Resumen del tema: Isotopos
Introducción
Los átomos que componen a la materia poseen un número fijo de protones y electrones para cada
elemento; sin embargo, un mismo elemento puede tener diferente número de neutrones.
Entonces, un isótopo es cada uno de los diferentes átomos de un mismo elemento con un
número de neutrones diferente. Los isótopos de un elemento se comportan de manera
idéntica desde un punto de vista químico, pero la diferencia en sus masas conduce a
distintos comportamientos durante procesos físicos. Los elementos no sólo tienen varios
isótopos, sino que algunos de estos isótopos pueden ser inestables (isótopo padre o radioactivo)
y convertirse a otros elementos (isótopo hijo o radiogénico) mediante diferentes
mecanismos de decaimiento radioactivo ( α , β - , β + , captura de electrones y fisión
espontánea). Los isótopos estables no radiogénicos , es decir, que no se originaron a partir del
decaimiento radioactivo de otro elemento, al igual que los radiogénicos, proporcionan datos
relevantes acerca del origen y procesos de materiales corticales. La abundancia natural de los
isótopos estables en la Tierra no ha cambiado desde su origen; sin embargo, existen procesos
denominados de fraccionamiento provocados por cambios físicos y químicos que ocurren en la
naturaleza (evaporación, condensación, fusión, cristalización, difusión, etc.). El grado de
fraccionamiento es proporcional a la diferencia de las masas de los isótopos de un mismo
elemento que interviene en alguno de estos procesos. Entre los isótopos estables más
estudiados en geociencias están el H, C, N, O, y S, por su gran abundancia en la atmósfera, agua y
minerales formadores de roca y a su participación en procesos geológicos en el interior y
sobre la superficie de la Tierra. Sus principales aplicaciones se encuentran en la caracterización
isotópica de agua de lluvia, oceánica, magmática, glaciares, nieve, salmueras, yacimientos
minerales así como en la evaluación de cambios climáticos, intemperismo, diagénesis,
contaminación cortical, y actividad orgánica, entre otras. Decaimiento radioactivo Existe una
relación entre la estabilidad del núcleo atómico y la relación del número de protones/número de
neutrones. Para nucleidos con masas atómicas bajas, la mayor estabilidad se logra cuando N ≈ Z,
pero conforme se incrementa la masa atómica, la relación estable se aproxima a N/Z ≈ 1.5. La
trayectoria de estabilidad es un "valle" de energía en el cual los núclidos inestables de los
alrededores tienden a caer, emitiendo partículas de energía, constituyendo así el fenómeno
de decaimiento radioactivo. La naturaleza de las partículas emitidas depende de la
localización del núclido inestable relativo al valle de energía. Los núclidos inestables en cada
lado del valle usualmente decaen por procesos isobáricos, esto es, un protón nuclear es
convertido a un neutrón o viceversa, pero la masa del núclido no cambia significativamente. En
contraste, los núclidos inestables en la parte alta del valle de energía frecuentemente
decaen por emisión de una partícula pesada (partícula α ), reduciendo la masa total del
núclido. Los principales mecanismos de decaimiento radioactivo son: 3
• decaimiento β - (negatrón): los átomos del elemento padre decaen mediante la emisión de una
partícula beta cargada negativamente (negatrón) y neutrinos que provienen del núcleo
atómico y que son acompañados de radiación en forma de rayos gama ( γ ). Esto puede verse
como la transformación de 1 neutrón = 1 protón + 1 electrón (partícula β - ). El número atómico
del átomo hijo se incrementa en uno y el número de neutrones se reduce en uno, quedando el
mismo número de masa.
• decaimiento β + (positrón): el radionúclido emite electrones del núcleo cargados
positivamente (positrón) y un neutrino. Esto es la transformación de 1 protón = 1 neutrón + 1
positrón (partícula β + ) + 1 neutrino. El elemento hijo tiene el mismo número de masa que el
padre, pero un protón menos.
• decaimiento por captura de electrones: un protón es capaz de capturar a uno de los
electrones de las capas más cercanas al núcleo formando entonces un neutrón y emitiendo
un neutrino. El núclido resultante es un número atómico menor, conservando el mismo
número de masa.
• decaimiento ramificado: Los isóbaros (átomos de diferente elemento pero con el mismo
número de masa) cuya diferencia en número atómico es igual a uno, tienen diferentes energías
de enlace, lo que hace posible una reacción espontánea en donde un isóbaro es convertido a otro
mediante decaimiento β que libera energía. El rango de edades que pueden calcularse depende
principalmente de la vida media del isótopo padre y de la precisión con que se conozca la
constante de decaimiento radioactivo. El método de fechamiento que se escogerá lo
determinan dos factores principalmente: la edad aproximada de la roca y su composición
mineralógica. El cálculo de la edad de una roca o un mineral puede hacerse por varios métodos,
mismos que detallamos a continuación.
Isocrona
Por ejemplo, para el sistema isotópico Rb-Sr, en donde el 87 Rb decae a 87 Sr, la gráfica
de las relaciones isotópicas 87 Sr/ 86 Sr vs 87 Rb/ 86 Sr de una serie de rocas cogenéticas, o
bien de minerales, formará una recta cuya pendiente será proporcional a la edad del conjunto.
