FUNCIONES CONTINUAS EN INTERVALOS
En esta sección vamos a obtener propiedades de las funciones continuas definidas en un
intervalo cerrado [a, b], a, b ∈ R, a < b. En este caso estaremos hablando de continuidad a
la derecha de a y a la izquierda de b.
Vamos a necesitar el Teorema de los intervalos encajados de Cantor, que enunciaremos de
nuevo, pues será básico en la demostración de resultados posteriores.
Teorema de los intervalos encajados de Cantor
Sea In = [an , bn ] una sucesión de intervalos tales que In+1 ⊂ In para todo n ∈ N. Entonces
existe α ∈ R tal que α ∈ In para todo n ∈ N.
Además, α es único si y sólo si las longitudes de los intervalos In tienden a cero.
El primer teorema que enunciaremos nos habla de los ceros de una función continua en un
intervalo, es el Teorema de Bolzano.
Teorema de Bolzano
Sea f : [a, b] → R una función continua. Si f (a) · f (b) < 0, entonces existe c ∈ (a, b) tal que
f (c) = 0.
Demostración
Supongamos que f (a) > 0 y f (b) < 0 y pongamos a1 = a, b1 = b. Dividimos el intervalo
I1 = [a1 , b1 ] por la mitad en dos subintervalos y elegimos aquél en el que la función f toma
valores de distinto signo en sus extremos y a este subintervalo le llamamos I2 = [a2 , b2 ].
Repetimos ahora el proceso dividiendo por la mitad el intervalo I2 y obtenemos un intervalo
I3 = [a3 , b3 ] tal que f (a3 ) · f (b3 ) < 0. Este proceso o bien se acaba porque en alguna
etapa hemos dividido el intervalo por un punto en el que la función f se anula, en cuyo
caso ya hemos encontrado un punto de [a, b] donde la función es cero, o bien podemos
proseguirlo indefinidamente obteniendo una sucesión de intervalos encajados In = [an , bn ]
con la propiedad de que f (an ) · f (bn ) < 0 para todo n ∈ N. Como f (a1 ) > 0 y f (b1 ) < 0,
fácilmente se sigue que debe ser f (an ) > 0 y f (bn ) < 0 para todo n ∈ N. Además, como
(b − a)
las longitudes de los intervalos In , bn − an = tienden a cero, el teorema de los
2n−1
intervalos encajados de Cantor asegura que existe un único c ∈ In , para todo n ∈ N. De
ser a ≤ an ≤ bn ≤ b se deduce que c ∈ [a, b]. Las sucesiones {an } y {bn } son monótonas
y acotadas por lo que convergen. Además, como limn (bn − an ) = 0 , se sigue que ambas
sucesiones convergen al numero c. Pongamos lim an = lim bn = c.
n n
Por otro lado, como f es continua en [a, b], en particular es continua en c, luego aplicando
el TFL se tiene:
f (c) = f (lim an ) = f (lim bn ) = lim f (an ) = lim f (bn ).
n n n n
1
Ahora bien, para todo n ∈ N es f (an ) > 0 por tanto f (c) ≥ 0 y f (bn ) > 0, de donde
f (c) ≤ 0, concluyéndose que f (c) = 0.
Aplicaciones
• Existencia de raı́ces o de soluciones de ecuaciones
– Si n ∈ N y a > 0, existe un único número c > 0 tal que cn = a.
Demostración: La función f : [0, +∞) → R dada por f (x) = xn −a es continua,
f (0) = −a < 0 y f (1 + a) = (1 + a)n − a > 0. Entonces, aplicando el teorema de
Bolzano existe un número c > 0 tal que f (c) = 0. Dicho número es único, pues
la función f es estrictamente creciente.
– Probemos que la ecuación x − sen x = 1 tiene alguna raı́z. Consideramos la
función f (x) = x − sen x − 1, la cual es continua en el intervalo [0, π]. Además
f (0) = −1 < 0 y f (π) = π − 1 > 0, entonces existe c ∈ (0, π) tal que f (c) = 0.
• Método de la bisección para calcular de forma aproximada raı́ces de ecua-
ciones
La ecuación x3 − x2 − 1 = 0 tiene una raı́z real en [1, 2], hallarla con un error menor
1.
que 16
Como consecuencia del teorema de Bolzano obtenemos el teorema de los valores intermedios,
en el que I es un intervalo cualquiera (no necesariamente cerrado y acotado):
Teorema de los valores intermedios
Sea f : I → R una función continua. Si c ∈ R cumple que hay a, b ∈ I, a 6= b tales que
f (a) ≤ c ≤ f (b), entonces existe x ∈ I tal que f (x) = c.
Demostración
Supongamos que a < b. Si f (a) = c ó f (b) = c no hay nada que probar.
Supongamos que f (a) < c < f (b) y consideremos la función g(x) = f (x) − c. Claramente g
es continua [a, b] pues lo es f , g(a) = f (a) − c < 0 y g(b) = f (b) − c > 0, entonces podemos
aplicar el teorema de Bolzano para encontrar x ∈ (a, b) ⊂ I de manera que g(x) = 0 de
donde f (x) = c.
Otra consecuencia del teorema de Bolzano, es el siguiente resultado de punto fijo:
Teorema del punto fijo de Brower
Si f : [a, b] → [a, b] es continua, entonces existe c ∈ [a, b] tal que f (c) = c.
A continuación probaremos que toda función continua tiene extremos absolutos en un inter-
valo cerrado y acotado. Probaremos previamente que es acotada, es decir, que el conjunto
imagen del intervalo es un conjunto acotado.
2
Teorema de la acotación
Si f : [a, b] → R es una función continua, entonces f está acotada en [a, b].
Demostración
Supongamos por reducción al absurdo que f no está acotada en [a, b]. Dividimos el intervalo
[a, b] por la mitad en dos subintervalos. Al menos en uno de ellos f no está acotada, llamemos
a ese intervalo I1 = [a1 , b1 ]. Procedemos de igual modo con el intervalo I1 y obtenemos
un intervalo I2 = [a2 , b2 ] ⊂ I1 en el que f no está acotada. Procediendo de igual modo
indefinidamente obtenemos una sucesión de intervalos encajados In = [an , bn ] de longitud
bn − an = (b−a)2n
y donde f no está acotada. Por el teorema de los intervalos encajados de
Cantor, existe un único número c ∈ In , para todo n ∈ N.
Puesto que f es continua en c, por el teorema de acotación local existe δ > 0 tal que f está
acotada en (c − δ, c + δ) ∩ [a, b]. Como lim an = lim bn = c, podemos encontrar un n0 ∈ N
n n
tal que [an0 , bn0 ] ⊂ (c − δ, c + δ), lo cual contradice el hecho de que f no está acotada en
[an0 , bn0 ].
• Si el intervalo no es cerrado o no es acotado la función no tiene porqué ser acotada.
1
Por ejemplo la función f (x) = no está acotada en (0, 1] y la función f (x) = ex no es
x
acotada en [0, +∞).
Teorema de Weiestrass (de existencia de extremos)
Si f : [a, b] → R es una función continua, entonces existen el valor mı́nimo y el valor máximo
de f en [a, b].
Demostración
Consideremos el conjunto f ([a, b]) = {f (x) : x ∈ [a, b]}, el cual está acotado por el teo-
rema anterior. Evidentemente es no vacı́o, entonces por el axioma del supremo existen dos
números reales m = inf f ([a, b]) y M = sup f ([a, b]). Bastara probar que m, M ∈ f ([a, b]).
Supongamos que m ∈ / f ([a, b]), es decir, no existe x ∈ [a, b] tal que f (x) = m.
1
Definimos la función g(x) = f (x)−m , la cual es continua en [a, b]. Por tanto está acotada
superiormente y existe k > 0 tal que g(x) ≤ k para todo x ∈ [a, b]. Esto implica que f (x) ≥
m + k1 , contradiciendo la definición de ı́nfimo. Análogamente se prueba que M ∈ f ([a, b])
(se razona por reducción al absurdo tomando g(x) = M −f1 (x) y viendo que g está acotada
superiormente).
Observemos que como consecuencia del teorema anterior y del teorema de los valores inter-
medios se obtiene que la imagen de un intervalo cerrado y acotado por una función continua
es un intervalo cerrado y acotado.
3
Corolario
Si f : [a, b] → R es una función continua, entonces f ([a, b]) = [m, M ] donde m y M son los
valores mı́nimo y máximo, respectivamente de f en [a, b].
4
5.- CONTINUIDAD Y FUNCIONES MONÓTONAS
Las funciones monótonas tienen propiedades curiosas relacionadas con la continuidad, entre
ellas que tienen lı́mites laterales en todos sus puntos, por lo que sus discontinuidades sólo
pueden ser de salto.
Teorema
Sea f : [a, b] → R tal que f es monótona en [a, b], entonces:
1.- Para todo c ∈ (a, b), ∃ lim− f (x) = f (c− ) y ∃ lim+ f (x) = f (c+ ).
x→c x→c
En los puntos extremos ∃ lim+ f (x) = f (a ) y ∃ lim− f (x) = f (b− ).
