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Duelo y Escritura

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Duelo y escritura: "retrato de un hombre invisible".

Víctor Guerra (1)

"Aquí te escribo, pero siempre hay algo,


algo tuyo de fuga,
algo tuyo que vuela, que no existe
dentro de ti,
y te hace existir a fuerza de su ausencia"

M. Del Cabral.(1957, p.163)

"El duelo por la pérdida de algo que hemos amado o admirado parece al lego tan natural que lo
considera obvio.
Para el psicólogo, empero, el duelo es un gran enigma,
uno de aquellos fenómenos que uno no explica por sí mismos, pero a los cuales reconduce
otras cosas obscuras".

S. Freud (1916, p.310)

"La sensación de la fragilidad de la vida me persigue sin descanso.


Me contagia una gran alegría -la de estar vivo- y, al mismo tiempo, un miedo atroz: por el hecho
de poder perder con tanta facilidad a la gente que queremos".

P. Auster. (1994, p.114)

Introducción.

Un hombre recibe la noticia de la muerte de su padre, lo invade una


"irreductible certeza de su propia mortalidad". Siente instalarse en él la
sensación de una doble ausencia: la real de la muerte y la ausencia de un
recuerdo del vínculo con el padre. Tal vez esto le haya dado la constatación de
que lo perdido estaba presente ya desde hace muchos años.
Siente la inmimente necesidad de rescatarlo en algún plano. Intuye que tal vez
de esa forma algo de él, y en él, se rescate también.
Se sienta y comienza a escribir.
La hoja en blanco y su vacío se abre como un espacio en el cual desplegar sus
interrogantes e intentar hacer visible lo invisible. Los recuerdos de su relación
con su padre van desfilando y van desnudando la historia de una relación que
paradójicamente parece que recién comenzara a construirse. Claro, en la
medida en que se escribe, se reinscribe en el universo simbólico del autor y del
posible lector. Pero el que escribe, Paul Auster, posee (¿o es poseído por?) la
certeza de que la única forma que tiene de rescatar a su padre es poner en
palabras, intentar bosquejar el perfil de un hombre que para él fuera invisible e
inalcanzable. Es así que poniendo palabras a su dolor actual y pasado va
descubriendo territorios que, enterrados en su memoria, parecían perdidos . Y
nos va pintando un cuadro de muy diferentes tonos, que en su abierta
policromía nos invita a "colocar " y construir sentidos posibles a las ideas que
se esconden en el texto.
La novela que surge de esta búsqueda lleva como nombre "La invención de la
soledad" y la parte a la que yo me referiré se titula: "Retrato de un hombre
invisible"(2). A lo largo de este artículo trataremos de dar cuenta de los posibles
sentidos que se abren en relación al título de la obra.
Ahora bien, sería importante que nos ubiquemos, al menos parcialmente, en el
periplo vital del autor previo a la escritura de esta novela. Desde hacía un
tiempo estaba en una crisis personal y literaria, con serias dificultades
económicas. Vivía precariamente de las traducciones que hacían él y su mujer.
"Por momentos pensaba que estaba acabado, que nunca escribiría otra palabra". (1992,
p.229)

A fines de 1978 concurre a ver un espectáculo de danza y señala que la fluidez


del espectáculo hacen impacto en él. Al otro día comienza a escribir su obra
"White Spaces", "una pequeña obra de género impreciso, un intento de traducir en palabras
la experiencia de aquel espectáculo de danza" (1992, p.229)

