§ 1.2.
Definición del concepto de constructividad
§ 1.2.1. Constructividad como atributo del diseño 11
Desde la primera definición de constructividad dada por CIRIA en 1983 varias versiones posteriores
han sido propuestas, con ligeros matices que complementan y precisan los alcances del concepto.
En general, la mayoría de las definiciones comparte los mismos descriptores conceptuales básicos
(Wong et al., 2007), pero ninguna reúne todos las precisiones y refinamientos que se han hecho en
forma separada por los autores (cuadro 1). A partir de este escenario, este documento propone una
definición basada en los acuerdos logrados, que recoge las más importantes precisiones realizadas y
que las complementa haciendo énfasis en su condición de atributo del diseño, y recalcando su
carácter observable, graduable y medible.
Cuadro 1:
CONSTRUCTIVIDAD
Principales definiciones
“la manera en la cual el diseño de un edificio facilita su construcción, sujeto a todos los requisitos de constructividad en la
generales del edificio terminado” (CIRIA, 1983) literatura
“la manera en la cual un diseño facilita el uso eficiente de los recursos de construcción y aumenta la
facilidad y seguridad de construcción en obra, al tiempo que los requerimientos del cliente son cumplidos”
(Lam et al., 2006)
[la constructividad de un diseño se refiere] “a la facilidad con la cual las materias primas de todo proceso
constructivo (mano de obra, maquinarias y herramientas, materiales) pueden ser combinados por el
constructor para completar el proyecto en una manera económica y a tiempo.(…) Intuitivamente, a mayor
nivel de constructividad, más eficiencia en el proceso constructivo” (Glavinich, 1995)
[la constructividad] “requiere un compromiso entre hacer un diseño más construible y dar cumplimiento a
los distintos factores que influencian el diseño, incluyendo calidad, estética, tiempo y costo” (Griffith, 1987;
Citado en Lam et al., 2006)
“la manera en la cual un diseño facilita su construcción” (BCA, 2005)
“la manera en la cual un diseño facilita su construcción, sujeto a todas las restricciones de los métodos y
procesos constructivos” (Fischer y Tatum, 1997)
“es un enfoque de diseño que busca eliminar el trabajo no productivo en obra, hacer el proceso de
producción más simple, y permitir tener una administración de obra más eficiente” (Emmit, 2002)
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A partir de estas definiciones generales, las siguientes precisiones resultan necesarias de enfatizar:
(1) La constructividad es un atributo del diseño: La constructividad describe la manera en que “un
12 diseño” facilita su posterior construcción; no la manera en que “un proyecto”, “un tipo de
administración” o incluso “un equipo profesional” facilita su construcción. La constructividad es
un atributo del diseño en sí.
(2) La constructividad es graduable: La constructividad no es absoluta, sino graduable, lo que
implica que todo proyecto tiene un cierto grado de constructividad que va, teóricamente, desde
cero hasta infinito. Un diseño tiene un alto grado de constructividad si “considera atentamente
el modo en que se ha de construir el edificio y los condicionantes prácticos que actúan en este
proceso”, mientras que un diseño tendrá un bajo grado de constructividad si “no tiene en
cuenta las realidades prácticas del proceso constructivo o [contiene características de diseño
que] están reñidas con ellas” (Adams, 1990)
(3) La constructividad es medible: La constructividad es un atributo que, teóricamente, se puede
graduar, medir y comparar; lo que, sin embargo, no implica que sea posible hacerlo fácilmente
hoy (Glavinich, 1995). Todavía no existen sistemas universales para medir la constructividad de
un diseño bajo criterios objetivos (Low, 2001).
(4) La constructividad está sujeta a otras variables de proyecto: La constructividad está
condicionada a ciertos requerimientos generales del cliente o del mismo proyecto, los que en
ocasiones pueden entrar en conflicto y obligar a aceptar un diseño con un grado menor de
constructividad. Esto quiere decir que es posible, probable y aceptable que en ciertas
situaciones las exigencias de constructividad deban ser postergadas por otras consideraciones
más importantes según los objetivos y requerimientos específicos del cliente y del proyecto,
obligando a los diseñadores a mantener siempre la capacidad de tomar decisiones en forma
sistémica.
Considerando lo anterior, en este documento la constructividad se define como: “el grado en el cual
un determinado diseño permite una mayor facilidad y eficiencia de construcción, sujeto a todos los
requerimientos del cliente y del proyecto” (figura 3).
