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Cronología de Derechos Humanos

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CONSTITUCIONAL COLOMBIANO

“LA DIGNIDAD HUMANA”

Dr. Edgar Augusto Arana

DAGOBERTO GONZALEZ
CAROLINA LEON BERNAL
MARTHA ISABEL OSPINA CARDENAS
CARLOS ALBERTO RESTREPO AGUIRRRE

GRUPO-2-04

UNIVERSIDAD LIBRE
SECCIONAL- PEREIRA
2003
ANTECEDENTES HISTORICOS

Cronología sobre los Derechos Humanos

Esta línea temporal contiene las fechas de algunos de los principales avances que ha
realizado el hombre en el área de los derechos humanos y la dignidad humana. Esta
historia que se ha caracterizado por ser una bastante inestable.
Dado que muchos derechos que fueron otorgados tras el resultado de largas y duras
luchas durante siglos, son luego ignorados y pisoteados durante períodos de intolerancia.

La promesa de construir un mundo mejor yace en la lucha de las diferentes sociedades,


así como, en las acciones que se toman para establecer y respetar los derechos humanos.
Todavía se considera a la Antigua Grecia y Roma (ambas sociedades con antecedentes
esclavistas) como la única base de todos los principios democráticos que son valorados
en el mundo occidental. A pesar de esto, otras sociedades, antes que ellos y después de,
han realizado significativas contribuciones al desarrollo de los derechos humanos y de
los ideales democráticos. Quizás la expresión mas temprana del intento de establecer
los derechos humanos puede ser encontrada en el Código de Hammurabi (Hammurapi)
en Babylonia en el 1700 AC. Este antiguo código de leyes contiene cláusulas que
intentan proteger al individuo contra el uso arbitrario de poder, es decir, el débil contra
el fuerte.

En retrospectiva, es importante remarcar que algunas de las declaraciones enunciadas


aquí no siempre incluyen a todos los seres humanos. Grupos minoritarios tales como
mujeres, negros, judíos y homosexuales han siempre sido excluidos de los derechos
humanos otorgados por otros. Por ejemplo, la Declaración de la Independencia de los
Estados Unidos de 1776 no extiende los derechos humanos a los esclavos. El acta del
parlamento que abolece la esclavitud en Gran Bretaña y el resto de Reino Unido
no sucede hasta el año 1833. En los Estados Unidos, la Proclamación de la
Emancipación que permite la liberación de los esclavos del sur no sucede hasta el
año 1928. En Alemania esto ocurre en 1918 y en Austria en 1919. Es importante
considerar que los más importantes pasos a favor de los derechos humanos ocurrieron
en las afueras del hemisferio occidental. Por ejemplo, mucho antes de que la mujer
pudiese votar en Europa y los Estados Unidos, las mujeres que pertenecían a la tribu de
los Iroqouis en Norteamérica poseían derechos para votar.

A continuación examinamos los más importantes logros realizados por individuos,


culturas, religiones y naciones en los últimos 2500 años.

Siglo V AC: La tragedia Antígona de Sófocles elevó la conciencia individual sobre la


ley e introdujo una nueva dimensión a la concepción de la ley, aproximándose a los
derechos de los individuos.

Siglo IV AC: Platón desarrollo el concepto de Justicia y su pupilo, Aristóteles, la idea


de igualdad.
Siglo III AC: Meng-Tsu reflexionó sobre una sola pregunta:¿ Es el individuo menos
importante que el rey? Un siglo mas tarde, Sien-Tsu sostendrá que lo hace a una
sociedad posible son los derechos de los individuos.

Siglo III: Seneca afirmó la santidad de la vida humana

Siglo V: La cristiandad proclamo que todas las personas son iguales bajo la mirada
del creador, y en el nombre de la libertad de conciencia, San Agustín elevó a la justicia
sobre la ley. Los Q’Uran proclamaron que ser humano es un mérito de respeto
incondicional.

1215: La Carta Magna fue la verdadera precursora de todas las modernas


declaraciones sobre los derechos humanos, al garantizar los derechos y las libertades del
individuo, la protección de los derechos del inocente, otorgando la libertad del
movimiento y justicia natural.

Los artículos 39 y 40 de la Carta Magna sostienen:

Artículo 39
Ningún hombre libre puede ser arrestado o encarcelado, desposeído o exiliado o en
cualquier vía victimizado, ni tampoco podrá ser atacado o enviado a atacar por un
tercero, a excepción del enjuiciamiento de la ley de sus iguales o el enjuiciamiento de la
ley de su tierra.

Artículo 40
A ninguno nosotros venderemos, a ninguno de nosotros negaremos o refutaremos
derecho o justicia.

Aprox 1600: Cinco tribus separadas Iroquois (que se hacían llamar Haudenosaunee)
decidieron unirse con el propósito de protegerse entre si mismos y finalizar con el
derrame de sangre entre ellos. Acordaron un tratado de Paz y crearon una confederación.
Estas tribus fueron los Mohawk, Onondaga, Cayuga, Seneca y los Oneidas (los
Tuscarora se unieron mas tarde a esta nación). Este tratado condujo a lo que es
considerado una de las primeras democracias del mundo. Cada tribu tenía un voto en el
proceso de toma de decisiones. Su forma de gobierno sirvió como uno de los modelos
para el presente sistema de gobierno de los Estados Unidos.

1689: La Carta de Derechos (Bill of Rights) en Inglaterra constituyó la base de la


constitución inglesa y representó la victoria sobre el absolutismo de los Estuardos y la
consolidación de los derechos del parlamento y de los ciudadanos. También alcanzó
parte del poder compartido entre el monarca y los señores propietarios de las tierras en
Inglaterra. Filósofos franceses tales como Jean Jacques Rousseau sostuvieron que
existía un acuerdo preestablecido entre el gobierno y sus dirigentes. En este contrato se
explicaban los derechos y obligaciones de cada uno.

1776: La Declaración de la Independencia de los Estados Unidos proclamó que “todos


los hombres son creados iguales”. En ella se declara que existen una serie de derechos
inalienables, tales como la vida y libertad que deberán respetados. Los gobiernos han
sido instituidos para garantizar estos derechos y para asegurar el bienestar del pueblo.
Siempre gobernando con su total consentimiento. En el siglo XVIII, los filósofos del
Iluminismo reincidieron en estas ideas, con el objeto de encontrar sociedades que se
basaran en principios democráticos, que garantizasen la igualdad, ante la ley, de sus
ciudadanos. También introdujeron el concepto de autonomía judicial. Todos estos
principios fueron desarrollados con el propósito de permitir a las personas desarrollar su
máximo potencial.

1789: En Versailles, Francia, la constitución nacional fue establecida. Ésta fue la


Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano. Se definieron derechos
naturales que fueron considerados inalienables y sacrosantos, lo mas preciados de estas
libertades son, por ejemplo:

Articulo 1) los seres humanos nacieron libres, iguales y tienen derechos.


Artículo 2) La obligación de toda asociación política es preservar los derechos
naturales de las personas, los derechos de libertad y propiedad, seguridad y el derecho a
resistir ante la opresión. El énfasis se encontraba básicamente en los derechos civiles y
políticos.

1791: La Diez Enmiendas de los Estados Unidos (U.S: Bill of Rights) incorporaron las
ideas de libertad de expresión, prensa y derecho a un juicio justo. Las Enmiendas fueron
originarias a la nueva Constitución de los Estados Unidos y fueron incorporadas a la
misma. Thomas Paine escribió Los Derechos del Hombre, basado en los principios
democráticos e ideas de la Revolución Francesa. Edmund Burke sostuvo que la
ignorancia, el abandono y el desprecio por los derechos humanos son las únicas causas
de la miseria humana.

1791: Francia otorga la ciudadanía a los judíos. Los judíos holandeses reciben la
ciudadanía poco después del año 1796. La ciudadanía otorgada a los judíos se produjo
en: Prusia en 1812; Dinamarca en 1814; Grecia en 1830; Bélgica en 1831; Hungría en
1867; Suecia en 1870; Suiza en 1874.

1815: Las naciones que desafiaron a Napoleón se encontraron en Viena. Se


manifestaron fuertes declaraciones en contra de la esclavitud; poniendo especial énfasis
en la protección de los derechos humanos, tal como, la libertad de religión.

1833: Gran Bretaña aprueba el Acta de Abolición, finalizando, de esta manera, con la
esclavitud en el Imperio Británico.

1863: El presidente de los Estados Unidos, Abraham Lincoln, liberó a todos los
esclavos en los Estados Unidos con la Proclamación de la Emancipación.

1885: La Conferencia de Berlín en África aprueba un acta de anti-esclavitud

1890: La Conferencia de Brúcelas aprueba un acta de anti-esclavitud

1893: Las mujeres tienen derecho a votar en Nueva Zelanda. Este es el primer caso en
una ‘democracia occidental’ donde se les otorga a las mujeres el derecho a votar.
También en este año, Matilda Josyln Gage, una mujer norteamericana famosa por su
lucha por los derechos de las mujeres, decide convertirse en Iroquois (una tribu nativa
americana). En el mismo año, Matilda fue también arrestada por votar en una elección
del directorio de una escuela. Como Iroquois ella poseía todos los derechos de votación.
1902: En Australia, se les otorga a las mujeres el derecho a voto en las elecciones
federales.

1919: Después de la Primera Guerra Mundial (luego proclamaran que sea ‘la guerra
que finalice con todas las guerras’) se firma el Tratado de Versalles. Por primera vez, la
comunidad internacional considera esclarecer y responsabilizar a los dirigentes que
hayan incurrido en violaciones contra los derechos humanos.
otros tratados en Versailles resaltan la importancia del respeto a los derechos de las
minorías.

1946: Se realizan en Nuremberg, Alemania, los Juicios contra los crímenes nazis
ocurridos durante la guerra. Los acusados estaban procesados por haber cometido
alguno de los siguientes cargos: (1) crímenes contra la paz; (2) crímenes de guerra; (3)
crímenes contra la humanidad; y (4) conspiración en cometer cualquiera de los crímenes
anteriormente enunciados.

1948: Se firma la Declaración Universal de los Derechos Humanos. Después del


Holocausto de los judíos, el genocidio de los gitanos y otros actos de barbaries
realizados por los nazis en la Segunda Guerra Mundial, la conciencia de la humanidad
se transformó tan profundamente que la Asamblea General de las Naciones Unidas
decide adoptar la Declaración Universal de los Derechos Humanos, así como, el
derecho a la auto-determinación de pueblos. Estas declaraciones tienen como base
principios morales donde prevalece ante todo la fe social y política de unir a todos los
ciudadanos del mundo en una gran familia. También, se encuentra latente la esperanza
de crear un orden universal, donde los derechos y obligaciones de los hombres estén
claramente establecidos.

Breve resumen de las provisiones:


Principios Generales de libertad e igualdad Artículo 1-2
Derechos individuales y libertad Artículo 3-11
Libertades fundamentales, intelectuales y espirituales
derechos políticos Artículo 12-17
Derechos económicos, sociales y culturales Artículo 18-27
Conexión entre los derechos individuales y sociales Artículo 28-30

Karl Marx sostenía que el derecho del individuo a poseer su propiedad y de


disfrutar y disponer de esta tal como es su deseo, limita la libertad de los otros. En
función de sus ideas, y así como, también aquellas de Lenin, la Revolución Rusa
estableció una sociedad donde se diera prioridad a derechos socioeconómicos colectivos
a expensas de los derechos individuales.

1949: La Convención de Ginebra fija un Standard para un trato más humanitario de


los prisioneros de guerra, aquellos que han sido heridos o los civiles.

1961: Amnistía Internacional se establece en Gran Bretaña.

1965: Se adopta Convención Internacional de Naciones Unidas para la Eliminación de


todas las Formas de Discriminación Racial.
1981: Se firma el Fuero Africano sobre los Derechos del Hombre y de los Pueblos.

1989: Se establece la Convención de Naciones Unidas sobre los derechos de los Niños.

1990: Se adopta la Convención de Naciones Unidas sobre la protección de los


derechos de todos los trabajadores inmigrantes y los miembros de su familia.

1994: Se declara la década de Naciones Unidas por los derechos humanos.

1998: Se firma un tratado en Roma para que se establezca una corte Internacional del
Justicia.

Declaración sobre la protección de la mujer y el niño en estados


de emergencia o de conflicto armado

Proclamada por la Asamblea General en su resolución 3318 (XXIX), de 14


de diciembre de 1974

La Asamblea General,
Habiendo examinado la recomendación del Consejo Económico y Social
contenida en su resolución 1861 (LVI) de 16 de mayo de 1974,

Expresando su profunda preocupación por los sufrimientos de las mujeres y los


niños que forman parte de las poblaciones civiles que en períodos de emergencia
o de conflicto armado en la lucha por la paz, la libre determinación, la liberación
nacional y la independencia muy a menudo resultan víctimas de actos
inhumanos y por consiguiente sufren graves daños,

Consciente de los sufrimientos de las mujeres y los niños en muchas regiones


del mundo, en especial en las sometidas a la opresión, la agresión, el
colonialismo, el racismo, la dominación foránea y el sojuzgamiento extranjero,

Profundamente preocupada por el hecho de que, a pesar de una condena general


e inequívoca, el colonialismo, el racismo y la dominación foránea y extranjera
siguen sometiendo a muchos pueblos a su yugo, aplastando cruelmente los
movimientos de liberación nacional e infligiendo graves pérdidas e incalculables
sufrimientos a la población bajo su dominio, incluidas las mujeres y los niños,

Deplorando que se sigan cometiendo graves atentados contra las libertades


fundamentales y la dignidad de la persona humana y que las Potencias
coloniales, racistas y de dominación extranjera continúen violando el derecho
internacional humanitario,

Recordando las disposiciones pertinentes de los instrumentos de derecho


internacional humanitario sobre la protección de la mujer y el niño en tiempos
de paz y de guerra,
Recordando, entre otros importantes documentos, sus resoluciones 2444 (XXIII)
de 19 de diciembre de 1968, 2597 (XXIV) de 16 de diciembre de 1969 y 2674
(XXV) y 2675 (XXV) de 9 de diciembre de 1970, relativas al respeto de los
derechos humanos y a los principios básicos para la protección de las
poblaciones civiles en los conflictos armados, así como la resolución 1515
(XLVIII) del Consejo Económico y Social, de 28 de mayo de 1970, en la que el
Consejo pidió a la Asamblea General que examinara la posibilidad de redactar
una declaración sobre la protección de la mujer y el niño en estados de
emergencia o de guerra,

Consciente de su responsabilidad por el destino de la generación venidera y por


el destino de las madres, que desempeñan un importante papel en la sociedad, en
la familia y particularmente en la crianza de los hijos,

Teniendo presente la necesidad de proporcionar una protección especial a las


mujeres y los niños, que forman parte de las poblaciones civiles,

Proclama solemnemente la presente Declaración sobre la protección de la mujer


y el niño en estados de emergencia o de conflicto armado e insta a todos los
Estados Miembros a que la observen estrictamente:

1. Quedan prohibidos y serán condenados los ataques y bombardeos contra la


población civil, que causa sufrimientos indecibles particularmente a las mujeres
y los niños, que constituyen el sector más vulnerable de la población,

2. El empleo de armas químicas y bacteriológicas en el curso de operaciones


militares constituye una de las violaciones más flagrantes del Protocolo de
Ginebra de 1925, de los Convenios de Ginebra de 1949 y de los principios del
derecho internacional humanitario, y ocasiona muchas bajas en las poblaciones
civiles, incluidas mujeres y niños indefensos, y será severamente condenado.

3. Todos los Estados cumplirán plenamente las obligaciones que les impone el
Protocolo de Ginebra de 1925 y los Convenios de Ginebra de 1949, así como
otros instrumentos de derecho internacional relativos al respeto de los derechos
humanos en los conflictos armados, que ofrecen garantías importantes para la
protección de la mujer y el niño.

4. Los Estados que participen en conflictos armados, operaciones militares en


territorios extranjeros u operaciones militares en territorios todavía sometidos a
la dominación colonial desplegarán todos los esfuerzos necesarios para evitar a
las mujeres y los niños los estragos de la guerra. Se tomarán todas las medidas
necesarias para garantizar la prohibición de actos como la persecución, la tortura,
las medidas punitivas, los tratos degradantes y la violencia, especialmente contra
la parte de la población civil formada por mujeres y niños.

5. Se considerarán actos criminales todas las formas de represión y los tratos


crueles e inhumanos de las mujeres y los niños, incluidos la reclusión, la tortura,
las ejecuciones, las detenciones en masa, los castigos colectivos, la destrucción
de viviendas y el desalojo forzoso, que cometan los beligerantes en el curso de
operaciones militares o en territorios ocupados.
6. Las mujeres y los niños que formen parte de la población civil y que se
encuentren en situaciones de emergencia y en conflictos armados en la lucha por
la paz, la libre determinación, la liberación nacional y la independencia, o que
vivan en territorios ocupados, no serán privados de alojamiento, alimentos,
asistencia médica ni de otros derechos inalienables, de conformidad con las
disposiciones de la Declaración Universal de Derechos Humanos, el Pacto
Internacional de Derechos Civiles y Políticos, el Pacto Internacional de
Derechos Económicos, Sociales y Culturales, la Declaración de los Derechos del
Niño y otros instrumentos de derecho internacional.

CARTA DE LAS NACIONES UNIDAS

Nostros Los Pueblos De Las Naciones Unidas Resueltos:

A preserver a las generaciones venideras del flagelo de la guerra que dos veces durante
nuestra vida ha infligido a la Humanidad sufrimientos indecibles,

a reafirmar la fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de


la persona humane, en la igualdad de derechos de hombres y mujeres y de las naciones
grandes y pequeñas,

A crear condiciones bajo las cuales puedan mantenerse la justicia y el respeto a las
obligaciones emanadas de los tratados y de otras fuentes del derecho internacional,

CAPÍTULO I
PROPOSITOS Y PRINCIPIOS

Artículo 1

Los Propósitos de las Naciones Unidas son:

1. Mantener la paz y la seguridad internacionales.


3. Realizar la cooperación internacional en la solución de problemas internacionales de
carácter económico, social, cultural o humanitario, y en el desarrollo y estímulo del
respeto a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos, sin hacer
distinción por motivos de raza, sexo, idioma o religión.

Artículo 8

La Organización no establecerá restricciones en cuanto a la elegibilidad de hombres y


mujeres para participar en condiciones de igualdad y en cualquier carácter en las
funciones de sus órganos principales y subsidiarios.
Artículo 55

Con el propósito de crear las condiciones de estabilidad y bienestar necesarias para las
relaciones pacíficas y amistosas entre las naciones, basadas en el respeto al principio de
la igualdad de derechos y al de la libre determinación de los pueblos, la Organización
promoverá:

a) niveles de vida más elevados, tra bajo permanente para todos, y condiciones de
progreso y desarrollo económico y social;

b) la solución de problemas internacionales de carácter económico, social y sanitario, y


de otros problemas conexos; y la cooperación internacional en el orden cultural y
educativo; y

c) el respeto universal a los derechos humanos y a las libertades fundamentales de todos,


sin hacer distinción por motivos de raza, sexo, idioma o religión, y la efectividad de
tales derechos y libertades.

DE LOS PRINCIPIOS FUNDAMENTALES

Art. 1º Colombia es un estado social de derecho, organizado en forma de República


unitaria, descentralizada con autonomía de sus entidades territoriales, democrática
participativa y pluralista, fundada en el respeto de la DIGNIDAD HUMANA, en el
trabajo y la solidaridad de las personas que la integran y en la prevalencia del interés
general.

Conc: Art. 2º, 4º, 9º, 10, 40, 114, 150, 188, 209, 286, 287.

Sentencia T-426/92

Sentencia T-102/93

DESARROLLO CONSTITUCIONAL

Sentencia C-144-97

Sentencia C-133-94

“Declaración Univeresal de Derechos Humanos”


DIGNIDAD HUMANA

La dignidad humana es aquella condición especial que reviste todo ser humano por el
hecho de serlo, y lo caracteriza de forma permanente y fundamental desde su
concepción hasta su muerte. Esta condición eleva al ser humano por encima de
cualquier otro ser de la naturaleza y lo constituye en señor de la misma. La dignidad le
pertenece consustancialmente al ser humano; no obstante, a la vez que es una condición
que posee, es una tarea en la que debe comprometerse permanentemente: debe estar
viva en su conciencia y manifestarse en sus palabras, proyectos, comportamientos y
actividades, de tal manera que genere el respeto hacia sí mismo, hacia los demás y hacia
toda obra humana. En este sentido, todo ser humano debe asumir su existencia como un
proceso de dignificación creciente de sí, de las personas y del mundo que lo rodea.

