EL DIOS-PASTOR
«Jehová es mi pastor; nada me faltará. En lugares de delicados pastos me
hará descansar; junto a aguas de reposo me pastoreará. Confortará mi alma;
me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre. Aunque ande en
valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque tú estarás
conmigo; tu vara y cayado me infundirán aliento. Aderezas mesa delante de
mí en presencia de mis angustiadores; unges mi cabeza con aceite; mi copa
está rebosando. Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los
días de mi vida, y en la casa de Jehová moraré por largos días» (Salmo 23).
INTRODUCCIÓN:
El salmista David en el Salmo 23, ve a Dios como pastor (versículos 1 al 4)
y como anfitrión (versículos 5 al 6). Al ver el Dios como pastor, David se
ve a sí mismo como una oveja. En la figura de anfitrión u hospedador
generoso, David halla protección de sus perseguidores. Jesús se
autoconfirió el título de pastor: «Yo soy el buen pastor, y conozco mis
ovejas, y las mías me conocen» (S. Juan 10:14). Este salmo presenta once
oficios de ese Dios-Pastor.
I. Él suple: «Jehová es mi pastor; nada me faltará» (verso 1):
1. Dios es pastor de aquel que quiere ser su oveja.
2. Las ovejas no son todas iguales:
A. Hay entermas.
B. Hay deformes de nacimiento.
C. Hay perniquebradas.
3. El Dios-Pastor toma cuidado de todas las necesidades que tengan sus
ovejas.
II. Él ofrece descanso y reposo:
«En lugares de delicados pastos me hará descansar; junto a aguas de
reposo me pastoreará» (verso 2).
1. Los pastos delicados y las aguas de reposo representan quietud,
tranquilidad, paz.
2. El creyente encuentra en Dios descanso mental.
3. Jesús dijo: «Venid a Mí todos los que estáis trabajados y cargados, y Yo
os haré descansar» (S. Juan 11:28).
4. La paz mental produce equilibrio emocional.
III. Él conforta:
«Confortará mi alma» (verso 3a):
1. El alma es el asiento de las emociones humanas.
2. El cuerpo es el agente comunicativo del alma.
3. Dios conforta el alma cuando ésta se entristece, se agobia, se acongoja,
se desanima.
4. El alma procede de Dios y es dada al hombre por Éste.
A. Dios entiende del alma lo que el hombre desconoce.
B. La comunión con Dios alegra el alma.
IV. Él guía:
«Me guiará por sendas de justicia por amor de su nombre» (verso 3b):
1. El creyente es como un volcán donde la justicia de Dios debe tener su
erupción.
2. La justicia es de dimensiones verticales y horizontales; de Dios al
hombre y de éste a su prójimo.
3. Las «sendas de justicia» donde el creyente-oveja es guiado no pueden
pavimentarse por la discriminación de religión, raza, sexo, edad, educación,
apariencia física.
4. Dios respalda su nombre.
V. Él acompaña:
«Aunque ande en valle de sombra de muerte, no temeré mal alguno, porque
tú estarás conmigo» (verso 4):
1. La muerte inusitada de algún familiar o amigo nos hace andar en el valle
sombrío de la tristeza.
2. Jesús prometió su compañía al ladrón que arrepentido hizo profesión de
fe: «De cierto te digo, hoy estarás conmigo en el paraíso» (S. Lucas 23:43).
3. El temor a la muerte se disuelve con la seguridad de la salvación.
4. El creyente anda por valle de «sombra», pero no por valle de
«oscuridad».
VI. Él alienta:
«Tu vara y tu cayado me infundirán aliento» (verso 4c): 1. Aliento por el
Espíritu Santo y la Palabra escrita.
2. Aliento por la predicación y la enseñanza.
3. Aliento por la oración y la meditación.
4. Aliento por la adoración y el servicio.
VII. Él adereza:
«Aderezas mesa delante de mí en presencia de mis angustiadores» (verso
5a):
1. La «Nueva Biblia Latinoamericana» traduce: «Me sirves a la mesa frente
a mis adversarios.»
2. El creyente tiene que servir a Dios porque Dios siempre le sirve.
3. Nuestro futuro está en sus manos.
4. Debemos dejar que Dios se nos adelante.
VIII. Él unge:
«Unges mi cabeza con aceite» (verso 5b):
1. Unción es más importante que función.
2. Dios unge con el aceite de su Espíritu Santo.
IX. Él llena:
«Mi copa está rebosando» (verso 5c):
1. Rebosa de alegría.
2. Rebosa de satisfacción.
3. Rebosa de sinceridad.
4. Rebosa de victoria.
5. Rebosa de amor.
6. Rebosa de esperanza.
X. Él cuida:
«Ciertamente, el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi
vida» (verso 6a):
1. El bien repele al mal.
2. El creyente que tiene a Cristo en su corazón no explota, no oprime, no
abusa, no engaña y no hace trampas.
3. La misericordia tiene que «ser practicada» en favor de nuestro prójimo
como la de Dios en nosotros.
4. El bien y la misericordia son los guarda espaldas que Dios ha puesto para
protección del creyente.
5. La promesa de Dios es permanente: «Todos los días de mi vida.»
XI. Él cobija:
«Y en la casa de Jehová moraré por largos días» (verso 6b):
1. En el Salmo 27:4, leemos: «Una cosa he demandado a Jehová, ésta
buscaré; que esté yo en la casa de Jehová todos los días de mi vida, para
contemplar la hermosura de Jehová, y para inquirir en su templo.»
2. El escritor a los hebreos dijo: «No dejando de congregarnos, como
algunos tienen por costumbre, sino exhortándonos; y tanto más, cuanto veis
aquel día se acerca» (hebreos 10:25).
3. Aunque a Dios se le adora en todo lugar; el templo es lugar que Él ha
escogido.
CONCLUSIÓN:
El escritor de un coro, parece inspirarse en la imagen del Dios-Pastor al
cantar: