profundo desamparo.
Este proceso de la vida cuyo sino es el desprendimiento definitivo de la infancia, tiene sobre los
padres una influencia no bien valorada hasta hoy. El adolescente provoca una verdadera Sin embargo, este dolor es poco percibido por los padres que suelen encerrarse en una actitud de
revolución en su medio familiar y social y esto crea un problema generacional no siempre bien resentimiento y refuerzo de la autoridad, actitud que hace aún más difícil este proceso.
resuelto.
En la adolescencia, una voluntad biológica va imponiendo un cambio y el niño y sus padres deben
Ocurre que también los padres viven los duelos por los hijos, necesitan hacer el duelo por el aceptar la prueba de realidad de que el cuerpo infantil está perdiéndose para siempre. Ni el niño ni
cuerpo del hijo pequeño, por su identidad de niño y por su relación de dependencia infantil. Ahora sus padres podrán recuperar ese cuerpo aunque pretenden negarlo psicológicamente o mediante
son juzgados por sus hijos, y la rebeldía y el enfrentamiento son más dolorosos si el adulto no tiene actuaciones en las cuales la vida familiar y la sociedad pretenden comportarse como si nada
conscientes sus problemas frente al adolescente. El problema de la adolescencia tiene una doble hubiera cambiado.
vertiente que en los casos felices puede resolverse en una fusión de necesidades y soluciones.
La problemática del adolescente comienza con los cambios corporales, con la definición de su rol
También los padres tienen que desprenderse del hijo niño y evolucionar hacia una relación con el
en la procreación y se sigue con cambios psicológicos. Tiene que renunciar a su condición de niño;
hijo adulto, lo que impone muchas renuncias de su parte.
debe renunciar también a ser nombrado como niño ya que a partir de ese momento si se le
Al perderse para siempre el cuerpo de su hijo niño se ve enfrentado con la aceptación del devenir, denomina de ese modo será con un matiz despectivo, burlón o de desvalorización.
del envejecimiento y de la muerte. Debe abandonar la imagen idealizada de sí mismo que su hijo
Además, debemos aceptar que la pérdida del vínculo del padre con el hijo infantil, de la identidad
ha creado y en la que él se ha instalado. Ahora ya no podrá funcionar como líder o ídolo y deberá,
del adulto frente a la identidad del niño lo enfrentan con una lucha similar a las luchas creadas por
en cambio, aceptar una relación llena de ambivalencias y de críticas. Al mismo tiempo, la capacidad
las diferencias de clases; como en ellas, los factores económicos juegan un rol importante; los
y los logros crecientes del hijo lo obligan a enfrentarse con sus propias capacidades y a evaluar sus
padres suelen usar la dependencia económica como poder sobre el hijo, lo que crea un abismo y
logros y fracasos. En este balance, en esta rendición de cuentas, el hijo es el testigo más implacable
un resentimiento social entre las dos generaciones.
de lo realizado y de lo frustrado. Sólo si puede identificarse con la fuerza creativa del hijo, podrá
comprenderlo y recuperar dentro de sí su propia adolescencia. Es en este momento del desarrollo El adulto se aferra a su mundo de valores que con triste frecuencia es el producto de un fracaso
donde el modo en el que se otorgue la libertad es definitivo para el logro de la independencia y de interno y de un refugio en logros típicos de nuestra sociedad alienada. El adolescente defiende sus
la madurez del hijo. valores y desprecia los que quiere imponerle el adulto, más aún, los siente como una trampa de la
que necesita escapar.
Hasta hoy el estudio de la adolescencia se centra solamente sobre el adolescente. Este enfoque
La adolescencia normal - - Arminda Aberasturi et al. 3 La adolescencia normal - - Arminda Aberasturi et al. 4
El sufrimiento, la contradicción, la confusión, los trastornos son de este modo inevitables; pueden surgen de su ambivalencia entre el impulso al desprendimiento y la tendencia a permanecer
ser transitorios, pueden ser elaborables, pero debemos plantearnos si gran parte de su dolor no ligado.
podría ser mitigado cambiando estructuras familiares y sociales.
Esta crisis intensa la soluciona transitoriamente huyendo del mundo exterior, buscando refugio en
Por lo general, es el adulto el que ha escrito sobre adolescencia y enfatizado el problema del hijo y la fantasía, en el mundo interno, con un incremento paralelo de la omnipotencia narcisista y de la
habla muy poco de la dificultad del padre y del adulto en general para aceptar el crecimiento, sensación de prescindencia de lo externo. De este modo crea para sí una nueva plataforma de
estableciendo una nueva relación con él, de adulto a adulto. lanzamiento desde la cual podrá iniciar conexiones con nuevos objetos del mundo externo y
preparar la acción.
El adolescente siente que debe planificar su vida, controlar los cambios; necesita adaptar el mundo
externo a sus necesidades imperiosas, lo que explica sus deseos y necesidad de reformas sociales. Su hostilidad frente a los padres y al mundo en general se expresa en su desconfianza, en la idea de
no ser comprendido, en su rechazo de la realidad, situaciones que pueden ser ratificadas o no por
El dolor que le produce abandonar su mundo y la conciencia de que se van produciendo más
la realidad misma.
modificaciones incontrolables dentro de sí, lo mueven a efectuar reformas exteriores que le
aseguren la satisfacción de sus necesidades en la nueva situación en que se encuentra ahora frente Todo este proceso exige un lento desarrollo en el cual son negados y afirmados sus principios
al mundo, las que, al mismo tiempo, le sirven de defensa contra los cambios incontrolables luchando entre su necesidad de independencia y su nostalgia de reaseguramiento y dependencia.
internos y de su cuerpo. Se produce en este momento un incremento de la intelectualización para
Sufre crisis de susceptibilidad y de celos, exige y necesita vigilancia y dependencia, pero sin
superar la incapacidad de acción (que es la correspondiente al periodo de omnipotencia del
transición surge en él un rechazo al contacto con los padres y la necesidad de independencia y de
pensamiento en el niño pequeño).
huir de ellos.
El adolescente busca la solución teórica de todos los problemas trascendentes y de aquellos a los
La calidad del proceso de maduración y crecimiento de los primeros años, la estabilidad en los
que se verá enfrentado a corto plazo: el amor, la libertad, el matrimonio, la paternidad, la
afectos, el monto de gratificación y frustración y la gradual adaptación a las exigencias ambientales
educación, la filosofía, la religión. Pero aquí también podemos y debemos plantearnos el
van a marcar la intensidad y gravedad de estos conflictos. Por ejemplo: obtener una satisfacción
interrogante: ¿es así sólo por una necesidad del adolescente o también es una resultante de un
suficiente (adecuada en el tiempo) a las necesidades fundamentales de la sexualidad infantil,
mundo que le prohíbe la acción y lo obliga a refugiarse en la fantasía y en la intelectualización?
incluyendo en esta satisfacción tanto la acción como la aclaración oportuna de los problemas,
La inserción en el mundo social del adulto –con sus modificaciones internas y su plan de reformas- determinará en el adolescente una actitud más libre frente al sexo, del mismo modo que unas
es lo que va definiendo su personalidad y su ideología. relaciones cordiales mantenidas con la madre determinarán en el varón una mayor facilidad en su
relación con la mujer; lo mismo ocurrirá en lo que se refiere a la niña con el padre. Sin embargo, la
Su nuevo plan de vida le exige plantearse el problema de los valores éticos, intelectuales y
realidad ofrece pocas veces al niño y al adolescente estas satisfacciones adecuadas.
afectivos; implica el nacimiento de nuevos ideales y la adquisición de la capacidad de lucha para
conseguirlos. Con todo este conflicto interno que hemos descripto, el adolescente se enfrenta en la realidad con
el mundo del adulto, que al sentirse atacado, enjuiciado, molestado y amenazado por esta ola de
Pero, al mismo tiempo, le impone un desprendimiento: abandonar la solución del “como si” del
crecimiento suele reaccionar con una total incomprensión, con rechazo y con un reforzamiento de
juego y del aprendizaje, para enfrentar el “si” y el “no” de la realidad activa que tiene en sus
su autoridad.
manos.
En esta circunstancia, la actitud del mundo externo será otra vez decisiva para facilitar u
Esto le impone un distanciamiento del presente y, con ello, la fantasía de proyectar en el futuro y
obstaculizar el crecimiento.
ser, independizándose del ser con y como los padres.
En este momento vivimos en el mundo entero el problema de una juventud disconforme a la que
Por lo tanto, debe formarse un sistema de teorías, de ideas, un programa al cual aferrarse y
se enfrenta con la violencia, y el resultado es sólo la destrucción y el entorpecimiento del proceso.
también la necesidad de algo en lo que pueda descargar el monto de ansiedad y los conflictos que
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La violencia de los estudiantes no es sino la respuesta a la violencia institucionalizada de las fuerzas caracterizan también al adolescente. El artista adolescente es una figura que la historia de la
del orden familiar y social. cultura ofrece repetidamente, y tanto en artistas como en hombres de ciencia se hallan
testimonios de que toda su obra de madurez no es sino la concreción de intuiciones y
Los estudiantes se rebelan contra todo nuestro modo de vida rechazando las ventajas tanto como
preocupaciones surgidas en esta edad.
sus males, en busca de una sociedad que ponga la agresión al servicio de los ideales de vida y
eduque las nuevas generaciones con vistas a la vida y no a la muerte. Lo específico del conflicto de este período es algo totalmente inédito en el ser: su definición en la
procreación y la eclosión de una gran capacidad creativa. Buscan logros y encuentran
La sociedad en que vivimos con su cuadro de violencia y destrucción no ofrece suficientes garantías
satisfacciones en ellos. Si estos logros son desestimados por padres y la sociedad, surgen en el
de sobrevida y crea una nueva dificultad para el desprendimiento. El adolescente, cuyo sino es la
adolescente sufrimiento y rechazo. Pero el diálogo del adulto con el joven no puede iniciarse en
búsqueda de ideales y de figuras ideales para identificarse, se encuentra con la violencia y el poder:
este período, debe ser algo que ha ido aconteciendo desde el nacimiento; si no es así, el
también los usa.
adolescente no se acerca a los adultos.
Tal posición ideológica en el adolescente es confusa y no puede ser de otro modo, porque él está
Un ejemplo evidente de esta incomprensión: al adolescente se le exige que defina su vocación y, al
buscando una identidad y una ideología, pero no las tiene. Sabe lo que no quiere mucho más que
mismo tiempo, se le reprimen los primeros tanteos de esa vocación. Éstos tienen el mismo
lo que quiere ser y hacer de sí mismo; por eso los movimientos estudiantiles carecen a veces de
significado que los primeros tanteos de la vida genital, los que, generalmente, no son valorados.
bases ideológicas sólidas. Con frecuencia el adolescente se somete a un líder que lo politiza y, en el
fondo, reemplaza a las figuras paternas de las que está buscando separarse, o no tiene más Diremos que en la situación grupal familiar nos encontramos con lo que Marcuse señala para lo
remedio que buscar una ideología propia que le permita actuar de un modo coherente en el social: “Si son violentos es porque están desesperados”.
mundo en el que le toca vivir, pero si es así, no se le da el tiempo para lograrla, se lo apremia y
A más presión parental, a más incomprensión frente al cambio, el adolescente reacciona con más
responde con violencia.
violencia por desesperación y desgraciadamente es en este momento decisivo de la crisis
Erikson ha sostenido que la sociedad ofrece al niño una “moratoria social”. Por mi parte considero adolescente cuando los padres recurren por lo general a dos medios de coacción: el dinero y la
que esta “moratoria social” no es más que el contenido manifiesto de una situación mucho más libertad.
profunda. Sucede que el niño mismo necesita tomarse su tiempo para hacer las paces con su
Son tres las exigencias básicas de libertad que plantea el adolescente de ambos sexos a sus padres:
cuerpo, para terminar de conformarse con él, para sentirse conforme con él. Pero sólo llega a esta
la libertad en salidas y horarios, la libertad de defender una ideología y la libertad de vivir un amor
conformidad mediante un largo proceso de duelo, a través del cual no sólo renuncia a su cuerpo de
y un trabajo.
niño sino que abandona la fantasía omnipotente de bisexualidad, base de su actividad
masturbatoria. Entonces sí puede aceptar que para concebir un hijo necesita la unión con el otro De estas tres exigencias los padres parecen ocuparse en especial de la primera: la libertad en las
sexo, y por lo tanto debe renunciar el hombre a las fantasías de procreación dentro de su propio salidas y horarios, pero más profundamente este control sobre las salidas y horarios significa el
cuerpo y la mujer a la omnipotencia maternal. En una palabra, la única forma de aceptar el cuerpo control sobre las otras libertades: la ideología, el amor y el trabajo. Cuando los padres responden
de otro es aceptar su propio cuerpo. ante la demanda de libertad restringiendo las salidas o utilizando la dependencia económica
“cortando los víveres”, es que hubo algo mal llevado en la educación anterior y los padres se
Por eso –aparentemente sencillo– se alcanza con dificultad y a lo largo de la vida y se traduce en
declaran vencidos. El adolescente temprano, el niño de alrededor de diez años siente una gran
confusiones, trastornos y sufrimientos para asumir la paternidad o la maternidad. Todo este
necesidad de ser respetado en su búsqueda desesperada de identidad, de ideología, de vocación y
proceso lo lleva a abandonar su identidad infantil, y tratar de adquirir una identidad adulta que,
de objetos de amor. Si ese diálogo no se ha establecido es muy difícil que en el momento de la
cuando se logra, se encarna en una ideología con la cual se enfrentará al mundo circundante.
adolescencia haya una comprensión entre los padres y los hijos. Los adolescentes de hoy son
La dificultad del adulto para aceptar la maduración intelectual y sexual del niño es la base de esa mucho más serios, están más informados. Valoran más el amor y el sexo y para ellos éste permite
pseudo “moratoria social”. Es llamativo, además, que sólo se hayan señalado hasta ahora los realmente “un acto de amor” y no una mera descarga o un pasatiempo o una afirmación de
aspectos ingratos del crecimiento, dejando de lado la felicidad y la creatividad plenas que potencia.
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Del mismo modo, la libertad para ellos es mucho más que el hecho de recibir de sus padres la llave cuidados, cautela, observación, contacto afectivo permanente, diálogo, para ir siguiendo paso a
de la casa o, incluso, un departamento para vivir solos. Saben que hay otra libertad que atañe a paso la evolución de las necesidades y de los cambios en el hijo.
cada uno de ellos y a toda una comunidad de jóvenes.
El mundo moderno reserva a los jóvenes un sitio de nuevas dimensiones si se toman en
Muchos padres de la generación del 30 se sienten “modernos” cuando les dan a los hijos la consideración tanto la fuerza numérica de la juventud como el papel que son capaces de
oportunidad de tener aventuras o cuando frente a la hija defienden una ideología que consideran desempeñar en las transformaciones que exige ele proceso de desarrollo económico, ideológico y
revolucionaria: sin embargo la posición de ellos frente al amor no es la misma que la de la social. Un dato aparecido en la revista de la UNESCO encierra dentro de su verdad matemática un
generación actual. Existe en la generación pasada una tendencia, que fue muy estudiada por pronóstico que aterrará a más de un adulto. Hablando de la juventud, señala que el aumento de la
Freud, a considerar un amor rebajado y un amor idealizado. La generación actual es mucho más población del mundo representa la irrupción en escena de una enorme promoción de jóvenes. Se
sana y tiende a integrar en un solo objeto estos dos aspectos. calcula que en el año 2000, el número de habitantes entre quince y veinticuatro años, habrá
aumentado de 519 millones a un 1128 millones.