Filosofía
Entre el antropocéntrico, feroz ególatra, y el divinizador de la zoología, tantas
veces desfasado, debe haber, y de hecho lo hay, un espacio equidistante en el que
prevalezcan con todo derecho, las leyes de la Ética, la Justicia, la Bondad y la
Inteligencia, tanto en la conducta como en el pensamiento.

El "señorear" bíblico, que indica poseer algo con señorío, está tan lejos del
depredar , como la razón de la sinrazón, el uso del abuso, y el amor del odio, y así:

Es en ese espacio equidistante, en el que intentamos situarnos, conociendo la


dificultad del equilibrio, pues hemos de llorar ante cualquier crueldad, y
defender todo lo creado, sin concesión al descanso, ni a la pausa, y sin ceder ni un ápice
de la lógica equidad.

Tendremos a título de honor la auténtica cultura, sin profanar su nombre con


actitudes aberrantes que aplaudan la tortura, y el derramamiento de sangre por
intereses étnicos, políticos y ambiciosos, o simplemente por diversión.

Nuestra militancia, y la de aquellos que lo deseen, en Pro Dignidad Humana, y


la adhesión y apoyo de todo hombre o mujer de bien, sólo estará condicionada por
una sensibilidad superior, y el más completo altruismo.

PENSEMOS

LA INTELIGENCIA DEJADA A SU LIBRE ALBEDRÍO


PUEDE TOMAR DERROTEROS DE SUMA CRUELDAD.
SÓLO CUANDO LA INTELIGENCIA SE HERMANA
CON LA COMPASIÓN POR TODOS LOS SERES, EL
HOMBRE PUEDE CONSIDERARSE CREADO A IMAGEN
Y SEMEJANZA DE DIOS.
MARCO NORMATIVO

Sentencia T-058-97

Decreto 1101 de 2001

Sentencia C-166-93

C.P: art 1º Concordancia Arts. 2º, 4º,9º, 10, 40, 114, 150, 188, 209, 266, 287

Sentencia C-177-2001.doc

Estado Social de Derecho

Marzo 13 de 2003

La reciente visita y las exposiciones académicas de Joseph Stiglitz en Colombia, no


menos que los análisis efectuados por importantes economistas colombianos, como
Eduardo Sarmiento Palacio, han dejado en claro que nuestro Gobierno debe proceder
cuanto antes a revisar el esquema básico de su política económica y que el país debería
ocuparse en serio en la reconsideración del modelo económico que aplica.

Miradas las cosas dentro de la perspectiva constitucional, quien esto escribe ha venido
reiterando de tiempo atrás que los conceptos neoliberales a ultranza en el manejo de los
asuntos económicos riñen abiertamente con los fundamentos del Estado Social de
Derecho proclamado en la Carta Política de 1991.

Los criterios orientadores de nuestra normatividad, lejos de centrar la función pública y


la aplicación de las normas jurídicas en elementos puramente formales, como las cifras
del PIB y el ajuste fiscal, exigen que las autoridades estatales orienten su gestión hacia
la búsqueda de objetivos concretos que sean compatibles con la satisfacción efectiva y
real de las necesidades más apremiantes del ser humano, no menos que hacia la defensa
cierta de la dignidad de la persona y de sus derechos, factores que son, en últimas, la
verdadera justificación del Estado, de las instituciones públicas y del sistema normativo.

El Preámbulo de la Constitución señala claros objetivos al ordenamiento y obliga al


Estado a obrar dentro de un marco jurídico democrático y participativo "que garantice
un orden político, económico y social justo", y el ar-tículo primero funda la actividad
estatal en el respeto de la dignidad humana, en el trabajo, en la solidaridad y en la
prevalencia del interés general, todo bajo el concepto central del Estado Social de
Derecho, que permea y vivifica la integridad del Estatuto Fundamental y, por lo tanto,
todo el complejo normativo en sus distintos niveles.
El artículo 366 de la Constitución establece de manera precisa que el bienestar general y
el mejoramiento de la calidad de vida de la población son finalidades sociales del
Estado y que "será objetivo fundamental de su actividad la solución de las necesidades
insatisfechas de salud, de educación, de saneamiento ambiental y de agua potable".

La misma norma -que debería tenerse en cuenta a la hora de adelantar los trámites
previos en el Gobierno y de hacer las correspondientes votaciones en el Congreso-
estipula sin rodeos que en los planes y presupuestos de la Nación y de las entidades
territoriales, el gasto público social tendrá prioridad sobre cualquier otra asignación.

Y son varios los preceptos constitucionales que obligan a los entes públicos a adoptar
políticas de contenido social con efectos prácticos y palpables. No teóricos como los
expresados en los números que periódicamente divulga el Dane.

El Estado Social de Derecho no corresponde apenas, como algunos lo creen, a una frase
de impacto político ni a una aspiración generosa del Constituyente, sino que consiste en
un imperativo que condiciona el sistema jurídico en su integridad y la política
económica estatal en su conjunto, señalándoles un norte que los órganos del poder
público no pueden perder de vista, guiados por asesores tercamente opuestos a los
postulados sociales de la función estatal.

Es claro, según el artículo 334 de la Constitución, que el Estado se encuentra obligado a


intervenir en la economía, entre otros objetivos, para dar pleno empleo a los recursos
humanos y asegurar que todas las personas, en particular las de menores ingresos,
tengan acceso efectivo a los bienes y servicios básicos.

Por ello, expedir, interpretar y aplicar las leyes tomando como criterio exclusivo los
parámetros monetaristas y las finalidades cuantitativas de la banca multilateral y del
Fondo Monetario Internacional, descuidando el propósito esencial del Estado,
relacionado con los componentes sociales del desarrollo y con la procura de logros
tangibles en favor de las grandes masas de hombres y mujeres del pueblo, equivale, ni
más ni menos, a inaplicar la Constitución, convirtiéndola en vana e inútil declaración
carente de contenido.

MARCO LEGAL

Resolución 53/144 de la Asamblea General de las Naciones Unidas


mediante la cual se aprueba la Declaración sobre el derecho y el deber
de los individuos, los grupos y las instituciones de promover y proteger
los derechos humanos y las libertades fundamentales universalmente
reconocidos

La Asamblea General,
Reafirmando la importancia de la observancia de los propósitos y principios de la Carta
de las Naciones Unidas para la promoción y la protección de todos los derechos
humanos y libertades fundamentales para todas las personas en todos los países del
mundo,

Tomando nota de la resolución 1998/7 de la Comisión de Derechos Humanos, de 3 de


abril de 1998 Véase Documentos Oficiales del Consejo Económico y Social, 1998,
Suplemento No. 3 (E/1998/23), cap.II, secc. A., por la cual la Comisión aprobó el texto
del proyecto de declaración sobre el derecho y el deber de los individuos, los grupos y
las instituciones de promover y proteger los derechos humanos y las libertades
fundamentales universalmente reconocidos,

Tomando nota asimismo de la resolución 1998/33 del Consejo Económico y Social, de


30 de julio de 1998, por la cual el Consejo recomendó a la Asamblea General que
aprobara el proyecto de declaración, Consciente de la importancia de la aprobación del
proyecto de declaración en el contexto del cincuentenario de la Declaración Universal
de Derechos Humanos Resolución 217 A (III).,

1. Aprueba la Declaración sobre el derecho y el deber de los individuos, los grupos y las
instituciones de promover y proteger los derechos humanos y las libertades
fundamentales universalmente reconocidos que figura en el anexo de la presente
resolución

2. Invita a los gobiernos, a los organismos y organizaciones del sistema de las Naciones
Unidas y las organizaciones intergubernamentales y no gubernamentales a que
intensifiquen sus esfuerzos por difundir la Declaración, promover el respeto universal
hacia ella y su comprensión, y pide al Secretario General que incluya el texto de la
Declaración en la próxima edición de Derechos humanos: Recopilación de instrumentos
internacionales.

85ª. Sesión plenaria

9 de diciembre de 1998

Declaración sobre el derecho y el deber de los individuos, los grupos y las instituciones
de promover y proteger los derechos humanos y las libertades fundamentales
universalmente reconocidos

Reafirmando también la importancia de la Declaración Universal de Derechos Humanos


y de los Pactos internacionales de derechos humano Resolución 2200 A (XXI), anexo.
Como elementos fundamentales de los esfuerzos internacionales para promover el
respeto universal y la observancia de los derechos humanos y las libertades
fundamentales, así como la importancia de los demás instrumentos de derechos
humanos adoptados en el marco del sistema de las Naciones Unidas y a nivel regional,

Destacando que todos los miembros de la comunidad internacional deben cumplir,


conjunta y separadamente, su obligación solemne de promover y fomentar el respeto de
los derechos humanos y las libertades fundamentales de todos, sin distinción alguna en
particular, sin distinción por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión
política o de otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o
cualquier otra condición social, y reafirmando la importancia particular de lograr la
cooperación internacional para el cumplimiento de esta obligación, de conformidad con
la Carta,

Reconociendo el papel importante que desempeña la cooperación internacional y la


valiosa labor que llevan a cabo los individuos, los grupos y las instituciones al
contribuir a la eliminación efectiva de todas las violaciones de los derechos humanos y
las libertades fundamentales de los pueblos y los individuos, incluso en relación con
violaciones masivas, flagrantes o sistemáticas como las que resultan del apartheid, de
todas las formas de discriminación racial, colonialismo, dominación u ocupación
extranjera, agresión o amenazas contra la soberanía nacional, la unidad nacional o la
integridad territorial, y de la negativa a reconocer el derecho de los pueblos a la libre
determinación y el derecho de todos los pueblos a ejercer plena soberanía sobre su
riqueza y sus recursos naturales,

Reconociendo la relación entre la paz y la seguridad internacional y el disfrute de los


derechos humanos y las libertades fundamentales, y consciente de que la ausencia de
paz y seguridad internacional no excusa la inobservancia de esos derechos,

Reiterando que todos los derechos humanos y las libertades fundamentales son
universalmente indivisibles e interdependientes y que están relacionados entre sí,
debiéndose promover y aplicar de una manera justa y equitativa, sin perjuicio de la
aplicación de cada uno de esos derechos y libertades,

Destacando que la responsabilidad primordial y el deber de promover y proteger los


derechos humanos y las libertades fundamentales incumbe al Estado,

Reconociendo el derecho y el deber de los individuos, los grupos y las instituciones de


promover el respeto y el conocimiento de los derechos humanos y las libertades
fundamentales en el plano nacional e internacional,
Declara:

Artículo 1

Toda persona tiene derecho, individual o colectivamente, a promover y procurar la


protección y realización de los derechos humanos y las libertades fundamentales en los
planos nacional e internacional.

Artículo 2

1. Los Estados tienen la responsabilidad primordial y el deber de proteger, promover y


hacer efectivos todos los derechos humanos y las libertades fundamentales, entre otras
cosas, adoptando las medidas necesarias para crear las condiciones sociales, económicas,
políticas y de otra índole, así como las garantías jurídicas requeridas para que toda
persona sometida a su jurisdicción, individual o colectivamente, pueda disfrutar en la
práctica de todos esos derechos y libertades.

2. Los Estados adoptarán las medidas legislativas, administrativas y de otra índole que
sean necesarias para asegurar que los derechos y libertades a que se hace referencia en
la presente Declaración estén efectivamente garantizados.

Artículo 3

El derecho interno, en cuanto concuerda con la Carta de las Naciones Unidas y otras
obligaciones internacionales del Estado en la esfera de los derechos humanos y las
libertades fundamentales, es el marco jurídico en el cual se deben materializar y ejercer
los derechos humanos y las libertades fundamentales y en el cual deben llevarse a cabo
todas las actividades a que se hace referencia en la presente Declaración para la
promoción, protección y realización efectiva de esos derechos y libertades.

Artículo 4

Nada de lo dispuesto en la presente Declaración se interpretará en el sentido de que


menoscabe o contradiga los propósitos y principios de la Carta de las Naciones Unidas
ni de que limite las disposiciones de la Declaración Universal de Derechos Humanos, de
los pactos internacionales de derechos humanos o de otros instrumentos y compromisos
internacionales aplicables en esta esfera, o constituya excepción a ellas.

Artículo 5

A fin de promover y proteger los derechos humanos y las libertades fundamentales, toda
persona tiene derecho, individual o colectivamente, en el plano nacional e internacional:

A reunirse o manifestarse pacíficamente;


A formar organizaciones, asociaciones o grupos no gubernamentales, y a afiliarse a
ellos o a participar en ellos;

A comunicarse con las organizaciones no gubernamentales intergubernamentales.

Artículo 6

Toda persona tiene derecho, individualmente y con otras personas:

A conocer, recabar, obtener, recibir y poseer información sobre todos los derechos
humanos y libertades fundamentales, con inclusión del acceso a la información sobre
los medios por los que se da efecto a tales derechos y libertades en los sistemas
legislativo, judicial y administrativo internos;

b) Conforme a lo dispuesto en los instrumentos de derechos humanos y otros


instrumentos internacionales aplicables, a publicar, impartir o difundir libremente a
terceros opiniones, informaciones y conocimientos relativos a todos los derechos
humanos y las libertades fundamentales;

c) A estudiar y debatir si esos derechos y libertades fundamentales se observan, tanto en


la ley como en la práctica, y a formarse y mantener una opinión al respecto, así como a
señalar a la atención del público esas cuestiones por conducto d esos medios y de otros
medios adecuados.

Artículo 7

Toda persona tiene derecho, individual o colectivamente, a desarrollar y debatir ideas y


principios nuevos relacionados con los derechos humanos, y a preconizar su aceptación.

Artículo 8

Toda persona tiene derecho, individual o colectivamente, a tener la oportunidad efectiva,


sobre una base no discriminatoria, de participar en el gobierno de su país y en la gestión
de los asuntos públicos.

Ese derecho comprende, entre otras cosas, el que tiene toda persona, individual o
colectivamente, a presentar a los órganos y organismos gubernamentales y
organizaciones que se ocupan de los asuntos públicos, críticas y propuestas para mejorar
su funcionamiento, y llamar la atención sobre cualquier aspecto de su labor que pueda
obstaculizar o impedir la promoción, protección y realización de los derechos humanos
y las libertades fundamentales.
Artículo 9

1. En el ejercicio de los derechos humanos y las libertades fundamentales, incluidas la


promoción y la protección de los derechos humanos a que se refiere la presente
Declaración, toda persona tiene derecho, individual o colectivamente, a disponer de
recursos eficaces y a ser protegida en caso de violación de esos derechos.

2. A tales efectos, toda persona cuyos derechos o libertades hayan sido presuntamente
violados tiene el derecho, bien por sí misma o por conducto de un representante
legalmente autorizado, a presentar una denuncia ante una autoridad judicial
independiente, imparcial y competente o cualquier otra autoridad establecida por la ley
y a que esa denuncia sea examinada rápidamente en audiencia pública, y a obtener de
esa autoridad una decisión, de conformidad con la ley, que disponga la reparación,
incluida la indemnización que corresponda, cuando se hayan violado los derechos o
libertades de esa persona, así como a obtener la ejecución de la eventual decisión y
sentencia, todo ello sin demora indebida.

3. A los mismos efectos, toda persona tiene derecho, individual o colectivamente, entre
otras cosas, a:

Denunciar las políticas y acciones de los funcionarios y órganos gubernamentales en


relación con violaciones de los derechos humanos y las libertades fundamentales
mediante peticiones u otros medios adecuados ante las autoridades judiciales,
administrativas o legislativas internas o ante cualquier otra autoridad competente
prevista en el sistema jurídico del Estado, las cuales deben emitir su decisión sobre la
denuncia sin demora indebida;

Asistir a las audiencias, los procedimientos y los juicios públicos para formarse una
opinión sobre el cumplimiento de las normas nacionales y de las obligaciones y los
compromisos internacionales aplicables;

Ofrecer y prestar asistencia letrada profesional u otro asesoramiento y asistencia


pertinentes para defender los derechos humanos y las libertades Fundamentales.

A los mismos efectos, toda persona tiene el derecho, individual o colectivamente, de


conformidad con los instrumentos y procedimientos internacionales aplicables, a
dirigirse sin trabas a los organismos internacionales que tengan competencia general o
especial para recibir y examinar comunicaciones sobre cuestiones de derechos humanos
y libertades fundamentales, y a comunicarse sin trabas con ellos.

El Estado realizará una investigación rápida e imparcial o adoptará las medidas


necesarias para que se lleve a cabo una indagación cuando existan motivos razonables
para creer que se ha producido una violación de los derechos humanos y las libertades
fundamentales en cualquier territorio sometido a su jurisdicción.
Artículo 10

Nadie participará, por acción o por el incumplimiento del deber de actuar, en la


violación de los derechos humanos y las libertades fundamentales, y nadie será
castigado ni perseguido por negarse a hacerlo.

Artículo 11

Toda persona, individual o colectivamente, tiene derecho al legítimo ejercicio de su


ocupación o profesión. Toda persona que, a causa de su profesión, pueda afectar a la
dignidad humana, los derechos humanos y las libertades fundamentales de otras
personas deberá respetar esos derechos y libertades y cumplir las normas nacionales e
internacionales de conducta o ética profesional u ocupacional que sean pertinentes.

Artículo 12

1. Toda persona tiene derecho, individual o colectivamente, a participar en actividades


pacíficas contra las violaciones de los derechos humanos y las libertades fundamentales.

2. El Estado garantizará la protección por las autoridades competentes de toda persona,


individual o colectivamente, frente a toda violencia, amenaza, represalia, discriminación,
negativa de hecho o de derecho, presión o cualquier otra acción arbitraria resultante del
ejercicio legítimo de los derechos mencionados en la presente Declaración.

3. A este respecto, toda persona tiene derecho, individual o colectivamente, a una


protección eficaz de las leyes nacionales al reaccionar u oponerse, por medios pacíficos,
a actividades y actos, con inclusión de las omisiones, imputables a los Estados que
causen violaciones d los derechos humanos y las libertades fundamentales, así como a
actos de violencia perpetrados por grupos o particulares que afecten el disfrute de los
derechos humanos y las libertades fundamentales.

Artículo 13

Toda persona tiene derecho, individual o colectivamente, a solicitar, recibir y utilizar


recursos con el objeto expreso de promover y proteger, por medios pacíficos, los
derechos humanos y las libertades fundamentales, en concordancia con el artículo 3 de
la presente Declaración.

Artículo 14

Incumbe al Estado la responsabilidad de adoptar medidas legislativas, judiciales,


administrativas o de otra índole apropiada para promover en todas las personas
sometidas a su jurisdicción la comprensión de sus derechos civiles, políticos,
económicos, sociales y culturales.
Entre esas medidas figuran las siguientes:

La publicación y amplia disponibilidad de las leyes y reglamentos nacionales y de los


instrumentos internacionales básicos de derechos humanos;

El pleno acceso en condiciones de igualdad a los documentos internacionales en la


esfera de los derechos humanos, incluso los informes periódicos del Estado a los
órganos establecidos por los tratados internacionales sobre derechos humanos en los que
sea Parte, así como los actos resumidos de los debates y los informes oficiales de esos
órganos.

El Estado garantizará y apoyará, cuando corresponda, la creación y el desarrollo de


otras instituciones nacionales independientes destinadas a la promoción y la protección
de los derechos humanos y las libertades fundamentales en todo el territorio sometido a
su jurisdicción, como, por ejemplo, mediadores, comisiones de derechos humanos o
cualquier otro tipo de instituciones nacionales.

Artículo 15

Incumbe al Estado la responsabilidad de promover y facilitar la enseñanza de los


derechos humanos y las libertades fundamentales en todos los niveles de la educación, y
de garantizar que los que tienen a su cargo la formación de abogados, funcionarios
encargados del cumplimiento de la ley, personal de las fuerzas armadas y funcionarios
públicos incluyan en sus programas de formación elementos apropiados de la enseñanza
de los derechos humanos.

Artículo 16

Los particulares, las organizaciones no gubernamentales y las instituciones pertinentes


tienen la importante misión de contribuir a sensibilizar al público sobre las cuestiones
relativas a todos los derechos humanos y las libertades fundamentales mediante
actividades de enseñanza, capacitación e investigación en esas esferas con el objeto de
fortalecer, entre otras cosas, la comprensión, la tolerancia, la paz y las relaciones de
amistad entre las naciones y entre todos los grupos raciales y religiosos, teniendo en
cuenta las diferentes mentalidades de las sociedades y comunidades en las que llevan a
cabo sus actividades.

