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LOS COMECHINGONES Fuentes Históricas Varias

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htm

RUMICHAJRA/La Cantera

Desde Tucumán, Rep. Argentina

Boletín Digital Nº 9 y 10

Enero y Febrero de 2002

Temas:

1-Los Comechingones

2-La Villa de Tulumba.

3-La cocina tradicional-charquicillo, historia de los saladeros.

LOS COMECHINGONES

SU ORIGEN

La antigüedad de los comechingones en las sierras cordobesas parece muy remota; la


gruta de Candonga fue habitada desde los primeros tiempos de la era presente; pero son
anteriores todavía los aborígenes de los yacimientos de Ongamira y Observatorio, pues
todavía no conocían la alfarería y predominaba en ellos el instrumental lítico y de
hueso.

Alberto Rex González estudió el horizonte precerámico de las sierras cordobesas, el


yacimiento de Ayampitin en Pampa de Olaen, Ongamira, la gruta de lntihuasi, en San
Luis.

Las Sierras Centrales, estuvieron habitadas desde el año 6000 a. C, y quizás antes de la
era cuaternaria, vale decir unos 10.000años hacia fines del pleistoceno. Posteriormente y
de acuerdo a los datos que se tiene, alrededor del año 500 de la era cristiana debieron
llegar las primeras poblaciones agroalfareras. No se puede descartar un período de
agricultura incipiente. Esas culturas formarán posteriormente el núcleo fundamental de
los pueblos protohistóricos , es decir, los comechingones y sanavirones que encuentran
la conquista española.

Hoy se tiene los datos de radiocarbón en investigaciones arqueológicas que prueban


que, hacia el año 1400 d.C, estas poblaciones estaban ya establecidas.Los yacimientos
del Dique de Los Molinos y Villa Rumipal son los sitios tipo donde han sido estudiados
estos procesos ; los datos de radiocarbón proceden del primero de ellos.
El patrón de poblamiento está bien establecido por la arqueología Luego de las primeras
encomiendas sabemos que en la zona de las sierras de Córdoba había una población
indígena de unos 30.000 individuos. Desaparecieron rápidamente absorbidos por los
europeos o diezmados por
las epidemias.

Rex González y J. Pérez, Argentina


Indígena,vísperas de la conquista Vol. 1,
pag.115. Editorial Paidós.
Los restos arqueológicos hallados tendrían una antigüedad de cinco milenios, según O.
Menghin. Elementos de la época paleolítica como las puntas de lanza o jabalina, de
piedra y en forma de hoja de laurel, hallados en varios lugares, perduraron hasta la
llegada de los españoles; probablemente aquellas "medias picas" de que hablan los
documentos de la época de la conquista fuesen esas antiguas lanzas o jabalinas.

Con la fundación de Córdoba en 1573 comenzó la hispanización de los comechingones;


en las encomiendas no se tuvo presente la calidad étnica ni el origen de los indios; se
encomendaba juntos a comechingones y a sanavirones, de lengua, cultura y origen
distintos, y se les agregaba indios de otras procedencias: huarpes ,olongastas puntanos y
riojanos, encomendados frecuentemente en vecinos de Córdoba, sobre todo antes de que
se fundase La Rioja, en 1591, y San Luis, en 1594.

En su propia lengua, el término comechingón significaba "pueblo de las sierras" y es en


este hermosísimo paisaje de la provincia de Córdoba donde se establecieron estas
poblaciones indígenas. Afincados a lo largo del sistema serrano que lleva su nombre y
en sus lados sanluiseño y cordobés, los comechingones septentrionales se diferenciaban
de sus hermanos meridionales por su lengua, denominada henia, mientras que la de
éstos era la camiare. Característica inusual entre los pueblos prehispánicos pero muy
común entre los comechingones era la de tener "barbas como los cristianos", según
relataba un cronista en su diario de viaje. La posesión de rostros barbados había llamado
la atención de los españoles, que hasta entonces sólo habían visto indígenas
barbilampiños.También decían que luego de un enfrentamiento, subían a lo alto del
cerro y desde allí gritaba, reían y bailaban.

