Abordaje del paciente
con enfermedad mental
agudamente descompensada
María Carolina González Romero
Compiladora
150
González Romero, María Carolina, compiladora
Abordaje del paciente con enfermedad mental agudamente descompensada
/ María Carolina González Romero y otros trece -- 1 edición– Medellín: UPB. 2023
-- 251 páginas.
ISBN: 978-628-500-092-8 (versión digital)
1. Psiquiatría 2. Trastornos mentales y psiquiátricos 3. Seguridad de los pacientes
CO-MdUPB / spa / RDA / SCDD 21 /
© Camilo Andrés Agudelo Vélez © María Adelaida Posada Uribe
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© Diego Espíndola Fernández © María Carolina González Romero
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© Postgrado en Psiquiatría
© Editorial Universidad Pontificia Bolivariana
Vigilada Mineducación
Abordaje del paciente con enfermedad mental agudamente descompensada
ISBN: 978-628-500-092-8 obra digital
Escuela de Ciencias de la Salud
Postgrado en Psiquiatría
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autorización escrita de la Editorial Universidad Pontificia Bolivariana.
Examen mental para
personal de salud
no psiquiatra
Juan Diego Corzo Casadiego*
Resumen
El examen mental es la herramienta utilizada para describir un paciente
cuyo motivo de consulta se relaciona con su pensamiento, comporta-
miento, o emoción. Desarrollar un entendimiento de sus conceptos y
tener un esquema de descripción ayuda a comunicar una situación y
a realizar un abordaje orientado a lo que se observa. La mente como
función cerebral se expresa en fenómenos complejos que como per-
sonal de salud debemos diferenciar y reconocer. La congruencia de la
historia clínica con el diagnóstico parte de una adecuada observación.
Tener una aproximación ordenada de estos fenómenos puede ser clave
para detectar una manifestación mental o comportamental secundaria 15
a una condición no psiquiátrica que amenace la vida del paciente. Más
aún, en gran medida el tratamiento inicial depende de las manifesta-
ciones interrogadas. Reconocer las alteraciones del estado de ánimo,
de la sensopercepción y de la conducta motora fortalece la propuesta
terapéutica y nos acerca a una aproximación empática y dirigida.
Palabras clave: Psicopatología; Examen mental; Cognición; Pensamiento.
* Médico Universidad Autónoma de Bucaramanga, residente primer año de Psiquiatría Universidad
Pontificia Bolivariana.
[email protected] 1. Introducción
Por un momento consideremos nuestros pensamientos. Armemos una
casa imaginaria. Una casa pequeña, de madera, en una montaña, con
un señor de sombrero vueltiao asomado por la ventana. Esa imagen que
formamos se basa en nuestra percepción, en nuestro recuerdo, y puede
estar asociada a algunas emociones. La imagen creada tendrá una velo-
cidad con la que aparecen nuestros pensamientos, una secuencia en su
configuración, un contenido de creación. Al querer expresar nuestra ima-
gen, y contarle a nuestro narrador omnipresente lo que vemos, tendre-
mos una velocidad, un tono y una prosodia de expresión. Si el recuerdo
de la casa nos produce tristeza o asombro nuestros gestos tenderán a ser
congruentes con esa emoción. Todos estos elementos son partes fun-
damentales del examen mental, que busca representar fenómenos in-
ternos y describir características externas para explorar las interacciones
complejas de nuestro estado psíquico y psicológico. Este ejercicio inicial
será fundamental para entender los principios elementales del examen
mental, la capacidad de reconocernos como seres pensantes es el inicio
de la fenomenología y por tanto de la psicopatología en general.
El examen mental es una descripción detallada de esta situación psí-
quica, es el encuentro entre lo externo y lo interno, entre lo posible y lo
16 imposible, entre lo observado y lo descrito. Permite un panorama con-
textual y personal para orientar un tratamiento, no solo para el diagnós-
Abordaje del paciente con enfermedad
mental agudamente descompensada
tico y el pronóstico. La psicopatología descriptiva es un sistema cognitivo
ideado para captar aspectos de la conducta anormal.1 Los signos y sínto-
mas en el examen mental tienen una historia extensa; su debate como
manifestación nosológica no será abordada, esto incluiría un abordaje
histórico permitiendo tener un conocimiento más profundo sobre los di-
ferentes términos y grados utilizados en la clasificación psiquiátrica.
