Carrera: Acompañante Terapéutico.
Proyecto: Autismo.
Docente: Sraj, Carolina.
Alumnos: Bonilla, Andrés.
Corvalán, Andrea.
Rotela, Antonia.
Techera, Noelia.
Torres, Michelle.
Fecha de Entrega: 07/06/2024.
Centro de Formación: Sede Pilarica.
Índice
1. Introducción ……………………………………………..……………………03
2. Objetivos……………………………………………………..………………..04
3. Desarrollo…………………………………………………………..…………05
4. Definición de los Trastornos del Aspecto Autista…………...…………….06
• Autismo …………………………………………..………………..….06
• Trastorno de Asperger ………………………………………………06
• Trastorno desintegrativo de la infancia ……………………………08
• Síndrome de Rett …………………………………………..………..08
• Trastorno generalizado del desarrollo no especificado …….……08
5. Detección temprana y diagnóstico ………………………………..……….09
6. Signos y síntomas……………………………………………………………12
• Destrezas de comunicación e interacción sociales………………12
• Conductas o intereses restrictivos o repetitivos…………….….…13
• Otras características………………………………………....….…..14
7. Tratamiento …………………………………………………….…...………..15
8. Tipos de tratamientos ……………………………………………..…….…..16
• Enfoques conductuales……………………..………………….……16
• Enfoques del desarrollo………………………………..……………17
• Enfoques educacionales…………………………………………….17
• Enfoques socio-relacionales……………………..………..………..18
• Enfoques farmacológicos……………………………………………18
• Enfoques psicológicos………………………………..………..……19
• Tratamiento complementario y alternativo………………….….….19
9. Rol del acompañante Terapéutico en TEA…………………….…….…….20
• Objetivos generales del Acompañante Terapéutico………………21
10. Estrategias y herramientas………………………………………………….22
• Estructurar el ambiente……………………..…………..…..….……22
• Estrategias visuales…...……………………….……………..……..23
• Agenda de actividades ………………………………………..…….23
• Anticipación………………………………………………...……..….24
• Llevarlo a conocer y exponerlo a muchos lugares………….…...25
• Hacerle exigencias acordes a su nivel de desarrollo ………....…26
• Dar instrucciones en forma apropiada …………………….……...26
11. En cuanto al entorno familiar y educativo……………………….…...……27
• Exigir las mismas normas de comportamiento ………..……...….27
• Unificar criterios ……………………….………………………...…..27
• Trabajo en equipo …………………………………...….……..……28
12. Conclusión…………………………….......................................................28
13. BIBLIOGRAFIA………………………………………………….……….…..29
Introducción
Nuestro grupo decidió elegir este tema, ya que captó nuestro interés y es
un tema, que tiene mayor relevancia a lo largo del curso de Acompañante
Terapéutico.
En el presente informe, nos proponemos investigar sobre el déficit, las
fallas, la carencia, descubrir los recursos, las fortalezas, las habilidades y las
competencias que posee las personas diagnosticadas con Trastornos de
Espectro Autista (TEA), pondremos énfasis en casos, de niños y niñas en los
primeros años de la etapa escolar.
Etimológicamente el termino autista tiene su origen en griego, la raíz es
la palabra griega AUTO que significa “Propio, uno Mismo”. El significado de la
palabra, entonces, seria METERSE EN UNO MISMO.
La palabra autismo, fue utilizado por primera vez por el psiquiatra suizo
Paul Eugen Bleuler (1857-1939). En 1912, lo utilizó para referirse a una
alteración, propia de la esquizofrenia, que implicaba un alejamiento de la
realidad externa. La clasificación médica del autismo no ocurrió hasta 1943,
cuando el psiquiatra austriaco Leo Kanner (1896-1981), que estudió un grupo
de once niños e introdujo la caracterización de autismo infantil temprano.
Los niños presentaban dificultades para acciones recíprocas sociales y para la
adaptación a los cambios de rutinas, buena memoria, sensibilidad a los
estímulos, ecolalia y problemas para realizar actividades espontáneas. Es así
como Kanner, tomó el término autismo para referirse a la incapacidad de un
grupo de niños para establecer relaciones sociales, entre otras características
anteriormente mencionadas.
Objetivos
General
• Conocer el Trastorno del Espectro Autista (T.E.A.) y sus
dificultades, dentro del problema de su integración social.
Específicos
• Reconocer las características que presentan las personas
con T.E.A.
• Valorar las capacidades de las personas con T.E.A.
• Saber cómo tener un adecuado manejo y convivencia con
las personas con T.E.A.
• Producir una metodología adecuada para el
acompañamiento de las personas con T.E.A.
Desarrollo
Referencia histórica
Desde las aportaciones de Leo Kanner (1943) y Hans Asperger (1944),
el autismo, ha sido un concepto dinámico y foco de intensos debates. Así, las
interpretaciones sobre su origen transitaron, desde la inconsistente y nociva
culpabilización a los padres, hasta el actualmente aceptado, trastorno del
neurodesarrollo, el cual logró ser incorporado en los manuales diagnósticos,
recién en la década de los ochenta, concediendo a los profesionales, estrictos
criterios que, no sólo permiten delimitar el cuadro, sino también, favorecen el
diagnóstico, a la investigación y a la transferencia de conocimientos. Tanto
Kanner como Asperger, son considerados pioneros en la investigación del
autismo, ya que fueron los primeros en definirlo como una entidad clínica
distinta en el campo de la psiquiatría infantil. Ambos autores describieron a sus
pacientes con síntomas similares: aislamiento social, torpeza en la marcha,
dificultades en el lenguaje, en su forma, contenido y uso. Igualmente,
describieron aspectos no verbales de la comunicación afectados, como el
contacto visual y la falta de gestos. Además, reconocieron la deficiencia en su
juego imaginativo, los patrones repetitivos de actividades, movimientos
corporales estereotipados, el interés peculiar en ciertos objetos, respuestas
extrañas a estímulos sensoriales y, habilidades especiales en el manejo de su
memoria.