Artículo 17

En el ejercicio de los derechos y libertades enunciados en la presente Declaración,


ninguna persona, individual o colectivamente, estará sujeta a más limitaciones que las
que se impongan de conformidad con las obligaciones y compromisos internacionales
aplicables y determine la ley, con el solo objeto de garantizar el debido reconocimiento
y respeto de los derechos y libertades ajenos y responder a las justas exigencias de la
moral, del orden público y del bienestar general de una sociedad democrática.
Artículo 18

Toda persona tiene deberes respecto de la comunidad y dentro de ella, puesto que sólo
en ella pude desarrollar libre y plenamente su personalidad.

A los individuos, los grupos, las instituciones y las organizaciones no gubernamentales


les corresponda una importante función y una responsabilidad en la protección de la
democracia, la promoción de los derechos humanos y las libertades fundamentales y la
contribución al fomento y progreso de las sociedades, instituciones y procesos
democráticos.

Análogamente, les corresponde el importante papel y responsabilidad de contribuir,


como sea pertinente, a la promoción del derecho de toda persona a un orden social e
internacional en el que los derechos y libertades enunciados en la Declaración Universal
de Derechos Humanos y otros instrumentos de derechos humanos puedan tener una
aplicación plena.

Artículo 19

Nada de lo dispuesto en la presente Declaración se interpretará en el sentido de que


confiera a un individuo, grupo u órgano de la sociedad o a cualquier Estado el derecho a
desarrollar actividades o realizar actos que tengan por objeto suprimir los derechos y
libertades enunciados en la presente Declaración.

Artículo 20

Nada de lo dispuesto en la presente Declaración se interpretará en el sentido de que


permita a los Estados apoyar y promover actividades de individuos, grupos de
individuos, instituciones u organizaciones no gubernamentales, que estén en
contradicción con las disposiciones de la Cata de las Naciones Unidas.

TEORIA

LA CONSTITUCIÓN DE 1991. NATURALEZA Y ORGANIZACIÓN


DEL ESTADO

La Constitución está inspirada en importantes apartados de la Carta Magna española de


1978. Sustituyó a la Constitución de 1886, que estuvo en vigor durante más de 100 años,
y en su artículo primero proclama: “Colombia es un Estado social de Derecho,
organizado en forma de república unitaria, descentralizada, con autonomía de sus
entidades territoriales, democrática, participativa y pluralista, fundada en el respeto de la
dignidad humana, en el trabajo y la solidaridad de las personas que la integran y en la
prevalencia del interés general”. Significa lo social que el Estado tiene la obligación de
buscar la justicia social en sus actuaciones, mientras que el Estado de Derecho, que no
estaba contemplado en la Carta Magna anterior, subraya la preeminencia jurídica y de
justicia de las instituciones. Se reitera la forma del Estado, la república unitaria, y sus
implicaciones son la de preservar la unidad nacional y la forma republicana de gobierno,
que en este caso es presidencialista.

Otra novedad de la Constitución de 1991 la representa el principio de descentralización,


con autonomía de sus entidades territoriales, puesto que se consagra una situación de
federalismo atenuado o moderado, que es una de las tendencias más acusadas de la
nueva Constitución. Definir el Estado como democrático conlleva reconocer que todo
poder público emana del pueblo y que en el pueblo descansa la fuente de la legitimidad.

Los principios de participación y pluralismo agregan una dimensión filosófica al


concepto dogmático de la democracia. La parte final referente a que el Estado se funda
en el respeto de la dignidad humana, el trabajo, la solidaridad y la prevalencia del
interés general, determinará el desarrollo de los demás apartados de la Carta Magna
como fundamento del orden político.

LOS TRATADOS INTERNACIONALES Y LOS DERECHOS INDIVIDUALES.

A pesar del avance de los tiempos, aún persisten en el mundo millones de seres
humanos que ven amenazados y vulnerados sus derechos esenciales, a pesar de que
existe todo un concepto de defensa y protección de los derechos individuales y las
libertades públicas, consagradas tanto en las constituciones nacionales como en los
tratados internacionales.

Los derechos individuales están comprendidos dentro de lo que genéricamente se


denomina "derechos del hombre", siendo el más preciado de los derechos humanos,
después del derecho a la vida, el derecho a la libertad.

En este sentido, resulta fundamental que la autoridad pública, es decir, el poder político,
reconozca y consagre expresamente tales derechos. Desde una perspectiva histórica, la
consagración formal de los derechos individuales y las libertades públicas se alcanzó
con la "Declaración de los Derechos del Hombre y del Ciudadano" de la Revolución
Francesa en 1789. En su artículo 1º se señalaba que "los hombres nacen y permanecen
libres e iguales en derechos", ratificándose, de esta manera, la libertad y la igualdad
como el primero de los derechos del hombre. Actualmente se destaca por su importancia
y su vigencia la "Declaración Universal de los Derechos Humanos", documento que fue
adoptado por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 10 de diciembre de 1948,
cuyo objeto principal es asegurar una protección más efectiva de los derechos del
hombre a nivel mundial, a pesar de que la Declaración, por sí misma no tiene fuerza
coercitiva ni compromete jurídicamente a los Estados signatarios. Sin embargo,
indiscutiblemente, éstos adquieren, por el hecho de su adhesión a ella, un serio
compromiso moral de respetar sus principios ante la comunidad internacional.

Los tratados por definición, son acuerdos suscritos entre sujetos de Derecho
Internacional Público, regidos por éste y destinados a producir efectos jurídicos.
El Derecho Internacional Público es el conjunto de normas jurídicas que rigen las
relaciones entre los Estados soberanos y otros sujetos que, sin ser Estados, tienen
personalidad internacional, estableciendo los derechos y obligaciones recíprocas. De
este modo, en el marco de las relaciones internacionales en el mundo moderno, los
sujetos de Derecho Internacional Público son los Estados soberanos. Sin embargo,
existen otros sujetos de Derecho Internacional Público, como son las organizaciones
internacionales y supranacionales, como la ONU, OEA, Comunidad Económica
Europea, etc.

Es fundamental señalar que los derechos humanos constituyen un límite a la soberanía y,


en este sentido, los tratados internacionales de derechos humanos señalan obligaciones
de los Estados para con las personas que se encuentran bajo su jurisdicción, los que
adquieren derechos en contra de los Estados. En consecuencia, si una persona sujeta a
su jurisdicción sufre una infracción o perturbación indebida y los medios o recursos
internos no restablecen sus derechos, queda abierto el camino para invocar la protección
internacional. La Constitución Política de la República, en su artículo 5º, inciso 2º;
establece que los órganos del Estado tienen el "deber (de) respetar y promover (los
derechos esenciales que emanan de la naturaleza humana) garantizados por esta
Constitución, así como por los tratados internacionales ratificados por Chile y que se
encuentren vigentes". Esta oración fue incorporada por la reforma constitucional de
1989 con el objeto de robustecer los derechos humanos en nuestro ordenamiento
jurídico y, de esta manera, el Estado de Chile adquirió un compromiso con la
universalización y progreso en estas materias. En lo fundamental, habiéndose ratificado
un tratado internacional en materia de derechos humanos, previa aprobación del
Congreso, y siempre que el tratado se encuentre vigente en el ámbito internacional y
nacional, los derechos asegurados se incorporan al ordenamiento jurídico interno,
adquiriendo plena vigencia, validez y eficiencia jurídicas, no pudiendo ningún órgano
del Estado desconocerlos y debiendo, todos ellos, respetarlos y promoverlos, como
asimismo protegerlos a través del conjunto de garantías constitucionales destinadas a
asegurar el pleno respeto de los derechos; donde su vulneración constituye una
trasgresión tanto de la Constitución como del tratado internacional mismo, con las
consecuencias y responsabilidades jurídicas correspondientes, tanto nacionales como
internacionales.

Por derechos humanos se entiende el conjunto de características o atributos de los seres


humanos que no pueden ser afectados o vulnerados, como son su vida, su integridad
física y psíquica, su libertad, su dignidad, entre otros. En consecuencia, estos atributos
constituyen derechos de todos los seres humanos que no se les pueden quitar y que las
leyes deben reconocer, proteger y garantizar, sin distinción y discriminación alguna. De
acuerdo a los temas insertos en los tratados sobre derechos humanos, se pueden
clasificar éstos en:

1. Derechos civiles y políticos (derecho a la vida, a la integridad física, a la libertad de


opinión, de conciencia, igualdad ante la ley, de reunión, de asociación, etc.);

2. Derechos económicos, sociales y culturales (derecho a la propiedad, al trabajo digno


y libre, a la salud, a la seguridad social, a la educación, a sindicarse libremente, a la
vivienda, a constituir una familia, etc.).
En relación a los Tratados y Convenciones consagrados y ratificados por Chile a nivel
internacional, tenemos:

1. Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (1966) (Extracto),


en el cual son resguardados los derechos a las riquezas y recursos naturales de cada
nación, la no discriminación por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión
política o de otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o
cualquier otra condición social, el derecho, la seguridad y la libertad de trabajo,
protección de la familia y sus componentes, entre otros.

2. Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (1966) (Extracto), en el cual son


resguardados, entre otros, la libre determinación de los pueblos, tanto económica como
política, la no discriminación en cualquiera de sus facetas, las libertades y derechos
individuales, tanto de hombres como mujeres, derecho a la vida, educación, trabajo,
justicia, expresión, etc.

3. Convención Americana sobre Derechos Humanos (1969) (Extracto), en el cual son


resguardados, en términos generales, los derechos individuales, jurídicos, a la vida, la
libertad, e integridad personal, de expresión, de asociación, de la familia y cada uno de
sus individuos. En esta Convención también se determina la suspensión de las garantías
en caso de guerra, peligro público u otras emergencias que ameriten tal situación.

4. Convención sobre la Eliminación de todas las Formas de Discriminación contra la


Mujer (1979) (Extracto). En cuyo encabezado se describen los antecedentes de su
ratificación, la cual expresa lo siguiente: ..."recordando que la discriminación contra la
mujer viola los principios de la igualdad de derechos y del respeto de la dignidad
humana; que dificulta la participación de la mujer en las mismas condiciones que el
hombre, en la vida política, social, económica y cultural de su país; que constituye un
obstáculo para el aumento del bienestar de la sociedad y de la familia y que entorpece el
pleno desarrollo de las posibilidades de la mujer para prestar servicio a su país y a la
humanidad; y preocupados por el hecho de que en situaciones de pobreza la mujer tiene
un acceso mínimo a la alimentación, la salud, la enseñanza, la capacitación y las
oportunidades de empleo"...

5. Convención sobre los Derechos del Niño (1989) (Extracto). Al igual que en el caso
de las mujeres, esta convención resguarda especialmente los derechos de los niños,
donde son asegurados, entre otros, el derecho fundamental a la vida, la no
discriminación en cualquiera de sus facetas, su supervivencia, desarrollo intelectual,
físico, social y familiar. Además protege a los menores, con todas aquellas medidas
legislativas, administrativas, sociales y educativas apropiadas para proteger al niño
contra toda forma de perjuicio o abuso físico o mental, descuido o trato negligente,
rapto, malos tratos o explotación, incluido el abuso sexual, y la protección y cuidados de
aquellos niños mental o físicamente impedidos.

6. Declaración Universal de Derechos Humanos (1948) (Extracto). En ella se


determinan todos los derechos de los individuos, desde el derecho a la vida misma, la
libertad jurídica, política, educacional, laboral y familiar, entre otros.

7. Declaración Americana de los Derechos y Deberes del Hombre (1948) (Extracto)


COMPROMISO UNIVERSAL POR LA DIGNIDAD HUMANA

Nosotros los participantes en el II Congreso Mundial de Bioética (aplicación de la ética


a las ciencias de la vida),

ADVIRTIENDO

-Que la dignidad humana, en tanto que valor o atributo distintivo de la especie humana
del que dimanan otros valores y derechos fundamentales del individuo y del colectivo,
está reconocida o se alude a ella en documentos internacionales como:

•La Declaración Universal de los Derechos Humanos (NACIONES UNIDAS, 10.12.48)


•el Convenio para la Protección de los Derechos Humanos y las Libertades
Fundamentales (4.11.1950)
• La Carta Social Europea (18.10.61)
• El Pacto Internacional sobre Derechos Civiles y Políticos (16.12.66)
• El Pacto Internacional de los derechos Económicos, Sociales y Culturales (16.12.66)
• La Convención Americana sobre Derechos Humanos (22.11.69)
• La Carta Africana sobre los Derechos Humanos y de los Pueblos (26.9.81)
• El Convenio sobre los Derechos del Niño (20.11.89)
• La Carta Árabe sobre Derechos Humanos (15.9.94)
• Las Declaraciones, Tratados y Protocolos de la ONU relativos a la Mujer (1967, 1974,
1977, 1993, 1999)
• La Convención de ASTURIAS sobre Protección de los Derechos y de la Dignidad del
Ser Humano con respecto a las aplicaciones de la Biología y la Medicina (Convención
de Bioética del CONSEJO DE EUROPA, 4.4.97)
• La Declaración Universal de la UNESCO sobre el Genoma Humano y los Derechos
del Hombre (11.11.1997)
• las Declaraciones, acuerdos o Protocolos surgidos de las Cumbres de Río (junio 1992),
Kyoto (diciembre 1997), Montreal (enero 2000), y Johannesburgo (septiembre 2002), u
otros análogos, y cuyos principios en general han sido incorporados a las Constituciones
y al ordenamiento jurídico de las naciones democráticas, así como
•la Convención Internacional sobre la Eliminación de todas las Formas de
Discriminación Racial (13.7.67, sancionada y promulgada el 26.4.68)
• La Declaración de Barcelona “Los Derechos Alimentarios del Hombre” (marzo 1992)
• La Declaración Bioética de GIJÓN (I Congreso Mundial de Bioética, SIBI (24.6.00)
• La Declaración de CARACAS sobre Bioética (I Congreso Iberoamericano de Bioética,
9.2.01)

-Que la plena dignidad humana es un atributo de la especie humana y su reconocimiento


un derecho fundamental de cada persona y de toda la humanidad, que debe ser
respetado y protegido.

- Que, no obstante, en muchos lugares de la Tierra tales normas o propósitos se burlan o


vulneran, puesto que gran parte de la humanidad está privada del reconocimiento
efectivo de la dignidad humana y de los derechos que de ella se derivan, quedándose el
respeto y la protección de la dignidad en papel mojado o pura retórica.
-Que millones de personas padecen hambre, falta de agua potable y de vivienda,
enfermedades (con especial incidencia del SIDA), males y penurias debidos en muchos
casos a la miseria y a carencias básicas fácilmente evitables que los convierten en
incapacitados o los llevan a la muerte, mientras que los pudientes, la menor parte de la
población mundial, disfruta de riqueza, abundancia y bienestar y hasta los despilfarra.

-Que la naturaleza, la biodiversidad y el ambiente sufren un deterioro creciente y


alarmante, con progresiva reducción de las zonas verdes y vegetales, exterminio de las
especies animales, acumulación de las basuras que producimos en las zonas
continentales y marítimas, así como su contaminación y la de la atmósfera, sin que se
tome en consideración que son el hábitat, fuente de recursos y escenarios espirituales
indispensables del ser humano.

-Que la intolerancia y la violencia de cualquier tipo (física, psíquica, moral, técnica o


social) son conductas inhumanas, irracionales, anticulturales y contrarias a la dignidad
humana.

-Que el abuso de poder, las guerras y conflictos armados, el terrorismo, la persecución


política o religiosa, la emigración forzada, la agresión a la variedad cultural y en
particular a los pueblos indígenas, el racismo, la xenofobia, la marginación, explotación
y maltrato de la mujer y la infancia, el abandono de las personas mayores, los egoísmos
económicos y los poderes científicos y tecnológicos abusivos, son evidencias diarias de
violencia que invaden todos los ámbitos de la Humanidad con intensidad creciente y
muchas veces cometidas en la impunidad.

AFIRMANDO

Que la dignidad individual y colectiva es ficticia:

-Si no impedimos que millones de personas desfavorecidas padezcan hambre, mala


nutrición crónica y falta de agua limpia y potable.

-Si consentimos que millones de personas sufran las enfermedades de la pobreza


causadas por la carencia de alimentos, por el agua no limpia o en mal estado o por no
disponer de las más elementales medidas de higiene y atenciones y prestaciones
sanitarias.

-Si no promovemos que todas las personas y a la edad adecuada tengan acceso a la
educación, al trabajo debidamente remunerado y a la información puntual y veraz sobre
cuantos asuntos les afectan.

-Si no evitamos la discriminación de las gentes y los pueblos, el maltrato de la mujer y


la infancia, el abandono de las personas mayores y los discapacitados y la agresión a las
colectividades culturales, a sus identidades y a sus entornos vitales.

-Si toleramos o fomentamos el racismo, la xenofobia, la discriminación por opción


sexual, la persecución ideológica, religiosa, política o cultural y la emigración o el
refugio forzados y la discriminación contra los inmigrantes.
-Si permanecemos indiferentes a las agresiones de los países más débiles por los más
fuertes.

-Si no detenemos la degradación del medio ambiente, la aniquilación de la naturaleza y


la extinción arbitraria de las especies (biodiversidad).

-Si no logramos la humanización de la educación, las ciencias y las tecnologías, de


modo que estas sirvan al interés general de toda la humanidad, en particular para que los
más infortunados dejen de serlo.

-Si continuamos recurriendo a las armas o el terror y no al diálogo constructivo y a la


tolerancia para solucionar las diferencias.

CONVENCIDOS DE

-Que solo con la promoción, el respeto y el ejercicio efectivos de la dignidad humana en


todas las partes del Planeta, por todos y para todos, serán posibles la convivencia en paz,
la justicia social, la democracia, el pluralismo, la igualdad, la libertad, la seguridad, la
intimidad, la fraternidad, la diversidad cultural y la conservación de la naturaleza a que
todos los seres humanos somos acreedores y que debemos ofrecer a las generaciones
futuras.

-Que todo ser humano tiene la obligación ética no solo de asumir la defensa de la
dignidad de la persona sino la obligación de velar y denunciar los atentados contra la
misma.

-La necesidad de hacer un llamamiento a los países para que firmen y ratifiquen a la
mayor brevedad el Tratado Internacional sobre Recursos Fitogenéticos para la
alimentación y la agricultura, y se lleve a cabo la utilización sostenible y la distribución
justa y equitativa de los beneficios.

EXPRESAMOS EL FIRME COMPROMISO DE

- Propiciar y persistir en conductas con respeto y protección de la dignidad humana y de


la biosfera, de modo que lleguen a convertirse en un hábito cotidiano y universal y
signo eficaz a favor de la libertad y de la autonomía responsables que hagan posible la
convivencia pacífica como legado para las próximas generaciones.

-Avanzar decididamente hacia un nuevo orden mundial justo, coparticipativo,


corresponsabilizado, cooperativo, sostenible, equitativo y solidario para terminar con la
injusticia social, el hambre y la pobreza, el desmán económico, el desempleo, la
opresión cultural, ideológica y/o religiosa, el analfabetismo, la marginación, explotación
y maltrato de los inmigrantes pobres, la mujer y la infancia, los conflictos armados, las
guerras y el terrorismo.

-Emprender una reorientación en las inversiones en investigación, ciencia y tecnología


buscando defender el derecho de todos los seres humanos a la alimentación y la
protección de la salud, poniendo en marcha las medidas necesarias, y en particular
facilitando que todos los seres humanos se beneficien por igual de los logros de las
ciencias y las tecnologías en cuanto a la alimentación, la educación y la atención a la
salud se refiere.

-Proteger el medio ambiente, la naturaleza y la biodiversidad, y reparar lo más posible


los perjuicios que les hemos ocasionado.

-Emprender, en definitiva las medidas y actitudes individuales, grupales, sociales y


políticas necesarias para acabar con la intolerancia y la violencia en sus distintas formas
y para asentar el respeto efectivo a la dignidad humana como una cultura irrenunciable.

-Exigir a los Gobiernos que lleven a cabo sin demora ni pretextos injustificables las
acciones precisas para hacer urgente y efectivo este Compromiso.

-Divulgar ampliamente este Compromiso por todos los medios de difusión posibles, y
muy especialmente a través de los Comités y/o Comisiones Nacionales de Bioética,
entre toda la población del Planeta, solicitando su toma en consideración y puesta en
práctica.