Figura 3: CONSTRUCTIVIDAD
Definición de
Es un atributo del diseño
constructividad Grado en el cual un determinado diseño
permite una mayor facilidad y eficiencia Su objetivo es lograr facilidad y eficiencia
de construcción, sujeto a todos los en la construcción
requerimientos del cliente y del proyecto. Es graduable y medible
Está sujeto a otras variables de proyecto
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§ 1.2.2. Diferencia entre constructividad y constructabilidad
Constructividad y constructabilidad son dos términos frecuentemente confundidos o asumidos como
13
equivalentes. No obstante su aparente semejanza, existe una importante y significativa diferencia en
sus alcances (Wong et al., 2006b), y es crucial establecerla claramente, a fin de erradicar esta
confusión generalizada. La constructividad se refiere al grado en el cual un determinado diseño
permite una mayor facilidad y eficiencia de construcción. La constructabilidad, en cambio, se refiere
a la gestión eficiente del conocimiento y experiencia en construcción para optimizar todas las etapas
de desarrollo del proyecto y lograr cumplir los objetivos de proyecto con los menores recursos
posibles (cuadro 2). Por lo tanto, la diferencia fundamental radica en que mientras la constructividad
es un atributo del diseño, la constructabilidad es un enfoque en la administración de proyectos
(cuadro 3).
Ambos conceptos comparten el propósito final de lograr facilidad de construcción a fin de optimizar
los recursos productivos y cumplir con los objetivos de proyecto de la forma más eficiente posible.
Sin embargo, la constructividad se relaciona exclusivamente con la etapa de diseño, mientras que la
constructabilidad se relaciona con la gestión de todas las etapas del desarrollo de proyecto (CII,
1986; Lam et al., 2006; Wong et al., 2006b; Wong et al., 2007; Gimenez y Suarez, 2008).
Como se ha expuesto en § 1.1.3., dado que el concepto de constructabilidad es más amplio, y de
alguna forma envuelve en su alcance a la constructividad, es habitual encontrar que los
investigadores —especialmente en el área de gestión de la construcción— lo han preferido,
sugiriendo incluso descartar el uso del segundo (Wong et al., 2007; Griffith y Sidwell, 1997). Sin
embargo, en este estudio, así como aquellos centrados en la etapa de diseño, la especificidad y
precisión del término constructividad es la más adecuada.
Cuadro 2:
CONSTRUCTABILIDAD
Algunas definiciones de
“es la integración óptima del conocimiento y experiencia en construcción en la planificación, diseño, constructabilidad en la
logística y operaciones de obra para alcanzar todos los objetivos del proyecto” (CII, 1986) literatura
“es la integración del conocimiento de construcción en el proceso de gestación del proyecto equilibrando
las varias condicionantes ambientales [externas] y del proyecto [internas] para cumplir los objetivos y
obtener un rendimiento de edificio de óptimo nivel” (CIIA, 1996)
“se refiere a la habilidad para planificar, diseñar y construir un edificio cumpliendo los niveles de calidad
efectiva y económica, sujeto a los objetivos generales del proyecto” (Low, 2001)
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Cuadro 3: CONSTRUCTIVIDAD CONSTRUCTABILIDAD
Diferencias entre
constructividad y Atributo del diseño Enfoque de administración
14 constructabilidad
Se define en la etapa de diseño Involucra a todas las etapas de proyecto
Depende principalmente de los arquitectos, Depende principalmente de los administradores
ingenieros y otros diseñadores de proyecto y de los constructores.
Ambas tienen como propósito lograr la facilidad de construcción a fin de optimizar los recursos productivos
y cumplir con los objetivos de proyectos de la forma más eficiente posible.
§ 1.2.3. Diferencia entre constructividad y otros conceptos
a. Diferencia entre constructividad y factibilidad de construcción
Tanto la constructividad como la factibilidad de construcción describen, en cierta forma, el nivel
potencial de concreción física de cierto diseño en un escenario dado. Su diferencia radica en su
naturaleza: mientras la factibilidad es un concepto binario (si-no, un proyecto es factible o no), la
constructividad es un concepto gradual, que va desde cero hasta el infinito (un proyecto tiene
constructividad alta, media, baja…). Un diseño que exija faenas imposibles de realizar (e.g. estucar
manualmente un ducto estrecho por dentro) no es factible de realizar, por lo que tiene
constructividad nula (a menos que se realicen cambios en el diseño) Un diseño que incorpore faenas
difíciles de realizar pero posibles (e.g. estucar manualmente pilar curvo) es factible, pero tiene baja
constructividad. Por último un diseño con faenas fáciles de realizar, sigue siendo factible, pero su
constructividad aumenta (cuadro 4).
