CURSO
TEORÍA GENERAL DEL PROCESO
DOCENTE
YENY SUAREZ HUAMAN
ACTIVIDAD
TAREA ACADÉMICA N°2
ALUMNOS
Robles Delgado, Jesusa Alondra
Gonzales Torres, Zidan Rafael
Sandoval Santisteban, Rosita
Sanchez, Sandoval Emely
Valencia, Terrones Claudia
Gamonal Cabanillas, Lincoln Said
2024 - Chiclayo
I. Introducción
En el ámbito del derecho procesal, la comprensión de los diversos actores y figuras
que intervienen en un proceso judicial es fundamental para entender cómo se
desarrolla la justicia en la práctica. Esta introducción abordará cinco elementos clave
que están estrechamente interrelacionados en el sistema jurídico: el Ministerio
Público, las partes procesales, los sujetos activos y pasivos, los terceros y su
intervención, y el litisconsorcio. El Ministerio Público se erige como una institución
crucial en el sistema de justicia, actuando como representante de la sociedad y
defensor de la legalidad. Su papel es esencial en el proceso penal, pero también
interviene en otras ramas del derecho cuando el interés público está en juego. La
función del Ministerio Público está intrínsecamente ligada a la noción de las partes
procesales, ya que en muchos casos actúa como una de ellas, especialmente en el
ámbito penal. Las partes procesales son los actores principales en cualquier litigio.
Tradicionalmente, se identifican como demandante y demandado en el proceso civil,
o como acusación y defensa en el proceso penal. Estas partes son las que tienen un
interés directo en el resultado del proceso y son las que impulsan la acción judicial.
La distinción entre las partes y su papel en el proceso nos lleva a considerar los
conceptos de sujetos activos y pasivos. Los sujetos activos y pasivos se definen en
función de su posición en la relación jurídica sustancial que da origen al proceso. El
sujeto activo es aquel que ejerce la acción o reclama un derecho, mientras que el
sujeto pasivo es contra quien se dirige la acción o de quien se exige el cumplimiento
de una obligación. Esta categorización es fundamental para entender la dinámica del
proceso y cómo se estructuran las relaciones entre las partes. Sin embargo, no todos
los que participan en un proceso judicial son necesariamente partes principales. Aquí
es donde entra en juego la figura de los terceros y su intervención. Los terceros son
aquellos que, sin ser parte original en el proceso, pueden verse afectados por el
resultado del mismo o tienen un interés legítimo en su desenlace. La intervención de
terceros puede tomar diversas formas, desde la intervención voluntaria hasta la
forzosa, y puede alterar significativamente el curso del proceso. Por último, el
litisconsorcio representa una situación especial dentro de la configuración de las
partes procesales. Se produce cuando existe una pluralidad de partes en una misma
posición procesal, ya sea en el lado activo o pasivo. El litisconsorcio puede ser
necesario, cuando la ley o la naturaleza de la relación jurídica exigen la presencia de
todas las partes, o voluntario, cuando se forma por la libre voluntad de los litigantes.
Estos cinco elementos - Ministerio Público, partes procesales, sujetos activos y
pasivos, terceros y su intervención, y litisconsorcio - están interconectados de manera
compleja en el tejido del proceso judicial. El Ministerio Público puede actuar como
parte procesal en ciertos casos, mientras que en otros puede intervenir como un
tercero interesado. Los sujetos activos y pasivos son categorías que ayudan a definir
las posiciones de las partes procesales, pero estas posiciones pueden multiplicarse y
complicarse en situaciones de litisconsorcio. La intervención de terceros añade otra
capa de complejidad, ya que estos pueden alinearse con una de las partes originales
o mantener una posición independiente.
II. MINISTERIO PÚBLICO
REPRESENTA AL ESTADO
El Ministerio Público en Perú desempeña un papel fundamental en la representación
del Estado, gracias a su autonomía y las funciones asignadas por la Ley Orgánica
del Ministerio Público, Decreto Legislativo Nº 052. Entre sus funciones más
destacadas se encuentran la defensa de la legalidad y la moral pública. En este
contexto, el Ministerio asegura que tanto la administración pública como los
ciudadanos cumplan con las normas establecidas, además de velar por la integridad
y la ética en el ámbito público.