DECLARACIÓN SOBRE EL VHI/SIDA

Nosotros, los participantes en el II Congreso Mundial de Bioética:

Considerando que esta Declaración se formula con los objetivos de establecer una base
ética universal que proteja y garantice la dignidad, derechos y libertades fundamentales
de las personas viviendo con el VIH-SIDA, conseguir la sensibilización de los pueblos
ante los problemas de discriminación y rechazo, y subrayando la necesidad de la
cooperación internacional a fin de que la humanidad entera pueda disfrutar de las
aportaciones de la ciencia y la aplicación de la justicia.

Conscientes de que el uso inadecuado de la ciencia y el derecho, puede conducir a la


amenaza de la dignidad del ser humano en ocasiones justificada por miedos
irracionales, perjuicios, atropellos, abusos y violación de los derechos, y que más allá de
las acciones políticas o meramente humanas el SIDA es una enfermedad más, y como
tal debe ser asumida por todas las sociedades, sin perjuicio de género, raza, nacionalidad,
sexo, religión, origen, ideología, preferencias sexuales, conducta o condición social.

AFIRMAMOS QUE:

Cualquier acción dirigida a negar a las personas viviendo con el VIH-SIDA un empleo,
un seguro, una vivienda y la asistencia socio-sanitaria y jurídica se considera
discriminatoria y debe ser sancionada.

No se podrá excluir, limitar, impedir o negar la participación en actividades escolares,


colectivas, laborales, militares, sociales o de cualquier otra índole por la condición de
ser portador del virus o enfermo.

En ningún caso se debe realizar exámenes de detección de anticuerpos frente al virus del
VIH sin que lo sepa la persona y dé su consentimiento una vez informada,
garantizándose en todo caso, en el proceso de la toma de decisión, acto y confirmación,
la ayuda psicológica, médica y social necesario.

Cualquier intervención en materia de salud sobre la persona no se efectuará sin el


previo consentimiento informado y libre, principio de autonomía, estableciéndose en los
exámenes de control y/o detección la conservación del anonimato, respeto de la
intimidad y estricto cumplimiento de la confidencialidad.

A las personas viviendo con el VIH no se les podrá aplicar ninguna ley de excepción,
ni aún estando privados de libertad, reiterando que respecto a la ley y a la ciencia el
SIDA es una enfermedad más.

Los códigos éticos de los profesionales se basan en el principio de confidencialidad de


los mismos entre sí y de éstos con las personas VIH/SIDA. El incumplimiento de esta
obligación deontológico frente a terceros, y especialmente empleadores y gobernantes
habrá de dar lugar a demanda.

Cualquier referencia hecha por segundas personas sin consentimiento de la Persona


sobre su condición de VIH o enfermo de SIDA debe ser sancionada.

La información sobre el VIH será tratada por los medios de comunicación de una forma
objetiva, con un lenguaje claro y preciso, contribuyendo de este modo a construir una
sociedad más justa y solidaria y, evitando las habituales tendencias al sesgo, el carácter
sensacionalista y morboso que a lo largo de los años de evolución de la pandemia,
desafortunadamente ha sido difundida a la población.

El libre desplazamiento, residencia y obtención de documentación por diversas


situaciones no estará supeditado a la condición de ser portador del VIH/SIDA.

Las políticas gubernamentales y los planes de desarrollo económico de los países ricos
deberán tener como objetivo primordial la responsabilidad de hacer disponibles los
recursos y medios para que los países más pobres no pierdan más años de desarrollo en
salud, bienestar y derecho a la vida.

Se exige desestimar el carácter culpabilizador con el que se ha tratado y se trata a la


infección por algunas sociedades civiles, religiosas, gubernamentales discriminando a la
persona viviendo con el VIH-SIDA y su entorno, frenando yo evidenciando la puesta en
marcha de programas de prevención, reducción del daño y educación para la salud los
únicos mecanismos hasta ahora disponibles para detener esta pandemia.

La investigación científica, la tecnología y el desarrollo de la industria farmacéutica se


pongan al servicio de la humanidad

Una vida digna implica una muerte digna, siendo un derecho la voluntad anticipada de
las personas con VIH/SIDA que estén capacitadas, pudiendo dejar disposiciones para un
desenlace final, en el caso de encontrarse en una situación de enfermedad terminal.
Es necesario potenciar la educación transversal formal y no formal que permita el
acercamiento y desarrollo de conocimientos, habilidades y aptitudes desde la
solidaridad y tolerancia hacia el VIH/SIDA.

Se debe denunciar la falta de sensibilidad de grupos de presión así como de otros que no
dudan en hipotecar su objetivo en aras del oportunismo económico y/o estatus social en
pro de cambiar la alarmante situación del VIH en el mundo.

La implantación de establecimientos específicos con la consecuente creación de guetos


deberá ser perseguido.

Se debe defender el concepto de auto cuidado como co-responsabilidad y no como


beneficencia.

El interés y el bienestar del ser humano prevalecerá frente al exclusivo interés de la


sociedad o de la ciencia, tal y como se establece en la Convención de Asturias de
Bioética.

En definitiva, las conductas universales se deben dirigir a la normalización, igualdad de


oportunidades, derechos y libertades, con el objeto de garantizar la dignidad del ser
humano.

DECLARACION SOBRE LA ALIMENTACION EN EL MUNDO

Nosotros, los participantes en el II Congreso Mundial de Bioética:

Conmocionados por el inmenso número de personas que mueren de hambre y


malnutrición cada año, lo cual constituye una emergencia global creciente de enorme
escala;

Alarmados por la amenaza a la prosperidad global, a la seguridad y a la estabilidad que


se ven representadas en la gran barrera que divide la sociedad entre pobres y ricos y la
distancia cada vez más creciente entre los mundos desarrollados y los subdesarrollados.

Decepcionados por la actual tasa de reducción de solamente seis millones al año en el


número de personas malnutridas, lo cual significa que no será llevado a cabo el
propósito y el ánimo de la Cumbre de la Alimentación en el Mundo, como se reafirmó
en la Declaración Millenium, de reducir a la mitad el número de personas malnutridas
para antes del 2015.

Preocupados por el cada vez más decreciente énfasis concerniente a la alimentación,


agricultura y desarrollo rural en los presupuestos y programas de la Ayuda al Desarrollo
Oficial (Oficial Development Assistance) e Instituciones Financieras Internacionales.

Deseosos de una sociedad humanitaria global, democrática, equitativa, que respeta la


dignidad humana de cada persona.

Recordando los esfuerzos multilaterales bajo los auspicios de las Naciones Unidas, tales
como la negociación y adopción del Protocolo de Cartagena sobre Bioseguridad y el
Tratado Internacional sobre Recursos Genéticos de Plantas para la Alimentación y la
Agricultura y el desarrollo actual de pautas para la realización del Derecho a la
Alimentación y un Código internacional de Conducta sobre Biotecnología; y,
Reconociendo la importancia de la bioética en todos los aspectos del desarrollo
sostenible y en particular aspectos concernientes a la alimentación y agricultura.

HACEMOS UN LLAMAMIENTO A LOS GOBIERNOS Y A LA SOCIEDAD CIVIL


PARA:

Mantener el derecho a que todos tengan acceso a una alimentación segura y nutritiva, lo
cual es inseparable del derecho a la vida;

Hacer efectivo el derecho humano fundamental al derecho a la comida, tanto a nivel


nacional como internacional, a través del desarrollo de un conjunto de pautas
voluntarias que apoyen los esfuerzos de las naciones para hacer real el derecho a la
comida adecuada bajo los auspicios de la FAO, y tomando debida cuenta del derecho de
todos a una alimentación adecuada, manifestando en las negociaciones WTO referidas
en el Acuerdo sobre la Agricultura;

Asegurar el máximo acceso al agua limpia y condiciones de salubridad eficaces como


un componente crítico de la seguridad nutricional.

Reconocer los riesgos para la dignidad humana y otros derechos humanos planteados
por no preservar el derecho de los destinatarios o receptores de la ayuda humanitaria de
efectuar una elección informada referente a la alimentación.

Reconocer que la igualdad de los derechos para todos, sin distinción de sexo, raza,
lengua, religión o situación económica es fundamental para abordar los problemas
económicos, sociales, políticos y humanitarios que debilitan la seguridad alimenticia.

Llevar a cabo los Derechos de los Agricultores como un factor fundamental que asegure
los medios de vida sostenibles para los agricultores minifundistas de todo el mundo, y
como una medida esencial para la conservación y el desarrollo sostenible de la
diversidad biológica de la agricultura que constituye la base de todos los sistemas de
agricultura.

Globalización y Desarrollo Sostenible

Tomar en consideración la interdependencia de las distintas regiones del mundo en


producción agrícola y reafirmar la integridad de los bienes comunes globales que son la
base de esta producción.

Reconocer que los monopolios sobre recursos globales clave, a través de mecanismos
tales como derechos de propiedad intelectual, no contribuyen automáticamente a la
reducción de la pobreza y pueden debilitar la igualdad de acceso de los recursos e
información que es exigible para la seguridad global alimenticia;

Apoyar y estimular la rápida ratificación e implantación del Tratado Internacional sobre


Recursos Genéticos de Plantas para la Alimentación y la Agricultura para asegurar la
conservación continuada y el uso sostenible de materias primas de la agricultura
asegurando a la vez el acceso libre para todos a estas materias...

Reconocer los graves efectos adversos del actual sistema de comercio mundial en los
países más desfavorecidos, lo que ha limitado el acceso al mercado de sus productos
agrícolas, a la vez que han sido inundados con productos subvencionados de los países
más ricos;

Hacer todos los esfuerzos para asegurar que los más pobres y marginados del mundo, y
en particular los de países en vías de desarrollo, reciben el apoyo suficiente para ponerse
en condiciones de afrontar los desafíos del proceso de globalización económica y que
no sean excluidos o perjudicados;

Comprometerse a realizar enfoques multilaterales eficaces sobre los problemas


mundiales, y conforme a este compromiso, asegurar la armonía en el desarrollo y puesta
en marcha de acuerdos internacionales en todos los sectores.

Biotecnologías

Considerar que las nuevas biotecnologías son instrumentos poderosos con gran
potencial en el desarrollo agrícola, pero que también plantean nuevos riesgos y por
consiguiente deben estar sujetos a mecanismos reglamentarios aceptados
internacionalmente.

Apoyar y promover la rápida ratificación y aplicación efectiva del Protocolo sobre Bio-
Seguridad de Cartagena como un importante instrumento para los enfoques de la
reglamentación internacional sobre la biotecnología.

Actuar para compensar el actual dominio del monopolio de nuevas biotecnologías que
conduzca al desarrollo de tecnologías que son inadecuadas para los pobres y que pueda
aumentar su marginalización.

Asegurarse de que la adopción de nuevas biotecnologías lleve al máximo los beneficios


y minimicen los riesgos, y apoyen y fomenten el desarrollo posterior de un Código de
Conducta completo sobre Biotecnología enfocado a maximizar los beneficios y
minimizar los riesgos de las nuevas biotecnologías.

Reafirmar el importante papel que representan, el Codex Alimentarius, la Convención


Internacional para la Protección de las Plantas y el Office Internacional des Epizooties,
para proporcionar normativas eficaces, con base científica e internacionalmente
aceptadas, sobre seguridad alimentaría, plantas y salud animal.

La maternidad

Emilssen González de Cancino


Directora del Centro de Estudios sobre Genética y Derecho

Definiciones del Diccionario de la lengua española de la Real Academia Española.


Madre
Hembra que ha parido
Hembra respecto de su hijo o hijos
Matriz en que se desarrolla el feto
Causa, raíz u origen de donde proviene algo

Maternidad
Estado o cualidad de madre

Padre
Varón o macho que ha engendrado
Varón o macho respecto de sus hijos
Cabeza de una descendencia, familia o pueblo

Paternidad
Cualidad de padre

Estas definiciones no parecen simétricas como lo impondría la conciencia igualitaria


propia de nuestros tiempos. Mientras para aclarar el sentido y el significado de madre, el
énfasis se pone en el parto, tal como lo señala la primera acepción, aunque es cierto que.
En una posterior también se refiere al órgano en el que se adelanta la gestación. En
cambio, para definir al padre se coloca el acento en el engendramiento, entendido como
acción y efecto de engendrar, es decir de crear, de producir.

Traducidas a la biología, mientras para determinar el concepto de madre tienen mayor


importancia la gestación y el alumbramiento, para hacer lo mismo con el de padre, lo
importante viene a ser la aportación del espermatozoide.

En la actualidad los genetistas matizan ambos conceptos mediante el empleo de


adjetivos. Se distingue entre la madre genética, la biológica y la legal; la primera se
define por la aportación del óvulo, primer elemento de un proceso que puede llegar al
nacimiento de un nuevo ser; la biológica se caracteriza por adelantar en su propio útero
el proceso de gestación que concluye con el parto, y la legal por ser la mujer que asume
los derechos y obligaciones propios de la filiación materna, de acuerdo con la ley.
Similares calificaciones se dan al concepto de padre, salvo la diferencia entre el
biológico y el genético; además, estas locuciones están pasando rápidamente al lenguaje
jurídico.

Es verdad que corresponde al derecho determinar en qué consisten las relaciones de


filiación y cuáles son ellas, pero, también es forzoso reconocer que, en tradición que se
acentúa con el Código civil francés de 1804, el derecho privilegia el dato biológico,
sobre todo en tratándose de la materna. La atribución normativa se realiza respetando en
lo posible los hechos biológicos.

Nuestras Cortes han unificado el sentido de la relación de atribución (¿imputación?) en


que consiste la filiación, para hablar de filiación verdadera cuando se refieren a la
relación genética entre los procreadores y los nacidos de la correspondiente procreación
(Corte constitucional, sentencia C 109 de 15 de marzo de 1995; C.S.J, Sala plena,
sentencia de 20 de junio de 1990). La doctrina se orienta desde hace algunos años por el
criterio interpretativo favor veritatis y la legislación — ley 721 de 2001 parece cerrar el
ciclo para dar a los factores genéticos la primacía, por lo menos siempre que la
atribución de la filiación de lugar a un proceso.

En materia de filiación y no sólo en la materna, recordamos lo dicho por conferencistas


anteriores: El derecho tradicional trató de establecer unas reglas que dieran certeza y
estabilidad a los valores que pretendía favorecer y a los derechos que se proponía
garantizar, tratando de respetar los vínculos basados en la naturaleza, mejor aún, en la
sexualidad natural y su conexión con la procreación, que establecían los llamados
vínculos de sangre. La ciencia actual lo condujo a una paradoja: le dio los elementos
para comprobar, casi con exactitud, el nexo genético materno filial; así, la certeza
largamente buscada se puso al alcance del derecho, pero, esa misma ciencia rompió la
relación entre concepción y parto y, en consecuencia, lo volvió a colocar ante la
necesidad de buscar para la filiación los fundamentos que mejor consulten el interés
general y garanticen el interés superior de los niños.

La regla que atribuye la filiación materna con base en el parto se deriva del principio
contenido en el texto de Paulo que los recopiladores justinianeos colocaron en D. 2. 4. 5:
mater semper certa y parte de la identidad de la mujer desde la concepción hasta el
alumbramiento.

De esta posición se deduce que la impugnación de la maternidad sólo sea posible, según
el artículo 335 del Código civil colombiano:

1- Cuando el parto no haya existido, es decir, cuando sea falsa la afirmación de su


existencia.
2- Cuando exista cambio de niños, es decir, suplantación del pretendido hijo al
verdadero.

Son titulares de la acción correspondiente:

1- El marido de la supuesta madre: De quien se predica el parto falso o la suplantación,


para desconocer la legitimidad del hijo.
2- La supuesta madre, con el mismo fin.
3- Los padres legítimos para conferir al hijo o a sus descendientes legítimos los
derechos de familia que les corresponden en la suya.
4- La verdadera madre: Mujer que efectivamente dio a luz, para exigir alimentos al hijo.
5- El hijo mismo, en el lenguaje de este artículo, el verdadero hijo, en ejercicio de su
derecho a reclamar su verdadera filiación.

Prueba de la filiación materna


Cómo se prueba la filiación materna? Como todo estado civil, con las actas
correspondientes; en este caso, la de nacimiento.

Ahora bien, cuando se impugna la maternidad, cuáles serán los medios de prueba para
desvirtuar el contenido del acta? De acuerdo con la ley 721 de 2001, la pericia mediante
el empleo de los análisis de ADN con marcadores genéticos, será la principal, por no
decir la única. Corresponde al officium del juez su decreto en éste como en todos los
procesos en que se investigue la maternidad o la paternidad.
La ley 721 de 2001, con alcance limitado formalmente al aspecto probatorio, revalorizó,
o está en proceso de hacerlo, la centralidad del elemento genético en materia de filiación

Las técnicas de procreación humana asistida (TPHA)


Con relación a la mujer, estas técnicas pueden ser intra o extracorpóreas, según la
fertilización del óvulo se lleve a cabo dentro del aparato reproductor de la mujer o, fuera
de él, en el laboratorio.

Entre las primeras están la clásica inseminación médicamente asistida y el Gifi; entre las
segundas, el Zift, la Fivte, el Icsi y la muy reciente Thomi, que parece ser un híbrido
entre el Icsi y el Zifi.

Estos procedimientos técnicos abrieron la posibilidad de la madre nodriza, sustituta,


gestante o subrogada.

En las extracorpóreas y en las hipótesis de maternidad sustitutiva, el gameto femenino


puede pertenecer a mujer diferente de la que realizará el parto.

Filiación de los hijos procreados con asistencia científica


Para definir la filiación materna de los niños procreados mediante las TPHA, el derecho
puede moverse en diversos sentidos según los fines que se proponga obtener. Pensemos
en algunos:

1 - Tomar medidas para garantizar que en materia de filiación sólo se tengan en cuenta
los datos de la biología, o de la genética en particular, considerar que con su prueba se
favorece la verdad y dar prioridad a las pruebas científicas en caso de conflicto, sin
crear excepciones para los hijos procreados con asistencia científica. Podría llegar a
extender la exigencia, de manera expresa, a la inscripción en el registro y al
reconocimiento voluntario.

2 - Aplicar lo anterior sólo en cuanto atañe a la filiación extramatrimonial y, en cambio,


favorecer la adquisición y conservación del estado de hijo legítimo (favor legitimatis)
con base en las presunciones (Esta opción parece ser la de nuestro ordenamiento civil) y,
en caso de empleo de las TPHA, en el consentimiento.

3 - Garantizar que los menores (niños y adolescentes) tengan una familia fundada en los
principios tradicionales, entendiendo por tal la fundada en el matrimonio y regular en
consonancia el acceso a las TPHA para no alterar las normas y principios que rigen la
filiación.

4 - Aplicar un sistema lo suficientemente flexible para garantizar que todo menor de


edad esté al cuidado de uno o varios adultos responsables a quienes quizá no fuera
necesario llamar padres.

Habría por lo menos dos preguntas obligadas: ¿Cualquiera de las opciones podría dar
suficiente seguridad y estabilidad al estado civil familiar y asegurar la protección de los
niños?

¿No es posible elegir porque existe un derecho constitucional a poseer una filiación
basada en el real vínculo genético con el progenitor?
La respuesta a la primera requiere largo y pormenorizado análisis interdisciplinario.
No parece que la Constitución colombiana consagre un derecho fundamental a poseer
una filiación basada en vínculos genéticos.

El artículo 13 reconoce el derecho a la igualdad entre las personas de diferente origen


familiar; el 14, el derecho de toda persona al reconocimiento de su personalidad jurídica;
el 15, el derecho a la intimidad personal y familiar; el 16, al libre desarrollo de la
personalidad; el 18, la libertad de conciencia; el 42, la inviolabilidad de la honra, la
dignidad y la intimidad familiares; el mismo, la igualdad de derechos entre todos los
hijos, incluidos los procreados con asistencia científica; el 44, el derecho de los niños a
tener una familia y no ser separados de ella.

El Código del Menor, en desarrollo de tratados internacionales, consagra el derecho del


niño adoptado a conocer su origen y el carácter de su vínculo familiar (Art. 115). De
ninguno de ellos se deduce el derecho a tener una filiación basada en vínculos genéticos
pues una cosa es el derecho de las personas a la asignación de un estado civil, y el
correlativo deber del Estado de procurársela, y otra que la Constitución asigne a la
genética el papel de servir de fundamento a la filiación.

Las nuevas técnicas de procreación humana presentan al derecho la exigencia de criticar


y superar la identificación entre el factor material de la derivación genética y los
fundamentos jurídicos de la responsabilidad del generante.