Cuadro 4: FACTIBILIDAD CONSTRUCTIVIDAD INTERPRETACIÓN
Diferencias entre
constructividad y No es factible Constructividad nula No se puede construir
factibilidad de
construcción Constructividad baja Es difícil de construir
Es factible
Constructividad alta Es fácil de construir
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b. Diferencia entre constructividad e integración diseño-construcción
Otra confusión usual es la creencia que mayor constructividad se da únicamente por mayor
integración de las fases y equipos de diseño y construcción. Efectivamente, cuando el equipo 15
diseñador trabaja de la mano con el equipo constructor desde las más tempranas etapas de proyecto,
existe una mayor probabilidad que una mayor cantidad de consideraciones sobre las particularidades
de las operaciones de construcción sean tomadas por el diseño. Sin embargo, tal como se describió
en § 1.1.2., dadas las condiciones de la industria actual, esto no es siempre posible. En un
escenario de fragmentación disciplinar, muchas veces los diseñadores deben contar únicamente con
su propia preparación para visualizar las implicancias constructivas en obra que tendrán sus diseños;
es justamente cuando el conocimiento específico de constructividad se hace relevante. Por lo tanto,
el conocimiento de constructividad es diferente: involucra la habilidad que tienen los diseñadores de
situarse en la posición del constructor y anticipar los problemas en obra, sin tener necesariamente a
un profesional de terreno integrado al equipo de diseño.
c. Diferencia entre constructividad y Gestión de Calidad Total
La Gestión de Calidad Total (GCT o TQM, Total Quality Management) es una estrategia de gestión
industrial que tiene como objetivo el mejoramiento continuo de todos los procesos organizativos y
productivos a fin de lograr total satisfacción del cliente. Por lo tanto, la diferencia entre
constructividad y GTC, es que este último es un concepto mayor que se aplica a todo el alcance del
proyecto, dentro del cual el mejoramiento de la constructividad juega un papel específico
puntualmente dentro la etapa de diseño.
Según la filosofía de la GCT, cada una de las partes involucrada en un proyecto —incluido el
mandante, constructor, ingenieros y arquitectos—juega el papel de “proveedor” y “cliente” al mismo
tiempo en una cadena continua de relaciones. Por ejemplo, el constructor se entiende como un
“cliente” del arquitecto en cuanto espera un “producto” de él (planos, especificaciones). Dentro de
esta cadena, la GCT pretende que el producto elaborado por el arquitecto sea de entera satisfacción
de sus clientes, incluyendo al cliente-constructor. Un mejoramiento en el grado de constructividad
del diseño representa una mejora en la satisfacción del cliente-constructor (el proyecto se puede
construir más fácilmente) y por tanto, un mejoramiento en el nivel de calidad total. En otras palabras,
dentro del marco conceptual de la GCT, el grado del constructividad es un indicador directo del nivel
de calidad del diseño (Arditi et al., 2002), y por tanto, del nivel de calidad del proyecto en general.
De hecho, Low y Abeyegoonasekera (2001) han demostrado que los principios de la constructividad
son integrables y coincidentes con los conceptos y elementos de las normas internacionales de
gestión de calidad ISO 9000 e ISO 9001.
