Capítulo 1:
¿No estaban muertos?
Abraham y Ángela salen del despacho del director y se van a la habitación de
Ángela.
Lucas: ¿Qué dijo el director?
Ángela: ¿Qué hacen aquí?
Mia: Por favor, nos conocemos desde que tenemos 5 años, sabemos que
siempre después de cada reunión con el director van a una habitación a
hablar, ya sea la de Abraham o aquí.
Lucas: ¿No me van a responder? ¿Qué dijo el director?
Abraham: Encontraron a los 4 supuestos muertos.
Dante: ¿Qué? Si es una broma no es gracioso
Ángela: No es una broma, encontraron a Joaquín, Azul, Malena y Erick.
Milagros: No lo puedo creer.
Abraham: Ni yo.
Ángela: Hay que contarle a los demás.
Lucas: Si.
Abraham: Milagros, avisa a todos los demás excepto a los niños. Diles que nos
encontramos en la biblioteca en 15 minutos
Milagros: Okey.
Milagros sale a avisarles a los demás que habrá una reunión.
En la biblioteca:
Dante: El último que entre cierre la puerta por favor.
Abraham: ¡Hola, chicos! Perdón por molestarlos en su día libre, pero les quería
avisar que encontraron los 4 chicos que faltaban.
Henry: ¿No estaban muertos?
Charlotte: ¿Cómo puede ser posible? Supuestamente están muertos o
¿Encontraron los cuerpos?
Ángela: No, están vivos. *Suspira* A nosotros también nos sorprendió cuando
nos dijeron.
Henry: Y… amm… ¿Cu-cuando lle-llegan?
Milagros: Malena y Eric llegarán hoy a la tarde y Joaquín y Luz llegarán el
miércoles.
Los niños (Nili/Niliana, Tobías, Piper, Christopher, María, Rabí, Malena y
Agustín) estaban escuchando detrás de la puerta.
Susurrando
Niliana: No hagan ruido así no nos agarran.
Tobías: Ayy, Christopher no pises.
Christopher: *Sacando su pie de encima del pie de Tobías* Perdón, no te vi.
María: Cállense.
Escuchan la conversación.
Milena: ¿Quiénes son los 4 chicos que nombraron?
Rabí: No sé.
Agustín: Ellos nunca los nombraron ¿Por qué de la nada dicen que
supuestamente murieron y ahora están vivos? Tenemos derecho a saber.
Niliana: No, tú te quedas aquí.
Piper: O si no nos van a agarrar.
Agustín: Okey.
María: No se escucha nada.
Abren un poco la puerta
Los niños: *Gritan* AHHHHH
Abraham: ¿Qué hacen detrás de la puerta escuchando?
Empujan a Nili adelante.
Niliana: Ah am eh *Aclara la garganta* es que es que nos dio cu-curiosidad sa-
saber porque se re-reunían.
Abraham: Saben que está mal escuchar conversaciones ajenas.
Los chicos bajan la cabeza menos Agustín.
Agustín: Pero nosotros también tenemos derecho a saber qué pasa aquí ¿Por
qué nunca nos hablaron de esos chicos?
Abraham: Son muy chicos para saber que paso con ellos. Lo sabrán en su
momento.
Ángela: Igual ya terminamos de hablar del tema.
Dante: Solo habrá 4 chicos nuevos.
Agustín: Entonces ¿Por qué se reúnen?
Milagros: Es algo que ustedes no tienen nada que ver.
Mia: Hoy a la tarde llegarán 2 nuevos niños de su edad y el miércoles llegarán
2 chicos de nuestra edad.
Niliana: Pero ¿Por qué decían que ellos supuestamente estaban muertos?
Ángela: Lo sabrán después, ahora vayan a jugar.
María: ¿Podemos arreglar las habitaciones para los nuevos?
Ángela: Bueno.
Piper: Nosotras de la chica y ustedes del chico.
Rabí, Agustín y Christopher: Okey.
Se van.
Abraham: Bueno, solo eso, pueden irse.