Una noche de febrero de 1979 termina de escribir dicho textoy a la mañana


siguiente recibe una llamada con la noticia de la muerte de su padre, Sam
Auster. Con ella vino una pequeña herencia que le permite salir de su ahogo
económico y dice: "En cierto sentido, todas las novelas que he escrito han salido del dinero
que me dejó mi padre. Pude vivir de él durante dos o tres años, y eso fue suficiente para
ponerme en marcha otra vez. Para mí resulta imposible sentarme a escribir sin pensar en ello, en
el fondo es una ecuación terrible. Pensar que la muerte de mi padre salvó mi vida". (1992,
p.230)
De este pasaje que nos relata sobre su vida desearía resaltar algunos aspectos
que nos dan referencias sobre algunas marcas en la escritura de P. Auster. El
lugar de la paradoja, con su coexistencia de contrarios, donde la muerte del
padre da lugar a su re-nacimiento como escritor.
También el lugar del azar o más bien "contingencia", lo imprevisible de la
existencia y la precariedad constituyente del ser humano.
Se reiteran como características en sus obras los personajes que están
enfrascados en una búsqueda de sí mismos y de sus orígenes, inmersos en
un mundo cambiante, donde la soledad forma parte de una búsqueda creativa
del sujeto en el encuentro con los otros.(3)
Vemos cómo se despliega un posible sentido del valor de la soledad, presente
en el título de la novela. Si bien en la novela el autor habla de muchas cosas,
cobra primacía el aspecto aparentemente autobiográfico. ¿Y es esta novela
una autobiografia?
El autor señala: "La invención de la soledad es un libro autobiográfico, por supuesto, pero yo
no creo que contara la historia de mi vida, sino más bien que exploraba ciertas cuestiones
comunes a todos nosotros, cómo pensamos, cómo recordamos, cómo llevamos nuestro pasado
con nosotros en todo momento". (1992,p.233).
"En cierto modo, la mayoría de mis novelas adoptan la forma de la biografía de alguien. Es el
itinerario global de una vida lo que me interesa, no sólo momentos aislados, sino todo lo que
abarca una vida, con sus giros, sus altibajos, sus tachones, sus vacilaciones, sus
remordimientos". ( 1992, p.86).
Y en sintonía con lo que sostiene P Auster, es que -en mi visión psicoanalítica
del texto- no me planteo "analizar" la historia de la vida del autor, sino
detenerme en la(s) historia(s) que desde el texto hacen resonancia con mi(s)
historia(s).
Creo necesario aclarar que no busco referirme ni a P. Auster ni a su padre
como seres "reales", sino al personaje inventado por el escritor. El
acercamiento y la distancia entre el ser real y el construido en el relato es una
distancia imposible de medir, y me baso en la idea austeriana de la "voz
narrativa" (1992, 1993) y de la independencia y prescindencia de la vida real,
que es parte del universo del escritor para adentrarse en su obra.(4)
No olvidemos que aún cuando hubiera una base "real", es el acto creador el
que emerge opacando y envolviendo la realidad con las texturas de los propios
fantasmas interiores con que el artista urde la trama de su obra.
Quien escribe y busca a su padre y a su historia en la novela es P. Auster y a
su vez no lo es. En ese intervalo entre uno y otro es que queda una hendidura
desde la cual podemos poblar (precariamente) de sentidos al texto que palpita
bajo nuestra mirada. También identificarnos en esa búsqueda, porque a través
de ese texto también palpitan nuestros propios textos, nuestras propias
historias de búsquedas , encuentros y desencuentros con nosotros mismos,
con nuestros padres y nuestros hijos.(5)
Es así que esta obra me convoca en primer lugar un impacto estético como
lector y me impulsa a escribir este trabajo en torno al tema de los destinos del
duelo.
Pretendo incursionar en dos aspectos. En primer lugar, abocarme a pensar
los destinos del duelo y su relación con la escritura. En segundo lugar, y
en interrelación con lo anterior, reflexionar sobre los efectos del duelo en
las dos generaciones Auster. Desde el hijo (Paul) en relación al escribir y
desde el padre (Sam) en relación a algunos aspectos de su estructuración
psíquica .

Duelo y escritura.

