0% encontró este documento útil (0 votos)
73 vistas9 páginas

Nuestro Legado

Nuestro legado

Cargado por

Estefanía RC
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
73 vistas9 páginas

Nuestro Legado

Nuestro legado

Cargado por

Estefanía RC
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOCX, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

MUJERES HACIENDO HISTORIA, HACIENDO FUTURO. NUESTRO LEGADO.

ASCENSIÓN HERNÁNDEZ TRIVIÑO.


Ascensión Hernández Triviño o Ascensión Hernández de León-Portilla (Villanueva de la Serena, Badajoz, 2
de mayo de 1940) es una lingüista, filóloga, catedrática, investigadora y académica española radicada
en México. Sus investigaciones se han dirigido al estudio de la filología mesoamericana, especialmente
al idioma náhuatl.

Realizó sus estudios en la Universidad de Sevilla, y en


la Universidad Complutense de Madrid, obteniendo
un doctorado en 1986. Desde 1975, ha colaborado como
investigadora para el Instituto de Investigaciones Filológicas de
la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y como
catedrática de la Facultad de Filosofía y Letras de dicha
universidad desde 1987.

En 1964, durante el Congreso Internacional de Americanistas celebrado en Barcelona y Sevilla, conoció


al historiador mexicano Miguel León-Portilla. El 3 de mayo de 1965, se casó con él en el Real Monasterio
de Santa María de Guadalupe en Extremadura.

Fue miembro del Seminario de Cultura Náhuatl de 1978 a 1995, es miembro de la Asociación de
Lingüística y Filología de América Latina, de la Asociación Internacional de Hispanistas y de la Asociación
Mexicana de Lingüística Aplicada. Fue fundadora de la Sociedad Mexicana de Historiografía Lingüística. El
23 de agosto de 2007, fue elegida miembro de número de la Academia Mexicana de la Lengua, tomó
posesión de la silla XXI el 22 de enero de 2009. Es miembro de la Comisión de Lexicografía de la
institución.

Ha escrito estudios introductorios, glosarios, capítulos en obras colectivas y artículos en revistas


especializadas publicados en España, Estados Unidos, Francia, Holanda, y México.

Entre sus títulos destacan:

 Tepuztlahcuilolli, impresos en náhuatl: historia y bibliografía, 1988.


 España desde México. Vida y testimonio de transterrados, 1978.

Tiene varios reconocimientos y homenajes.

Homenaje al "Bibliófilo José Luis Martínez", reconocimiento póstumo a Miguel León-Portilla y Ascensión
Hernández Triviño por la Universidad de Guadalajara, la Feria Internacional del Libro y el Coloquio
Internacional de Bibliotecarios, en el 2019.
LUISA DE CARVAJAL Y MENDOZA.
Carvajal y Mendoza, Luisa de Jaraicejo Cáceres-Londrés. Misionera y poetisa mística.

Nació en el seno de una familia noble, hija de Francisco de Carvajal y Vargas y de María Hurtado de
Mendoza y Pacheco, hermana de Francisco Hurtado de Mendoza, I marqués de Almazán. Fue misionera
en tierras inglesas y autora de un nutrido epistolario y de una breve, pero interesante, colección poética.

Poco tiempo residió su familia en Jaraicejo, pues su padre fue destinado a León como corregidor. A los seis
años quedó huérfana y vivió durante la niñez en Madrid
con su tía María Chacón, aya de las infantas Isabel Clara
Eugenia y Catalina Micaela.

Al morir su tía, pasó en 1576 a la custodia de su tío el


marqués de Almazán, educándose en Pamplona en un
ambiente de piedad, lectura de clásicos y duras
penitencias corporales durante su adolescencia: casi
desnuda era azotada con “unas cuerdas de vigüela
nada blandas”, a lo que se añadía la vergüenza de verse
desnuda ante una criada. Ello le forjó un carácter
independiente, una gran personalidad y una férrea voluntad que soportaba resignadamente el dolor y las
más duras privaciones.

