El Caracol
Subgrupo: Moluscos.
La mayoría de los moluscos son animales acuáticos, tanto marinos como de agua dulce,
aunque hay algunos, como el caracol, que son terrestres. Los moluscos suelen tener un cuerpo
blando y musculoso, protegido por una concha dura.
Su hábitat natural:
Estos animales pueden ser marinos, de agua dulce y terrestre. Han adaptado su singular modo
de locomoción a un amplio abanico de hábitats terrestres y acuáticos, desde las profundidades
y las costas de los océanos hasta todas las masas de agua dulce.
Su comportamiento:
Los caracoles se desplazan con lentitud alternando contracciones y elongaciones de su cuerpo.
Su mucosidad les permite mantenerse en la pared y ahuyenta a insectos peligrosos para
protegerse de agresiones.
Su alimentación:
Los caracoles son animales herbívoros y se alimentan únicamente de vegetales. Los alimentos
que comen los caracoles van desde las hojas y plantas en descomposición que encuentren en
su camino, hasta verduras, frutas y algas. Como cualquier animal, no puede alimentarse
únicamente de lechuga, por lo que si sólo le proporcionas este vegetal no estará sano ni
fuerte.
Estos pequeños moluscos son famosos por vivir en su caparazón duro y desplazarse
lentamente arrastrándose y dejando “baba” por donde pasa. Aunque no lo veamos, además
de sus cuernos tienen miles de dentículos en su boca que les sirven para despedazar la comida
y raspar el moho de las rocas para alimentarse.
Los alimentos preferidos que comen los caracoles son aquellos ricos en calcio. Esto se debe a
que su concha necesita grandes cantidades de calcio para estar fuerte y gruesa, evitando así
que se rompa y queden desprotegidos. Si el animal siente la necesidad de ingerir calcio puede
llegar a comer incluso piedras o tierra. Por lo tanto, un caparazón quebradizo o roto puede ser
señal de una mala alimentación o déficit de este componente.
Los caracoles no tienen el sentido de la vista muy desarrollado, pero sí el del olfato, con el cual
son capaces de localizar la comida que necesitan.
Reproducción:
Los caracoles son ovíparos. Son hermafroditas, producen tanto espermatozoides como óvulos.
Deben acoplarse porque no pueden autofecundarse. Están equipados de un órgano
reproductor masculino y del órgano receptivo correspondiente. Una vez que el caracol está
seguro, pone hasta 100 huevos redondos y pequeñísimos, frecuentemente blancos, rodeados
por una capa viscosa que les sirve de protección. Por lo general, miden entre 3 y 6 milímetros
de diámetro.
Curiosidades:
Antes de poner sus huevos, algunos caracoles construyen un nido en una oquedad, entre la
vegetación o en el suelo. Si es en este, el animal excava con ayuda de su pie ventral hasta
obtener un agujero de 5 a 10 centímetros de profundidad.