ING.
VIRGINIA CRUZ DUEÑAS
Todo sistema económico debe responder a los principales interrogantes básicos de la economía que son los siguientes:
— ¿Qué y cuánto producir?
— ¿Cómo producir? Desde el punto de vista técnico (combinación técnica de los recursos); medioambiental (alternativas coherentes con las
exigencias de la sostenibilidad ambiental); y relativo a la calidad de las relaciones sociales de producción (tipo de contratación de la mano de
obra, utilización de mano de obra infantil, u otros).
— ¿Dónde producir? Esto es, la localización territorial de las actividades productivas.
— ¿Para quién producir? Se refiere a la forma de distribución personal y territorial del ingreso (es decir, entre grupos sociales y hogares, de un
lado, y entre diferentes territorios o regiones), así como la distribución de los productos según los diferentes tipos de consumo (bienes de
consumo básico o bienes de consumo de lujo.
Estos interrogantes básicos de la Economía se refieren a los tres grandes problemas de la asignación de los recursos productivos entre las
distintas alternativas posibles, la producción en sentido estricto, y la distribución de lo producido, a fin de asegurar la atención de las
necesidades de la población. Al referirnos a la asignación de los recursos hay que destacar los criterios de eficacia y eficiencia en el uso de
los recursos. El criterio de eficacia alude a la forma más conveniente de utilización de los recursos para alcanzar el objetivo de producción
deseado. Se responde, por consiguiente, a la pregunta sobre la combinación óptima de recursos para conseguir una determinada finalidad.
Por el contrario, el criterio de eficiencia se refiere al uso de los recursos que suponga un menor consumo de los mismos, esto es, alude al
coste que implica el logro del objetivo deseado.
La incorporación de los elementos medioambientales en la reflexión sobre el funcionamiento del sistema económico, obliga a introducir las
consideraciones derivadas de los impactos sociales o medioambientales provocados por las diferentes actividades económicas, lo cual hace
obligada la evaluación ambiental previa desde el mismo momento del diseño de las diferentes alternativas de asignación de recursos, con el
fin de avanzar hacia una economía sostenible.
La actividad productiva tiene como finalidad la obtención de productos (bienes y servicios)que
permiten atender las necesidades de consumo individual y colectivo. Los bienes son los productos
tangibles o materiales (tales como alimentos, viviendas, maquinaria, carreteras, etc.), mientras que
los servicios son los productos intangibles o inmateriales, como la atención médica, las actividades
comerciales, la educación, la salud, y la información, entre otros.
En economía, el concepto de bienes alude a la existencia de determinadas características
materiales de objetos que son valorados de forma positiva ya que permiten la satisfacción de
necesidades humanas concretas. Por ejemplo, la existencia de una autovía, un ferrocarril, o un
barco, que permiten el transporte a determinados destinos. Los bienes se pueden clasificar según
diversos criterios, esto es, según su grado de escasez, su funcionalidad, el grado de transformación,
la facilidad de acceso a los mismos, el tipo de necesidades que atienden, y la distinción que puede
hacerse según el comportamiento de la demanda de los bienes ante variaciones del nivel de renta.
Según su grado de escasez, podemos diferenciar los bienes libres y los bienes económicos. Los
bienes libres son de libre acceso para la población y pueden ser utilizados sin costo alguno. Un ejemplo
de bien libre lo constituye el aire que respiramos, aunque el grado creciente de contaminación
atmosférica provocada por el modelo de producción y consumo predominantes, está convirtiendo este
bien libre en un bien escaso, que obliga a dedicar recursos crecientes para reducir o evitar su
contaminación. Por su parte, los bienes económicos son bienes escasos, a los cuales no se puede
acceder libremente. Para ello hay que pagar un precio en el mercado, como lo hacemos en la compra de
alimentos o combustibles.
Según su funcionalidad podemos distinguir los bienes de consumo y los bienes de inversión (o
bienes de capital), así como los bienes ambientales, cuya función es garantizar los ciclos básicos de los
ecosistemas. Los bienes de consumo pueden dividirse, a su vez, en bienes duraderos —como el
mobiliario de una casa— y bienes no duraderos—o perecederos—, como los tomates, los yogures o la
leche.
Según el grado de participación o transformación en el proceso productivo, podemos distinguir los bienes finales,
esto es, que permiten atender directamente las necesidades de las personas que los adquieren, sin ninguna
transformación adicional, y los bienes intermedios, que son utilizados en la producción de los bienes finales, como es
el caso del acero o el material plástico utilizados en la fabricación de un automóvil.
Entre los bienes finales podemos también distinguir los bienes sustitutivos y los bienes complementarios. Se dice
que los bienes son sustitutivos cuando ambos sirven para atender la misma necesidad, como es el caso del azúcar y
la miel, o la margarina y la mantequilla, por ejemplo. Mientras que dos bienes son complementarios cuando se
requieren ambos bienes para atender por completo una determinada necesidad, por ejemplo, una impresora de tinta
láser y el cartucho de tinta.