El autismo, por lo tanto, se diagnostica en las personas, basándose en
su comportamiento e historial de desarrollo. Así, sus primeras manifestaciones
aparecen antes de los tres años y permanecen durante toda la vida. Se
caracteriza, como lo perfilaron Kanner y Asperger, por sus dificultades en
utilizar el lenguaje, por su falta de reciprocidad personal, acompañado de
movimientos o comportamientos repetitivos o estereotipados.
Por otra parte, hay una distinción en el género que favorece el
diagnóstico en varones más que en mujeres a razón de 4:1.
Definición de los Trastornos del Aspecto Autista
Los trastornos del espectro autista (TEA), también denominados
trastornos generalizados del desarrollo (TGD), son un conjunto de problemas
vinculados al neurodesarrollo, con manifestaciones preferentemente cognitivas
y comportamentales, que ocasionan notables limitaciones en la autonomía
personal y son una importante causa de estrés en la familia. En los años
setenta, el autismo junto a otras categorías diagnósticas como Trastorno de
Rett, Trastorno Desintegrativo de la infancia, Trastorno de Asperger y Trastorno
Generalizado No Especificado, formaron parte del llamado Trastorno
Generalizado del Desarrollo (TGD), término y clasificación que sigue vigente en
los manuales diagnósticos.
• Autismo
Se trata de un trastorno conductual de base biológica y asociado a
diversas etiologías. Socialmente, se trata de niños aislados, desinteresados por
el entorno y sus pares. No tienen un juego simbólico. Su contacto visual es
disperso. Tienen dificultades para reconocer las expresiones faciales y tienen
escasa atención compartida.
• Trastorno de Asperger
Es un trastorno del desarrollo que se incluye dentro del espectro autista
y afecta a la interacción social recíproca, la comunicación verbal y no verbal, la
resistencia para aceptar cambios, inflexibilidad del pensamiento y poseer
campos de interés reducidos. En general, estas personas son extremadamente
buenas en habilidades de memoria (hechos, formas, fechas, épocas, etc.) y
muchos sobresalen en matemáticas y ciencia.
Hay un espectro en la gravedad de síntomas dentro del síndrome; el
niño muy levemente afectado a menudo no es diagnosticado y puede apenas
parecer raro o excéntrico.
Los niños con síndrome de Asperger tienden a tener más problemas en
la sociabilidad, que aquellos con TSP, pero generalmente hablan antes con
fluidez. Parece que existe una especie de compensación entre habilidades de
comprensión tempranas y sociabilidad.
Conforme el niño madura, con frecuencia resulta difícil especificar bajo
que epígrafe encaja mejor. Muchos niños mejoran de forma espectacular y los
diagnósticos pueden cambiar.
A pesar de que el síndrome de Asperger es mucho más común que el
autismo, sigue siendo una condición rara y pocas personas, incluidos los
profesionales, la conocen y mucho menos tienen experiencia al respecto.
Parece afectar más a los varones que a las mujeres. En términos generales,
los afectados encuentran dificultades para hacer amigos, pues no entienden las
claves sutiles necesarias para ello.
A menudo utilizan un lenguaje ligeramente extraño en intérprete
literalmente lo que leen u oyen. Son más felices en ambientes estructurados y
con rutinas; cuando encuentren dificultad en decidir qué hacer recurren a sus
actividades preferidas. Aman la alabanza, ganar y ser los primeros, y les resulta
difícil de sobrellevar el fracaso, la imperfección y la crítica. El mal
comportamiento proviene, a menudo de la inhabilidad para comunicar sus
frustraciones y ansiedades. Necesitan amor, dulzura, cuidado, paciencia y
comprensión. Dentro de este marco realizan grandes progresos.
• Trastorno desintegrativo de la infancia
Es una entidad rara. El desarrollo aparenta ser normal, pero, alrededor
de los dos años, hay una regresión conductual en diversas áreas del desarrollo.
• Síndrome de Rett
Se presenta principalmente en niñas y, ocurre por causa de la mutación
de un gen, que codifica la producción de la proteína MECP2. Se caracteriza por
un estancamiento en el crecimiento cefálico, pérdida del uso propositivo de las
manos, conductas estereotipadas de sus manos y, deterioro psicomotor
progresivo.
• Trastorno generalizado del desarrollo no especificado
Se caracteriza por una dificultad severa y generalizada en el desarrollo
de las habilidades de comunicación verbal y no verbal, en sus interacciones
sociales y, por un comportamiento e intereses estereotipados, pero, que no
cumplen con los criterios para ser clasificados en alguna de las cuatro formas
descritas anteriormente.
En el año 1979, los aportes de Lorna Wing y Judith Gould (Gillberg,
2006), acomodaron el concepto a la idea de un continuo, considerando con la
denominación de Trastorno del Espectro Autista, grados de complejidad o de
severidad. Sólo el Síndrome de Rett, por tener una entidad genética
reconocida, estaría excluido en esta denominación.
