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Anotaciones 2

El documento presenta una revisión de los principales antecedentes y autores del constructivismo social y tecnológico, destacando que el conocimiento se entiende como el resultado de interacciones sociales a lo largo del tiempo y que la tecnología surge de negociaciones entre creadores, consumidores y otros grupos, sin imposiciones verticales.

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Anotaciones 2

El documento presenta una revisión de los principales antecedentes y autores del constructivismo social y tecnológico, destacando que el conocimiento se entiende como el resultado de interacciones sociales a lo largo del tiempo y que la tecnología surge de negociaciones entre creadores, consumidores y otros grupos, sin imposiciones verticales.

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Muy buenas noches estimadas y estimados:

Les comparto mis notas sobre las lecturas de esta semana, destacando las ideas que
considero más relevantes sobre el constructivismo tecnológico. Con esto tendremos elementos
para conversar sobre nuestro tercer enfoque teórico:

• Como ustedes mismos me han comentado, los constructivismos se han popularizado en


diferentes áreas del conocimiento: sociología, psicología, educación e
historia principalmente. El gran principio del constructivismo es que la interpretación de
la realidad, es decir, el conocimiento, los aprendizajes y los conceptos se entienden
como el resultado de interacciones sociales a lo largo del tiempo; por eso, todo
saber es ante todo cultural, pues es producto de los contextos y actividades que lo
conforman, y de los entornos o prácticas que este mismo saber propicia (Vygotski,
1981).
• Aunque el constructivismo social se desarrolla como tal a finales de los sesenta, por
medio del libro de Peter L. Berger y Thomas Luckmann, La construcción social de la
realidad (1966) tiene antecedentes que se remontan al siglo XVII. Veamos algunos de
ellos, según Dusek (2006):
o Thomas Hobbes (1588-1679) consideraba, a diferencia de Rousseau o de Locke, que
los gobiernos y las instituciones son formaciones humanas, y no precisamente
entidades con un fin de paz o de justicia. En esto, Hobbes se oponía a
los liberales o iusnaturalistas, que creían en los derechos fundamentales y en que la
humanidad tenía una naturaleza y un propósito último: la bondad. Por su
parte, Giambattista Vico (1668-1744) considera el concepto de acción colectiva para
exponer que la base de las ciudades (su gobierno, industrias, construcciones y
comercio) requieren la colaboración de los pobladores y son un esfuerzo sumario.
o Más tarde, Immanuel Kant (1724-1804) el mayor filósofo de la Ilustración, postuló
que la realidad es una interpretación humana, basada en los sentidos, en la
intuición (las conclusiones o síntesis a priori, que obtenemos con la información
que hemos acumulado) y en la razón (o el análisis de las cosas). A esta propuesta
se le denomina criticismo kantiano, pues Kant establece que el razonamiento parte
del juicio crítico, es decir, el estudio de qué son las cosas, de dónde vienen y
hacia dónde van. La importancia de Kant para el constructivismo es que permite
pensar que, si bien no existen los absolutos ni una realidad única y general
(el selbst en alemán, las cosas en sí o por sí mismas) entonces todos formamos
una "idea propia de la realidad" que se va contrastando con la "realidad de
otros" a través de la conversación.
o Después, Johann Gottlieb Fichte (1762-1814) establece que la realidad es una serie
de posicionamientos de la mente humana. Un posicionamiento (posit) es una
proyección conformada por los datos que recogemos. De esta forma, nuevamente, no
tenemos una "realidad en sí", sino sólo una experiencia de lo real. Esta idea será
llevada al extremo, más tarde, por Friedrich Hegel (1770-1831) quien consideró
que la Historia es una suma de experiencias, y como tal, una construcción del
pasado que se irá modificando a partir de la construcción social del
presente. Con esto, Hegel aporta la noción de cultura (kultur) que tendrán los
constructivistas: un compendio de ideas y prácticas que son reunidas por las
sociedades, y cuya interpretación cambia con el tiempo.
o En el siglo XX, algunos positivistas lógicos y neokantianos aportaron a la futura
visión constructivista. Recordemos que, según Ludwig Wittgenstein (1889-1951) el
lenguaje constituye la estructura o el andamiaje lógico que le permite a los humanos
ejecutar actividades, de tal modo que todas las prácticas y relaciones sociales
parten de una base lingüística (Blasco, 1999). Otra perspectiva, que era la
de Bertrand Russell (1872-1970) consideraba que la lógica y las matemáticas