Decíamos que a partir de la noticia de la muerte de su padre, el autor relata su


conmoción.(6)
Preso de la angustia se moviliza su aparato psíquico en busca de
representaciones que llenen ese hueco, que suturen la herida. Así su
necesidad de llenar esa nada de la ausencia se entreteje con su deseo de
saber sobre su padre.
En esos planos parece que se yergue la escritura con la necesidad de
descarga y la ilusión de elaboración.(7) .
Pero lo que insiste, a pesar de todo, es la sensación de pérdida y
desconocimiento.
"En cierto modo, y a pesar de su carácter repentino, parecía asombrosamente preparado para
aceptar esta muerte. Lo que me preocupaba era otra cosa, algo que no tenía que ver com la
muerte ni con mi reacción ante ella: la certeza de que mi padre se habia marchado sin dejar
ningún rastro".(1994, p.13)
Nos dice que lo que más le preocupó fue la certeza de que su padre se había
marchado sin dejar ningún rastro, y es a esa huella que él se dedica a rastrear,
construir con la escritura.(8)
Ese momento de angustia ante la pérdida radical del otro lo remite a que esa
no presencia ya acontecía en su interior, ante la aparente inexistencia de
marcas, rastros. Y no creo que sea sólo producto de la desvastación interna
que ocasiona la pérdida del objeto(9) ,sino que en ese momento él toma
conciencia del vacío de vínculo que configuraba la relación con su padre: "Había
estado ausente incluso antes de su muerte y hacía tiempo que la gente que lo rodeaba había
aprendido a aceptar su ausencia, a tomarla como una cualidad inherente a su personalidad"..."no
había podido o no había querido mostrase a sí mismo bajo ninguna circunstancia y se las había
ingeniado para mantenerse a cierta distancia de la vida, para evitar sumergirse en el torbellino de
las cosas".(1994, p.13)
A lo largo de mi trabajo iré desplegando las ideas que me llevan a pensar que
ese rastro que busca Paul en la escritura es algo más que el rastro de su
padre. Se irá encontrando con el rastro de un abuelo perdido y desterrado del
universo familiar. Parece ser que para intentar responder(se) qué es un padre y
qué fue su padre para él debe bucear en sus raíces y rastrear la existencia de
los otros que lo precedieron.

Las fotografías, la muerte y el hombre invisible.

A lo largo del libro P. Auster hace alusión en diferentes momentos del papel de
las fotografias en relación con la pérdida y la historia familiar.
Encuentra fotos del padre de diferentes épocas de su vida. Nos relata:

"El descubrimiento de esas fotografías fue importante para mí porque parecían reafirmar la
presencia física de mi padre en el mundo, permitirme la idea ilusoria de que aún estaba
alli.....Mientras mantuviera aquellas fotografías ante mi vista, mientras las siguiera contemplando
con absoluta atención, sería como si estuviera vivo, incluso en la muerte. Y si no vivo, al menos
tampoco muerto; más bien en suspenso, encerrado en un universo que no tenía nada que ver
con la muerte y en el cual la muerte nunca podría entrar".(1994, p.24,25)

Podemos pensar cómo opera en él el mecanismo de la desmentida, ya que


ante el dolor intolerable de la pérdida necesita refugiarse en la ilusión de que la
muerte no lo "tocó" al padre ni a él. Que aún no entró en su universo psíquico y
no es parte de él, sino que queda ubicado fuera del registro de lo cotidiano, de
lo tangible (10)
Después nos habla del encuentro de una foto trucada tomada en un estudio ,
donde aparece la imagen de varios hombres sentados alrededor de una mesa.
Pero resulta que esos diferentes hombres son en realidad uno solo: el padre.
(11) Y nos dice:

"Por la penumbra que los rodea y la total inmovilidad de sus poses, pareciera que se han
reunido para llevar a cabo una sesión de espiritismo. Pero luego, cuando uno estudia
detenidamente la fotografía, advierte que se trata siempre del mismo hombre......Hay cinco
imágenes de él, y sin embargo, la naturaleza de la fotografía no permite el contacto visual entre
sus varios yoes. Cada uno de ellos está condenado a seguir con la vista fija en el espacio, como
si lo observaran los demás, pero sin ver nada, incapaz de ver nunca nada. Es una fotografía de
la muerte, el retrato de un hombre invisible"(1994, p.49)

Este pasaje lo considero clave en mi intento de reflexión sobre el texto, ya que


se conjuntan en él dos aspectos centrales como la idea de la muerte y el
hombre invisible. Para aventurarnos al respecto necesitamos abrir otras
dimensiones de posibles aperturas de sentidos.
El autor continúa con su tarea de búsqueda , pero se encuentra con la
sensación de impotencia: "tengo que inventar la ruta a cada paso, y eso hace que nunca
esté seguro de dónde me encuentro".(1994, p.49)
No puede concentrarse, se siente perdido: "nunca antes había sido tan conciente del
abismo entre el pensamiento y la escritura" .(1994, p.50)
Se interrumpe la escritura y aparece el síntoma, voz de la resistencia de algo
que en el sujeto comienza a aparecer , pero que es impedido de ser
escenificado en la palabra.