El amor, además, es sólo un aspecto de la problemática de la adolescencia: hay muchos otros
problemas que son profundamente importantes para ellos. Casi todos saben ya que la libertad Me pregunto ahora si las tensiones y conmociones que hoy resultan de la irrupción del joven en la
sexual no es promiscuidad, pero sienten y expresan la necesidad de hacer experiencias que no sociedad en que vivimos y su voluntad de intervenir en ella de una manera cada vez más activa no
siempre son totales pero que necesitan vivir. Para que puedan hacerlo tienen que hallar cierta surgen tanto de la percepción de la fuerza que va adquiriendo como el miedo del adulto.
aprobación en sus padres para no sentir culpa. Pero esta aprobación no debe tener por precio la
Lo normal es que participen dentro de las inquietudes que son la esencia misma de la atmósfera
exigencia de que informen sobre sus actos. Necesitan vivir sus experiencias para ellos. Exigir
social en la que les toca vivir, y si piden la emancipación no lo hacen en la búsqueda de llegar
información es tan patológico como prohibir y es muy diferente de escuchar. Hemos hablado de la
rápidamente al estado de adultos – muy lejos de ello – sino porque necesitan adquirir derechos y
importancia de la palabra, de la necesidad del adolescente de hablar de sus logros. Es frecuente
libertades similares a los que los adultos tienen, sin dejar por eso su condición de jóvenes.
que los padres se quejen de que ya no es posible hablar entre ellos, de que los hijos adolescentes
“toman la palabra” y copan la situación. Esos padres no se han dado cuenta de que escuchar es el Toda adolescencia lleva, además del sello individual, el sello del medio cultural, social e histórico
camino para entender lo que está pasando en sus hijos. El adolescente de hoy, como el de todos desde el cual se manifiesta, y el mundo en que vivimos nos exige más que nunca la búsqueda del
los tiempos, está harto de consejos, necesita hacer sus experiencias y comunicarlas, pero no ejercicio de la libertad sin recurrir a la violencia para coartarla.
quiere, no le gusta ni acepta que sus experiencias sean criticadas, calificadas, clasificadas ni
confrontadas con las de los padres. El adolescente percibe muy bien que cuando los padres La prevención de una adolescencia difícil debe ser buscada con la ayuda de trabajadores de todos
comienzan a controlar el tiempo y los horarios están controlando algo más: su mundo interno, su los campos del estudio del hombre que investiguen para nuestra sociedad actual las necesidades y
crecimiento y su desprendimiento. El joven sano de hoy está de vuelta de muchas de las los límites útiles que permitan a un adolescente desarrollarse hasta un nivel adulto. Esto exige un
problemáticas del adulto, diría que es más posible que el adulto aprenda del adolescente y no que clima de espera y comprensión para que el proceso no se retarde ni se acelere. Es un momento
el adulto pueda darle su experiencia. crucial en la vida del hombre y necesita una libertad adecuada con la seguridad de normas que lo
vayan ayudando a adaptarse a sus necesidades o a modificarlas, sin entrar en conflictos graves
Los padres necesitan saber que en la adolescencia temprana mujeres y varones pasan por un consigo mismo, con su ambiente y con la sociedad.
período de profunda dependencia donde necesitan de ellos tanto o más que cuando eran bebes,
que esa necesidad de dependencia puede ser seguida inmediatamente de una necesidad de
independencia, que la posición útil en los padres es la de espectadores activos, no pasivos, y al
acceder a la dependencia o a la independencia no se basen en sus estados de ánimo sino en las
necesidades del hijo. Para esto será necesario que ellos mismos vayan viviendo el desprendimiento
del hijo otorgándole la libertad y el mantenimiento de la dependencia madura.
Para hacer estos tanteos es necesario dar libertad y para ello hay dos caminos: dar una libertad sin
límites, que es lo mismo que abandonar a un hijo; o dar una libertad con límites, que impone
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Arminda Aberastury. M. Knobel. manifestaciones de la adolescencia, pero también tenemos que tener en cuenta que tras esa
expresión sociocultural existe un basamento psicobiológico que le da características universales.
La adolescencia normal. Un enfoque psicoanalítico.
Pretender que el redespertar de la sexualidad en el nivel de madurez genital no es un fenómeno
México, Paidós educador, 2004. pp. 29-76. básico de la adolescencia en nuestro medio, sería como pretender que el proceso mismo de la
civilización no acontece en la realidad y que toda la circunstancia socioeconómica de desarrollo no
Capitulo 2
ha sucedido y que la civilización no ha ocurrido como un fenómeno que incide directamente sobre
EL SÍNDROME DE LA ADOLESCENCIA NORMAL la personalidad. Sería también admitir que no ha habido una sexualidad previa y que la
personalidad es un sinónimo directo de madurez únicamente. Según este criterio se podría arribar
por MAURICIO KNOBEL a la conclusión, absurda por cierto desde el punto de vista evolutivo, de que sólo los adultos
tendrían personalidad y, también por eso, sólo ellos tendrían sexualidad.
Coincido plenamente con los autores que, al estudiar la adolescencia, destacan la importancia de
los factores socioculturales en la determinación de la fenomenología expresiva en esta edad de la Teniendo en cuenta estos conceptos, al aproximarnos a la adolescencia en nuestro medio y con la
vida. Por supuesto, lo mismo cabría señalar para otra etapa vital del ser humano. Es por ello que objetividad necesaria para el investigador –que implica, por supuesto, considerar la situación
considero que en general, cuando se establecen criterios diferenciales de tipo social, sociocultural, actual del propio investigador y del objeto investigado-, nos ubicamos en el aquí y ahora del
económico, etcétera, como predominantes en el estudio de la adolescencia, se esta mundo adolescente, como un presente actual, reconociendo que por razones de ideología
escotomizando, por lo menos en parte, el problema básico fundamental de la circunstancia científica tenemos un preconcepto que define nuestro marco referencial teórico.
evolutiva que significa esta etapa, con todo su bagaje biológico individualizante.
La experiencia psicoanalítica del tratamiento de adolescentes que concurren o son atraídos a la
Estudiar la adolescencia, tan sólo como una característica social determinada sería realizar una consulta, muchas veces por consideraciones no sólo de tipo patológico en el sentido estricto del
abstracción muy parcial de todo un proceso humano que es necesario considerar dentro de una término, sino de conducta considerada como “anormal” dentro del marco familiar o social de
verdadera totalidad del conocimiento de la psicología evolutiva. nuestro medio, y la experiencia psicoanalítica con adolescentes con verdaderos trastornos
psicopatológicos, que no son sino la expresión magnificada, distorsionada, pero que ocurre en la
Considero que, de acuerdo con lo que acabo de señalar, este período de la vida, como todo
evolución normal, nos brinda otra fuente de información . Si a ello unimos los grupos de padres, los
fenómeno humano, tiene su exteriorización característica dentro del marco cultural-social en el
tratamientos de adultos en donde se hace una reconstrucción del mundo de su adolescencia,
cual se desarrolla. Así, debemos por una parte considerar la adolescencia como un fenómeno
veremos otra perspectiva más de lo que significa este período evolutivo. Debemos añadir a esto la
específico dentro de toda la historia del desarrollo del ser humano y, por otra parte, estudiar su
experiencia con grupos de orientación de padres, los de orientación para madres y grupos de
expresión circunstancial de tipo geográfico y temporal histórico-social.
discusión de jóvenes y de adultos, como otro de los aspectos significativos para comprender lo
Ya G. Stanley Hall sostenía que el desarrollo y las concomitancias de conducta del mismo se que ocurre con la adolescencia.
producen “de acuerdo con pautas inevitables, inmutables, universales e independientes del
Por otra parte, también he investigado mediante la utilización de cuestionarios, tests psicológicos,
ambiente sociocultural”1. Aunque esta idea ha sido sumamente discutida y refutada, en especial
grupos de discusión con adolescentes, completando esto con investigaciones sistemáticas desde el
por los psicólogos sociales, vemos que el concepto básico pasa por períodos de revitalización y que
punto de vista de la indagación psicológica, lo que me ha permitido arribar a algunas conclusiones
aún investigadores altamente calificados del plano psicológico social, como Sherif y Sherif,
que son las que trato de unificar y transmitir aquí.3 4 5 6 7 8
reconocen que “los principios psicológicos fundamentales que obran en todos estos ambientes
sociales podrían ser los mismos”2.
No hay duda alguna de que el elemento sociocultural influye con un determinismo específico en las
3
Knobel, M. “Psicología de la adolescencia”. La Plata. Revista de la Universidad de La Plata, 16. págs. 55, 1962.
4
Knobel, M. “Psicopatología de la adolescencia”, en M. Schteingart: La adolescencia normal y sus trastornos
1
Muuss, R.E. : Teorías de la adolescencia . Buenos Aires. Paidós, 1966. endocrinos. Buenos Aires, H
2 5
Sherif, M. y Sherif, C. (comps): Problems of youth: transition to adulthood in a changing world. Chicago, Aldine Knobel, M. “Discusión”, al Symposium sobre “Aspectos psicosociales de la juventud”, Proceedings of the IVo. World
Publishing Co., 1965. Congreso of Psychiatry, Madrid, 5-11 sept. 1966. Excerpta Medica Congreso Series. No. 150
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Concuerdo con Sherif y Sherif9 en que la adolescencia está caracterizada fundamentalmente por ofrece, mediante el uso de los elementos biofísicos en desarrollo a su disposición y que a su vez
ser un período de transición entre la pubertad y el estadio adulto del desarrollo y que en las tienden a la estabilidad de la personalidad en un plano genital, lo que sólo es posible si se hace el
diferentes sociedades este puede variar como varía el reconocimiento de la condición adulta que duelo por la identidad infantil”. Por supuesto, doy por sobreentendido que cuando hablo de
se le da al individuo. Sin embargo, existe, como base de todo este proceso una circunstancia identidad, como ya lo he indicado, hablo de un continuum y que no me estoy refiriendo a la
especial, que es la característica propia del proceso, una circunstancia especial, que es la capacidad que tiene el adolescente para lograr una identidad determinada, como veremos en
característica propia del proceso adolescente en sí, es decir, una situación que obliga al individuo a seguida.
reformularse los conceptos que tiene acerca de sí mismo y que lo lleva a abandonar su autoimagen
El proceso de duelo es básico y fundamental y se expone en los capítulos que, con la inspiración y
infantil y a proyectarse en el futuro de su adultez. El problema de la adolescencia debe ser tomado
siguiendo las ideas fundamentales de Arminda Aberasturi, se presenta en este libro.
como un proceso universal de cambio, de desprendimiento, pero que se teñirá con connotaciones
externas peculiares de cada cultura que lo favorecerán o dificultarán, según las circunstancias. Pienso que la estabilización de la personalidad no se logra sin pasar por un cierto grado de
conducta “patológica” que, según mi criterio, debemos considerar inherente a la evolución normal
Abstraer la adolescencia del continuum que es el proceso evolutivo y estudiarla tan sólo como una
de esta etapa de la vida.
etapa preparatoria para la madurez, significa para mí un adultomorfismo que es necesario superar,
ya que induce a prejuicios de investigación, a los que después resulta substraerse. Esto no implica Frente a un mundo tan cambiante y a un individuo que, como el adolescente, presenta una
negar que el sino de la adolescencia es integrarse en ese mundo del adulto en donde tendrá que cantidad de actitudes también cambiantes, éste no puede compararse siquiera con lo que sería la
aceptar su nueva configuración de ser humano, su morfología adulta y la capacidad del ejercicio de verdadera normalidad en el concepto adulto del término.
su genitalidad para la procreación.
El concepto de normalidad no es fácil de establecer, ya que en general varía en relación con el
Enfocado así el problema de la adolescencia, esta metodología podría aparecer como poco medio socioeconómico, político y cultural, como ya lo he indicado. Por lo tanto, resulta
sistemática. Sin embargo, debemos tener presente, como lo han enseñado Thorpe y Johnson10 que generalmente una abstracción con validez operacional para el investigador que, ubicado en un
algunos estudios muy sistemáticos pueden estereotipar al adolescente individual y dar un cuadro medio determinado, se rige por las normas sociales vigentes en forma implícita o explícita.
equivocado.
He señalado en otra oportunidad16 que la normalidad se establece se establece sobre las pautas de
11,12,13,14,15
En trabajos anteriores he llegado a definir a la adolescencia como: “la etapa de la vida adaptación al medio, y que no significa sometimiento al mismo, sino más bien la capacidad de
durante la cual el individuo busca establecer su identidad adulta, apoyándose en las primeras utilizar los dispositivos existentes para el logro de las satisfacciones básicas del individuos en una
relaciones objetales-parentales internalizadas y verificando la realidad que el medio social le interacción permanente que busca modificar lo displacentero o lo inútil a través del logro de
sustituciones para el individuo y la comunidad. Por supuesto que, como lo destaca J.A. Merloo17, la
6
personalidad bien integrada no es siempre la mejor adaptada, pero tiene, sí, la fuerza interior
Knobel, M. “Youth in Argentina”, en J.H. Masserman (comp.): A transcultural psychiatric approach. nueva York,
Grune & Stratton, 1969. como para advertir el momento en que una aceptación temporaria del medio puede estar en
7
Knobel, M y otros “Actitudes morales y sociales en adolescentes”. Revista Interamericana de Psicología,I, 7, 1967 conflicto con la realización de objetivos básicos, y puede también modificar su conducta de
8
Knobel, M y Scaziga, B. “Actitudes de preadolescentes acerca de la menstruación”. La Plata, Revista de Psicología, 2,
págs. 75-79, 1965 acuerdo con sus necesidades circunstanciales. Este es el aspecto de la conducta en que el
9
Sherif, M. y Sherif, C. (comps): Problems of youth: transition to adulthood in a changing world. Chicago, Aldine adolescente en términos generales puede fallar. Al vivir una etapa fundamental de transición, su
Publishing Co., 1965.
10
Thorpe, L. P. Y Jonson, V. “Personality and social development in childhood and adolescence. Review of Educational
personalidad tiene características especiales que nos permiten ubicarlo entre las llamadas
Research, 28, 5, págs. 422-432, dic. 1958. personalidades “marginales”, en el sentido de la adaptación y la integración que acabamos de
11
Knobel, M. “Psicología de la adolescencia”. La Plata. Revista de la Universidad de La Plata, 16. págs. 55, 1962.
12
Knobel, M. “La adolescencia como experiencia clínica” Quito, Arch. Crim. Neuro-psiq. Y Disc. Conexas, XVIII, 52,
págs. 501-506, oct.-dic. 1965.
13
Knobel, M. “On Psychotherapy of adolescente”. Basilea, Acta Paedopasiquiatría, 33, pág. 168, 1966.
14
Knobel, M. “Discusión”, al Symposium sobre “Aspectos psicosociales de la juventud”, Proceedings of the IVo.
16
World Congreso of Psychiatry, Madrid, 5-11 sept. 1966. Excerpta Medica Congreso Series. No. 150 Knobel, M. “La adolescencia como experiencia clínica” Quito, Arch. Crim. Neuro-psiq. Y Disc. Conexas, XVIII, 52,
15
Knobel, M. “Psychoterapy and adolescente”, en B.F. Riess (comp): New directions in mental health. Nueva York, págs. 501-506, oct.-dic. 1965.
17
Grune & Stratton, 1969. Merloo, J.A.M. “Responsability and normality”. Arch. Crim. Psychodinamics, 4, pág. 671, 1961.
La adolescencia normal - - Arminda Aberasturi et al. 13 La adolescencia normal - - Arminda Aberasturi et al. 14
esbozar. Anna Freud18 dice que es muy difícil señalar el límite ente lo normal y lo patológico en la homosexualidad ocasional. Todo esto es lo que yo he llamado un entidad semipatológica, o si se
adolescencia, y considera que, en realidad, toda la conmoción de este período de la vida debe ser prefiere, un “síndrome normal de adolescencia”20,21,22,23. Debo aquí también señalar
estimada como normal, señalando además que sería anormal la presencia de un equilibrio estable parentéticamente, que estas características nos son exclusivamente nuestras, de nuestro medio
durante el proceso adolescente. particular, sino que es posible verlas en distintos marcos socioeconómicos de vida como lo he
podido apreciar en el Seminario Psiquiátrico Transcultural sobre Adolescencia realizado en mayo
Las luchas y rebeldías externas del adolescente no son más que los reflejos de los conflictos de
de 1968 por la Asociación Norteamericana de Psiquiatría durante su 124º. Congreso Anual24. La
dependencia infantil que íntimamente aún persisten. Los procesos de duelo obligan a actuaciones
mayor o menor normalidad de este síndrome normal al que acabo de referirme, se deberá, en
que tienen características defensivas, de tipo psicopático, fóbico o contrafóbico, maníaco o
gran parte, a los procesos de identificación y de duelo que haya podido realizar el adolescente. En
esquizoparanoide, según el individuo y sus circunstancias. Es por ello que considero que puedo
la medida en que haya elaborado los duelos, que son en última instancia los que llevan a la
hablar de una verdadera “patología normal” del adolescente, en el sentido de que precisamente
identificación, el adolescente verá su mundo interno mejor fortificado y, entonces, esta normal
éste exterioriza sus conflictos de acuerdo con su estructura y sus experiencias.
anormalidad será menos conflictiva y por lo tanto menos perturbadora.