Todos menos Dante, Lucas, Abraham, Mia, Milagros y Ángela.
Todos se van.
Pasó la tarde tranquila, los niños ya habían arreglado las habitaciones y se
fueron a jugar hasta que…
Piper: ¡CALLATE IDIOTA!
Christopher: Oblígame.
Piper se transforma en su animal mitológico que la representa.
Christopher: ¡AHHH!
Piper lo empieza a corretear por toda la casa transformada hasta que
Christopher ve a Ángela.
Christopher: *Corriendo* ¡ÁNGELA! ¡LA LOCA DE PIPER ME QUIERE MATAR!
Ángela: ¿Que?
Christopher corrió hasta Ángela, se puso detrás de ella y se aferró a sus
piernas.
Ángela: ¿Pero qué pasa?
Christopher: *Todavía aferrado a las piernas de Ángela y señalando a Piper con
una mano* Lo que pasa es que esa loca me quiere matar.
Piper vuelve a su forma natural.
Piper: *Señalando a Chris* Él lo empezó todo.
Ángela: ¡BASTA LOS DOS! Explíquenme bien lo que pasa.
Piper: Christopher me rompió el cuaderno para dibujar que me compro Dante.
Christopher: Fue un accidente, además ya te pedí perdón.
Piper: ¡TE ODIO CHRISTOPHER BERLUSCONI!
Ángela: Chris.
Christopher: ¿Sí?
Ángela: Pedile perdón.
Christopher: Perdón Piper.
Piper: Eso no arregla el cuaderno que me rompiste.
Ángela: A ver, tráemelo.
Piper fue corriendo al patio donde estaba su cuaderno y volvió con Ángela.
Piper: Aquí está.
Ángela agarró el cuaderno con una mano y con la otra frotaba la parte rota
durante 5 minutos mientras que los chicos veían atentos.
Arreglo el cuaderno.
Ángela: Listo.
Piper: *Con una sonrisa de oreja a oreja* Gracias Ángi, muchas gracias, te
quiero mucho.
Ángela: Yo también te quiero mucho y de nada. Ahora Christopher tenés que
tener más cuidado con lo que haces.
Christopher: Sí. Piper.
Piper: ¿Qué pasa?
Christopher: ¿Me perdonas?
Piper: Está bien.
Ángela: *Dirigiéndose a Christopher* Bueno, ahora podes dejar de tener
miedo.
Christopher: Yo nunca tuve miedo.
Ángela: Entonces me puedes soltar.
(Christopher todavía estaba aferrado a las piernas de Ángela con sus brazos y
piernas) Chris se suelta y se cae de cola.
Christopher: Ayy.
Piper: Jajaja.
Christopher: No te rías.
Ángela: Bueno, vayan a jugar.
Se estaban por ir pero a Piper le entró una duda.
Piper: Ángi.
Ángela: ¿Qué pasa Piper?
Piper: En que fue en lo que me convertí.
Ángela: En tu animal mitológico.
Christopher: Era como una hiena.
Ángela: Ese animal se llama “Leucrotta”.
Christopher: Daba miedo.
Piper: Que no tenías miedo, jajaja.
Christopher y Piper se fueron a jugar a sus habitaciones y Ángela se quedó
pensando.
Llega Dante detrás de Ángela.
Dante le lee la mente a Ángela:
Dante: Así que el animal mitológico de Piper es una “Leucrotta”.
Ángela: Sabes que no me gusta que me lean la mente y si, es una Leucrotta.
Dante: *Poniendo sus manos en sus bolsillos y agachando la cabeza* Pensé que se
habían extinguido.
Ángela: Yo también, hay que estar pendientes de Piper. Hoy por poco mata a
Christopher.
Dante: Hay que tener cuidado, pero no la tenemos que alejar de nosotros,
solo tenemos que enseñarle bien como controlar a uno de sus representantes.
Ángela: Si, no hay que hacer lo mismo que hicimos con Joaquín, lo que yo le
hice.