permitían conocer la realidad, pero que nadie podía llegar al conocimiento solo,
sino por el contraste de ideas. Hay que aclarar algo para que no se confundan: no
es que estos positivistas lógicos fueran constructivistas, sino que sólo abrieron
dos debates que el constructivismo retomó. El primero, ¿cómo es que los
humanos interpretamos socialmente la realidad? Y respondían, por el lenguaje, la
lógica matemática o la historia. Y el segundo, ¿cómo es que construimos
sumariamente lo real? Que su respuesta sería, por la conversación, y por medio
de la negociación y la convención; es decir, "el ponerse de acuerdo". En esto
último, veremos cómo el constructivismo se opondrá a los determinismos, que
consideran que la realidad no es convencional, sino la imposición de unos
discursos sobre otros, así como el resultado de disputas y relaciones de poder.
Esa será la idea determinista central, desde Marx hasta Foucault.
o Hubo dos autores marxistas que, siendo deterministas, aportaron al
constructivismo: la filósofa Simone Weil (1909-1943) y Georg Lukács (1885-
1971). Weil decía que los conceptos de trabajo, salario o autoridad eran
construcciones sociales, y como tal, una forma de emancipación era construir
nuevos conceptos. Asimismo, esta autora señalaba que la base de la dominación
capitalista era el dominio de las fábricas sobre la atención y la
concentración (Janiaud, 2007). Lukács, por su parte, consideraba que la Historia
está hecha de interpretaciones sociales, y que cada clase social asume valores y
prácticas (conciencia de clase) que no le permiten la movilidad social. Al final, ni
Weil ni Lukács creen en las convenciones sociales, pues son materialistas históricos,
pero sí establecen que las sociedades interpretan conjuntamente la realidad.
o En educación, el constructivismo se representa por Jean Piaget (1896-1980) y Lev
Vygotski (1896-1934) que concluyen que el aprendizaje es una actividad paulatina,
definida por circunstancias sociales. De este modo, no hay conceptos absolutos, sino
que se construyen continuamente. Acá Arcelia es nuestra experta.
• Como antes dijimos, Berger y Luckmann son los padres del constructivismo social, pero
ellos retoman a su vez a Karl Mannheim (1893-1947) que estableció la
llamada sociología del conocimiento. Para Mannheim, las relaciones humanas eran la
base de todo saber (relacionismo). Por lo tanto, las instituciones, los países, los
valores y demás edificaciones culturales (la familia, la escuela, el amor, etcétera)
eran construcciones sociales, como lo era la cultura. No es que lo material determine
lo abstracto; es decir, que a partir de las condiciones físicas del entorno, la humanidad
haya desarrollado la cultura, sino al revés: la cultura y las convenciones son la base de
los cambios sociales. Esta postura se hará presente en todos los autores del
constructivismo y el discurso, como John L. Austin y John Searle, que establecen la
teoría de los actos de habla (speech acts). Para ellos, básicamente, hablar o escribir
son formas de ejecutar (performatividad) cuando nos referimos a verbos abstractos,
como "yo amo", "yo me enojo" o "yo me posiciono a favor (o en contra)". Acá, Flora
Marlina es nuestra experta.
• En fin, es así que llegamos a lo importante: los aportes de Bijker, Trevor y Pinch
(1987). Estos tres autores comenzaron el constructivismo tecnológico con el libro del que
nos tocó leer un fragmento, The Social Construction of Technological Systems. New
Directions in the Sociology and History of Technology. Es interesante que en este libro
colaboran con ellos autores que después se volvieron claramente postmodernos, como
Donald MacKenzie o Judy Wajcman. Ya hablaremos de ellos la semana que viene.
Como el nombre del volumen indica, Bijker, Trevor y Pinch postulan:
o No existe verticalidad ni imposición en la creación tecnológica. Es decir, que la
tecnología no es producto de un conjunto de poderosos que la imponen, ni de
un genio creador que modela las máquinas y objetos técnicos que todos
usarán. Más bien, la tecnología es el resultado de una serie de negociaciones de
sentidos en donde los creadores aportan una parte, los consumidores otra, y los
grupos condicionantes (gobiernos, distribuidores, competidores, etcétera) otra
más.
o Toda tecnología tiene tres dimensiones: el objeto u objetos que representa; los
conocimientos que permiten llegar a ella (know-how) y las actividades o
procesos que se hacen en ella o con ella.
o La tecnología es como un mar, sin divisiones (seamless sea). Para los
deterministas, la producción de máquinas y objetos técnicos estaba en una fase
separada de su consumo. Para los constructivistas, en cambio, la producción y
consumos tecnológicos no tienen división, sino que son como un ciclo que se