Otra distinción importante es la realizada entre los bienes públicos y los bienes privados. Los bienes privados
tienen un titular o propietario de los mismos, ya sea una persona física o jurídica (una sociedad o empresa). Por
consiguiente, son bienes de acceso limitado ya que pertenecen a sus propietarios. En el caso de una vivienda
particular la propiedad de la misma impide su utilización por otras personas, a menos que el titular la ponga en venta o
alquiler.
Por el contrario, los bienes públicos pueden ser utilizados por toda la colectividad sin que nadie pueda apropiarse de
ellos.
Ejemplos de bienes públicos son las carreteras nacionales, los vehículos y equipamiento público del cuerpo de
bomberos, o los parques públicos, entre otros.
De otro lado, podemos diferenciar los bienes según el tipo de necesidades que atienden. En este caso hablamos
de bienes de primera necesidad o de consumo básico, de un lado, y de bienes de consumo de lujo o
consumo suntuario, de otro. Los bienes de primera necesidad o de consumo básico constituyen la demanda
principal de las unidades familiares de menores ingresos.
Finalmente, es posible diferenciar los bienes según el comportamiento de la demanda de los mismos ante
variaciones del nivel de renta. Así, podemos hablar de bienes de demanda normal (o bienes normales) y
bienes inferiores. A medida que aumenta la renta familiar suele darse una disminución de la demanda del tipo de
bienes de consumo básico (como el pan, las patatas, o la ropa usada), razón por la cual se les llama bienes
inferiores. En otro caso, cuando ante un aumento de la renta familiar se incrementa en mayor medida la demanda
de otro tipo de bienes, como el consumo de carne de ternera, merluza fresca, o la adquisición de ropa nueva, a
este tipo de bienes se les llama bienes superiores.
Por su parte, los servicios son productos de naturaleza intangible o inmaterial que incluyen un gran número de
actividades fundamentales en la economía. Los servicios públicos son llevados a cabo por las Administraciones
Públicas con los ingresos obtenidos a través de los tributos. En algunos casos el Estado posee el monopolio de
estos servicios, como la administración de justicia o el orden público y, en otros, la Administración Pública puede
admitir la presencia del sector privado para su impartición, como ocurre con los servicios de educación o sanidad,
por ejemplo. Los servicios privados son realizados por empresas o entidades privadas en busca de un beneficio
económico. Estos servicios pueden dirigirse a personas (como los servicios de peluquería o el cuidado de personas
mayores), o bien a empresas, como los servicios de comercialización o de investigación de mercados, entre otros.
Dentro de los servicios a empresas pueden diferenciarse los servicios reales de los servicios financieros. Los
servicios reales incluyen los servicios de información empresarial, los servicios de comercialización de productos,
los servicios de diseño y moda, los servicios de capacitación de recursos humanos, u otros. Mientras que entre los
servicios financieros se encuentran los servicios para la realización o preparación de proyectos de inversión, o los
servicios de gestión financiera, entre otros.
Entre las necesidades de la población hemos de diferenciar, de un lado, las necesidades básicas de carácter
biológico (esto es, alimentación, agua potable, energía, vestido, alojamiento, educación, salud y cultura
principalmente) y, de otro, las necesidades sociales, colectivas y culturales, entre las cuales podemos diferenciar
las necesidades vinculadas a la educación, formación profesional y acceso a información y conocimiento, al logro
de un sentido de pertenencia a una determinada colectividad, comunidad o territorio, y al desarrollo de la
identidad, autoestima y dignidad personal.
Todas estas necesidades se explican por el contexto social, histórico, religioso y cultural de cada sociedad, por lo
que cualquier intento de pensar en un individuo abstracto (como hace la economía convencional con el supuesto
del «homo economicus», implica una separación de elementos interdependientes. Todas las aspiraciones
individuales son resultado o están influenciadas por estos elementos de carácter social, cultural, institucional y
educativo . Asimismo, además de las necesidades, hemos de aludir a las aspiraciones o deseos que son en gran
parte influenciados por los medios de comunicación que los generan (publicidad, radio y televisión, entre, otros), y
por el diferente estatus social en el que viven o al que aspiran las distintas personas.
La actividad de la producción en sentido amplio incluye el procesamiento o transformación que se realiza de los
insumos y materias primas utilizados, así como las actividades de distribución y comercialización que permiten
disponer de los insumos o materias primas utilizadas en la actividad productiva o acercar los productos a los
diferentes mercados de destino, y la financiación que hace posible todas estas actividades. Asimismo, en
coherencia con el enfoque del desarrollo sostenible, es preciso incorporar a estas actividades el reciclaje y
reutilización de los residuos como parte de la responsabilidad de la actividad productiva, a fin de alcanzar el
objetivo de generar la menor cantidad de residuo so desechos en dicha actividad.