Pero su salud se resintió. Desde los quince años rechaza la posibilidad de un futuro casamiento, tanto por
la honda vocación religiosa que siente, como porque, como ella misma dice, “fui muy seca y huraña con mi
contrario sexo, propiedad con que parecía haber nacido”. Llevó una vida independiente desde que su tío
le autorizó en 1591 vivir separada con unas criadas y más aún con la muerte en 1592 de sus tíos los
marqueses, momento en que reclamó su herencia paterna y la donó a la Compañía de Jesús, con el fin de
que ésta fundase un noviciado para la Misión Jesuita en Inglaterra. Encontró una humilde casa en la calle
de Toledo (Madrid) y desde entonces empezó a convivir con sus antiguas criadas como una más,
imponiéndose una vida de pobreza, de privaciones y de humillaciones, con arrebatos de misticismo, que
recogió en su obra poética. Además, hizo voto de pobreza en 1593, de obediencia en 1595 y de martirio
en 1598.

Entre los años 1602 y 1605 se instaló en Valladolid para seguir de cerca el complicado proceso de
recuperación de su herencia.

El 24 de enero de 1605 marcha a Londres, vía París y Bruselas. Llega en el peor momento, sin dinero y
justo antes de la llamada “Conjuración de la pólvora”, intento de volar por los aires el Parlamento inglés
por parte de los católicos el 5 de noviembre de 1605. Desde Londres escribió ciento cincuenta cartas que,
junto con las treinta enviadas desde Madrid y Valladolid, conforman un Epistolario de gran interés para los
historiadores, pues atestigua de primera mano episodios importantes de las guerras de religión que Luisa
de Carvajal conoció en Inglaterra.

Por su carácter fuerte y batallador, unido a su deseo de morir mártir, no rehuía la provocación. Tras
aprender inglés, inició su apostolado visitando a sacerdotes y legos católicos prisioneros en las cárceles.
Los anglicanos la acusaron de ser un hombre disfrazado de mujer. Escribió al valido duque de Lerma, llegó
a arrancar pasquines antipapistas, a polemizar en la calle, fue arrestada en 1608, creó una congregación
femenina católica y alentó a los perseguidos católicos ingleses en su fe. Luisa no llegó a vivir la experiencia
mística en las tres vías de la espiritualidad, pero su práctica en la Ascética es hecho probado. No vivió
como monja reglada ni tampoco materializó lo que al parecer era su deseo de fundar un monasterio de
católicas españolas en Inglaterra, si bien su casa londinense en el Spítele se convirtió en refugio de pobres,
peregrinos y católicos, a los que ayudaba sin cesar a pesar de sus estrecheces económicas. Todo ello
ocasionó no pocos problemas a la Corte inglesa de Jacobo I (deseosa de mantener la paz con España) y a
los embajadores españoles Pedro de Zúñiga y, desde 1613, Diego Sarmiento de Acuña (conde de
Gondomar), quien la protegió en la embajada cuando finalmente el arzobispo de Canterbury, George
Abbot, ordenó su detención.

La Corte de Madrid ordenó que saliera de Inglaterra, pero su quebrantada salud hizo que muriera antes en
casa de Gondomar el 2 de enero de 1614. Sus restos no llegaron a España hasta agosto de 1615 y fueron
enterrados en el Real Monasterio de la Encarnación de Madrid, donde se conservan sus manuscritos
autobiográficos. En 1625 se hicieron las Informaciones para su beatificación, reanudadas en los años 1910-
1911 y también en fechas más recientes, pero han sido abandonadas finalmente por las dificultades que
se presentan.

Su obra literaria consta de cincuenta poesías y ciento ochenta cartas. Sus poemas fueron conocidos por
copias manuscritas, y sólo después de morir la autora aparecieron algunos publicados dentro de la
biografía que redactó el licenciado Luis Muñoz en 1632. Su poesía es religiosa, espiritual y de exaltación
del amor místico con Dios, a veces de un modo casi sexual. Reproduce los símbolos y alegorías tópicos de
la Mística, como la paradoja del “vivir-sin vivir” que aparece en su “Romance espiritual de interiores
sentimientos”, o la imagen de la “llama” y del “matrimonio entre Cristo pastor y la alma pastora”;
asimismo aparece el locus de la vida como navigium en un mar tempestuoso, el peligro del “naufragio” y
el puerto-Dios como “salvación”. También se encuentran las imágenes clásicas de la vida como “guerra”,
como “cárcel” y la del alma como “jardín”. Su epistolario lo componen cartas de no poca extensión,
dirigidas a religiosas, padres de la Compañía, prelados, personajes de la nobleza y al mismo Rey; su interés
histórico reside, sobre todo, en los amplísimos informes que remite a los políticos del momento sobre la
situación que vive Inglaterra; incluso se atreve a proponer medidas prácticas que podrían tomarse;
igualmente, constituyen una fuente inestimable para conocer la persecución que padecieron los católicos
en la Inglaterra de principios del siglo XVII y también la política europea de estos años. Pero estas cartas,
ante todo, nos ofrecen un autorretrato de su espíritu, de su
vida interior y de su
celo apostólico.
FRANCISCA MATEOS RODRÍGUEZ.
Francisca Mateos Rodríguez (Serradilla, 29 de febrero de 1904 - 18 de julio de 2004).