retroalimenta constantemente. Los creadores dependen del consumidor y este
último remite a los creadores.
o La eliminación de las dicotomías. Para algunos deterministas como Heidegger o
como un clásico que no hemos podido mencionar, Gunther Anders, pareciera que de
un lado está "lo tecnológico" y de otro "lo orgánico o natural" (los humanos). Así
también, el determinismo separa "conocimiento puro" y "aplicado", "factores
internos" y "externos" de la tecnología, lo "científico" y lo "técnico", o "lo
individual" y "lo social". El enfoque constructivista, en cambio, apuesta por la
complejidad: todo es una continuidad, lo humano y lo tecnológico, lo externo y
lo interno, lo personal y lo social, etcétera.
o Las tecnologías no hacen las sociedades, sino que las sociedades hacen
artefactos tecnológicos. La idea de Mumford de "megamáquina" o la de Ellul de
"sociedad tecnológica" quedan descartadas en el constructivismo. Los humanos
toman control de la tecnología, pero no de forma absoluta, como en el
positivismo, sino por medio del aprendizaje histórico y de la negociación entre
grupos sociales. De esta forma, toda tecnología es una construcción social, pero
también cambiante a través de la historia. El ejemplo que los autores dan con
la bicicleta es clave: comienza con ruedas desiguales, cambia de materiales y se
estabiliza. Los artefactos involucran aspectos como la economía (producción y
venta) seguridad, eficiencia y comodidad. Asimismo, no están separados de
aspectos culturales o morales.
o Los tecnólogos o creadores de tecnologías, como los ingenieros, no son amos
del desarrollo tecnológico, sino sólo gestores de las relaciones que las
sociedades establecen con la tecnología.
• Según Bijker, Trevor y Pinch (1987) el constructivismo tecnológico se sostiene en tres
enfoques: a) la sociología de la ciencia, que estudia las ideas, disciplinas y creencias
(beliefs) alrededor de la tecnología; b) los estudios de las relaciones entre ciencia y
tecnología, que ven el impacto académico, las investigaciones recientes y la innovación
que posteriormente se aplican al desarrollo tecnológico; y c) los estudios de las
tecnologías, que analizan cómo funcionan y cambian las máquinas u objetos técnicos.
• Asimismo, el constructivismo parte del modelo EPOR (Empirical Programme of
Relativism). Este modelo fue un sistema aplicado en empresas de los ochenta y
desarrollado por el sociólogo Harry Collins (1943- ). Consiste en: 1) Partir de que todo
conocimiento es flexible, pues depende de contextos y condiciones históricas. 2) Observar
la producción de cierta tecnología y enlistar todas las partes que intervienen en ella (inner
social mechanisms). 3) Estudiar las relaciones de esta tecnología con ciertas personas, de
cierta edad, ubicación y entorno (external social mechanisms). Y 4) Tomar en cuenta los
impedimentos históricos o beneficios que trajo el contexto en la apropiación social de esta
tecnología (Collin, 2011).
• A su vez, Bijker, Trevor y Pinch (1987) desarrollaron el modelo SCOT (Social
Construction of Technology) que establece: 1) Que la tecnología depende de las
visiones culturales de los grupos sociales. 2) Que toda tecnología es "un problema" (o
responde a un problema) cuya solución la aportan los distintos grupos involucrados. 3) Que
existe un marco de ideas, conocimientos y tecnologías previas que permiten que una
tecnología sea aceptada o no. Este modelo de pensamiento se evidencia muy bien en los
esquemas de las páginas 23 y 35 de la lectura.
• Algo interesante de los constructivistas es que comenzaron a hacer estudios
empíricos. Los filósofos deterministas eran sobre todo teóricos. Mumford, Heidegger o
Ellul no visitaron las fábricas. Bijker, Trevor, Pinch, Callon y Latour, en cambio, hicieron
observaciones y etnografías en fábricas, laboratorios y centros de ingenieros. A los
que les guste el constructivismo, pueden consultar el libro de Latour y Woolgar, La vida
en el laboratorio: la construcción de los hechos científicos (1979).
• Gracias al constructivismo se pudo desarrollar mucho el marketing, el user-experience, los
procesos actuales de ingeniería de software y la comunicación digital, pues se toma en
cuenta al usuario y no sólo al creador. César, Carlos y Carolina Pilar nos pueden platicar al
respecto.
• Algunos conceptos fundamentales del constructivismo son:
o Flexibilidad interpretativa. La tecnología puede ser utilizada de diferentes formas por
múltiples grupos, por lo que responde a distintas visiones e interpretaciones. Esto
explica por qué una tecnología que le agrada a una generación no suele ser bien
aceptada por otra.
o Modelación social (social shaping). Partiendo de que las sociedades intervienen en
el desarrollo tecnológico, puede decirse que las tecnologías se "modelan