En este capítulo nos concentraremos en las partes fundamentales
del examen mental para el personal de salud no psiquiatra. El interés es
enfocarnos en la practicidad del examen mental y de su esquema des-
criptivo “taxonómico”, logrando dar una impresión general de nuestro
paciente que permita un enfoque rápido y oportuno. El sistema cogniti-
vo utilizado por la psicopatología cognitiva se intenta definir por medio
de la integridad, plenitud, autosuficiencia, cohesión, armonía, arquitec-
tónica, unidad funcional, regularidad funcional, simplicidad funcional,
apoyo mutuo y eficacia funcional.1
Existe un orden para evitar que se nos pasen características impor-
tantes y para organizar nuestra forma de expresarlo. Sin embargo, la
observación no es selectiva sino simultánea; se debe tener en cuenta
cualquier información importante que detallemos en el paciente inde-
pendiente del momento en que lo presente.
El examen mental se basa en dos palabras claves: observación y
descripción. Desde que el paciente ingresa al consultorio estamos reci-
biendo información valiosa; inclusive desde la sala de espera se puede
Examen mental para personal de salud no psiquiatra
escuchar a los pacientes agitados o exaltados y, con eso, ya estamos
haciendo la valoración mental.
2. Porte y actitud
En la apariencia se puede ver si la presentación personal del paciente
es acorde a la situación o si, por el contrario, trae maquillaje llamati-
vo y excesivo, cejas depiladas, gafas oscuras, ornamentos cefálicos flo-
rales, descuido de la higiene personal. En actitud debemos evaluar la
reacción del paciente frente a la entrevista y el contacto ocular con el
entrevistador: puede estar irritable, colaborador, temeroso, seductor,
perplejo, indiferente o desconectado del entorno. En la actitud tam- 17
bién podemos observar la expresión mímica; el signo de Veraguth que
consiste en la angulación del párpado superior y el Signo de Schule (u
omega melancólica) que es el pliegue forzado del entrecejo. Ambas ex-
presiones se pueden observar en los pacientes deprimidos.2 Esta pri-
mera impresión servirá para guiar el interrogatorio y asumir algunas
técnicas de entrevista. Una vez el paciente ingresa e iniciamos la con-
sulta podremos saber el estado de consciencia y su orientación.
3. Consciencia
En este contexto, se define como la capacidad de un individuo de per-
catarse de sí mismo y del ambiente. Cuando el paciente responde ade-
cuadamente a los estímulos y se contacta con el entorno podremos
decir que está alerta o en vigilia. Si existe una disminución en la aten-
ción, lentitud psicomotora, y alteración en la respuesta a los estímulos,
el paciente puede estar obnubilado. Si no hay respuesta verbal, pero
se obtiene respuesta con el estímulo doloroso podremos decir que hay
estupor. En el paciente en coma, hay una pérdida total del estado de
consciencia y no hay respuesta ante ninguno de los estímulos.3
Después de evaluar el estado de consciencia podemos evaluar si el
paciente está orientado o no: en tiempo, espacio y persona. Esto se
realiza preguntando al paciente su nombre y apellido, el lugar donde
estamos realizando la consulta, y la identificación de la fecha calen-
dario en la que se realice la entrevista. Es menester mencionar que la
consciencia es fundamental para evaluar en un paciente con sospecha
de delirium, ya que puede fluctuar entre las categorías mencionadas:
primero se desorienta en tiempo y por último en persona.4 En los tras-
tornos de consciencia se debe definir el concepto de despersonaliza-
ción, donde el paciente tiene una sensación de extrañeza de no ser él
mismo y algunas partes del cuerpo pueden sentirse como ajenas, y la
desrealización cuando siente que hay cambios en el entorno y percibe
la realidad como algo irreal. Estas dos alteraciones pueden aparecer en
personas sin trastorno mental, usualmente en algunas fases del sueño,
y en el consumo de sustancias alucinógenas. Algunos autores también
han descrito una alta prevalencia en paciente con ansiedad, esquizofre-
18 nia, trastorno límite de la personalidad, y depresión. 5
Abordaje del paciente con enfermedad
mental agudamente descompensada
4. Atención
Al estar realizando la valoración, podemos observar la capacidad que
tiene el paciente de seleccionar un estímulo y hacer a un lado los de-
más. Puede parecerse a la concentración, pero esta última se relaciona
con la capacidad de mantener la fijación del estímulo por un periodo de
tiempo. Si la atención del paciente se sostiene con el hilo de la entrevis-
ta podremos decir que está euproséxico. Si por el contrario vemos que
está disminuida y que requiere un mayor estímulo se le denominará
hipoprosexia. En caso de una atención exagerada, por ejemplo, un ju-
gador de tiro al blanco antes de hacer el lanzamiento, se llamará hiper-
prosexia. En un paciente distraído, donde haya cambios constantes en
el foco de atención, podremos decir que presenta disprosexia.2
5. Conducta motora
Durante la entrevista debemos ir observando la conducta motora. El
examen mental no es solo una foto del momento, pues incluye la varia-
ble tiempo; acá consideramos la velocidad, la frecuencia y la continui-
dad tanto del movimiento como del pensamiento.