En este punto cabe aclarar que las relaciones isotópicas están dadas como cocientes referidos
a un isótopo estable y suficientemente abundante del elemento, en este caso el 86 Sr. Como
puede verse, es necesario que exista una distribución amplia en los valores de Rb/Sr para que la
recta generada esté bien definida y su error sea mínimo. Existen distintos algoritmos con los que se
pueden calcular los parámetros de dicha recta, pero el más utilizado es el de York, que además de
tomar en cuenta los errores analíticos en ambas coordenadas, X y Y , también considera su
correlación. Los errores en la edad calculada serán magnificados por este proceso para dar una
estimación razonable de la incertidumbre, la cual incluye ambas dispersiones, la geológica y la
analítica. Las edades que pueden ser calculadas de esta forma incluyen a los pares: Rb-Sr,
Sm-Nd, K-Ar, U-Pb, Lu-Hf. Si los puntos de la isocrona corresponden a varios minerales, se trata de
una edad de enfriamiento promedio, pero si corresponden a la roca total, la edad
corresponde a la de la última homogenización isotópica de la roca, a pesar de eventos
metamórficos.
Sistemas Isotópicos y la formación de rocas
Rocas sedimentarias
Las rocas sedimentarias detríticas están compuestas por minerales y rocas derivadas de la
erosión e intemperismo de rocas ígneas, metamórficas o sedimentarias más antiguas.
Entonces, la composición isotópica de estos detritos no dependerá únicamente del decaimiento
de un elemento desde el momento de su depositación, sino también de las edades de las
partículas que los componen. El fechamiento absoluto del tiempo de depositación de las
rocas sedimentarias es un problema difícil de resolver. Los fechamientos de rocas ígneas
descritos anteriormente parten de la suposición que las relaciones isotópicas de la roca
fueron homogéneas durante la depositación o diagénesis temprana y que la roca se
comportó como un sistema cerrado hasta el presente. Sin embargo es difícil que dichas premisas
ocurran en conjunto debido a que los procesos de intemperismo, transporte, depositación y
diagénesis pueden alterar significativamente la relación isotópica inicial de los detritos. Los
minerales susceptibles de ser fechados en las rocas sedimentarias son de dos tipos: a)
allogénicos (detritos) que son relativamente resistentes a abrir el sistema isotópico en
condiciones de sepultamiento, pero tienen problemas con las relaciones isotópicas heredadas y b)
los minerales autigénicos que son precipitados por los procesos diagenéticos y muestran gran
homogeneidad en las relaciones isotópicas iniciales pero cuyos sistemas isotópicos pueden
abrirse fácilmente durante el sepultamiento. Algunos minerales que pueden ser fechados en
rocas sedimentarias son micas, feldespato potásico, illita y glauconita. Las edades modelo
(tiempo de residencia de los materiales en la corteza) de las rocas clásticas sedimentarias,
son similares a las edades de las rocas de las cuales se derivaron éstos detritos, por ello,
las edades Sm-Nd comúnmente exceden su edad estratigráfica. Las edades de residencia de
las rocas sedimentarias del Proterozoico (entre 2,500 y 570 Ma) y del Fanerozoico (entre
570 y 250 Ma) son generalmente mayores a su edad de depositación, lo cual nos indica
que estos detritos están compuestos principalmente de material cortical reciclado que se
separó del CHUR mucho tiempo antes de que se depositara como un sedimento. Sin
embargo, la diferencia entre las edades de residencia y la edad de depositación decrece cuando
detritos jóvenes volcanogenéticos son mezclados con terrígenos de rocas antiguas. Los
resultados de varios estudios indican que el reciclamiento de corteza antigua fué más intenso
desde hace 2 Ga, por lo que se piensa que durante el Arqueano (antes de 2,500 Ma) los aportes
de rocas magmáticas primitivas para formar la corteza fueron mucho más importantes que
en tiempos posteriores. Relación entre las edades modelo de Nd (edades de residencia) de lutitas
y sus edades estratigráficas. Las edades modelo exceden a las estratigráficas formadas después de
los primeros 2 Ga de historia de la Tierra. Antes de los 2 Ga, las edades son mucho más parecidas,
probablemente porque las rocas sedimentarias del Precámbrico Temprano estaban
compuestas de material depositado casi inmediatamente después de su separación del manto y
del CHUR. El proceso dominante que afecta la composición del manto parece ser la fusión parcial.
En el caso del sistema Lu-Hf, los basaltos tipo MORB y OIB, tienen valores ε Hf positivos ( ε Hf
definido en forma silmilar a ε Nd), ya que el Hf es más 12 incompatible que el Lu en el manto. Los
datos isotópicos de Sr y Nd de los basaltos continentales muestran un mayor dispersión reflejando
los efectos de la asimilación de la corteza continental en las firmas isotópicas de los magmas
derivados del manto. Las variaciones en las relaciones isotópicas de los basaltos reflejan la
heterogeneidad a gran escala en el manto. Los basaltos continentales pueden representar mezclas
de plumas del manto, litósfera sub-continental, corteza continental, etc. y por ello, una mayor
variación en su isotopía. La corteza continental está caracterizada por valores altos de 87 Sr/ 86 Sr
y valores negativos de ε Nd en un rango amplio. Isotopía de la corteza continental En la figura 6 se
observa que las rocas de la corteza continental tienen valores de 87 Sr/ 86 Sr mucho más altos y
143 Nd/ 144 Nd mucho más bajos que aquellos valores del manto, dado que la corteza está
enriquecida en Rb y Nd en relación al Sr y Sm. Se han realizado diversos intentos para determinar
la evolución y crecimiento de la corteza continental.