socialmente".
o Saliente inverso (Reverse salient). Pinch (1987) dice que, cuando se produce una
tecnología, esta no se encuentra totalmente acabada, sino que tiene dificultades o
aspectos técnicos (salientes) que hacen necesario que siga innovándose y
desarrollándose, o que, bien, se convierta en una nueva tecnología. Gracias a los
salientes es que las tecnologías no dejan de reinventarse.
o Problema crítico. Hay salientes que llevan a pensar si una tecnología en verdad
soluciona la necesidad que se planteó o no, o si es útil o no. Este dilema se llama
"problema crítico" y define la supervivencia de una tecnología a través del tiempo.
o Momentum. Es el punto de máximo desarrollo de una tecnología, cuando esta
soluciona los problemas que se ha planteado.
o Estabilización. Es el proceso por el cual las tecnologías dejan de tener cambios y
empiezan a definir su forma y funciones finales.
o Problema de la caja negra (black box problem). Cuando no se conoce a fondo una
tecnología o no se sabe cómo funciona, su operación interna o su proceso de
producción, esta se vuelve "una caja negra" difícil de interpretar. Según los
constructivistas, el problema del determinismo era que no "abría la caja negra"
adentrándose al funcionamiento, limitaciones y contextos sociales alrededor de las
tecnologías.
• El constructivismo tecnológico fue la base de la teoría del actor-red de Bruno Latour y
Michel Callon. Podemos situar este enfoque en medio de los constructivistas y de los
postmodernos. En la teoría del actor-red, Latour y Callon no asumen que hay grupos
sociales que modelan el desarrollo tecnológico, sino algo más complejo: una red de
actantes humanos, colectivos y no-humanos que van definiendo un fenómeno tecnológico.
Algunas ideas clave de la ANT (Actor-Network Theory) son:
o Los humanos no modelan la tecnología, sino que solamente intervienen en
procesos productivos en los que algunos materiales, tiempos, condiciones
físicas y conocimientos pueden limitar o abrir las posibilidades de desarrollo.
o Los actores no humanos son tan importantes como los humanos. No hay una
primacía de lo humano en la creación y desarrollo de tecnologías.
o La tecnología no se puede estudiar como una serie de cosas, sino como una serie
de eventos (process philosophy). Una bicicleta no son dos ruedas con un eje, es
un proceso que va, desde la necesidad del vehículo y del movimiento, hasta
pensar en la acción del usuario pedaleando.
o Las sociedades no hacen tecnologías, sino que interpretan soluciones a sus
necesidades, y convierten estas soluciones en tecnologías.
• Las ideas de Latour y de Callon provienen de autores que datan del siglo XIX, como el
sociólogo Gabriel Tarde (1843-1904) o el biólogo Jakob Uexkull (1864-1944) que se
propusieron retar la visión evolucionista de Darwin con esquemas basados en redes, en
donde un actor (social o biológico) influía en todas las partes interconectadas de un
mismo sistema.
• Lamentablemente, al ser un curso de tres meses no tenemos espacio de leer mucho
sobre teoría del actor-red, pero si les interesa Latour, lean su libro Reensamblar lo
social: una introducción a la teoría del actor-red (2008).
• Por último, cabe mencionar que el design thinking, la etnografía aplicada a los estudios de
mercado (el mistery shopping) y los modelos de innovación social en donde participan
voluntarios (los famosos laboratorios de innovación y maker spaces) tienen bases
constructivistas desde los años ochenta, aunque yo hallo actualmente dos tendencias en
materia de innovación social. La primera, que es la que ponen en marcha las
llamadas smart cities o los labs de innovación empresarial, hackatones y
algunas cumbres de diseño, son el encuentro del constructivismo con la visión de
empresas socialmente responsables, o del diseño basado en el usuario. Se pondera
la creatividad, se hace diseño incluyente y se aplica la investigación-acción (que en
metodología, tiene bases constructivistas, pero parte de una idea llamada grounded-
theory, el "aprender haciendo"). Mientras tanto, la segunda tendencia actual es la de
los laboratorios ciudadanos o los espacios de prototipado de proyectos
sociales. Estos segundos espacios no son empresariales, sino que vienen de organismos
no gubernamentales o de gobierno, y más que enfocarse en bienes privados, se
orientan hacia el diseño de iniciativas públicas o de bienes comunes. También son
constructivistas, pero tienen mucho asomo en la visión de los commons o
procomunes, con autores como Elinor Ostrom o Joan Subirats. Hace poco estuve
trabajando en un lab de innovación ciudadana del Tec como consultor. Ahí conocí
a Antonio Lafuente, quien es una autoridad en los estudios de ciencia y tecnología,
con un enfoque muy constructivista.