Era hija de Francisco y Florencia, labradores. Fue la cuarta de siete hermanos: Juan José,
Mercedes, Carmen, Elvira, María Victoria e Ildefonso. Aprendió a leer mediante el Método
Rayas, desarrollado por su tío Ángel Rodríguez Álvarez. Como era costumbre en la época, Francisca tuvo
que dejar la escuela para ayudar en el campo y en las tareas domésticas, pero gracias a la mentalidad
abierta de su padre, volvió a pedirle a la maestra del pueblo, Rosario Marchante, que la siguiera
educando. Tras no lograr apoyo en su localidad, se dirigió a su tío Raimundo Rodríguez Álvarez. Raimundo
vivía en Cáceres y había iniciado algunas cartillas de lectura que fueron la base del método elaborado por
su hermano. También redactó Definiciones Gramaticales, editado en 1910.3 Francisca se desplazó a
Cáceres y su tío Raimundo le facilitó los libros necesarios para poder prepararse para los exámenes de
bachiller. Tras aprobar los exámenes con sobresaliente pudo ingresar en la Escuela de Magisterio. Aprobó
la carrera en Cáceres en 1930 y empezó a trabajar como profesora en la misma ciudad, al mismo tiempo
que se preparaba para las oposiciones a maestra.

El 25 de julio de 1939 contrajo matrimonio con Belisario Sánchez Gómez. La pareja tuvo tres hijos.

Después de aprobar varias oposiciones, en 1948 fue destinada al Grupo E María Guerrero de Madrid,
donde también había sido destinado su marido. En la capital de España fue directora de Grupos Escolares
hasta su jubilación en 1973. Compaginó este puesto con la docencia, e intentó ayudar a sus alumnos y
familias, y mejorar el sistema educativo. En este aspecto, introdujo el ajedrez en el aula, o cultivó junto a
sus alumnos huertos escolares para lograr el autoabastecimiento y reducir los costes. También intentó
recuperar escuelas en ruinas tras la Guerra Civil e intentó ampliar el número de plazas disponibles para
reducir el analfabetismo. Fue directora y copropietaria del Grupo Escolar República Dominicana de
Madrid.

En 1968 fundó el Grupo Escolar en Carabanchel. Ante la falta de recursos logró que el ayuntamiento le
cediera el suelo público disponible para construir el centro educativo, conocido como Escuelas de Allariz.
Hasta su construcción, el suelo fue usado para huertos y se usaron barracones como aulario. El centro fue
bautizado con el nombre de Antonio Machado y en 2008 se inauguró una estatua dedicada a su
fundadora.8

Recibió el Lazo de la Orden de Alfonso X el Sabio, la Medalla de Oro de la ciudad de Madrid, la Medalla al
Mérito en las Bellas Artes y la Medalla de la Cruz Roja, además de diversos homenajes y
reconocimientos.26 Un parque de su localidad natal lleva su nombre, y en 1993, su hijo Belisario Sánchez
Mateos creó una fundación para continuar su trabajo, la Fundación "Francisca Mateos, Lucha por la Paz",
que cuenta con un fondo para desarrollar el Museo Lucha por la Paz, aún sin sede.