"Ha habido una herida y ahora me doy cuenta de que es muy profunda. Y el acto de escribir, en
lugar de cicatrizarla como yo creía que haría, ha mantenido esta herida abierta. En ocasiones he
sentido su dolor concentrado en mi mano derecha, como si si fuera un desgarramiento cada vez
que levanto la pluma y la presiono contra el papel. En lugar de enterrar a mi padre, estas
palabras lo han mantenido vivo, tal vez mucho más que antes...Bajo tierra , en ataúd, su cuerpo
sigue intacto y sus uñas y su pelo continúan creciendo. Tengo la sensación de que para
comprender algo debo penetrar en esa imagen de obscuridad, de que debo entrar en la absoluta
oscuridad de la tierra". (1994, p.51)

Dejando de lado lo conmovedor y sombrío de este pasaje, quiero tomar lo


dicho de entrar en la absoluta oscuridad de la tierra, que podría hablarnos de
una identificación con el objeto muerto, pero prefiero tomarlo como una señal
de su periplo e indagación. Indagación que se continúa con lo que continúa en
el libro, donde inmediatamente comienza a hablar de la constitución de la
familia, de cuando murió su abuelo paterno y de la vaguedad de las tres
historias diferentes en torno al motivo de su muerte. Transmite cómo no existía
un relato que diera asidero psíquico a ese abuelo y cómo aparecía la abuela
paterna como figura central familiar. "Ella era la matriarca, una verdadera dictadora, el
motor fundamental que ocupaba el centro del universo". (1994, p.51)
Vemos cómo lo que era enunciado como un propósito de rastrear las vivencias
de su padre lo deriva hacia la figura de su abuelo. Así llega a hablarnos de otra
fotografia "trucada" donde es retratada la familia "entera". Aparecen los cinco
hermanos Auster y la abuela sobre el fondo de unos árboles. Ya hacía tiempo
él se había dado cuenta de que que esa foto había sido rasgada por la mitad y
luego pegada con torpeza, y suponía que había sido fruto de un accidente.
Pero esto que nuevamente parece ser una figura de la desmentida cae al decir:
"Debí de estar ciego para no haberlo descubierto antes; vi los dedos de un hombre sujetando el
torso de uno de mis tíos y advertí con claridad que otro de mis tíos no tenía apoyado el brazo
sobre los hombros de su hermano, como había pensado al principio, sino contra una silla que ya
no estaba allí. Entonces me di cuenta de por qué aquella fotografía resultaba tan extraña, alguien
había recortado la figura de mi abuelo. La imagen parecía distorsionada porque una parte de ella
había sido eliminada. Mi abuelo había estado sentado en una silla junto a su esposa, con uno de
los niños de pie entre sus rodillas, pero ya no estaba allí. Sólo quedaban sus dedos, como si
intentara volver a la fotografía desde algún remoto agujero en el tiempo, como si hubiera sido
desterrado a otra dimensión" (1994, p.52,53)
A pesar de que una parte de sí mismo se niega a reconocerlo,e intenta
desmentir lo percibido, encuentra unos recortes de diarios viejos que hablan de
como, hace sesenta años, su abuela mató a su abuelo, del intento de suicidio
de ella, del acto de venganza del tío (12), del juicio público y la posterior
absolución de ella. Y dice:

"Los hechos en sí no me atormentan más de lo que cabría esperarse. Lo dificil es verlos


impresos, desenterrarlos del ámbito de lo secreto , por así decirlo, y convertirlos en un suceso
público..He leído los artículos sobre el asesinato una docena de veces, sin embargo me cuesta
creer que no los haya soñado. Se ciernen sobre mí con toda la fuerza de un truco del inconciente
y distorsionan la realidad del mismo modo que los sueños" (1994, p.55-56).

