ESTUDIOS BÍBLICOS EN 1
Mar Rojo al Río Jordán Lección 20—Levítico 23
COMUNIDAD
Fiestas, Ayunos y Festivales
¡Memoriza la VERDAD!
“Prefiero recordar las hazañas del SEÑOR, traer a la memoria sus milagros de
antaño. Meditaré en todas tus proezas; evocaré tus obras poderosas.” Salmo 77:11-12
DÍA 1: Levítico 23:1-3—El Ayuno Semanal
1. ¿Quién decidía qué días festivos especiales observarían los israelitas? ¿Qué te dice esto respecto al
significado de estos días especiales?
2. Antes de describir los diferentes días festivos, ¿de qué otras observancias le recordó Dios a Moisés? ¿Por qué
crees que esto era tan importante para Dios?
DÍA 2: Levítico 23:4-14—Tres Festivales Primaverales
3. ¿Cuáles tres fiestas se describen en estos versículos?
4. Da una corta explicación de cada una de estas tres fiestas.
5. ¿Cuándo podría el pueblo celebrar la Fiesta de las Primicias por primera vez? ¿Por qué tendrían que esperar
hasta entonces?
6. ¿Por qué crees que Dios exigía que el pueblo le ofreciera a Él la primera parte de la cosecha de grano, aun
antes de que ellos mismos hubieran comido?
¡Aprende la VERDAD!
A Dios no le honran nuestras sobras. Él quiere que le glorifiquemos dándole lo
primero y lo mejor de lo que Él nos confía. Cuando le damos a Él la primera parte de nuestras
ganancias, mostramos que confiamos en Él. Podemos darle a Él nuestra ofrenda primero,
sabiendo que Él suplirá todo lo que necesitamos. ¿Cómo puedes practicar la aplicación de este
principio en esta semana? Prepárate para hablar sobre esto en tu Grupo Pequeño.
DÍA 3: Levítico 23:15-22—La Cuarta Fiesta Primaveral
Nota: El nombre griego para esta fiesta es Pentecostés.
7. ¿Cómo se decidió la fecha para esta fiesta?
8. ¿Cómo se debía celebrar esta fiesta?
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Del Mar Rojo al Río Jordán – Lección 2
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9. ¿Cómo mostró Dios Su cuidado por los pobres y los forasteros durante la temporada de esta fiesta?
DÍA 4: Levítico 23:23-32—Dos Festivos Otoñales
ero o
10. ¿Qué días santos ordenó el Señor que se celebraran el día 1 y 10 del séptimo mes?
11. ¿Cómo se debían observar cada uno de estos dos días? ¿Qué actitud debía tener la gente en cada uno?
12. Lee Levítico 16. ¿Qué otra cosa aprendiste acerca del Día de Expiación?
13. ¿Cuál hubiera sido la condición de los israelitas si Dios no hubiera provisto un medio para la expiación?
DÍA 5: Levítico 23:33-44—La Tercera Fiesta Otoñal
14. ¿Cuándo se debía celebrar la Fiesta de los Tabernáculos y por cuánto tiempo?
15. ¿Qué hacía que esta fiesta fuera diferente a todas las demás?
16. ¿Qué conmemoraba esta observación, según 23:43?
¡Aplica la VERDAD!
Los días festivos hebreos eran importantes para Dios. Él dijo: “Son fiestas solemnes
en mi honor” (énfasis añadido). Él las ordenó para Sí Mismo. Fueron idea de Él, y Él
deseaba que fueras observadas. ¿Qué festivos celebras tú? ¿Qué significan para ti?
¿Qué significan para Dios? ¿Habrá algo que quisieras hacer para conseguir que estos festivos
fueran más significativos, tanto para ti como para el Señor? Cuando llegue el próximo día festivo,
recuerda celebrarlo “como para el Señor” (Colosenses 3:23). Prepárate para comentar esto con
tu Grupo Pequeño.
DÍA 6: Participa en Clase
Del Mar Rojo al Río Jordán – Lección 3
Lección 20 Comentario
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Fiestas, Ayunos y Festivales
Levítico 23
La ley de Moisés estableció reglas para la vida diaria. Pero también proporcionó maneras de recordar. Dios
sabía cuán fácilmente Su pueblo olvidaría de dónde habían venido y lo que Él había hecho por ellos. No
obstante, esas cosas constituían su identidad nacional. Hacían que Israel se distinguiera de las culturas que la
rodeaban. Para mantenerlos conscientes de su identidad especial, Dios les dio su propio calendario singular.
Giraba en torno a siete fiestas sagradas. Estas fiestas harían que Israel recordara su relación con Él.