El empleo de las TPHA intracorpóreas como la inseminación artificial o el GIFT no


plantea problemas en esta sede. La utilización de las extracorpóreas con óvulo de
donante, seguida de la transferencia de los embriones al útero de la mujer que se
propone realizar el alumbramiento e inscribir al hijo como suyo, si lo haría. El uso de
gametos de donante conocida, que será lo general mientras las técnicas de congelación y
descongelación de oocitos no hayan alcanzado mejor desarrollo, puede agravar la
dificultad.

Si se opta por extender a estos casos las reglas de atribución de la filiación materna
matrimonial cuando la madre gestante (biológica) está unida en matrimonio, se estaría
cerrando la puerta a la verdad genética que la doctrina, la jurisprudencia y las leyes
especiales han venido privilegiando, para dar prioridad, a ultranza, al favor legitimatis.
El fundamento, desprovisto de la incertidumbre sobre los gametos involucrados en la
concepción, luciría un tinte autoritario contrario a la C.P. Equivaldría a decir: por cuanto
la familia está fundada sobre el matrimonio, todos los hijos de mujer casada forman
parte de ella aunque sea un hecho cierto que genéticamente no están vinculados a la
“madre”. La razón de establecer los plazos y la presunción de paternidad legítima podía
defenderse sobre la base de la incertidumbre típica del progenitor masculino, aunque, tal
vez en un comienzo, también se fundaba en criterios de poder patriarcal.

Si se elige aplicar una regla especial, ésta podría basarse en el respeto del anonimato de
la donante que podría tomar varias vertientes: 1 -anonimato total, muy cuestionado
actualmente por razones constitucionales y sociales. En Inglaterra la Baronesa Warnock,
quien dirigió la Comisión de expertos que produjo el Informe homónimo, base de la Ley
sobre embriología y fertilización humana de 1990, ha dicho públicamente que la
situación actual es muy diferente y la sociedad está madura para dejar de lado el
anonimato de los donantes. 2- posibilidad de investigar los meros datos genéticos. 3-
facultad de llegar hasta el conocimiento de la identidad de la donante pero sin
posibilidad de establecer con ella relaciones de filiación.

En las hipótesis 2 y 3 se señalarían tanto la legitimación para solicitarla, como las


circunstancias en que sería posible la investigación: Se permite al hijo a cualquier edad,
personalmente, o por medio de representante, según el caso? Se permite al hijo cuando
las condiciones de su salud lo hagan necesario? Se le permite con entera libertad pero al
alcanzar cierta madurez? Se requerirá siempre la intervención del juez, o podrían estar
autorizadas las unidades de fertilidad? Etc. En este punto ya algunos especialistas4 se
han preguntado si los jueces podrían adelantar un juicio y dar una sentencia sin
consecuencias jurídicas. En realidad ni uno ni otra serían inocuos puesto que, en el caso
colombiano, por ejemplo, tenderían a garantizar el derecho a conocer el origen, derecho
que el sistema reconoce y, en aquellos casos en que la razón sea una acción de estado
civil, una investigación penal o una urgencia de salud, la sentencia tendría efectos en el
ámbito de los derechos fundamentales.

Si el anonimato cubre con su velo a la donante, será fácil promulgar una disposición que
establezca la filiación materna de los hijos con la mujer que realiza el parto y cerrar las
puertas a la impugnación en esta hipótesis.

Si la donante debe ser conocida, la regulación tendría que ser más pormenorizada y
estar precedida de juicioso análisis inter y transdisciplinarios para estudiar, como en el
caso de la adopción abierta, si resulta más conveniente para el menor que el derecho
reconozca vínculos homogéneos o heterogéneos tanto con la madre biológica como con
la genética. Aquí el interés superior del menor es muy importante — también debe serlo
a la hora de escoger entre el anonimato, la mera confidencialidad o el conocimiento
público de la donante -, pero también es preciso considerar los derechos fundamentales
de los demás involucrados y el interés general de la sociedad.

Los contratos de gestación sustitutiva que implican el aprovechamiento de las TPHA


para propósitos específicos y la directa participación del consentimiento de los
particulares en materias de estado civil, amplían casi desmesuradamente el espectro de
los matices que es necesario contemplar en la atribución de la filiación materna.

Antes de la irrupción de las TPHA, madre biológica y madre genética eran calidades
que confluían en una sola mujer — si se hablaba de maternidad social, maternidad de
deseo, maternidad de afecto, etc., se hacía en otro contexto- y deberían coincidir con la
condición legal de madre. Después, fue posible que una mujer fuese la madre genética
mientras otra merecía el calificativo de biológica (la gestante); cuando y donde se
reconoce la validez de los contratos de gestación sustitutiva, tres mujeres pueden estar
relacionadas con un niño con lazos que importan a la filiación: una puede hacer el
encargo (¿compradora? ¿Arrendataria o arrendadora?), otra aportar el óvulo, y una
tercera adelantar la gestación y realizar el alumbramiento.

Si no se acepta la validez de tales contratos (tanto en la forma que suele llamarse de


alquiler de vientre, como en la de gestación sustitutiva propiamente dicha), esto no
significa que no pueda el derecho verse ante la necesidad de decidir sobre la filiación de
un niño nacido en desarrollo del contrato nulo.
¿Corresponderá la materna a la mujer que lo ha alumbrado, o a la que ha suministrado el
óvulo? De nuevo la primacía del factor genético debería imponerse, sin embargo, si esta
última no tiene interés, debería procederse por subsidiariedad? ¿Equivaldría esto a
establecer una jerarquía materna? ¿Veremos en nuestro país sentencias como la
americana que reconoció la existencia de dos madres para un mismo hijo? ¿Podrían
llegar a tres? El propósito de acogimiento y dispensa de afecto sería un valor rescatable
para fundamentar el establecimiento de la filiación, mas, por desgracia, demasiado
contingente: qué sucedería si las tres pueden probar la existencia de aquellos? Más
dramáticamente, cual sería el resultado cuando no se presentan en ninguna de las tres?
La nulidad del contrato sería obstáculo no despreciable para la apreciación de la
responsabilidad que, particularmente en la última hipótesis, sería el criterio
preponderante para establecer la filiación y exigir el cumplimiento de los deberes de ella
derivados. Una determinación legal precisa es aconsejable en este punto.

Si se acepta con amplitud la validez de tales negocios jurídicos la coherencia se


inclinaría por la determinación consensual de la filiación, pero, no es esta una cuestión
de orden público que no puede dejarse al arbitrio de los particulares? Si se concede
primacía a la gestante, en honor a la tradición, en el sentido de considerar que no está
obligada a entregar al niño o que su obligación es meramente natural, también deberá
obligársela a asumir las cargas derivadas de la relación jurídica madre — hijo, cuando la
mujer que hizo el encargo no acepta el cumplimiento de la prestación, se ausenta o
muere?

Si es quien hace el encargo la que se ve favorecida por el tratamiento legal que obliga a
la gestante a entregarle el niño, el equilibrio en los efectos contractuales impondría
cargarla con la obligación de recibirlo cuando la gestante no quiere conservarlo.

En el fondo de ambas soluciones, más que una elección trágica del sistema, se vería una
motivación perversa que obliga a un niño a vivir en condiciones afectivas precarias,
cuando no totalmente adversas, en aras del respeto por la autonomía privada.

El ideal liberal de cuyas bondades estoy convencida, exige la formación de una


conciencia ciudadana virtuosa (doy a la palabra el sentido romano clásico), solidaria y
respetuosa de los derechos y libertades de los demás, especialmente de los más débiles,
de los cuales los bebés ocupan el primer lugar en la escala.

Utilización post mortem de las TPHA


Tenemos precedente colombiano para la aplicación de la FIVTE después de la muerte
del varón — en el caso concreto se trataba de un compañero permanente-, mas no para
el caso del marido supérstite que pretenda la transferencia al útero de otra mujer de
embrión formado previamente con óvulo de la esposa premuerta.

Reflexión final
Hago votos porque las futuras leyes en la materia en nuestro país respeten el ideal
liberal que, como dice Max Charlesworth, representa una evolución importante y
preciosa en la conciencia moral humana, pero también creo que el ideal liberal sólo
puede ser viable en una comunidad ciudadana ilustrada e informada

Notas:
1. J.R. LACADENA, Glosario de términos científicos referentes a la reproducción
humana, en J. GAFO (ed.), Nuevas técnicas de reproducción humana, Madrid, 1986, pp.
169 ss.
2. Consideramos poco afortunada la sentencia de la Sala de Casación Civil de la C S J,
proferida el 28 de marzo de 1984, en cuanto afirma que. . . “la posesión notoria, lo
mismo que el acta de nacimiento, como pruebas ordinarias que son en materia de
filiación, sólo hacen fe provisionalmente: hasta tanto la persona que discute su autoridad
las destruya o infirme con la aportación de pruebas que demuestren lo contrario. De ahí
que combatir el acta de nacimiento o la posesión notoria del estado de hijo de
determinada mujer constituye, precisamente, el objetivo de la pretensión impugnativa de
la maternidad
3. A. TRABUCCHI, el del Institución de distrito civil, de Padua, 1981,
4. M. CÁRCABA FERNÁNDEZ, Los problemas jurídicos planteados por las nuevas
técnicas de procreación humana asistida, Barcelona, 1995.

“Un siglo que comenzó prácticamente sin ningún derecho para los niños termina con los
niños en posesión de uno de los instrumentos jurídicos más poderosos, que no
solamente reconoce sus derechos humanos sino que los protege” – Carol Bellamy,
Directora Ejecutiva del UNICEF

Los derechos humanos de los niños, y las normas a las que deben aspirar todos los
gobiernos para fomentar el cumplimiento de estos derechos, se encuentran articulados
de forma precisa y completa en un tratado internacional de derechos humanos: la
Convención sobre los Derechos del Niño. La Convención es el instrumento de derechos
humanos que más ratificaciones ha recibido en toda la historia, ya que todos los países
del mundo excepto dos han aprobado sus disposiciones. Esta amplia aceptación sirve
para incrementar el protagonismo de los niños y las niñas en la tarea de lograr el respeto
universal de los derechos humanos. Al ratificar el instrumento, los gobiernos nacionales
se han comprometido a proteger y asegurar los derechos de la infancia y han aceptado
su responsabilidad ante la comunidad mundial por el cumplimiento de este compromiso.

Basada en diversos sistemas jurídicos y tradiciones culturales, la Convención sobre los


Derechos del Niño está compuesta de una serie de normas y obligaciones aceptadas por
todos que no son negociables. Estipula los derechos humanos básicos que deben
disfrutar los niños en todas partes, sin discriminación alguna: el derecho a la
supervivencia; al desarrollo pleno; a la protección contra las influencias peligrosas,
contra el maltrato y la explotación; y a la plena participación en la vida familiar, cultural
y social. Todos los derechos descritos en la Convención se ajustan a la dignidad humana
y el desarrollo armonioso de todos los niños y las niñas. La Convención protege los
derechos de la niñez al estipular pautas en materia de atención de la salud, la educación
y la prestación de servicios jurídicos, civiles y sociales. Estas pautas son puntos de
referencia que sirven para medir el progreso. Los Estados Partes de la Convención están
obligados a establecer y poner en práctica todas las medidas y políticas de conformidad
con el interés superior del niño y de la niña.

La Convención sobre los Derechos del Niño es el primer instrumento internacional


jurídicamente vinculante que incorpora toda la gama completa de derechos humanos:
derechos civiles y políticos así como derechos económicos, sociales y culturales.
Convención sobre los Derechos del Niño

Adoptada por la Asamblea General de las Naciones Unidas el 20 de Noviembre de 1989.

Preámbulo

Considerando que, de conformidad con los principios proclamados en la Carta de las


Naciones Unidas, la libertad, la justicia y la paz en el mundo se basan en el
reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de
todos los miembros de la familia humana.

Teniendo presente que los pueblos de las Naciones Unidas han reafirmado en la Carta
su fe en los derechos fundamentales del hombre y en la dignidad y el valor de la persona
humana, y que han decidido promover el progreso social y elevar el nivel de vida dentro
de un concepto más amplio de la libertad.

Reconociendo que las Naciones Unidas han proclamado y acordado en la Declaración


Universal de Derechos Humanos y en los pactos internacionales de derechos humanos,
que toda persona tiene todos los derechos y libertades enunciados en ellos, sin
distinción alguna, por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o
de otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier
otra condición.

Recordando que en la Declaración Universal de Derechos Humanos las Naciones


Unidas proclamaron que la infancia tiene derecho a cuidados y asistencia especiales.

Convencidos de que la familia, como grupo fundamental de la sociedad y medio natural


para el crecimiento y el bienestar de todos sus miembros, y en particular de los niños,
debe recibir la protección y asistencia necesarias para poder asumir plenamente sus
responsabilidades dentro de la comunidad.

Reconociendo que el niño, para el pleno y armonioso desarrollo de su personalidad,


debe crecer en el seno de la familia, en un ambiente de felicidad, amor y comprensión.

Considerando que el niño debe estar plenamente preparado para una vida independiente
en sociedad y ser educado en el espíritu de los ideales proclamados en la Carta de las
Naciones Unidas y, en particular, en un espíritu de paz, dignidad, tolerancia, libertad,
igualdad y solidaridad.

Teniendo presente que la necesidad de proporcionar al niño una protección especial ha


sido enunciada en la Declaración de Ginebra de 1924 sobre los Derechos del Niño y en
la Declaración de los Derechos del Niño adoptada por la Asamblea General el 20 de
noviembre de 1959, y reconocida en la Declaración Universal de Derechos Humanos,
en el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos (en particular, en los artículos
23 y 24 ) , en el Pacto Internacional de Derechos Económicos, Sociales y Culturales (en
particular, en el artículo 10 ) y en los estatutos e instrumentos pertinentes de los
organismos especializados y de las organizaciones internacionales que se interesan en el
bienestar del niño,
Teniendo presente que, como se indica en la Declaración de los Derechos del Niño, "el
niño, por su falta de madurez física y mental necesita protección y cuidado especiales,
incluso la debida protección legal, tanto antes como después del nacimiento”.

Recordando lo dispuesto en la Declaración sobre los principios sociales y jurídicos


relativos a la protección y el bienestar de los niños, con particular referencia a la
adopción y la colocación en hogares de guarda, en los planos nacional e internacional;
las Reglas mínimas de las Naciones Unidas para la administración de la justicia de
menores (Reglas de Beijing); y la Declaración sobre la protección de la mujer y el niño
en estados de emergencia o de conflicto armado.

Reconociendo que en todos los países del mundo hay niños que viven en condiciones
excepcionalmente difíciles y que esos niños necesitan especial consideración.

Teniendo debidamente en cuenta la importancia de las tradiciones y los valores


culturales de cada pueblo para la protección y el desarrollo armonioso del niño.

PREGUNTA CLÍNICA

¿Qué deterioro en la valoración de la dignidad humana perciben los pacientes terminales


y cuáles son las variables demográficas y de morbilidad que lo condicionan?

La preservación de su dignidad como persona debe ser un objetivo básico en el


tratamiento del paciente terminal

ANTECEDENTES
Con frecuencia se recurre al mantenimiento de la dignidad humana para defender
posiciones a favor del suicidio asistido o eutanasia, sobre todo en pacientes terminales
que se aproximan al final de sus vidas. Sin embargo, hasta la fecha, pocos estudios han
investigado directamente cuál es en realidad el sentimiento de estos pacientes sobre su
propia dignidad.

POBLACIÓN ESTUDIADA Y ÁMBITO DEL ESTUDIO


Pacientes con diagnóstico de cáncer terminal y una expectativa de vida inferior a 6
meses, atendidos en dos unidades hospitalarias de cuidados paliativos de Canadá. Se
incluyeron pacientes adultos, con edad >= 18 años, con dominio del inglés hablado y
escrito y sin evidencia de demencia o delirio que dificultase la terminación del estudio o
la firma del consentimiento informado.

DISEÑO DEL ESTUDIO Y VALIDEZ


Estudio descriptivo, transversal, de una cohorte de pacientes terminales incluidos entre
junio de 1996 y mayo de 2000.

EFECTOS MÁS IMPORTANTES MEDIDOS


Valoración del sentimiento de dignidad humana, del grado de malestar ocasionado por
los síntomas, del dolor padecido, de la capacidad funcional para las actividades básicas
de la vida diaria y de la calidad de vida.
RESULTADOS PRINCIPALES
Se incluyeron un total de 213 pacientes (43 de ellos ambulatorios y los 170 restantes
ingresados en el hospital), con una edad media de 69 +/- 12,6 años y con un porcentaje
de varones del 45%. Más de la mitad de los pacientes señalaron que conservaban un
sentimiento intacto de su dignidad. Sin embargo, 16 pacientes (7,5%) afirmaron que la
pérdida del sentimiento de la dignidad humana fue un grave problema para ellos, siendo
más frecuente que estos pacientes también expresaran un mayor malestar psicológico,
una mayor incapacidad funcional y una pérdida del deseo de vivir. No hubo diferencias
en las variables sociodemográficas ni en la supervivencia media entre los pacientes con
el sentimiento de dignidad conservado y aquellos que lo percibían roto, aunque los
pacientes con un sentimiento de dignidad roto eran más jóvenes y todos ellos estaban
hospitalizados. La percepción de un cambio en la apariencia física, del convencimiento
de ser una carga y depender de los demás y la intensidad del dolor son los factores que
se asocian a un mayor riesgo de pérdida de dignidad.

CONFLICTOS DE INTERÉS
Inexistentes.

RECOMENDACIONES EN LA PRÁCTICA
Conclusión
El mantenimiento de la dignidad humana es uno de los objetivos básicos en el manejo
del paciente terminal, siendo preciso el abordaje de los factores de riesgo asociados al
sentimiento de pérdida de la dignidad humana en estos pacientes.

Comentario
Este trabajo revela la importancia que para un paciente terminal tienen cuestiones como
la capacidad funcional, el sufrimiento que genera el dolor o el convencimiento de ser
una carga para sus familiares o allegados, aspectos todos ellos que conllevan un mayor
riesgo de pérdida del sentimiento de dignidad humana y del deseo de vivir en esas
condiciones. Aunque en el trabajo los autores dejan que cada paciente interprete a su
modo el significado de la dignidad de la vida humana, los pacientes más jóvenes,
ingresados en el hospital y con mayor pérdida del grado de autonomía son quienes
experimentan una mayor caída en su valoración de la dignidad, con una mayor
propensión a mostrar sentimientos de desesperanza, depresión, ansiedad, pérdida del
deseo de vivir y, en definitiva, de satisfacción con su calidad de vida. Todo ello, como
médicos de familia, nos debe animar a defender el territorio ético y espiritual de la
dignidad humana y a que nuestros pacientes terminales reciban una atención exquisita
que intente no solo abordar el malestar físico sino también aquellos aspectos (deterioro
en la apariencia física, necesidad de recibir ayuda, sentimiento de constituir una carga o
tener que ingresar en el hospital) que se han visto relacionados con una pérdida de la
dignidad de la persona humana, para lograr que todos nuestros pacientes mantengan alto
el nivel de su propio aprecio, respeto y autoestima que les permita continuar con la
alegría de seguir viviendo.
DECLARACIÓN UNIVERSAL DE DERECHOS HUMANOS

Preámbulo

Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el


reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables de
todos los miembros de la familia humana;

Considerando que los pueblos de las Naciones Unidas han reafirmado en la Carta su fe
en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor de la persona
humana y en la igualdad de derechos de hombres y mujeres; y se han declarado
resueltos a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida dentro de un concepto
más amplio de la libertad;
Artículo 2

1. Toda persona tiene los derechos y libertades proclamados en esta Declaración, sin
distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o de cualquier
otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra
condición.
Artículo 7

Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección de la
ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación que infrinja esta
Declaración y contra toda provocación a tal discriminación.
Artículo 16

1. Los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin restricción
alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y fundar una familia; y
disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio, durante el matrimonio y en
caso de disolución del matrimonio.
2. Sólo mediante libre y pleno consentimiento de los futuros esposos podrá contraerse el
matrimonio.
3. La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la
protección de la sociedad y del Estado.
Artículo 25

1. Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así como a su
familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el vestido, la vivienda, la
asistencia médica y los servicios sociales necesarios; tiene asimismo derecho a los
seguros en caso de desempleo, enfermedad, invalidez, viudez, vejez y otros casos de
pérdida de sus medios de subsistencia por circunstancias independientes de su voluntad.
2. La maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales. Todos
los niños, nacidos de matrimonio o fuera de matrimonio, tienen derecho a igual
protección social.
PACTO INTERNACIONAL DE DERECHOS ECONÓMICOS,
SOCIALES Y CULTURALES

Artículo 2

2. Los Estados Partes en el presente Pacto se comprometen a garantizar el ejercicio de


los derechos que en él se enuncian, sin discriminación alguna por motivos de raza, color,
sexo, idioma, religión, opinión política o de otra índole, origen nacional o social,
posición económica, nacimiento o cualquier otra condición social.
Artículo 3

Los Estados Partes en el presente Pacto se comprometen a asegurar a los hombres y a


las mujeres igual título a gozar de todos los derechos económicos, sociales y culturales
enunciados en el presente Pacto.
Artículo 10

Los Estados Partes en el presente Pacto reconocen que:

1. Se debe conceder a la familia, que es el elemento natural y fundamental de la


sociedad, la más amplia protección y asistencia posibles, especialmente para su
constitución y mientras sea responsable del cuidado y la educación de los hijos a su
cargo. El matrimonio debe contraerse con el libre consentimiento de los futuros
cónyuges.
2. Se debe conceder especial protección a las madres durante un período de tiempo
razonable antes y después del parto. Durante dicho período, a las madres que trabajen se
les debe conceder licencia con remuneración o con prestaciones adecuadas de seguridad
social.
3. Se deben adoptar medidas especiales de protección y asistencia en favor de todos los
niños y adolescentes, sin discriminación alguna por razón de filiación o cualquier otra
condición. Debe protegerse a los niños y adolescentes contra la explotación económica
y social. Su empleo en trabajos nocivos para su moral y salud, o en los cuales peligre su
vida o se corra el riesgo de perjudicar su desarrollo normal, será sancionado por la ley.
Los Estados deben establecer también límites de edad por debajo de los cuales quede
prohibido y sancionado por la ley el empleo a sueldo de mano de obra infantil.