Existen alteraciones cuantitativas de la conducta motora, que hacen
alusión a la velocidad y a la frecuencia, y las cualitativas, que describen
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las características del movimiento.9
5.1 Cuantitativas
5.1.1 Acatisia: el paciente relata que no es capaz de quedarse quieto,
que tiene la sensación de que debe estar en movimiento. Es frecuente
que pueda ser un efecto adverso de los antipsicóticos, antidepresivos
(inhibidores selectivos de la recaptación de serotonina, tricíclicos) o del
litio. Un ejemplo común en la práctica clínica es la metoclopramida.6
5.1.2 Excitación: aumento en la intensidad y la frecuencia del movi-
miento. Se realizan diferentes actividades sin un propósito claro y en
desorden. A veces se refieren como hiperactividad, pero en este térmi-
no el paciente tiene una actividad voluntaria dirigida a diferentes pro- 19
pósitos que usualmente no lleva a cabo. También se debe mencionar la
inquietud, que es un grado más leve de excitación motora. Estas carac-
terísticas se pueden ver en caso de una manía, delirium hiperactivo, o
en algunos estados mixtos.
5.1.3 Retardo motor: se caracteriza por una lentitud en la funcionali-
dad basal del paciente. Lo puede relacionar con cansancio o fatiga. Es
muy característico de la depresión mayor.
5.1.4 Inhibición motora: disminución de la intensidad y la frecuencia
del movimiento.
5.1.5 Catatonía: existen tres formas descritas. El estupor catatónico,
donde el paciente está inmóvil y hay ausencia de reactividad a los estí-
mulos externos; la catalepsia, donde hay una tendencia a permanecer
en las posiciones en las que se le acomoda con una amnesia total al
respecto; la flexibilidad cérea, un grado extremo de catalepsia donde el
paciente se deja moldear como si fuera de cera. 2
5.1.6 Temblor: movimientos involuntarios, regulares, rítmicos de un
grupo muscular, usualmente es parte distal de una extremidad.
5.1.7 Corea: movimientos involuntarios, rápidos, de gran amplitud.
5.2 Cualitativas
5.2.1 Ecopraxia: movimientos que se realizan como imitación a la per-
sona que se está observando. Ejemplo: si el entrevistador levanta la
mano, el paciente levanta la mano.
5.2.2 Ecomimia: repetición de los gestos. Ejemplo: frunce el ceño y repite.
5.2.3 Dismimia: no se ve correlación entre la mímica facial del paciente y
el contenido afectivo. Se da en la esquizofrenia y la incontinencia afectiva.7
5.2.4 Estereotipias: movimientos organizados, amplios, complejos y re-
petitivos sin un objetivo determinado.
20 5.2.5 Tics: movimientos involuntarios, cortos, rápidos, repetitivos, de
pequeños grupos musculares que empeoran con el estrés.
Abordaje del paciente con enfermedad
mental agudamente descompensada
5.2.6 Distonía: contracción muscular de forma sostenida e involuntaria
produciendo dolor por tensión. Se puede ver como efecto adverso de
los antipsicóticos.
5.2.7 Compulsiones: actos o rituales repetitivos con fin determinado
y para detener un pensamiento obsesivo. Ejemplo: lavarse las manos
cada vez que piensa que está infectado, revisar si quedó bien cerrado el
carro, tocar la otra línea de la baldosa si pisa una primera.
6. Afecto
El afecto quizá es uno de los elementos más controvertidos en el exa-
men mental. Algunos autores lo describen como el sentimiento subje-
tivo que predomina en un individuo durante el tiempo, o como natura-
leza disposicional.8,9 Existen diversas clasificaciones y descripciones del
afecto según el autor. Describiremos tres subcategorías para la descrip-
ción: modulación, características cuantitativas y cualitativas. Variables
para considerar son duración, intensidad, calidad, relevancia, intencio-
nalidad (objeto), afabilidad, variación diurna, interferencia psicosocial,
control conductual.9
6.1 Modulado
Examen mental para personal de salud no psiquiatra
Proporcionado o no a la situación que expresa. Puede estar modulado
o no modulado. Por ejemplo: si el paciente cuenta un evento catastrófi-
co y desafortunado y demuestra alegría, estaría mal modulado.