La parte de la producción que se destina a atender directamente las necesidades de la población constituye el
consumo, el cual puede dividirse en consumo básico (orientado ala atención de las necesidades básicas) y el
consumo de lujo, que se destina a la adquisición de joyas, yates, autos de alta gama y servicios exclusivos, entre
otros.
Otra parte de la producción se destina a la inversión en medios de producción o bienes de capital, esto es,
maquinaria, nuevas tecnologías, instalaciones, herramientas, y bienes de equipo que permiten incrementar la
capacidad productiva de una [Link] la inversión productiva (o acumulación de capital), esto es, la
parte de la producción destinada a ampliar el potencial productivo en sucesivos momentos de la actividad
económica. También son parte de esta inversión productiva los conocimientos y tecnología adquiridos mediante la
formación de los recursos humanos, así como las actividades de investigación y desarrollo para la incorporación
de innovaciones.
La inversión productiva es muy importante para asegurar la incorporación de mejoras e innovaciones en el sistema
económico de una sociedad.
Un tipo de inversión diferente son las inversiones financieras especulativas ya sea en el ámbito inmobiliario,
financiero. La desproporcionada relación existente hoy día entre el volumen de los movimientos financieros de
capital de carácter especulativo en relación con las inversiones productivas en la «economía real» constituye uno de
los rasgos más desequilibrantes de la economía mundial.
Obviamente, no todas las inversiones financieras están guiadas por fines especulativos, ya que hay que
diferenciar éstas de las que se orientan a poner en marcha los proyectos de carácter productivo y generadores
de empleo, es decir, los proyectos de desarrollo.
Por otra parte, el destino de la producción también incluye las exportaciones, que atienden la demanda de
consumidores extranjeros. De este modo, se logra una entrada de divisas por la venta en el exterior de dichos
productos (bienes o servicios) exportados. Asimismo, para la realización de la actividad productiva interna se
requiere, por lo general, de algunos productos que se adquieren en el exterior. Son las importaciones, que implican
un pago por la compra de las mismas. Como en toda la actividad del sistema económico requiere el suministro de
recursos naturales y bienes y servicios medioambientales (o de los ecosistemas), y utiliza el medioambiente como
sumidero para sus residuos y desechos
Al conjunto de los recursos productivos utilizados en la producción se les llama factores de producción. Nos referimos
a:
— Los recursos naturales (tierra, materiales, agua, energía) y los bienes y servicios de los ecosistemas.
Con objeto de llevar adelante las actividades productivas los seres humanos utilizan los recursos que proporciona la naturaleza,
entre los cuales se encuentran los recursos energéticos, los recursos hídricos, el aire limpio, el clima, el suelo cultivable, los yacimientos
minerales, los bosques, flora y fauna, así como los bienes y servicios de los ecosistemas, los cuales aseguran la vida en el planeta.
Los recursos naturales son,aquellos que obtenemos directa o indirectamente de la Naturaleza. Nos referimos a la energía procedente
del Sol, la superficie terrestre, los minerales y nutrientes del suelo y subsuelo de la corteza terrestre, el agua, el aire, las plantas, los
animales (silvestres y domesticados), y otros recursos producidos por los procesos naturales de la Tierra. Los recursos naturales pueden
clasificarse en recursos perennes, recursos potencialmente renovables, y recursos no renovables (Miller, 1994).
Los recursos perennes, como la energía solar directa, son virtualmente inagotables según una escala humana de tiempo, mientras que
los recursos potencialmente renovables son aquellos que pueden estar disponibles de forma indefinida siempre que su utilización no
impida los procesos naturales que hacen posible su reemplazo. Son ejemplos el aire puro, el suelo fértil, los bosques, los pastos de las
praderas, los animales silvestres, el agua potable de ríos, lagos y corrientes o depósitos de agua subterránea (acuíferos), y la
biodiversidad que es el recurso más valioso del planeta.
Los recursos no renovables son aquellos que existen en una cantidad determinada (reservas) en diversos lugares de la corteza
terrestre, y cuya renovación es resultado de procesos geológicos, físicos y químicos que tienen lugar durante cientos o miles de millones
de años. El carbón, el petróleo, el cobre o el aluminio son ejemplos de este tipo de recursos no renovables, cuyo nombre expresa que su
extracción y utilización por el ser humano tiene lugar a una tasa mayor que la escala geológica del tiempo en que se produjeron. Por esto,
los recursos no renovables deben ser reciclados y reutilizados cuando ello sea posible (cobre, aluminio, vidrio, por ejemplo), o bien su uso
debe reducirse y sustituirse por otro tipo de recursos potencialmente renovables, como es el caso del cambio de los combustibles fósiles
(petróleo, gas y carbón) por energías renovables (solar, eólica, biomasa, entre otras).