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Jose Angel Buesa

Poemas
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Poema Del Fracaso Balada Del Loco Amor

Mi corazón, un día, tuvo un ansia suprema, I


que aún hoy lo embriaga cual lo embriagara ayer; No, nada llega tarde, porque todas las cosas
Quería aprisionar un alma en un poema, tienen su tiempo justo, como el trigo y las rosas;
y que viviera siempre... Pero no pudo ser. sólo que, a diferencia de la espiga y la flor,
cualquier tiempo es el tiempo de que llegue el amor.
Mi corazón, un día, silenció su latido, No, Amor no llega tarde. Tu corazón y el mío
y en plena lozanía se sintió envejecer; saben secretamente que no hay amor tardío.
Quiso amar un recuerdo más fuerte que el olvido Amor, a cualquier hora, cuando toca a una puerta,
y morir recordando... Pero no pudo ser. la toca desde adentro, porque ya estaba abierta.
Y hay un amor valiente y hay un amor cobarde,
Mi corazón, un día, soñó un sueño sonoro, pero, de cualquier modo, ninguno llega tarde.
en un fugaz anhelo de gloria y de poder;
Subió la escalinata de un palacio de oro II
y quiso abrir las puertas... Pero no pudo ser. Amor, el niño loco de la loca sonrisa,
viene con pasos lentos igual que viene a prisa;
Mi corazón, un día, se convirtió en hoguera, pero nadie está a salvo, nadie, si el niño loco
por vivir plenamente la fiebre del placer; lanza al azar su flecha, por divertirse un poco.
Ansiaba el goce nuevo de una emoción cualquiera, Así ocurre que un niño travieso se divierte,
un goce para el solo... Pero no pudo ser. y un hombre, un hombre triste, queda herido de
muerte.
Y hoy llegas tu a mi vida, con tu sonrisa clara, Y más, cuando la flecha se le encona en la herida,
con tu sonrisa clara, que es un amanecer; porque lleva el veneno de una ilusión prohibida.
y ante el sueño más dulce que nunca antes soñara, Y el hombre arde en su llama de pasión, y arde, y
quiero vivir mi sueño... Pero no puede ser. arde
Y ni siquiera entonces el amor llega tarde.
Y he de decirte adiós para siempre, querida,
sabiendo que te alejas para nunca volver, III
Quisiera retenerte para toda la vida... No, yo no diré nunca qué noche de verano
Pero no puede ser! Pero no puede ser! me estremeció la fiebre de tu mano en mi mano.
No diré que esa noche que sólo a ti te digo
se me encendió en la sangre lo que soñé contigo.
No, no diré esas cosas, y, todavía menos,
la delicia culpable de contemplar tus senos.
Y no diré tampoco lo que vi en tu mirada,
que era como la llave de una puerta cerrada.
Nada más. No era el tiempo de la espiga y la flor,
y ni siquiera entonces llegó tarde el amor
Poema De La Despedida

Te digo adiós si acaso te quiero todavía


Quizás no he de olvidarte... Pero te digo adiós
No se si me quisiste... No se si te quería
El Gran Amor
O tal vez nos quisimos demasiado los dos.
Un gran amor, un gran amor lejano
Este cariño triste y apasionado y loco
es algo así como la enredadera
Me lo sembré en el alma para quererte a tí.
que no quisiera florecer en vano
No se si te amé mucho... No se si te amé poco,
y sigue floreciendo aunque no quiera.
Pero si sé que nunca volveré a amar así.
Un gran amor se nos acaba un día
y es tristemente igual a un pozo seco,
Me queda tu sonrisa dormida en mi recuerdo
pues ya no tiene el agua que tenía
Y el corazón me dice que no te olvidaré.
pero le queda todavía el eco.
Pero al quedarme solo... Sabiendo que te pierdo,
Tal vez empiezo a amarte como jamás te amé.
Y, en ese gran amor, aquel que ama
compartirá el destino de la hoguera,
Te digo adiós y acaso con esta despedida
que lo consume todo con su llama
Mi más hermoso sueño muere dentro de mí.
porque no sabe arder de otra manera.
Pero te digo adiós para toda la vida,
Aunque toda la vida siga pensando en tí.

Oasis

Así como un verdor en el desierto,


con sombra de palmeras y agua caritativa,
quizás ser tu amor lo que me sobreviva,
viviendo en un poema después que yo haya muerto.
En ese canto, cada vez más mío,
voces indiferentes repetirán mi pena, que no conduce a parte alguna.
y tú has de ser entonces como un rastro en la arena,
casi como una nube que pasas sobre un río... Sentir más sed en cada fuente
y ver más sombra en cada abismo,
Tú serás para todos una desconocida, en este amor que es siempre el mismo,
tú que nunca sabrás cómo he sabido amarte; pero que siempre es diferente.
y alguien, tal vez, te buscará en mi arte,
y al no hallarte en mi arte, te buscará en mi vida. Porque en sordo desacuerdo
de lo soñado y lo vivido,
Pero tú no estarás en las mujeres siempre, del fondo del olvido,
que alegraron un día mi tristeza de hombre: nace la muerte de un recuerdo.
Como oculté mi amor sabré ocultar tu nombre,
y al decir que te amo, nunca diré quién eres. Y en esta angustia que no cesa,
que toca el alma y no la toca,
Y dirán que era falsa mi pasión verdadera, besar la sombra de otra boca
que fue sólo un ensueño la mujer que amé tanto; en cada boca que se besa.
o dirán que era otra la que canté en mi canto,
otra, que nunca amé ni conocí siquiera

Y así será mi gloria lo que fue mi castigo,


porque, como un verdor en el desierto,
tu amor me hará vivir después que yo haya muerto,
pero cuando yo muera, tú morirás conmigo!

Poema del Poema

Quizás pases con otro que te diga el oído


esas frases que nadie como yo te dirá;
y, ahogando para siempre mi amor inadvertido
!te amare mas que nunca....y jamás lo sabrás! Canción para la Esposa Ajena
La desolada estrofa, como si fuera un ala,
voló sobre el silencio...Y tu estabas allí: Tal vez guardes mi libro en alguna gaveta,
Allí en el más oscuro rincón de aquella sala, sin que nadie descubra cual relata su historia,
estabas tú, escuchando mis versos para tí. pues será simplemente, los versos de un poeta,
tras de arrancar la pagina de la dedicatoria...
Y tú, la inaccesible mujer de ese poema Y pasarán años... Pero acaso algún día,
que ofrece su perfume pero oculta su flor, o acaso alguna noche que estés sola en tu lecho,
quizás supiste entonces la amargura suprema abrirás la gaveta - como una rebeldía,
de quien ama la vida porque muere de amor. y leerás mi libro- tal vez como un despecho.

Y tú, que nada sabes, que tal vez ni recuerdes Y brotará un perfume de una ilusión suprema
aquellos versos tristes y amargos como el mar, sobre tu desencanto de esposa abandonada.
cerraste en un suspiro tus grandes ojos verdes, Y entonces con orgullo, marcaras la página...
los grandes ojos verdes que nunca he de olvidar. y guardarás mi libro debajo de la almohada.

Después, se irguió tu cuerpo como una primavera,


mujer hoy y mañana distante como ayer...
vi que te alejabas sin sospechar siquiera
¡que yo soy aquel hombre...y tú aquella mujer!

La Sed Insaciable

Decir adiós... La vida es eso.


Y yo te digo adiós, y sigo...
Volver a amar es el castigo
de los que amaron con exceso

Amar y amar toda la vida,


y arder en esa llama.
Y no saber por qué se ama...
Y no saber por qué se olvida...

Coger las rosas una a una,


beber un vino y otro vino,
y andar y andar por un camino
Lamentaciones de Otoño (1)

Como tantas cosas lejanas


que se acercan sin un rumor,
llegaron las primeras canas
La Puerta
y quizás el último amor.
Recuerdo bien que te cerré la puerta.
El amor que pasó de prisa,
Sé que llamaste, y sé que no te abrí...
y el que nunca llegó a pasar,
Y ahora miro la puerta, y está abierta,
entristecieron mi sonrisa
y te siento de pronto junto a mí.
igual que un ciego frente al mar.
Entraste, y no sé como, todavía;
Yo soñaba con un cariño
pero sé que este amor tiene que ser
que acaso tuve y se me fue,
como la claridad del mediodía
y me eché a llorar como un niño
en la penumbra del anochecer.
que llora sin saber por qué.
Y es tan inesperado este cariño
Hoy asoman rostros extraños
que lo rechazo y lo retengo al par,
sombríamente frente a mí:
como una madre que reprende a un niño,
Hoy llegan los años huraños
pero que llora viéndolo llorar.
diciéndome: "Estamos aquí".
Yo te cerré la puerta, y tú la abriste,
y te acercaste a mí con tímidez,
Nocturno V
con tu sonrisa de muchacha triste
que va a una fiesta por primera vez.
La noche está soñando que es azul. Todo duerme.
Un pájaro medita un trino nuevo.
Y ahora sé que el amor entró contigo,
Y yo, en la paz nocturna, no me atrevo a moverme,
mujer que, hecha de amor y para amar,
porque temo que el éxtasis se rompa si me muevo.
tienes la doble cualidad del trigo:
pan en la mesa y carne en el altar.
Mi corazón palpita en la distancia
y asciende en espirales hacia un astro que ignoro.
Y ahora me dá temor la puerta abierta,
Un vaho de silencio me envuelve de fragancia,
aunque por ella entró el amanecer...
y me dicta las sílabas de una estrofa de oro.
Pero esta vez voy a cerrar la puerta
para que no te puedas ir.. mujer.!
Estoy solo en la noche. El tiempo ya no existe.
Nada existe en la noche, que no existe tampoco.
Yo solo existo. Yo, que por ser loco y triste,
puedo soñar despierto para morirme un poco....

Lluvia Final

Mañana será nunca para todos los días.


Y lloverá en un sueño, sin lluvia y sin soñar.
Y yo iré alguna noche por las calles vacías,
mientras tú vas con otro por la orilla del mar.

Ya casi estás ausente. Qué importa este momento,


aunque llueve en la tarde, para tí y para mí;
porque las hojas secas que se van en el viento
nos dicen que hay amores que se fueron así...

Mañana estaré solo. Dios no querrá que llueva,


porque estaré más solo si llueve y tú no estás.
Después, serás el nudo de una corbata nueva,
o una esquina de menos o una cana de más. Aria de Luto

Así será. Qué importa si lo callo o lo digo. Tendrá que suceder, hoy o mañana,
Pero cuando no llueva, lloverá en mi canción. en cualquier parte y de cualquier manera,
Y, al pensar que mañana ya no estarás conmigo, --puede ser que bajando una escalera
van cayendo hojas secas sobre mi corazón... o puede ser que abriendo una ventana.
nadie sabe tampoco lo que dura el amor.
Sucederá tal día de semana,
sencillamente, sin llover siquiera,
en el banco de un parque en primavera
o en un hotel de una ciudad lejana.

Así sucederá, como un espejo


que se queda de pronto sin reflejo,
porque crece la sombra o porque sí.
y, ahogando para siempre mi amor inadvertido,
Irá de puerta en puerta un viento loco, te amare más que nunca ... y jamás lo sabrás.
y tú también te morirás un poco
con algo tuyo que se muere en mí...! Yo te amare en silencio, como algo inaccesible,
como un sueño que nunca lograré realizar;
y el lejano perfume de mi amor imposible
rozará tus cabellos ... y jamás lo sabrás.

Y si un día una lágrima denuncia mi tormento,


-- el tormento infinito que te debo ocultar --
te diré sonriente: "No es nada ... ha sido el viento".
Me enjugaré la lágrima ... ¡y jamás lo sabrás!

Celos

Ya solo eres aquella


Canción Del Amor Prohibido que tiene la costumbre de ser bella.
Ya pasó la embriaguez.
Solo tu y yo sabemos lo que ignora la gente Pero no olvido aquel deslumbramiento,
al cambiar un saludo ceremonioso y frió, aquella gloria del primer momento,
porque nadie sospecha que es falso tu desvió, al ver tus ojos por primera vez .
ni cuanto amor esconde mi gesto indiferente.
Y se que, aunque quisiera,
Solo tu y yo sabemos porque mi boca miente, no he de volverte a ver de esa manera.
la historia de un fugaz amorío; Como aquel instante de embriaguez;
y tu apenas me escuchas y yo no te sonrió... y siento celos al pensar que un día,
y aun nos arde en los labios algún beso reciente. alguien, que no te ha visto todavía,
verá tus ojos por primera vez..
Solo tu y yo sabemos que existe una simiente
germinando en la sombra de este surco vació,
porque su flor profunda no se ve, ni se siente.

Y así dos orillas tu corazón y el mío,


pues, aunque las separa la corriente de un rió,
por debajo del río se unen secretamente.

Poema Del Renunciamiento.

Pasaras por mi vida sin saber que pasaste.


Pasaras en silencio por mi amor, y al pasar,
fingiré una sonrisa, como un dulce contraste
del dolor de quererte ... y jamás lo sabrás.

Soñare con el nácar virginal de tu frente;


soñare con tus ojos de esmeraldas de mar;
soñare con tus labios desesperadamente; Así, Verte de Lejos
soñare con tus besos ... y jamás lo sabrás.
Así, verte de lejos, definitivamente.
Quizás pases con otro que te diga al oído Tu vas con otro hombre, y yo con otra mujer.
esas frases que nadie como yo te dirá; Y sí que como el agua que brota de una fuente
aquellos bellos días ya no pueden volver.
Así, verte de lejos y pasar sonriente, ¿Qué mas puedo decirte? Serás la esposa honesta
como quien ya no siente lo que sentía ayer, que abanica al marido cuando ronca la siesta:
y lograr que mi rostro se quede indiferente tras fregar los platos y tender las camas,
y que el gesto de hastío parezca de placer. te pasaras las noches sacando crucigramas...
y así, años y años, hasta que, finalmente,
Así, verte de lejos, y no decirte nada te morirás un día, como toda la gente.
ni con una sonrisa, ni con una mirada, Y voces que aun no existen sollozaran tu nombre,
y que nunca sospeches cuanto te quiero así. y cerraran tus ojos los hijos de otro hombre

Porque aunque nadie sabe lo que a nadie le digo,


la noche entera es corta para soñar contigo
y todo el día es poco para pensar en ti.

Poema del Domingo Triste

Este domingo triste pienso en ti dulcemente


y mi vieja mentira de olvido ya no miente.
Elegía Lamentable La soledad a veces es peor castigo,
ah, ¡pero qué alegre todo si estuvieras conmigo!
Desde este mismo instante seremos dos extraños Entonces no querría mirar las nubes grises
por estos pocos días, quien sabe cuantos años... formando extraños mapas de imposibles países
yo seré en tu recuerdo como un libro prohibido y el monótono ruido del agua no sería
uno de esos que nadie confiesa haber leído. el motivo secreto de mi melancolía.
Y así mañana, al vernos en la calle, al ocaso,
tu bajaras los ojos y apretaras el paso, Este domingo triste nace de algo que es mío,
y yo, discretamente, me cambiare de acera, que quizás es tu ausencia y quizás es mi hastío,
o encenderé un cigarro, como si no te viera... mientras corren las aguas por la calle en declive
y el corazón se muere de un ensueño que vive.
Seremos dos extraños desde este mismo instante
y pasaran los meses, y tendrás otro amante: La tarde pide un poco de sol, como un mendigo,
y como eres bonita, sentimental y fiel, y acaso hubiera sol si estuvieras conmigo,
quizás, andando el tiempo, te casaras con el. y tendría la tarde, fragantemente muda,
Y ya, mas que un esposo será como un amigo, el ingenuo impudor de una niña desnuda.
aunque nunca le cuentes que has soñado conmigo,
y aunque, tras tu sonrisa, de mujer satisfecha, Si estuvieras conmigo, amor que no volviste.
se te empañen los ojos, al llegar una fecha. Oh, ¡que alegre me sería este domingo triste!

Acaso, cuando llueva, recordaras un día


en que estuvimos juntos y en que también llovía.
Y quizás nunca mas te pongas aquel traje
de terciopelo verde, con adornos de encaje.
O harás un gesto mío, tal vez sin darte cuenta,
cuando dobles tu almohada con mano soñolienta.
Y domingo a domingo, cuando vayas a Misa,
de tu casa a la Iglesia, perderás tu sonrisa.

Carta de Amor 1 y 2

Aquí, sin tí, ya sé lo que es la muerte,


pero no te lo digo para no entristecerte.
Quiero que te sonrías
para que siga habiendo claridad en los días. Mi Pequeño Dolor....

Quiero que no se empañe tu mirada, Mi dolor es pequeño.


pues, si no, no habrá estrellas, ni habrá luna, ni nada. pero aún así bendigo este dolor,
que es como no soñar después de un sueño..
Y, sobre todo, lo que quiero y quiero o es como abrir un libro y encontrar una flor.
es un año que tengo doce meses de enero.
Déjame que te bendiga
Aquí llueve y no importa, pues la lluvia es tan leve mi pequeño dolor,
que al leer esta carta no sentirás que llueve. que no sabe crecer como la espiga,
porque la espiga crece sin amor.
Pero cierro los ojos y te recuerdo tanto
que casi se diría que está lloviendo llanto. Y déjame cuidar como una rosa
este dolor que nace porque sí;
este dolor pequeño que es la única cosa...
que me queda de tí...

Carta de Amor 3

Y ya ves: yo estoy solo, murmurando tu nombre,


recordando los besos que te dí y no te dí,
y acaso tú, esta tarde, le sonreíste a un hombre
que ni siquiera se parece a mí.

O puede suceder, quién sabe cuándo,


que irás entre el gentío de una calle cualquiera,
y yo sé de qué modo se le quedan mirando
a una mujer bonita que pasa por la acera.
Canción 3
Sí, tal vez siento celos, celos tristes,
Solo bajo los astros, te digo que estoy triste,
celos de no estar juntos, celos de no sé quién;
en la profunda noche de raíces de fuego.
celos de por qué sales y de cómo te vistes,
Aquí, en un agua turbia que me agranda los ojos,
que no quieren ser celos y son celos también.
con el dolor creciente de la sed de tu beso.
Y de repente no te siento mía,
Isla de locos pájaros más allá de la sombra,
o estás como más lejos de repente,
y nieblas de remotas latitudes de hielo;
y tengo la tristeza de una casa sombría
y el corazón que asciende golpeándome las venas,
donde aún sopla el perfume de una mujer ausente.
en el horror sin nombre de saber que te quiero.
Afuera está la tarde, con su gris infinito;
Sí. En la noche inclemente, solo bajo los astros,
afuera está la lluvia, calladamente cruel,
oigo oscuras campanas en el fondo del viento,
y quisiera decirte cómo te necesito...
y el rumor de los árboles recorre los caminos,
pero se me emborrona la tinta en el papel....!
y me quema los labios la sed de tu recuerdo.

Te digo que estoy triste porque no estás conmigo,


pero la noche sabe, cuántas veces ya he muerto.!
Pero al llegar ante la puerta oscura
que ni es puerta ni tiene cerradura,
se me perdió la llave o que sé yo.

Y, aunque busco la llave todavía,


de nada sirve que aparezca un día,
porque la puerta desapareció.

Música de Septiembre

Una palabra simple es suficiente.


Y aprender a cantar oyendo el río
que no sabe que canta en su corriente.
Y un buen amor, como tu amor y el mío.

Nada más de esa lágrima insincera


ni de aquella clausura en el espanto,
como el agua del pozo, que quisiera
cantar también, pero le falta el canto.

Y por una palabra que dijiste


y echó hacia atrás el frío de la nieve,
ayer la lluvia me dejaba triste
y hoy casi sonrío cuando llueve.
Poema Del Regreso
Una palabra simple y un lejano
Vengo del fondo oscuro de una noche implacable,
crepúsculo de otoño sobre el río,
y contemplo los astros con un gesto de asombro.
como mi mano, así, sobre tu mano,
Al llegar a tu puerta me confieso culpable,
y nada más para tu amor y el mío.
y una paloma blanca se me posa en el hombro.
Música fácil para el sentimiento
Mi corazón humilde se detiene en tu puerta
como el sol en el patio de la casa,
con la mano extendida como un viejo mendigo;
y que la vida pase como el viento,
y tu perro me ladra de alegría en la huerta,
que ni se ve siquiera cuando pasa.
porque, a pesar de todo, sigue siendo mi amigo.

Al fin creció el rosal aquel que no crecía


y ahora ofrece sus rosas tras la verja de hierro:
Yo también he cambiado mucho desde aquel día,
pues no tienen estrellas las noches del destierro.

Quizás tu alma esta abierta tras la puerta cerrada;


pero al abrir tu puerta, como se abre a un mendigo,
mírame dulcemente, sin preguntarme nada,
y sabrás que no he vuelto ... ¡porque estaba contigo!

Con la Simple Palabra

Con la simple palabra de hablar todos los días,


Tema de Insomnio que es tan noble que nunca llegará a ser vulgar,
voy diciendo esta cosas que casi no son mías,
Ya tengo, al fin, la llave de esa puerta así como las playas casi no son mar.
que, sin ser de salida ni de entrada, Con la simple palabra con que se cuenta un cuento,
no impide el paso cuando está cerrada que es la vejez eterna de la eterna niñez,
ni permite pasar estando abierta. la ilusión, como un árbol que se deshoja al viento,
muere con la esperanza de nacer otra vez.
Digo que tengo al fin la llave triste,
porque es triste esa llave diferente, Con simple palabra te ofrezco lo que ofreces,
que es diferente porque solamente amor que apenas llegas cuando te has ido ya:
puede abrir una puerta que no existe. Quien perfuma una rosa se equivoca dos veces,
pues la rosa se seca y el perfume se va. moscas y telarañas y barriles flotando,
arriba en la cubierta, náufragos espectrales
Con la simple palabra que arde en su propio fuego, agitando los puños hacia el puente de mando.
siento que en mí es orgullo lo que en otro es desdén:
Las estrellas no existen en las noches del ciego, Ah, las islas del trópico, los dulces archipiélagos
pero, aunque él no lo sepa, lo iluminan también. para siempre en los mapas de la mala fortuna,
y un buque torvamente rondando los murciélagos
Y así, como un arroyo que se convierte en río, mientras las mariposas vuelan hacia la luna.
y que en cada cascada se purifica más,
voy cantando este canto tan ajeno y tan mío, Viejo barco que supo que el confín no es redondo
con la simple palabra que no muere jamás! en las noches siniestras y en las albas felices,
con las anclas hundidas más y más en el fondo
como si de las anclas le nacieran raíces.

Mástiles carcomidos donde las golondrinas


reposan el otoño, como un último ultraje;
timón con verdes costras de lepras submarinas
y brújula sin norte para morir un viaje.

Vientos del sur, o lluvias o locas primaveras,


que poco importa todo para los barcos viejos;
pero un escalofrío crujía en sus maderas
al zarpar otras naves y al perderse a lo lejos.

Allí, escuchando el himno de las resacas gordas,


Poema del Amor Pequeño
vaivén de espumas negras que nunca finaliza,
se hubiera dicho un barco cargado hasta las bordas
Fue breve aquella noche. Fue breve, pero bella.
con un gran contrabando funeral de ceniza.
Poca cosa es el tiempo, que es también poca cosa,
porque nadie ha sabido lo que dura una estrella
Y allí estaba, en el puerto, con su largo letargo,
aunque todos sépamos lo que dura una cosa.
de proa hacia el olvido, muriendo hacia el poniente.
Nuestro amor de una noche fue un gran amor
Y, sin embargo un día...Ah, un día, sin embargo,
pequeño
Soplo un viento de rosas, maravillosamente.
que rodó por la sombra como un dado sin suerte,
pero nadie ha sabido lo que dura un ensueño
Era el sagrado soplo del amor que transfigura
aunque todos sepamos lo que dura la muerte.
los seres y las cosas en el tiempo sin fín
y le dió un casco nuevo con nueva arboladura
Una noche es eterna para el que no la olvida,
y nueve velas blancas al viejo bergantín.
y el tiempo nada importa para el sueño y la flor,
y, como nadie sabe lo que dura la vida,
Y así fue que en la gloria de una alegre mañana,
nadie sabe tampoco lo que dura el amor.
con la proa hacia el sueño y el timón al azar,
esta vez bajo el mando de gentíl capitana,
el bergantín sombrío se echó de nuevo al mar.

Y así acaba este cuento que es mas tuyo que mío,


tu, que escuchas mi cuento convertido en canción;
tu, gentil capitana del bergantín sombrío,
del bergantín sombrío que era mi corazón.

El Hijo del Ensueño

¡Un hijo! Tu sabes, tu sientes que es eso:


ver nacer la vida del fondo de un beso
por un inefable milagro de amor.
Un beso que llene la cuna vacía
y que ingenuamente nos mire y sonría,
¡un beso hecho flor!
Te Contaré la Historia
¡Un hijo! Un fragante, fuerte y dulce lazo.
Me parece verlo sobre tu regazo palpitando ya;
Te contaré la historia del bergantín sombrío
y miro con moverse con pueril empeño
que echó un día las anclas en la quietud de un puerto,
las pequeñas manos de nuestro pequeño,
para ser en la turbia resaca del hastío,
como si quisieran sujetar un sueno
el ataúd flotante de su pasado muerto.
que llega y se va.
Allí evocaba el luto de la insignia pirata
En el agua fresca de nuestras ternuras
y las tripulaciones con su bárbaro coro,
mojara las alas de sus travesuras
en las fosforescencias de las noches de plata
como una paloma que aprende a volar.
y en el deslumbramiento de las tardes de oro.
y será violento, loco y peregrino,
y amará igualmente la mujer y el vino
Allí, en largos letargos bajo las nubes lentas,
y el cielo y el mar.
entre un enloquecido revuelo de gaviotas,
Con la sed amarga de la adolescencia
adoraban el soplo brutal de las tormentas,
beberá en la fuente turbia de la ciencia.
en sus podridos pliegues, las pobres velas rotas.
¡Mi tierno cantor!
Abajo, en la sentina, mortecinos fanales,
Ira por el mundo con su lira al hombro No era amor, fue otra cosa. No se lo que sería
dejando un reguero de rosas de asombro Yo sé que es triste que nadie lo creyera.
y aun áureo fulgor.
Cruzara al galope la árida llanura
pálido de ensueño, loco de aventura
y ebrio de ideal.

Y en su desvarío de viajes remotos


volverá algún día con los remos rotos,
trayendo en los labios un sabor de sal. Poema Crepuscular
Caminante absurdo, de caminos muertos
pasará su sombra sobre los desiertos En el recogimiento de la tarde que muere,
en una infinita peregrinación, entre las imprecisas brumas crepusculares,
y su alucinada pupila inconforme cada jirón de sombra cobra vida, y sugiere
verá en su destino gravada vaporosas siluetas familiares.
una enorme interrogación. En la brisa que pasa, parece que suspira
la virgen de ojos claros que aún sueña en mi regreso;
Pero será inútil su tenaz andanza el rumor de las frondas abre el ala de un beso,
persiguiendo un sueno que jamás se alcanza. y desde aquella estrella, alguien me mira...
Y ha de ser así, pues no hallará nunca, como yo,
la meta de todas sus ánsias de hombre y poeta, Allá, entre la alameda, se perfila la sombra
porque en las mujeres de su vida inquieta grácil de la mujer que amé más en la vida,
no hallará ninguna parecida a tí. y en la voz de la fuente vibra una voz querida,
Que tu eres la rosa de una sola vida, que en su canción de oro y cristal me nombra...
la rosa que nadie verá repetida
porque al deshojarse secará el rosal. Todo canta, a esa hora, la canción olvidada;
Y como en el mundo ya no habrá esa rosa, todo sueña el ensueño que quedó trunco un día,
el ira en su búsqueda infructuosa y verdece de nuevo la ilusión agostada,
en pos de una igual... ebria de fe, de ardor y de armonía...

Y entre la sutil bruma de prestigios de incienso


que exalta mis recuerdos y mi melancolía,
en la paz de este parque abandonado, pienso
en la mujer que nunca será mía...

Canción de la Noche Sola

Fue mía una noche. Llegó de repente,


y huyó como el viento, repentinamente.
No era Amor Alumna curiosa que aprendió el placer,
fue mía una noche. No la he vuelto a ver.
No era amor. Fue otra cosa Fue la noche sola de una sola estrella.
Pero según murmuran en la ciudad aquella, Si miro las nubes, después pienso en ella.
yo cometí el delito de inventarte una estrella, Mi amor no la busca; mi amor no la llama;
y fue tuyo el pecado de ofrecerme una rosa. la flor desprendida no vuelve a la rama,
No era amor, no era eso y las ilusiones son como un espejo
que se enciende en la sangre como una llamarada; que cuando se empaña pierde su reflejo.
Era mirar tus ojos y no decirte nada Fue mía una noche, locamente mía:
o acercarme a tu boca sin codiciar un beso. me quema los labios su sed todavía.
Bella como pocas, nunca fue más bella
Tarde para mi hastío, que soñando el sueño de la noche aquella.
tarde para tu angustia de mariposa en vano, Su amor de una noche sigue siendo mío:
era como dos ciegos que se daban la mano, la corriente pasa, pero queda el río;
como dos niños pobres, tu corazón y el mío. y si ella es la estrella de una noche sola,
yo he sido en su playa la primera ola.
Nada más. Ni siquiera
suspirar en la lluvia de una tarde vacía, Amor de una noche que ignoró el hastío.
Somos las distales orillas de un río, Y pasaban las nubes errantes,
entre las que cruza la corriente clara, mientras tú te erguías bajo el sol de estío,
y el agua las une, pero las separa. con los blancos hombros llenos de diamantes,
Amor de una noche: si vuelves un día, en la rumorosa caricia del río.
ya no he de sentirte tan loca y tan mía.
Más que la tortura de una herida abierta, Y tú te reías...
mi amor ama el viento que cierra una puerta. Y mirando mis manos vacías,
pensé en tantas cosas que ya fueron mías,
El amor florece tierra movediza, y que se me han ido, como tú te irás...
y es ley de la llama trocarse en cenizas.
El amor que vuelve, siempre vuelve en vano, Y tendí mis brazos hacia la corriente,
así como un ciego que tiende la mano. hacia la corriente cantarina y clara,
Amor de una noche sin amanecer: porque tuve miedo, repentinamente,
¡acaso prefiero no volverte a ver! de que el agua feliz te arrastrara...

Y ya no reías...
bajo el sol de estío,
ni resplandecías de oro y de rocío.
Y saliste corriendo del río,
y llenaste mis manos vacías...

Y al sentir tu cuerpo tan cerca y tan mío,


al vivir en tu amor un instante
más allá del placer y del hastío,
vi pasar la sombra de una nube errante,
de una nube fugaz sobre el río...

El Clavel Seco

Como el clavel del patio estaba seco,


yo, entristecido por sus tristes males,
baje al jardín para cavar un hueco,
en buena sombra entre dos rosales.
Y eran rosales cerca, gajo a gajo
en una cercanía indiferente
pero al cavar un poco, vi allá abajo
sus raíces trenzadas locamente.

Así, esta tarde, descubrí el secreto


de un cariño verdadero, hondo y discreto,
transplantando un clavel que se secó.

Y, en nuestra indiferente cercanía,


que loco ensueño se descubriría Poesía del Amor Imposible
si alguien cavara un hueco entre tu y yo.
Esta noche pasaste por mi camino
y me tembló en el alma no se que afán
pero yo estoy consciente de mi destino
que es mirarte de lejos y nada más
No, tu nunca dijiste que hay primavera
en las rosas ocultas de tu rosal.
Ni yo debo mirarte de otra manera
que mirarte de lejos y nada más

Y así pasas aveces tranquila y bella,


así como esta noche te vi pasar.
Más yo debo mirarte como una estrella
que se mira de lejos y nada más.

Y así pasan las rosas de cada día


dejando las raíces que no se ván.
Y yo con mi secreta melancolía
Tercer Poema del Río
de mirarte de lejos y nada más.
El agua del río pasaba indolente,
Y así seguirás siempre, siempre prohibida,
reflejando noches y arrastrando días...
más allá de la muerte, si hay mas allá.
Tú, desnuda en la fresca corriente,
Porque en esa vida, si hay otra vida,
reías...
te mirare de lejos y nada más...
Yo te contemplaba desde la ribera,
tendido a la sombra de un árbol sonoro;
y resplandecía tu áurea cabellera,
desatada en el agua ligera,
como un remolino de espuma de oro...
Canción del Amor Lejano

Ella no fué, entre todas, la más bella,


pero me dió el amor más hondo y largo.
Soneto del Ahorcado Otras me amaron más; y, sin embargo,
a ninguna la quise como a ella.
El beodo narraba dificultosamente
con hipos de agonía y vahos de aguardiente. Acaso fué porque la amé de lejos,
El, residuo de hombre, sin vigor ni decoro, como una estrella desde mi ventana...
era el único dueño de un singular tesoro. Y la estrella que brilla más lejana
Y vi en su mano torpe, tal como una serpiente nos parece que tiene mas reflejos.
de escamas de oro puro, la trenza reluciente:
su tesoro romántico, su reliquia - aunque ignoro Tuve su amor como una cosa ajena
de quién era la trenza de cabellos de oro. como una playa cada vez más sola,
que unicamente guarda de la ola
Y una noche de lluvia se colgó de una rama, una humedad de sal sobre la arena.
y un rechinar de dientes epilogó su drama
de recorrer a tientas las brumas del alcohol. Ella estuvo en mis brazos sin ser mía,
como el agua en cántaro sediento,
Y allí lo vimos todos, al inflamarse el día, como un perfume que se fué en el viento
y en su cárdeno cuello la trenza relucía y que vuelve en el viento todavía.
cual si se hubiese ahorcado con un rayo de sol.
Me penetró su sed insatisfecha
como un arado sobre llanura,
abriendo en su fugaz desgarradura
la esperanza feliz de la cosecha.

Ella fué lo cercano en lo remoto,


pero llenaba todo lo vacío,
como el viento en las velas del navío,
como la luz en el espejo roto.

Por eso aún pienso en la mujer aquella,


la que me dió el amor más hondo y largo...
Nunca fué mía. No era la más bella.
Otras me amaron más ... Y, sin embargo,
a ninguna la quise como a ella

Poema del Desencanto

Y comenzaremos juntos un viaje hacia la aurora.


Como dos fugitivos de la misma condena.
Lo que ignoraba antes no he de callarlo ahora;
No valías la pena.
Ya llegaba el otoño y ardía el mediodía.
Sentí sed. Vi tu copa. Pense que estaba llena,
pero acerque mis labios y la encontré vacía.
No valías la pena.

Te di a guardar un sueño pero tu lo perdiste,


o acaso abrí mis surcos en la llanura ajena.
Es triste pero es cierto. Por ser cierto es tan triste.
No valías la pena. Sembrar

Fuiste el amor furtivo que va de lecho en lecho, Alza la mano y siembra, con un gesto impaciente,
y el eslabón amable que es mas que una cadena. en el surco, en el viento, en la arena, en el mar...
Pero hoy puedo decirte, sin rencor ni despecho; Sembrar, sembrar, sembrar, infatigablemente:
No valías la pena. En mujer, surco o sueño, sembrar, sembrar,
sembrar...
Me alegre con tu sonrisa; me apene por tu llanto,
sin pensar que eras mala, sin creer que eras buena. Yérguete ante la vida con la fe de tu siembra;
Te cante en mis canciones y a pesar de mi canto. siembra el amor y el odio, y sonríe al pasar...
No valías la pena. La arena del desierto y el vientre de la hembra
bajo tu gesto próvido quieren fructificar...
Me queda el desencanto del que enturbio una fuente,
o acaso el desaliento del que sembró en la arena. Desdichados de aquellos que la vida maldijo,
Pero yo no te culpo. Te digo simplemente; que no soñaron nunca ni supieron amar...
No valías la pena. Hay que sembrar un arbol, una ansia, un sueño, un
hijo.
Porque la vida es eso: Sembrar, sembrar, sembrar! Y una tarde cualquiera, sentirás que te has ido
y un soplo de ceniza regará tu jardín
y aprenderás entonces, que el tiempo y el olvido
son las únicas cosas que nunca tienen fin.

La Dama de las Perlas

Poema del Secreto Yo he visto perlas claras de inimitable encanto,


de esas que no se tocan por temor a romperlas.
Puedo tocar tu mano sin que tiemble la mía, Pero solo en tu cuello pudieron valer tanto
y no volver el rostro para verte pasar. las burbujas de nieve de tu collar de perlas.
Puedo apretar mis labios un día y otro día... Y más, aquella noche del amor satisfecho,
y no puedo olvidar. del amor que eterniza lo fugaz de las cosas,
Puedo mirar tus ojos y hablar frívolamente, cuando fuiste un camino que comenzó en mi lecho
casi aburridamente, sobre un tema vulgar, y el rubor te cubría como un manto de rosas.
puedo decir tu nombre con voz indiferente...
y no puedo olvidar. Yo acaricié tus perlas, sin desprender su broche,
y las vi, como nadie nunca más podrá verlas,
Puedo estar a tu lado como si no estuviera, pues te tuve en mis brazos, al fin, aquella noche
y encontrarte cien veces, asi como al azar... vestida solamente ¡con tu collar de perlas!
puedo verte con otro, sin suspirar siquiera,
y no puedo olvidar.

Ya vez: Tu no sospechas este secreto amargo,


mas amargo y profundo que el secreto del mar...
porque puedo dejarte de amar, y sin embargo...
°no te puedo olvidar!

Poema de las Cosas

Quizás estando sola, de noche, en tu aposento


oirás que alguien te llama sin que tu sepas quién
y aprenderás entonces, que hay cosas como el viento
que existen ciertamente, pero que no se vén... Discreto Amor
Y también es posible que una tarde de hastío
como florece un surco, te renazca un afán Mi viejo corazón toca a una puerta,
y aprenderás entonces que hay cosas como el río mi viejo corazón, como un mendigo
que se estan yendo siempre, pero que no se van... con el afán de su esperanza incierta
pero callando lo que yo no digo.
O al cruzar una calle, tu corazón risueño Porque la que me hirió sin que lo advierta,
recordará una pena que no tuviste ayer la que sólo me ve como un amigo
y aprenderás entonces que hay cosas como el sueño, si alguna madrugada está despierta
cosas que nunca han sido, pero que pueden ser... nunca será porque soñó conmigo...

Por más que tu prefieras ignorar estas cosas Y sin embargo, ante la puerta oscura
sabrás por qué suspiras oyendo una canción mi corazón, como un mendigo loco
y aprenderás entonces que hay cosas como rosas, va a pedir su limosna de ternura
cosas que son hermosas, sin saber que lo son...
Y cerrada otra vez, o al fin abierta,
no importa si alguien oye cuando toco,
porque nadie sabrá cuál es la puerta.

Poema de una Calle


Te Acordarás un Día
Amo esta calle, y amo sus tristes casas
Te acordaras un día de aquel amante extraño en las que se entristecen cumpleaños y bodas,
que te besó en la frente para no hacerte daño. porque esta calle triste, se alegra cuando pasas
Aquel que iba en la sombra con la mano vacía tú, mujer preferida entre todas.
porque te quiso tanto... que no te lo decía. Amo esta calle acaso porque en ella subsiste
Aquel amante loco... que era como un amigo, no se que somnolencia de arrabal provinciano.
y que se fue con otra... para soñar contigo. Pero a veces la odio, porque aunque siempre es triste
me parece mas triste cuando te espero en vano.
Te acordarás un día de aquel extraño amante.
Profesor de horas lentas con alma de estudiante. Y yo bien sé que esta calle nunca podrá ser bella
Aquel hombre lejano... que volvió del olvido con sus fachadas sucias y sus portales viejos.
solo para quererte... como a nadie ha querido. Pero sé que es distinta cuando pasas por ella
y te miro pasar... desde lejos.
Aquel que fue ceniza de todas las hogueras
y te cubrió de rosas sin que tu lo supieras. Por eso amo esta calle de soledad y hastío
que ensancha sus aceras para alejar las casas.
Te acordarás un día del hombre indiferente Mientras te espera en vano mi corazón vacío,
que en las tardes de lluvia te besaba en la frente. ¡que es una calle triste por donde nunca pasas!
Viajero silencioso de las noches de estío
que miraba tus ojos, como quien mira un río.

Te acordaras un día de aquel hombre lejano


del que más te ha querido... porque te quiso en vano.

Quizás así de pronto... te acordarás un día


de aquel hombre que a veces callaba y sonreía.

Tu rosal preferido se secara en el huerto


como para decirte que aquel hombre se ha muerto. Mi Corazón se Siente Satisfecho

Y el andará en la sombra con su sonrisa triste. Mi corazón se siente satisfecho


Y únicamente entonces sabrás que lo quisiste. de haberte amado y nunca poseído:
así tu amor se salva del olvido
igual que mi ternura del despecho.
Jamás te vi desnuda sobre el lecho,
ni oí tu voz muriéndose en mi oído:
así ese bien fugaz no ha convertido
un ancho amor en un placer estrecho.

Cuanto el deleite suma a lo vivido


acrecentado se lo resta el pecho, retoño
pues la ilusión se va por el sentido. como la primavera que ilumina un otoño.

Y, en ese hacer y deshacer lo hecho, Por eso aunque olvidemos


sólo un amor se salva del olvido, que siempre hay que olvidar
y es el amor que queda insatisfecho. oye cantar los remos
sobre el dolor del mar

Canción de los Remos

Quizás olvidaremos, pues siempre hay que olvidar


pero escucha los remos, cantando sobre el mar. Balada del Mal Amor
Bajo este cielo claro tu alma llega a la mía
como la luz de un faro desde la lejanía. Qué lástima muchacha,
Así como la espuma pasará este momento que no te pueda amar.
nuestra ilusión se esfuma, como la espuma al viento. Yo soy un árbol seco que sólo espera el hacha,
Pero en el alma sola si un gran amor la llena y tú un arroyo alegre que sueña con el mar.
hay algo de la ola y hay algo de la arena. Yo eché mi red al río...
Se me rompió la red...
Náufrago de su espanto, piloto de su hastío No unas tu vaso lleno con mi vaso vacío,
el mar canta en su canto que ya tu amor es mío. pues si bebo en tu vaso voy a sentir más sed.
Yo soy la vela rota que da al aire su vuelo,
y tu eres la gaviota que va a estrenar su vuelo. Se besa por el beso,
por amar el amor...
Pero aún quedan futuros que yo desconocía Ese es tu amor de ahora, pero el amor no es eso,
en tus ojos oscuros donde nunca es de día. pues sólo nace el fruto cuando muere la flor.
Aún hay algo postrero mas allá del olvido
y en tu amor recupero todo lo que he perdido. Amar es tan sencillo,
tan sin saber por qué...
Ni digo que te quedes, ni quiero que te vayas. Pero así como pierde la moneda su brillo,
Pues soy como las redes tendidas en las playas el alma, poco a poco, va perdiendo su fe.
arroyo de ternuras hazme tuyo en lo mío
llenando de agua pura mi cántaro vacío. ¡Qué lástima muchacha,
que no te pueda amar!
Ya mi voz tiene un eco, ya mi voz no se pierde. Hay velas que se rompen a la primera racha,
Por eso el tronco seco retoña la hoja verde. ¡y hay tantas velas rotas en el fondo del mar!
Y así mi vida espera la gracia de un
Pero aunque toda herida
deja una cicatriz,
no importa la hoja seca de una rama florida,
si el dolor de esa hoja no llega a la raíz.

La vida, llama o nieve,


es un molino que
va moliendo en sus aspas el viento que lo mueve,
triturando el recuerdo de lo que ya se fue...

Ya lo mío fue mío,


Cuartetos del Transeunte

- Bebed.- Dice el amor junto a la fuente


cuya corriente clara dice también:- Bebed...
y ahora voy al azar...
Y como a cada sorbo tu sed es diferente
Si una rosa es más bella mojada de rocío,
al secarse la fuente, tendrás la misma sed.
el golpe de la lluvia la puede deshojar...
Sonríe, jardinera que en surco te inclinas
y buscas el secreto profundo de las cosas.
Tuve un amor cobarde.
No pienses que las rosas se afean con espinas,
Lo tuve y lo perdí...
sino que las espinas se embellecen con rosas.
Para tu amor temprano ya es demasiado tarde,
porque en mi alma anochece lo que amanece en ti.
Jugué al amor contigo con vanidad tan vana,
que marqué con la uña los naipes que te di.
El viento hincha la vela, pero la deshilacha,
Y en este extraño juego donde pierde el que gana
y el agua de los ríos se hace amarga en el mar...
gané tan tristemente, que te he perdido a ti.
¡Qué lástima muchacha,
que no te pueda amar!
Fue un amor del que apenas quedaría,
lo que queda del viento cuando el viento pasó.
Y yo doblo la almohada como tú, todavía,
y tu marcas los libros, a veces, como yo...

Poema De La Culpa

Poema del Olvido Yo la amé, y era de otro, que también la quería.


Perdónala Señor, porque la culpa es mía.
Viendo pasar las nubes fue pasando la vida, Después de haber besado sus cabellos de trigo,
y tu, como una nube, pasaste por mi hastío. nada importa la culpa, pues no importa el castigo.
Y se unieron entonces tu corazón y el mío,
como se van uniendo los bordes de una herida. Fue un pecado quererla, Señor, y, sin embargo
Los últimos ensueños y las primeras canas mis labios están dulces por ese amor amargo.
entristecen de sombra todas las cosas bellas; Ella fue como un agua callada que corría ...
y hoy tu vida y mi vida son como las estrellas, Su es culpa tener sed, toda la culpa es mía.
pues pueden verse juntas, estando tan lejanas...
Perdónala Señor, tu que le diste a ella
Yo bien sé que el olvido, como una agua maldita, su frescura de lluvia y esplendor de estrella.
nos da una sed mas honda que la sed que nos quita, Su alma era transparente como un vaso vacío:
pero estoy tan seguro de poder olvidar... Yo lo llené de amor. Todo el pecado es mío.

Y miraré las nubes sin pensar que te quiero, Pero, ¿cómo no amarla, si tu hiciste que fuera
con el hábito sordo de un viejo marinero turbadora y fragante como la primavera?
que aun siente, en tierra firme, la ondulación del mar. ¿Cómo no haberla amado, si era como el rocío
sobre la yerba seca y ávida del estío?

Trataré de rechazarla, Señor, inútilmente,


como un surco que intenta rechazar el simiente.
Era de otro. Era de otro que no la merecía,
y por eso, en sus brazos, seguía siendo mía.

Era de otro, Señor, pero hay cosas sin dueño:


Las rosas y los ríos, y el amor y el ensueño.
Y ella me dió su amor como se da una rosa
como quien lo da todo, dando tan poca cosa...

Una embriaguez extraña nos venció poco a poco:


Ella no fue culpable, Señor ... ni yo tampoco!

La culpa es toda tuya, porque la hicistes bella


y me distes los ojos para mirarla a ella.
Si. Nuestra culpa es tuya, si es una culpa amar
y si es culpa de un río cuando corre hacia el mar.

Es tan bella, Señor, y es tan suave, y tan clara,


que sería pecado mayor si no la amara.

Y por eso, perdóname, Señor, porque es tan bella,


que tú, que hicistes el agua, y la flor, y la estrella,
tú, que oyes el lamento de este dolor sin nombre,
tu también la amarías, ¡si pudieras ser hombre!

Carta sin Fecha

Amigo: sé que existes, pero ignoro tu nombre.


No lo he sabido nunca ni lo quiero saber.
Pero te llamo amigo para hablar de hombre a hombre, Poema para el Crepúsculo
que es el único modo de hablar de una mujer.
Esa mujer es tuya, pero también es mía. Hora de soledad y de melancolía,
Si es más mía que tuya, lo saben ella y Dios. en que casi es de noche y casi no es de día.
Sólo se que hoy me quiere como ayer te quería, Hora para que vuelva todo lo que se fue
aunque quizá mañana nos olvide a los dos. hora para estar triste, sin preguntar por que.
Todo empieza a morir cuando nace el olvido.
Ya ves: ahora es de noche. yo te llamo mi amigo; Y es tan dulce buscar lo que no se ha perdido...
yo, que aprendí a estar solo para quererla más; °Y es tan agria esta angustia terriblemente cierta
y ella, en tu propia almohada, tal vez sueña conmigo; de un gran amor dormido que de pronto despierta!
y tú, que no lo sabes, no la despertarás.
Viendo pasar las nubes se comprende mejor
¡Qué importa lo que sueña!. Déjala así, dormida. que asi como ellas cambian, va cambiando el amor,
Yo seré como un sueño sin mañana ni ayer. y aunque decimos: ¡Todo se olvida, todo pasa...!
Y ella irá de tu brazo para toda la vida, en las cenizas, a veces nos sorprende una brasa.
y abrirá las ventanas en el atardecer.
Porque es triste creer que se seco una fuente,
Quédate tú con ella. Yo seguiré el camino. y que otro beba el agua que brota nuevamente:
Ya es tarde, tengo prisa, y aún hay mucho que andar, o una estrella apagada que vuelve a ser estrella,
y nunca rompo el vaso donde bebí un buen vino, y ver que hay otros ojos que están fijos en ella.
ni siembro nada, nunca, cuando voy hacia el mar. Decimos: ¡Todo pasa, porque todo se olvida...!
y el recuerdo entristece lo mejor de la vida.
Y pasarán los años favorables o adversos,
y nacerán las rosas que nacen porque sí; Apenas ha durado para amarte y perderte
y acaso tú, algún día, leerás estos versos, este amor que debía durar hasta la muerte.
sin saber que los hice por ella y para ti.... Fugaz como el contorno de una nube remota,
tu amor nace en la espiga muriendo en la gaviota.
Tu amor, cuando era mío, no me pertenecía.
Y pasará la vida. Yo seguiré soñando;
pero ya no habrá un nombre de mujer en mi sueño.
Yo ya te habré olvidado definitivamente
y sobre mis rodillas retozarán mis nietos.
(Y quizá, para entonces, al cruzar una calle,
nos vimos frente a frente, ya sin reconocernos.)
Hoy, aunque vas con otro, quizás eres mas mía.
Y una tarde de sol me cubrirán de tierra,
Tu amor es como el viento que cruza de repente: las manos para siempre cruzadas sobre el pecho.
Ni se ve, ni se toca, pero existe y se siente. Tú, con los ojos tristes y los cabellos blancos,
Tu amor es como un árbol que renuncio a su altura, te pasarás las horas bostezando y tejiendo.
pero cuyas raíces abarcan la llanura. Y cada primavera renacerán las rosa,
Tu amor me negó siempre lo poco que pedí, aunque ya tú estés vieja, y aunque yo me haya
y hoy me da esta alegría de estar triste por ti. muerto.
Y, aunque creí olvidarte, pienso en ti todavía,
cuando, aun sin ser de noche, dejo de ser de día.

El Resucitado

No, nunca fue lo oscuro tan oscuro.


Y está acostado pero no en su lecho.
Quiere moverse y se lo impide un muro.
Elegía para mi y para ti Un muro en derredor, largo y estrecho.
Llama, y su voz resuena extrañamente,
Yo seguiré soñando mientras pasa la vida, sin que acudan su madre ni su hijo.
y tú te irás borrando lentamente de mi sueño. Y un súbito sudor hiela su frente,
Un año y otro año caerán como hojas secas Al palpar en su pecho un crucifijo.
de las ramas del árbol milenario del tiempo,
y tu sonrisa, llena de claridad de aurora, No, no hay duda: Esa sombra que lo aterra
se alejará en la sombra creciente del recuerdo. es sombra de ataúd bajo la tierra,
Yo seguiré soñando mientras pasa la vida, y no es soñando, porque está despierto.
y quizá, poco a poco, dejaré de hacer versos,
bajo el vulgar agobio de la rutina diaria, Y lo aturde un pavor definitivo
de las desilusiones y los aburrimientos. Al comprender que se le dió por muerto
Tú, que nunca soñaste mas que cosas posibles, y al comprobar que fue enterrado vivo
dejarás, poco a poco, de mirarte al espejo.

Acaso nos veremos un día, casualmente,


al cruzar una calle, y nos saludaremos. II
Yo pensaré quizá: " Qué linda es todavía." Pero un día, al abrir la sepultura,
Tú quizá pensarás: " Se está poniendo viejo " se sabría su muerte verdadera.
Tú irás sola, o con otro. Yo iré solo o con otra. Si el ataúd mostrara la hendidura,
o tú irás con un hijo que debiera ser nuestro. de un golpe de su mano en la madera.

Y seguirá muriendo la vida, año tras año, Y al pensar de repente en el mañana,


igual que un río oscuro que corre hacia el silencio. piensa también enloquecídamente
Un amigo, algún día, me dirá que te ha visto, en el espanto de la madre anciana
o una canción de entonces me traerá tu recuerdo. y en el horror del hijo adolescente.
Y en estas noches tristes de quietud y de estrellas,
pensaré en ti un instante, pero cada vez menos.... Y allí, en la sombra, sin quejarse en vano
sin dar un grito, sin alzar la mano,
con una abnegación casi suicida

Cierra los ojos y se queda quieto


Porque así, solo así, será un secreto
Su horrible muerte de enterrado en vida.
Ya todos la Olvidaron

Ya todos la olvidaron. Ahora sí que se ha ido,


pero, sobre las rosas de la tumba reciente,
florecía el recuerdo más allá del olvido…
Yo era el hosco, el ausente.
Qué le importa a la noche que se apague una estrella,
si el mar sigue cantando cuando pierde una ola.
Ya están secos los ojos que lloraron por ella.
Ya se ha quedado sola.

Ahora ya sigue, sola, su viaje hacia el espanto,


por las noches profundas, bajo el cielo inclemente.
Ya nadie me reprocha que no lloré aquel llanto,
que fui el hosco, el ausente…

Ya nadie le disputa su silencio y su sombra,


sobre todo su sombra, bajo la luz del día.
Ya todos la olvidaron, Señor. Nadie la nombra.
Yo la recuerdo todavía

Poema del Amor Ajeno

Puedes irte y no importa, pues te quedas conmigo


como queda un perfume donde había una flor.
Tú sabes que te quiero, pero no te lo digo;
y yo se que eres mía, sin ser mío tu amor.
La vida nos acerca y la vez nos separa,
como el día y la noche en el amanecer...
Mi corazón sediento ansía tu agua clara,
pero es un agua ajena que no debo beber... Nocturno IV

Por eso puedes irte, porque, aunque no te sigo, Así estás todavía de pie bajo la lluvia,
nunca te vas del todo, como una cicatriz; bajo la clara lluvia de una noche de invierno.
y mi alma es como un surco cuando se corta el trigo, De pie bajo la lluvia me llega tu sonrisa,
pues al perder la espiga retiene la raíz. de pie bajo la lluvia te encuentra mi recuerdo.
Siempre he de recordarte de pie bajo la lluvia,
Tú amor es como un río, que parece más hondo, con un polvo de estrellas muriendo en tus cabellos
inexplicablemente, cuando el agua se va. y tu voz que nacía del fondo de tus ojos
Y yo estoy en la orilla, pero mirando al fondo, y tus manos cansadas que se iban en el viento
pues tu amor y la muerte tienen un más allá. y aquel cielo de plomo y el rumor de los árboles
y la hoja aquella que te cayó en el seno
Para un deseo así, toda la vida es poca; y el rocío nocturno dormido en tus pestañas
toda la vida es poca para un ensueño así... y engarzando diamantes en tu vestido negro.
Pensando en ti, esta noche, yo besaré otra boca; Así estás todavía lejanamente cerca
y tú estarás con otro... ¡pero pensando en mí! desde tu lejanía de sombra y de silencio.
Mi corazón te llama de pie bajo la lluvia,
de pie bajo la lluvia te acercas en el sueño.
La vida es tan pequeña que cabe en una noche.
Quizá fue que en la sombra me encontré con tu beso
y por eso me envuelve, de pie bajo la lluvia,
el sabor de tu boca y el olor de tu cuerpo.

Si, me has dejado triste porque pienso que acaso


ya no estarás conmigo cuando llueva de nuevo.
Y no he de verte entonces de pie bajo la lluvia
con las manos temblando de frío y de deseo.
en aquel "hasta pronto" que fue un adiós final,
aprendí que unas manos pueden ser mariposas,
dos mariposas tristes volando en su portal.

Sé que murió de noche. No quiero saber cuándo.

Pero aunque habrá otras noches cargadas de


perfumes
y otras mujeres, y otras, a lo largo del tiempo,
siempre he de recordarte de pie bajo la lluvia,
bajo la lluvia clara de una noche de invierno...

Nadie estaba con ella, nadie, cuando murió:


Ni su hijo Guillermo, ni su hijo Fernando,
ni el otro, el vagabundo sin patria, que soy yo.

Ya Era Muy Viejecita


Poema de la Espera
Ya era muy viejecita... Y un año y otro año
Yo sé que tú eres de otro y a pesar de eso espero.
se fue quedando sola con su tiempo sin fin.
Y espero sonriente porque yo sé que un día
Sola con su sonrisa de que nada hace daño,
como en amor, el último vale más que el primero
sola como una hermana mayor en su jardín.
tu tendrás que ser mía.
Se fue quedando sola con los brazos abiertos,
Yo sé que tu eres de otro pero eso no me importa.
que es como crucifican los hijos que se van,
Porque nada es de nadie si hay alguien que lo ansía.
con su suave manera de cruzar los cubiertos,
Y mi amor es tan largo y la vida es tan corta
y aquel olor a limpio de sus batas de holán.
que tendrás que ser mía.
Déjenme recordarla con su vals en el piano,
Yo sé que tu eres de otro.
como yéndose un poco con lo que se le fue;
Pero la sed se sacia solamente en el fondo de la copa
y con qué pesadumbre se mira la mano
vacía.
cuando le tintineaba su taza de café.
Y como la paciencia puede más que la audacia
tu tendrás que ser mía.
Se fue quedando sola, sola... sola en su mesa,
en su casita blanca y en su lento sillón;
Por eso en lo profundo de mis sueños despiertos
y si alguien no conoce que soledad es esa,
yo seguiré esperando porque se que algún día
no sabe cuánta muerte cabe en un corazón.
buscarás el refugio de mis brazos abiertos
y tendrás que ser mía.
Y diré que en la tarde de aquel viernes con rosas,
Lied

Mi corazon se queda aunque mi amor se vaya ,


porque el recuerdo nace de un ansia de olvidar.
Tu amor tiene la tibia ternura de una playa;
mi amor es inestable como el viento y el mar.

Aunque mi amor se vaya no has de quedarte sola,


pues te dejo el reflejo de la luz que encendí:
Tu amor es una playa , mi amor es una ola,
y necesariamente yo he de volver a tí...

Canción de la Lluvia

Acaso está lloviendo también en tú ventana;


Acaso esté lloviendo calladamente, así.
Y mientras anochece de pronto la mañana,
yo sé que, aunque no quieras, vas a pensar en mi.
Y tendrá un sobresalto tu corazón tranquilo,
sintiendo que despierta su ternura de ayer.
Y, si estabas cosiendo, se hará un nudo en el hilo,
y aún lloverá en tus ojos, al dejar de llover. Amor Tardío

Tardíamente, en el jardín sombrío,


tardíamente entró una mariposa,
transfigurando en alba milagrosa
el deprimente anochecer de estío.
Y, sedienta de miel y de rocío,
tardíamente en el rosal se posa,
pues ya se deshojó la última rosa
con la primera ráfaga de frío.
Y yo, que voy andando hacia el poniente,
siento llegar maravillosamente,
como esa mariposa, una ilusión;
pero en mi otoño de melancolía,
mariposa de amor, al fin del día,
qué tarde llegas a mi corazón...

Canción del Viaje

Recuerdo un pueblo triste y una noche de frío


y las iluminadas ventanillas de un tren.
Y aquel tren que partía se llevaba algo mío,
ya no recuerdo cuando, ya no recuerdo quien.
Pero sí que fue un viaje para toda la vida Soneto
y que el último gesto, fue un gesto de desdén,
porque dejó olvidado su amor sin despedida Mi corazón se siente satisfecho
igual que una maleta tirada en el andén. de haberte amado y nunca poseído:
así tu amor se salva del olvido
Y así, mi amor inútil, con su inútil reproche, igual que mi ternura del despecho.
se acurrucó en su olvido, que fue inútil también. Jamás te vi desnuda sobre el lecho,
Como esos pueblos tristes, donde llueve de noche, ni oí tu voz muriéndose en mi oído:
como esos pueblos tristes, donde no para el tren. así ese bien fugaz no ha convertido
un ancho amor en un placer estrecho.
Cuanto el deleite suma a lo vivido
acrecentado se lo resta el pecho,
pues la ilusión se va por el sentido.
y, en ese hacer y deshacer lo hecho,
sólo un amor se salva del olvido,
y es el amor que queda insatisfecho.
(1910-1967)

Canción agradecida

Gracias, amor, si hiciste que lloviera


en el último instante de este día, Poema del Olvido
pues, por ser una lluvia triste y fría,
hubo un rayo de sol sobre una hoguera.
Viendo pasar las nubes fue pasando la vida,
Gracias, Amor, si tu designio era y tú, como una nube, pasaste por mi hastío.
que lloviera del modo que llovía, Y se unieron entonces tu corazón y el mío,
para ofrecerme en una flor tardía como se van uniendo los bordes de una herida.
todo el perfume de la primavera.
Los últimos ensueños y las primeras canas
Gracias, Amor, si no la merecía; entristecen de sombra todas las cosas bellas;
gracias, Amor, aunque la mereciera; y hoy tu vida y mi vida son como las estrellas,
gracias también por la melancolía pues pueden verse juntas, estando tan lejanas...

que llueve adentro cuando escampa afuera,


y haz que vuelva a llover de esa manera, Yo bien sé que el olvido, como un agua maldita,
como llueve en mi alma todavía. nos da una sed más honda que la sed que nos quita,
pero estoy tan seguro de poder olvidar...

Y miraré las nubes sin pensar que te quiero,


con el hábito sordo de un viejo marinero
que aún siente, en tierra firme, la ondulación del mar

QUIZÁS

Quizás te diga un día que dejé de quererte,


aunque siga queriéndote más allá de la muerte;
y acaso no comprendas en esa despedida,
que, aunque el amor nos une, nos separa la vida. RECAPITULACIÓN

Quizás te diga un día que se me fue el amor,


y cerraré los ojos para amarte mejor,
porque el amor nos ciega, pero, vivos o muertos, Yo he vivido mi vida: Si fue larga o fue corta,
nuestros ojos cerrados ven más que estando abiertos. si fue alegre o fue triste, ya casi no me importa.
Y aquí estoy, esperando. No sé bien lo que espero,
si el amor o la muerte, -lo que pase primero.
Quizás te diga un día que dejé de quererte,
aunque siga queriéndote más allá de la muerte; Algo tuve algún día; lo perdí de algún modo,
y acaso no comprendas, en esa despedida, y me dará lo mismo cuando lo pierda todo.
¡que nos quedamos juntos para toda la vida! Pero no me lamento de mi mala fortuna,
pues me queda un palacio de cristal en la luna,
y por andar errante, por vivir el momento,
son tan buenos amigos mi corazón y el viento.

Por eso y otras me deja indiferente,


aquí, allá y dondequiera, lo que diga la gente. y hoy tu vida y mi vida son como las estrellas,
-¿Trampas? - Pues sí, hice algunas; pues pueden verse juntas, estando tan lejanas...
pero, mal jugador, yo perdí más que nadie
con mis trampas de amor.
Yo bien sé que el olvido, como una agua maldita,
nos da una sed mas honda que la sed que nos quita,
-¿Pecados? - Sí, aunque leves, de esos que Dios
pero estoy tan seguro de poder olvidar...
perdona,
porque, a pesar de todo, Dios no es mala persona.
-¿Mentiras?- Dije muchas, y de bello artificio, Y miraré las nubes sin pensar que te quiero,
pero que en un poeta son cosas del oficio. con el hábito sordo de un viejo marinero
Y en los casos dudosos, si hice bien o mal, que aun siente, en tierra firme, la ondulación del mar.
ya arreglaremos cuentas en el Juicio Final.
Nocturno IV
Eso es todo. He vivido.
José Angel Buesa
La vida que me queda puede tener dos caras,
igual que una moneda: una que es de oro puro
-la cara del pasado- y otra -la del presente-
que es de plomo dorado.

Por lo demás, ya es tarde; pero no tengo prisa, Así estás todavía de pie bajo la lluvia,
y esperare la muerte con mi mejor sonrisa, bajo la clara lluvia de una noche de invierno.
Y seguiré viviendo de la misma manera, De pie bajo la lluvia me llega tu sonrisa,
que es vivir cada instante como una vida entera, de pie bajo la lluvia te encuentra mi recuerdo.
mientras siguen andando, de un modo parecido, Siempre he de recordarte de pie bajo la lluvia,
los hombres con el tiempo y el tiempo hacia el olvido. con un polvo de estrellas muriendo en tus cabellos
y tu voz que nacía del fondo de tus ojos
y tus manos cansadas que se iban en el viento
y aquel cielo de plomo y el rumor de los árboles
y la hoja aquella que te cayó en el seno
y el rocío nocturno dormido en tus pestañas
Cuartetos del Transeunte y engarzando diamantes en tu vestido negro.
José Angel Buesa
Así estás todavía lejanamente cerca
desde tu lejanía de sombra y de silencio.
Mi corazón te llama de pie bajo la lluvia,
de pie bajo la lluvia te acercas en el sueño.
- Bebed.- Dice el amor junto a la fuente La vida es tan pequeña que cabe en una noche.
cuya corriente clara dice también:- Bebed... Quizá fue que en la sombra me encontré con tu beso
Y como a cada sorbo tu sed es diferente y por eso me envuelve, de pie bajo la lluvia,
al secarse la fuente, tendrás la misma sed. el sabor de tu boca y el olor de tu cuerpo.

Sonríe, jardinera que en surco te inclinas Si, me has dejado triste porque pienso que acaso
y buscas el secreto profundo de las cosas. ya no estarás conmigo cuando llueva de nuevo.
No pienses que las rosas se afean con espinas, Y no he de verte entonces de pie bajo la lluvia
sino que las espinas se embellecen con rosas. con las manos temblando de frío y de deseo.
Pero aunque habrá otras noches cargadas de
Jugué al amor contigo con vanidad tan vana, perfumes
que marqué con la uña los naipes que te di. y otras mujeres, y otras, a lo largo del tiempo,
Y en este extraño juego donde pierde el que gana siempre he de recordarte de pie bajo la lluvia,
gané tan tristemente, que te he perdido a ti. bajo la lluvia clara de una noche de invierno...

Fue un amor del que apenas quedaría,


lo que queda del viento cuando el viento pasó.
Y yo doblo la almohada como tú, todavía,
y tu marcas los libros, a veces, como yo...
.
Tercer Poema del Río
José Angel Buesa

Poema del Olvido


José Angel Buesa

El agua del río pasaba indolente,


reflejando noches y arrastrando días…
Tú, desnuda en la fresca corriente,
Viendo pasar las nubes fue pasando la vida, reías…
y tu, como una nube, pasaste por mi hastío.
Y se unieron entonces tu corazón y el mío,
como se van uniendo los bordes de una herida. Yo te contemplaba desde la ribera,
tendido a la sombra de un árbol sonoro;
y resplandecía tu áurea cabellera,
Los últimos ensueños y las primeras canas desatada en el agua ligera,
entristecen de sombra todas las cosas bellas; como un remolino de espuma de oro…
Y pasaban las nubes errantes, Déjenme recordarla con su vals en el piano,
mientras tú te erguías bajo el sol de estío, como yéndose un poco con lo que se le fue;
con los blancos hombros llenos de diamantes, y con qué pesadumbre se mira la mano
en la rumorosa caricia del río. cuando le tintineaba su taza de café.

Y tú te reías… Se fue quedando sola, sola... sola en su mesa,


Y mirando mis manos vacías, en su casita blanca y en su lento sillón;
pensé en tantas cosas que ya fueron mías, y si alguien no conoce que soledad es esa,
y que se me han ido, como tú te irás… no sabe cuánta muerte cabe en un corazón.

Y tendí mis brazos hacia la corriente, Y diré que en la tarde de aquel viernes con rosas,
hacia la corriente cantarina y clara, en aquel "hasta pronto" que fue un adiós final,
porque tuve miedo, repentinamente, aprendí que unas manos pueden ser mariposas,
de que el agua feliz te arrastrara… dos mariposas tristes volando en su portal.

Y ya no reías… Sé que murió de noche. No quiero saber cuándo.


bajo el sol de estío, Nadie estaba con ella, nadie, cuando murió:
ni resplandecías de oro y de rocío. Ni su hijo Guillermo, ni su hijo Fernando,
Y saliste corriendo del río, ni el otro, el vagabundo sin patria, que soy yo.
y llenaste mis manos vacías…
BRINDIS
Y al sentir tu cuerpo tan cerca y tan mío,
al vivir en tu amor un instante
He aquí dos rosas frescas, mojadas de rocío:
más allá del placer y del hastío,
una blanca, otra roja, como tu amor y el mío.
vi pasar la sombra de una nube errante,
Y he aquí que, lentamente, las dos rosas deshojo:
de una nube fugaz sobre el río…
la roja, en vino blanco; la blanca, en vino rojo.

Al beber, gota a gota, los pétalos flotantes


me rozarán los labios, como labios de amante;
y, en su llama o su nieve de idéntico destino,
serán como fantasmas de besos en el vino.
.
Ahora, elige tú, amiga, cuál ha de ser tu vaso:
Mi Corazón se Siente Satisfecho
si éste, que es como un alba, o aquél, como un ocaso.
José Angel Buesa
No me preguntes nada: yo sé bien que es mejor

embriagarse de vino que embriagarse de amor...


Y así mientras tú bebes, sonriéndome —así,
yo, sin que tú lo sepas, me embriagaré de ti...
Mi corazón se siente satisfecho
de haberte amado y nunca poseído:
así tu amor se salva del olvido
igual que mi ternura del despecho.
CANCIÓN DE LA BÚSQUEDA
Jamás te vi desnuda sobre el lecho,
ni oí tu voz muriéndose en mi oído: Todavía te busco, mujer que busco en vano,
así ese bien fugaz no ha convertido mujer que tantas veces cruzaste mi sendero,
un ancho amor en un placer estrecho. sin alcanzarte nunca cuando extendí la mano
y sin que me escucharas cuando dije: «te quiero...»
Cuanto el deleite suma a lo vivido Y, sin embargo, espero. Y el tiempo pasa y pasa.
acrecentado se lo resta el pecho, Y ya llega el otoño, y espero todavía:
pues la ilusión se va por el sentido. De lo que fue una hoguera sólo queda una brasa,
pero sigo soñando que he de encontrarte un día.
Y, en ese hacer y deshacer lo hecho,
sólo un amor se salva del olvido, Y quizás, en la sombra de mi esperanza ciega,
y es el amor que queda insatisfecho. si al fin te encuentro un día, me sentiré cobarde,
al comprender, de pronto, que lo que nunca llega
nos entristece menos que lo que llega tarde.
Ya Era Muy Viejecita Y sentiré en el fondo de mis manos vacías,
José Angel Buesa más allá de la bruma de mis ojos huraños,
la ansiedad de las horas convirtiéndose en días
Ya era muy viejecita... Y un año y otro año y el horror de los días convirtiéndose en años...
se fue quedando sola con su tiempo sin fin.
Sola con su sonrisa de que nada hace daño, Pues quizás esté mustia tu frente soñadora,
sola como una hermana mayor en su jardín. ya sin calor la llama, ya sin fulgor la estrella...
Y al no decir: «¡Es ella!» —como diría ahora—
seguiré mi camino, murmurando: «Era ella...»
Se fue quedando sola con los brazos abiertos,
que es como crucifican los hijos que se van,
con su suave manera de cruzar los cubiertos,
y aquel olor a limpio de sus batas de holán.
CANCIÓN DE LA LLUVIA
Sentir más sed en cada fuente
y ver más sombra en cada abismo,
Acaso está lloviendo también en tu ventana; en este amor que es siempre el mismo,
Acaso esté lloviendo calladamente, así. pero que siempre es diferente.
Y mientras anochece de pronto la mañana,
yo sé que, aunque no quieras, vas a pensar en mí. Porque en sordo desacuerdo
de lo soñado y lo vivido,
Y tendrá un sobresalto tu corazón tranquilo, siempre, del fondo del olvido,
sintiendo que despierta tu ternura de ayer. nace la muerte de un recuerdo.
Y, si estabas cosiendo, se hará un nudo en el hilo,
y aún lloverá en tus ojos, al dejar de llover. Y en esta angustia que no cesa,
que toca el alma y no la toca,
besar la sombra de otra boca
EL CLAVEL SECO en cada boca que se besa...

Como el clavel del patio estaba seco,


yo, entristecido por sus tristes males, NOCTURNO VII
bajé al jardín para cavar un hueco,
en buena sombra entre dos rosales.

Y eran rosales cerca, gajo a gajo Ahora que ya te fuiste, te diré que te quiero.
en una cercanía indiferente, Ahora que no me oyes, ya no debo callar.
pero al cavar un poco, vi allá abajo Tú seguirás tu vida y olvidarás primero...
sus raíces trenzadas locamente. Y yo aquí, recordándote, a la orilla del mar.

Así, esta tarde, descubrí el secreto Hay un amor tranquilo que dura hasta la muerte,
de un cariño verdadero, hondo y discreto, y un amor tempestuoso que no puede durar.
transplantando un clavel que se secó. Acaso aquella noche no quise retenerte...
y ahora estoy recordándote a la orilla del mar.
Y, en nuestra indiferente cercanía,
qué loco ensueño se descubriría Tú, que nunca supiste lo que yo te quería,
si alguien cavara un hueco entre tú y yo. quizás entre otros brazos lograrás olvidar...
Tal vez mires a otro, igual que a mí aquel día...
Y yo aquí, recordándote, a la orilla del mar.
LA RAMA ROTA
El rumor de mi sangre va cantando tu nombre,
y el viento de la noche lo repite al pasar.
Vengo de tu jardín de altos aromas, Quizás en este instante tú besas a otro hombre...
con esta flor que embriaga como un vino. Y yo aquí, recordándote, a la orilla del mar...
Quizás por eso fue que en el camino
me siguió una bandada de palomas. Y yo aquí, recordándote, a la orilla del mar...

Y ahora, en mi huerto, en esta entristecida NOCTURNO VIII


paz del que nada odia y nada ama,
me tropiezan los pies con una rama
seca y rota, lo mismo que mi vida.
Aquí, solo en la noche, ya es posible la muerte.
Y, como quien regresa del olvido Morir es poca cosa si tu amor está lejos.
y se hermana al dolor de otra derrota,
pongo la flor sobre la rama rota Puedo cerrar los ojos y apagar las estrellas.
para hacerle creer que ha florecido. Puedo cerrar los ojos y pensar que ya he muerto.

Puedo matar tu nombre pensando que no existes.


LA SED INSACIABLE Ahora, solo en la noche, sé que todo lo puedo.

Decir adiós... La vida es eso. Puedo extender los brazos y morir en la sombra,
Y yo te digo adiós, y sigo... y sentir el tamaño del mundo en mi silencio.
Volver a amar es el castigo
de los que amaron con exceso. Puedo cruzar los brazos mirándote desnuda,
y navegar por ríos que nacen en tu sueño.
Amar y amar toda la vida,
y arder en esa llama. Sé que todo lo puedo porque la noche es mía,
Y no saber por qué se ama... la gran noche que tiembla de un extraño deseo.
Y no saber por qué se olvida...
Sé que todo lo puedo, porque puedo olvidarte:
Coger las rosas una a una, Sí. En esta sombra, solo, sé que todo lo puedo.
beber un vino y otro vino,
y andar y andar por un camino Y ya ves: me contento con cerrar bien los ojos
que no conduce a parte alguna. y apagar las estrellas y pensar que me he muerto.

Buscar la luz que se eterniza,


la clara lumbre durarera,
y al fin saber que en una hoguera
lo que más dura es la ceniza.
POEMA CARTA SIN FECHA

Amigo: Sé que existes, pero ignoro tu nombre.


No lo he sabido nunca ni lo quiero saber.
Quizás te diga un día que dejé de quererte, Pero te llamo amigo para hablar de hombre a hombre,
aunque siga queriéndote más allá de la muerte; que es el único modo de hablar de una mujer.
y acaso no comprendas, en esa despedida,
que, aunque el amor nos une, nos separa la vida. Esa mujer es tuya, pero también es mía.
Si es más mía que tuya, lo saben ella y Dios.
Quizás te diga un día que se me fue el amor, Sólo sé que hoy me quiere como ayer te quería,
y cerraré los ojos para amarte mejor, aunque quizá mañana nos olvide a los dos.
porque el amor nos ciega, pero, vivos o muertos,
nuestros ojos cerrados ven más que estando abiertos. Ya ves: Ahora es de noche. Yo te llamo mi amigo;
yo, que aprendí a estar solo para quererla más;
Quizás te diga un día que dejé de quererte, y ella, en tu propia almohada, tal vez sueña conmigo;
aunque siga queriéndote más allá de la muerte; y tú, que no lo sabes, no la despertarás.
y acaso no comprendas, en esa despedida,
que nos quedamos juntos para toda la vida. ¡Qué importa lo que sueña! Déjala así, dormida.
Yo seré como un sueño sin mañana ni ayer.
POEMA DE LAS COSAS Y ella irá de tu brazo para toda la vida,
y abrirá las ventanas en el atardecer.

Quédate tú con ella. Yo seguiré el camino.


Quizás estando sola, de noche, en tu aposento Ya es tarde, tengo prisa, y aún hay mucho que andar,
oirás que alguien te llama sin que tu sepas quién y nunca rompo el vaso donde bebí un buen vino,
y aprenderás entonces, que hay cosas como el viento ni siembro nada, nunca, cuando voy hacia el mar.
que existen ciertamente, pero que no se ven...
Y pasarán los años favorables o adversos,
Y también es posible que una tarde de hastío y nacerán las rosas que nacen porque sí;
como florece un surco, te renazca un afán y acaso tú, algún día, leerás estos versos,
y aprenderás entonces que hay cosas como el río sin saber que los hice por ella y para ti...
que se estan yendo siempre, pero que no se van...

O al cruzar una calle, tu corazón risueño


recordará una pena que no tuviste ayer
y aprenderás entonces que hay cosas como el sueño, CANCIÓN AL OLVIDO
cosas que nunca han sido, pero que pueden ser...
A Pablo Miguel
Por más que tu prefieras ignorar estas cosas
sabrás por qué suspiras oyendo una canción Aquel amor que se nos fuera
y aprenderás entonces que hay cosas como rosas, no lo debemos recordar:
cosas que son hermosas, sin saber que lo son... Árbol que muere en primavera
ya nunca vuelve a retoñar.
Y una tarde cualquiera, sentirás que te has ido
y un soplo de ceniza regará tu jardín Perla que en el humo se disuelve,
y aprenderás entonces, que el tiempo y el olvido peregrina de la emoción,
son las únicas cosas que nunca tienen fin. la ilusión que se va, no vuelve
jamás a nuestro corazón.

ACUÉRDATE DE MÍ Vanamente, pretenderemos


dar a una rosa mustia color.
Cuando vengan las sombras del olvido Así tampoco logramos
a borrar de mi alma el sentimiento, dar nueva vida a un muerto amor.
no dejes, por Dios, borrar el nido
donde siempre durmió mi pensamiento. Aquel amor que se nos fuera
no lo debemos recordar:
Si sabes que mi amor jamás olvida Árbol que muere en primavera
que no puedo vivir lejos de ti ya nunca vuelve a retoñar.
dime que en el sendero de la vida
alguna vez te acordarás de mí. Cuando el amor se siente extraño
en el pecho, ya no es amor,
Cuando al pasar inclines la cabeza y retenerlo es un engaño
y yo no pueda recoger tu llanto, que tortura al engañador...
en esa soledad de la tristeza
te acordarás de aquel que te amó tanto. Déjalo ir... deja vacío
ese hueco en tu corazón,
No podrás olvidar que te he adorado en las cenizas de tu hastío
con ciego y delirante frenesí pon la brasa de otra ilusión...
y en las confusas sombras del pasado,
luz de mis ojos, te acordarás de mí. Aquel amor que se nos fuera
no lo debemos recordar:
El tiempo corre con denso vuelo Árbol que muere en primavera
ya se va adelantando entre los dos ya nunca vuelve a retoñar...
no me olvides jamás. ¡Dame un recuerdo!
y no me digas para siempre adiós. Muerto está el amor al que envuelve
en llamas la imaginación:
La ilusión que se va, no vuelve con su agua honda y su emoción sencilla,
jamás a nuestro corazón. igual que la mirada de un muchacho
que remienda sus redes en la orilla;
Es ley amarga de la vida
de todo sueño despertar: o como la sonrisa del marino
Sobre las huellas de una huida de idioma gutural y vacilante pierna,
es inútil querer soñar... que nadie ha de saber de dónde vino,
pero que siempre va hacia la taberna;
Así, triste, pero sumisa,
aceptando el dolor, mujer, como esos buques de actitud mendiga,
di adiós con tu mejor sonrisa mugriento casco y remendadas lonas,
a lo que nunca ha de volver... tan llenos de humildad y de fatiga,
que, sin saber por qué, nos parecen personas.
Enigma que si se resuelve
nos desencanta, es la pasión: Amo este puerto, donde tantas veces
La ilusión que se va, no vuelve el ciclón antillano frenaba sus embates,
jamás a nuestro corazón... entre el súbito brillo de los peces
y la esbelta blancura de los yates.
Juntemos, pues, las manos frías,
y digamos una oración Y amo los botes lentos,
por las pasadas alegrías de remo largo y corta travesía,
y por la actual desilusión. con las maderas llenas de lamentos,
donde viajan de noche los amores de un día...
Y con humilde voz, pidamos
pronto consuelo a este dolor, Amo este puerto, donde las gaviotas
por lo mucho que nos amamos hacen su nido en las arboladuras,
en lo breve de nuestro amor... respirando fragancias de las islas remotas
donde no llegarían sus alas inseguras.
Como la mar, no vuelve
al río su agua, la ilusión, Y amo este puerto, abierto
una vez que se va, no vuelve derechamente al mar, igual que un río,
jamás a nuestro corazón. que en su dormida paz está despierto
y en su cálido amparo siente frío,
Aquel amor que se nos fuera porque mi corazón también es como un puerto
no lo debemos recordar: que poco a poco se quedó vacío...
Árbol que muere en primavera
ya nunca vuelve a retoñar!...
CANCIÓN CONTIGO
Hay que vivir, hay que olvidar...
Aquí estás en la sombra,
con tu mano en la mía,
respirando en un tiempo
sin antes ni después.
POEMA DEL PUERTO
Ya ves que,
Aquí, desde este muro, aunque te fuiste,
mirando el mar abierto, no te vas todavía,
siento de pronto el descontento oscuro y estas aquí, conmigo
de un buque abandonado que envejece en el puerto. no importa donde estés.

Aquí el ancla se aferra, Desnuda en esta sombra


pero el velamen pugna por volar; te palpará mi mano,
aquí comienza el mar para el que está en tierra, lenta mano de ciego
pero aquí el mar termina, para el que está el mar. que acaricia una flor,
y sabré de repente
Y por eso quizás amo este muro donde empieza el verano,
sobre el que salta a veces el oleaje; yo, que solo he sabido
este muro que mira hacia el futuro donde acaba el amor.
con la esperanza de emprender un viaje...
Aquí estas en la sombra,
Amo este puerto claro, conmigo todavía,
y este Morro que puja su montaña, compartiendo este lecho
y el giratorio resplandor del faro, calidamente aquí,
única luz que supo dar España... Detenida en la noche,
y donde nunca es de día,
Y amo el manso canal de entrada angosta, detenida en la noche
que hasta sus arrecifes se conmueve, y amaneciendo en mí.
cuando, a todo lo largo de la costa,
retiembla el cañonazo de las nueve. Y ahora soy como el surco
donde madura el trigo,
Amo este puerto de hálitos salobres, como la flor que nace
con un gran muro que parece chico donde pisan tus pies,
para el coloquio de los novios pobres porque, aunque nunca vuelvas,
y para los bostezos del matrimonio rico. siempre estarás conmigo,
conmigo en esta sombra
Amo este puerto femenino y macho, sin antes ni después.
BENDITA SEAS...

CARTA DE AMOR Bendita seas...


Fuiste algo blanco, muy blanco y puro,
Aquí, sin ti, ya sé lo que es la muerte, en la agonía del hierro oscuro
pero no te lo digo para no entristecerte. donde se abrían las negras rosas de mis ideas...

Quiero que te sonrías Porque al amarme desvaneciste


para que siga habiendo claridad en los días. mis negaciones hondas y ateas;
porque eres buena, porque eres triste,
Quiero que no se empañe tu mirada, bendita seas.
pues, si no, no habrá estrellas, ni habrá luna, ni nada.
Porque endulzaste mis desalientos,
Y, sobre todo, lo que quiero y quiero porque encantaste mis desencantos,
es un año que tenga doce meses de enero. porque elevaste mis pensamientos;
porque al mirarme tus ojos santos
*** se iluminaron mis sufrimientos
Aquí llueve y no importa, pues la lluvia es tan leve y mis quebrantos;
que al leer esta carta no sentirás que llueve.
porque curaste, caritativa,
Pero cierro los ojos y te recuerdo tanto todas las llagas de mis peleas;
que casi se diría que está lloviendo llanto. por delicada, por comprensiva,
bendita seas...

OASIS porque tú fuiste como un remanso


para el estruendo de mis mareas;
Así como un verdor en el desierto, porque me diste paz y descanso,
con sombra de palmeras y agua caritativa, ¡bendita seas!
quizás será tu amor lo que me sobreviva,
viviendo en un poema después que yo haya muerto. Hoy voy de nuevo por el camino
do en polvo escriben mi vida inquieta
En ese canto, cada vez más mío, mis pies llagados de peregrino,
voces indiferentes repetirán mi pena, oyendo a un ave de dulce trino
y tú has de ser entonces como un rastro en la arena, que rima versos como un poeta,
casi como una nube que pasa sobre un río... y viendo siempre la gris silueta
de mi destino...
Tú serás para todos una desconocida,
tú, que nunca sabrás cómo he sabido amarte; pero, en la hora de la parida,
y alguien, tal vez, te buscará en mi arte, cuando sus fauces abre lo arcano,
y, al no hallarte en mi arte, te buscará en mi vida. y, como un ala, tiembla en la mano
la despedida;
Pero tú no estarás en las mujeres
que alegraron un día mi tristeza de hombre: cuando mi viaje sin rumbo emprendo,
Como oculté mi amor sabré ocultar tu nombre, ensombrecido por el estruendo
y, al decir que te amo, nunca diré quién eres. de mis mareas;
cuando de nuevo mi andanza sigo,
Y dirán que era falsa mi pasión verdadera, porque me amaste, porque me diste
que fue sólo un ensueño la mujer que amé tanto; las dulcedumbres de tu alma triste,
o dirán que era otra la que canté en mi canto, yo te bendigo...
otra, que nunca amé ni conocí siquiera. ¡Bendita seas!

Y así será mi gloria lo que fue mi castigo,


porque, como un verdor en el desierto,
tu amor me hará vivir después que yo haya muerto,
pero cuando yo muera, ¡tú morirás conmigo! CANCIÓN AGRADECIDA

Gracias, amor, si hiciste que lloviera


ASÍ, VERTE DE LEJOS en el último instante de este día,
pues, por ser una lluvia triste y fría,
Así, verte de lejos, definitivamente. hubo un rayo de sol sobre una hoguera.
Tú vas con otro hombre, y yo con otra mujer.
Así, como el agua que brota de una fuente, Gracias, amor, si tu designio era
aquellos bellos días ya no pueden volver. que lloviera del modo que llovía
para ofrecerme en una flor tardía
Así, verte de lejos y pasar sonriente, todo el perfume de la primavera.
como quien ya no siente lo que sentía ayer,
y lograr que mi rostro se quede indiferente Gracias, amor, si no la merecía,
y que el gesto de hastío parezca de placer. gracias, amor, aunque la mereciera;
gracias también por la melancolía.
Así, verte de lejos, y no decirte nada
ni con una sonrisa, ni con una mirada, Que llueve dentro cuando escampa afuera,
y que nunca sospeches cuánto te quiero así. y haz que vuelva a llover de esa manera
como llueve en mi alma todavía.
Porque aunque nadie sabe lo que a nadie le digo,
la noche entera es corta para soñar contigo
y todo el día es poco para pensar en ti.
CANCIÓN A LA MUJER LEJANA CANCIÓN COTIDIANA

En ti recuerdo una mujer lejana, Tu amor llegó calladamente;


lejana de mi amor y de mi vida. calladamente se me fue...
A la vez diferente y parecida Porque el amor es una fuente
como el atardecer y la mañana. que se nos seca de repente,
sin saber cómo ni por qué.
Y hay en tu parecido con la ausente
tantas afinidades misteriosas, Amor de un beso que se olvida
que me equivoco hablándote de cosas y de un suspiro que se va;
que son suyas y mías solamente. amor de paso en nuestra vida,
pues se le da la bienvenida
Y te digo que es bella, porque es bella, cuando tal vez se aleja ya.
aunque no sé decir, cuando lo digo,
si pienso en ella porque estoy contigo Así tu amor fue como el mío,
o estoy contigo por pensar en ella. mujer de un claro atardecer:
amor que pasa como un río,
Pero si la encontrara de repente, sin estancarse en el hastío
tan bella como ayer, o más acaso, ni repetirse en el placer.
le cedería cortésmente el paso,
con una Cortesía indiferente; Amor feliz que da sin tasa,
pues sólo pide, a cambio, amor;
sin mirarla más, pero tampoco amor que deja, cuando pasa,
sin separar tu mano de la mía, no la ceniza de una brasa,
después que ella pasara, te diría: sino el perfume de una flor.
«Esa mujer se te parece un poco».
Amor que al irse no está ausente;
amor sin dudas y sin fe,
como este amor intrascendente,
CANCIÓN COMPARTIDA que, si llegó calladamente,
calladamente se fue...
Derramarás tus lágrimas,
desventurado amante,
como un único dolor,
y en la anchura del mundo
siempre habrá, en ese instante,
unos ojos más tristes
y una pena mayor.

Abrirás la ventana
cuando se enciende el día,
feliz con tu destino,
libre de todo mal,
y en la anchura del mundo
cualquiera encontraría
otra ventana abierta
y una alegría igual.

Maldecirás la noche
viendo pasar el viento,
o crisparas las manos
sin saber contra quién,
y en la anchura del mundo
y en el mismo momento
ha de haber alguien,
siempre, descontento también.

Y un día, cuando escuches


el llamado profundo,
la señal para el viaje,
la terrible señal,
quién sabe cuántos hombres,
en la anchura del mundo,
te seguirán los pasos
de la sombra final…

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