Tuvo gran devoción por el Santísimo Cristo de la Victoria de Serradilla. En 1956 propone fundar una
cofradía del Santísimo Cristo de Serradilla en Madrid, y propone a la Cofradía de la Virgen del Puerto de
Madrid la entronización de un cuadro del Cristo en la ermita que esta cofradía tenía a orillas
del Manzanares. la cofradía pidió que fuese una escultura en lugar de un cuadro y esta fue encargada en
1958 a Víctor González Gil. Ese mismo año fue fundada la Cofradía del Santísimo Cristo de la Victoria en
Madrid. Entre las dificultades para ser aprobada por el arzobispado se encontraron la prohibición de que
mujeres figuraran en la junta o que la sede debía encontrarse en una parroquia. Fue en la parroquia de
San Millán y San Cayetano de Madrid donde se depositó la imagen del Cristo. La cofradía fue aprobada por
el arzobispado el 24 de abril de 1965. Otras imágenes del Cristo fueron enviadas al Perú y a la Unión
Soviética.

MARÍA TELO NÚÑEZ.


María Telo Núñez (Cáceres, 8 de octubre de 1915 - Madrid, 5 de
agosto de 2014)1 fue una jurista y feminista española, considerada
una de las 100 mujeres del siglo XX por su defensa de los derechos
de la mujer. Doctora Honoris Causa por la Universidad de Salamanca,
Premio Scevola 2013 a la “Ética y Calidad de los Profesionales del
Derecho” por su compromiso con la justicia y por su lucha a favor de
la democracia y la igualdad de la mujer y Premio Clara
Campoamor 2006. Es autora del libro Mi lucha por la igualdad jurídica de la mujer.

Hija de notario, en 1932 inició los estudios de Derecho en la Facultad de Derecho de la Universidad de
Salamanca. A falta de dos asignaturas y debido al estallido de la Guerra Civil española, tuvo que esperar
hasta 1940 para poder obtener, por la Universidad de Zaragoza, la licenciatura. Las reformas legislativas
de la dictadura franquista le impidieron acceder al cuerpo de notarios. Como ella misma relata en el
discurso de investidura:

Mi padre, que había sido militar, y siendo Teniente Coronel se hizo notario, pretendía que todos sus hijos estudiasen
derecho, pero conmigo existía un problema, que era mujer, por lo que empecé el bachiller de Ciencias, para ser
farmacéutica, pero tuve la fortuna de que la República permitiese la entrada de la mujer a ese Cuerpo, el mismo año 1931,
en que se proclamó. Mí bachiller de Ciencias quedó arrumbado y comencé el de Letras para estudiar Derecho. Pero ocurrió
que cuando me faltaban dos asignaturas para terminar la carrera, estalló la guerra civil. Los horizontes se cerraron, los
exámenes quedaron suspendidos y no se reanudaron hasta el año 1940, fecha en que terminé mí licenciatura. El dictador
borró de un plumazo toda la legislación de la República, y volví a encontrarme con que no podía opositar a notarías.

María Telo Núñez, Discurso Honoris Causa


En 1944 opositó al Cuerpo Técnico de Administración Civil del Ministerio de Agricultura, siendo la primera
mujer en acceder al mismo. Fue allí donde conoció al que sería su esposo, Juan Manuel Fernández Albor,
con quien tuvo una única hija. Después de enviudar, con 37 años se estableció como abogada, ejerciendo
como tal, en Madrid hasta que cumplió los 80 años. Se especializó en Derecho de Familia.
En los años 50 inició sus acciones en favor de la mejora de la situación jurídica de las mujeres. Mantuvo
correspondencia con Clara Campoamor.
En un artículo publicado en ABC dijo:
Cuando en septiembre de 1969 yo inicié la lucha por liberar a la mujer de las cadenas jurídicas, su situación era tan
vejatoria y alienante dentro de la familia, con proyección en lo público, que había artículos como el 1263, que situaba a la
mujer casada entre los menores, los locos o dementes y los sordomudos que no sabían leer ni escribir. El artículo 57
obligaba a la mujer a obedecer al marido y la licencia marital era como su sombra para todos los actos de la vida. Sin
licencia, prácticamente, la mujer sólo podía hacer testamento.
María Telo Núñez, ABC