Vemos como las palabras enterrar y desenterrar van conformando un hilo que
conduce, a través de las diferentes generaciones, a los secretos familiares y al
lugar de lo paterno en el universo psíquico de los Auster. Así cómo nos abre
otra espiral diferente en torno a la pregunta de qué es ser un padre y qué lugar
ocupa el ser padre en ese universo familiar. Retomando ese hilo me pregunto
si no podemos tomar lo de tener que penetrar en la oscuridad de la tierra como
una figura de la necesidad de meterse, hundirse (y recuperarse) de las trampas
del secreto familiar en los que quedaron envueltos los Auster. Lo que es
necesario desenterrar son estas historias secretas, clausuradas en su acceso a
la palabra por la prohibición que transmitiera la Abuela.
Entonces me aventuro a pensar nuevas dimensiones de lo dicho por Auster en
la foto trucada del padre. Por ej. podríamos pensar cómo están en juego los
aspectos narcisistas fallidos, donde no existe lugar para un otro diferente. Se
busca la imagen en un espejo imposible, ya que no hay quien lo refleje. Tras la
aparente broma se ocultaría la sensación de inermidad y desamparo.
A su vez lo podríamos vincular en relación con la castración: la multiplicidad de
imágenes desmiente la posibilidad de ausencia y pérdida, tal cual lo planteara
Freud,S. (1922)
También la presencia de los cinco personajes en la foto nos puede hablar de la
multiplicidad de imágenes del sujeto, dando cuenta de la presencia de un falso
self y de la imposibilidad de acercarse a lo verdadero del sujeto.
Finalmente me planteo si a su vez y concomitantemente, al hablar de la sesión
de espiritismo no nos hablará de la búsqueda de lo muerto, no sólo en su
padre, sino desde su padre hacia su abuelo. Resulta sobrecogedor constatar
que a su vez los hijos del abuelo asesinado son también cinc (donde Sam era
el más chico), lo que podría tentarnos a pensar que en esa mesa, buscando un
espíritu (¿al padre?) estarían representados los cinco hermanos.
La polisemia del hecho en sí nos permite jugar con ambas hipótesis y resaltar
la búsqueda frenada, silenciada, interdictada de su padre (Sam) en torno a la
figura de su propio padre asesinado (Harry). Anhelo de tramitación de un duelo
que parece hacer cuerpo en Paul Auster desde su literatura.
Enuncio entonces la hipótesis de que (entre otras cosas) tanto la escritura
de este libro, como la indagación "en" y "de" los fantasmas familiares
rompe tuerce el destino de un duelo no elaborado (no sólo por Sam
Auster sino por toda la familia) . Este duelo Paul lo hace suyo, abriendo a
un camino-destino diferente a través del dolor (psíquico) y la creación
(sublimación), saliendo así del encierro tanático de la repetición.

Duelo en el niño y lo transgeneracional.

Pero en cuanto al personaje mismo de Sam Auster, ¿qué podemos pensar?.


