Trabajo de ciudadanía: Estado totalitario y Iosif Stalin.
¿Quién fue Iosif Stalin?
Iosif Stalin fue un político, revolucionario y dictador soviético de origen georgiano.
Es conocido por ser el segundo mayor genocida del mundo, después del dictador chino,
Mao Zedong.
Nació el 18 de diciembre de 1878, en lo que hoy es Georgia (en ese momento, parte del
imperio ruso).
Su infancia:
Su madre era costurera, y su padre un zapatero borracho y violento. Su padre abusó física y
psicológicamente de su esposa e hijo, durante varios años. Los golpeaba y maltrataba hasta
casi dejarlos sin vida. Un día, Stalin orinó sangre, por consecuencia de las palizas que le
daba su padre. Luego de años de maltrato, su padre se marcha de la casa, y quedan solo
su madre y él. Su madre era sumamente religiosa, por lo tanto, ella lo inscribió en un colegio
especializado en religión, con el que más tarde obtuvo una beca para estudiar en el
Seminario Teológico de Tiflis, una institución ortodoxa georgiana a la cual asistió desde la
edad de aproximadamente 15/16 años.
Juventud y comienzos:
En 1899, Stalin es expulsado del Seminario, al volverse marxista. Al salir del Seminario, se
unió a la lucha clandestina de los socialistas rusos contra el régimen zarista. Fue detenido
en 1902 y pasó más de un año en prisión antes de ser exiliado a Siberia, de donde se
escapó en 1904. Sufrió otras siete detenciones bajo el régimen del zar Nicolás II; la última
en 1913 duró hasta 1917.
Durante los últimos años del régimen zarista (1905-1917) apoyó a la facción bolchevique del
partido. Cuando en 1903 se escindió el Partido Socialdemócrata, siguió al movimiento
bolchevique que encabezaba Lenin. Para ayudar a la causa de Lenin, robaba bancos para
“expropiar” sumas de dinero.
Fue un militante activo y perseguido hasta el triunfo de la Revolución bolchevique de 1917,
época en la que surgió su sobrenombre de Stalin (hombre de acero).
Stalin y La Revolución Rusa:
Lenin le eligió Comisario del Pueblo para las Nacionalidades tras la revolución de
noviembre. Junto a Yákov Mijáilovich Sverdlov y Liev Trotski, asesoró a Lenin durante los
primeros y difíciles momentos de la guerra civil que siguió a la Revolución Rusa.
Fue comandante en varios frentes y Comisario del Pueblo para el Control del Estado entre
los años 1919 y 1923.
Se convirtió en secretario general del partido en 1922. Entonces surgieron las diferencias
con Lenin, el cual en su testamento político aconsejó que no se dejase a Stalin como
secretario general:
“Stalin es demasiado brusco, y este defecto, plenamente tolerable entre nosotros los
comunistas, se hace intolerable en el cargo de secretario general. Propongo a los
camaradas que busquen la forma de pasar a Stalin a otro puesto y nombrar a otro hombre
más tolerante, más leal, más correcto, más atento, menos caprichoso. No es una pequeñez,
y si lo es, se trata de una pequeñez que puede alcanzar importancia decisiva”.
Esta cita se encontraba en el testamento de Lenin, el cual fue escondido por Stalin.
Stalin llega al poder:
Lenin falleció y Stalin se unió a Grígori Zinóviev y a Kámenev para gobernar el país. Con la
alianza se enfrenta a su gran rival Trotski, principal candidato para suceder a Lenin. Aunque
el líder de la Revolución (Lenin) había indicado su preferencia por Trotsky (ya que
consideraba a Stalin demasiado cruel), Stalin maniobró aprovechando su control sobre la
información y sobre el aparato del Partido, aliándose con Zinoviev y Kámenev hasta
imponerse a Trotsky. La lucha por el poder se disfrazó de argumentos ideológicos,
defendiendo cada bando una estrategia para consolidar el régimen comunista: la
construcción del socialismo en un solo país (Stalin) contra la revolución permanente a
escala mundial (Trotsky). Derrotó a sus rivales con una hábil manipulación y utilización de
los órganos del partido y del Estado, en 1929, ya había consolidado su posición como
reconocido sucesor de Lenin. Una vez que derrotó a Trotsky (al que mandó al exilio en 1929
y luego hizo asesinar en 1940), se deshizo también del ala «izquierda» del partido (Zinoviev
y Kámenev, ejecutados en 1936) y del ala «derecha» (Bujarin y Rikov, ejecutados en 1938)
e impuso una sangrienta dictadura personal, apropiándose de las ideas políticas que habían
sostenido sus rivales.
La URSS en manos de Stalin:
Stalin gobernó la Unión Soviética de forma tiránica desde los años treinta hasta su muerte,
implantando el régimen más totalitario que haya existido jamás; pero también hay que
atribuirle a él la realización del proyecto socioeconómico comunista en Rusia, la extensión
de su modelo a otros países vecinos y la conversión de la URSS en una gran potencia. En
pocas palabras, Stalin habría sido el mayor genocida y tirano, responsable de millones de
muertes, pero también responsable de convertir a la Unión Soviética en una de las mayores
potencias económicas del mundo. Radicalizando las tendencias autoritarias presentes entre
los bolcheviques desde la Revolución, acabó de eliminar del proyecto marxista-leninista
todo rastro de ideas democráticas o emancipadoras: anuló todas las libertades, negó el más
mínimo pluralismo y aterrorizó a la población instaurando un régimen policial. Dispuesto a
eliminar no sólo a los discrepantes o sospechosos, sino a todo aquel que pudiera poseer
algún prestigio o influencia propia, lanzó contra sus compañeros comunistas sucesivas
purgas que diezmaron el partido, eliminando a la plana mayor de la Revolución. A esto se lo
llamó la Gran Purga.
Stalin y la Guerra Fría:
Stalin fue un político ambicioso y realista, movido por consideraciones de poder y no por
ideales revolucionarios. En los días previos a la Segunda Guerra Mundial, no tuvo reparos
en firmar un pacto de no agresión con la Alemania nazi para asegurarse la tranquilidad en
sus fronteras, el reparto de Polonia y la anexión de Estonia, Letonia y Lituania (Pacto
Germano-Soviético de 1939).
A pesar de todo, Adolf Hitler invadió la URSS, arrastrando a Stalin a la guerra en 1941.
Stalin movilizó eficazmente las energías del país apelando a sus sentimientos nacionalistas
(proclamó la Gran Guerra Patriótica): organizó la evacuación de la industria de las regiones
occidentales hacia los Urales, adoptando una estrategia de “tierra quemada”. Con ayuda del
clima, de las grandes distancias y de la lucha guerrillera de los partisanos, debilitó a los
alemanes hasta recuperarse y pasar a la contraofensiva a partir de la batalla de Stalingrado
(1942-1943). Después el avance ruso sería arrollador hasta llegar más allá de Berlín.
Fin de la Guerra Fría:
Formalmente, la fase más aguda de la guerra fría terminó con la muerte de Stalin; su
sucesor, Nikita Jruschov (1953-1964), impulsó la idea de la «coexistencia pacífica» de las
dos grandes potencias, que resultó ser una ficción retórica: los conflictos abiertos o
subterráneos a través de terceros países continuaron, y la guerra fría perduraría hasta la
caída del muro de Berlín (1989) y la disolución de la URSS (1991). En el XX Congreso del
PCUS (1956), Jruschov denunció las desviaciones ideológicas y los crímenes del periodo
anterior, dando inicio, con la expulsión de los estalinistas del partido, al proceso de
desestalinización del Estado.