6.2 Cuantitativas
6.2.1 hipertimia: por encima de lo normal, elevado, va de la mano del
aceleramiento. Presenta respuestas desproporcionadas y exaltada.
6.2.2 Eutímico: responde proporcionadamente a las cosas. No es igual
a afecto plano. Acá si existe una respuesta, pero es proporcionada, mo-
dulada, acorde con el estímulo.
21
6.2.3 Hipotímico: respuesta por debajo de lo esperado, disminución
del tono afectivo, usualmente se acompaña de lentitud en movimien-
tos. Este término no es universalmente aceptado, pero es usado con
frecuencia clínica por su neologismo. Otras menciones relacionadas
con la tristeza son: melancólico, abatido, desesperanzado, lúgubre, etc.
6.3 Cualitativas
Enriquecen la descripción del afecto. En algunas descripciones agregan
la impresión como el “fondo” afectivo.
6.3.1 Irritable
6.3.2 Inapropiado
6.3.3 Plano
6.3.4 Constreñido: embotado, no sabemos cómo describirlo porque
está bajo medicamento.
6.3.5 Disfórico: “rabia y tristeza, no sé cómo explicarlo”, dice el paciente.
6.3.6 Labilidad afectiva: cambio significativo del tono afectivo; de llanto
a irritabilidad, de irritabilidad a euforia. Poco resonante: no transmite
las emociones. Si el paciente dice que está triste, no siento su tristeza,
si dice que está feliz, no siento esa felicidad.
6.3.7 Anhedonia: el término se profundizó con las teorías psicoanalíti-
cas y terminó de popularizarse con la introducción del DSM III. Incapaci-
dad para sentir placer. Esta definición supone un reto conceptual, pues
el placer varía según el contexto histórico. Se utiliza frecuentemente
como síntoma en la esquizofrenia y en la depresión, aunque puede
existir dificultad para separar ambos fenómenos clínicos de naturaleza
diferente.9 Ejemplo: “Lo que antes me gustaba ya no lo hago, ya no me
gusta hacer nada, nada me atrae, ni me produce alegría.
7. Lenguaje
22 Comúnmente el lenguaje y el pensamiento van de la mano. El pensa-
miento se expresa por medio del lenguaje y, por tanto, una aceleración
Abordaje del paciente con enfermedad
mental agudamente descompensada
del pensamiento va de la mano con una aceleración de su expresión.
Sin embargo, en los estados mixtos el paciente puede pensar rápido y
hablar despacio, pues siente que los pensamientos se acumulan como
en un embudo. Las alteraciones del pensamiento y del lenguaje pueden
ir de la mano según el autor, su diferenciación ha sido motivo de discu-
sión con la aparición de la lingüística y las teorías cognitivas.10
7.1 Logorrea: aumento exagerado en la expresión verbal, tiene una nece-
sidad imperiosa para hablar, no se deja interrumpir por el entrevistador.
7.2 Taquilalia: aceleración del habla, pero ocasionalmente realiza pau-
sas y permite la interrupción del entrevistador.
7.3 Bradilalia: disminución de la expresión verbal. Se ve frecuentemen-
te en pacientes con depresión. No confundir con alogia, donde hay una
pobreza de pensamiento y no una disminución de la velocidad.
7.4 Irrelevancia: falta de relación entre la pregunta y la respuesta.
Ejemplo: ante la pregunta, ¿usted cuantos años tiene? Responde: Ma-
ñana no habrá luz.
7.5 Pararrespuestas: son respuestas intencionalmente incorrectas. El
paciente entiende la pregunta, pero responde equivocadamente.2
7.6 Tono: altisonante, usualmente en hipertimia, habla duro, fuerte.
Bajo tono, usualmente en hipotimia, habla pasito, bajo, no se escucha
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bien.
7.7 Prosodia: se refiere a la melodía, ritmo y timbre de voz que comuni-
que un estado emocional. El paciente con aprosodia no cambia el tono
o velocidad, no hay inflexiones durante su discurso. Usualmente se ve
en pacientes con esquizofrenia.
8. Pensamiento
De forma general, diremos que el pensamiento es la acción integra-
dora y asociativa de las facultades mentales. En el examen mental el
pensamiento es aquella actividad psíquica en virtud de la cual los datos 23
elaborados del conocimiento (ideas) se seleccionan y orientan alrede-
dor de un propósito (tema) y que, siguiendo las vías establecidas por el
proceso asociativo, debe conducir a conclusiones orientadas en la rea-
lidad.11 Estos componentes deben ser evaluados durante la entrevista.