Por otro lado, el Ministerio Público tiene la responsabilidad exclusiva de iniciar y
dirigir el proceso penal, desde su inicio hasta su conclusión, actuando en
representación de la sociedad. Esta tarea es crucial, ya que permite que el sistema
judicial funcione de manera eficiente y justa, garantizando que los delitos sean
perseguidos y sancionados adecuadamente.
Además, este organismo desempeña un papel protector hacia los sectores más
vulnerables de la sociedad, como los menores e incapaces. Al representar a estos
grupos en juicio, el Ministerio Público defiende sus intereses y derechos,
asegurando que sean tratados con justicia y respeto.
Aunque colabora estrechamente con el sistema judicial, el Ministerio Público
mantiene su independencia, lo que es esencial para ejercer su labor sin recibir
influencias externas. Esta independencia le permite reflejar los intereses del Estado
de manera imparcial y objetiva, garantizando que las acciones realizadas estén
alineadas con los principios de justicia y legalidad.
Finalmente, la entidad no solo se limita a su rol judicial, sino que también tiene
iniciativa legislativa. Esta capacidad le permite proponer proyectos de ley y
reglamentos, especialmente en áreas donde la legislación existente es insuficiente.
De esta forma, el Ministerio Público contribuye activamente al desarrollo de
políticas públicas y a la evolución legislativa del país, promoviendo reformas que
benefician el interés público.
ATRIBUCIONES
El Ministerio Público en Perú desempeña un rol crucial en la defensa de la legalidad
y los intereses públicos, actuando como representante de la sociedad en juicios para
defender a la familia, menores e incapaces, además de supervisar la moral pública.
Esta institución está encargada de la persecución del delito y la reparación civil, al
mismo tiempo que asegura la prevención del delito.
Además, posee autonomía funcional, permitiéndole actuar con independencia en
el ejercicio de sus funciones, aunque siempre dentro de un sistema jerárquico en el
que debe seguir instrucciones superiores. Por otro lado, el Ministerio Público tiene la
facultad de solicitar información a diversas entidades gubernamentales y
autónomas para el ejercicio eficaz de sus funciones, aunque existen ciertas
restricciones relacionadas con la seguridad nacional.
Otra prerrogativa significativa es la iniciativa legislativa. El Fiscal de la Nación puede
proponer proyectos de ley al Presidente y emitir opiniones sobre proyectos de
ley que tengan relación con el sistema judicial y el propio Ministerio Público.
Paralelamente, supervisa la etapa policial del proceso investigativo del delito,
orientando la recopilación de pruebas y asegurando que se cumplan las disposiciones
legales.
Es también garante del derecho de defensa, interviniendo tan pronto como se
informa sobre la detención de una persona para asegurar su derecho a una defensa
adecuada. En cuanto a la titularidad de la acción penal, el Ministerio Público es el
titular de la acción penal pública, ejerciendo esta acción de oficio, a instancia de parte
agraviada o mediante acción popular en casos específicos.
Los miembros del Ministerio Público gozan de ciertas prerrogativas y un sistema
de pensiones similar al de los miembros del Poder Judicial, lo que refuerza su
estabilidad y autonomía. Incluso durante estados de excepción, su actividad no se
interrumpe, garantizando la defensa continua del orden legal y los derechos de los
ciudadanos.
El proceso de juramentación y nombramiento de los fiscales es formal y requiere
la ratificación del Senado para cargos superiores como el Fiscal de la Nación,
asegurando así un proceso riguroso y transparente para la ocupación de estos
roles esenciales.
ACCIÓN PENAL
De acuerdo con la Ley Orgánica del Ministerio Público (Decreto Legislativo Nº 052),
existen diversas situaciones en las que los fiscales están obligados a ejercer la
acción penal, lo que refleja la importancia de su rol en la justicia penal. En primer
lugar, en lo que respecta a los delitos de acción pública, los fiscales deben iniciar
la acción penal de oficio, es decir, automáticamente, cuando tienen conocimiento de
la comisión de un delito, sin necesidad de una denuncia particular. Por otro lado, en
aquellos casos donde el delito permite la intervención de la víctima o de un
tercero con interés legítimo, la acción penal puede ser iniciada a petición de estas
partes, lo cual generalmente se aplica a delitos que, aunque afectan intereses
privados, también son de interés público.