Un gran abrazo y continuamos.

Eloy

Referencias:
Collin, F. (2011). Harry Collins and the Empirical Programme of
Relativism. [Link]
ical_Programme_of_Relativism (Enlaces a un sitio externo.)

Blasco, J.L. (1999). Introducción. Wittgenstein: Filosofía del lenguaje. Ediciones Obelisco.

Vygotski, L. (1981). Pensamiento y palabra. Infancia y aprendizaje, 4(1), 15-35.

Estimados todos:

Si bien los enfoques más importantes del constructivismo tecnológico son el modelo SCOT de
Bijker, Trevor y Pinch, y después, la teoría del actor-red, no quiero dejar pasar esta semana sin
tocar una escuela más de pensamiento que no vimos en las lecturas, pero que puede ser
interesante para ustedes: los Cultural Studies. Estoy seguro de que aquellos de ustedes que
son comunicólogos ya conocen a estos autores, pero no está de más repasarlos. Hace tiempo
les recomendé en uno de los avisos un texto básico para comprender este enfoque (Doing
cultural studies: The story of Sony Walkman, de Stuart Hall y Paul DuGay). Los vuelvo a
invitar a leerla cuando hayan terminado con sus actividades.

Acá les dejo las ideas fundamentales de los Estudios Culturales:

• Comienzan en los años sesenta en Reino Unido con la Escuela de Birmingham,


incluyendo autores como Raymond Williams, Stuart Hall, Paul DuGay, Wright Mills y David
Morley. No obstante, su auge será durante los años ochenta, cuando analicen los
efectos socioculturales de la televisión, de los reproductores de música y de los
teléfonos.
• No son propiamente constructivistas, porque se consideran marxistas, pero plantean que
hay que dejar a un lado los determinismos para enfocarse en los contenidos que
consumen las personas en los medios y en los usos que le dan a la tecnología. Más
que hablar de tecnología en sentido general, ellos sólo hablan de los medios de
comunicación, pues no son filósofos de la tecnología, sino teóricos de los
medios. Para ellos, es un error pensar que el medio es el mensaje o que
existen tecnologías mediáticas que dominan el pensamiento. Más bien, los medios de
comunicación son acaparados por industrias que introducen mensajes racistas,
excluyentes o sexistas. Por eso, la disputa no está en si la televisión, el cine o los
reproductores musicales son positivos o negativos en sí, sino en todas las
representaciones culturales que circulan por estos medios. Con ellos, termina una
idea que primó mucho en las teorías de la comunicación: la aguja hipodérmica. Para
autores como Shannon y Weaver o el propio Marshall McLuhan, si miles de personas se
exponían ante contenidos violentos, se volvían violentos, pues los medios eran
como una aguja que "inyectaba" ideas. Los estudios culturales desechan esta idea, y en
cambio, establecen que cada persona toma distintas decisiones ante el contenido
mediático que consume, porque no asume lo que ve como una realidad
incuestionable, sino como una representación de la realidad.
• Dentro de los estudios culturales está la teoría del encoding/decoding de Stuart
Hall. Para Hall, todos estamos siempre codificando, pues nuestras prácticas
cotidianas (vestimenta, hábitos laborales, charlas) son capaces de comunicar.
Asimismo, estamos decodificando, al momento en que interpretamos las prácticas
de otros. De esta manera, la cultura es un continuo ejercicio de codificación y
decodificación; un diálogo entre personas que van compartiendo actividades o
símbolos, y que van tomando nuevos sentidos a partir de los medios de
comunicación. "Los significados nos permiten interpretar el mundo, clasificarlo en
formas significativas, hacer sentido de las cosas y los eventos, incluyendo, incluso,
lo que no hemos podido experimentar en la vida real, pero que se nos presenta en
filmes o novelas, sueños o fantasías, pero también en el mundo real", dicen Hall y
DuGay (1997, p. 10).
• La cultura se define como "una descripción colectiva de un estilo de vida particular,
expresando ciertos valores a través del arte, las instituciones y los comportamientos
de la vida cotidiana" (Hall y DuGay, 1997, p. 11). No existe una división entre la alta
cultura y la cultura pop. En su texto Sociology of culture (1988) Raymond
Williams señala que "la cultura es algo ordinario". Destaca que todo fenómeno cultural es
una colección de sentidos, prácticas, circunstancias y artefactos que se encuentran con los
individuos día con día. Con esta lógica, la cultura está en permanente construcción, así
como los medios de comunicación. Lo que hoy está de moda puede que mañana
desaparezca, y surgirán nuevas modas que transformen o reinterpreten lo que conocemos
hoy.
• Los investigadores que hacen estudios culturales aman estudiar la escena musical,
el cine, las series televisivas, las telenovelas y, últimamente, los videos virales de
YouTube, los challenge de Internet y los memes. Si analizaran, por ejemplo, el
reguetón, decodificarían sus prácticas (formas de vestir, actitud de los cantantes, tomas de
