Universidad Autónoma Gabriel Rene Moreno
Facultad de humanidades
Carrera de psicología
Docente: Ma. Fátima Escobar Nogales
Integrantes: Daniela titirico chura
Neyda Tatiana menacho araca
Virginia cuba villazon
Grupo:F 2
Introducción
Al recorrer el centro de Salud Mental Bianca Añez, quedé impresionado por la variedad
de temas que se abordaban, y uno que captó especialmente mi atención fue el trastorno bipolar.
Esta experiencia despertó mi curiosidad y me llevó a investigar más sobre esta condición. En este
trabajo, explicaremos en detalle el trastorno bipolar, una enfermedad mental grave que afecta a
un considerable porcentaje de la población mundial. Caracterizado por cambios cíclicos en el
estado de ánimo, que oscilan entre episodios de euforia o manía y episodios de depresión
profunda, el trastorno bipolar tiene un impacto significativo en la vida diaria, las relaciones
interpersonales y el bienestar emocional de quienes lo padecen. A lo largo de esta monografía,
examinaremos los aspectos clave del trastorno bipolar, desde su definición hasta su diagnóstico,
causas, opciones de tratamiento y su influencia en la sociedad, así como exploraremos las
perspectivas futuras para su manejo.
Desarrollo
El trastorno bipolar es una enfermedad mental grave que afecta a un porcentaje
significativo de la población mundial. Según la Organización Mundial de la Salud (OMS), se
estima que alrededor del 2% de la población adulta mundial sufre de trastorno bipolar en algún
momento de sus vidas (World Health Organization [WHO], 2020). Este trastorno se caracteriza
por cambios cíclicos en el estado de ánimo, que van desde estados de ánimo elevados o maníacos
hasta estados de ánimo bajos o depresivos. La gravedad y la duración de estos episodios pueden
variar significativamente entre individuos, lo que hace que el trastorno bipolar sea una
enfermedad heterogénea y compleja (American Psychiatric Association [APA], 2013).
El trastorno bipolar se clasifica en varios subtipos, siendo los más comunes el trastorno
bipolar tipo I, el trastorno bipolar tipo II y la ciclotimia. El trastorno bipolar tipo I se caracteriza
por la presencia de al menos un episodio maníaco, que puede ir acompañado de episodios
depresivos o, en algunos casos, episodios mixtos que combinan síntomas de manía y depresión
(APA, 2013). Por otro lado, el trastorno bipolar tipo II se distingue por la presencia de episodios
hipomaníacos, que son menos graves que los episodios maníacos completos, pero que aún tienen
un impacto significativo en el funcionamiento diario del individuo. Los episodios depresivos
también son comunes en el trastorno bipolar tipo II (APA, 2013). La ciclotimia, por su parte, se
caracteriza por fluctuaciones crónicas del estado de ánimo que alternan entre síntomas
hipomaníacos y síntomas depresivos durante al menos dos años, sin cumplir con los criterios
completos para un episodio maníaco o depresivo mayor (APA, 2013).
El diagnóstico del trastorno bipolar se basa en la evaluación clínica de los síntomas por
parte de un profesional de la salud mental. Se utilizan criterios establecidos en manuales
diagnósticos como el Manual Diagnóstico y Estadístico de los Trastornos Mentales (DSM-5) de
la APA o la Clasificación Internacional de Enfermedades (CIE-10) de la OMS para determinar si
un individuo cumple con los criterios para el trastorno bipolar y, de ser así, para identificar el
subtipo específico (APA, 2013).
Las causas exactas del trastorno bipolar no se comprenden completamente, pero se cree
que involucran una combinación de factores genéticos, biológicos y ambientales (Craddock &
Sklar, 2013). Estudios de heredabilidad han demostrado que el trastorno bipolar tiene una base
genética significativa, con una mayor incidencia de la enfermedad entre individuos con
antecedentes familiares de trastorno bipolar (Craddock & Sklar, 2013). Además, se han
identificado desequilibrios en los neurotransmisores cerebrales, como la serotonina, la dopamina
y la noradrenalina, como posibles contribuyentes al desarrollo del trastorno bipolar (Young et al.,
2013). Factores ambientales, como el estrés crónico, los eventos traumáticos y los cambios en los
patrones de sueño y alimentación, también pueden desencadenar episodios de manía o depresión
en personas susceptibles (Post et al., 2016).
El tratamiento del trastorno bipolar generalmente implica una combinación de
medicamentos estabilizadores del estado de ánimo, antidepresivos y antipsicóticos, así como
terapia psicológica y cambios en el estilo de vida. Los estabilizadores del estado de ánimo, como
el litio y el valproato, son la base del tratamiento farmacológico y ayudan a prevenir episodios de
manía y depresión (Goodwin & Geddes, 2020). Los antidepresivos pueden ser recetados para
aliviar los síntomas depresivos, pero deben usarse con precaución debido al riesgo de inducir
manía en algunos individuos (Pacchiarotti et al., 2013). Los antipsicóticos, por su parte, pueden
ser útiles para controlar los síntomas psicóticos asociados con los episodios maníacos o mixtos
(Goodwin & Geddes, 2020). Además de la farmacoterapia, la terapia psicológica, como la
terapia cognitivo-conductual (TCC) y la terapia interpersonal (TIP), puede ayudar a los
individuos a comprender y manejar sus síntomas, mejorar las habilidades de afrontamiento y
fortalecer las relaciones interpersonales (Miklowitz et al., 2013).
Conclusión
En conclusión, el trastorno bipolar es una enfermedad mental compleja y heterogénea que
afecta a un porcentaje significativo de la población mundial. A través de una comprensión más
profunda de sus causas, síntomas y opciones de tratamiento, se puede mejorar la calidad de vida
de quienes viven con esta condición. Sin embargo, aún existen desafíos significativos en el
diagnóstico temprano, el acceso a la atención y la reducción del estigma asociado con el
trastorno bipolar. Se necesita una mayor investigación y conciencia pública para abordar
adecuadamente este problema de salud mental y garantizar que aquellos afectados reciban el
apoyo y tratamiento que necesitan.
Bibliografías
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