Así como sabemos que hay fantasías psicóticas en el bebé –por nuestra experiencia clínica
EL SÍNDROME NORMAL DE LA ADOLESCENCIA
psicoanalítica- vemos en la adolescencia la exteriorización, modificada por la experiencia previa, de
los remanentes de esas fantasías. Sintetizando las características de la adolescencia, podemos describir la siguiente “sintomatología”
que integraría este síndrome: 1) búsqueda de sí mismo y de la identidad; 2) tendencia grupal; 3)
Para Erikson existen en la adolescencia un cambio que es fundamentalmente crítico. Este autor
necesidad de intelectualizar y fantasear; 4) crisis religiosas que pueden ir desde el ateísmo más
habla de tres estadios en el proceso evolutivo, que sintetiza en: niño, adolescente y adulto,
intransigente hasta el misticismo más fervoroso; 5) desubicación temporal, en donde el
basándose en conceptos de Piaget, y aceptando que uno no es un adulto adulto (ni fue un niño
pensamiento adquiere las características del pensamiento primario; 6) evolución sexual manifiesta
niño, ni se convirtió en adolescente adolescente) sin lo que Piaget llama “conflicto” y que él
que va desde el autoerotismo hasta la heterosexualidad genital adulta; 7) actitud social
prefiere llamar “crisis”19. Destaca entonces que, “de hecho, para cada unidad de éstas,
reivindicadota con tendencias anti o asociales de diversa intensidad; 8) contradicciones sucesivas
corresponde una crisis mayor, y cuando, por cualquier razón, una crisis tardía es severa, se reviven
en todas las manifestaciones de la conducta, dominada por la acción, que constituye la forma de
las crisis más tempranas”. La adolescencia adolescente es entonces, según este criterio, también
expresión conceptual más típica de este período de la vida; 9) una separación progresiva de los
conflictiva, como fácilmente se puede inferir.
padres, y 10) constantes fluctuaciones del humor y del estado de ánimo.
Sobre estas bases, y teniendo en cuenta el criterio evolutivo de la psicología, considero que la
Deliberadamente acepto la contradicción que significa el asociar síndrome, que implica entidad
adolescencia, más que una etapa estabilizada, es proceso, desarrollo, y que por lo tanto su
clínica, con normalidad, que significaría estar fuera de la patología. Sin embargo, el convivir social y
aparente patología debe admitirse y comprenderse para ubicar sus desviaciones en el contexto de
nuestras estructuras institucionales nos hacen ver que las normas de conducta están establecidas,
la realidad humana que nos rodea.
manejadas y regidas por los individuos adultos de la sociedad. Es sobre esta intercorrelación
El adolescente atraviesa por desequilibrios e inestabilidad extremas de acuerdo con lo que generacional, y desde la mira regente y directiva, que podemos, y creo yo que debemos, estar
conocemos de él. En nuestro medio cultural, nos muestra períodos de elación, de capacitados para observar la conducta juvenil como algo que aparentemente es seminormal o
ensimismamiento, alternando con audacia, timidez, incoordinación, urgencia, desinterés o apatía,
que se suceden o son concomitantes con conflictos afectivos, crisis religiosas en las que se puede 20
Knobel, M.: “La adolescencia como experiencia clínica”. Quito, Arch. Crim. Neuro.-psiq. Y Disc. Conexas,
oscilar desde el ateísmo anárquico al misticismo fervoroso, intelectualizaciones y postulaciones XIII,52,págs. 501-506, oct.-dic. 1965.
21
Knobel, M. “Discusión”, al Symposium sobre “Aspectos psicosociales de la juventud”.Proceedings of the Ivo. World
filosóficas, ascetismo, conductas sexuales dirigidas hacia el heteroerotismo y hasta la
Congress of Psychiatry, Madrid, 5-11 sept. 1966. Excerpta Medica Congress series no. 150.
22
Knobel, M. “Psycotherapy and adolescence”, en B. F. Riess (comp.) : New directions in mental health. Nueva York,
Grune & Stratton, I, 1968.
23
Knobel, M. “Youth in Argentina”, en J.H. Masserman (comp): A transcultural psychytric approach. New York, Grune
18
Freud, A, “Adolescente”, en R. Eissler y otros (comps): The psychoanalytic study of ha child. Nueva Cork, & Stratton, 1969.
24
Internacional University Press, XVIII, 1958. Knobel, M: “La adolescencia y su psicopatología social” . Buenos Aires, Revista de Medicina Psicosomática
19
Erikson, E.H. Insight and [Link] York, W.W. Norton &Co. Inc., 1964. Argentina, VI, 14, págs. 29-47, 1969.
La adolescencia normal - - Arminda Aberasturi et al. 15 La adolescencia normal - - Arminda Aberasturi et al. 16
semipatológico, pero que sin embargo, frente a un estudio objetivo, desde el punto de vista de la y luego del adulto) de la evolución libidinal y con la interacción tumultuosa de los procesos
psicología evolutiva y de la psicopatología, aparece realmente como algo coherente, lógico y psicológicos básicos de disociación, proyección, introyección e identificación, irán estableciendo,
normal. de una manera algo confusa al principio y más estructurada después, la personalidad más o menos
definida. Es decir, se logrará llagar a una verdadera cristalización del arduo proceso de
Por otro lado, esta manera de encarar el problema permite aceptar los desajustes y
individualización, que sería una de las funciones esenciales de esta etapa de la vida. El niño entra
desencuentros, valorarlos con mayor corrección y utilizar el impacto generacional no como fuente
en la adolescencia con dificultades, conflictos e incertidumbres que se magnifican en este
de conflictos negativos, sino más bien como encuentro inquietante que facilite el desarrollo de la
momento vital, para salir luego a la madurez estabilizada con determinado carácter y personalidad
humanidad.
adultos. Se logra lo que Erikson30 ha definido como una entidad yoica, una entidad personal, y lo
Veamos ahora las características fundamentales de las situaciones antes enunciadas como que Nixon31 ha denominado la autocognición. Según este último autor, la autocognición es un
“síntomas”. fenómeno esencialmente biológico y se relaciona con el concepto de “sí mismo” (self) o sea, el
símbolo que cada uno posee de su propio organismo. Entiendo que esto se produce en realidad en
1. Búsqueda de sí mismo y de la identidad todas las etapas del desarrollo y que adquiere especiales características en la adolescencia. La idea
del sí mismo o del “self” implica algo mucho más amplio en todas las etapas del desarrollo. Es el
Establecido el aparato psíquico inmediatamente después del nacimiento25 y aceptando además
conocimiento de la individualidad biológica y social, del ser psicofísico en su mundo circundante
que el psiquismo está ya estructurado de una determinada manera durante el período embrionario
que tiene características especiales en cada edad evolutiva. La consecuencia final de la
y fetal26, vemos que se comienzan a elaborar las ansiedades básicas, substrato de la personalidad
adolescencia sería un conocimiento del sí mismo como entidad biológica en el mundo, el todo
desde el nacimiento mismo, en un proceso psicológico que en un continuum llevará al individuo
biopsicosocial de cada ser en ese momento de la vida. Al concepto del “self” como entidad
hacia la madurez.
psicológica, se une el conocimiento del substrato físico y biológico de la personalidad. El cuerpo y
El período infantil y el de la adolescencia no deben ser vistos, según ya lo he indicado, sólo como el esquema corporal son dos variables íntimamente interrelacionadas que no deben desconocerse
una preparación para la madurez, sino que es necesario enfocarlos con un criterio del momento en la ecuación del proceso de definición del sí mismo y de la identidad.
actual del desarrollo y de lo que significa el ser humano en esas etapas de la vida. Es lógico aceptar
Puede aceptarse que en la pubertad existan cambios físicos en tres niveles fundamentales32 que
que el sino de la adolescencia es entrar en el mundo del adulto, pero tenemos que reconocer que
son: un primer nivel donde la activación de las hormonas gonadotróficas de la hipófisis anterior
la identidad es una característica de cada momento evolutivo. Como para nosotros la adolescencia
produce el estímulo fisiológico necesario para la modificación sexual que ocurre en este período de
es también un momento del desarrollo, una etapa más en el proceso total del vivir, debemos tratar
la vida. En el segundo nivel tenemos las consecuencias inmediatas de la secreción de la
de observar cuáles son las características fundamentales que aparecen en ese período vital.
gonadotrofina hpofisiaria y la prosecución de la secreción de la hormona de crecimiento de la
Es preciso destacar que el poder llegar a utilizar la genitalidad en la procreación es un hecho misma hipófisis: la producción de óvulos y espermatozoides maduros también el aumento de la
biopsicodinámico que determina una modificación esencial en el proceso del logro de la identidad secreción de las hormonas adrenocorticales como resultado de la estimulación de la hormona
adulta y que caracteriza la turbulencia e inestabilidad de la identidad adolescente. El adrenocorticotrófica. En el tercer nivel se encuentra el desarrollo de las características sexuales
acontecimiento de la maduración genital, psicodinámicamente considerado, junto con la primarias (con el agrandamiento del pene, los testículos, o el útero y la vagina) y el desarrollo de
reactivación de todas las etapas pregenitales (en las que por supuesto es preciso incluir la fase las características sexuales secundarias (con la maduración de los pechos, la modificación de la
genital previa27,28,29 que es la que marca gran parte de las modalidades de conducta del adolescente cintura escapularia y pelviana, el crecimiento del vello pubiano, los cambios de voz), a los que
debemos agregar las modificaciones fisiológicas del crecimiento en general y de los cambios de
tamaño, peso y proporción del cuerpo que se dan en este período vital. En nuestro medio,
25
Klein, M. “El psicoanálisis de niños”. Buenos Aires. Horné, segunda edición, 1964.
26
Rascovsky, A. Y otros: “El psiquismo fetal”. Buenos Aires, Piados, 1962.
27
Aberastury, A: “La fase genital previa”. Buenos Aires; Revista de Psicoanálisis, XXI, 3, págs. 203-213, 1964.
28
Aberastury, A: “La existencia de la organización genital en el lactante”. Revista brazileira de Psicanálise, I, 1, pág. 18,
30
1967. Erikson, E. H. : “The problem of ego identity”. [Link]. Psychoanal. Asn.,4, pág. 56. 1956.
29 31
Aberastury, A: “La importancia de la organización genital en la iniciación del complejo de Edipo temprano”. Buenos Nixon, R. E. : “An approach to the dinamics and growth in adolecence”.Psychiatric, 24, pág. 18. 1961.
32
Aires. Revista de psicoanálisis, XXVII, 1, págs. 5-25, 1970. Ausubel, D.P. : Theory of adolescent develospment. Nueva York, Grune & Stratoone, 1952.
La adolescencia normal - - Arminda Aberasturi et al. 17 La adolescencia normal - - Arminda Aberasturi et al. 18
Schteingart33 ha presentado una descripción exhaustiva de lo que ocurre con las modificaciones Para Sorenson39 , la identidad es la creación de un sentimiento interno de mismidad y continuidad,
endocrinas en este período de la vida. una unidad de la personalidad sentida por el individuo y reconocida por otro, que es el “saber
quién soy”.
El esquema corporal es una resultante inatrapsíquica de la realidad del sujeto, es decir, es la
representación mental que el sujeto tiene de su propio cuerpo como consecuencia de sus Grinberg40 dice que el sentimiento de identidad “implica la noción de un yo que se apoya
experiencias en continua evolución. Esta noción del individuo se va estableciendo desde los esencialmente en la continuidad y semejanza de las fantasías inconscientes referidas
primeros movimientos dinámicos de disociación, proyección e introyección que permiten el primordialmente a las sensaciones corporales, a las tendencias y afectos en relación con los
conocimiento del “self” y del mundo exterior, es decir, del mundo interno y del mundo externo34. objetos del mundo interno y externo y a las ansiedades correspondientes, al funcionamiento
Aquí son de fundamental importancia los procesos de duelo con respecto al cuerpo infantil específico en calidad de intensidad de los mecanismos de defensa y al tipo particular de
perdido, que obligan a una modificación del esquema corporal y del conocimiento físico de sí identificaciones asimiladas resultantes de los procesos de introyección y proyección”.
mismo en una forma muy característica de este período. Por supuesto, esto va ocurriendo con
Ela infancia no se pasa al pleno actuar genital procreativo, sino que se atraviesa primero por lo que
características diferentes desde el comienzo mismo de la vida, pero cristaliza, en virtud delo recién
Erikson41 ha llamado “la moratoria psicosexual” donde no se requieren roles específicos y se
indicado, de una manera muy significativa y especial en la adolescencia. (Los procesos de duelo son
permite experimentar con lo que la sociedad tiene para ofrecer con el fin de permitir la ulterior
descritos ampliamente más adelante en este libro.)
definición de la personalidad.
El logro de un “autoconcepto” es lo que también Sherif y Sherif35 llaman el yo, desde un punto de
En esta búsqueda de identidad, el adolescente recurre a las situaciones que se presentan como
vista psicológico no-psicoanalítico señalando que este autoconcepto se va desarrollando a medida
más favorables en el momento. Una de ellas es la de la uniformidad, que brinda seguridad y estima
que el sujeto va cambiando y se va integrando con las concepciones que acerca de él mismo tienen
personal. Ocurre aquí el proceso de doble identificación masiva, en donde todos se identifican con
muchas personas, grupos e instituciones, y va asimilando todos los valores que constituyen el
cada uno, y que explica, polo menos en parte, el proceso grupal de que participa el adolescente y
ambiente social. Concomitantemente, se va formando este sentimiento de identidad como una
del que enseguida he de ocuparme.
verdadera experiencia de “autoconocimiento”36. El psicoanálisis confirma estas ideas y también
acepta que es necesario integrar todo lo pasado, lo experienciado, lo internalizado ( y también lo En ocasiones, la única solución puede ser de buscar lo que el mismo Erikson42 ha llamado también
desechado), con las nuevas exigencias del medio y con las urgencias instintivistas o, si se prefiere, “una identidad negativa”, basada en identificaciones con figuras negativas pero reales. Es
con las modalidades de relación objetal establecidas en el campo dinámico de las relaciones preferible ser alguien, perverso, indeseable, a no ser nada. Esto constituye una de las bases del
interpersonales. El adolescente necesita darle a todo esto continuidad dentro de la personalidad, problema de las pandillas de delincuentes, los grupos homosexuales, los adictos a las drogas etc. La
por lo que se establece la búsqueda de un nuevo sentimiento de continuidad y mismidad37. Para realidad suele ser mezquina en proporcionar figuras con las que pueden hacerse identificaciones
Erikson38, el problema clave de la identidad consiste en la capacidad del yo de mantener la positivas y entonces, en la necesidad de tener una identidad, se recurre a ese tipo de
mismidad y la continuidad frente a un destino cambiante, y por ello la identidad no significa para identificación, anómalo pero concreto. Esto ocurre muchas veces, sobre todo cuando ya hubo
este autor un sistema interno, cerrado, impenetrable al cambio, sino más bien un proceso trastornos en la adquisición de la identidad infantil. Además cuando los procesos de duelo por los
Psicosocial que preserva algunos rasgos esenciales tanto en el individuo como en su sociedad. aspectos infantiles perdidos se realizan de forma patológica, la necesidad del logro de una
identidad suele hacerse sumamente imperiosa para poder abandonar la del niño, que se sigue
manteniendo.
33
Schteingart,M.: “la adolescencia normal y sus trastornos endocrinos”. Buenos Aires, H. Macchi, 1964.
34
Klein, M. : “Un enfoque sobre la temporalidad en el psicoanálisis de la adolescencia”. Trabajo presentado a la
Asociación psicoanalítica Argentina, 1969.
35
Sherif, M. y Sherif, C. (comps): Problems of youth: transition to adulthood in a changing world. Chicago, Aldine
39
Publishing Co., 1965. Sorenson, R.: “Youth`s need for challenge and place in American Society; its implications for adults and
36
Grinberg, L.: “El individuo frente a su identidad”. Buenos Aires, Revista de Psicoanálisis, XVIII, pág. 344,1961. adultintitution.” Washington D.C. National Committe for children and youth Inc. 1962.
37 40
Erikson, E.H. : “Infancia y sociedad”. Buenos Aires. Horné, 1960. Grinberg, L. “El individuo frente a su identidad”. Buenos Aires, Revista de Psicoanálisis, XVIII, pág. 344, 1961
38 41
Erikson, E.H. : “ Identity youth and crisis”Nueva York, W. Norton & Co. , 1968. (hay versión castellana: “Identidad, Erikson, E. H. : “The problem of ego identity”. [Link]. Psychoanal. Asn.,4, pág. 56. 1956.
42
juventud y crisis”. Buenos Aires, paidós, 1970. Erikson, E. H. : “The problem of ego identity”. [Link]. Psychoanal. Asn.,4, pág. 56. 1956.