La aproximación al DSM 5, eliminaría las categorías descritas. Y el grado
de compromiso o de severidad lo estaría delimitando, el rendimiento cognitivo y
la presencia y funcionalidad del lenguaje.
Detección temprana y diagnóstico
La detección temprana de TEA es importante, ya que está
relacionada con la evolución clínica. Es el rol fundamental de los profesionales
de la Atención primaria, el detectar signos precoces de TEA, mediante el
seguimiento del desarrollo del niño, el conocimiento de los signos de alerta
específicos de TEA a diferentes edades y el uso de instrumentos de cribaje,
como el M- CHAT.
Además, no existe alguna prueba biológica que diagnostique TEA y el
diagnóstico, es eminente clínico por equipos multidisciplinarios expertos en
TEA.
La etiología del TEA, aunque sigue siendo mayormente desconocida,
poco a poco van conociéndose los diferentes mecanismos etiológicos; de tal
manera que, actualmente las evidencias indican que no existe un autismo, sino
que el autismo o los TEA son diferentes trastornos, de etiologías múltiples, que
tienen fenotipos similares. La etiología genética es la más sustentada y que
existen diferentes mecanismos genéticos en TEA;
• 10 de cada 100 casos de TEA, se asocian a causas
sindrómicas, de causa monogénica identificada como es el caso del
frágil X, fenilcetonuria, tuberoesclerosis, síndrome de Rett, etc.
• 5 de cada 100, se asocian a alteraciones cromosómicas
raras, como es el caso de la heredada duplicación maternal 15q11-q13,
trisomía 21, 45X síndrome de Turner, 47XYY, 47XXY, etc.
• 5 de cada 100, se asocian a variaciones en el número de
copias de partes del genoma, que se repiten más o menos veces,
comúnmente denominados copy number variants (CNV), particularmente
aquellos CNV que son raros o poco frecuentes en la población.
• 5 de cada 100, asociados a variaciones genéticas
penetrantes y poco frecuentes en la población (SHANK, etc.)
• 75 de cada 100, de causas multifactoriales desconocidas,
con factores ambientales modulando la expresión genética y factores
como la edad paterna, que podrían asociarse a un incremento de
mutaciones genéticas.
El riesgo genético de recurrencia, una vez que se tiene un hijo con
TEA, podría variar según las diferentes etiologías genéticas implicadas y ser
menor en aquellos casos en que surgen variaciones genéticas (no heredadas
de los padres) en el hijo afectado. Además, el riesgo de tener un segundo hijo
afectado, podría ser mayor de lo que previamente se estimaba (alrededor del
10%), sobre todo en aquellas familias que tienen ya un hijo con TEA. La
recurrencia o riesgo de TEA en un segundo hijo, es mayor en estas familias,
alrededor del 32% versus un 13,5% en aquellas familias que no tienen un hijo
afectado. El riesgo en familias también se incrementa, dependiendo del género
del hijo afectado. Estableciendo que un 25,9% de riesgo de recurrencia en
hermanos, si el afectado con TEA es un chico y de un 9,6% si el afectado es
una chica.
Los signos precoces del autismo difieren, si el TEA va acompañado de
discapacidad intelectual, que ocurre en una minoría y que, a los signos propios
del autismo, se acompañan los propios de la discapacidad con retraso evolutivo
generalizado en su psicomotricidad, comunicación, curiosidad, control de
esfínteres y, en general, en su capacidad de adaptación funcional. En aquellos
que tienen una capacidad cognitiva dentro de la normalidad, los primeros
signos que se identifican tienen una cualidad “más autista”. Si el desarrollo del
lenguaje expresivo está afectado, suele ser la primera señal de alarma, aunque
los padres retrospectivamente identifiquen problemas más precoces, en el área
de la respuesta, iniciativa social o comunicativa. Es en el Nivel Inicial por lo
general, que en aquellos TEA de buena capacidad intelectual y buen desarrollo
de lenguaje expresivo, se identifican los problemas de sociabilidad y
comunicación pragmática, las dificultades de adaptarse a las normas,
comprender un nuevo entorno alejado de sus referentes adultos y dificultades
de incorporarse al juego con sus iguales. Los padres de hijos con autismo
refieren alteraciones temperamentales de una manera retrospectiva,
destacando conductas muy pasivas en sus hijos, evidenciando una ausencia
de quejas o protestas, por la sensación de hambre o dolor y una ausencia total
de curiosidad por su temperamento, lo contrario con gran irritabilidad, alteración
del sueño, rabietas inconsolables y rechazo a la alimentación.
Estudios retrospectivos de niños con autismo, utilizando vídeos previos
al diagnóstico, señalan que frecuentemente el comportamiento social es normal
a los 4-6 meses y que, entre los 9-12 meses, es frecuente la pérdida de
competencias sociales, como la mirada ocular, las vocalizaciones, etc.
A los 12 meses, los signos de alerta son: disminución del contacto ocultar, no
reconocer su nombre, no señalar para pedir y no mostrar objetos a los adultos.
Diversos estudios de detección precoz de síntomas han confirmado estos datos
y sugieren que el autismo puede ser detectado en torno a los 12 meses de
edad.