Con una altura que promediaba el metro sesenta y cinco, los comechingones fueron un
pueblo de agricultores que basaban su economía en el cultivo del maíz, porotos,
zapallos,, quinoa y maníes; también fueron parte de su dieta los frutos del algarrobo y
del chañar. Cazaban guanacos, liebres, venados, ciervos y se dedicaron a la cría de la
llama.

Sus viviendas eran las clásicas casas-pozo, de techos bajos y paredes insertas en la
tierra. Semisubterráneas, las habitaciones eran rectangulares, tenían techos de madera y
paja y en algunos casos llegaron a ser comunales con cuatro o cinco familias aborígenes
conviviendo en cada hogar. Los poblados tenían como defensa una valla o empalizada
que los rodeaba, y entre unos y otros había muy poca distancia.

La sociedad estaba organizada bajo el régimen patriarcal, con un jefe o cacique cuyo
mandato era hereditario. De costumbres belicosas, fueron frecuentes los choques entre
las distintas parcialidades, enfrentándose con arco, flechas de piedra o de hueso. Solían
llevar a cabo sus asaltos por la noche, en formaciones compactas; era tradicional que en
estas ocasiones se cubrieran el rostro con pintura negra y roja, costumbre común a
varios pueblos antiguos de todo el mundo.

Estas prácticas guerreras de los comechingones quedaron registradas en la gran cantidad


de grabados rupestres como los del Cerro Colorado en la provincia de Córdoba; y fue en
esta actividad, el arte rupestre, en el que los comechingones lograron su mejor expresión
a través de la profusión de pinturas a lo largo de las Sierras Centrales.
Practicaban la magia, la adoración del sol, la luna y danzas para el conjuro de males y
para propiciar un buen resultado en la guerra; al igual que otros pueblos indígenas,
también consumían alucinógenos en sus ritos religiosos, como por ejemplo el cebil, el
que era aspirado por la nariz.

Con la pérdida del idioma propio se produjo también la extinción o dilución de los
comechingones en la masa mestizada de la antigua gobernación del Tucumán.

Los sanavirones llamaron comechingones a sus vecinos del sur, es decir, a los indígenas
que habitaban en cuevas desde la zona de Cruz de Eje hasta la de Achiras en el sur, en la
provincia de Córdoba; de San Luis ocupaban el área de Conlara.

Había dos grupos lingüísticos: el del norte, que hablaba la lengua benia, y el del Sur, o
camiares. No solo había diferencia lingüística, sino también cultural; según Antonio
Serrano, los camiares no conocían la cerámica moldeada dentro de Cestos, común en el
norte o zona de los henia. Los gentilicios conservados no son más que apellidos o
parcialidades: auletas, sauletas, michilingues, pascos, chimes, nogolmas, nondolmas,
pansolmas,etc.

Algunos vestigios toponímicos de esas parcialidades quedaron como Camicosquin,


Olahen, Tohaen, en el valle de la Punilla. La sierra de los Gigantes habría sido el límite
entre los henia y los camiares.

Hacia 1543 Diego Fernández, cronista de Diego de Rojas, describe a los


Comechingones de las sierras cordobesas.Lo que más le llamo la atención a Fernández,
fue que estos indígenas usaban barba. La pilosidad es una característica de la raza
huárpida y no es cumún en otros grupos de américa. Los describió "de alta estatura y de
mayor pilosidad y pigmentación que otros indios...".

Es posible imaginarse la escena de contacto entre españoles y sanavirones, con su


comunicación mediante pocas palabras reforzadas con más gestos. Se debe haber
desarrollado la siguiente escena:

Los españoles llegan desde el norte y se relacionan con los sanavirones con saludos,
señas y algunos regalos. Indicando hacia el sur y hacia las montañas habrán preguntado:

-¡Pues hombre! ¿Conocéis si hacia allá hay más gente como vosotros?