La adolescencia normal - - Arminda Aberasturi et al. 19 La adolescencia normal - - Arminda Aberasturi et al. 20
Grinberg43 destaca la posibilidad de la disconformidad con la personalidad adquirida y el deseo se Este tipo de “identidades” son adoptadas sucesiva y simultáneamente por los adolescentes, según
lograr otra por medio de la identificación proyectiva. Esta puede ser movilizada por la envidia, uno las circunstancias. Son aspectos de la identidad adolescente, que estoy describiendo, y que surgen
de los sentimientos más importantes que entran en juego en las relaciones de objeto44. Las como una de sus características fundamentales, relacionadas con el proceso de separación –que
primeras etapas del desarrollo se caracterizan porque el bebé puede envidiar el pecho que no lo ulteriormente podrá ser definitiva-, de las figuras parentales, con aceptación de una identidad
satisface y fantasear con su destrucción de acuerdo con la teoría kleniana. Es éste un sentimiento independiente.
negativo, ya que busca apoderarse del objeto y dañarlo. Se impide así la escisión del mismo en
Debemos tener en cuenta también que esto puede interpretarse como el resultado del manejo de
bueno y malo y se crean situaciones confusionales45. Sobre esta base, los atributos masculinos o
las ansiedades persecutorias, y de las capacidades autodestructivas que obligan a la fragmentación
femeninos pueden llegar a ser envidiados indistintamente, y la identidad sexual del sujeto se
del yo y de los objetos con lo cuales este se pone en contacto, con la consiguiente proyección al
perturba dificultando notablemente la solución del proceso edípico adolescente. Puede ocurrir
exterior de estas imágenes amenazantes. No pocas veces se experimenta el desprendimiento
aquí la “identificación con el agresor”, en la cual el adolescente adopta las características de
como una prueba definitiva para el yo, puesto que solo perdiendo los aspectos que resultan ya
personalidad de quienes han actuado agresiva y persecutoriamente con él.
inútiles (padres infantiles persecutorios, destruidos) se puede integrar otros nuevos dentro de la
Existen también problemas de seudoidentidad, expresiones manifiestas de lo que se quisiera o personalidad. Mientras esto se realiza, se configura un sentimiento depresivo que precipita un
pudiera ser y que ocultan la identidad latente, la verdadera46. anhelo de completarse que en muchos individuos produce un “sentimiento anticipatorio de
ansiedad y depresión referida al yo”, como dice Grinberg47 , y que obliga aferrarse a precario
Como se verá en el capítulo sobre los mecanismos de defensas predominantes en los adolescentes,
estados de identidad con el fin de preservarse de alteraciones muy temidas.
la angustia que se despierta en éstos, vinculada con el trastorno de la percepción del decurso del
tiempo, puede impulsarlos a iniciar precozmente su vida genital o a sustitutos sociales de ésta, Según este autor, son micro depresiones y microduelos que previenen y preparan al yo ante el
aun antes de haber aceptado su identidad genital, como si no pudiesen esperar a que ésta llegue. peligro de depresiones más severas, como son las ocurren en los grandes cambios de personalidad
En esta premura, que puede interpretarse como una forma maníaca de buscar la identidad adulta, y que se producen ante acontecimientos importantes de la vida, que implican estructuraciones
es posible llegar a la adquisición de “ideologías” que son sólo defensivas o, en muchos casos, más permanentes y progresivas.
tomadas en préstamo de los adultos, las que no están auténticamente incorporadas al yo.
En la adolescencia todo esto ocurre con una intensidad muy marcada.
Todo lo antedicho es lo que puede llevar al adolescente a adoptar distintas identidades. Las
La situación cambiante que significa la adolescencia obliga a reestructuraciones permanentes
identidades transitorias son las adoptadas durante un cierto período, como por ejemplo el lapso de
externas e internas que son vividas como intrusiones dentro del equilibrio logrado en la infancia y
machismo en el varón o de la precoz seducción histeroide en la niña –descripta con precisión en la
que obligan al adolescente, en el proceso para lograr su identidad, a tratar de refugiarse
novela Lolita, de Novokof-, del adolescente “bebé” o del adolescente muy “serio, muy adulto”; las
férreamente en su pasado mientras trata también de proyectarse intensamente en el futuro.
identidades ocasionales son las que se dan frente a situaciones nuevas, como por ejemplo en el
primer encuentro con una pareja, el primer baile, etc., y las identidades circunstanciales son las Realiza un verdadero proceso de duelo por el cual al principio niega la perdida de sus condiciones
que conducen a identidades parciales transitorias que suelen confundir al adulto, sorprendido a infantiles y tiene dificultades en aceptar las realidades más adultas que se le van imponiendo,
veces ante los cambios en la conducta de un mismo adolescente que recurre a este tipo de entre las que por supuesto, se encuentran fundamentalmente las modificaciones biológicas y
identidad como por ejemplo, cuando el padre ve a su hijo adolescente, de acuerdo a como lo ven morfológicas de su propio cuerpo.
en el colegio, en el club, etc., y no como él habitualmente lo ve en su hogar, y en su relación con él
mismo. Algunos autores separan la pubertad de la adolescencia, por cuanto esta última impicaría algo más
que los cambios físicos48 pero no hay duda alguna de que estos cambios participan activamente del
proceso adolescente al punto de formar con el un todo indehiscente. El muchacho presenta el
43
Grinberg, L. “El individuo frente a su identidad”. Buenos Aires, Revista de Psicoanálisis, XVIII, pág. 344, 1961.
44
Klein, M. “Envidia y gratitud”, en M. Klein y otros las emociones básicas del hombre. Buenos Aires, Nova, 1960.
45
Segal, H. “Introduction to the world of Melanie Klein”. Londres. [Link], Medical Books ltd. 1964. (hay
47
versión castellana: introducción a la obra de Melanie Klein, Buenos Aires, Paidós, 1969. Grinberg, L. “El individuo frente a su identidad”. Buenos Aires, Revista de Psicoanálisis, XVIII, pág. 344, 1961.
46 48
Klein, M. “Envidia y gratitud”, en M. Klein y otros las emociones básicas del hombre. Buenos Aires, Nova, 1960. Muuss, R.E. : Teorías de la adolescencia . Buenos Aires. Paidós, 1966.
La adolescencia normal - - Arminda Aberasturi et al. 21 La adolescencia normal - - Arminda Aberasturi et al. 22
crecimiento del pelo axilar, pubiano y facial, el cambio de voz, el incremento muscular, y el padres internalizados y de la capacidad creadora que ellos permiten, como lo señala Arminda
comienzo de la emisión seminal. La niña también muestra la aparición del pelo axiliar y pubiano, la Aberastury54 quien destaca que ese mundo interno, que posibilita una buena conexión interior, una
acentuación de las caderas, el desarrollo del busto y el comienzo de la ovulación y de la huida defensiva en la cual el adolescente mantiene y refuerza su relación con los objetos internos y
menstruación49. Todos estos cambios que se van sucediendo crean gran preocupación. A veces la elude los externos, es el que facilita un buen reajuste emocional y el establecimiento de la
ansiedad es tan grande que surge lo que ya se ha señalado como disconformidad con la propia identidad adolescente.
identidad que se proyecta entonces al organismo. Un grupo de varones y niñas interrogados acerca
Sobre la base de lo ya dicho, creo lógico señalar que la identidad adolescente es la que se
de si desearían un cambio de su aspecto físico contestó en su gran mayoría que si50 lo que
caracteriza por el cambio de relación del individuo, básicamente con sus padres, (me refiero a la
demuestra como el adolescente vive estos cambios corporales como perturbadores. La
relación con los padres externos reales y a la relación con la figuras parentales internalizadas). Por
incoordinación muscular debido al disparejo crecimiento osteomuscular, el aspecto desmañado, la
supuesto, la separación de éstos comienza desde el nacimiento, pero es durante la adolescencia
falta de similitud con los que lo rodean en el medio familiar, despiertan en el adolescente
cuando los seres humanos, como dicen Gallager y Harris55 “quieren desesperadamente ellos
sentimientos de extrañeza e insatisfacción. Esto contribuye a crear ese sentimiento de
mismos”. Como estos mismos autores señalan, “ luchar por alcanzar la madurez no es lo mismo
“despersonalización” unido por supuesto a la elaboración psicológica de la identidad que estoy
que ser maduro”. En la adolescencia el individuo da un nuevo paso para estructurarse para la
describiendo. Aquí ciertos patrones de aspecto físico que se tratan de imitar y de seguir en las
preparación de la adultez. Dentro del conmtinuum de su identidad los elementos biológicos
identificaciones, y que están culturalmente determinados, no es muy acertado de Mira y López51
introducen una modificación irreversible. Ya no se volvera a tener jamás el cuerpo infantil, auque
en el sentido de que nuestro medio cultural se observa en torno, por ejemplo, del vello facial, una
todo el proceso evolutivo esta jalonado de microduelos, aquí se inicia un duelo más evidente y
gran preocupación. Surge lo que ese autor llama la “tricofilia” del varón y la “tricofóbia” de la
significativo, al cual acompañarán los duelos por el rol y la identidad infantiles (junto con el duelo
muchacha.
por la bisexualidad y por esos padres de la infancia a quienes tanto se les necesitaba y de los cuales
Estos cambios son percibidos no solo en el exterior corporal sino como una sensación general de se podía depender.
tipo físico. Hay como dice, Aníbal Ponce52 una verdadera cenestesia, subjetiva e inexpresable.
La presencia externa, concreta, de los padres empieza a hacerse innecesaria. Ahora la separación
Los procesos de identificación que se han ido llevando a cabo en la infancia mediante la de éstos no solo es posible, sino ya necesaria. Las figuras parentales están internalizadas
incorporación de imágenes parentales buenas y malas, son las que permitiran una mejor incorporadas a la personalidad del sujeto y este puede iniciar su proceso de individuación. El
elaboración de las situaciones cambiantes que se hacen difíciles durante el período adolescente de volumen, la configuración y la calidad de las figuras parentales internalizadas adecuadamente,
la vida. El proceso de duelo que se efectúa como todo proceso de duelo, necesita tiempo para ser enriquecieron al yo, reforzaron sus mecanismos defensivos útiles, permitieron el desarrollo de sus
realmente elaborado y no tener las características de una actuación de tipo maníaco o psicópatico áreas más sanas, o si se prefiere, no psicóticas, estructuraron el superyó y lo dotaron de las
lo que explica que el verdadero proceso de entrar o salir de la adolescencia sea tan largo y no necesarias características encauzadoras de la vida sexual que comienza a exteriorizarse en la
siempre plenamente logrado. satisfacción genital, ahora biológicamente posible. El nivel genital adulto, con características
proactivas, todavía no se ha logrado plenamente (Ashley Montagu nos habla de la “esterilidad del
La búsqueda incesante de saber que identidad adulta se va a constituir es angustiante, y las fuerzas
organismo adolescente”), pero el llamado de la sexualidad a la satisfacción genital que comenzó ya
necesarias para superar estos microduelos y los duelos aún mayores de la vida diaria, se obtienen
en la fase genital previa es ahora una realidad factica. Esa es otra de las situaciones de cambio que
de las primeras figuras introyectadas que forman la base del yo y del superyó, de este mundo
se producen en la adolescencia y que influyen en las características de cómo es en ese entonces la
interno del ser. La integración del yo se produce por la elaboración del duelo, por parte de si
búsqueda de si mismo y de la identidad.
mismo y de sus objetos53. Un buen mundo interno surge de una relación satisfactoria con los
2. La tendencia grupal
49
Ausubel, D.P. : Theory of adolescent develospment. Nueva York, Grune & Stratoone, 1952.
Ya he señalado que, en su búsqueda de la identidad adolescente, el individuo, en esa etapa de la
50
Mussen, P. H. Y Conger, J.J.: “Child development and personalty. Nueva York, Harper & bross. 1956.
51
Mira y López, E. : “Psicología evolutiva del niño y del adolescente” Buenos Aires, el Ateneo, quinta edición, 1951.
52 54
Ponce, A. “Ambición y angustia de los adolescentes”. Buenos Aires, J.H. , Matera, 1960. Aberastury, A. “El mundo del adolescente”. Montevideo, Revista Uruguaya de Psicoanálisis, 3, pág. 3, 1959.
53 55
Erikson, E.H. : “Culpa y depresión”. Estudio psicoanalítico. Buenos Aires, Paidós, 1963. Gallagher, J. R. Y Harris, H. I. “Problemas emocionales de los adolescentes” . Buenos Aires. Horné, 1966.
La adolescencia normal - - Arminda Aberasturi et al. 23 La adolescencia normal - - Arminda Aberasturi et al. 24
vida, recurre como comportamiento defensivo a la búsqueda de uniformidad que puede brindar El fenómeno grupal facilita la conducta psicopática normal en el adolescente como se enfatizará en
seguridad y estima personal. Allí surge el espíritu de grupo al que tan afecto se muestra el otros capítulos de este texto. El acting-out motor, producto del descontrol frente a la pérdida del
adolescente. Hay un proceso de sobre identificación masiva, en todos se identifican con cada uno, cuerpo infantil, se une al acting-out afectivo, producto del descontrol del rol infantil que se está
a veces el proceso es tan intenso que la separación del grupo parece casi imposible y el individuo perdiendo; aparecen entonces conductas de desafecto, de crueldad con el objeto, de indiferencia,
pertenece más al grupo de coetáneos que al grupo familiar. No se puede apartarse de la “barra” ni de falta de responsabilidad, que son típicas de la psicopatía, pero que encontramos en la
de sus caprichos o modas. Por eso se inclina a los dictados del grupo, en cuanto a modas, adolescencia normal. Como se enfatizará luego, la diferencia fundamental reside en que en el
vestimenta, costumbres, preferencias de distinto tipo, etc. psicópata esta conducta es permanente y cristalizada, mientras que en el adolescente normal es
un momento circunstancial y transitorio que se somete a rectificación por la experiencia. Por
En otro nivel, las actuaciones del grupo y de sus integrantes representan la oposición a las figuras
supuesto, también se dan manifestaciones de conducta neurótica o psicótica de distinta naturaleza
parentales y una mera activa de determinar la identidad distinta de la del medio familiar. En el
según las circunstancias y las condiciones internas de cada sujeto.
grupo el individuo adolescente encuentra un reforzamiento muy necesario para a los aspectos
cambiantes del yo que se producen en este período de la vida. Al reiterar lo señalado en el capítulo 5 sobre el pensamiento en el adolescente, puedo afirmar que
en el psicópata el “cortocircuito afectivo, al eliminar el pensamiento, donde la culpa puede
De esta manera, el fenómeno grupal adquiere una importancia trascendental ya que se transfiere
elaborarse, permite el maltrato definitivo de los objetos reales y fantaseados, creando en última
al grupo gran parte de la dependencia que anteriormente se mantenía con la estructura familiar y
instancia un empobrecimiento del yo, que trata de mantenerse irrealmente en una situación
con los padres en especial. El grupo constituye así la transición necesaria en el mundo externo para
infantil de irresponsabilidad, pero con aparente independencia. A diferencia del adolescente
lograr la individuación adulta. El grupo resulta útil para las disociaciones, proyecciones e
normal, que tiene conflictos de dependencia pero que puede reconocer la frustración, la
identificaciones que siguen ocurriendo en el individuo, pero con características que difieren de las
imposibilidad de reconocer y aceptar la frustración obliga a bloquear la culpa e inducir al grupo a la
infantiles. Después de pasar por la experiencia grupal, el individuo podrá empezar a separarse de la
actuación sadomasoquista sin participar de la misma. Puede hacerlo porque disocia pensamiento
“barra” y asumir su identidad adulta. La utilización de los mecanismos esquizoparanoides es muy
de afecto y utiliza el conocimiento de las necesidades de los demás para provocar su actuación,
intensa durante la adolescencia, y el fenómeno grupal favorece la instrumentación de los mismos.
satisfaciendo así, indiferenciadamente en apariencia, sus propias ansiedades psicóticas. El
Cuando en este período de la vida el individuo sufre un fracaso de personificación, producto de la
adolescente puede, en estas circunstancias, seguir los propósitos del psicópata, y sucumbe en la
necesidad de dejar rápidamente los atributos infantiles y asumir una cantidad de obligaciones y
acción, ya que participa intensa y honestamente en la misma. Es así que el conflicto de identidad
responsabilidades para las cuales aún no está preparado, recurre al grupo como un refuerzo para
en el adolescente normal adquiere en el psicópata la modalidad de una mala fe consciente, que lo
su identidad. Se ve también que una de las luchas más despiadadas es la que se lleva a cabo en la
lleva a expresiones de pensamiento de tipo cruel, desafectito, ridiculizante de los demás, como
defensa de la independencia en un momento en que los padres desempeñan todavía un papel muy
mecanismo de defensa frente a la culpa y al duelo por la infancia perdida que no puede ser
activo en la vida del individuo. Por eso es que en el fenómeno grupal del adolescente busca un
elaborada”.
líder al cual someterse, o si no, se erige él en líder para ejercer el poder del padre o de la madre.