Algunas de las características descriptas por Paul sobre su padre nos llevan a
reflexionar sobre el peso de los duelos en la infancia y sus repercusiones en el
psiquismo.(13)
Tal vez ese aire de ajenidad que caracterizara al padre y esa ausencia de
interés en el otro, nos hable de la idea de una "zona" psíquica muerta, zona
que debe permancer inexplorada, desinvestida, amputada, por la identificación
con el objeto muerto (entendido como destino de un duelo no elaborado). Esto
favorecería un clivaje desorganizador, donde la construcción de categorías
(14) se ve comprometida y por ende la estructuración psíquica toma un
particular derrotero.
Sabemos que el duelo en el niño conlleva elementos en común con el duelo en
el adulto, y que en un juego de reciprocidades, el procesamiento en el adulto es
subsidiario de los duelos presentes en el desarrollo del niño, como ya lo ha
señalado brillantemente M. Klein. Pero en el caso del duelo por la pérdida del
objeto real (en este caso el padre), el hecho de que el niño sea un ser con su
psiquismo en construcción insume un valor especial no sólo a la pérdida en sí,
sino a cómo ésta es significada por las figuras del entorno que acompañan y
sostienen el desarrollo de la criatura.
Asimismo en el duelo infantil "los sobrevivientes" deben funcionar como sostén
de las posiblidades de simbolización (Pelento,M. 1993) y tener la flexibilidad
para tolerar las idas y venidas entre la desmentida de la pérdida y la aceptación
del imperio del juicio de realidad. (Freud,S. 1914, 1926; Scalozub,L. 1998)
Como dice S. Ihlenfeld (1998) : "En un niño la posibilidad de recurrir a las
palabras que den cuenta de las representaciones vinculadas a la pérdida
depende mucho del tipo de transmisión verbal que pueda hacer el padre que
vive y el resto de la familia". Asimismo la autora sostiene que "..el vínculo con
el padre sobreviviente marcará, de algún modo, las características del trabajo
interno que pueda realizar el niño frente a la pérdida".
Entonces surge una pregunta que nos acerca al abismo de lo ominoso: ¿cómo
confiar en procesar la pérdida si la sobreviviente (la madre) fue quien produjo la
muerte del objeto añorado?. Se hace patente el registro de lo siniestro, desde
el concepto de "heimlich-unheimlich"; lo familiar que deja de serlo, pasando a
ser un particular "matiz de lo terrorífico".(Freud,S. 1919) A esto se agrega
también lo ya señalado de la imposibilidad de ligar con palabras la experiencia
traumática.
Ahora bien, en una evolución "normal" la desmentida debería ir cediendo,(15)
pero en este caso la actitud de la madre oblitera el campo de conocimiento y
patentiza el papel de la "clausura psíquica" de ciertas experiencias
emocionales.
Y acá se articula el espacio del secreto, pero no como lugar de algo propio,
que permanece en el interior del psiquismo como reservorio de un sostén
personal, sino como algo disociado de lo cual ni su propio yo puede percatarse,
algo que nos acerca al campo de lo siniestro. Ajeno a la interrogación y a la
reapropiación, la experiencia no puede subjetivizarse ni historizarse, y la
muerte pasaría a encarnarse en una identificación tanática con el objeto muerto
y desaparecido. Es fundamentalmente en relación a este tipo de identificación
que pienso un destino fallido de un duelo, que no puede ser tramitado por el
sujeto.Y es en ese sentido que hablo de la presencia del abuelo como un
"ausente", no nominándolo desde el lugar de la ausencia, ya que desde mi
perspectiva la ausencia ya implicaría un nivel de procesamiento psíquico
(simbolizable o en vías de). Donde la posiblidad de desplegar sus interrogantes
sobre el objeto y poder incluirlo dentro de las teorías sexuales infantiles
articularía las "categorías" (en este caso, presencia-ausencia) con la
sexualidad infantil, generando marcas estructurantes en el proceso de
subjetivación..
Pero insisto, esto no fue posible (en parte) por el peso de la interdicción
materna y la imposibidad de circulación de la palabra en torno al padre, que lo
exilia del territorio psíquico familiar, desterrándolo al lugar de un "ausente".(16)

Pero como vemos en la obra esta situación cobra cuerpo de una foma especial
en la tercera generación Auster, en este caso el escritor , Paul, quien -
sublimación mediante- (17) al emprender esa investigación "genealógica" es
quien "conduce" al abuelo desde la dimensión de un ausente al
procesamiento de su ausencia.(18). Sin embargo se podría haber dado el
terreno fértil como para transitar un proceso de identificación alienante
(Baranes,J. 1991), presente en el telescopaje de generaciones, entendida
como la transmisión de conflictos transgeneracional. Donde se da un proceso
de identificación que condensa una historia no conocida por el destinatario de
la tercera generación. .Como bien dice H. Faimberg (1985, p. 1054):.. "el
telescopaje de generaciones implica un tiempo circular y repetitivo, en tanto
que la diferencia de generaciones está ligada al paso inevitable del tiempo..."
El impulso por develar lo desconocido, aparentemente ausente en el padre,
cobra estatura en la indagación interior de su hijo Paul y es lo que le permite
por un lado tramitar el duelo por la muerte del padre,y por otro pasar de un
destino tanático de telescopaje a la articulación simbólica de la diferencia de las
generaciones..

En el final nuevamente la ausencia.