María Telo perteneció a varias asociaciones y organizaciones nacionales e internacionales que tenían
entre sus fines la defensa de los derechos de las mujeres. A finales de los años cincuenta, María Telo
ingresó en la Federación Internacional de Mujeres de Carreras Jurídicas (FIMCJ).
Fue en 1969 cuando organizó el Consejo anual de dicha federación en Madrid. La ponencia de María Telo,
bajo el título «La mujer en el derecho civil», analizó la situación de inferioridad jurídica de las mujeres
españolas. Esta ponencia tuvo gran repercusión. En ese Consejo se conocieron varias abogadas que
decidieron crear «la Comisión de Estudios dependiente de la FIMCJ», con el objetivo de «estudiar las
conclusiones acordadas en el Consejo y reivindicarlas ante las autoridades correspondientes». Llegaron a
visitar a las máximas autoridades en materia jurídica del país —jefe del Estado y delegada nacional de la
Sección Femenina de Falange (SF)—. Más tarde, en julio de 1971 se creó la Asociación Española de
Mujeres Juristas (AEMJ), bajo la presidencia de María Telo Núñez. Los fines de esta asociación son: el
estudio del Derecho, especialmente aquel que afecte directamente a la mujer o a la familia; promover la
adecuación de normas legales a la época actual, y la promoción de la mujer, dentro de sus respectivas
profesiones, y particularmente de las tituladas en Derecho.

En 1976 organizó el I Congreso Internacional de Mujeres Juristas que tuvo lugar del 13 al 16 de diciembre
en Madrid.

La AEMJ solicitó la incorporación de mujeres juristas en la Comisión General de Codificación (CGC),13 que
es, desde su creación por Real Decreto de 19 de agosto de 1843, el máximo órgano consultivo
del Ministerio de Justicia. Para ello hubo de presentar varios escritos en los que se fundamentaba la
solicitud con argumentos como este:
Excmo. Sr., nosotras somos las primeras en lamentar, por ser la más afectadas directamente, el que ninguna mujer jurista
pueda haber tenido la oportunidad de acceder a los puestos que para ser Vocal nato de dicha Comisión General de
Codificación se requiere, a causa de estar prohibido en España hasta hace cinco años en Magistratura, y diez años en otras
profesiones el ingreso de la mujer, excepción hecha de la actuación en el Foro 'María Telo Núñez', María Telo y la
participación de mujeres juristas en la Comisión General de Codificación (1973-1975).

El 23 de diciembre de 1972 se le comunicó la constitución, en el seno de la Comisión General de


Codificación, de una sección especial, para el estudio de las incidencias que los cambios sociales pueden
haber producido, en el Derecho de familia y la formulación, en su caso, de las correspondientes
propuestas. María Telo fue nombrada junto a tres mujeres más para formar parte de dicha
Comisión, Carmen Salinas Alfonso, Concepción Sierra Ordóñez y Belén Landáburu. Los trabajos culminaron
con la promulgación de la Ley 14/75 de 2 de mayo de 1975 que devolvió a la mujer su capacidad plena de
obrar al eliminar la obediencia al marido, la licencia marital y todas las discriminaciones por razón de sexo
excepto dos, la patria potestad conjunta y la administración conjunta de los bienes gananciales.
En 1978, por razones ideológicas, abandonó la asociación que había creado.
Su obra jurídica y política fueron decisivas para la reforma del Código Civil. La patria potestad y la
administración conjuntas de los bienes gananciales, fueron objeto de la ley de 13 de mayo de 1981 sobre
«Filiación, patria potestad, y régimen económico matrimonial», en cuyo estudio María Telo participó
activamente en la CGC. Igualmente tuvo una destacada participación en los estudios previos a la
aprobación de la ley de 7 de julio de 1981 sobre «Clases de matrimonio, separación, nulidad y divorcio».
Siguió perteneciendo a la CGC como Vocal Permanente durante años. Desde 1982, como secretaria de
Lengua Española de la Federación Internacional de Mujeres Juristas, promovió la creación de siete
Asociaciones de Mujeres de Carreras Jurídicas, incardinadas en Puerto Rico, Perú, Argentina; Colombia,
Bolivia, Brasil y Chile.
El 23 de noviembre de 2005, impartió la conferencia en la Plataforma por los Permisos Iguales e
Intransferibles de Nacimiento y Adopción donde dijo:
Por eso el conseguir que el permiso de paternidad sea obligatorio, me parece una medida muy sabia para romper esa
complicidad masculina entre empresario y trabajador. Los empresarios, y la sociedad en general, han de comprender que
tanto el hombre como la mujer son seres humanos, que no son máquinas; que tienen hijos, y ambos tienen la obligación y
el derecho, de cuidarlos y disfrutar de su compañía en los primeros tiempos de su vida. Y que, si esto comporta un cierto
perjuicio para la empresa, no se puede saldar haciendo recaer la carga sólo sobre la madre en perjuicio de su trabajo y
reservándose el trabajo del padre en su propio beneficio. Es una medida muy mentalizadora, pues al ser obligatoria creará
costumbre, y al cabo de cierto tiempo se considerará normal y abrirá camino a otras igualdades.
María Telo Núñez.