3. Necesidad de intelectualizar y fantasear
Precisamente, también por los mismos mecanismos de tipo esquizoide a los que me estoy
refiriendo, el individuo siente que están ocurriendo procesos de cambio, en los cuales él no puede La necesidad de intelectualizar y fantasear se da como una de las formas típicas del pensamiento
participar de forma activa, y el grupo viene a solucionar entonces gran parte de sus conflictos. Sin del adolescente. En esta obra nos referimos con mayor extensión al tema del pensamiento en esta
embargo, en virtud de la estructura esquizoide que caracteriza este fenómeno grupal, su propia etapa de la vida en un capítulo especialmente dedicado al tema. Aquí tomo estos mecanismos, que
personalidad puede quedar fuera de todo el proceso que esta ocurriendo, especialmente en las pueden ser por supuesto considerados como mecanismos defensivos, en su expresión fenoménica,
esferas del pensamiento, como se verá en el capítulo correspondiente, y el individuo se siente y trataré de explicar psicodinámicamente estos síntomas del síndrome de la adolescencia normal.
totalmente irresponsable por lo que ocurre a su alrededor. Parecería que el adolescente no tuviera
La necesidad que la realidad impone de renunciar al cuerpo, al rol y a los padres de la infancia, así
nada que ver con lo que hace, lo que puede explicar actitudes que aparentemente implican una
como a la bisexualidad que acompañaba a la identidad infantil, enfrenta al adolescente con una
gran dependencia de los adultos pero que se contradicen inmediatamente con demandas y
vivencia de fracaso o de impotencia frente a la realidad externa. Esto obliga también al
pedidos de ayuda que revelan la extrema dependencia que en realidad tienen.
adolescente a recurrir al pensamiento para compensar las pérdidas que ocurren dentro de sí
La adolescencia normal - - Arminda Aberasturi et al. 25 La adolescencia normal - - Arminda Aberasturi et al. 26
mismo y que no puede evitar. Las elucubraciones de las fantasías conscientes –me refiero al psicosociológico por el otro, lo que escapa a las posibilidades del trabajo.
fantasear- y el intelectualizar, sirven como mecanismos defensivos frente a estas situaciones de
4. Las crisis religiosas
pérdida tan dolorosas.
En cuanto a la religiosidad, fenomenológicamente se observa que el adolescente puede
La intelectualización y el ascetismo han sido señalados por Anna Freud56 como manifestaciones
manifestarse como un ateo exacerbado o como un místico muy fervoroso, como situaciones
típicas de la adolescencia.
extremas. Por supuesto, entre ellas hay una gran variedad de posiciones religiosas y cambios muy
Esta autora nos muestra que la función del ascetismo es mantener al ello dentro de ciertos límites frecuentes. Es común observar que en un mismo adolescente pasa incluso por períodos místicos o
por medio de prohibiciones, y la función de la intelectualización consistiría en ligar los fenómenos por períodos de ateísmo absoluto. Esto concuerda con toda la situación cambiante y fluctuante de
instintivos con contenidos ideativos y hacerles así accesibles a la conciencia y fáciles de controlar. su mundo interno, al que me estoy refiriendo.
La incesante fluctuación de la identidad adolescente, que se proyecta como identidad adulta en un Charlotte Buhler58 ha dicho que el adolescente “quiere dudar, cavilar, quiere buscar, no
futuro muy próximo, adquiere caracteres que suelen ser angustiantes y que obligan a un refugio decidirse...”, “y cuando entra en esta edad difícil se pregunta quién es, qué es, para luego intentar
interior que es muy característico. Es allí donde, como ya lo he indicado, el mundo infantil una respuesta más o menos adecuada a esta pregunta, interrogarse acerca de qué hacer con él,
desempeña un papel predominantemente que es absolutamente fundamental tener en cuenta con lo que él supone que es”. La preocupación metafísica emerge entonces con gran intensidad, y
para comprender cómo el adolescente, frente a todos estos embates de su mundo interno las tan frecuentes crisis religiosas no son un mero reflejo caprichoso de lo místico, como a veces
cambiante y de su mundo externo indominable y frustrante, puede salir airoso. Como lo ha suele aparecer a los ojos de los adultos, sino intentos de solución de la angustia que vive el yo en
señalado Arminda Aberastury57 , sólo teniendo una relación adecuada con objetos internos buenos su búsqueda de identificaciones positivas y del enfrentamiento con el fenómeno de la muerte
y también con experiencias externas no demasiado negativas, se puede llegar a cristalizar una definitiva de parte de su yo corporal. Además, comienza a enfrentar la separación definitiva de los
personalidad satisfactoria. padres y también la aceptación de la posible muerte de los mismos.
Tal huida en el mundo interior permite, según esta autora, una especie de reajuste emocional, un Esto no explica cómo el adolescente puede llegar a tener tanta necesidad de hacer identificaciones
autismo positivo en el que se da un “incremento de la intelectualización” que lleva a la proyectivas con imágenes muy idealizadas, que le aseguren la continuidad de la existencia de sí
preocupación por principios éticos, filosóficos, sociales, que no pocas veces implican un formularse mismo y de sus padres infantiles. La figura de una divinidad, de cualquier tipo de religión, puede
un plan de vida muy distinto al que se tenía hasta el momento y que también permite la representar para él una salida mágica de este tipo. Si las situaciones de frustración son muy
teorización acerca de grandes reformas que pueden ocurrir en el mundo exterior. Este mundo intensas y las vivencias de pérdida sumamente penosas, por carencias de buenas relaciones en
exterior se va diferenciando cada vez más del mundo interno y por lo tanto sirve también para virtud de las características de las imágenes parentales perseguidoras internalizadas, el refugiarse
defenderse de los cambios incontrolables de este último y propio cuerpo. Surgen entonces las en una actitud nihilista, como una aparente culminación de un proceso de ateísmo reivindicatorio,
grandes teorías filosóficas, los movimientos políticos, las ideas de salvar a la humanidad, etc. puede ser también una actitud compensadora y defensiva.
También es entonces cuando el adolescente comienza a escribir versos, novelas, cuentos y se
Como muy bien lo afirma González Monclús59: “Entre ambos extremos, misticismo exacerbado,
dedica a actividades literarias, artísticas, etc.
ateísmo racionalista, es quizá oportuno señalar entre los adolescentes una muy frecuente posición:
Es preciso destacar que ésta es una explicación de ciertas manifestaciones culturales y políticas la del entusiasmo formal en contraposición con una indiferencia frente a los valores religiosos
que se dan muy habitualmente en la gran mayoría de los adolescentes. Pero no implica concluir esenciales”.
que todas las manifestaciones artísticas, culturales y políticas de los adolescentes tengan
El misticismo, que puede llegar a alcanzar niveles delirantes, y el materialismo con características
forzosamente este substrato, ni que siempre respondan a situaciones conflictivas inmanejables.
nihilistas, son actitudes extremas de una forma de desplazamiento a los intelectual religioso, de
Quizá cabría entrar aquí a discutir toda la problemática de la sublimación por un lado o el enfoque
58
Buhler. C. : “La vida psíquica del adolescente” Buenos Aires. Espasa calpé. Argentina , 1950.
56 59
Freud, A. “Una teoría sexual”. Obras completas. Madrid. Biblioteca Nueva. I. 1948. González Monclus, E. : “Actitudes paranoides en la adolescencia”. Barcelona, Revista de psiquiatría y psicología
57
Aberastury, A. “El mundo del adolescente”. Montevideo, Revista Uruguaya de Psicoanálisis, 3, pág. 3, 1959. médica, III, pág 381, 1958.
La adolescencia normal - - Arminda Aberasturi et al. 27 La adolescencia normal - - Arminda Aberasturi et al. 28
cambios concretos y reales que ocurren a nivel corporal y en el plano de la actuación familiar-social indiferenciación más primitiva va a la discriminación61 que, como ya lo hemos repetido, se da en un
que resultan incontrolables en ese nivel fáctico, frente a los cuales la impotencia del adolescente medio social con características determinadas.
es sentida por éste como absoluta.
Siguiendo las ideas de Bion62 y de Bleger63, acerca de la llamada parte psicótica de la personalidad,
Considero que en la construcción definitiva de una ideología, así como de valores éticos o morales, considero que al romperse el equilibrio logrado en la latencia predomina por momentos, en el
es preciso que el individuo pase por algunos idealizaciones persecutorias, que las abandone por adolescente, precisamente la parte psicótica de la personalidad.
objetos idealizados egosintónicos para luego sufrir un proceso de desidealización que permita
Con ese criterio es posible considerar que la adolescencia se caracteriza por la irrupción de partes
construir nuevas y verdaderas ideologías de vida.
indiscriminadas fusionadas, de la personalidad en aquellas otras más diferenciadas.
5. La desubicación temporal
Las modificaciones biológicas y el crecimiento corporal, incontrolables, son vividos como un
El pensamiento del adolescente, frente a lo temporal como a lo espacial, adquiere características fenómeno psicótico y psicotizante en el cuerpo. Las ansiedades psicóticas resultan incrementadas
muy especiales. He desarrollado ampliamente este tema en otro trabajo60 ; y mencionaré aquí por la posibilidad real de llevar a cabo las fantasías edípicas de tener un hijo con el progenitor del
algunas de mis observaciones y conclusiones. sexo opuesto. El cuerpo se transforma, pues, un área en la cual confluyen exigencias biológicas y
sociales y se hace así depositario de vivencias y fantasía persecutorias, terroríficas, de carácter
Desde el punto de vista de la conducta observable es posible que el adolescente vive con una
psicótico.
cierta desubicación temporal; convierte el tiempo en presente y activo como un intento de
manejarlo. En cuanto a su expresión de conducta el adolescente parecería vivir en un proceso Predomina una organización sincrética con una particular percepción del mundo, una realidad
primario con respecto a lo temporal. Las urgencias son enormes y a veces las postergaciones son especial donde el sujeto no puede llegar a configurar contradicciones. Muchos de los eventos que
aparentemente irracionales. el adulto puede delimitar y discriminar son para el adolescente equiparables, equivalentes o
coexistentes sin mayor dificultad. Son verdaderas crisis de ambigüedad, que pueden considerarse
Observamos aquí esas conductas que desconciertan al adulto. El padre que recrimina a su hijo que
como una de las expresiones de conducta más típicas del período de la vida que nos ocupa. El
estudie porque tiene un examen inmediato, se encuentra desconcertado frente a la respuesta del
tiempo, por supuesto, está entonces dotado de esa indiscriminación que explica la conducta que
adolescente: “¡Pero si tengo tiempo!, ¡si el examen es recién... mañana!” Es el caso, igualmente
ejemplificaremos anteriormente.
desconcertante para los adultos, de la joven adolescente que llora angustiada frente a su padre
quejándose de la actitud desconsiderada de la madre que no contempla sus necesidades Considero que es durante la adolescencia que la dimensión temporal va adquiriendo lentamente
“inmediatas” de tener ese vestido nuevo para su próximo baile. En esas circunstancias el padre características discriminativas.
trata de solidarizarse con la urgencia de su hija y comprende la necesidad del traje nuevo para esa
A las dificultades del adolescente para diferencias externo-interno, adulto-infantil, etc., debo
reunión social tan importante para ella; cuando interroga a la madre acerca del porqué de su
agregar la dificultad para distinguir presente-pasado-futuro. Se puede unir “el pasado y el futuro
negativa, se encuentra sorprendido con la respuesta de que ese baile se va a efectuar dentro de...
en un devoradote presente”64, presente que tiene características no discriminadas y que por lo
tres meses.
tanto implicaría una temporalidad diferente, que si se aplica a ésta el concepto de Rascovsky65
En realidad, este problema debe ser estudiado, psicodinámicamente, desde la perspectiva que nos podríamos hablar de una temporalidad maníaca, vinculada con el núcleo aglutinado de la
ofrece el analizar la paulatina elaboración de las partes no discriminadas de la personalidad a
medida que el sujeto va madurando. El individuo se inicia como ser unicelular absolutamente
dependiente de un medio (madre) y se desarrolla y diferencia progresivamente. De la 61
Knobel. M.: “Un enfoque sobre la temporalidad en el psicoanálisis de la adolescencia”. Trabajo presentado a la
Asociación Psicoanalítica Argentina, 1969.
62
Bion, W. R. “Differentiation of the psychotic from the non- psychotic personalities. Londres, International Journal of
Psicoanalisis 38, pág. 266. 1957.
63
Bleger, : “Simbiosis y ambigüedad”. Estudio psicoanalítico. Buenos Aires, Paidós, 1967.
64
Serebriany, R. : “Detención del tiempo, angustia, claustrofobia y actuación psicopática”. Buenos Aires, Revista de
60
Knobel. M.: “Un enfoque sobre la temporalidad en el psicoanálisis de la adolescencia”. Trabajo presentado a la psicoanálisis, XIX, 3, 1962.
65
Asociación Psicoanalítica Argentina, 1969. Rascovsky, A. Y otros: “El psiquismo fetal”. Buenos Aires, Piados, 1962.
La adolescencia normal - - Arminda Aberasturi et al. 29 La adolescencia normal - - Arminda Aberasturi et al. 30
personalidad66 o núcleo psicótico. Mientras esto ocurre, la noción temporal del adolescente es de características fundamentalmente
corporales o rítmicas, o sea, basadas en el tiempo de comer, el de defecar, el de jugar, el de
Como lo he señalado, en la dimensión temporal se expresa claramente la ambigüedad del
dormir, el de estudiar, etc. Ese es el que denomino tiempo vivencial o experiencial.
adolescente, que esta relacionada entonces con la irrupción de la parte psicótica de la
personalidad. Por eso es que creo que se puede decir que el mismo pasaje del tiempo, cuando se A medida que se van elaborando los duelos típicos de la adolescencia, la dimensión temporal
vivencia, despierta culpa persecutoria y puede movilizar conductas psicóticas67. No es casual que adquiere otras características. Aquí es cuando surge la conceptualización del tiempo, que implica
una entidad nosológica típica de la adolescencia, “el síndrome de difusión de identidad”68, incluya la noción indiscriminada de pasado, presente y futuro, con la aceptación de la muerte de los
especialmente la difusión temporal. padres y la pérdida definitiva de su vínculo con ellos, y la propia muerte.
Llegado el individuo a la adolescencia, ya tuvo oportunidad de vivenciar parcialmente, Los primeros intentos discriminativos temporales se efectúan a nivel corporal; por ejemplo, el
separaciones, muerte de objetos internos y externos, de partes del yo, y cierta limitación de lo adolescente afirma, refiriéndose a su pasado: “cuando era chico” , refiriéndose a su futuro:
temporal en el plano vital (fundamentalmente en el cuerpo y en la relación interpersonal- “cuando sea grande”; (“hice”, “podré hacer”).
corpórea). El transcurrir del tiempo se va haciendo más objetivo (conceptual), adquiriéndose
En los momentos de autismo y de paralización, así como de algunos de los de actuación, el
nociones de lapsos cronológicamente ubicados. Por eso creo que podría hablarse de un tiempo
adolescente tiende a hacer una regresión hacia etapas previas a la discriminación y aceptación
existencial, que sería el tiempo en sí, un tiempo vivencial o experiencial y un timepo conceptual. El
temporal. En dichas ocasiones puede haber conductas de “agitación” o “actuación”72 y procura
tiempo vivencial y el conceptual pueden corresponder respectivamente a los llamados tiempo
defenderse así de la vivencia del transcurso del tiempo. Mantenerse únicamente en el tiempo
rítmico y tiempo cronológico por Rolla69.
experiencial, es una forma de intentar paralizar el tiempo y los cambios, denegar una perspectiva
Aceptar la pérdida de la niñez significa aceptar la muerte de una parte del yo y sus objetos para presente y un pasado y un futuro.
poder ubicarlos en el pasado. En una elaboración patológica, este pasado puede amenzar con
Si en el pasado del adolescente hubo una evolución y experiencias positivas, incorporando objetos
invadir al individuo, aniquilándolo.
buenos, la integración y la discriminación temporal se verán facilitadas y el futuro contendrá la
Como defensas, el adolescente espacializa el tiempo, para poder “manejarlo” viviendo su relación identificación proyectiva de un pasado gratificante. El adolescente tendrá entonces conductas más
con el mismo como con un objeto70,71. Con este tiempo-espacio-objeto puede manejarse en forma depresivas, menos ambiguas cada vez.
fóbica u obsesiva, convirtiendo las situaciones psicóticas en neuróticas o psicopáticas. Si se niega el
De esta manera considero que la percepción y la discriminación de lo temporal sería una de las
pasaje del tiempo, puede conservarse al niño adentro del adolescente como un objeto muerto-
tareas más importantes de la adolescencia, vinculada con la elaboración de los duelos típicos de
vivo. Esto está relacionado con el sentimiento de soledad tan típico de los adolescentes, que
esa edad. Esto es lo que considero permite salir de la modalidad de relación narcisista del
presentan esos períodos en que se encierran en sus cuartos, se aíslan se retraen. Estos momentos
adolescente y de la ambigüedad que caracterizan su conducta. Cuando éste puede reconocer un
de soledad suelen ser necesarios para que “afuera” puedan quedar el tiempo pasado, el futuro y el
pasado y formular proyectos de futuro, con capacidad de espera y elaboración en el presente,
presente, convertidos así en objetos manejables. La verdadera capacidad de estar solo es un signo
supera gran parte de la problemática de la adolescencia73.
de madurez, que sólo se logra después de estas experiencias de soledad a veces angustiantes de la
adolescencia. Es por ello que concuerdo con Mom74 cuando señala que en todo análisis hay que prestar especial
atención a la búsqueda del tiempo, ya que la disociación y la distancia son elementos que existen
en función de la anulación del tiempo. Dice este autor que “el tiempo une, integra en una unidad,
66
Bleger, : “Simbiosis y ambigüedad”. Estudio psicoanalítico. Buenos Aires, Paidós, 1967.