A través de la historia de la psiquiatría se han utilizado diferentes
términos y clasificaciones para describir el pensamiento.12 La variación
conceptual ha cambiado según el abordaje epistemológico imperante;
la ciencia computacional y científica del siglo XX han influido sobre la
descripción cognitiva. En esa misma línea, el modelo de asociaciones
de Jaspers se ha utilizado para entender la psicopatología del pensa-
miento y sus alteraciones.13
En la Figura 1 vemos una secuencia y unas asociaciones que forman
una estructura de modelo con diferentes constelaciones que toman un
curso según la tendencia dominante. Este modelo de asociaciones nos
permitirá entender las alteraciones en el curso del pensamiento como
un algoritmo lógico y secuencial. Podríamos considerar una analogía
práctica del pensamiento como un buque bajando por un río. Este ten-
drá una forma, una velocidad y un contenido. El objetivo del buque será
llevar un mensaje a un puerto (tendencia determinante), y en ese curso
se puede perder, acelerar, detener o sufrir cambios en su interior. Para
este capítulo dividiremos el curso del pensamiento en trastornos de la
velocidad y del flujo, tal como se muestra en la Figura 2.
Figura 1. Tendencia determinante en el pensamiento.
Adaptado de Femi Oyebode.
Asociaciones Asociaciones
Tendencia
Determinante Pensamiento C
Tendencia Tendencia
Pensamiento Pensamiento A Determinante Determinante Objetivo
Pensamiento B Pensamiento A
24 Figura 2. Trastornos del curso del pensamiento.
Elaboración propia.
Abordaje del paciente con enfermedad
mental agudamente descompensada
Asociaciones Asociaciones
Tendencia
Determinante Pensamiento C
Tendencia Tendencia
Pensamiento Pensamiento A Determinante Determinante Objetivo
Pensamiento B Pensamiento A
8.1. Cuantitativas
Son la aceleración y el enlentecimiento del pensamiento:
8.1.1 Aceleración del pensamiento: también conocida como taquipsiquia,
se caracteriza por una disminución en el tiempo de latencia de la respuesta,
con una asociación lógica entre pareja de ideas secuenciales y una direc-
triz del pensamiento alternante con tendencia determinante debilitada.13
Usualmente va acompañada de una velocidad en la expresión oral, o ta-
quilalia. Cuando hay una taquipsiquia severa con una estructura superficial
que salta de idea a idea, se le conoce como pensamiento ideofugitivo. En la
fuga de ideas, el pensamiento y el lenguaje saltan de concepto a concepto
de forma muy rápida y la dirección del discurso se pierde, dando una im-
presión de que hay demasiada ideación productiva.
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8.1.2 Lentificación del pensamiento: bradipsiquia, hay un aumento en
el periodo de latencia de respuestas, con pobreza en la formación de
asociaciones y un avance lento y tortuoso hacia el objetivo. En la bradi-
fasia hay un lenguaje reducido en velocidad expresada pero no necesa-
riamente en contenido.
8.2 Alteraciones cualitativas
Las más frecuentes y que pueden ser de gran utilidad en la práctica
clínica son:14
8.2.1 Pensamiento circunstancial: se caracteriza por una abundancia
en el flujo de ideas, con inclusión de detalles innecesarios o banales
que desvían el tema central con una tendencia dominante debilitada. 25
El paciente tiene dificultad para llegar a una idea final, pero a diferencia
de la tangencialidad, manifiesta una conclusión parcial de lo que quiere
expresar y conserva un tema central con coherencia semántica.2
8.2.2 Descarrilamiento: interrupción de las asociaciones con pensa-
mientos que no guardan ninguna conexión comprensible con la cadena
sucesiva de estos; es decir, un cambio en la dirección del pensamiento
o la tendencia dominante.
8.2.3 Rotura o bloqueo del pensamiento: el paciente se detiene de
manera inesperada e involuntaria, es decir, realiza una pausa de pensa-
miento y el paciente es incapaz de darle una explicación lógica.
8.2.4 Incoherencia: grado severo de descarrilamiento y fusión, sin con-
servar forma gramática, con desestructuración total y con pérdida de la
asociación lógica.
8.2.5 Perseverancia: repetición automática y frecuente de representa-
ciones verbales que son introducidas como material de relleno cuando
no hay una evocación apropiada de elementos ideológicos.15 En otras
palabras, la perseverancia es la repetición monótona de una misma
idea o pensamiento.