El 10 de junio de 2008, en el acto de investidura como doctora honoris causa, afirmó que la desigualdad
subsiste, situando la raíz de este problema en que los roles que el hombre y la mujer desempeñan dentro
de la familia son desiguales «y sus consecuencias se proyectan en el mercado laboral, en la ocupación de
puestos de poder, de decisión y de responsabilidad, etc.». Aludió a la doble jornada, los trabajos a tiempo
parcial o de horario flexible de distinta naturaleza que, aseguró, «arruinan» la formación de las mujeres.
La jurista, que había logrado modificaciones importantes del Derecho de Familia, terminó su discurso
enunciando lo que según ella es el reto del siglo XXI, no sin antes apelar a gobernantes, empresarios y
sindicatos, de quienes dijo que «debieran tomar conciencia, a nivel mundial de la necesidad de un cambio
en la producción». En la mentalización está el reto del siglo XXI, —dijo— «y en conseguirla debe
involucrarse la mujer, exigiendo de los gobiernos medidas adecuadas y sanciones duras para los que las
incumplan».

PREMIOS Y RECONOCIMIENTOS:

 Premio Clara Campoamor, primera edición, del Ayuntamiento Madrid, en 2006.


 Premio Scevola, en 2011, concedido a «la Ética y la Calidad de los Profesionales del Derecho»
 Doctora Honoris Causa por la Universidad de Salamanca en noviembre de 2007, presentada y
defendida por la Prof. Esther Martínez Quinteiro en junio de 2008.
 Medalla al Mérito en el trabajo, del Consejo de ministros, en 2007.
 Lazo de Dama al Mérito Agrícola del Ministerio de Agricultura de 1972, por su obra y
publicaciones sobre Derecho Agrario.
 La Cruz Distinguida de Primera Clase de San Raimundo de Peñafort, del Ministerio de Justicia,
en 1976.
 La Medalla al Mérito de la Doctora Pérez Perozo, fundadora de la Federación Venezolana de
Abogadas (FEVA), en Caracas, 1978.
 Premio Rosa Manzano, de la Organización “Mujer y Socialismo” del PSOE, en 1992.
 Premio Mujer Progresista 1995 de la Federación de Mujeres Progresistas, en Madrid, en 1996.
 Condecoración de la Federación Latinoamericana de Abogadas, otorgada en Caracas, en 1996,
«como testimonio y reconocimiento a su solidaridad para las abogadas y mujeres de carreras
jurídicas, en las luchas por obtener verdaderos espacios de Igualdad, Justicia y Paz para la
humanidad y por su esfuerzo al contribuir a la evolución de las instituciones del Derecho».
 Premio Mujer Europea, de la Unión de Mujeres por Europa, otorgado en Madrid el 21 de
octubre de 1999 «por su valor histórico para transformar en los primeros años de la
Transición Política española el Derecho de Familia en España y su labor como fundadora y
presidenta de la AEMJ, para, tras abandonar ésta, seguir trabajando por los derechos de la
mujer».
 Placa de la Federación Internacional de las Mujeres de Carreras Jurídicas, otorgada en el 2002.
 En 2020 el Archivo Histórico Nacional abre al público su legado.

MANUELA GALLARDO GÓMEZ.


Manuela Gallardo Gómez nace en Villanueva de la Serena (Badajoz), siendo la octava hija, de los once
descendientes nacidos del matrimonio entre José Gallardo Rodríguez y Carmen Gómez Aguilar.

El conocimiento de su contexto familiar y desarrollo de la infancia es fundamental para el análisis de los


pilares de su trayectoria en lo referido al ámbito de la pedagogía, puesto que es en este primer tramo de
su vida donde se forjan ciertos intereses y relaciones que mantendrá a lo largo de los años y que quedarán
reflejados tanto en su obra como en su faceta emprendedora.