67
Erikson, E.H. : “Culpa y depresión”. Estudio psicoanalítico. Buenos Aires, Paidós, 1963.
72
Serebriany, R. : “Detención del tiempo, angustia, claustrofobia y actuación psicopática”. Buenos Aires, Revista de
68
Erikson, E. H. : “The problem of ego identity”. [Link]. Psychoanal. Asn.,4, pág. 56. 1956. psicoanálisis, XIX, 3, 1962
69 73
Rolla, E.H. : “El trabajo en la construcción de símbolos en la manía y la psicopatía” en A. Rascovsky y D. Libermann Klein, M. : “Un enfoque sobre la temporalidad en el psicoanálisis de la adolescencia”. Trabajo presentado a la
(comps): Psicoanálisis de la manía y la psicopatía, Buenos Aires, H. Macchi, 1964. Asociación psicoanalítica Argentina, 1969.
70 74
Libermann, D. : “ Acerca de la percepción del tiempo”. Buenos Aires, Revista de psicoanálisis, XII, 3, pág, 370, 1955. Mom, M. : “Aspectos teóricos y técnicos en las fobias y en las modalidades fóbicas”. Buenos Aires, Rev. De
71
Rolla, E.H. : “El tiempo como objeto en la manía”. Acta Psic. Psicol..a. lat. X, 1, pág. 44, 1964. Psicoanal. , XVII, 2, pág. 190, 1960.
La adolescencia normal - - Arminda Aberasturi et al. 31 La adolescencia normal - - Arminda Aberasturi et al. 32
condiciona una relación objetal con un objeto único”. Es decir, el poder conceptuar el tiempo, genitalidad, que de un verdadero ejercicio genital adulto de tipo procreativo con las
vivenciarlo como nexo de unión, es lo esencial, subyacente a la integración de la identidad. responsabilidades y placeres concomitantes.
De ahí que considere que la búsqueda de la identidad adulta del adolescente esté estrechamente Freud78 estableció la importancia de los cambio puberales para la reinstalación fáctica de la
vinculada con su capacidad de conceptuar el tiempo. capacidad genital del sujeto. Señaló, además, que los cambios biológicos de la pubertad son los
que imponen la madurez sexual al individuo, intensificandose entonces todos los procesos
6. La evolución sexual desde el autoerotismo hasta la heterosexualidad
psicobiológicos que se viven en esa edad. Es importante destacar que Freud había hablado de
En la evolución del autoerotismo a la heterosexualidad que se observa en el adolescente, se puede genitalidad en la infancia. Al elaborar el duelo por el cuerpo infantil perdido que también significa
describir un oscilar permanente entre la actividad de tipo masturbatorio y los comienzos del la elaboración del duelo por el sexo opuesto perdidoen este proceso evolutivo, la aceptación de la
ejercicio genital, que tiene características especiales en esta fase del desarrollo, donde hay más un genitalidad surge con fuerza en la adolescencia, impuesta por la presencia difícil de negar de la
contacto genital de tipo exploratorio y preparatorio, que la verdadera genitalidad procreativa, que menstruación o de la aparición del semen. Ambas funciones fisiológicas que maduran en este
sólo se da, con la correspondiente capacidad de asumir el rol parental, recién en la adultez. período de la vida imponen al rol genital la procreación y la definición sexual correspondiente.
Al ir aceptando su genitalidad, el adolescente inicia la búsqueda de la pareja en forma tímida pero La dentición marca el fin del vínculo oral con la madre. El modelo de vínculo oral es el que se va a
intensa. Es el periodo en que comienzan los contactos superficiales, las caricias-cada vez más tratar de restablecer en la segunda mitad del primer año de vida cuando aparece la fase genital
profundas y más íntimas- que llenan la vida sexual del adolescente. Se estima que de los 13 a los 20 previa de Arminda Aberastury79, 80,81. Siguiendo las ideas de esta investigadora, es posible ver cómo
años el 88 % de los varones y el 91 % de las niñas han ya tenido este tipo de actividad sexual y que aparece aquí la necesidad del tercero y la estructuración del complejo de Edipo temprano que
prácticamente a los 21 años el 100 % de los muchachos ya han tenido esta experiencia75. tiene entonces características genitales y no orales. Es en este momento cuando ocurre el
descubrimiento y manipuleo de los órganos genitales y las fantasías del establecimiento de un
El enamoramiento apasionado es también un fenómeno que adquiere características singulares en vínculo en un nivel genital. Estas fantasías de vínculo genital se dan con las características de lo
la adolescencia y que presenta todo el aspecto de los vínculos intensos pero frágiles de la relación penetrante para lo masculino y de lo penetrado para lo femenino. Es menester destacar que el
interpersonal adolescente. El primer episodio de enamoramiento ocurre en la adolescencia vínculo debe restablecerse por lo tanto en el nivel de esas funciones y en consecuencia, tanto para
temprana y suele ser de gran intensidad. Aparece ahí el llamado “amor a primera vista” que no el hombre como para la mujer, las primeras fantasías de recuperación del vínculo originariamente
solo no puede ser correspondido, sino que incluso puede ser totalmente ignorado por la parte perdido pueden hacerse si se establecen sobre un modelo genital, utilizando entonces los órganos
amada de la pareja76, como ocurre cuando ese ser amado es una figura idealizada, un actor de cine, genitales, no como instrumentos sádicos-como implicaría el seguir manteniendo el vínculo oral
una estrella del deporte, etcétera, que tiene en realidad las características de un claro sustituto después de la aparición de la dentición- sino como una posibilidad de vínculo afectivo y por lo
parental al que el adolescente se vincula con fantasías edípicas. tanto factible de ser mantenido.
La relación genital heterosexual completa que ocurre en la adolescencia tardía es un fenómeno Son entonces las fantasías de penetrar o de ser penetrada el modelo de vínculo que se va a
mucho más frecuente de lo que habitualmente se considera en el mundo de los adultos de mantener durante toda la vida ulterior del sujeto, como expresión de lo masculino y lo femenino.
diferentes clases sociales. Estos tratan de negar la genitalidad del adolescente y no solo minimizan Para ello, las figuras de la madre y del padre son fundamentalmente escenciales. La ausencia o
su capacidad de relación genital heterosexual sino que, por supuesto, la dificultan. déficit de la figura del padre va a ser la que va a determinar la fijación en la madre, y por lo tanto,
va a ser tambien el origen de la homosexualidad, tanto del hombre como de la mujer.
Se ha estimado que un 40 a un 60 % de los adolescentes realizan el acto sexual completo, de
características genitales77, que considero, tiene más un carácter exploratorio, de aprendizaje de la
78
Freud, A. “Una teoría sexual”. Obras completas. Madrid. Biblioteca Nueva. I. 1948.
75 79
Reevy, W. A. : “Adolescent sexuality”, en A. Ellis y A. Abarbanel: de Enciclopedia of sexual de behavior. Nueva Aberastury, A: “La fase genital previa”. Buenos Aires; Revista de Psicoanálisis, XXI, 3, págs. 203-213, 1964.
80
York, Hawthron Books Inc, I, 1961. Aberastury, A: “La existencia de la organización genital en el lactante”. Revista brazileira de Psicanálise, I, 1, pág. 18,
76
Heming, J. : “Problems of adolescent girls”.Londres. W. Heinemann ltd. , 1960. 1967.
77 81
Reevy, W. A. : “Adolescent sexuality”, en A. Ellis y A. Abarbanel: de Enciclopedia of sexual de behavior. Nueva Aberastury, A: “La importancia de la organización genital en la iniciación del complejo de Edipo temprano”. Buenos
York, Hawthron Books Inc, I, 1961. Aires. Revista de psicoanálisis, XXVII, 1, págs. 5-25, 1970.
La adolescencia normal - - Arminda Aberasturi et al. 33 La adolescencia normal - - Arminda Aberasturi et al. 34
Las posibilidades de la elaboración satisfactoria en el lactante de la fase genital previa son entonces no cubre sólo al yo y al ello, sino que hace iontervenir al superyó muy activamente. Si
factibles, si éste puede masturbarse en forma no compulsiva, si de identifica y proyectivamente consideramos que en la configuración del superyó, desde el primer momento intervienen los
con los padres en coito positivo y amaoroso, y si puede realizar actividades lúdicas82,83. padres, son estas luchas con las figuras parentales mediante los procesos de identificación con las
mismas, las que van a llevar a la cristalización final de la identidad de la adolescente, preparándola
Es menester destacar que esta fase genital previa y su elaboración queda incluida entre las fases
para ser una identidad adulta.
pre-genitales, y se va a repetir después en el período fálico clásico, a los 4 o 5 años. También aquí,
y siguiendo el criterio clásico freudiano de las series complementarias, es necesario reconocer que Así como durante la fase genital se establece el triángulo edípico, en la adolescencia éste se
la conducta de los padres frente a la fase genital previa, y a toda la genitalidad infantil, influirá de reactiva con toda intensidad porque como la instrumentación de la genitalidad se hace factible, el
forma determinante en la evolución genital del sujeto. individuo se ve obligado a recurrir a mecanismos de defensa más persistentes y enérgicos.
Esto es precisamente lo que vemos en la adolescencia, donde la posible instrumentalización de la De no hacerlo, la consumación del incesto sería posible. Esta sería la realización actualizada de la
genitalidad, con significados adultos, reagudiza la fantasía y experiencia pasada hasta entonces. Así genitalidad temprana, con la pérdida absoluta de la fuente de identificación sexual definitiva
podemos ver el fenómeno de la evolución del autoerotismo a la heterosexualidad (masturbación adulta. El individuo que realizara el incesto tendría un impedimento en el proceso de individuación,
primero, como fase genital previa; actividad lúdica que lleva al aprendizaje –que es el aprendizaje ya que permanecería mantenido en una relación genital temprana, sin posibilidad de definición
lúdico del otro sexo a través del toqueteo, bailes, juegos, deportes-, lo que constituye también una sexual real. (la figura parental que permitiría el incesto actuaría la fantasía de impedir el
forma de exploración). desprendimiento del hijo.) Ello llevaría a mantener a través de la consumación incestuosa una
relación simbiótica que, de acuerdo con lo que he estudiado con Arminda Aberasturi, podría
Cabe también aquí el problema de la curiosidad sexual, expresada en el interés por las revistas
constituir la base de la homosexualidad tanto del hombre como de la mujer.
pornográficas, tan frecuentes entre los adolescentes. El exhibicionismo y el voyerismo se
manifiestan en la vestimenta, el cabello, el tipo de bailes, etc. Es durante la adolescencia, y como aspectos de la elaboración de la situación atípica, que pueden
verse aspectos de conducta femeninos en el varón y masculinos en la niña, que son las expresiones
En este período evolutivo la importancia de las figuras parentales reales es enorme. La escena
de una bisexualidad no resuelta.
primaria es positiva o negativa según las experiencias primeras y la imagen psicológica que
proporcionan los padres reales externos. Al ir elaborando el complejo de Edipo, en el varón aparecen idealizaciones del padre, que adquiere
entonces las características de un ser bueno y poderoso que permite visualizar los sentimientos
Los cambios biológicos que se operan en la adolescencia producen gran ansiedad y preocupación,
que tiene el adolescente hacia su padre real y que va a poder manejar en la relación adulta con el
porque el adolescente debe asistir pasiva e impotentemente a los mismos. La tentativa de negar la
mismo. Puede identificarse entonces con los aspectos positivos del padre, superar el temor a la
pérdida del cuerpo y del rol infantil especialmente provocan modificaciones en el esquema
castración por medio de realizaciones y logros diversos, completar sus estudios o su aprendizaje de
corporal que se trata de negar, en la elaboración de los procesos de duelo normales de la
trabajo, aceptar sus progresos, que son los que le mostrarán que es en realidad el mismo, el propio
adolescencia.
adolescente, el que también tiene potencia y capacidad creativa.
Anna Freud ha señalado que la genitalidad determina modificaciones del yo que se ve en graves
En la niña ocurre algo similar, ya que al elabora su situación edípica puede aceptar la belleza de sus
conflictos con el ello, obligándole a recurrir a nuevos y más específicos mecanismos de defensa84.
atributos femeninos y también realizarse en el trabajo o en el estudio de una manera netamente
Melanie Klein85 sostiene que la resurgencia de libido que sigue a la latencia, refuerza las demandas
femenina, aceptando que su cuerpo no ha sido ni destruido ni vaciado, pudiendo entonces
del ello al mismo tiempo que las exigencias que el superyó se incrementan. El compromiso
identificarse con los aspectos positivos de su madre.
82
Hay por supuesto un fenómeno específico de la mujer, que es el de la menarca, vivida en nuestra
Aberastury, A: “La fase genital previa”. Buenos Aires; Revista de Psicoanálisis, XXI, 3, págs. 203-213, 1964.
83
Aberastury, A: “La existencia de la organización genital en el lactante”. Revista brazileira de Psicanálise, I, 1, pág. 18, cultura como algo peligroso, dañino, y que refuerza todo tipo de fantasías persecutorias y
1967
84
Freud, A. “Adolescence”, en R. Eissler (comps) de psicoanality study of the child. Nueva York. International
University press, XIII, 1958.
85
Klein, M. “El psicoanálisis de niños”. Buenos Aires. Horné, segunda edición, 1964.
La adolescencia normal - - Arminda Aberasturi et al. 35 La adolescencia normal - - Arminda Aberasturi et al. 36
destructivas86,87,88. Debo destacar, sin embargo, que este tipo de situación no es la que fatalmente homosexual.
se da siempre, aunque por supuesto, en una gran proporción de niñas de nuestra cultura es dable
Se ha estimado que aproximadamente un 3% de las niñas y el 27% de los muchachos en edad
observarlo. Cuando las fases genitales tempranas, y la sexualidad en general son más aceptadas
adolescente llagan a tener orgasmo como resultado de contactos homosexuales, generalmente de
por los padres, y cuando éstos mantienen una relación armoniosa, brindando entonces una imagen
tipo masturbatorio90. Es preciso destacar con Fenichel91 que las ocasionales experiencias
externa de escena primaria positiva, la aparición de la menstruación puede ser vivida como una
homosexuales entre adolescentes no deben ser consideradas patológicas siempre y cuando tengan
confirmación de la sexualidad femenina e iniciar entonces en la niña una verdadera etapa de
ese aspecto de fenómeno temporario de adaptación y no se cristalicen como conductas definitivas.
satisfacciones y realizaciones genitales muy positivas.
De acuerdo con mi experiencia, en la búsqueda de la definición genital el adolescente suele tener
Es normal que en la adolescencia existan períodos de predominio de aspectos femeninos en el
que pasar por períodos de homosexualidad, que pueden ser la expresión de una proyección de la
varón y masculinos en la niña. Es necesario tener siempre el concepto de bisexualidad, y aceptar
bisexualidad perdida y anhelada, en otro individuo del mismo sexo. De esta manera podría el
que la posición heterosexual adulta exige un proceso de fluctuaciones y aprendizaje en ambos
adolescente, en su fantasía, recuperar el sexo que se está perdiendo en su proceso de
roles.
identificación genital.