En la detección de TEA, se pueden establecer distintos niveles. En un
primer nivel estaría la vigilancia del desarrollo mientras que, en un segundo
nivel, estaría la detección específica de un TEA, y un tercer nivel, donde
situamos ya la valoración diagnóstica específica por parte de un servicio
especializado.
En la actualidad no hay ningún tipo de análisis neurológico,
bioquímico o genético que pueda por sí sólo diagnosticar inequívocamente la
presencia de autismo. El diagnóstico sigue siendo clínico, en el cual, hay uso
de entrevistas, observaciones y pruebas de desarrollo, por lo cual se debe ser
cuidado/a, cuándo se recomienda algún estudio médico, ya que puede
representar un gasto enorme e inútil para los padres.
Dentro del ámbito educativo, diagnosticar Trastorno del Espectro Autista,
es una responsabilidad compartida por profesionales, tales como: Psicólogos
de Educación Especial (generalmente con formación en Psicología del
Desarrollo, Psicogenética o Neuropsicología), los Maestros o los Terapistas de
Comunicación y la opinión experta de un neuropediatra.
Signos y síntomas
Los Trastornos del Espectro Autista (T.E.A.) son discapacidades del
desarrollo causadas por diferencias en el cerebro. Las personas con TEA, con
frecuencia tienen problemas con la comunicación y la interacción social,
conductas o intereses restrictivos o repetitivos. Las personas con TEA, también
podrían tener maneras distintas de aprender, moverse o prestar atención. Es
importante señalar, que algunas personas sin TEA, también podrían tener
algunos de estos síntomas. Sin embargo, en las personas con TEA, estas
características pueden dificultar mucho su vida.
Destrezas de comunicación e interacción sociales
Las destrezas de comunicación e interacción sociales pueden ser un
desafío para las personas con TEA.
Algunos ejemplos de característica de la comunicación social y de la
interacción social relacionadas con personas diagnosticadas con TEA son:
• Evitar mirar a los ojos a otra persona o no mantener el
contacto visual.
• No responder cuando lo llaman por su nombre, hacia los 9
meses de edad.
• No mostrar expresiones faciales como de felicidad, tristeza,
enojo y sorpresa, hacia los 9 meses de edad.
• No participar en juegos interactivos simple como dar
palmaditas con las manos, hacia los 12 meses de edad.
• Usar pocos o ningún gesto, hacia los 12 meses de edad;
por ejemplo, no decir adiós con la mano.
• No compartir intereses con otras personas, hacia los 15
meses de edad; por ejemplo, no mostrar un objeto que le guste.
• No apuntar a algo interesante para mostrarlo, hacia los 18
meses de edad.
• No notar cuando otras personas están lastimadas o
molestas, hacia los 24 meses de edad.
• No notar a otros niños ni jugar con ellos, hacia los 36
meses de edad.
• No jugar hacer otra cosa, como un maestro o superhéroe,
hacia los 48 meses de edad.
• No cantar, bailar ni actuar para usted, hacia los 60 meses
de edad.
Conductas o intereses restrictivos o repetitivos
Las personas con TEA tienen conducta o intereses que parecen
inusuales. Estas conductas o intereses distinguen a los TEA de las afecciones
que solo se definen por problemas con la comunicación y la interacción social.
Los ejemplos de conductas e intereses restrictivos o repetitivos relacionados
con el TEA pueden incluir:
• Poner juguetes u otros objetos en fila y molestarse cuando
se cambia el orden.
• Repetir palabras o frases una y otra vez. (denominado
ecolalia).
• Jugar con juguetes de la misma manera todo el tiempo.
• Enfocarse en partes de los objetos; por ejemplo, en las
ruedas.
• Irritarse con cambios mínimos.
• Tener intereses obsesivos.
• Tener que seguir ciertas rutinas.
• Aletear las manos, mecer el cuerpo o girar en círculos.
• Reaccionar de manera inusual a la forma en que las cosas
suenan, huelen, saben, se ven o se sienten.
Otras características
La mayoría de las personas con TEA tienen otras características
relacionadas. Estas podrían incluir:
• Retraso en la destreza de lenguaje.
• Retraso en las destrezas de movimiento.
• Retraso en las destrezas cognitivas o de aprendizaje.
• Conducta hiperactiva, impulsiva o distraída.
• Epilepsia o trastornos convulsivos.
• Hábitos de alimentación y del sueño inusuales.
• Problemas gastrointestinales; por ejemplo, estreñimiento.
• Estados de ánimo o reacciones emocionales inusuales.
• Ansiedad, estrés o preocupación excesiva.
• No tener miedo o tener más de lo normal.
Tratamiento
Los tratamientos actuales, buscan reducir los síntomas que interfieren en
el funcionamiento diario y la calidad de vida. El TEA afecta cada persona de
manera distinta, lo que significa que las personas con TEA, tienen fortalezas y
desafíos únicos y distintas necesidades de tratamiento. Por lo tanto, los planes
de tratamiento, generalmente incluyen varios profesionales y son adaptados a
la persona.
Los tratamientos se pueden dar en entornos de educación, de salud, de
la comunidad, en el hogar, o en una combinación de entornos. Es importante
que los profesionales, se comuniquen entre ellos, y con la persona con TEA y
su familia para garantizar que las metas y el progreso el tratamiento estén
cumpliendo con las expectativas.
A medida que las personas con TEA salen de la escuela secundaria y se
van haciendo adultas, pueden necesitar servicios adicionales para ayudarlas a
mejorar su salud y funcionamiento diario, y facilitar su participación social y
comunitaria. Alguna podría necesitar ayuda para continuar con su educación,
completar una capacitación laboral, encontrar empleo y conseguir vivienda y
transporte.