Los Festivales Primaverales
Aun cuando Levítico 23 hace énfasis en “fiestas solemnes en mi honor” y “fiestas que yo he establecido,”
un recordatorio acerca del sábado viene primero. En repetidas ocasiones, Dios les recordó a los israelitas
que durante un día de la semana Él quería que ellos dejaran de trabajar y reposaran.
Los tres festivales primaverales se celebraban todos en la misma semana. Primero era la Pascua. Se
celebraba el día 14 del primer mes. (El primer mes corresponde a marzo o abril en el calendario
moderno.) La Fiesta de los Panes sin Levadura le seguía inmediatamente. Este evento de siete días
comenzaba el día 15 del primer mes. Cada día el pueblo presentaba una ofrenda de alimento al Señor. El
día primero y séptimo eran sábados, cuando nadie trabajaba. Durante toda la semana, los israelitas no
debían comer nada de pan leudado.
Ambas ocasiones eran recordatorios vívidos del amor de Dios por Israel. Dios había rescatado poderosamente
a los israelitas de la esclavitud en Egipto. La Pascua era un recordatorio del ángel de la muerte que había
pasado de largo a los hogares de los israelitas, librando a sus primogénitos. La Fiesta de los Panes Sin
Levadura recordaba su apresurada huida de Egipto, sin tiempo para dejar que el pan se leudara.
La tercera celebración, la Fiesta de las Primicias, se celebraba durante la semana de la Fiesta de los Panes
sin Levadura. El pueblo celebraría esta fiesta por primera vez cuando llegara a la Tierra Prometida y
comenzara a sembrar y a cosechar allí. Los israelitas debían presentar la primera parte de su cosecha de
grano al sacerdote. El sacerdote lo mecía ante el Señor como una señal de gratitud. Junto con esta ofrenda
mecida, se sacrificaba un cordero macho de un año con ofrendas de grano y vino. El pueblo no debía
comer nada de sus primeras cosechas hasta que hubieran presentado esta ofrenda. Las primicias le
recordaban a Israel que Dios debe recibir la primera prioridad en sus vidas. Debían ofrecerle a Él lo mejor
de lo que tenían, y no las sobras.
Piensa en las primicias. Cuando el pueblo de Dios le ofrecía a Él lo primero de sus
cosechas, declaraban su fe en que Él les daría más. Su ofrenda manifestaba su
confianza. Es interesante que el Nuevo Testamento se refiere tanto a Jesús, como al
Espíritu Santo como “las primicias.” Romanos 8:23 dice que “tenemos las primicias del
Espíritu,” y que “esperamos ansiosamente la adopción de hijos, la redención de nuestros
cuerpos.” El Espíritu de Dios es la promesa de que aún habrá más. Y 1 Corintios 15:23 dice
que Cristo es las primicias, y “luego en su venida aquellos que son de Él.” Jesús resucitó de los
muertos primero—y Su resurrección prometió que habría más posteriormente. ¡Nosotros
también experimentaremos la resurrección!
La Fiesta de las Semanas (posteriormente llamada Pentecostés en Hechos 2:1; 20:16 y 1 Corintios 16:8)
se debía celebrar siete semanas después de que terminara la Fiesta de los Panes sin Levadura. Dios pedía
a los adoradores que le dieran dos teleras de pan a Él como una ofrenda. En este día el pan se podía hacer
con levadura. Sin embargo, la pieza central de la ofrenda, debía ser siete corderos perfectos, un toro y dos
machos cabríos. Junto con la ofrenda de grano y de bebidas, éstos serían un aroma grato al Señor. Partes
de la ofrenda se entregaban al sacerdote. Las porciones de estos sacrificios de animales y grano que
correspondía a los adoradores constituían los platillos principales de la Fiesta de las Semanas.
Al final de las instrucciones para estas cuatro fiestas, Dios les recordó a los israelitas que debían cuidar de
los pobres. Él no quería que ellos segaran absolutamente todo el producto del cultivo. Más bien, Él les
ordenó que dejaran una parte de la cosecha en el campo para los pobres y los extranjeros. Dios quería que
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todo mundo estuviera incluido en estas santas convocaciones. Quería que hasta los más pobres entre
ellos, junto con cualquier forastero que estuviera entre ellos, fuera incluido.
Piensa en la generosidad intencional. Dios quiso que Su pueblo hiciera planes de ser
generosamente compasivos. Dios ordenó a Su pueblo que sembrara suficiente para tener
algo de sobra—los rebuscos en los límites del campo—para los pobres o forasteros. La
mayoría de nosotros en la actualidad no somos agricultores—pero aún podríamos establecer la
práctica de vivir intencionalmente por debajo de nuestras posibilidades con el fin de tener algo de
sobra para compartir.