Es preciso tener en cuenta que el ejercicio genital procreativo sin asumir la responsabilidad
No deben pues alarmar a nadie las situaciones fugaces de homosexualidad que presente el
consiguiente, no es un índice de madurez genital sino más bien de serias perturbaciones en este
adolescente, y sobre todo aquellas que aparecen enmascaradas a través de contactos entre
nivel. Por lo tanto no puede aceptarse como un logro genital el hecho de que un adolescente en
adolescentes del mismo sexo, salidas, bailes, etc.
tratamiento psicoterápico o psicoanalítico haya podido establecer una relación de pareja o iniciar
contactos genitales procreativos. He podido observar matrimonios consumados por adolescentes, Deseo enfatizar que, como señalé antes, la falta de la figura paterna hace que tanto el varón como
o por personas jóvenes con características francamente adolescentes, que muestran una total la mujer queden fijados a la madre. El varón, al no tener una figura masculina con quien
incapacidad para asumir los roles adultos correspondientes y que, por lo tanto, han estado identificarse por déficit o ausencia de la figura paterna, tratará de buscar esa figura toda su vida
condenados a un fracaso irremediable. (búsqueda del pene que da potencia y masculinidad). La niña queda fijada a la relación oral con la
madre y en el contacto piel a piel, reprimiendo y negando las posibilidades de una relación con un
Spiegel89 ha señalado que la sexualidad parece actuar como una fuerza que irrumpe sobre o en el
pene, por la inexistencia del mismo en sus tempranas relaciones objetales.
individuo en vez de ser vivida por éste como una expresión de sí mismo. Es que la sexualidad es
vivida por el adolescente como una fuerza que se impone en su cuerpo y que le obliga a separarlo Siguiendo entonces ideas elaboradas con Arminda Aberastury puedo decir que la raíz de la
de su personalidad mediante un mecanismo esquizoide por medio del cual, el cuerpo es algo homosexualidad –que suele darse transitoriamente como una manifestación típica de la
externo y ajeno a sí mismo. Es que la sexualidad es vivida por el adolescente como una fuerza que adolescencia- es preciso buscarla en la circunstancia de que el padre no asume sus roles o está
se impone en su cuerpo y que le obliga a separarlo de su personalidad mediante un mecanismo ausente. Entonces, tanto el varón como la niña van a ir a la homosexualidad, porque ambos
esquizoide por medio del cual, el cuerpo es algo externo y ajeno a sí mismo. He observado quedan así obligados a mantener la bisexualidad como defensa frente al incesto.
adolescentes que nos hablan de sus relaciones sexuales como de algo necesario no para ellos, sino
para su pene o para su vagina, o para su “salud corporal”. Y es aquí cuando recurren en realidad, a Tanto en esta homosexualidad normal y transitoria, como en la actividad genital previa, y la genital
una verdadera negación de su genitalidad. Es entonces que, al tratar de recuperar maníacamente preparatoria para la genitalidad procreativa, el proceso masturbatorio está presente desde la
la bisexualidad perdida, tiene que optar por la masturbación. Esta es fundamentalmente, entonces, temprana infancia hasta la adolescencia avanzada.
un intento maníaco de mantener la bisexualidad que a veces se exterioriza por la práctica
La actividad masturbatoria en la primera infancia tiene una finalidad exploratoria y preparatoria
86
Klein, M. “El psicoanálisis de niños”. Buenos Aires. Horné, segunda edición, 1964.
87
Klein y Scaziga B. : “Actitudes de preadolescentes acerca de la menstruación”. La Plata, Revistas de psicología, 2,
págs. 75-79. 1965.
88
Lange, m. : “Maternidad y sexo”. Buenos Aires, paidós, 1964.
89 90
Spiegel, L. A. : “Identity and adolescence”, en Lorand y schneer (comps) adolescence. Nueva York. Paul Hoeber, Mussen, P. H. Y Conger, J.J.: “Child development and personalty. Nueva York, Harper & bross. 1956.
91
Inc., 1961. Fenichel, O. “Teorías psicoanalíticas de la neurosis”.Buenos Aires, Nova, 1962.
La adolescencia normal - - Arminda Aberasturi et al. 37 La adolescencia normal - - Arminda Aberasturi et al. 38
para la futura aceptación de la genitalidad92. mantener al sujeto en la bisexualidad. La intensidad del conflicto creada por la metamorfosis
corporal y el incremento de la genitalidad explica la intensidad de esa actitud y sus características
Estas experiencias de exploración, que tienen por finalidad encontrar órganos capaces de
más angustiosas en la adolescencia.
reproducir la relación perdida con la madre, van a ir configurando en el esquema corporal la
imagen del aparato genital. Llevarán al bebé al juicio de realidad de que su cuerpo dispone de uno Pero también tiene aquí la masturbación la finalidad exploratoria, de aprendizaje y preparatoria
solo de los términos de esa relación perdida: la niña encuentra la vagina y el varón el pene. Cuando para la futura genitalidad procreativa.
la niña o el varón se masturban reconstruyen con una parte de su propio cuerpo el sexo que no
Es posible resumir lo expuesto diciendo que la masturbación, le permite al individuo en esta etapa
tienen. Con la bipedestación, la marcha y el lenguaje, el niño tiene nuevas fuentes de satisfacción y
de su vida, pasar por la etapa esquizo-paranoide de supertonalidad, considerar a sus genitales
se amplían sus relacionasen el mundo93. La actividad masturbatoria disminuye entonces y se hace
como ajenos a sí mismo, tratar de recuperarlos e integrarlos, y finalmente realizar el proceso
cada vez más creciente la actividad lúdica y las multiples sublimaciones que surgen a esa edad.
depresivo a través de una angustia, primero persecutoria y luego depresiva, e integrar sus
En los distintos períodos de la vida, antes de llegar a la adultez, se mantiene la actividad genitales a todo el concepto de sí mismo, formando realmente una identidad genital adulta con
masturbatoria con las características de negación maníaca. capacidad procreativa, independencia real y capacidad de formar una pareja estable en su propio
espacio y en su propio mundo.
He podido observar que más allá de las fantasías de la escena primaria que se han descrito como
típicas de la masturbación, también existe una verdadera disociación mente-cuerpo en la que el Es decir, habrá llegado el individuo a la genitalidad procreativa.
individuo aparece como espectador de una escena primaria que se está realizando en su propio
En este sentido, y siguiendo en parte a Erikson95, es posible definir la genitalidad adulta como el
cuerpo. Niños y adolescentes suelen asociar con el relato de sus experiencias masturbatorias,
pleno ejercicio de la capacidad libidinal de un sujeto, mediante la puesta en juego de los elementos
escenas en donde el coito de los padres está siendo visualizado por ellos.
remanentes de todas las etapas de maduración psicosexual, con la culminación en el nivel genital,
De acuerdo con lo que estoy exponiendo, la masturbación es primero una experiencia lúdica en la con otro sujeto del sexo opuesto y con la aceptación implícita de la capacidad de procrear, siempre
cual las fantasías edípicas son manejadas solitariamente, intentando descargar la agresividad que las condiciones socioeconómicas de la realidad externa lo permitan, integrando así una
mezclada de erotismo a través de la misma, y aceptando la condición del tercero excluido. Es, constelación familia, con los roles adultos correspondientes96.
además del intento maníaco de negar la pérdida de la bisexualidad, parte del proceso del duelo
7. Actitud social reivindicatoria
normal de la adolescencia. Lo lúdico y preparatorio de la infancia y la niñez se modifican en la
pubertad y en la adolescencia. Aquí, la madurez genital, al dar al sujeto la capacidad de unión en En parte me he referido a esto cuando he hablado del fenómeno grupal. Hay, por supuesto, otras
un nivel genital, y al otorgarle su capacidad procreativa, hace que las fantasías incestuosas se muchas características de estas actitudes combativas y reivindicatorias del adolescente a las que
incrementen lo mismo que la frustración, puesto que el individuo ya posee el instrumento efector he hecho reiteradas referencias y que lógicamente necesitarían estudiarse con más detalle97,98,99. Es
de la genitalidad, el cual sin embargo no puede usar (por restricciones socioculturales). Es por ello importante destacar que fue precisamente un fenómeno social, el desarrollo de la delincuencia
que uno de los motivos por el cual las fantasías masturbatorias de la pubertad son mucho más juvenil en los Estados Unidos de América del Norte, en que influyó grandemente para que se
destructivas y cargadas de culpa94 que en la infancia. hicieran estudios más extensos y prolijos acerca de la adolescencia 100.
Es que frente a la definición de la necesidad de la satisfacción genital se reactiva e intensifica la No todo el proceso de la adolescencia depende del adolescente mismo, como una unidad aislada
actividad masturbatoria iniciada en la temprana infancia, como un intento desesperado de
95
Erikson, E. H. : “The problem of ego identity”. [Link]. Psychoanal. Asn.,4, pág. 56. 1956.
96
Knobel, M. “Psicología de la adolescencia”. La Plata. Revista de la Universidad de La Plata, 16. págs. 55, 1962.
92 97
Aberastury, A. y Knobel, M. : “La masturbación y los mecanismos maníacos”. Montevideo, Revista Uruguaya de Knobel, M. “Psicología de la adolescencia”. La Plata. Revista de la Universidad de La Plata, 16. págs. 55, 1962.
98
psicoanálisis, VIII, 3, pág. 209, 1966. Knobel, M. “Youth in Argentina”, en J.H. Masserman (comp.): A transcultural psychiatric approach. nueva York,
93
Aberastury, A. : “La dentición, la marcha y el lenguaje en relación con la posición depresiva”. Buenos Aires, Revista Grune & Stratton, 1969.
99
de psicoanálisis, XV, ½, pág. 41, 1958. Klein, M. : “la adolescencia y su psicopatología social”. Buenos Aires, Revista de medicina Psicosomática Argentina,
94
Aberastury, A. y Knobel, M. : “La masturbación y los mecanismos maníacos”. Montevideo, Revista Uruguaya de VI, 14, págs. 29-47, 1969.
100
psicoanálisis, VIII, 3, pág. 209, 1966. Chess, S. : “Introducción a la psiquiatría infantil”. Buenos Aires, paidós, 1967.
La adolescencia normal - - Arminda Aberasturi et al. 39 La adolescencia normal - - Arminda Aberasturi et al. 40
en un mundo donde no existiera. No hay duda alguna de que la constelación familiar es la primera sobresalientes, pero que de ninguna manera implican una negación de las características básicas y
expresión de la sociedad que influye y determina gran parte de la conducta de los adolescentes. fundamentales que son las que se pueden describir en el adolescente. Lo aquí descripto como
básico psicodinámico-biológico del individuo se exterioriza de diferentes maneras de acuerdo con
La misma situación edípica que viven los adolescentes, la viven los mismos progenitores del
los patrones culturales. De acuerdo con mi pensamiento, el comprender los patrones culturales
mismo. La aparición de la instrumentación de la genitalidad, como una realidad concreta en la vida
puede ser sumamente importante para determinar ciertas pautas exteriores de manejo de la
del adolescente, también es percibida por los padres de éste. Es sabido que muchos padres se
adolescencia, pero el comprender la adolescencia en sí misma es esencial para que estas pautas
angustian y atemorizan frente al crecimiento de sus hijos, reviviendo sus propias situaciones
culturales puedan ser modificadas y utilizadas adecuadamente cuando el adolescente claudica en
edípicas conflictivas. No son ajenos los padres a las ansiedades que despierta la genitalidad de sus
la patología. La adolescencia es recibida predominantemente en forma hostil por el mundo de los
hijos y el desprendimiento de los mismos, y los celos que esto implica.
adultos en virtud de las situaciones conflictivas edípicas a las que ya he hecho referencia. Se crean
Así se provoca lo que Stone y Chuch101 han denominado muy adecuadamente la situación de “estereotipos” 103, con los que se trata de definir, caracterizar, señalar, aunque en realidad creo yo,
“ambivalencia dual”, ya que la misma situación ambivalente que presentan los hijos separándose se busca aislar fóbicamente a los adolescentes del mundo de los adultos.
de los padres, la presentan éstos al ver que aquéllos se alejan. Si a ello unimos los mecanismos
No es una simple casualidad que la entrada a la pubertad esté tan señalada en casi todas las
proyectivos y esquizo-paranoides típicos del adolescente y la reacción de la sociedad en la que el
culturas. Los llamados ritos de iniciación son muy diversos, aunque tienen fundamentalmente
adolescente se mueve, podemos ver que es toda la sociedad la que interviene muy activamente en
siempre la misma base: la rivalidad que los padres del mismo sexo sienten al tener que aceptar
la situación conflictiva del adolescente.
como a sus iguales –y posteriormente incluso admitir la posibilidad de ser reemplazados por los
Sería sin duda una grave sobresimplificación del problema de la adolescencia, el atribuir todas las mismos-, a sus hijos, que así se identifican con ellos 104. La sociedad es la que se hace cargo del
características del adolescente a su cambio psicobiológico, como si todo esto no estuviese conflicto edípico y tiende a imponer su solución, a veces d una manera sumamente cruel, lo que ya
ocurriendo en un ámbito social. Las primeras identificaciones son las que se hacen con las figuras refleja esa situación de ambivalencia dual a la que me he referido y al antagonismo que los padres
parentales, pero no hay duda alguna de que el medio en que se vive determina nuevas sienten hacía sus hijos.
posibilidades de identificación, futuras aceptaciones de identificaciones parciales e incorporación
No creo que éste sea un simple fenómeno de estudio antropológico que pueda reflejar una
de una gran cantidad de pautas socioculturales y económicas que no es posible minimizar. La
curiosidad histórica con referencia a culturas primitivas. Nuestra propia sociedad puede ser tan
ulterior aceptación de la identidad es forzosamente determinada por un condicionamiento entre
cruel como la más incivilizada de las culturas arcaicas que conocemos. Es muy conocida la rigidez
individuo y medio que es preciso reconocer.
de algunos padres, las formalidades que exigen a la conducta de sus hijos adolescentes, las
Creo, con otros autores, que hay bases comunes a todas las sociedades que están determinadas limitaciones brutales que se suelen imponer, la ocultación maliciosa que se hace de la aparición de
por la propia condición humana y por los conflictos naturales de los individuos humanos. En el la sexualidad, el tabú de la menarca, las negaciones de tipo “moralista” que contribuyen a reforzar
intento vital que presenta el individuo para identificarse con sus figuras parentales, y tratar luego las ansiedades paranoides de los adolescentes.
de superarlas en la realidad de su existencia, el adolescente presenta una conducta que es el
También es conocida la contradicción de nuestra sociedad contemporánea, donde las posibilidades
resultado final de una estabilidad biológica y psíquica, de la urgencia de las disposiciones
materiales para el ser humano son enormes, especialmente en los llamados países de afluencia, y
cambiantes de relación objetal y de la vitalidad de los conflictos inconscientes. Estos últimos están
donde sin embargo, todo se le hace prácticamente imposible al adolescente. Podemos sentarnos
moldeados sobre la sociedad en que el individuo vive102. La cultura modifica enormemente las
frente a la pantalla de un televisor en nuestro propio hogar y ver lo que pasa en los países más
características exteriores del proceso, aunque las dinámicas intrínsecas del ser humano sigan
alejados y en las sociedades más desconocidas. Podemos así reconocer la falacia de nuestras
siendo las mismas. Creo que los estudios antropológicos muestran variedades de manifestaciones
costumbres y podemos intentar modificarlas.
de vida en común del ser humano, que por supuesto, en la adolescencia, se marcan con rasgos
103
Anthony, E. J.: “The reaction of adults to adolescents and their behavior”. En: G. Caplan y S. Lebovici, Psychiatric
101
Stone, L. J. Y Church, J. : “Niñez y adolescencia”. Buenos Aire, Horné, 1959. approaches to adolescence. Amsterdam, Excerpta Medica Foundation, 1966.
102 104
Muensternberger. W. : “The adolescen in society”, Lorand y Scheer (comps). : “Adolescence”. Nueva York, Paul B. Muensterberger, W.: “The Adolescent in Society”, en Lorand y Scheer (Comps.) : Adolescence. Nueva York, Paul B.
Hoeber Inc. 1961. Hoeber Inc., 1961.
La adolescencia normal - - Arminda Aberasturi et al. 41 La adolescencia normal - - Arminda Aberasturi et al. 42
El fenómeno de la subcultura adolescente se expande y se contagia como un signo de “rebelión”. Como psicoanalista pienso que para poder comprender algunos de estos cambios, debemos tener
En realidad, creo que se trata de identificaciones cruzadas y masivas, que ocurren como necesidad en cuenta las dinámicas psicológicas, que están determinadas no solamente por las realidades
de defensa yoica en este período de la vida, mediante la cual el sujeto va desprendiéndose de socioeconómicas del mundo en que se vive, sino también por las necesidades psicológicas de una
situaciones infantiles y viendo al mismo tiempo como peligrosas e indefinida su entrada al mundo adolescencia que se prolonga en lo que antes era una adultez serena, y que hoy no puede ser sino
de los adultos. una inquietud, una inestabilidad, una sensación de fracaso que debe tratar de superarse de
cualquier manera y a cualquier precio.