Artículo 12

1. Los Estados Partes en el presente Pacto reconocen el derecho de toda persona al


disfrute del más alto nivel posible de salud física y mental.
2. Entre las medidas que deberán adoptar los Estados Partes en el Pacto a fin de
asegurar la plena efectividad de este derecho, figurarán las necesarias para:
a) La reducción de la mortinatalidad y de la mortalidad infantil, y el sano desarrollo de
los niños;
PACTO INTERNACIONAL DE DERECHOS CIVILES Y POLÍTICOS

Artículo 2

1. Cada uno de los Estados Partes en el presente Pacto se compromete a respetar y a


garantizar a todos los individuos que se encuentren en su territorio y estén sujetos a su
jurisdicción los derechos reconocidos en el presente Pacto, sin distinción alguna de raza,
color, sexo, idioma, religión, opinión política o de otra índole, origen nacional o social,
posición económica, nacimiento o cualquier otra condición social.
Artículo 3

Los Estados Partes en el presente Pacto se comprometen a garantizar a hombres y


mujeres la igualdad en el goce de todos los derechos civiles y políticos enunciados en el
presente Pacto.
Artículo 14

1. Todas las personas son iguales ante los tribunales y cortes de justicia. Toda persona
tendrá derecho a ser oída públicamente y con las debidas garantías por un tribunal
competente, independiente e imparcial, establecido por la ley, en la substanciación de
cualquier acusación de carácter penal formulada contra ella o para la determinación de
sus derechos u obligaciones de carácter civil. La prensa y el público podrán ser
excluidos de la totalidad o parte de los juicios por consideraciones de moral, orden
público o seguridad nacional en una sociedad democrática, o cuando lo exija el interés
de la vida privada de las partes o, en la medida estrictamente necesaria en opinión del
tribunal, cuando por circunstancias especiales del asunto la publicidad pudiera
perjudicar a los intereses de la justicia; pero toda sentencia en materia penal o
contenciosa será pública, excepto en los casos en que el interés de menores de edad
exija lo contrario, o en las acusaciones referentes a pleitos matrimoniales o a la tutela de
menores.
Artículo 16

Todo ser humano tiene derecho, en todas partes, al reconocimiento de su personalidad


jurídica.
Artículo 18

1. Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de religión;


4. Los Estados Partes en el presente Pacto se comprometen a respetar la libertad de los
padres y, en su caso, de los tutores legales, para garantizar que los hijos reciban la
educación religiosa y moral que esté de acuerdo con sus propias convicciones.
Artículo 23

1. La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho a la


protección de la sociedad y del Estado.
2. Se reconoce el derecho del hombre y de la mujer a contraer matrimonio y a fundar
una familia si tienen edad para ello.
3. El matrimonio no podrá celebrarse sin el libre y pleno consentimiento de los
contrayentes.
4. Los Estados Partes en el presente Pacto tomarán las medidas apropiadas para asegurar
la igualdad de derechos y de responsabilidades de ambos esposos en cuanto al
matrimonio, durante el matrimonio y en caso de disolución del mismo. En caso de
disolución, se adoptarán disposiciones que aseguren la protección necesaria a los hijos.
Artículo 24

1. Todo niño tiene derecho, sin discriminación alguna por motivos de raza, color, sexo,
idioma, religión, origen nacional o social, posición económica o nacimiento, a las
medidas de protección que su condición de menor requiere, tanto por parte de su familia
como de la sociedad y del Estado.
2. Todo niño será inscrito inmediatamente después de su nacimiento y deberá tener un
nombre.
3. Todo niño tiene derecho a adquirir una nacionalidad.
Artículo 26

Todas las personas son iguales ante la ley y tienen derecho sin discriminación a igual
protección de la ley. A este respecto, la ley prohibirá toda discriminación y garantizará a
todas las personas protección igual y efectiva contra cualquier discriminación por
motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opiniones políticas o de cualquier índole,
origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier otra condición
social.

CONVENCIÓN SOBRE LOS DERECHOS DEL NIÑO

Preámbulo

Los Estados Partes en la presente Convención,

Teniendo presente que los pueblos de las Naciones Unidas han reafirmado en la Carta
su fe en los derechos fundamentales del hombre y en la dignidad y el valor de la persona
humana, y que han decidido promover el progreso social y elevar el nivel de vida dentro
de un concepto más amplio de la libertad,

Reconociendo que las Naciones Unidas han proclamado y acordado en la Declaración


Universal de Derechos Humanos y en los pactos internacionales de derechos humanos
que toda persona tiene todos los derechos y libertades enunciados en ellos, sin
distinción alguna, por motivos de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión política o
de otra índole, origen nacional o social, posición económica, nacimiento o cualquier
otra condición,

Recordando que en la Declaración Universal de Derechos Humanos las Naciones


Unidas proclamaron que la infancia tiene derecho a cuidados y asistencia especiales,

Recordando lo dispuesto en la Declaración sobre los principios sociales y jurídicos


relativos a la protección y el bienestar de los niños, con particular referencia a la
adopción y la colocación en hogares de guarda, en los planos nacional e internacional;
las Reglas mínimas de las Naciones Unidas para la administración de la justicia de
menores (Reglas de Beijing); y la Declaración sobre la protección de la mujer y el niño
en estados de emergencia o de conflicto armado,
Artículo 1

Para los efectos de la presente Convención, se entiende por niño todo ser humano menor
de dieciocho años de edad, salvo que, en virtud de la ley que le sea aplicable, haya
alcanzado antes la mayoría de edad.
Artículo 2

1. Los Estados Partes respetarán los derechos enunciados en la presente Convención y


asegurarán su aplicación a cada niño sujeto a su jurisdicción, sin distinción alguna,
independientemente de la raza, el color, el sexo, el idioma, la religión, la opinión
política o de otra índole, el origen nacional, étnico o social, la posición económica, los
impedimentos físicos, el nacimiento o cualquier otra condición del niño, de sus padres o
de sus representantes legales.
2. Los Estados Partes tomarán todas las medidas apropiadas para garantizar que el niño
se vea protegido contra toda forma de discriminación o castigo por causa de la
condición, las actividades, las opiniones expresadas o las creencias de sus padres, o sus
tutores o de sus familiares.
Artículo 24

1. Los Estados Partes reconocen el derecho del niño al disfrute del más alto nivel
posible de salud y a servicios para el tratamiento de las enfermedades y la rehabilitación
de la salud. Los Estados Partes se esforzarán por asegurar que ningún niño sea privado
de su derecho al disfrute de esos servicios sanitarios.
2. Los Estados Partes asegurarán la plena aplicación de este derecho y, en particular,
adoptarán las medidas apropiadas para:
a) Reducir la mortalidad infantil y en la niñez;
b) Asegurar la prestación de la asistencia médica y la atención sanitariaque sean
necesarias a todos los niños, haciendo hincapié en el desarrollo de la atención primaria
de salud;
c) Combatir las enfermedades y la malnutrición en el marco de la atención primaria de
la salud mediante, entre otras cosas, la aplicación de la tecnología disponible y el
suministro de alimentos nutritivos adecuados y agua potable salubre, teniendo en cuenta
los peligros y riesgos de contaminación del medio ambiente;
d) Asegurar atención sanitaria prenatal y postnatal apropiada a las madres;
Artículo 29

1. Los Estados Partes convienen en que la educación del niño deberá estar encaminada a:
d) Preparar al niño para asumir una vida responsable en una sociedad libre, con espíritu
de comprensión, paz, tolerancia, igualdad de los sexos y amistad entre todos los pueblos,
grupos étnicos, nacionales y religiosos y personas de origen indígena;

CONVENCION SOBRE LA ELIMINATION DE TODAS LAS FORMAS DE


DISCRIMINACION CONTRA LA MUJER

Los Estados Partes en la presente Convención,

Considerando que la Carta de las Naciones Unidas reafirma la fe en los derechos


humanos fundamentales, en la dignidad y el valor de la persona humana y en la igualdad
de derechos del hombre y la mujer,
Considerando que la Declaración Universal de Derechos Humanos reafirma el principio
de la no discriminación y proclama que todos los seres humanos nacen libres e iguales
en dignidad y derechos y que toda persona puede invocar todos los derechos y
libertades proclamados en esa Declaración, sin distinción alguna y, por ende, sin
distinción de sexo,

Recordando que la discriminación contra la mujer viola los principios de la igualdad de


derechos y del respeto de la dignidad humana, que dificulta la participación de la mujer,
en las mismas condiciones que el hombre, en la vida política, social, económica y
cultural de su país, que constituye un obstáculo para el aumento del bienestar de la
sociedad y de la familia y que entorpece el pleno desarrollo de las posibilidades de la
mujer para prestar servicío a su país y a la humanidad,

Preocupados por el hecho de que en situaciones de pobreza la mujer tiene un acceso


mínimo a la alimentación, la salud, la enseñanza, la capacitación y las oportunidades de
empleo, así como a la satisfacción de otras necesidades,

Convencidos de que el establecimiento del nuevo orden económico internacional basado


en la equidad y la justicia contribuirá significativamente a la promoción de la igualdad
entre el hombre y la mujer,

Subrayando que la eliminación del apartheid, de todas las formas de racismo, de


discriminación racial, colonialismo, neocolonialismo, agresión, ocupación y dominación
extranjeras y de la injerencia en los asuntos internos de los Estados es indispensable
para el disfrute cabal de los derechos del hombre y de la mujer,

Afirmando que el fortalecimiento de la paz y la seguridad internacionales, el alivio de la


tensión internacional, la cooperación mutua entre todos los Estados con independencia
de sus sistemas sociales y económicos, el desarme general y completo y, en particular,
el desarme nuclear bajo un control internacional estricto y efectivo, la afirmación de los
principios de la justicia, la igualdad y el provecho mutuo en las relaciones entre países y
la realización del derecho de los pueblos sometidos a dominación colonial y extranjera o
a ocupación extranjera a la libre determinación y la independencia, así como el respeto
de la soberanía nacional y de la integridad territorial, promoverán el progreso y el
desarrollo sociales y, en consecuencia, contribuirán al logro de la plena igualdad entre el
hombre y la mujer,

Convencidos de que la máxima participación de la mujer, en igualdad de condiciones


con el hombre, en todos los campos, es indispensable para el desarrollo pleno y
completo de un país, el bienestar del mundo y la causa de la paz,

Teniendo presentes el gran aporte de la mujer al bienestar de la familia y al desarrollo


de la sociedad, hasta ahora no plenamente reconocido, la importancia social de la
maternidad y la función de los padres en la familia y en la educación de los hijos, y
conscientes de que el papel de la mujer en la procreación no debe ser causa de
discriminación sino que la educación de los niños exige la responsabilidad compartida
entre hombres y mujeres y la sociedad en su conjunto,
Reconociendo que para lograr la plena igualdad entre el hombre y la mujer es necesario
modificar el papel tradicional tanto del hombre como de la mujer en la sociedad y en la
familia,

Resueltos a aplicar los principios enunciados en la Declaración sobre la eliminación de


la discriminación contra la mujer y, para ello, a adoptar las medidas necesarias a fin de
suprimir esta discriminación en todas sus formas y manifestaciones,

Han convenido en lo siguiente:

PARTE I

Artículo 1

A los efectos de la presente Convención, la expresión "discriminación contra la mujer"


denotará toda distinción, exclusión o restricción basada en el sexo que tenga por objeto
o por resultado menoscabar o anular el reconocimiento, goce o ejercicio por la mujer,
independientemente de su estado civil, sobre la base de la igualdad del hombre y la
mujer, de los derechos humanos y las libertades fundamentales en las esferas política,
económica, social, cultural y civil o en cualquier otra esfera.
Artículo 2

Los Estados Partes condenan la discriminación contra la mujer en todas sus formas,
convienen en seguir, por todos los medios apropiados y sin dilaciones, una política
encaminada a eliminar la discriminación contra la mujer y, con tal objeto, se
comprometen a:
a) Consagrar, si aún no lo han hecho, en sus constituciones nacionales y en cualquier
otra legislación apropiada el principio de la igualdad del hombre y de la mujer y
asegurar por ley u otros medios apropiados la realización práctica de ese principio;
b) Adoptar medidas adecuadas, legislativas y de otro carácter, con las sanciones
correspondientes, que prohíban toda discriminación contra la mujer;
c) Establecer la protección jurídica de los derechos de la mujer sobre una base de
igualdad con los del hombre y garantizar, por conducto de los tribunales nacionales
competentes y de otras instituciones públicas, la protección efectiva de la mujer contra
todo acto de discriminación;
d) Abstenerse de incurrir en todo acto o práctica de discriminación contra la mujer y
velar por que las autoridades e instituciones públicas actúen de conformidad con esta
obligación;
e) Tomar todas las medidas apropiadas para eliminar la discriminación contra la mujer
practicada por cualesquiera personas, organizaciones o empresas;
f) Adoptar todas las medidas adecuadas, incluso de carácter legislativo, para modificar o
derogar leyes, reglamentos, usos y prácticas que constituyan discriminación contra la
mujer;
g) Derogar todas las disposiciones penales nacionales que constituyan discriminación
contra la mujer.
Artículo 3

Los Estados Partes tomarán en todas las esferas, y en particular en las esferas política,
social, económica y cultural, todas las medidas apropiadas, incluso de carácter
legislativo, para asegurar el pleno desarrollo y adelanto de la mujer, con el objeto de
garantizarle el ejercicio y el goce de los derechos humanos y las libertades
fundamentales en igualdad de condiciones con el hombre.
Artículo 4

1. La adopción por los Estados Partes de medidas especiales de carácter temporal


encaminadas a acelerar la igualdad de facto entre el hombre y la mujer no se considerará
discriminación en la forma definida en la presente Convención, pero de ningún modo
entrañará, como consecuencia, el mantenimiento de normas desiguales o separadas;
estas medidas cesarán cuando se hayan alcanzado los objetivos de igualdad de
oportunidad y trato.
2. La adopción por los Estados Partes de medidas especiales, incluso las contenidas en
la presente Convención, encaminadas a proteger la maternidad no se considerará
discriminatoria.
Artículo 5

Los Estados Partes tomarán todas las medidas apropiadas para:

a) Modificar los patrones socioculturales de conducta de hombres y mujeres, con miras


a alcanzar la eliminación de los prejuicios y las prácticas consuetudinarias y de
cualquier otra índole que estén basados en la idea de la inferioridad o superioridad de
cualquiera de los sexos o en funciones estereotipadas de hombres y mujeres;
b) Garantizar que la educación familiar incluya una comprensión adecuada de la
maternidad como función social y el reconocimiento de la responsabilidad común de
hombres y mujeres en cuanto a la educación y al desarrollo de sus hijos, en la
inteligencia de que el interés de los hijos constituirá la consideración primordial en
todos los casos.

Artículo 6

Los Estados Partes tomarán todas las medidas apropiadas, incluso de carácter legislativo,
para suprimir todas las formas de trata de mujeres y explotación de la prostitución de la
mujer.

PARTE II

Artículo 7

Los Estados Partes tomarán todas las medidas apropiadas para eliminar la
discriminación contra la mujer en la vida política y pública del país y, en particular,
garantizarán a las mujeres, en igualdad de condiciones con los hombres, el derecho a:
a) Votar en todas las elecciones y referéndums públicos y ser elegibles para todos los
organismos cuyos miembros sean objeto de elecciones públicas;
b) Participar en la formulación de las políticas gubernamentales y en la ejecución de
éstas, y ocupar cargos públicos y ejercer todas las funciones públicas en todos los
planos gubernamentales;
c) Participar en organizaciones y asociaciones no gubernamentales que se ocupen de la
vida pública y política del país.
Artículo 8
Los Estados Partes tomarán todas las medidas apropiadas para garantizar a la mujer, en
igualdad de condiciones con el hombre y sin discriminación alguna, la oportunidad de
representar a su gobierno en el plano internacional y de participar en la labor de las
organizaciones internacionales.
Artículo 9

1. Los Estados Partes otorgarán a las mujeres iguales derechos que a los hombres para
adquirir, cambiar o conservar su nacionalidad. Garantizarán, en particular, que ni el
matrimonio con un extranjero ni el cambio de nacionalidad del marido durante el
matrimonio cambien automáticamente la nacionalidad de la esposa, la conviertan en
apátrida o la obliguen a adoptar la nacionalidad del cónyuge.
2. Los Estados Partes otorgarán a la mujer los mismos derechos que al hombre con
respecto a la nacionalidad de sus hijos.