Tipos de tratamiento
Hay muchos tipos de tratamientos disponibles. Estos tratamientos
generalmente se pueden dividir en la siguiente categoría:
1. Enfoques conductuales
Se centran en cambiar los comportamientos, al entender lo que
pasa antes y después del mismo. Cuentan con la mayor cantidad de
evidencia para el tratamiento de los síntomas del TEA. Han sido
ampliamente aceptados entre los educadores y profesionales de
atención médica y se usan en muchas escuelas y centros de
tratamiento. Un tratamiento notable para las personas con TEA, se llama
ANÁLISIS CONDUCTUAL APLICADO (ABA). Este tratamiento alienta
los comportamientos deseados y desalienta los no deseados con el fin
de mejorar una variedad de destrezas. Se mide y hace seguimiento del
progreso.
Dos estilos de la enseñanza que usa el ABA son:
• La enseñanza de tarea discriminadas que se basa en
unas instrucciones, paso a paso, para la enseñanza del comportamiento
deseado. Las lecciones se dividen en sus partes más simples, y se
recompensan las respuestas y los comportamientos deseados. Los
comportamientos no deseados como la respuesta se ignoran.
• El tratamiento de respuesta fundamental se hace en un
entorno natural en lugar de uno de atención médica. Su meta es mejorar
algunas destrezas fundamentales que ayudarán a la persona a aprender
muchas otras destrezas. Un ejemplo de una destreza fundamental es
iniciar la comunicación con otras personas.
2. Enfoques del desarrollo
Se centran en mejorar determinadas destrezas, que tienen que
ver con el desarrollo, como la parte lingüística o físicas, o una variedad
más amplia de destreza del desarrollo interconectadas. Estos enfoques
suelen combinarse con los enfoques conductuales.
La terapia más común, es la terapia del habla y del lenguaje que
ayuda a mejorar la comprensión y el uso de la lengua y el habla de las
personas. Algunas personas se comunican verbalmente, otras pueden
comunicarse usando señas, gestos, imágenes o un dispositivo de
comunicación electrónico.
La terapia ocupacional enseña la destreza que ayudan a la
persona a vivir de una manera más independiente posible. Estas
destrezas incluyen: vestirse, comer, bañarse y relacionarse con las
personas. La terapia ocupacional puede incluir:
• Terapia de integración sensorial, para ayudar a mejorar la
respuesta a los estímulos sensoriales que puedan ser restrictivos o
abrumadores.
• Fisioterapia, para ayudar a mejorar las destrezas físicas,
como los movimientos finos de los dedos o los movimientos gruesos del
tronco y el cuerpo.
El modelo Denver de inicio temprano, es un enfoque amplio del
desarrollo que se basa en los principios del análisis conductual aplicado.
Se usa en niños de 12 a 48 meses de edad. Los padres y terapeutas,
usan el juego, los intercambios sociales y la atención compartida en
entornos naturales para mejorar las destrezas lingüísticas, sociales y de
aprendizaje.
3. Enfoques educacionales
Estos, se dan en el salón de clases. Un tipo de enfoque
educacional, es el tratamiento y enseñanza de niños con autismo y
problema relacionado con la comunicación (TEACCH). Se basa en la
idea de que las personas con autismo llegan a su máximo potencial con
la consistencia y el aprendizaje visual, probar a los maestros, formas de
adaptar la estructura del aula y mejorar los resultados académicos y
otros resultados. Por ejemplo, las rutinas diarias se pueden escribir o
dibujar y colocar a la vista. Se pueden establecer límites alrededor de las
estaciones de aprendizaje. Se pueden complementar las instrucciones
verbales, con instrucciones visuales o demostraciones físicas.
4. Enfoques socio-relacionales
Se enfocan en mejorar las destrezas sociales y en crear vínculos
emocionales. Algunos de estos enfoques, involucran a los padres o a
mentores de la misma edad.
• El modelo basado en el desarrollo, las diferencias
individuales y las relaciones (Floortime), anima a los padres y
terapeutas, a seguir los intereses de la persona, a fin de ampliar las
oportunidades para la comunicación.
• El modelo de intervención para el desarrollo de las
relaciones (RDI), involucra actividades que aumentan la motivación, el
interés y la capacidad para participar en interacciones sociales
compartidas.
• Las historias sociales, proveen descripciones simples de
qué esperar en una situación social.
• Los grupos de destrezas sociales proveen oportunidades,
para que practiquen destrezas sociales, en un entorno estructurado para
las personas con TEA.
5. Enfoques farmacológicos
No hay ningún medicamento que trate los síntomas principales
del TEA. Algunos medicamentos, pueden ayudar a las personas autistas
a funcionar mejor y tratar los síntomas concurrentes. Por ejemplo,
ayudar a manejar los altos niveles de energía, la incapacidad para
concentrarse o los comportamientos de autolesiones, cómo golpearse la
cabeza o morderse la mano. Los medicamentos también, pueden ayudar
a manejar las afecciones psicológicas concurrentes, como la ansiedad o
la depresión, además de las afecciones médicas, como las
convulsiones, o los problemas estomacales o gastrointestinales.