+
x→a x→b
2.- Si f es creciente se tiene que f (c− ) ≤ f (c) ≤ f (c+ ), para todo c ∈ (a, b), f (a) ≤ f (a+ )
y f (b− ) ≤ f (b). Si f es decreciente se satisfacen las desigualdades contrarias.
Demostración
Demostremos el teorema para f monótona creciente. Consideremos c ∈ (a, b] y A = {f (x) :
a ≤ x < c}. El conjunto A 6= ∅ pues f (a) ∈ A y está acotado superiormente por f (c) pues
f es creciente. Por tanto, existe α = sup A ∈ R. Veamos que α = lim− f (x). Para ello
x→c
tendremos que probar que dado ε > 0, existe δ > 0 tal que si x ∈ (c − δ, c) ∩ (a, b] entonces
|f (x) − α| < ε.
Dado ε > 0, por definición de supremo existe un número x̄, a ≤ x̄ < c tal que α − ε < f (x̄) ≤
α. Tomemos δ = c − x̄, entonces si x ∈ (c − δ, c) = (x̄, c), como f es creciente se tiene que
f (x̄) ≤ f (x) ≤ f (c). Ası́, x ∈ A y α − ε < f (x) ≤ α. Además f (c) ≥ α.
Igualmente para c ∈ [a, b) tomando B = {f (x) : c < x ≤ b}, se prueba que existe β = inf B,
f (c) ≤ β y β = lim+ f (x).
x→c
Por tanto, también hemos probado que si c ∈ (a, b), f (c− ) ≤ f (c) ≤ f (c+ ), f (a) ≤ f (a+ ) y
f (b− ) ≤ f (b).
Hemos visto que la imagen de un intervalo por una función continua es un intervalo. Podemos
preguntarnos si esta propiedad caracteriza la continuidad. En general, la respuesta es que no.
Es fácil dar ejemplos de funciones discontinuas en un intervalo cuya imagen es un intervalo.
Pero estas funciones no pueden ser monótonas pues sus discontinuidades son de salto, es
decir, su imagen no es un intervalo. El siguiente resultado deja claro este punto
Teorema
Sea f : [a, b] → R monótona y f ([a, b]) es un intervalo cerrado, entonces f es continua.
5
Demostración
Demostremos el teorema para f monótona creciente. Como f es creciente, para todo x ∈ [a, b]
se tiene f (a) ≤ f (x) ≤ f (b) y como f ([a, b]) es un intervalo cerrado, ha de ser f ([a, b]) =
[f (a), f (b)].
Por reducción al absurdo, supongamos que f no es continua en algún punto c de [a, b],
entonces tendrá en este punto una discontinuidad de salto. Supongamos que este punto c ∈
(a, b). Puesto que f (c− ) ≤ f (c) ≤ f (c+ ), si hay discontinuidad en c ha de ser f (c− ) < f (c)
ó f (c) < f (c+ ). Supongamos que f (c− ) < f (c). Claramente, [f (c− ), f (c)] ⊂ [f (a), f (b)] =
f ([a, b]). Consideremos ahora, h ∈ (f (c− ), f (c)) y veamos que no es imagen de ningún punto
de [a, b] lo cual estarı́a en contradicción con que h ∈ f ([a, b]).
Si a ≤ x < c, entonces f (a) ≤ f (x) ≤ f (c− ) = sup{f (x) : a ≤ x < c}, con lo que h 6= f (x).
Por otro lado si c < x ≤ b, se tiene que f (c) ≤ f (x) ≤ f (b) con lo que h 6= f (x).
Para c = a ó c = b se razona igual.
Corolario
Si f : [a, b] → R es continua y estrictamente creciente (decreciente), entonces f −1 es continua
y estrictamente creciente (ó decreciente).
Demostración
Si f es continua, su imagen es un intervalo de extremos sus valores mı́nimo y máximo, y como
es estrictamente creciente, debe ser f ([a, b]) = [f (a), f (b)]. Luego f −1 : [f (a), f (b)] → [a, b]
la cual es estrictamente creciente, por el teorema anterior f −1 es continua.
• La prueba de los resultados anteriores trabaja con continuidad local por lo que puede
aplicarse a todo tipo de intervalos, no necesariamente cerrados ni acotados. Por ejem-
plo, si n ∈ N , la función f (x) = xn definida en [0, +∞) tiene inversa continua en
[0, +∞) y es la función raı́z n-ésima.
• Con este resultado se tiene la continuidad de las funciones trigonométricas inversas
(arccos x y arcsen x en [−1, 1] y arctg x en R).