Retomando el epígrafe del poeta M. Del Cabral podemos reformular la


pregunta de por qué escribe el escritor esta novela. Como tantas otras, esta
pregunta no tiene "una" respuesta.
Tiene sí el valor de devolvernos una interrogante abierta ("abierta oscuridad de
sentido" diría J. Gelman, 1990). Interrogante que hizo cuerpo en mí, en mi
historia pesonal,en mi escritura y en mi deseo de comunicar mis vivencias, de
hacer historia(s) desde un texto que me precede y que al alojarse en el papel
cumple un destino de ajenidad, de "otredad" (Paz, O. 1998). Sigo en esto a O.
Paz quien señala:"La escritura reposa en una ausencia, las palabras recubren
un agujero.... Mientras escribo, hay un más allá de la escritura que me fascina y
que, cada vez que me parece alcanzarlo, se me escapa". (1979, p.255)
Tal vez Paul Auster escribe para tratar de capturar ese "algo que se fuga". Y es
en el viaje que la escritura le propone que busca asir lo que del padre quedó en
él como ausencia.
Es así que en esa particular búsqueda se encuentra con el hecho de que la
ausencia paterna, era algo que en lo inasible era tangible desde siempre (hasta
para el propio Sam Auster, un "ausente o exiliado de sí mismo").
Pero sostengo que la escritura es la forma que tiene Auster hijo para (re)
encontrar a un padre perdido, y quedar envuelto en una doble
pérdida/reencuentro de "padres" (su padre y el abuelo). Atravesado por "su" re-
creación de la figura paterna, busca asir el dolor de una ausencia que quedaba
muda por la interdicción-clausura de la palabra. De esta forma habla por él,
habla por el padre y no creo que sea casualidad que hable de su hijo al final del
libro. En este sutil entrelazamiento de generaciones parece ser necesario
poblar la ausencia con palabras, para que la repetición no haga (del todo)
muda y eterna a la muerte.
Citas:

1 Psicólogo. Psicoanalista. A.P.U. mail:vguerra@[Link]

2 En un trabajo muy interesante Marta Olivera (1997) realiza una indagación sobre este mismo
libro, pero ella se centra más en la segunda parte del mismo, "El libro de la memoria", desde
una perspectiva diferente y complementaria a la que yo deseo realizar.

3 "Casi todo el mundo piensa en la soledad como en una idea sombría, pero yo no le confiero
ninguna connotación negativa. Nuestro sentido del yo está formado por el pulso de la
conciencia en nuestro interior, el inacababale monólogo , las conversaciones que mantenemos
con nosotros mismos y que duran toda la vida. Y todo eso sucede en la más absoluta soledad".
(1992, p.239)

4 "No me refiero a mi personalidad autobiográfica, sino a la del otro, ese ser misterioso que
vive dentro de mí y pone mi nombre en la cubiertas de los libros. Es como si nadie hubiera
escrito las palabras que uno lee. Yo encuentro a este "nadie" absolutamente fascinante, pues
esconde una verdad profunda". (1992,p. 234)

5 A. Schoenberg expresa mejor esta idea al decir: "Una obra de arte no puede lograr mejor
efecto que cuando transmite al oyente las emociones que se agitan en el creador, de manera
que también se agiten y desencadenen en él su propia tempestad". ( citado por
Hornstein,L,1993, p.63)

6 Conmoción que encontramos también en Freud en relación a la muerte de su padre. En una


carta a Fliess dice:..."ante su muerte todo el pasado volvió a despertarse en mi intimidad. Ahora
tengo la sensación de estar totalmente desarraigado".(carta 50, del 2 de noviembre de 1896,
citado por Ponce de León,E. 1992, p.61)

7 Hecho que también observamos en Freud en relación a la construcción de un aspecto de su


teoría. En el prólogo a la segunda edición de "La Interpretación de los sueños" dice:"Es que
para mí el libro posee otro

significado, subjetivo, que sólo después de terminarlo pude comprender. Advertí que era parte
de mi autoanálisis, que era mi reacción frente a la muerte de mi padre, vale decir, frente al
acontecimiento más signifcativo y la pérdida más terrible en la vida de un hombre", tomado de
M. Casas (1994). Esta autora en relación a esto señala cómo tanto el sueño de "se ruega
cerrar los ojos", cómo el descubrimiento (y nominación) del Complejo de Edipo al año de la
muerte del padre, están íntimamente relacionados con el duelo por su muerte. "El duelo por el
padre queda entonces como un espacio-tiempo de develamiento, de descubrimiento". p. 59.