Los Festivales de Otoño
Los tres festivales restantes de Israel se celebraban en el mes de Tishrei, el séptimo mes hebreo (fines de
septiembre hasta fines de octubre). El primero de éstos, la Fiesta de las Trompetas, se celebraba en el
primer día del séptimo mes. A diferencia de las fiestas primaverales, ésta no se celebraba en el
tabernáculo. Los israelitas observaban la Fiesta de las Trompetas localmente. Se convocaba a las
personas con un sonido de trompeta a un tiempo de reposo y a abstenerse de su trabajo.
La más sagrada de las convocaciones de Israel era el Día de Expiación, conocida como Yom Kippur. En
contraste con otras celebraciones más festivas, el Día de Expiación se observaba con sobriedad. Además
de la ofrenda que se hacía en este día, Dios también le indicó al pueblo que debían de “afligir” o
“negarse” a sí mismos. Esto probablemente incluía ayuno y pudiera haber incluido el uso de vestimenta
de luto. Todos los israelitas debían observar este día importante. Si no lo hacían, serían eliminados del
pueblo. ¿Por qué era tan importante este día? Porque este era el único día del año en el que se le permitía
al sumo sacerdote entrar al Lugar Santísimo—el lugar más santo del tabernáculo—para ofrecer
sacrificios por los pecados del pueblo.
A pesar de que no se describe aquí, el sumo sacerdote expiaba por los pecados de la nación, ofreciendo
dos machos cabríos (véase Levítico 16). Él escogía uno de ellos para hacer un sacrificio; el otro era
puesto en libertad. Los sacerdotes rociaban la sangre del macho cabrío sobre los adoradores y sobre el
propiciatorio del Arca del Pacto. Dejaban en libertad al otro macho cabrío—el “chivo expiatorio”—para
que se fuera al desierto. Simbólicamente, se llevaba el pecado de Israel. Esta ceremonia ilustra la manera
en la que Dios trata con nuestro pecado. Primero, lo cubre (el significado de la palabra expiar) con la
sangre de un sustituto— Jesús. Luego, lo elimina y no lo recuerda más (véase Salmo 103:12).
Cinco días después del Día de Expiación, se celebraba la Fiesta de los Tabernáculos. Esta fiesta les
recordaba a los israelitas las moradas temporales en las que vivieron después de salir de Egipto. Era el
último festival en el calendario hebreo. Cada año comenzaba y terminaba con una celebración de la manera
en la que Dios había librado a Su pueblo. Durante la fiesta de siete días, los israelitas vivían en tiendas
(tabernáculos). Esto les recordaba cómo habían vivido en el desierto. Ésta era una de las tres fiestas que los
hombres judíos observaban en Jerusalén. Además de los numerosos sacrificios de alimentos, el ambiente
festivo era acentuado por siete días de jubiloso regocijo. En el Nuevo Testamento, encontramos que Jesús
hizo Su famoso ofrecimiento de agua viva a todo el que tuviere sed (véase Juan 7:37-39) durante la Fiesta de
los Tabernáculos.
De estos numerosos días especiales, solo uno se enfocaba sobre los pecados de Israel y la necesidad de
expiación. Es significativa la proporción entre regocijo y pesar. Es necesario identificar y pagar el pecado
contra Dios. Sin embargo, a lo largo del calendario de Israel, Dios estableció el principio de que el
regocijo es normal y el pesar es la excepción. Como escribió el salmista: “Pero que todos los que te
buscan se alegren en ti y se regocijen; que los que aman tu salvación digan siempre: ¡Sea Dios exaltado!”
(Salmo 70:4).
¡Personaliza la VERDAD!
Dios ya no exige que observemos el Día de Expiación con su autonegación, sacrificios
de sangre y lamento solemne por el pecado. Jesús pagó el precio por nuestros
pecados, de una vez por todas (véase Hebreos 10:10-14). Pero, ¿no habrá algún beneficio en
tomar el tiempo para confesar nuestros pecados, lamentarlos, y conscientemente reconocer el
sacrificio que hizo Jesús para hacer expiación por nosotros? Sean 30 minutos, un par de horas o
un día entero en esta semana, pasa tiempo reflexionando seriamente sobre tus pecados.
Agradece a Jesús Su costoso regalo de perdón. ¿Cómo afecta este tiempo de reflexión y oración
tu consciencia de lo serio que es el pecado? ¿Cómo afecta tu amor por Jesús como tu
Salvador?