La actitud social reivindicatoria del adolescente se hace prácticamente imprescindible.
La juventud revolucionaria del mundo, y la nuestra en especial, tiene en sí el sentimiento místico
La sociedad, aun manejaba de diferente manera y con distintos criterios socioeconómicos, impone
de la necesidad del cambio social. Lo que puede explicarse como el manejo omnipotente del
restricciones a la vida del adolescente. El adolescente, con su pujanza, con su actividad, con la
mundo que necesita lucubrar el adolescente como compensación, encuentra en la realidad social
fuerza reestructuradota de su personalidad, trata de modificar la sociedad, que por otra parte, está
frustrante una imagen especular de su superyo cruel y restrictivo. Las partes sanas de su yo se
volviendo constantemente modificaciones intensas. Teniendo con- ciencia de la transpolación que
ponen al servicio de un ideal que permite modificar estas estructuras sociales colectivas y surgen
significa lo que afirmo, es posible decir que se crea un malestar de tipo paranoide en el mundo
así grandes movimientos de contenido valedero y noble para el futuro de la humanidad. El peligro
adulto que se siente amenazando por los jóvenes que van a ocupar ese lugar y que, por lo tanto,
reside en que mediante el mismo mecanismo se pueden canalizar a ciertos jóvenes hacia empresas
son reactivamente desplazados. El adulto proyecta en el joven su propia incapacidad por controlar
y aventuras destructivas, perniciosas y patológicamente reivindicatorias.
lo que está ocurriendo sociopolíticamente a su alrededor y trata entonces de desubicar al
adolescente. Veamos que muchas veces las oportunidades para los adolescentes capaces están Es decir, las actitudes reivindicatorias y de reforma social del adolescente pueden ser la
muy restringidas y en no pocas oportunidades el adolescente tiene que adaptarse, sometiéndose a cristalización en la acción de lo que ha ocurrido ya en el pensamiento. Las intelectualizaciones,
las necesidades que el mundo adulto le impone. Parecería que a veces, como lo dice Sullivan105, el fantasías conscientes, necesidades del yo fluctuante que se refuerza en el yo grupal, hacen que se
adolescente tuviera que descubrir que sólo puede progresar en el comercio o la industria trasforme el pensamiento activo, en verdadera acción social, política, cultural, esta elaboración del
mediante una paciente y sistemática adaptación a los dictados de los débiles mentales, y señala proceso de la adolescencia que considero tan fundamental en todo el desarrollo evolutivo del
cómo el triunfo de la mediocridad y la estupidez humana, brindan un cierto grado de “comodidad” individuo.
cuya única salida es a veces encontrada en las gestas “heroicas” del crimen y de la delincuencia.
Frente al adolescente individual, es necesario no olvidar que gran parte de la oposición que se vive
En la medida en que el adolescente no encuentre el camino adecuado para su expresión vital y la por parte de los padres, es trasladada al campo social. Además, gran parte de la frustración que
aceptación de una posibilidad de realización, no podrá ser un adulto satisfecho. La tecnificación de significa hacer el duelo por los padres de la infancia, se proyecta en el mundo eterno. De esta
la sociedad, el dominio de un mundo adulto incomprensible y exigente, la burocratización de las manera el adolescente siente que no es él quien cambia, quien abandona su cuerpo y su rol
posibilidades de empleo, las exigencias de una industrialización mal canalizadas y una economía infantil, sino que son sus padres y la sociedad los que se niegan a seguir funcionado como padres
mal dirigida, crean una división de clases absurda e ilógica que el individuo trata de superar infantiles que tienen con él actitudes de cuidado y protección ilimitados. Descarga entonces contra
mediante crisis violentas, que pueden compararse con verdaderas actitudes de tipo psicopático de ellos su odio y su envidia y desarrolla actitudes destructivas. Si puede elaborar bien los duelos
la adolescencia (aquí me refiero específicamente a un mecanismo útil por lo inevitable). Muchas correspondientes y reconocer la sensación de fracaso, podrá introducirse en el mundo de los
otras veces, frente a estas vicisitudes, la reacción de la adolescencia aunque violenta, puede adultos con ideas reconstructivas, modificadoras en un sentido positivo de la realidad social y
adoptar la forma de una reestructuración yoica revolucionaria, conducente a una liberación de ese tendientes a que cuando ejerza su identidad adulta pueda encontrarse en un mundo realmente
superyo social cruel y limitante. Es entonces la parte sana de la sociedad la que se refugia en el mejor. Insisto que cuando hablo d adaptación, aceptación o reconocimiento no me refiero al
baluarte de una adolescencia activa, que canaliza las lógicas reivindicaciones que la misma sometimiento, sino a la inteligente posibilidad de una relación objetal no masoquista.
sociedad necesita para un futuro mejor.
8. Contradicciones sucesivas en todas las manifestaciones de la conducta
La conducta del adolescente está dominada por la acción, que constituye la forma de expresión
105
Sullivan, H. S.: Schizophrenia as a human process. Nueva York, W. W. Norton, 1962. {Hay versión castellana: la más típica en estos momentos de la vida, en que hasta el pensamiento necesita hacerse acción
esquizofrenia como un proceso humano. México, Herrero, 1964.
La adolescencia normal - - Arminda Aberasturi et al. 43 La adolescencia normal - - Arminda Aberasturi et al. 44
para poder ser controlado. La aparición de la instrumentalización de la genitalidad con la capacidad procreactiva, como ya lo
he señalado, es percibida también por los padres del adolescente. Muchos padres se angustian y
El adolescente no puede mantener una línea de conducta rígida, permanente y absoluta, aunque
atemorizan frente al crecimiento de sus hijos reviviendo sus propias situaciones edificas , lo que,
muchas veces la intenta y la busca.
como ya lo he indicado, da lugar a situaciones conflictivas sumamente complejas que es preciso
Spiegel 106 ha hablado de la personalidad del adolescente describiéndola como “esponjosa”. Por tener en cuenta.
supuestos es una personalidad permeable, que recibe todo y que también proyecta enormemente,
No son ajenos los padres a las ansiedades que despiertan la genitalidad y el desprendimiento real,
es decir, es una personalidad en la que los procesos de proyección e introyección son intensos,
y a los celos que esto implica en los hijos y en ellos mismos. La revolución de la sexualidad depende
variables y frecuentes.
en gran parte de cómo los mismos padres acepten los conflictos y el desprendimiento que los hijos
Esto hace que no pueda haber una línea de conducta determinada, que ya indicaría una alteración de una manera u otra pueden expresar. Ya m he referido al concepto de ambivalencia dual que es
de la personalidad del adolescente. Por eso es que hablamos de una “normal anormalidad”, de una menester reiterar aquí para entender el difícil proceso de separación entre padres e hijos
inestabilidad permanente del adolescente. Sólo el adolescente mentalmente enfermo podrá adolescentes.
mostrar rigidez en la conducta. El psicópata, por ejemplo, muestra todas las características
Muchas veces los padres niegan el crecimiento de los hijos y los hijos viven a los padres con las
descriptas como fugaces y transitorias en el adolescente, pero de una manera rígida, cristalizada,
características persecutorias más acentuadas.
estable e inflexible. El neurótico obsesivo, el autista, el adolescente con difusión de personalidad,
nos mostrarán características estabilizadas de conducta en un nivel patológico. Esto ocurre especialmente sí la fase genital previa se ha desarrollado con dificultades y las figuras
de los padres combinados, la escena primaria, ha tenido y tiene caracteres de indiferenciación y de
Es el adolescente, un indicio de normalidad se observa en la labilidad de su organización defensiva.
persecución. Si la figura de los padres aparece con roles bien definidos, en una unión amorosa y
Es el mundo adulto el que tolera los cambios de conducta del adolescente, el que no acepta que el creativa, la escena primaria disminuye sus aspectos persecutorios y se convierte en el modelo del
adolescente pueda tener identidades ocasionales, transitorias, circunstanciales como ha descrito vinculo genital que el adolescente buscará realmente.
anteriormente, y exige de él una identidad adulta, que por supuesto no tiene por qué tener.
La presencia internalizada de buenas imágenes parentales, con roles bien definidos, y una escena
Estas contradicciones, con la variada utilización de defensas, facilitan la elaboración de los duelos primaria amorosa y creativa, permitirá una buena separación de los padres, un desprendimiento
típicos de ese período de la vida y caracterizan la identidad adolescente. útil, y facilitará al adolescente el pasaje a la madurez, para el ejercicio de la genitalidad n un plano
adulto.
9. Separación progresiva de los padres
Por otro lado, figuras parentales no muy estables ni bien definidas en sus roles, pueden aparecer
Ya he indicado que uno de los duelos fundamentales que tiene que elaborar el adolescente s l ante el adolescente como desvalorizadas y obligarlo a buscar identificaciones con personalidades
duelo por los padres de la infancia. Por lo tanto, una de las tareas básicas concomitantes a la más consistentes y firmes, por lo menos en un sentido compensatorio o idealizado. En esos
identidad del adolescente, es la de ir separándose de los padres, lo que está favorecido por el momentos la identificación con ídolos d distinto tipo, cinematográficos, deportivos, etc., es muy
determinismo que los cambios biológicos imponen en este momento cronológico del individuo. La frecuente. En ocasiones pueden identificarse de tipo psicopático, en donde por medio de la
aparición de la capacidad efectora de la genitalidad impone la separación de los padres y reactiva identificación introyectiva el adolescente comienza a actuar los roles que atribuye al personaje con
los aspectos genitales que se habían iniciado con la fase genital previa. La intensidad y calidad de la el cual se identifico.
angustia con que se maneja la relación con los padres y su separación de éstos, estará determinada
por la forma en que se ha realizado y elaborado la fase genital previa de cada individuo, a la que se En virtud de la necesidad de negar las fantasías genitales, y la posibilidad de realización edípica, los
sumarán, por supuesto, las experiencias infantiles y ulteriores y la actual de la propia adolescencia. mecanismos esquizoparanoides suelen ser intensos. Gran parte de la relación con los padres esta
disociada y éstos son vividos entonces como figuras o muy buenas, lo que por supuesto depende
fundamentalmente de cómo han sido introyectadas estas figuras en las etapas pregenitales, entre
106
Spiegel, L. A.: “Identity and adolescence”, en Lorand y Schneer (comps): Adolescence. Nueva York, Paul Hoeber, las que incluimos la fase genital previa. Las identificaciones se hacen entonces con sustitutos
Inc., 1961.
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parentales en los cuales pueden proyectarse cargas libidinales, especialmente en sus aspectos le hace enfrentar depresivamente todas estas situaciones de su mundo interno.
idealizados, lo que permite la negación de la fantasía edípica subyacente. Es así como aparecen
La intensidad y frecuencia de los procesos de introyeción y proyección pueden obligar al
relaciones fantaseadas con maestros, héroes reales e imaginarios, compañeros mayores, que
adolescente a realizar rápidas modificaciones de su estado de ánimo ya que se ve de pronto
adquieren características parentales, y pueden empezar a establecer relaciones que en ese
sumergido en las desesperanzas más profundas o, cuando elabora y supera los duelos, puede
momento satisfacen más.
proyectarse en una elección que muchas veces suele ser desmedida.
La disociación esquizoide del adolescente es un fenómeno normal y natural que es preciso
Los cambios de humor son típicos de la adolescencia y es preciso sobre la base de los mecanismos
aprender a reconocer para comprender algunas de sus características. La ubicación social de este
de proyección y de duelo por la pérdida de objetos que ya he descrito; al fallar estos intentos de
fenómeno puede hacer que se entienda con mucho más claridad la base fundamental común que
elaboración, tales cambios de humor pueden aparecer como microcrisis maníacodepresivas.
presenta determinada característica cultural, en un cierto medio geográfico y tradicional.
***
Sólo se observara una variación externa de la forma de expresión de un fenómeno básico
psicológico que s el que describo en este momento. He descrito aquí el síndrome de la adolescencia normal. Se trata por supuesto de una presentación
esquemática de un proceso fenomenológico que permite apreciar la expresión conductual y
10. Constantes fluctuantes del humor y del estado de ánimo
determinar las características de la identidad y del proceso adolescente. Los fenómenos
En mi primer trabajo sobre este tema107 he señalado y enfatizado cómo los fenómenos de subyacentes, de carácter dinámico, se interpretan como el motor que determina este tipo de
“depresión” y “duelo” acompañan el proceso idetificatorio de la adolescencia. Un sentimiento expresión de conducta.
básico de ansiedad y depresión acompañarán permanentemente como substrato a la adolescencia.
Destacamos que el aceptar una “normal anormalidad” del adolescente, no implica ubicar a éste en
La cantidad y la calidad de la elaboración de los duelos de la adolescencia determinarán la mayor o un cuadro nosológico, sino que tiene por objeto facilitar la comprensión de este periodo de la vida,
menor intensidad de esta expresión y de estos sentimientos. con las características que he destacado, todo lo cual configura una manifestación que se puede
objetivar en la clínica .la descripción de esta situación, en la que han sido destacados los caracteres
En el proceso de fluctuaciones dolorosas permanentes, la realidad no siempre satisface las
de “anormalidad”, tiene el mismo objeto que ha llevado a Melanie Klein a hablar de fantasías
aspiraciones del individuo, es decir, sus necesidades instintivas básicas, o su modalidad específica
psicóticas en el bebe. Se trata de ubicar la personalidad con todas sus características dinámicas
de relación objetal en su propio campo dinámico. El yo realiza intentos de conexión placentera –a
para una mejor comprensión de la misma. Las descripciones idealizadas, o los preceptos
veces displacentera-, nirvánica con el mundo, que no siempre se logra, y la sensación de fracaso
denigratorios y persecutorios con respecto a la adolescencia, no ayudan ni al sociólogo, ni al
frente a esta búsqueda de satisfacciones puede ser muy intensa y obligar al individuo a refugiarse
educador, ni al psicólogo o al psiquiatra a enfrentar este periodo de la vida cuyo estudio profundo,
en sí mismo. He ahí el repliegue autista108que es tan singular del adolescente y que puede dar
curiosamente ha sido dejando un poco de lado, si se revisa adecuadamente la literatura
origen a ese “sentimiento de soledad” tan característico de esa típica situación de “frustración y
psiquiátrica y psicoanalítica, excepto la de los últimos dos o tres años.
desaliento” y de ese “aburrimiento” que “suele ser un signo distintivo del adolescente”109. El
adolescente se refugia en sí mismo y en el mundo interno que ha ido formando durante su infancia Poder aceptar la anormalidad habitual en el adolescente, vista desde el ángulo de la personalidad
preparándose para la acción y, a diferencia del psicópata, del neurótico o del psicótico, elabora y idealmente san o de la personalidad normalmente adulta, permitirá un acercamiento más
reconsidera constantemente sus vivencias y sus fracasos. Como ejemplo típico de lo contrario productivo a este período de la vida. Podrá determinar el entender al adolescente desde el punto
podemos tomar al psicópata, que siente la necesidad de actuar directamente por lo penoso que se de vista adulto, facilitándole su proceso evolutivo hacia la identidad que busca y necesita.
Solamente si el mundo adulto lo comprende adecuadamente y facilita su tarea evolutiva, el
adolescente podrá desempeñarse correcta y satisfactoriamente, gozar de su identidad, de todas
107
knobel, M.: “Psicología de la adolescencia”. La Plata, Revista de la Universidad de La Plata, 16. pág. 55, 1962. sus situaciones, aun de las que aparentemente tienen raíces patológicas, para elaborar una
108
Klein, M. : “Un enfoque sobre la temporalidad en el psicoanálisis de la adolescencia”. Trabajo presentado a la personalidad más sana y feliz.
Asociación psicoanalítica Argentina, 1969.
109
Campo , A.: “El pensamiento y la culpa en la personalidad psicopática”. Trabajo presentado en la Asociación
Psicoanalítica Argentina, 1963. De lo contrario, siempre se proyectara en el adolescente las ansiedades y la patología del adulto y
La adolescencia normal - - Arminda Aberasturi et al. 47 La adolescencia normal - - Arminda Aberasturi et al. 48
se producirá ese colapso o crisis de enfrentamiento generacional, que dificulta el proceso evolutivo
y no permite el goce real de la personalidad.