Ambos progenitores tendrán una gran influencia en Manuela, si bien es de su padre de quien hereda
ciertos intereses. José Gallardo Rodríguez, oriundo también de la localidad de Villanueva de la Serena,
llegó a ser un conocido empresario al poner en marcha en torno al año 1887 una de las fábricas más
importantes de la zona dedicada a la producción de jabones.

La vida en la vivienda familiar anexa a la fábrica de jabones, así como el nivel de vida al que tenían acceso
gracias a la buena marcha del negocio, propiciaría el acceso de los más pequeños de la familia a una
buena educación, a relaciones internacionales y al conocimiento de la vida en países como Alemania,
Francia y Holanda.

La preocupación de ambos progenitores por la educación de su prole fue constante. Algunos de sus hijos e
hijas, entre los que se encuentra Manuela, cursaron estudios en el extranjero. Formación que buena parte
de la población de la época no podía permitirse y a la que las mujeres no solían tener acceso. No debemos
olvidar que la cota de analfabetismo en Extremadura durante este periodo era muy alta y que la
educación iba en gran medida dirigida a la población masculina.

Tal y como era frecuente en estos años, la educación que recibirían sus hijos sería diferente dependiendo
de su sexo. Los varones recibieron una formación con vistas a carreras y estudios dentro del ámbito
científico, encaminadas a seguir y mantener el negocio familiar, la fábrica de jabones. Mientras que la
educación de las hijas estaría vinculada a facetas más humanísticas, sin llegar a adquirir ninguna de ellas
estudios superiores, que, en contraposición, si cursaron algunos de sus hermanos varones.

La infancia de Manuela Gallardo sería similar a la de algunos de sus hermanos y hermanas, pasando los
primeros años de su vida en la habitación que se encontraba junto a la fábrica de jabones.

Posteriormente, sus padres, tras su paso por algunos colegios de Don Benito (Badajoz) decidirían enviarla
a Colonia (Alemania) a un colegio de monjas franciscanas, situado cerca del río Rhin, donde transcurrió su
vida entre 1911 y 1917aproximadamente. Este suceso marcará la vida de Manuela, puesto que llevará su
interés por la recogida de folklore a estos países por donde transcurre su infancia, prestando especial
atención al enfoque pedagógico y a la legislación educativa de cada uno de ellos, llevando a cabo un
ejercicio de educación comparada que no hará más que alimentar su espíritu crítico y su afán por
combatir el analfabetismo y la desigualdad en el acceso a la educación en su país de origen y de forma
concreta en Extremadura.

Un vínculo muy especial la unirá a lo largo de su vida a su hermana mayor, Isabel Gallardo de Álvarez,
reconocida folklorista y autora extremeña con la que compartirá su preocupación por la educación, por la
recogida de patrimonio cultural inmaterial y por la literatura.

Manuela Gallardo, fue siempre consciente delo importante de esta primera educación recibida y de su
particular contexto familiar para su desarrollo personal, cultural y social, así lo plantea en su libro ¿Por qué
somos pobres?

Tras su vuelta a España habiendo culminado sus estudios, viviría entre Villanueva de laSerena, Badajoz y
Madrid. Su carácter inquieto y emprendedor la llevaría por diferentes países centroeuropeos, viajes de los
que tenemos constancia en gran medida gracias a la serie “Por la Europa Central. Impresiones de un viaje”
que realizó para el periódico La Libertad de Badajoz en el año 1930. En esta serie narra diferentes
anécdotas surgidas de los viajes realizados por ella misma junto con una de sus sobrinas.

El analfabetismo será uno de los temas más referidos en la obra


de Manuela y no es de extrañar, pues constituía uno de los
problemas educativos fundamentales del país.

Al cursar sus primeros estudios en Extremadura y posteriormente


trasladarse a Alemania pudo comprobar de primera manolas
diferencias en el acceso a la educación en ambos países. Manuela
sería
consciente
de
las mismas,

observándolas desde una perspectiva crítica,


esforzándose en el transcurso de su juventud y
madurez no sólo por reflejarlas y hacerlas visibles,
sino también por proponer soluciones diversas y
contextualizadas.

También podría gustarte