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§ 1.3. Importancia de la constructividad como atributo del diseño
a. Desde el punto de vista del proyecto
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Los efectos del mejoramiento de la constructividad del diseño en el nivel de eficiencia del proyecto
son “intuitivos” (Glavinich, 1995), “ampliamente conocidos” (Low, 2001) o incluso “obvios” (Lam et
al., 2006). En general, la gran ventaja de incorporar conocimiento de los procesos de construcción
en el diseño se explica porque entre más tarde se toma una decisión de diseño más costo implica y
menor impacto tiene (figura 4)
Figura 4: COSTO
Curva de costo e
impacto de las
decisiones de diseño
IMPACTO
Concepto Anteproyecto Proyecto Construcción
Está profusamente documentado en la literatura técnica que los principales beneficios de proyectos
con mejores grados de constructividad están en la obtención de faenas en obra (1) de mejor calidad,
(2) más rápidas, (3) más económicas, y (4) más seguras (Gray, 1983; Russell et al., 1994;
Glavinich, 1995; Fischer y Tatum, 1997; Griffith y Sidwell, 1997; Jergeas and Van der Put, 2001;
Low S., 2001; Low y Abeyegoonasekera, 2001; Arditi et al., 2002; Fox et al., 2002; Pulaski y
Horman, 2005; Trigunarsyah, 2004c; Lam, 2007; Wong et al., 2006b) (figura 5)
(1) Calidad: Diseños con mejores grados de constructividad permiten tener faenas más sencillas y
fluidas, acelerar la curva de aprendizaje de la mano de obra, disminuir la tasa de errores y/o no-
conformidades, reducir el riesgo técnico, controlar la cantidad de cambios de diseño en obra e,
indirectamente, reducir la cantidad de problemas de ocurrencia posterior a la construcción.
(2) Tiempo: Diseños con mejores grados de constructividad permiten tener faenas más rápidas,
reducir el tiempo utilizado en reparaciones y/o repetición de tareas por no-conformidades,
disminuir la necesidad de capacitación, acortar los desplazamientos de mano de obra y
maquinarias, y en general, disminuir el tiempo total de construcción. Indirectamente, afecta
favorablemente en tiempo de trabajo del arquitecto y equipo proyectista, al reducir la cantidad
de consultas que se le hacen desde obra y reducir la atención de reclamaciones posteriores por
trabajos defectuosos.
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(3) Costo: Inicialmente, mayor grado de constructividad parece tener un mayor costo pues se
requieren equipos diseñadores con mayor pericia, materiales adecuados y sistemas
constructivos más simples y eficientes, los que son más caros. Sin embargo, al analizar el ciclo
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de vida del proyecto, los costos totales caen drásticamente (CIRIA, 1983; Gray, 1983; CII,
1987; CII, 1993; Adams, 1990; Pulaski y Horman, 2005; Wong et al., 2006b). Soluciones de
diseño más simples implican ahorro por repetición de tareas mal ejecutadas o no-conformidades,
optimización de materiales, menor necesidad de supervisión y menor cantidad de desperdicios.
A largo plazo, los costos de mantenimiento y/o reparación del edificio también decrecen, lo que
representa ahorro para el usuario y para el constructor (post-venta).
(4) Seguridad. Tareas más sencillas implican menor riesgo para los trabajadores y maquinarias, lo
que aumenta el nivel de seguridad de obra.
Figura 5:
Calidad Seguridad Beneficios de mayor
constructividad en los
MAYOR CONSTRUCTIVIDAD diseños
Tiempo Costo
Contradiciendo el temor intuitivo de los arquitectos, mejoras en constructividad no implican
necesariamente sacrificios en otros aspectos del diseño. Low y otros han demostrado que cambios en
los diseños para optimizar el grado de constructividad tienen nulo impacto en la calidad espacial,
acústica, lumínica y del aire interior de los recintos (Low et al., 2008a; 2008b). Por el contrario,
tienen asociada una leve mejora en la calidad estructural del proyecto (Low, 2001) y en el
desempeño durante su ocupación (Low et al., 2007). Recientemente Pulaski et al. (2006)
demostraron que los principios básicos de la constructividad son compatibles y mutuamente
beneficiosos con el diseño sustentable (o “sostenible”).
Desde el punto de vista del cliente, el ahorro global producto de la disminución de costos de
construcción producto de la mayor eficiencia, presenta una oportunidad para que el equipo
diseñador pueda mejorar el diseño, elevar los estándares de cumplimiento y desarrollar otras
características no inicialmente contempladas en la definición de objetivos. Mejorar la constructividad
permite al cliente tener un mejor proyecto al mismo costo inicial.
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b. Desde el punto de vista de la industria
Diseños con mejores grados de constructividad permiten alcanzar mejor calidad en el producto final,
18 menores costos, menor tiempo de construcción y mayor seguridad para cada proyecto y obra en
particular, lo que en definitiva significa mayor productividad y rentabilidad para la empresa. La
relación positiva entre constructividad y productividad ha sido estadísticamente demostrada (Low,
2001), y diferentes autores han intentado cuantificar los beneficios económicos de implementar
programas de mejora de constructividad (como parte de programas más amplios de mejora de
constructabilidad). El Business Roundtable (EEUU) (1982; en Pulaski y Horman, 2005) señaló que
los beneficios varían entre 10 a 20 veces el costo de implementación y el CII (1993) lo estimó en 10
veces. Gray (1983) afirmó que los ahorros totales fluctúan entre un 1 y un 14% del costo de capital
total, CII (1993) concluyó que varían entre 6 y 23% del costo total, y Russell y Gugel (1993)
constataron un ahorro de un 7.2% en el costo total para un caso específico de estudio.