8 Indudablemente podríamos pensar en el papel de los mecanismos de reparación en el duelo,


tal cual los teorizara M. Klein a lo largo de su obra, pero no es mi objetivo desarrollar este
aspecto en el trabajo.

9 Como dice [Link]: "En su fantasía, este mundo interno, que construyó desde los primeros
días de su vida en adelante, fue destruido cuando se produjo la pérdida actual. La
reconstrucción del mundo interno da la pauta del éxito de la labor de duelo ".(1940, p.95)

10 Ese aspecto del uso de la desmentida lo podemos encontrar también por ej. en "Sostiene
Pereira" de A. Tabuchi (1995), en donde el protagonista dialoga con el retrato de su mujer
muerta e incluso en ocasión de un viaje coloca al retrato boca arriba en la maleta: "porque su
esposa había tenido necesidad de aire toda la vida y pensó que también el retrato necesitaría
respirar bien".(1995 ,p.86)
11 Cabe consignar que esta foto es la que aparece en la tapa del libro de la Editorial
Anagrama.

12 Cabe acotar que este tío intentó vengar a su hermano disparando contra la Sra. Auster, pero
sin acertarle. Fue preso, y al final del proceso él también fue dejado en libertad. Su nombre era
Samuel Auster, pero comúnmente lo llamaban Sam, el mismo nombre de su sobrino, el padre
de Paul Auster.

13 Si bien en este trabajo esbozo algunas ideas al respecto, otras -que quedan sin plantear-
forman parte de una versión más amplia del mismo. Allí entre otras cosas, retomo hipótesis
anteriores sobre el concepto de falso self (Guerra,V. 1998), y me cuestiono sobre la
conformación del self del "personaje" Sam Auster, planteando la hipótesis de la conformación
de un "falso self motriz". En relación al valor de la actividad en su economía psíquica, la
ausencia de replegamiento-relajamiento (no integración), la dificultad para estar a solas y
vincularse con los otros de manera espontánea y profunda.

14 Me refiero a los planteos sobre la construcción de categorías y antítesis en relación a la


estructuración psíquica propuestos por M. Pelento , por ej. las categorías de:
presencia,ausencia, cuerpo libidinal, causalidad, espacio, tiempo, y las antítesis: presencia-
ausencia, castrado-no castrado, posible-imposible, permitido-prohibido, lícito-interdicto,
femenino-masculino. (1992), (1993), (1998)

15 Para un desarrollo más amplio de este concepto desde la perspectiva de la estructuración


psíquica (desmentida estructural) y su relación con la simbolización remito al libro de M. Casas
(1999).

16 Este término que empleo tiene una connotación diferente al que planteara [Link],
quien sostiene que: "en determinadas estructuras familiares, el lugar del hijo es investido con el
significado de objeto ausente en la mente de la madre", y donde: "el acuerdo matrimonial
consiste en mantener el lugar de ausencia en el vínculo como una cualidad valiosa , porque el
ausente es el objeto o el personaje idealizado".
.."No es "Su Majestad" el bebe el que predomina, sino su majestad el ausente". (1989 p. 60 y
61).
Vemos que para este autor el ausente está en relación al lugar del hijo, quien toma el lugar de
un obeto idealizado. Personalmente tomo en este trabajo la figura del "ausente" como sinónimo
de algo desterrado, ajeno a la cadena de circulación psíquca, que no es objeto de
desplazamiento, sino de clausura .

17 Queda todo un capítulo a desarrollar sobre la relación entre duelo, sublimación y escritura, y
me han sido de referencia fundamental por ej. , los diversos textos freudianos, el libro de
Gomes Mango,E. (1999), Porras,L. (1999),algunos capítulos de Gil, D. (1998), así como el
artículo de Carlos Sopena (1990), la Revista de la Asociación Argentina de Psicoterapia para
Graduados dedicada a "La sublimación" (No.22,1995), la revista de A.P.A. (1992) dedicada al
tema de la escritura, Hornstein,L (1988), y (1993) etc..

18 Siguiendo los planteos de A. de Mijolla la figura del abuelo dejaría de ser un "visitante del
yo", como lo pudo haber sido para su padre. Además cobrarían así plena vigencia las palabras
del poeta Max Jacob: "Sólo podemos cantar afinados en las ramas de nuestro árbol
genealógico". (1987 p. 74)

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