los videos, tipos de baile y palabras recurrentes). También, verían la relación entre el
reguetón y el hiphop, así como el surgimiento de nuevas tendencias como el trap.
• No existen los medios "de masas", sino que los medios tienen audiencias que eligen
sus contenidos. Esto se le conoce como diversificación. Asimismo, cada persona tiene
una experiencia personal que delimita su uso de lo tecnológico. Por eso, puede
decirse que se apropia de un artefacto. En un brillante estudio de David Morley
(1997) Home territories, el autor explica que, en una misma casa, la televisión se
usará de formas distintas si se ubica en la cocina, en la sala, en la habitación de los
padres o en la de la hija adolescente. De este modo, hay apropiacionismo en los
medios de comunicación. Usos diferentes que dependen de los contextos.
• Morley planteó la idea de que "en lugar de estudiar los medios, deberíamos estudiar
las relaciones entre medios y personas". Es decir, no limitarnos a ver cómo los medios
distribuyen una idea, sino cómo las personas la interpretan, la subvierten y dialogan
con ella. El teórico argentino Jesús Martín-Barbero llama a estas
relaciones mediaciones, y aborda esta idea en su clásico De los medios a las
mediaciones: comunicación, cultura, hegemonía (1987).
• Para Martín-Barbero (1987) Morley (1997) y Hall y DuGay (1997) las mediaciones
oponen diferentes niveles de significado. Hay significados hegemónicos que vienen
de culturas dominantes, como la estadounidense, pero también significados
alternos, que vienen de los barrios o de las minorías étnicas y sexuales, y también
significados subalternos, que provienen de aquellos que no tienen voz o
representación, pero en algún momento se ven retratados por los medios.
• Un profesor muy querido por mí, Nestor García Canclini, plantea el concepto de cultura
híbrida, que es cuando los significados hegemónicos, alternos y subalternos se
fusionan en las representaciones mediáticas. Por eso es que hoy día tenemos diseños
indígenas en la alta costura, reguetón en las fiestas de jóvenes ricos, o palabras como
"chido" o "güey" que antes pertenecían a contextos marginales, normalizadas en todo tipo
de entornos sociales.
• Finalmente, sólo queda señalar que Hall y DuGay (1997) plantean que los artefactos
mediáticos, como el Walkman, son el producto de un proceso que ellos
llaman el circuito de la cultura (Enlaces a un sitio externo.), y que consiste en una
serie de interrelaciones entre la representación, la identidad, la producción, el
consumo y la regulación. A diferencia de Bijker, Trevor y Pinch, Stuart Hall y Paul DuGay
consideran que la sociedad no sólo "regula" la producción y el consumo tecnológicos, sino
que también discute representaciones e identidades culturales que dotan a los artefactos
de distintos usos y que permiten la modificación gradual de estos artefactos.
• Las críticas que han recibido los estudios culturales son las mismas que ha recibido el
enfoque constructivista. Según algunos como Armand Mattelart y Erik Neveu
(Introducción a los estudios culturales, 1991) no toman en cuenta las relaciones de
poder, la imposición agresiva de discursos hegemónicos (la repetición, la
propaganda, la colonización cultural) ni la desigualdad entre productores y
consumidores.
Un abrazo y continuamos.

Les dejo una lectura indispensable de Hall y DuGay (1997) y también un artículo académico
mío en donde abordo todo el pensamiento de Stuart Hall:
[Link] (Enlaces a un sitio
externo.)

Caloca-Lafont, E. (2016). Significados, identidades y estudios culturales: Una introducción al


pensamiento de Stuart Hall. Razón y Palabra, 92(1), pp. 1-
32. [Link]

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