-¡Camichingón! ¡Camichingón! - Deben haber respondido los indios señalando hacia las
sierras y queriendo indicar que allí vivían hombres en las cuevas naturales.
-¡Qué tíos estos! Ved lo que dicen...¡Comechingones! ¡Nos indican que allí viven indios
que se comen a los chingones! Ahora tenemos que conocer a los chingones y ver si nos
apetecen...

-¡Vale! ¡Veréis que no solamente de choclos y zapallo vive el indio! También tienen
chingones...

Costumbres: vivieron en casas semisubterráneas... se trata de grutas y abrigos naturales


que hallamos en la región serrana. Otro cronista de Diego de Rojas: Pedro Cieza de
León nos describe las viviendas de los comechingones que tomaron contacto con los
europeos: "cavaban las casas en tierra hasta que ahondando en élla quedaban dos
paredes naturales, las armaban luego con madera y las cubrían con paja".Vivían en
oquedades o cuevas -naturales o artificiales- a las que luego completaban con pircas.
Trabajaban la piedra, aunque no los metales, y realizaban hermosas pinturas rupestres.
Cultivaban el suelo (maíz, porotos y zapallos), eran cazadores y criaban llamas. De estas
últimas obtenían la lana con la que confeccionaban sus vestimentas, que consistían
básicamente en un delantal largo, una camiseta y un manto.
"Utilizaban el riego artificial sobre los campos cultivados de gran extensión que
impresionó a los españoles. Conservaban el cereal en silos subterráneos.
Aunque sin el desarrollo alcanzado por las comunidades del noroeste, la vida agrícola
del comechingón se parecía a las culturas de la montaña.
Sabemos poco acerca de su comercio. Los yacimientos arqueológicos parecen indicar
un gran aislamiento, porque al contrario de lo que hemos visto en otras zonas, no se
encuentran elementos provenientes de otras culturas.

Carlos Martínez Sarasola "Los hijos de la tierra-Historia de los indígenas


argentinos." Emecé Editores-1998

Aleros del Cerro Colorado-Córdoba

La vestimenta comechingona tenía gran influencia andina: su camiseta y manta


elaboradas con lana de llama, adornados con varillas o vinchas. Solían usar tocados en
su cabeza, de los cuales el más común era una vincha. La base de su organización social
la constituía la familia. Un grupo de varias familias o ayllu (palabra quichua) estaba
bajo el mando de un jefe, que a la vez debía obediencia a un gran cacique.

Del nivel cultural de los indígenas de las sierras de Córdoba ofrecen excelentes
testimonios las pinturas rupestres, abundantes en tres grandes zonas, la sierra de
Comechingones, hacia el sudoeste, colindando con la provincia de San Luis; las sierras
de Guasapampa y de Cuniputo, esta última una ramificación de la Sierra Chica, hacia el
noroeste, cerca de la provincia de La Rioja, y hacia el norte, las Sierras del Norte, con
ramificaciones hacia Santiago del Estero. Fueron estudiadas por Gardner y Vignatti,
pero especialmente por Asbjorn Pedersen, que se valió de los rayos infrarrojos y
reprodujo aproximadamente 30.000 dibujos en 200 cuevas o abrigos. Pedersen llegó a
las siguientes conclusiones:

1) El indígena de las sierras de Córdoba, Sierras del Norte, zona de Cerro Colorado, se
regía por normas convencionales generalizadas de la zona para realizar las pinturas
rupestres, ejecutadas conforme con una ideología de carácter mágico~religioso y no con
fines decorativos como se supone comúnmente;

2) Dichas normas se relacionaban directamente con su modus vivendi más común de los
elementos a reproducir: por ejemplo, del trato con el ser humano, con exaltación de
detalles individuales, frontales y dorsales de sus vestimentas; los mamíferos
generalmente observados de perfil o de tres cuartos de perfil; los artrópodos y reptiles
observados en el suelo; las aves observadas en vuelo (las rapaces) y las de tierra, de
perfil

Centro de Investigaciones Lingüísticas


"Ricardo L. J. Nardi"

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