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Merida Cuento

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H ace muchos años

en un lejano reino
llamado DunBrock en
Escocia, vivían el rey
Fergus y la reina
Elinor, sus preciosos
trillizos y una hija, la
bella princesa
Mérida.
¡Los cuatro eran
bastante traviesos!
La reina Elinor quería
que Mérida se comportara como una
princesa perfecta.
Pero a Mérida le gustaba escaparse del
palacio para practicar con su arco y flecha.
Era una arquera muy hábil.
Una noche, la reina anunció que tres clanes
irían a visitarlos. Cada clan presentaría a
un joven como candidato para pedir la
mano de Mérida en matrimonio.
A Mérida le pareció una pésima idea. «Me
niego a hacerlo, no vas a obligarme» –
gritó Mérida.
A pesar de que Mérida no quería
someterse a tal proceso, los pretendientes
llegaron. Mérida esperó en su trono para
ver a sus pretendientes competir por ella.
Sabía que ella era una arquera mucho más
talentosa que todos juntos.
Después de que cada uno de los
pretendientes tuvieron su oportunidad de
ganar, Mérida marchó al medio del campo.
La reina le dijo que se detuviera,
pero Mérida no
le hizo caso y
tiró todas las
flechas directo
al centro del
blanco.
¡Ganó! ¡Ahora ya
no tendría que
casarse con
nadie!
La reina Elinor estaba furiosa porque el
concurso había sido arruinado, y le exigió a
Mérida que corrigiera
su comportamiento.
«¡Una boda es lo que tú
quieres!» –
gritó Mérida. Y enojada
y frustrada, rompió un
tapiz que mostraba a
ella y a su familia.
Después de esto, salió
corriendo.
Mérida corrió hacia las profundidades del
bosque, en dónde una Luz mágica, la guió
hasta una casita en medio del bosque.
Adentro, encontró a una bruja y le pidió
que cambiara a su madre. Sin ningún
retraso, la bruja creó un pastel encantado.
De regreso en el
castillo, Mérida le dio
el pastel a su Mamá, y
vio muy de cerca
cuando Elinor lo
mordió.
Al principio nada sucedió. Pero después de
poco tiempo, la reina se empezó a sentir
mal.
Mérida llevó a su
Mamá a la cama. Y
en menos de lo que
pensó, ¡una bestia
salió por debajo de
las sábanas!
El pastel de la
bruja convirtió a
la reina Elinor… ¡en
un
oso! Mérida sabía que su Mamá estaba en
peligro, así es que la sacó del castillo.
Mérida y Elinor —ahora en forma de oso
—fueron a ver a la bruja, pero sólo
encontraron un mensaje que decía:
«El destino puede cambiar, mira en el
interior y repara el vínculo rasgado por el
orgullo».
Mérida necesitaría más tiempo para
entender el significado de ese mensaje,
pero por ahora lo que necesita hacer es
enseñarle a su Mamá a pescar.
Mérida se dio cuenta que para reparar el
vínculo y romper el hechizo, tendría que
reparar el tapiz que había roto.
Después de que entraron al castillo a
hurtadillas, el rey Fergus las descubrió.
El rey sacó su espada. «¡No es lo que tú
crees!» – gritó Mérida.
El rey no
se detuvo,
pero el oso
se
defendió
con sus
garras al
ser herido.
El ruido
llamó la atención de los clanes que estaban
de visita.
Aterrorizada, Elinor salió corriendo del
castillo.
Mérida tomó una aguja, hilo y el tapiz – y
después montó
su caballo.
También llevó a
sus hermanitos.
¡Ellos se
comieron el
pastel
encantado y se
convirtieron en
ositos! Para ahorrar tiempo, Mérida cosió
el tapiz mientras iban en camino para
salvar a su Mamá.
Cuando Mérida llegó, envolvió a su Mamá
con el tapiz reparado. «Te necesito,
Mamá» – dijo Mérida llorando. «Te
quiero».
El Rey Fergus se quedó atónito al darse
cuenta de que ese oso, era su querida
esposa.
Mérida sintió que una mano tocó su
cabello. ¡El hechizo se rompió! Elinor se
convirtió en humana.
Los hermanitos de Mérida dejaron de ser
ositos.
La reina sonrió hacia Mérida. Desde ese
momento, Mérida pudo ser una princesa y
pudo ser ella misma también.

FIN

Fuente: Disney

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