Además, existe la figura de la acción popular, que permite a cualquier ciudadano
iniciar una acción penal en algunos tipos de delitos. Esta posibilidad subraya la
participación ciudadana en la vigilancia y aplicación de la justicia penal.
En otro aspecto, los fiscales tienen la facultad, bajo el principio de oportunidad
regulado en el Código Procesal Penal, de abstenerse de ejercer la acción penal o
de cesar un proceso en curso bajo ciertas condiciones. Este principio se aplica, por
ejemplo, cuando el delito no afecta significativamente el interés público o cuando el
daño causado puede ser reparado de otra manera, lo que muestra un enfoque
pragmático y adaptativo en la administración de justicia.
El Ministerio Público tiene la misión de velar por la correcta aplicación de la ley, la
defensa del orden jurídico, y la protección de los derechos de los ciudadanos,
así como de los intereses públicos y sociales. Esto implica actuar con objetividad y
liderar la investigación del delito desde sus etapas preliminares, asegurando que
la justicia se sirva de manera equitativa y eficiente.
ATRIBUCIONES PROCESALES
El análisis de las atribuciones procesales del Ministerio Público en Perú, según la Ley
Orgánica del Ministerio Público, Decreto Legislativo Nº 052, evidencia que este
órgano desempeña un papel fundamental en el sistema de justicia del país,
especialmente en los ámbitos penal, civil y contencioso-administrativo. En primer
lugar, el Ministerio Público es el titular de la acción penal pública, lo que implica
que tiene la responsabilidad exclusiva de iniciar y llevar adelante los procesos
penales, actuando siempre en defensa de la legalidad y del interés público.
Por otro lado, desde la etapa policial, el Ministerio Público tiene la tarea crucial de
supervisar la investigación del delito. Esta supervisión incluye orientar la
recolección de pruebas y asegurar que se respeten todas las disposiciones legales
aplicables, lo que garantiza un proceso justo y equitativo. Además, en el ámbito
judicial, los fiscales del Ministerio Público desempeñan múltiples funciones. Estas
incluyen la presentación de acusaciones, la actuación de pruebas y la interposición
de recursos, involucrándose así en todas las fases del proceso penal, desde la
investigación preliminar hasta la etapa de juicio.
Además, el Ministerio Público interviene en procesos que afectan a la familia,
menores de edad, incapaces y otros grupos vulnerables. Esta intervención
asegura la protección de sus derechos e intereses, reflejando su compromiso con los
sectores más delicados de la sociedad. En paralelo, este órgano puede ejercer
acciones civiles y participar en litigios contencioso-administrativos cuando
estos involucren intereses públicos o el cumplimiento de las leyes, ampliando
así su campo de actuación más allá del área penal.
En cuanto a la iniciativa legislativa, el Ministerio Público posee la facultad de
proponer proyectos de ley relacionados con sus áreas de competencia. Esto
permite que el órgano tenga un papel activo en la formulación de políticas legales que
afectan el orden público y la administración de justicia, influyendo significativamente
en la legislación peruana.
Una de las atribuciones más amplias y significativas del Ministerio Público es la
defensa de la legalidad y los derechos constitucionales. Esta función incluye la
capacidad de intervenir en cualquier situación donde estos derechos estén en riesgo,
como en casos de acciones de amparo o hábeas corpus, subrayando su función
esencial en la promoción de la justicia y la protección de la sociedad.
FUNDAMENTOS LEGALES Y CONSTITUCIONALES
Artículo 1: El Ministerio Público es el organismo autónomo del Estado que tiene
como funciones principales la defensa de la legalidad, los derechos ciudadanos y
los intereses públicos, la representación de la sociedad en juicio, para los efectos
de defender a la familia, a los menores e incapaces y el interés social, así como para
velar por la moral pública; la persecución del delito y la reparación civil. También
velará por la prevención del delito dentro de las limitaciones que resultan de la
presente ley y por la independencia de los órganos judiciales y la recta administración
de justicia y las demás que le señalen la Constitución Política del Perú y el
ordenamiento jurídico de la Nación. (Ley Orgánica del ministerio Público, Art.1,
1981)
Artículo 158.- El Ministerio Público es autónomo. El Fiscal de la Nación lo preside.
Es elegido por la Junta de Fiscales Supremos. El cargo de Fiscal de la Nación dura
tres años, y es prorrogable, por reelección, sólo por otros dos. Los miembros del
Ministerio Público tienen los mismos derechos y prerrogativas y están sujetos a las
mismas obligaciones que los del Poder Judicial en la categoría respectiva. Les afectan
las mismas incompatibilidades. Su nombramiento está sujeto a requisitos y
procedimientos idénticos a los de los miembros del Poder Judicial en su respectiva
categoría. (Constitución Política del Perú, Art.158, 1993)
Según la Constitución Política del Perú, Art.159, (1993) Corresponde al Ministerio
Público:
1. Promover de oficio, o a petición de parte, la acción judicial en defensa de la
legalidad y de los intereses públicos tutelados por el derecho.
2. Velar por la independencia de los órganos jurisdiccionales y por la recta
administración de justicia.
3. Representar en los procesos judiciales a la sociedad.
4. Conducir desde su inicio la investigación del delito. Con tal propósito, la Policía
Nacional está obligada a cumplir los mandatos del Ministerio Público en el ámbito
de su función.
5. Ejercitar la acción penal de oficio o a petición de parte.
6. Emitir dictamen previo a las resoluciones judiciales en los casos que la ley
contempla.
7. Ejercer iniciativa en la formación de las leyes; y dar cuenta al Congreso, o al
Presidente de la República, de los vacíos o defectos de la legislación.
Artículo 160.- El proyecto de presupuesto del Ministerio Público se aprueba por la
Junta de Fiscales Supremos. Se presenta ante el Poder Ejecutivo y se sustenta en
esa instancia y en el Congreso. (Constitución Política del Perú, Art.160,1993)
III. LAS PARTES
Las partes procesales son los sujetos que intervienen en un proceso judicial, con
intereses opuestos, y que buscan una resolución por parte del órgano jurisdiccional.
Estas partes son esenciales para la existencia del proceso, ya que son quienes
plantean la controversia ante un tribunal para que éste la resuelva, las cuales son:
● Demandante: Es la parte que inicia el proceso judicial al presentar una
demanda ante el tribunal y busca obtener una resolución favorable respecto a
su pretensión.
● Demandado: Es la parte contra la cual se dirige la demanda presentada por el
actor y debe responder a las pretensiones del demandante, defendiendo sus
propios intereses además de argumentar en contra de las afirmaciones de la
otra parte.
Las partes deben tener capacidad procesal, es decir, la aptitud para comparecer
en juicio y actuar en él; esta capacidad se presume en las personas mayores de edad
y en las personas jurídicas debidamente representadas. Además, deben demostrar
un interés jurídico en el asunto, lo que significa que tienen un derecho o una
situación jurídica que puede ser afectada por la resolución del tribunal.
La importancia de las partes en un proceso se lleva a cabo con la garantía del debido
proceso, es decir que se le respeten sus derechos procesales y que se le brinde
la oportunidad de ser oídos y de presentar pruebas, así mismo deben aportar los
elementos necesarios para que el tribunal pueda dictar una resolución justa y eficaz.
● Definición Doctrinaria
Para Eduardo J. Cuture, nos dice que las partes procesales son:
“Normalmente, un actor y un demandado. Eventualmente los terceros pueden
o deben asumir la condición de partes en los casos previstos en la ley. Es decir
que las partes principalmente son típicamente el actor ( la persona o entidad
que inició el caso presentando una demanda) y el demandando ( la persona o
entidad contra quien se presenta la demanda Sin embargo, existen situaciones
específicas, contempladas por la legislación, en las que terceros, que
inicialmente no son parte del proceso, pueden ser llamados a participar. Estos
terceros pueden involucrarse voluntariamente o pueden ser obligados a asumir
la condición de partes debido a la relevancia de sus intereses en el caso o por
otras razones legales establecidas.
- Fundamentos legales.
IV. SUJETOS ACTIVOS Y PASIVOS
En el ámbito jurídico, los sujetos activos y pasivos son figuras fundamentales
que se definen por su posición en una relación jurídica, ya sea sustantiva o
procesal.
Sujeto activo: Es aquel que ejerce la acción o reclama un derecho. En el contexto
procesal, generalmente se identifica como el demandante en un proceso civil o el
acusador en un proceso penal. El sujeto activo es quien inicia el proceso judicial,
buscando la tutela de sus derechos o intereses legítimos.
Sujeto pasivo: Es contra quien se dirige la acción o de quien se exige el
cumplimiento de una obligación. En términos procesales, suele ser el demandado
en un proceso civil o el acusado en un proceso penal. El sujeto pasivo es quien
debe responder a la acción iniciada por el sujeto activo.
Es importante destacar que estos roles no son estáticos y pueden variar según el
tipo de proceso o incluso dentro del mismo proceso en diferentes etapas, como en
el caso de reconvenciones o recursos.
Definición Doctrinaria
A) Según Kelsen, en su obra "Teoría pura del derecho", desarrolla un análisis
profundo de los sujetos jurídicos. Para Kelsen, toda norma jurídica establece
una relación entre al menos dos sujetos: uno activo y otro pasivo. El sujeto
activo, es el titular del derecho subjetivo, es decir, aquel a quien la norma
jurídica faculta para exigir de otro una determinada conducta. Por otro lado, el
sujeto pasivo es aquel a quien la norma impone el deber jurídico
correspondiente. Kelsen enfatiza que estos roles son relativos y dependen de
la norma jurídica en cuestión. Un mismo individuo puede ser sujeto activo en
una relación jurídica y pasivo en otra.
B) Según Couture, en sus "Fundamentos del Derecho Procesal Civil", aborda
los sujetos activos y pasivos desde una perspectiva procesal. Para Couture,
estos sujetos son las partes en el proceso judicial. El sujeto activo, en la visión
de Couture, es quien promueve la actuación del órgano jurisdiccional mediante
el ejercicio del derecho de acción. Este sujeto busca la tutela jurídica del
Estado para la protección de sus derechos o intereses. El sujeto pasivo, por
su parte, es aquel contra quien se dirige la pretensión contenida en la
demanda. Couture destaca que el sujeto pasivo tiene derecho a la defensa y a
ser oído en el proceso. Couture subraya la importancia del principio de igualdad
procesal, según el cual ambos sujetos, activo y pasivo, deben tener las mismas
oportunidades de actuación en el proceso, independientemente de su posición
inicial.
V. LOS TERCEROS Y INTERVENCIÓN
En el ámbito del derecho procesal, los terceros son aquellas personas que, sin ser
inicialmente parte en un proceso judicial, pueden verse afectadas por el resultado del
mismo o tienen un interés legítimo en su desenlace. A diferencia de las partes
principales (demandante y demandado), los terceros no son sujetos originarios de la
relación procesal, pero pueden llegar a participar en ella bajo ciertas circunstancias.
La intervención es el mecanismo procesal que permite a estos terceros incorporarse
al proceso en curso. Esta participación puede darse de diversas formas, dependiendo
del tipo de interés que el tercero tenga en el litigio y de las disposiciones legales
aplicables. Las formas más comunes de intervención son:
1. Intervención voluntaria: Cuando el tercero decide por iniciativa propia participar
en el proceso para defender sus intereses.
2. Intervención forzosa: Cuando una de las partes originales o el juez llama al
tercero a participar en el proceso.
3. Intervención adhesiva: El tercero se une a una de las partes principales para
apoyar su posición.
4. Intervención principal: El tercero ingresa al proceso reclamando un derecho
propio, incompatible con las pretensiones de las partes originales.
La intervención de terceros en un proceso judicial tiene como objetivo principal
garantizar que todas las personas cuyos derechos o intereses puedan verse
afectados por la sentencia tengan la oportunidad de ser oídas y de defender su
posición.
Definicion Doctrinal
● Según Liebman, en su obra "Manual de Derecho Procesal Civil", desarrolla una
teoría comprehensiva sobre la intervención de terceros. Para Liebman, la
intervención es una manifestación del principio de economía procesal y de la
necesidad de evitar sentencias contradictorias. Liebman distingue entre
intervención voluntaria y forzosa. En la intervención voluntaria, el tercero
ingresa al proceso por su propia iniciativa, ya sea para hacer valer un derecho
propio (intervención principal) o para apoyar la posición de una de las partes
(intervención adhesiva). En la intervención forzosa, el tercero es llamado al
proceso por una de las partes o por orden del juez. El autor italiano enfatiza
que la intervención de terceros sirve para ampliar el objeto del proceso,
permitiendo una resolución más completa y justa de la controversia. Además,
sostiene que la intervención es una garantía del derecho de defensa, ya que
permite a los terceros proteger sus intereses que podrían verse afectados por
la sentencia
Según Chiovenda, en su obra "Instituciones de Derecho Procesal Civil",
ofrece una perspectiva fundamental sobre la intervención de terceros. Para
este jurista italiano, la intervención es una expresión del principio de la
extensión de los límites subjetivos de la cosa juzgada. Chiovenda clasifica la
intervención en principal y accesoria (o adhesiva). La intervención principal
ocurre cuando el tercero alega un derecho propio incompatible con el de las
partes originales. La intervención accesoria se da cuando el tercero apoya la
posición de una de las partes, sin alegar un derecho propio. El autor destaca
que la intervención sirve para evitar el perjuicio que podría derivarse para el
tercero de una sentencia dictada inter alios. Además, Chiovenda señala que la
intervención contribuye a la economía procesal al permitir resolver en un solo
juicio cuestiones que de otro modo requerirían múltiples procesos.
Fundamentos legales
De acuerdo con el artículo 97 del Código Procesal Civil, se tiene que:
Intervención coadyuvante
Quien tenga con una de las partes una relación jurídica sustancial, a la que no deban
extenderse los efectos de la sentencia que resuelva las pretensiones controvertidas
en el proceso, pero que pueda ser afectada desfavorablemente si dicha parte es
vencida, puede intervenir en el proceso como coadyuvante de ella.
Según el artículo 98 del Código Procesal Civil, se tiene que:
Intervención litisconsorcial
Quien se considere titular de una relación jurídica sustancial a la que presumiblemente deban
extenderse los efectos de una sentencia, y que por tal razón estuviera legitimado para
demandar o haber sido demandado en el proceso, puede intervenir como litisconsorte de una
parte, con las mismas facultades de ésta.
De acuerdo con el artículo 99 del Código Procesal Civil, se tiene que:
Intervención excluyente principal
Quien pretenda, en todo o en parte, ser declarado titular del derecho discutido, puede
intervenir formulando su exigencia contra demandante y demandado.
Esta intervención sólo será admisible antes de la expedición de sentencia en primera
instancia.
VI. LITISCONSORCIO
Es una figura jurídico-procesal que se produce cuando en un juicio o proceso existen
2 o más personas que litigan en forma conjunta que requieren una decisión uniforme
para todos.
Tiene como objeto reunir diversos motivos o causas para que procedan a ser juzgadas
con menor actividad y gasto. También asegura una relación uniforme para evitar
resoluciones contradictorias.
Clasificación:
- Litisconsorcio Activo y Pasivo
De acuerdo con el artículo 92 del Código Procesal Civil, tenemos
a) Litisconsorcio activo: Existen dos o más demandantes y un demandado.
b) Litisconsorcio pasivo : Existen dos o más demandados y un demandante.
Hay litisconsorcio cuando dos o más personas litigan en forma conjunta como
demandantes y demandados, tienen la misma pretensión, sus pretensiones son
conexas y la sentencia a expedirse al respecto puede afectar a la otra. Es decir, en
un litisconsorcio se presentan una parte demandante compuesta por un grupo de
personas y del otro lado la parte demandada compuesta también por otro grupo de
personas. Componiendo los grupos de personas una misma parte por tener derechos
e intereses en común.
- Litisconsorcio necesario
De acuerdo con el artículo 93 del Código Procesal Civil, tenemos que:
Cuando la decisión a recaer en el proceso afecta de manera uniforme a todos los
litisconsortes, sólo será expedida válidamente si todos comparecen en el proceso,
según se trate de litisconsorcio activo o pasivo, respectivamente, salvo disposición
legal en contrario. La figura procesal del litisconsorcio necesario también conocida
como obligatoria, y surge cuando la relación del derecho sustancial, sobre la cual
debe pronunciarse el juez, está integrada por una pluralidad de sujetos, bien sea
activos o pasivos.
Es decir, al tener las partes demandante y demandada, compuestas por grupos de
personas, derechos e intereses en común que la decisión que tome el juez los
afectará por igual.
- Litisconsorcio Facultativo:
De acuerdo con el artículo 94 del Código Procesal Civil, tenemos que:
Los litisconsortes facultativos serán considerados como litigantes independientes. Los
actos de cada uno de ellos no favorecen ni perjudican a los demás, sin que por ello
se afecte la unidad del proceso.
Esta figura opera cuando en un proceso, de manera voluntaria, litiguen dos o más
personas en forma conjunta porque sus pretensiones son conexas, produciendo una
acumulación de pretensiones. Nótese que la creación de este litisconsorcio es por
voluntad de partes y no por una exigencia legal, como sucede en el caso del
litisconsorcio necesario. No es un litisconsorte propiamente dicho porque no hay
comunidad de suertes, como lo sería en el necesario, sino lo que existe es. Una
pluralidad de partes que aprovechan el procedimiento para discutir
independientemente sus pretensiones. (Ledesma Narváez, 2008, p. 354) Facultades
del juez:
- Incorporación de oficio (art. 95 CPC)
a) Considera evidente del escrito o contestación de la demanda.
b) Procede a devolver la demanda si le hace falta datos que son
necesarios para incorporar el litisconsorcio.
c) Puede suspender el proceso si aprecia el defecto por una denuncia o
de oficio.
- Audiencia complementaria (art. 96 CPC)
a) Solo si ya se realizó la audiencia de pruebas.
b) El juez fijará la fecha y hora para la audiencia complementaria de
pruebas en un máximo de 20 días
Fundamentos legales:
En el sistema legal peruano, el litisconsorcio se encuentra regulado en el Código
Procesal Civil, el cual es necesario y se basa en la preservación socialización del
proceso y el derecho a la tutela jurisdiccional efectiva. De esta manera se busca la
defensa de todas las partes involucradas en un proceso legal. Además, permite que
varias personas con reclamos relacionados se presenten juntas en el juicio, para que
cada uno de ellos pueda escuchar los fundamentos legales afectados y dar solución
al caso.
Jurisprudencia
EXP.N° 01024 – 2021-PA/TC
1. Demanda de Amparo: Pedro Iván Luna Abanto interpuso una demanda de
amparo solicitando la nulidad de la Disposición Superior 138-2016-MP-1FSP-DF-
SANTA, emitida por el fiscal adjunto superior de la Primera Fiscalía Superior Penal
del Distrito Fiscal del Santa. Esta disposición declaró infundado el recurso de
elevación de actuados y confirmó una disposición anterior que dispuso no formalizar
ni continuar con la investigación preparatoria por el delito de libramiento indebido
contra Víctor Hugo Collantes Fournier.
2. Resoluciones Judiciales Previas:
- El Segundo Juzgado Especializado en lo Civil de Chimbote declaró infundada la
demanda, señalando que la resolución fiscal cuestionada expresaba
adecuadamente las razones por las cuales la conducta del denunciado no
encuadraba dentro del tipo penal de libramiento indebido.
- La Primera Sala Civil de la Corte Superior de Justicia del Santa confirmó esta
decisión.
Fundamentos del Tribunal Constitucional
1. Control Constitucional de los Actos del Ministerio Público: El Tribunal
Constitucional establece que el Ministerio Público debe ejercitar sus funciones
dentro de los márgenes de discrecionalidad permitidos por la Constitución, sin
incurrir en arbitrariedades. Se resalta la importancia de la debida motivación en las
resoluciones fiscales para garantizar la tutela procesal efectiva.
