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II. La Autoevaluación en El Marco de La Gestión Escolar

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II.

La autoevaluación en
el marco de la gestión escolar
La escuela de educación básica se constituye como una institución
dedicada socialmente a enseñar con el propósito de formar a los alumnos
y contribuir en su desarrollo como personas y ciudadanos. En ella hay obje-
tivos, acciones y prácticas que coexisten, interactúan y se articulan entre sí
de manera dinámica. Asimismo, se pueden distinguir y clasificarse según
su naturaleza: hay de índole pedagógico, de carácter administrativo y orga-
nizativo; de tipo social comunitario. Esa distinción permite observar que al
interior de la escuela y de sus procesos existen dimensiones, ámbitos o planos
de acción diferentes y complementarias.
Para revisar lo que se hace en la escuela, cómo se hace, la intención con
la que se hace y los resultados de dichos haceres, es necesario iniciar un pro-
ceso de autoevaluación. Este proceso parte de tomar la decisión de reconocer
la situación actual de la escuela con la intención de mejorarla, decisión que
implica valorar lo que ocurre a partir de cada uno de los actores escolares
que la forman y cómo cada uno de ellos contribuye con el logro educativo que
obtienen los estudiantes. El logro educativo es, en suma, lo que indica la
pertinencia de las decisiones que se toman en cada organización escolar y es
la razón central del análisis de la realidad de la escuela.
Realizar un ejercicio de autoevaluación es importante porque pone en
manos de los actores escolares una forma de identificar las intenciones,
acciones o prácticas que es posible mejorar en función de los resultados de
aprendizaje que obtienen sus alumnos. Así, se podrá reconocer qué de lo
que se hace en la práctica pedagógica (formas de enseñanza); en las formas
de organizarse y de hacer funcionar a la escuela (clima organizacional); así
como la manera de administrar los recursos en el centro o cumplir con

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la normatividad, y las formas de relacionarse con los padres de familia
u otros miembros de la comunidad, tiene sentido en relación con los resulta-
dos esperados que deben obtener los estudiantes.
La autoevaluación puede ser inicial, formativa y final. Cada uno de estos
tipos de autoevaluación contribuye con la identificación de los asuntos clave
que tienen que ver con los aprendizajes que logran o no los alumnos, no obs-
tante, la autoevaluación inicial se realiza cuando se emprende la búsqueda
por la mejora del servicio que se ofrece, por ello se elabora una sola vez y se
recomienda que se desarrolle al principio del ciclo escolar. La autoevaluación
formativa y final corresponden a momentos que en el proceso de mejora apor-
tan información valiosa para enriquecer o rectificar las decisiones emprendi-
das por el colectivo a lo largo del ciclo escolar y al final de éste.
La autoevaluación se propicia desde el interior de la escuela con la parti-
cipación de los miembros de la comunidad escolar, con base en una decisión
clara y explícita de quienes la conducirán y realizarán. Se trata de una deci-
sión cuyo objetivo es conocer, comprender y mejorar sus propias prácticas; de
tal modo que este estado de cosas, se constituye en el punto de partida que
asume el colectivo escolar para dar paso al diseño de la planeación.
De lo anterior, se reconoce que la autoevaluación inicial y la planeación
están estrechamente relacionadas, dado que un plan sin punto de partida, sin
el análisis de lo que se debe y requiere mejorar, no tendría sentido. De ahí que
los resultados de la autoevaluación inicial son fundamentales porque se con-
vierten en los insumos que alimentan la generación de ideas como posibles
alternativas de mejora.
Por ello, la autoevaluación como herramienta, es una oportunidad para
dialogar, compartir observaciones y preocupaciones, construir o fortale-
cer el trabajo colegiado entre los profesores. Sin trabajo en equipo, no hay
mejora posible.
El proceso de autoevaluación es, también, una oportunidad para modificar
las formas de ver y entender la escuela, su organización y funcionamiento.
La autoevaluación inicial, desde la perspectiva de un proceso amplio de
mejora de la gestión escolar, se entiende como un momento de análisis indi-
vidual y colectivo de la situación actual de la escuela en cada una de sus
dimensiones. Este análisis pretende propiciar la reflexión consensuada acerca
de lo que es necesario hacer y dejar de hacer, a fin de asegurar el mejora-
miento continuo.
Para asegurar que la autoevaluación inicial posibilite la información que
se requiere para emprender un proceso de mejoramiento continuo, es nece-
sario planearla, de allí que las consideraciones que a continuación se señalan
pueden ayudar a prevenir acciones que favorezcan la fluidez y organización
de la información.

18 Plan estratégico de transformación escolar

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