Planeando la autoevaluación inicial de la escuela
Emprender el proceso de autoevaluación implica planear. Planear, para iden-
tificar lo que se requerirá hacer a fin de tener la información precisa que de
cuenta de la situación prevaleciente de la escuela; lo que sugiere considerar
lo siguiente:
Ü Revisar la información a analizar en cada una de las dimensiones con-
siderando las preguntas orientadoras de las fichas que se encuentran en
el anexo.
Ü Identificar el tipo de información que se requiere y quién o quiénes la
pueden proporcionar.
Ü Reconocer la información que se obtendrá a partir de lo que cada actor esco-
lar en su experiencia puede aportar, y diferenciarla de la información que se
obtiene de algún documento, material o instrumento a diseñar.
Ü Reconocer el tipo de destinatarios de los instrumentos: director, docentes,
personal de apoyo y asistencia, alumnos y padres de familia.
Ü Identificar el tipo de instrumentos a utilizar para obtener la información de
los que otorgan el servicio de la escuela y de los usuarios (alumnos y padres
de familia); si se desea, también se puede solicitar información a vecinos
de la escuela u otros miembros de la comunidad. Entre los instrumentos
a seleccionar están: cuestionario, entrevista, encuesta, estadísticas, planea-
ción de clase, cuadernos de alumnos, exámenes, actas de Consejo Técnico
Escolar y cuaderno de firmas, entre otros, que se utilizan en la escuela.
Ü Acordar quién o quiénes serán los responsables del diseño de los instrumen-
tos requeridos para la obtención de información, la búsqueda de documentos
o materiales de análisis.
Ü Considerar el universo escolar y decidir si la aplicación de los instrumen-
tos seleccionados será al total de los actores escolares o a una muestra
representativa y al azar; cuidando que el lenguaje sea comprensible para
cada participante.
Ü Acordar quién o quiénes pueden ser los responsables del proceso de levanta-
miento y procesamiento de información.
Ü Considerar el tiempo que se destinará a la obtención de información para el
análisis de la misma e integrar los resultados de la autoevaluación inicial de
la escuela.
Ü Aprovechar el o los instrumentos que se decidan utilizar tanto para conocer
las percepciones u opiniones de los actores escolares respecto del servicio que
se ofrece actualmente, como para identificar las expectativas que se tienen
respecto de cómo les gustaría que fuera el servicio que ofrece la escuela.
(El primer insumo es para la autoevaluación inicial, y el segundo para la
integración de la visión de la escuela que se pretende construir).
II. La autoevaluación en el marco de la gestión escolar 19
Dimensiones de la gestión escolar
El concepto de gestión escolar incluye múltiples aspectos y asuntos de la vida
cotidiana de la escuela; lo que hacen el director, los docentes, las relaciones
que establecen entre ellos, con los padres de familia y miembros de la comu-
nidad; los asuntos que abordan y la forma en la que lo hacen; enmarcado en
un contexto cultural que le da sentido y significado singular a su acción, que
contiene normas, reglas, conceptos y representaciones que se crean y recrean
en la cotidianidad escolar; para generar los ambientes y las condiciones de
aprendizaje de los alumnos.
Esta dinámica escolar resulta compleja al tratar de entenderla integrada,
no obstante, para comprenderla mejor, es necesario analizarla por partes.
Un análisis preciso de los elementos que intervienen, sugiere organizarlos
por dimensiones. Las dimensiones son, desde el punto de vista analítico,
herramientas para observar, analizar, criticar e interpretar lo que sucede
al interior de la organización y funcionamiento cotidiano de la escuela.
En este caso, las dimensiones a través de las que se propone hacer este análi-
sis son: pedagógica curricular, organizativa, administrativa y de participación
social comunitaria.
Hacer un análisis a través de las dimensiones descritas es conveniente para
los actores escolares, porque les permite reconocer distintas áreas de trabajo
que en lo cotidiano pudieran pasar desapercibidas, también para identificar
con mayor precisión lo que sucede en su realidad escolar en el día a día y qué
tanta responsabilidad tiene cada uno en ello. Y, fundamentalmente porque
favorece la apreciación de los puntos clave de sus haceres, que contribuyen
o no con el logro educativo de los estudiantes; razón de ser de la escuela de
educación básica.
A continuación se describen los contenidos que caracterizan cada dimen-
sión, los que habrá que considerar y valorar a fin de identificar la situación
prevaleciente de la escuela.
Dimensión pedagógica curricular
El contenido de esta dimensión permitirá reflexionar acerca de los procesos
sustantivos y fundamentales del quehacer de la escuela y sus actores: la ense-
ñanza y el aprendizaje. Para ello, se requiere analizar en lo individual y en
lo colectivo, lo que representan ambos conceptos, sus significados respecto
de lo que se sabe de ellos y del valor que tienen en sí mismos, dentro de lo
educativo y lo didáctico.
Se propone la revisión de los factores que se relacionan fuertemente con
ellos, como son la planeación, evaluación, clima de aula, uso del tiempo desti-
nado a la enseñanza y recursos de apoyo, entre los más importantes.
20 Plan estratégico de transformación escolar