2. Derecho a la Motivación: Se enfatiza que las decisiones del Ministerio Público
deben estar debidamente motivadas, es decir, deben expresar las razones y
justificaciones objetivas basadas en hechos y en el ordenamiento jurídico. La falta
de una motivación adecuada puede constituir una decisión arbitraria e
inconstitucional.
Análisis del Caso Concreto
1. *Argumentos del Demandante*: Pedro Iván Luna Abanto alegó que la disposición
fiscal estaba mal motivada, basándose en un hecho falso (que los cheques fueron
entregados en garantía y no con fines cambiarios).
2. *Evaluación del Tribunal Constitucional*: El Tribunal analizó la disposición
cuestionada y concluyó que la motivación proporcionada por el fiscal fue adecuada.
Los cheques no fueron utilizados como instrumento de pago, sino para asegurar el
pago de una deuda (fines de garantía), lo cual estaba debidamente explicado en la
resolución fiscal.
Decisión
El Tribunal Constitucional decidió declarar infundada la demanda de amparo de
Pedro Iván Luna Abanto. La sentencia reafirma la importancia de la motivación
adecuada en las resoluciones fiscales y la conformidad de la disposición
cuestionada con los estándares constitucionales de motivación y tutela procesal
efectiva.
CONCLUSIONES
- Los sujetos activos y pasivos son elementos fundamentales en la relación jurídica,
definiendo roles cruciales en los procesos legales. Su distinción es esencial para
comprender la dinámica de los procedimientos judiciales, donde el sujeto activo inicia
la acción y el pasivo responde a ella. Sin embargo, es importante reconocer la
flexibilidad de estos roles, que pueden cambiar según las circunstancias del proceso.
Las perspectivas de Kelsen y Couture enriquecen nuestra comprensión, enfatizando
tanto el aspecto normativo como el procesal. Kelsen destaca la relatividad de estos
roles en relación con la norma jurídica, mientras que Couture subraya la importancia
de la igualdad procesal. En conjunto, estas visiones nos proporcionan una
comprensión integral de los sujetos activos y pasivos en el derecho]
- La intervención de terceros en el proceso judicial es un mecanismo crucial que
equilibra la justicia y la eficiencia procesal. Permite a individuos no originalmente parte
del litigio proteger sus intereses potencialmente afectados por la sentencia. Tanto
Liebman como Chiovenda subrayan su importancia para la economía procesal y la
prevención de sentencias contradictorias. Liebman enfatiza la intervención como
garantía del derecho de defensa, mientras Chiovenda la vincula a la extensión de los
límites subjetivos de la cosa juzgada. Ambos autores coinciden en que la intervención
amplía el objeto del proceso, permitiendo una resolución más completa y justa. En
esencia, esta figura procesal asegura que todas las voces relevantes sean
escuchadas, contribuyendo a una administración de justicia más integral y eficaz.
- La participación de las partes procesales es fundamental para la resolución de un
conflicto, ya que son quienes presentan las pruebas, argumentan sus posiciones y
se someten al juicio del tribunal. Asi mismo, la correcta identificación de las partes es
crucial para garantizar un proceso justo y equitativo.
- El litisconsorcio es una figura legal que permite la participación de múltiples partes en
un mismo proceso judicial y de esta manera resolver en un solo proceso controversias
que involucran a varias partes relacionadas, evitando la multiplicidad de juicios.
REFERENCIAS BIBLIOGRÁFICAS
- Vélez-Sáenz, J. (1988). La teoria pura del derecho de hans kelsen. Cuadernos
de FilosofíA Latinoamericana/Cuadernos de Filosofía Latinoamericana, 77-108.
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- Eduardo J. Couture. (1942). Fundamento del Proceso
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- Navarrete, M. P. (2000). Derecho penal. Parte general: 2. Teoría jurídica
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- Ley 23230. (1981, 18 marzo). Ley Orgánica del Ministerio Público.
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- Art. 158 - 160. (1993, 29 diciembre). Constitución Política del Perú.
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- Enrico Tullio Liebman. (1986). Manual de Derecho Procesal Civil.
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-Giuseppe Chiovenda. (s. f.). Instituciones de Derecho Procesal Civi.
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