Es importante trabajar con un médico que tenga experiencia en el
tratamiento con personas con autismo, al considerar el uso de
medicamentos. Esto se aplica, tanto los medicamentos recetados como
los que se venden sin receta médica. Las personas, las familias y los
médicos, deben trabajar juntos para monitorear el progreso y las
reacciones, a fin de asegurarse de que los efectos secundarios
negativos de un medicamento no superen sus beneficios.
6. Enfoques psicológicos
Estos ayudan a sobrellevar la ansiedad, la depresión y otros
problemas de salud mental. La terapia cognitivo-conductual (TCC), es un
enfoque psicológico, que se basa en aprender las conexiones entre los
pensamientos, los sentimientos y los comportamientos. Durante este tipo
de terapia, el terapeuta y la persona, trabajan juntos para determinar las
metas y luego para cambiar la forma en que la persona piensa acerca de
una situación a fin de cambiar su forma de reaccionar a ella.
7. Tratamientos complementarios y alternativos
Algunas personas y algunos padres, usan tratamientos que no
entran en ninguna de las otras categorías. Estos se conocen como
TRATAMIENTOS COMPLEMENTARIOS Y ALTERNATIVOS. A menudo,
se usan para suplantar los enfoques más tradicionales. Podrían incluir
una alimentación especial, suplementos a base de hierbas, atención
quiropráctica, terapia artística, terapia con animales, conciencia plena o
terapia de relajación. Las personas y las familias deberían siempre
hablar con el médico antes de comenzar un tratamiento complementario
y alternativo.
Rol del acompañante Terapéutico en TEA
Tal como sabemos, el Acompañante terapéutico (AT) es un agente de
salud mental, capaz de contener al paciente. Se ofrece como sostén auxiliando
al paciente, acompañándolo y amparándolo en su desvalimiento, su angustia,
sus miedos y su desesperanza, pero también como apoyo estimulando,
motivando en el desarrollo de sus capacidades.
El AT, ocupa una posición asimétrica, con respecto al profesional que
dirige el equipo; deberá construir el espacio que le corresponde como un
espacio más en el equipo, teniendo en cuenta la relación privilegiada con el
acompañado, sobre todo por la calidad y cantidad de tiempo que comparte, es
decir, que quién posee mayor información acerca del pacientes es
precisamente el AT.
Un AT para un niño que padece TEA (Trastorno del Espectro Autista), es
muy importante para mejorar su calidad de vida. La compañía constante de una
persona especializada, ayuda a minimizar y a evitar el agravio de los síntomas.
Mediante un tratamiento basado en actividades individuales y grupales, se
intenta que el niño pueda desarrollar el lenguaje, la comunicación y la
interacción, para de esa forma lograr una inserción en la vida social. Para esto,
deberá conocer y reconocer toda la información expuesta en este informe, la
etiología y sintomatología del trastorno, los métodos de intervención y
estrategias prácticas, para luego adaptarlas a la singularidad de cada niño/a.
El AT deberá reconocer en su acompañado, sin importar el ámbito
donde se desempeñe, comportamientos tales como:
● Aquella sonrisa o llanto que no tenga motivo / justificación alguna.
● Resistencia al cambio de rutinas.
● Signos de hiperactividad o, por el contrario, pasividad extrema.
● Dificultad o ausencia en el habla.
● No establece contacto visual.
● Adopta posturas inadecuadas para su cuerpo.
● Aprecia y demuestra alto nivel de interés en objetos que giren o
estén en movimiento.
● La mayoría de las veces hay cierto rechazo en el contacto físico.
● Puede presentar conductas inadecuadas ante situaciones no
anticipadas (berrinches)
● Movimientos repetitivos, autoestimulaciones.
Los Objetivos generales de intervención en TEA son los siguientes:
• Adquirir hábitos sociales tendientes a la integración social.
• Promover la inclusión social de personas con autismo, a fin
de mejorar su desarrollo y calidad de vida.
• Crear un sitio de consulta, orientación y contención, para el
núcleo familiar.
• Apoyar y orientar a la familia.
• Favorecer la inclusión adecuada del niño y/o joven con TEA
al medio familiar de pertenencia.
• Evitar el aislamiento en el seno familiar o institucional.
• Desarrollar actividades ocupacionales previamente
seleccionadas y organizadas de acuerdo con las posibilidades del
paciente.
• Mantener las conductas de auto valimiento adquiridas que
se pueden perder por desuso o cambios funcionales.
• Promocionar, dentro de sus posibilidades, una vida
independiente.
• Lograr la máxima independencia personal.
• Brindar mayor bienestar y alivio para el paciente y su grupo
de pertenencia.
• Brindar ayuda profesional para él y su familia, ayudándoles
a mejorar sus condiciones y calidad de vida, ayudando de esta manera a
la construcción de lazos sociales.
Es a partir de dichos objetivos, donde se configura el rol del AT,
que será quién posibilite la estimulación y constancia necesaria para que la
intervención interdisciplinaria pueda obtener resultados positivos, ya que el
único agente de salud interviniente que tiene un recorte amplio, cotidiano y
continuo del paciente.