Los ahorros no sólo están explicados por faenas de construcción más rápidas y eficientes. Por
ejemplo, diseños con mayores grados de constructividad implican faenas en obra más simples y más
seguras, lo que reduce los accidentes laborales y los costos humanos y económicos asociados. A
corto plazo, se generan ahorros directos para el proyecto, pero a largo plazo, la empresa puede
reducir costos de primas de seguros y convenios médicos o mejorar su posicionamiento en el
mercado.
Mayor productividad en el proceso implica mayor competitividad para la empresa, lo que a la larga
impacta positivamente en el crecimiento y desarrollo de la industria de la construcción en general. En
términos de competitividad-país, una industria más productiva es capaz de participar en mercados
internacionales más agresivos y de mayor de nivel de desarrollo. Por ejemplo, en el contexto
industrial mundial, con tratados de libre comercio cada vez más amplios y tecnologías de
comunicación que prácticamente eliminan las barreras geográficas, es perfectamente posible pensar
en un mercado proveedor de servicios de diseño con alta constructividad a escala global.
Los beneficios no sólo representan mejoras de productividad y rentabilidad para la empresa, sino que
a la larga son traspasados al cliente y el consumidor final. La historia económica enseña que en
casos de mejora de eficiencia sobre un producto, luego de una primera etapa de beneficio interno
(los ahorros de obra producto de mejor diseño los disfruta el mandante y las empresas), los
beneficios son externalizados al consumidor como una herramienta de competitividad.
Lam et al. (2007) señalan que además de los beneficios tradicionales directos (calidad, tiempo,
costo, seguridad), mejoras de constructividad en los diseños desencadenan progresos en las
relaciones industriales, promueven el trabajo en equipo y la satisfacción de los empleados,
facilitando el trabajo y creando un mejor ambiente gremial.
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c. Desde el punto de vista del arquitecto
La mejora de la constructividad de los diseños no sólo beneficia al cliente y a las empresas, sino que
también impacta positivamente en el propio trabajo del equipo diseñador. 19
En primer lugar, el arquitecto y equipo diseñador reciben beneficios económicos directos, dado que
los diseños con mayor grado de constructividad representan productos con mayor valor agregado, y
por ende, de mayor costo. En general la industria está altamente dispuesta a pagar equipos
diseñadores que entreguen proyectos con mayor constructividad, pues dentro del presupuesto total
de un proyecto, el mayor costo de diseño es infinitamente inferior al beneficio producido por los
ahorros en la construcción.
Consecuentemente, los diseños con mejor constructividad son más valorados por la industria y por
tanto otorgan reconocimiento profesional (Arditi et al., 2002), constituyéndose en verdaderas
herramientas de diferenciación y desarrollo profesional, lo que igualmente genera beneficio
económico.
En segundo lugar, el arquitecto y equipo diseñador reciben beneficios económicos indirectos dados
por un ahorro de costos debido a la menor necesidad de coordinación posterior, resolución de
dificultades y problemas de obra o necesidad de rehacer diseños. Se evitan los costos de los
problemas de diseño tales como visitas a obra, re-estudio de soluciones o incluso problemas por
litigios legales.
En tercer lugar, diseños con mejor nivel de calidad tiene un beneficio personal no económico en
términos de satisfacción profesional. Adams (1990) señala que diseñar con buenos grados de
constructividad “aumenta el orgullo profesional del proyectista [al] ver que su experiencia, habilidad
e ingenios dan resultados”.
Por último, diseñar con buenos grados de constructividad es una obligación ética profesional.
Muchos de los problemas en la industria se deben a una fragmentación irresponsable del trabajo y
en el traspaso negligente al constructor de toda la responsabilidad de lo que ocurre en obra, a pesar
que gran parte de los errores están implícitos en el diseño. Pensar en la constructividad de los
diseños implica asumir la responsabilidad que el diseño tiene sobre la construcción y sobre la
eficiencia del proceso.
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