PARTE III

Artículo 10

Los Estados Partes adoptarán todas las medidas apropiadas para eliminar la
discriminación contra la mujer, a fin de asegurarle la igualdad de derechos con el
hombre en la esfera de la educación y en particular para asegurar, en condiciones de
igualdad entre hombres y mujeres:
a) Las mismas condiciones de orientación en materia de carreras y capacitación
profesional, acceso a los estudios y obtención de diplomas en las instituciones de
enseñanza de todas las categorías, tanto en zonas rurales como urbanas; esta igualdad
deberá asegurarse en la enseñanza preescolar, general, técnica y profesional, incluida la
educación técnica superior, así como en todos los tipos de capacitación profesional;
b) Acceso a los mismos programas de estudios, a los mismos exámenes, personal
docente del mismo nivel profesional y locales y equipos escolares de la misma calidad;
c) La eliminación de todo concepto estereotipado de los papeles masculino y femenino
en todos los niveles y en todas las formas de enseñanza, mediante el estímulo de la
educación mixta y de otros tipos de educación que contribuyan a lograr este objetivo y,
en particular, mediante la modificación de los libros y programas escolares y la
adaptación de los métodos de enseñanza;
d) Las mismas oportunidades para la obtención de becas y otras subvenciones para
cursar estudios;
e) Las mismas oportunidades de acceso a los programas de educación permanente,
incluidos los programas de alfabetización funcional y de adultos, con miras en particular
a reducir lo antes posible toda diferencia de conocimientos que exista entre hombres y
mujeres;
f) La reducción de la tasa de abandono femenino de los estudios y la organización de
programas para aquellas jóvenes y mujeres que hayan dejado los estudios
prematuramente;
g) Las mismas oportunidades para participar activamente en el deporte y la educación
física;
h) Acceso al material informativo específico que contribuya a asegurar la salud y el
bienestar de la familia, incluidos la información y el asesoramiento sobre planificación
de la familia.
Artículo 11
1. Los Estados Partes adoptarán todas las medidas apropiadas para eliminar la
discriminación contra la mujer en la esfera del empleo a fin de asegurar, en condiciones
de igualdad entre hombres y mujeres, los mismos derechos, en particular:
a) El derecho al trabajo como derecho inalienable de todo ser humano;
b) El derecho a las mismas oportunidades de empleo, inclusive a la aplicación de los
mismos criterios de selección en cuestiones de empleo;
c) El derecho a elegir libremente profesión y empleo, el derecho al ascenso, a la
estabilidad en el empleo y a todas las prestaciones y otras condiciones de servicio, y el
derecho a la formación profesional y al readiestramiento, incluido el aprendizaje, la
formación profesional superior y el adiestramiento periódico;
d) El derecho a igual remuneración, inclusive prestaciones, y a igualdad de trato con
respecto a un trabajo de igual valor, así como a igualdad de trato con respecto a la
evaluación de la calidad del trabajo;
e) El derecho a la seguridad social, en particular en casos de jubilación, desempleo,
enfermedad, invalidez, vejez u otra incapacidad para trabajar, así como el derecho a
vacaciones pagadas;
f) El derecho a la protección de la salud y a la seguridad en las condiciones de trabajo,
incluso la salvaguardia de la función de reproducción.
2. A fin de impedir la discriminación contra la mujer por razones de matrimonio o
maternidad y asegurar la efectividad de su derecho a trabajar, los Estados Partes
tomarán medidas adecuadas para:
a) Prohibir, bajo pena de sanciones, el despido por motivo de embarazo o licencia de
maternidad y la discriminación en los despidos sobre la base del estado civil;
b) Implantar la licencia de maternidad con sueldo pagado o con prestaciones sociales
comparables sin pérdida del empleo previo, la antigüedad o los beneficios sociales;
c) Alentar el suministro de los servicios sociales de apoyo necesarios para permitir que
los padres combinen las obligaciones para con la familia con las responsabilidades del
trabajo y la participación en la vida pública, especialmente mediante el fomento de la
creación y desarrollo de una red de servicios destinados al cuidado de los niños;
d) Prestar protección especial a la mujer durante el embarazo en los tipos de trabajos
que se haya probado puedan resultar perjudiciales para ella.
3. La legislación protectora relacionada con las cuestiones comprendidas en este artículo
será examinada periódicamente a la luz de los conocimientos científicos y tecnológicos
y será revisada, derogada o ampliada según corresponda.
Artículo 12

1. Los Estados Partes adoptarán todas las medidas apropiadas para eliminar la
discriminación contra la mujer en la esfera de la atención médica a fin de asegurar, en
condiciones de igualdad entre hombres y mujeres, el acceso a servicios de atención
médica, inclusive los que se refieren a la planificación de la familia.
2. Sin perjuicio de lo dispuesto en el párrafo 1 supra, los Estados Partes garantizarán a
la mujer servicios apropiados en relación con el embarazo, el parto y el período
posterior al parto, proporcionando servicios gratuitos cuando fuere necesario y le
asegurarán una nutrición adecuada durante el embarazo y la lactancia.
Artículo 13

Los Estados Partes adoptarán todas las medidas apropiadas para eliminar la
discriminación contra la mujer en otras esferas de la vida económica y social a fin de
asegurar, en condiciones de igualdad entre hombres y mujeres, los mismos derechos, en
particular:
a) El derecho a prestaciones familiares;
b) El derecho a obtener préstamos bancarios, hipotecas y otras formas de crédito
financiero;
c) El derecho a participar en actividades de esparcimiento, deportes y en todos los
aspectos de la vida cultural.
Artículo 14

1. Los Estados Partes tendrán en cuenta los problemas especiales a que hace frente la
mujer rural y el importante papel que desempeña en la supervivencia económica de su
familia, incluido su trabajo en los sectores no monetarios de la economía, y tomarán
todas las medidas apropiadas para asegurar la aplicación de las disposiciones de la
presente Convención a la mujer de las zonas rurales.
2. Los Estados Partes adoptarán todas las medidas apropiadas para eliminar la
discriminación contra la mujer en las zonas rurales a fin de asegurar, en condiciones de
igualdad entre hombres y mujeres, su participación en el desarrollo rural y en sus
beneficios, y en particular le asegurarán el derecho a:
a) Participar en la elaboración y ejecución de los planes de desarrollo a todos los niveles;
b) Tener acceso a servicios adecuados de atención médica, inclusive información,
asesoramiento y servicios en materia de planificación de la familia;
c) Beneficiarse directamente de los programas de seguridad social;
d) Obtener todos los tipos de educación y de formación, académica y no académica,
incluidos los relacionados con la alfabetización funcional, así como, entre otros, los
beneficios de todos los servicios comunitarios y de divulgación a fin de aumentar su
capacidad técnica;
e) Organizar grupos de autoayuda y cooperativas a fin de obtener igualdad de acceso a
las oportunidades económicas mediante el empleo por cuenta propia o por cuenta ajena;
f) Participar en todas las actividades comunitarias;
g) Obtener acceso a los créditos y préstamos agrícolas, a los servicios de
comercialización y a las tecnologías apropiadas, y recibir un trato igual en los planes de
reforma agraria y de reasentamiento;
h) Gozar de condiciones de vida adecuadas, particularmente en las esferas de la
vivienda, los servicios sanitarios, la electricidad y el abastecimiento de agua, el
transporte y las comunicaciones.

PARTE IV

Artículo 15

1. Los Estados Partes reconocerán a la mujer la igualdad con el hombre ante la ley.
2. Los Estados Partes reconocerán a la mujer, en materias civiles, una capacidad jurídica
idéntica a la del hombre y las mismas oportunidades para el ejercicio de esa capacidad.
En particular, le reconocerán a la mujer iguales derechos para firmar contratos y
administrar bienes y le dispensarán un trato igual en todas las etapas del procedimiento
en las cortes de justicia y los tribunales.
3. Los Estados Partes convienen en que todo contrato o cualquier otro instrumento
privado con efecto jurídico que tienda a limitar la capacidad jurídica de la mujer se
considerará nulo.
4. Los Estados Partes reconocerán al hombre y a la mujer los mismos derechos con
respecto a la legislación relativa al derecho de las personas a circular libremente y a la
libertad para elegir su residencia y domicilio.
Artículo 16

1. Los Estados Partes adoptarán todas las medidas adecuadas para eliminar la
discriminación contra la mujer en todos los asuntos relacionados con el matrimonio y
las relaciones familiares y, en particular, asegurarán, en condiciones de igualdad entre
hombres y mujeres:
a) El mismo derecho para contraer matrimonio;
b) El mismo derecho para elegir libremente cónyuge y contraer matrimonio sólo por su
libre albedrío y su pleno consentimiento;
c) Los mismos derechos y responsabilidades durante el matrimonio y con ocasión de su
disolución;
d) Los mismos derechos y responsabilidades como progenitores, cualquiera que sea su
estado civil, en materias relacionadas con sus hijos; en todos los casos, los intereses de
los hijos serán la consideración primordial;
e) Los mismos derechos a decidir libre y responsablemente el número de sus hijos y el
intervalo entre los nacimientos y a tener acceso a la información, la educación y los
medios que les permitan ejercer estos derechos;
f) Los mismos derechos y responsabilidades respecto de la tutela, curatela, custodia y
adopción de los hijos, o instituciones análogas cuando quiera que estos conceptos
existan en la legislación nacional; en todos los casos, los intereses de los hijos serán la
consideración primordial;
g) Los mismos derechos personales como marido y mujer, entre ellos el derecho a elegir
apellido, profesión y ocupación;
h) Los mismos derechos a cada uno de los cónyuges en materia de propiedad, compras,
gestión, administración, goce y disposición de los bienes, tanto a título gratuito como
oneroso.
2. No tendrán ningún efecto jurídico los esponsales y el matrimonio de niños y se
adoptarán todas las medidas necesarias, incluso de carácter legislativo, para fijar una
edad mínima para la celebración del matrimonio y hacer obligatoria la inscripción del
matrimonio en un registro oficial.

PARTE V

Artículo 17

1. Con el fin de examinar los progresos realizados en la aplicación de la presente


Convención, se establecerá un Comité para la Eliminación de la Discriminación contra
la Mujer (denominado en adelante el Comité) compuesto, en el momento de la entrada
en vigor de la Convención, de dieciocho y, después de su ratificación o adhesión por el
trigésimo quinto Estado Parte, de veintitrés expertos de gran prestigio moral y
competencia en la esfera abarcada por la Convención. Los expertos serán elegidos por
los Estados Partes entre sus nacionales, y ejercerán sus funciones a título personal; se
tendrán en cuenta una distribución geográfica equitativa y la representación de las
diferentes formas de civilización, así como los principales sistemas jurídicos.
2. Los miembros del Comité serán elegidos en votación secreta de una lista de personas
designadas por los Estados Partes. Cada uno de los Estados Partes podrá designar una
persona entre sus propios nacionales.
3. La elección inicial se celebrará seis meses después de la fecha de entrada en vigor de
la presente Convención. Al menos tres meses antes de la fecha de cada elección, el
Secretario General de las Naciones Unidas dirigirá una carta a los Estados Partes
invitándolos a presentar sus candidaturas en un plazo de dos meses. El Secretario
General preparará una lista por orden alfabético de todas las personas designadas de este
modo, indicando los Estados Partes que las han designado, y la comunicará a los
Estados Partes.
4. Los miembros del Comité serán elegidos en una reunión de los Estados Partes que
será convocada por el Secretario General y se celebrará en la Sede de las Naciones
Unidas. En esta reunión, para la cual formarán quórum dos tercios de los Estados Partes,
se considerarán elegidos para el Comité los candidatos que obtengan el mayor número
de votos y la mayoría absoluta de los votos de los representantes de los Estados Partes
presentes y votantes.
5. Los miembros del Comité serán elegidos por cuatro años. No obstante, el mandato de
nueve de los miembros elegidos en la primera elección expirará al cabo de dos años;
inmediatamente después de la primera elección el Presidente del Comité designará por
sorteo los nombres de esos nueve miembros.
6. La elección de los cinco miembros adicionales del Comité se celebrará de
conformidad con lo dispuesto en los párrafos 2, 3, y 4 del presente artículo, después de
que el trigésimo quinto Estado Parte haya ratificado la Convención o se haya adherido a
ella. El mandato de dos de los miembros adicionales elegidos en esta ocasión, cuyos
nombres designará por sorteo el Presidente del Comité, expirará al cabo de dos años.
7. Para cubrir las vacantes imprevistas, el Estado Parte cuyo experto haya cesado en sus
funciones como miembro del Comité designará entre sus nacionales a otro experto a
reserva de la aprobación del Comité.
8. Los miembros del Comité, previa aprobación de la Asamblea General, percibirán
emolumentos de los fondos de las Naciones Unidas en la forma y condiciones que la
Asamblea determine, teniendo en cuenta la importancia de las funciones del Comité.
9. El Secretario General de las Naciones Unidas proporcionará el personal y los
servicios necesarios para el desempeño eficaz de las funciones del Comité en virtud de
la presente Convención.
Artículo 18

1. Los Estados Partes se comprometen a someter al Secretario General de las Naciones


Unidas, para que lo examine el Comité, un informe sobre las medidas legislativas,
judiciales, administrativas o de otra índole que hayan adoptado para hacer efectivas las
disposiciones de la presente Convención y sobre los progresos realizados en este sentido:
a) En el plazo de un año a partir de la entrada en vigor de la Convención para el Estado
de que se trate; y
b) En lo sucesivo por lo menos cada cuatro años y, además, cuando el Comité lo solicite.
2. Se podrán indicar en los informes los factores y las dificultades que afecten al grado
de cumplimiento de las obligaciones impuestas por la presente Convención.

Artículo 19

1. El Comité aprobará su propio reglamento.


2. El Comité elegirá su Mesa por un período de dos años.

Artículo 20
1. El Comité se reunirá normalmente todos los años por un período que no exceda de
dos semanas para examinar los informes que se le presenten de conformidad con el
artículo 18 de la presente Convención.
2. Las reuniones del Comité se celebrarán normalmente en la Sede de las Naciones
Unidas o en cualquier otro sitio conveniente que determine el Comité.
Artículo 21

1. El Comité, por conducto del Consejo Económico y Social, informará anualmente a la


Asamblea General de las Naciones Unidas sobre sus actividades y podrá hacer
sugerencias y recomendaciones de carácter general basadas en el examen de los
informes y de los datos transmitidos por los Estados Partes. Estas sugerencias y
recomendaciones de carácter general se incluirán en el informe del Comité junto con las
observaciones, si las hubiere, de los Estados Partes.
2. El Secretario General de las Naciones Unidas transmitirá los informes del Comité a la
Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer para su información.
Artículo 22

Los organismos especializados tendrán derecho a estar representados en el examen de la


aplicación de las disposiciones de la presente Convención que correspondan a la esfera
de las actividades. El Comité podrá invitar a los organismos especializados a que
presenten informes sobre la aplicación de la Convención en las áreas que correspondan
a la esfera de sus actividades.

PARTE VI

Artículo 23

Nada de lo dispuesto en la presente Convención afectará a disposición alguna que sea


más conducente al logro de la igualdad entre hombres y mujeres y que pueda formar
parte de:

a) La legislación de un Estado Parte; o


b) Cualquier otra convención, tratado o acuerdo internacional vigente en ese Estado.

Artículo 24

Los Estados Partes se comprometen a adoptar todas las medidas necesarias en el ámbito
nacional para conseguir la plena realización de los derechos reconocidos en la presente
Convención.
Artículo 25

1. La presente Convención estará abierta a la firma de todos los Estados.


2. Se designa al Secretario General de las Naciones Unidas depositario de la presente
Convención.
3. La presente Convención está sujeta a ratificación. Los instrumentos de ratificación se
depositarán en poder del Secretario General de las Naciones Unidas.
4. La presente Convención estará abierta a la adhesión de todos los Estados. La
adhesión se efectuará depositando un instrumento de adhesión en poder del Secretario
General de las Naciones Unidas.
Artículo 26

1. En cualquier momento, cualquiera de los Estados Partes podrá formular una solicitud
de revisión de la presente Convención mediante comunicación escrita dirigida al
Secretario General de las Naciones Unidas.
2. La Asamblea General de las Naciones Unidas decidirá las medidas que, en caso
necesario, hayan de adoptarse en lo que respecta a esa solicitud.
Artículo 27

1. La presente Convención entrará en vigor el trigésimo día a partir de la fecha en que


haya sido depositado en poder del Secretario General de las Naciones Unidas el
vigésimo instrumento de ratificación o de adhesión.
2. Para cada Estado que ratifique la Convención o se adhiera a ella después de haber
sido depositado el vigésimo instrumento de ratificación o de adhesión, la Convención
entrará en vigor el trigésimo día a partir de la fecha en que tal Estado haya depositado
su instrumento de ratificación o de adhesión.
Artículo 28

1. El Secretario General de las Naciones Unidas recibirá y comunicará a todos los


Estados el texto de las reservas formuladas por los Estados en el momento de la
ratificación o de la adhesión.
2. No se aceptará ninguna reserva incompatible con el objeto y el propósito de la
presente Convención.
3. Toda reserva podrá ser retirada en cualquier momento por medio de una notificación
a estos efectos dirigida al Secretario General de las Naciones Unidas, quien informará
de ello a todos los Estados. Esta notificación surtirá efecto en la echa de su recepción.
Artículo 29

1. Toda controversia que surja entre dos o más Estados Partes con respecto a la
interpretación o aplicación de la presente Convención que no se solucione mediante
negociaciones se someterá al arbitraje a petición de uno de ellos. Si en el plazo de seis
meses contados a partir de la fecha de presentación de solicitud de arbitraje las partes no
consiguen ponerse de acuerdo sobre la forma del mismo, cualquiera de las partes podrá
someter la controversia a la Corte Internacional de Justicia, mediante una solicitud
presentada de conformidad con el Estatuto de la Corte.
2. Todo Estado Parte, en el momento de la firma o ratificación de la presente
Convención o de su adhesión a la misma, podrá declarar que no se considera obligado
por el párrafo 1 del presente artículo. Los demás Estados Partes no estarán obligados
por ese párrafo ante ningún Estado Parte que haya formulado esa reserva.
3. Todo Estado Parte que haya formulado la reserva prevista en el párrafo 2 del presente
artículo podrá retirarla en cualquier momento notificándolo al Secretario General de las
Naciones Unidas.
Artículo 30

La presente Convención, cuyos textos en árabe, chino, español, francés, inglés y ruso
son igualmente auténticos, se depositarán en poder del Secretario General de las
Naciones Unidas.
EN TESTIMONIO DE LO CUAL, los infrascritos, debidamente autorizados, firman la
presente Convención.
DECLARACIÓN SOBRE LA ElIMINACION DE LA VIOLENCIA
CONTRA LA MUJER

Resolución aprobada por la Asamblea General [sobre la base del informe de la Tercera
Comisión (A/48/629)] Resolución número 48/104

La Asamblea General,

Reconociendo la urgente necesidad de una aplicación universal a la mujer de los


derechos y principios relativos a la igualdad, seguridad, libertad, integridad y dignidad
de todos los seres humanos,

Observando que estos derechos y principios están consagrados en instrumentos


internacionales, entre los que se cuentan la Declaración Universal de Derechos
Humanos, el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, el Pacto Internacional
de Derechos Económicos, Sociales y Culturales, la Convención sobre la eliminación de
todas las formas de discriminación contra la mujer y la Convención contra la Tortura y
Otros Tratos o Penas Crueles, Inhumanos o Degradantes,

Reconociendo que la aplicación efectiva de la Convención sobre la eliminación de todas


las formas de discriminación contra la mujer contribuiría a eliminar la violencia contra
la mujer y que la Declaración sobre la eliminación de la violencia contra la mujer,
enunciada en la presente resolución, reforzaría y complementaria ese proceso,

Preocupada porque la violencia contra la mujer constituye un obstáculo no sólo para el


logro de la igualdad, el desarrollo y la paz, tal como se reconoce en las Estrategias de
Nairobi orientadas hacia el futuro para el adelanto de la mujer, en las que se recomendó
un conjunto de medidas encaminadas a combatir la violencia contra la mujer, sino
también para la plena aplicación de la Convención sobre la eliminación de todas las
formas de discriminación contra la mujer,

Afirmando que la violencia contra la mujer constituye una violación de los derechos
humanos y las libertades fundamentales e impide total o parcialmente a la mujer gozar
de dichos derechos y libertades, y preocupada por el descuido de larga data de la
protección y fomento de esos derechos y libertades en casos de violencia contra la mujer,

Reconociendo que la violencia contra la mujer constituye una manifestación de


relaciones de poder históricamente desiguales entre el hombre y la mujer, que han
conducido a la dominación de la mujer y a la discriminación en su contra por parte del
hombre e impedido el adelanto pleno de la mujer, y que la violencia contra la mujer es
uno de los mecanismos sociales fundamentales por los que se fuerza a la mujer a una
situación de subordinación respecto del hombre,

Preocupada por el hecho de que algunos grupos de mujeres, como por ejemplo las
mujeres pertenecientes a minorías, las mujeres indígenas, las refugiadas, las mujeres
migrantes, las mujeres que habitan en comunidades rurales o remotas, las mujeres
indigentes, las mujeres recluidas en instituciones o detenidas, las niñas, las mujeres con
discapacidades, las ancianas y las mujeres en situaciones de conflicto armado, son
particularmente vulnerables a la violencia,
Recordando la conclusión en el párrafo 23 del anexo a la resolución 1990/15 del
Consejo Económico y Social, de 24 de mayo de 1990, en que se reconoce que la
violencia contra la mujer en la familia y en la sociedad se ha generalizado y trasciende
las diferencias de ingresos, clases sociales y culturales, y debe contrarrestarse con
medidas urgentes y eficaces para eliminar su incidencia,

Recordando asimismo la resolución 1991/18 del Consejo Económico y Social, de 30 de


mayo de 1991, en la que el Consejo recomendó la preparación de un marco general para
un instrumento internacional que abordara explícitamente la cuestión de la violencia
contra la mujer,

Observando con satisfacción la función desempeñada por los movimientos en pro de la


mujer para que se preste más atención a la naturaleza, gravedad y magnitud del
problema de la violencia contra la mujer,

Alarmada por el hecho de que las oportunidades de que dispone la mujer para lograr su
igualdad jurídica, social, política, y económica en la sociedad se ven limitadas, entre
otras cosas, por una violencia continua y endémica,

Convencida de que, a la luz de las consideraciones anteriores, se requieren una


definición clara y completa de la violencia contra la mujer, una formulación clara de los
derechos que han de aplicarse a fin de lograr la eliminación de la violencia contra la
mujer en todas sus formas, un compromiso por parte de los Estado de asumir sus
responsabilidades, y un compromiso de la comunidad internacional para eliminar la
violencia contra la mujer,

Proclama solemnemente la siguiente Declaración sobre la eliminación de la violencia


contra la mujer e insta a que se hagan todos los esfuerzos posibles para que sea
universalmente conocida y respetada:

Artículo 1

A los efectos de la presente Declaración, por "violencia contra la mujer" se entiende


todo acto de violencia basado en la pertenencia al sexo femenino que tenga o pueda
tener como resultado un daño o sufrimiento físico, sexual o psicológico para la mujer,
así como las amenazas de tales actos, la coacción o la privación arbitraria de la libertad,
tanto si se producen en la vida pública como en la vida privada.
Artículo 2

Se entenderá que la violencia contra la mujer abarca los siguientes actos, aunque sin
limitarse a ellos:

a) La violencia física, sexual y sicológica que se produzca en la familia, incluidos los


malos tratos, el abuso sexual de las niñas en el hogar la violencia relacionada con la
dote, la violación por el marido, la mutilación genital femenina y otras practicas
tradicionales nocivas para la mujer los actos de violencia perpetrados por otros
miembros de la familia y la violencia relacionada con la explotación;
b) La violencia física, sexual y sicológica perpetrada dentro de la comunidad en general,
inclusive la violación, el abuso sexual, el acoso y la intimidación sexuales en el trabajo,
en instituciones educacionales y en otros lugares, la trata de mujeres y la prostitutión
forzada;
c) La violencia física, sexual y sicológica perpetrada o tolerada por el Estado,
dondequiera que ocurra.