8.3 El contenido del pensamiento es el tipo de ideas que se expresan en
la construcción del pensamiento:
8.3.1 Las ideas obsesivas son ideas o imágenes repetitivas, intrusivas,
involuntarias, fijas, que se acompañan de una compulsión que busca
luchar contra esta imagen. En este tipo de idea el paciente sabe que
esta es errónea, absurda o exagerada, aun así, no puede quitársela de
la cabeza. Usualmente las ideas son egodistónicas (idea incompatible
consigo mismo y que se experimenta con malestar) y giran en torno a
la contaminación (lavado y aseado constante), orden (simetría, secuen-
cia), sacrílegas (imágenes pecaminosas o sexuales relacionadas con la
religión).16
8.3.2 Las ideas delirantes son una interpretación errónea de la reali-
dad. comúnmente se describen cuatro características fundamentales
de la idea delirante: el pensamiento es falso o irreal, es sostenido por
26 el individuo convencido, son irreductibles, y no son compartidas por un
grupo social.16 Para profundizar en el interrogatorio podemos pregun-
Abordaje del paciente con enfermedad
mental agudamente descompensada
tarle al paciente: ¿usted en qué es bueno? ¿Tiene enemigos o gente
que le tenga rabia? ¿Usted tiene algún poder o don especial? ¿Cómo lo
describirían los vecinos si preguntamos por usted? 17
8.3.3 Las ideas sobrevaloradas, en cambio, son creencias en las que
el paciente está convencido de su realidad y estas son defendidas con
intensidad y solo después de un debate y un ejercicio dialéctico puede
considerar que son exageradas e inflexibles. A diferencia de las ideas
obsesivas, el sujeto no reconoce estas ideas como absurdas y a dife-
rencia de las ideas delirantes, pueden ser corregidas y aceptadas como
exageradas. Éstas pueden ser de minusvalía, culpa, inutilidad, desespe-
ranza, o hipocondriacas.18
Existen diferentes clasificaciones según el contenido, daremos algu-
nos ejemplos.
8.3.3.1 Grandeza: creer que tiene excesivos atributos, méritos, destre-
za, para actividades donde resalta. Ejemplo: “Soy el mejor negociante
del mundo, no hay nadie mejor que yo”.
8.3.3.2 Autorreferenciales: considera que lo que pasa en el entorno
se relaciona consigo mismo. Ejemplo: “Una gran parte del Colegio me
quiere ver triunfar, el resto piden a dios todos los días para que fracase”.
8.3.3.3 Mágicas: convicción firme de la explicación del mundo por me-
dio de relaciones metafísicas o energías inexplicables.
8.3.3.4 Persecutorias: ejemplo, “Me están persiguiendo y me quieren
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hacer daño, no le voy a decir quiénes”.
8.3.3.5 Erotomaníacas: el paciente cree que una persona, por lo gene-
ral famosa o de estatus superior, está enamorada de él o ella.
8.3.3.6 Celotípicas: creer en la infidelidad de su pareja así la evidencia
demuestre que no es cierto.18
8.3.3.7 Hipocondría monosintomática: el paciente refiere una queja
sintomática, pero esta es de características delirantes. Incluye los de-
lirios e infestación: también llamado delirio dermatozoico, o síndrome
de Karl Alex Ekbom, donde el paciente cree que está infectado por pa-
rásitos (usualmente insectos o gusanos) aunque no exista evidencia
objetiva que lo demuestre. Pueden presentar alucinaciones táctiles y
miedo constante a infectar a otras personas.19 El delirio de síndrome de
referencia olfatoria, donde el paciente cree que expele un olor desagra-
dable que lo lleva a conductas evitativas y de aislamiento. La dismor- 27
fosis, con la convicción delirante de tener una deformidad física parcial
que causa desagrado a otras personas. Y la psicosis inducida (Folie a
Deux) con la transferencia o la inducción de los delirios específicos a
otras personas cercanas que se desaparecen una vez son separados.20
9. Sensopercepción
Los estímulos físicos son transmitidos de los órganos receptores hacia el
sistema nervioso central y son interpretados dándoles un sentido. Los
estímulos pueden ser externos o internos. Entre los estímulos externos
consideramos los visuales, auditivos, gustativos, olfativos y táctiles, en-
tre los internos incluimos los cenestésicos, que incluyen la sensación de
órganos internos, y los cinestésicos, que consideran el movimiento y la
posición de las partes del cuerpo.