Estrategias y herramientas
El AT debe trabajar con el paciente y con su entorno. Siguiendo los
métodos y estrategias ya nombrados y tomando en cuenta el rol del AT,
exponemos las siguientes estrategias y herramientas para el AT:
En cuanto al trabajo con el paciente:
1) Estructurar el ambiente
La estructura física de un lugar, es la forma como están distribuidos
los espacios, muebles y materiales. Lo que el niño o niña ve en un lugar, le
informa o sugiere la actividad que se va a realizar, así como los materiales que
puede utilizar y los que no. Un ambiente organizado y ordenado, permite que el
niño o la niña permanezcan en la actividad y se motive por aprender. En
muchas ocasiones, la elevada actividad de los niños y las niñas con autismo,
se presenta porque el ambiente está muy mal organizado o sin actividades
planeadas. Por ejemplo, debe señalarse claramente el lugar donde se come,
donde se juega, donde se le enseña. Si esto no está bien organizado, debido a
su atención en túnel, puede enfocarse en algo que no corresponde al
momento. No es conveniente tener a la vista muchos materiales. Si es el
momento de comer, el niño o niña debe ver solo lo que corresponde a la
alimentación, en lugar de tener la televisión o juguetes al alcance.
Los niños y las niñas con autismo, al igual que todos, necesitan de
espacios recreativos; a la mayoría no les gustan los lugares muy encerrados.
Tampoco es conveniente que pasen siempre en el mismo lugar, porque luego
será difícil que acepten estar en lugares variados. Se deben buscar algunos
espacios al aire libre, que le permitan desplazarse libremente, sin el riesgo de
que se pierdan. Si aún no percibe peligros o le gustan las alturas, es necesario
colocar límites que le impidan salirse o tener un accidente.
2) Estrategias visuales
Todos los materiales visuales, ya sean dibujos, láminas, fotografías o
símbolos, son elementos de gran ayuda para los niños y las niñas con autismo,
tanto para el aprendizaje, el desarrollo de la comunicación, como para
aumentar su comprensión y regular su comportamiento. Su gran utilidad se
explica porque los niños y las niñas con autismo, tienen una gran capacidad de
almacenar imágenes en su cerebro. Muchas de las estrategias que aparecen a
continuación, están basadas en la utilización de elementos visuales. Ejemplo:
A. Nos saludamos.
B. Luego tendremos un juego libre.
C. Después vamos a pintar.
D. Luego iremos al parque.
E. Al regresar, tendremos clase de música.
F. Por último, nos iremos a casa.
3) Agenda de actividades
Los padres y maestros coinciden en lo efectivo que resulta anunciarle
al niño o a la niña, mediante dibujos o mediante objetos, la secuencia de
actividades que se van a realizar en el día. Esto les permite ajustarse a lo que
va a suceder, en lugar de dedicarse a otras actividades que quieren hacer a
cada momento. Gradualmente la agenda visual, les permite estar bien
dispuestos a realizar las actividades programadas. Se hace la descripción al
tiempo que se señala cada imagen frente al niño o niña. Cuando vaya a iniciar
cada actividad, muestra la imagen correspondiente; al finalizarla, anuncia que
la actividad se terminó, se voltea o quita la imagen y se menciona la que sigue.
De esta forma va siendo claro para el niño lo que falta.
Es frecuente que los niños o las niñas con autismo, quieren repetir una
actividad que les agrada en particular y se muestran ansiosos o irritables si no
se les permite. La secuencia de actividades, les facilita aceptar, que existe un
momento predeterminado para ello y que no la pueden realizar de inmediato.
Gracias a su memoria visual sobresaliente, recuerdan las imágenes de las
actividades y la forma como están secuenciadas. Hay muchas formas de
presentarle la agenda al niño y niña. Puede hacerse con dibujos, fotografías o
con objetos que representan las actividades que se van a realizar. Pueden
buscarse ejemplos y herramientas en las páginas del método TEACCH y
ARSSAC.
4) Anticipación
Debido a su particular forma de procesar la información, los niños y
las niñas con autismo, evocan en su mente las imágenes de lo que conocen o
ha ocurrido antes. Lo que es nuevo o diferente de lo habitual, les genera
ansiedad y malestar. Por tanto, anticipar es fundamental para que la novedad o
los cambios no los sorprendan. Consiste en dibujarle o mostrarle una foto
mientras se le explica la situación que va a vivir a continuación
.
Estos son algunos ejemplos:
• Uso de anticipación para anunciar un cambio de actividad:
• Uso de anticipación para anunciar un cambio de lugar.
• Uso de anticipación para anunciar un lugar o una actividad
que usualmente rechaza (peluquería)
• Uso de anticipación para que acepte una frustración
• Uso de anticipación para informarle cómo es un lugar
nuevo que visitará
5) Llevarlo a conocer y exponerlo a muchos lugares
Muchos padres, evitan salir a diferentes sitios con sus niños o niñas
con autismo, porque se comportan de manera inadecuada, con pataletas o
conductas repetitivas. Los padres se avergüenzan de las miradas que reciben,
ya que muchas personas de forma imprudente incluso los culpan y creen que
es un malcriado; no saben cómo manejar esta situación, por el comportamiento
irritable del niño o de la niña y terminan encerrados en sus casas para evitar
problemas. Esto es un error, porque de esta manera consiguen que se aísle
cada día más y no aprenda cómo comportarse apropiadamente. Además, los
niños y las niñas que pasan mucho tiempo encerrados, se vuelven más
inquietos e irritables. Los padres y madres que han logrado progresos con sus
hijos o hijas, cuentan que para mejorar la conducta social de sus hijos y
superar situaciones como las mencionadas, les han servido las siguientes
estrategias:
• Anticiparle con una agenda visual, el lugar que van a visitar
y las actividades que realizarán.