Artículo 3

La mujer tiene derecho, en condiciones de igualdad, al goce y la protección de todos los


derechos humanos y libertades fundamentales en las esferas política, económica, social,
cultural, civil y de cualquier otra índole. Entre estos derechos figuran:

a)El derecho a la vida;1


b) El derecho a la igualdad;2
c) El derecho a h libertad y la seguridad de la persona;3
d) El derecho a igual protección ante la ley;2
e) El derecho a verse libre de todas las formas de discriminación;2
f) El derecho al mayor grado de salud física y mental que se pueda alcanzar;4
g) El derecho a condiciones de trabajo justas y favorables;5
h) El derecho a no ser sometida a tortura, ni a otros tratos o penas crueles, inhumanos o
degndances.6

Artículo 4

Los Estados deben condenar la violencia contra la mujer y no invocar ninguna


costumbre, tradición o consideración religiosa para eludir su obligación de procurar
eliminarla. Los Estados deben aplicar por todos los medios apropiados y sin demora una
política encaminada a eliminar la violencia contra la mujer. Con este fin, deberán:

a) Considerar la posibilidad, cuando aún no lo hayan hecho, de ratificar la Convención


sobre la eliminación de todas las formas de discriminación contra la mujer, de adherirse
a ella o de retirar sus reservas a esa Convención;
b) Abstenerse de practicar la violencia contra la mujer;
c) Proceder con la debida diligencia a fin de prevenir, investigar y, conforme a la
legislación nacional, castigar todo acto de violencia contra la mujer, ya se trate de actos
perpetrados por el Estado o por particulares;
d) Establecer, en la legislación nacional, sanciones penales, civiles, laborales y
administrativas para castigar y reparar los agravios infligidos a las mujeres que sean
objeto de violencia; debe darse a éstas acceso a los mecanismos de la justicia y, con
arreglo a lo dispuesto en la legislación nacional, a un resarcimiento justo y eficaz por el
daño que hayan padecido; los Estados deben además informar a las mujeres de sus
derechos a pedir repanción por medio de esos mecanismos;
e) Considerar la posibilidad de elaborar planes de acción nacionales para promover la
protección de la mujer contra toda forma de violencia o incluir disposiciones con ese fin
en los planes existentes, teniendo en cuenta, según proceda, la cooperación que puedan
proporcionar las organizaciones no gubernamentales, especialmente las que se ocupan
de la cuestión de la violencia contra la mujer;
f) Elaborar, con carácter general, enfoques de tipo preventivo y todas las medidas de
índole jurídica, política, administrativa y cultural que puedan fomentar la protección de
la mujer contra toda forma de violencia, y evitar eficazmente la reincidencia en la
victimización de la mujer como consecuencia de leyes, prácticas de aplicación de la ley
y otras intervenciones que no tengan en cuenta la discriminación contra la mujer;
g) Esforzarse por garantizar, en la mayor medida posible a la luz de los recursos de que
dispongan y, cuando sea necesario, dentro del marco de la cooperación internacional,
que las mujeres objeto de violencia y, cuando corresponda, sus hijos, dispongan de
asistencia especializada, como servicios de rehabilitación, ayuda para el cuidado y
manutención de los niños tratamiento, asesoramiento, servicios, instalaciones y
programas sociales y de salud, así como estructuras de apoyo y, asimismo, adoptar
todas las demás medidas adecuadas para fomentar su seguridad y rehabilitación física y
sicológica;
h) Consignar en los presupuestos del Estado los recursos adecuados para sus actividades
relacionadas con la eliminación de la violencia contra la mujer;
i) Adoptar medidas para que las autoridades encargadas de hacer cumplir la ley y los
funcionarios que han de aplicar las políticas de prevención, investigación y castigo de la
violencia contra la mujer reciban una formación que los sensibilice respecto de las
necesidades de la mujer;
j) Adoptar todas las medidas apropiadas, especialmente en el sector de la educación,
para modificar las pautas sociales y culturales de comportamiento del hombre y de la
mujer y eliminar los prejuicios y las prácticas consuetudinarias o de otra índole basadas
en la idea de la inferioridad o la superioridad de uno de los sexos y en la atribución de
papeles estereotipados al hombre y a la mujer;
k) Promover la investigación recoger datos y compilar estadísticas, especialmente en lo
concerniente a la violencia en el hogar, relacionadas con la frecuencia de las distintas
formas de violencia contra la mujer, y fomentar las investigaciones sobre las causas, la
naturaleza, la gravedad y las consecuencias de esta violencia, así como sobre la eficacia
de las medidas aplicadas para impedirla y reparar sus efectos; se deberán publicar esas
estadísticas, así como las conclusiones de las investigaciones;
l) Adoptar medidas orientadas a eliminar la violencia contra las mujeres especialmente
vulnerables;
m) Incluir, en los informes que se presenten en virtud de los instrumentos pertinentes de
las Naciones Unidas relativos a los derechos humanos, información acerca de la
violencia contra la mujer y las medidas adoptadas pan poner en practica la presente
Declaración;
n) Promover la elaboración de directrices adecuadas para ayudar a aplicar los principios
enunciados en la presente Declaración;
o) Reconocer el importante papel que desempeñan en todo el mundo el movimiento en
pro de la mujer y las organizaciones no gubernamenuies en la tarea de despertar la
conciencia acerca del problema de la violencia contra la mujer y aliviar dicho problema;
p) Facilitar y promover la labor del movimiento en pro de la mujer y las organizaciones
no gubernamentales, y cooperar con ellos en los planos local, nacional y regional;
q) Alentar a las organizaciones intergubernamentales regionales a las que pertenezcan a
que incluyan en sus programas, según convenga, la eliminación de 1a violencia contra
la mujer.

Artículo 5

Los órganos y organismos espedalizados del sistema de las Naciones Unidas deberán
contribuir, en sus respectivas esferas de competencia, al reconocimiento y ejercicio de
los derechos y a la aplicación de los principios establecidos en la presente Declaración y,
a este fin, deberán, entre otos cosas:
a) Fomentar la cooperación internacional y regional con miras a definir estrategias
regionales para combatir la violencia, intercambiar experiencias y financiar programas
relacionados con la eliminación de la violencia contra la mujer;
b) Promover reuniones y seminarios encaminados a despertar e intensificar la
conciencia de toda la población sobre la cuestión de la violencia contra la mujer;
c) Fomentar, dentro del sistema de las Naciones Unidas, la coordinación y el
intercambio entre los órganos creados en virtud de tratados de derechos humanos a fin
de abordar con eficacia la cuestión de la violencia contra la mujer;
d) Incluir en los análisis efectuados por las organizaciones y los órganos del sistema de
las Naciones Unidas sobre las tendencias y los problemas sociales, por ejemplo, en los
informes periódicos sobre la situación social en el mundo, un examen de las tendencias
de la violencia contra la mujer;
e) Alentar la coordinación entre las organizaciones y los órganos del sistema de las
Naciones Unidas a fin de integrar la cuestión de la violencia contra la mujer en los
programas en curso, haciendo especial referencia a los grupos de mujeres
particularmente vulnerables a la violencia;
f) Promover la formulación de directrices o manuales relacionados con la violencia
contra la mujer, tomando en consideración las medidas mencionadas en la presente
Declaración;
g) Considerar la cuestión de la eliminación de la violencia contra la mujer, cuando
proceda, en el cumplimiento de sus mandatos relativos a la aplicación de los
instumentos de derechos humanos;
h) Cooperar con las organizaciones no gubernamentales en todo lo relativo a la cuestión
la violencia contra la mujer.

Artículo 6

Nada de lo enunciado en la presente Declaración afectará a disposición alguna que


pueda formar parte de la legislación de un Estado o de cualquier convención, tratado o
instrumento internacional vigente en ese Estado y sea más conducente a la eliminación
de la violencia contra la mujer.

Libertad - Igualdad - Fraternidad

Declaración Universal de Derechos Humanos

Resolución de la Asamblea General, aprobada el 10 de diciembre de 1948

Preámbulo

Considerando que la libertad, la justicia y la paz en el mundo tienen por base el


reconocimiento de la dignidad intrínseca y de los derechos iguales e inalienables
de todos los miembros de la familia humana,
Considerando que el desconocimiento y el menosprecio de los derechos
humanos han originado actos de barbarie ultrajantes para la conciencia de la
humanidad; y que se ha proclamado, como la aspiración más elevada del hombre,
el advenimiento de un mundo en que los seres humanos, liberados del temor y
de la miseria, disfruten de la libertad de palabra y de la libertad de creencias,

Considerando esencial que los derechos humanos sean protegidos por un


régimen de Derecho, a fin de que el hombre no se vea compelido al supremo
recurso de la rebelión contra la tiranía y la opresión,

Considerando también esencial promover el desarrollo de relaciones amistosas


entre las naciones,

Considerando que los pueblos de las Naciones Unidas han reafirmado en la


Carta su fe en los derechos fundamentales del hombre, en la dignidad y el valor
de la persona humana y en la igualdad de derechos de hombres y mujeres; y se
han declarado resueltos a promover el progreso social y a elevar el nivel de vida
dentro de un concepto más amplio de la libertad,

Considerando que los Estados Miembros se han comprometido a asegurar, en


cooperación con la Organización de las Naciones Unidas, el respeto universal y
efectivo a los derechos y libertades fundamentales del hombre, y

Considerando que una concepción común de estos derechos y libertades es de la


mayor importancia para el pleno cumplimiento de dicho compromiso,

La Asamblea General

Proclama la presente Declaración Universal de Derechos Humanos como ideal


común por el que todos los pueblos y naciones deben esforzarse, a fin de que
tanto los individuos como las instituciones, inspirándose constantemente en ella,
promuevan, mediante la enseñanza y la educación, el respeto a estos derechos y
libertades, y aseguren, por medidas progresivas de carácter nacional e
internacional, su reconocimiento y aplicación universales y efectivos, tanto entre
los pueblos de los Estados Miembros como entre los de los territorios colocados
bajo su jurisdicción.

Artículo 1

Todos los seres humanos nacen libres e iguales en dignidad y derechos y,


dotados como están de razón y conciencia, deben comportarse fraternalmente los
unos con los otros.
Artículo 2

1. Toda persona tiene todos los derechos y libertades proclamados en esta


Declaración, sin distinción alguna de raza, color, sexo, idioma, religión, opinión
política o de cualquier otra índole, origen nacional o social, posición económica,
nacimiento o cualquier otra condición.

2. Además, no se hará distinción alguna fundada en la condición politiza,


jurídica o internacional del país o territorio de cuya jurisdicción dependa una
persona, tanto si se trata de un país independiente, como de un territorio bajo
administración fiduciaria, no autónomo o sometido a cualquier otra limitación de
soberanía.

Artículo 3

Todo individuo tiene derecho a la vida, a la libertad y a la seguridad de su


persona.

Artículo 4

Nadie estará sometido a esclavitud ni a servidumbre; la esclavitud y la trata de


esclavos están prohibidas en todas sus formas.

Artículo 5

Nadie será sometido a torturas ni a penas o tratos crueles, inhumanos o


degradantes.

Artículo 6

Todo ser humano tiene derecho, en todas partes, al reconocimiento de su


personalidad jurídica.

Artículo 7

Todos son iguales ante la ley y tienen, sin distinción, derecho a igual protección
de la ley. Todos tienen derecho a igual protección contra toda discriminación
que infrinja esta Declaración y contra toda provocación a tal discriminación.

Artículo 8

Toda persona tiene derecho a un recurso efectivo, ante los tribunales nacionales
competentes, que la ampare contra actos que violen sus derechos fundamentales
reconocidos por la Constitución o por la ley.

Artículo 9

Nadie podrá ser arbitrariamente detenido, preso ni desterrado.


Artículo 10

Toda persona tiene derecho, en condiciones de plena igualdad, a ser oída


públicamente y con justicia por un tribunal independiente e imparcial, para la
determinación de sus derechos y obligaciones o para el examen de cualquier
acusación contra ella en materia penal.

Artículo 11

1. Toda persona acusada de delito tiene derecho a que se presuma su inocencia


mientras no se pruebe su culpabilidad, conforme a la ley y en juicio público en
el que se le hayan asegurado todas las garantías necesarias para su defensa.

2. Nadie será condenado por actos u omisiones que en el momento de cometerse


no fueron delictivos según el Derecho nacional o internacional. Tampoco se
impondrá pena más grave que la aplicable en el momento de la comisión del
delito.

Artículo 12

Nadie será objeto de injerencias arbitrarias en su vida privada, su familia, su


domicilio o su correspondencia, ni de ataques a su honra o a su reputación. Toda
persona tiene derecho a la protección de la ley contra tañes injerencias o ataques.

Artículo 13

1. Toda persona tiene derecho a circular libremente y a elegir su residencia en el


territorio de un Estado.

2. Toda persona tiene derecho a salir de cualquier país, incluso del propio, y a
regresar a su país.

Artículo 14

1. En caso de persecución, toda persona tiene derecho a buscar asilo, y a


disfrutar de él, en cualquier país.

2. Este derecho no podrá ser invocado contra una acción judicial realmente
originada por delitos comunes o por actos opuestos a los propósitos y principios
de las Naciones Unidas.

Artículo 15

1. Toda persona tiene derecho a una nacionalidad.


2. A nadie se privará arbitrariamente de su nacionalidad ni del derecho a cambiar
de nacionalidad.

Artículo 16

1. Los hombres y las mujeres, a partir de la edad núbil, tienen derecho, sin
restricción alguna por motivos de raza, nacionalidad o religión, a casarse y
fundar una familia; y disfrutarán de iguales derechos en cuanto al matrimonio,
durante el matrimonio y en caso de disolución del matrimonio.

2. Sólo mediante libre y pleno consentimiento de los futuros esposos podrá


contraerse el matrimonio.

3. La familia es el elemento natural y fundamental de la sociedad y tiene derecho


a la protección de la sociedad y del Estado.

Artículo 17

1. Toda persona tiene derecho a la propiedad, individual y colectivamente.

2. Nadie será privado arbitrariamente de su propiedad.

Artículo 18

Toda persona tiene derecho a la libertad de pensamiento, de conciencia y de


religión; este derecho incluye la libertad de cambiar de religión o de creencia, así
como la libertad de manifestar su religión o su creencia, individual y
colectivamente, tanto en público como en privado, por la enseñanza, la práctica,
el culto y la observancia.

Artículo 19

Todo individuo tiene derecho a la libertad de opinión y de expresión; este


derecho incluye el de no ser molestado a causa de sus opiniones, el de investigar
y recibir informaciones y opiniones, y el de difundirlas, sin limitación de
fronteras, por cualquier medio de expresión.

Artículo 20

1. Toda persona tiene derecho a la libertad de reunión y de asociación pacíficas.

2. Nadie podrá ser obligado a pertenecer a una asociación.

Artículo 21
1. Toda persona tiene derecho a participar en el gobierno de su país,
directamente o por medio de representantes libremente escogidos.

2. Toda persona tiene el derecho de acceso, en condiciones de igualdad, a las


funciones públicas de su país.

3. La voluntad del pueblo es la base de la autoridad del poder público; esta


voluntad se expresará mediante elecciones auténticas que habrán de celebrarse
periódicamente, por sufragio universal e igual y por voto secreto u otro
procedimiento equivalente que garantice la libertad del voto.

Artículo 22

Toda persona, como miembro de la sociedad, tiene derecho a la seguridad social,


y a obtener, mediante el esfuerzo nacional y la cooperación internacional, habida
cuenta de la organización y los recursos de cada Estado, la satisfacción de los
derechos económicos, sociales y culturales, indispensables a su dignidad y al
libre desarrollo de su personalidad.

Artículo 23

1. Toda persona tiene derecho al trabajo, a la libre elección de su trabajo, a


condiciones equitativas y satisfactorias de trabajo y a la protección contra el
desempleo.

2. Toda persona tiene derecho, sin discriminación alguna, a igual salario por
trabajo igual.

3. Toda persona que trabaja tiene derecho a una remuneración equitativa y


satisfactoria, que le asegure, así como a su familia, una existencia conforme a la
dignidad humana y que será completada, en caso necesario, por cualesquiera
otros medios de protección social.

4. Toda persona tiene derecho a fundar sindicatos y a sindicarse para la defensa


de sus intereses.

Artículo 24

Toda persona tiene derecho al descanso, al disfrute del tiempo libre, a una
limitación razonable de la duración del trabajo y a vacaciones periódicas
pagadas.

Artículo 25

1. Toda persona tiene derecho a un nivel de vida adecuado que le asegure, así
como a su familia, la salud y el bienestar, y en especial la alimentación, el
vestido, la vivienda, la asistencia médica y los servicios sociales necesarios;
tiene asimismo derecho a los seguros en caso de desempleo, enfermedad,
invalidez, viudez, vejez y otros casos de pérdida de sus medios de subsistencia
por circunstancias independientes de su voluntad.

2. La maternidad y la infancia tienen derecho a cuidados y asistencia especiales.


Todos los niños, nacidos de matrimonio o fuera de matrimonio, tienen derecho a
igual protección social.

Artículo 26

1. Toda persona tiene derecho a la educación. La educación debe ser gratuita, al


menos en lo concerniente a la instrucción elemental y fundamental. La
instrucción elemental será obligatoria. La instrucción técnica y profesional habrá
de ser generalizada; el acceso a los estudios superiores será igual para todos, en
función de los méritos respectivos.

2. La educación tendrá por objeto el pleno desarrollo de la personalidad humana


y el fortalecimiento del respeto a los derechos humanos y a las libertades
fundamentales; favorecerá la comprensión, la tolerancia y la amistad entre todas
las naciones y todos los grupos étnicos o religiosos; y promoverá el desarrollo de
las actividades de las Naciones Unidas para el mantenimiento de la paz.

3. Los padres tendrán derecho preferente a escoger el tipo de educación que


habrá de darse a sus hijos.

Artículo 27

1. Toda persona tiene derecho a tomar parte libremente en la vida cultural de la


comunidad, a gozar de las artes y a participar en el progreso científico y en los
beneficios que de él resulten.

2. Toda persona tiene derecho a la protección de los intereses morales y


materiales que le correspondan por razón de las producciones Científicas,
literarias o artísticas de que sea autora.

Artículo 28

Toda persona tiene derecho a que se establezca un orden social e internacional


en el que los derechos y libertades proclamados en esta Declaración se hagan
plenamente efectivos.

Artículo 29

1. Toda persona tiene deberes respecto a la comunidad, puesto que sólo en ella
puede desarrollar libre y plenamente su personalidad.

2. En el ejercicio de sus derechos y en el disfrute de sus libertades, toda persona


estará solamente sujeta a las limitaciones establecidas por la ley con el único fin
de asegurar el reconocimiento y el respeto de los derechos y libertades de los
demás, y de satisfacer las justas exigencias de la moral, del orden público y del
bienestar general en una sociedad democrática.

3. Estos derechos y libertades no podrán en ningún caso ser ejercidos en


oposición a los propósitos y principios de las Naciones Unidas.

Artículo 30

Nada en la presente Declaración podrá interpretarse en el sentido de que confiere


derecho alguno al Estado, a un grupo o a una persona, para emprender y
desarrollar actividades o realizar actos tendientes a la supresión de cualquiera de
los derechos y libertades proclamados en esta Declaración.

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