Al igual que el pensamiento, las alteraciones de la sensopercepción
han variado en la historia según el abordaje nosológico, etiológico, fe-
nomenológico.21
9.1 Alucinación: percepción sin estímulo externo o sin objeto. Las alu-
cinaciones son percepciones, no son pensamientos o fantasías, pues
tienen cualidad de objetividad y son involuntarias. Pueden ser auditivas
simples en caso de sonidos aislados sencillos o complejas cuando son
estructuradas y detalladas. En este tipo de alucinaciones el paciente es-
cucha a través de sus oídos como si fueran estímulos externos y en pro-
medio escuchan entre 2 o 3 voces diferentes no necesariamente fami-
liares.12 Las alucinaciones auditivas son frecuentes en esquizofrenia o
en psicosis afectivas.Por otro lado, las alucinaciones visuales son típicas
en trastornos orgánicos. Pueden ser elementales, como flashes forma-
dos de luz o color, o percepciones visuales complejas, como personas y
escenas. Es importante preguntar la hora en la que se producen: si las
alucinaciones se presentan al momento de dormir se le llaman aluci-
naciones hipnagógicas, y si ocurren al despertar se llaman alucinacio-
nes hipnopómpicas. Un sujeto sin psicosis puede reportar este tipo de
alteraciones durante el sueño. Son poco frecuentes las alucinaciones
visuales en esquizofrenia, siendo pertinente descartar organicidad. Por
último, las alucinaciones olfativas con frecuencia se dan en epilepsia
28 del lóbulo temporal; se debe profundizar la historia clínica de si hay
algún desencadenante o aura.22
Abordaje del paciente con enfermedad
mental agudamente descompensada
9.2 Pseudoalucinación: aunque el término ha estado involucrado en
diferentes debates sobre su validez fenomenológica, aún se utiliza en
la práctica clínica.8 Este describe representaciones perceptivas con lo-
calización interna (las escucha dentro de la cabeza). Son involuntarias y
consideradas como reales por el paciente.
9.3 Alucinosis: son de localización externa y presencia objetiva, pero no
dan impresión de realidad. Por ejemplo: “Mi papá sufre de alcoholismo
y dice que ve un montón de escarabajos en la pared, él mismo se sor-
prende y dice que son efectos del alcohol”.2
9.4 Ilusiones: interpretaciones equivocadas de un estímulo real; es de-
cir, existe un estímulo o un objeto y este se deforma o se malinterpre-
ta.23 Normalmente se describen tres tipos de ilusiones:
9.4.1 De acabado, dependen del interés; cuando las señales sensoriales
no tienen un sentido, alteramos con el material recordado de manera
que la experiencia perceptual tenga significado;
9.4.2 Afectivas, son mejores explicadas por un ejemplo: en la noche la
sombra de un árbol parece las manos de un monstruo, cuando el miedo
intenso desaparece, la ilusión se disipa;
9.4.3 Pareidólicas, se dan cuando se percibe erróneamente un estímu-
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lo debido a un sesgo perceptivo. Un ejemplo es cuando se ven las nu-
bes y se les atribuyen formas de dinosaurios.
10. Memoria
La valoración de la memoria no siempre se hace de forma explícita y
puntual, pues existen pruebas específicas para su evaluación. La eva-
luación nos da una impresión de la memoria y podría ser de utilidad
para guiar nuestro algoritmo diagnóstico. Sin embargo, debemos men-
cionar que existen diferentes tipos de memoria y por tanto de amnesia.
10.1 La amnesia es la incapacidad para evocar información nueva o pre- 29
viamente aprendida. En su valoración se realizan preguntas guiadas al
tiempo o al contenido específico del recuerdo.24
10.1.1 Anterógrada: incapacidad para recordar lo que sucede luego de
la aparición del trastorno; la información nueva no se guarda en memo-
ria a largo plazo. Se puede dar en trastorno neurocognitivo mayor, uso
de benzodiacepinas, convulsiones.
10.1.2 Retrógrada: incapacidad para recordar lo que sucedió antes de
la aparición del trastorno; puede ser desde hechos recientes a sucesos
antiguos.
10.1.3 Lacunar: ausencia de recuerdo de un periodo de tiempo circuns-
crito. Puede ser por trauma craneoencefálico, intoxicación por alcohol,
o síndrome confusional.
10.1.4 Hipermnesia: aumento anormal de la capacidad de registro y
evocación del recuerdo.
10.1.5 Paramnesias: falsas evocaciones de la memoria, como por ejem-
plo pueden ser falsos reconocimientos con la identificación de alguien
como si fuera una persona conocida, cuando en realidad nunca lo había
visto. El Deja vu deja vecu con sentir que hay eventos ya vistos y vividos,
cuando en realidad no. El Jamais vu al sentir que jamás se ha visto y
vivido un evento cuando en realidad sí. Y la confabulación, cuando se
llena de información falsa la memoria, pero no se le reconoce así, por
ejemplo, en el trastorno neurocognitivo mayor.
10.2 El examen mental incluye una sección que valora otras funciones
mentales superiores, sin embargo, existen pruebas psicológicas especí-
ficas para su determinación y profundización.