• No frecuentar siempre los mismos lugares, ir a diferentes
parques, supermercados, cambiar de rutas, visitar diferentes familiares.
Esto le permite al niño adaptarse con más facilidad a los cambios de
entornos.
• Cuando van a realizar una visita, o ir a un lugar donde les
tocará esperar, es útil llevar algunos juguetes del agrado del niño o de la
niña.
• En casa, se le anticipa que los puede utilizar al llegar a tal
lugar. Esto evita que el niño o la niña comiencen a tocar lo que no debe
y evita que comience a comportarse en forma inadecuada porque está
aburrido.
6) Hacerle exigencias acordes a su nivel de desarrollo
Al ver al niño o a la niña con autismo interesado en muy pocas cosas,
puede ocurrir que no se le enseñe lo mismo que a los demás. Es necesario,
tener presente lo que a su edad se debe aprender en las diferentes áreas del
desarrollo: motricidad gruesa (movimientos de piernas y brazos) y fina
(movimientos de precisión con las manos), comunicación, socialización,
independencia personal, cognitiva. Si al principio, el niño o niña con autismo no
aprende al mismo ritmo de sus compañeros, no se debe desistir. Se deben
emplear diferentes apoyos e insistirle de buena manera.
7) Dar instrucciones en forma apropiada
Es frecuente que los niños y las niñas con autismo no sigan las
instrucciones que reciben y continúen en su actividad como si no oyeran,
porque no comprenden las palabras que les dicen. Es fundamental para su
desarrollo, que aprendan el significado de las instrucciones que se les dan y
que las cumplan como los demás compañeros. Inicialmente se les enseña a
reconocer instrucciones simples como “sentate”, “parate”, “guarda”, “mira acá”,
“dame”, etc. El adulto le debe dar la instrucción frente a la cara, con una frase
corta, de una a tres palabras. Se espera un instante y si el niño o la niña no
realizan la acción, se le guía para que la realice. Es muy importante felicitarlo
cuando la realice, para que comprenda que esa era la acción esperada y se
motive a repetirla.
Luego se enseña otra serie de instrucciones, de a 5 cada vez. Es necesario
seguir el procedimiento descrito y no cometer algunos errores, que les impiden
aprender a seguir instrucciones. Es un error dar la instrucción cuando el niño o
la niña no están atendiendo. No se debe dar la orden desde lejos, o cuando el
niño o la niña están muy concentrado en algo, pues debido a su atención en
túnel no escuchará lo que se le dijo. Por esto es necesario estar al frente para
hablarle. Otro error es dejar la instrucción sin cumplir. Es necesario asegurarse
que el niño o la niña realice la acción indicada en la instrucción, para que esas
palabras tengan significado.
En cuanto al entorno familiar y educativo:
1) Exigir las mismas normas de comportamiento
Antes que considerarlo como un autista, hay que recordar que es un
niño o una niña. Muchos padres, madres, olvidan esto y utilizan el autismo
como explicación o justificación para su comportamiento, y no le exigen lo
mismo que a los demás.
El autismo, no puede ser excusa para que deje de cumplir las normas.
Hacer cumplir las normas y no cederle. Se deben hacer cumplir sin
permitir que se vuelvan un juego o que el niño o la niña logre evadirlas.
Adicionalmente, es importante resaltar que se deben hacer cumplir las
normas, pero sin mostrarle enojo o malestar. Aclarar los lugares para las
actividades. Los niños y las niñas con autismo, tienden a salirse del lugar
donde hay muchas personas, donde hay ruido o donde se sienten encerrados.
También es frecuente que realicen actividades en un lugar no apropiado, como
por ejemplo comer en el suelo, orinar o defecar en un rincón o detrás de un
mueble, saltar en las camas.
2) Unificar criterios
Muchas veces sucede que los adultos que tienen relación con el niño, no
se ponen de acuerdo sobre las normas que debe seguir el niño o la niña.
Algunos exigen una norma, otros no lo hacen; algunos le ceden, otros le
exigen, lo que no facilita que aprenda y avance.
3) Trabajo en equipo
Es necesario que el docente, el cuidador y los padres se pongan de
acuerdo en las pautas para manejar su comportamiento inadecuado, favorecer
su socialización, fomentar su comunicación y, en general, todo lo que se le
debe enseñar.
Conclusión
Para finalizar, queremos destacar las siguientes afirmaciones:
• El TEA afecta la interacción social, comunicación y hay
presencia de intereses restringidos, en diferentes niveles de severidad.
• En el tratamiento del autismo la atención individualizada es
un principio básico necesario para la mejora del niño.
• Ningún tratamiento tiene la intención de curar el autismo,
sino suavizar sus síntomas e intentar facilitar el desarrollo en la vida
adulta.
• Los objetivos del tratamiento son: mejorar la calidad de
vida, propiciar la integración social, desarrollar habilidades útiles, y
prevenir un deterioro cognitivo.
• El AT, se ofrece como sostén auxiliando al paciente,
acompañándolo y amparándolo en su desvalimiento, su angustia, sus
miedos y su desesperanza, pero también como apoyo estimulando,
motivando en el desarrollo de sus capacidades.
• El AT, debe trabajar con el paciente y con su entorno
(familia y escuela)
• AT, será quién posibilite la estimulación y constancia
necesaria, para que la intervención interdisciplinaria, pueda obtener
resultados positivos, ya que es el único agente de salud interviniente que
tiene un recorte amplio, cotidiano y continuo del paciente.
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