10.2.1 Inteligencia: se valora con el curso de la entrevista y las respues-
tas del paciente. La definición de inteligencia aún suscita discusión. Tra-
dicionalmente se considera como la capacidad de resolver problemas,
otros autores más recientes lo definen como un fenómeno contextual
determinado por la efectividad en las metas dirigidas.25 En el examen
mental se puede anotar una impresión general como promedio o defi-
30 citaria. Para realizar una determinación más precisa se deben realizar
pruebas neuropsicológicas adicionales.
Abordaje del paciente con enfermedad
mental agudamente descompensada
10.2.2 Introspección: se ha intentado realizar diferentes definiciones
desde la psicopatología; pero continúa siendo tema de estudio e investi-
gación.26 Para el objetivo del capítulo, lo definiremos como la capacidad
que tiene el paciente de reconocer su enfermedad y aceptar que requie-
re tratamiento. Puede estar presente, comprometida o parcial. Jaspers
describe algunos puntos clave para el proceso de introspección, desde
los cuales se destacan: superación de la enfermedad en los estados cró-
nicos, el juicio del paciente sobre su enfermedad, y la actitud hacia la
propiedad enfermedad con su significado y sus posibles implicaciones.27
10.2.3 Prospección: se evalúa con la planeación de actividades para el
futuro. En los pacientes con alto riesgo suicida es indispensable valorar
la prospección, pues nos puede dar pistas tanto de la ideación suicida
como de la esperanza y expectativa del paciente. Cuando se les interroga
directamente qué planes tienen para el resto del año, pueden responder
con prospección tanática o incierta, y en otros casos, comentar planes
detallados donde se identifique factores protectores y asuntos pendien-
tes para continuar con vida. En otros casos el paciente puede relatar una
prospección acorde con su idea delirante: “ser futbolista y basquetbolis-
ta profesional con éxito en varios emprendimientos que comencé hace
unos días”. Esto es conocido como prospección delirante.
Examen mental para personal de salud no psiquiatra
10.2.4 Cálculo: se puede preguntar operaciones matemáticas que au-
mentan de complejidad. Son de relevancia clínica en niños por los tras-
tornos específicos del aprendizaje o en adultos mayores para el dete-
rioro cognitivo.
10.2.5 Juicio y raciocinio: la capacidad que se tiene para formar una
opinión basado en la comparación y diferenciación de opciones, como
también para dar significado a temas abstractos. Su importancia resalta
en la capacidad de decisión y de autodeterminación.
11. Conclusiones
31
En el ejercicio de la introducción imaginamos una casa en la montaña.
El señor con el sombrero vueltiao nos saluda desde la ventana y nos in-
vita a conversar. Vemos un señor de 56 años, atento, con adecuada pre-
sentación personal. Mientras nos enseña su huerta establece contacto
visual intermitente. El señor está orientado, euproséxico y parece tener
un afecto modulado, resonante, sin irritabilidad, eutímico. Su discurso es
elocuente, tiene un curso del pensamiento normal y no demuestra ideas
delirantes, obsesivas, o sobrevaloradas. Nos comenta que vive tranquilo
en su casa en la montaña. Al hablar lo notamos sin alteraciones en el
tono o la prosodia. No tiene actitud alucinatoria ni cambios en la conduc-
ta motora. Profundizamos sobre su sensopercepción y no menciona alte-
raciones. Su inteligencia impresiona promedio y su introspección parcial.
El juicio y raciocinio están conservados. Sus planes son seguir viviendo en
nuestro recuerdo, es decir, prospección no tanática literaria.
La psicopatología descriptiva es quizá una de las formas que más se
relaciona la literatura y la medicina. La medicina parte de la observa-
ción, y la literatura nace de querer inmortalizar una idea o imagen. La
comparación de lo común con lo infrecuente, lo ético con lo amoral, lo
que quita vida o lo que da, es lo que nos permite diagnosticar y tratar.
Aún sin tener conocimiento médico detallado o científico puedo hacer
un buen examen mental. La importancia de su registro en la historia
clínica me permite recrear una escena de ingreso antes de que el pa-
ciente reciba cualquier intervención. Más importante aún, me permite
descartar una patología infecciosa o no psiquiátrica que requiera de
acciones inmediatas para seguir su tratamiento y detener la manifes-
tación comportamental o perceptual. Con frecuencia olvidamos que el
cerebro se comunica con el mundo a través de los sentidos y la expre-
sión. Entender su importancia y algunas reglas o generalidades para su
descripción podría mejorar la habilidad pragmática de tratar oportuna-
mente y mejorar la calidad de vida de nuestros pacientes.
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