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La Inmigración Canaria Clandestina A VENEZUELA (1948-1952) : Miguel Ángel Hernández Arvelo

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A VENEZUELA (1948-1952)

MIGUEL ÁNGEL HERNÁNDEZ ARVELO


LA INMIGRACIÓN CANARIA CLANDESTINA

© Del documento, de los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca universitaria, 2009
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Introducción

En 1947, con la llegada del velero «Emilio» a costas venezola-


nas, comenzará la historia de la inmigración canaria clandestina a
Venezuela. En pequeñas embarcaciones, veleros por lo general,
incómodos, peligrosos, con poca agua y provisiones, se embarcaban
continuamente migrantes procedentes de las Islas Canarias. Cada
una de estas travesías era una verdadera aventura. En el «Emilio»
venían 49 personas que huían de la miseria que los agobiaba en su
tierra, secuela de años de guerra civil. Esperanzados, deseosos de
encontrar un nuevo destino en tierras venezolanas, arribaban por
centenares al país. Helí Colombani, destacado poeta social venezo-
lano, describe así la odisea:

«A los dos días de navegación un vendaval hace perder parte


del carbón. A los quince días la comida y el agua comienzan a
ser racionadas. Por fortuna un buque los auxilia. Más adelante
dificultades y penurias. Mar gruesa al navegar el canal entre las
islas de Trinidad y Tobago. Boca de Dragos, península de
Paria, Isla de Patos donde fue posible talar unos cuantos árbo-
les para alimentar las calderas. Y luego GÜiria. La salvación.
Horizonte distinto y perspectiva diferente.» 1

Este fue el drama de los pasajeros del «Emilio» pero también


fue el de decenas de veleros que arribaron clandestinamente á Vene-
zuela con miles de inmigrantes canarios entre 1947 Y 1952.
La próspera Venezuela petrolera era el imán que atraía a los
migrantes canarios. Los que ya estaban en tierra venezolana escri-
628 Miguel Angel Herndndez Arvelo

bían a sus familiares y amigos, enviaban dinero y servían de puente


para que más personas corrieran la aventura. América no era ya una
quimera.
Desde finales de los años 40 y durante toda la década del 50,
Venezuela experimentó una gran bonanza financiera que se tradujo
en un importante crecimiento de su economía. Un afltor dice al
respecto:

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«La característica esencial de la década de los 50 en Venezuela
fue el crecimiento de todos los índices económicos, crecimiento
apoyado en la demanda mundial del petróleo que cada año iba
en aumento hasta 1956, cuando se estabilizó la demanda por la
finalización de la reconstrucción europea y japonesa y por
haberse superado la crisis de Suez y Corea ...» 2

Junto a un acelerado aumento de la producción de petróleo y de


hierro, se comenzaron a dar los pasos hacia un proceso de sustitu-
ción de importaciones mediante el establecimiento de industrias ter-
minales o ensambladoras, aupado por una cuantiosa inversión de
capitales extranjeros. Dichas inversiones pasaron de 938 millones
de dólares en 1945 a 3.710 millones en 19563 •
En la década que va de 1949 a 1959, el producto territorial
bruto (PTB) se incrementó a una tasa promedio anual del 8%. Es
decir que, en menos de diez años el PTB se duplicó ya que pasó de
12.727 millones de bolívares en 1950 a 23.847 millones en 1958,
siendo ésta la tasa más alta de América Latina en cuanto a creci-
miento y, una de las más elevadas del mund04 • Este crecimiento
económico, a pesar de los cuantiosos gastos públicos, se tradujo en
un superávit de [Link],77 bolívares para la década 1945-
55 5 •
El proceso de crecimiento e industrialización iniciado durante
estos años, junto a la política de «puertas abiertas» instaurada por el
gobierno militar del general Marcos Pérez Jiménez, a partir de
1952, dio un impulso hasta entonces desconocido a la inmigración·
en Venezuela. Para la implementación del proceso inmigratorio el
gobierno venezolano contaba con el establecimiento de misiones
especiales, adscritas a las embajadas, en diferentes ciudades euro-
peas, concretamente, Roma, Munich, Madrid y Santa Cruz de
Tenerife, encargadas de contratar inmigrantes de acuerdo con el
Comité Intergubernamental para las Migraciones Europeas 6 •
La inmigración canaria clandestina a Venezuela (1948-1952) 629

Sin embargo, los inmigrantes llegaron principalmente de forma


clandestina y no tanto por los canales oficiales. De estos inmigrantes
ilegales el mayor número correspondió a los canarios. El número de
españoles aumentó hasta 1958, año en el cual representaron el
41,3% del total, de éstos, una tercera parte provenían de las Islas
Canarias que, en su mayoría, habían entrado al país sin visa entre
1948 y 1951 7 •

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La inmigración y los cambios políticos en Venezuela

Durante el largo gobierno de Juan Vicente Gómez, práctica-


mente no existió inmigración en Venezuela. El viejo general andino,
como buen montañés, era desconfiado. No tenía nada contra los
extranjeros pero prefería vigilarlos y no fomentar la inmigración
masiva. Sin embargo, mostró cierta predilección por los canarios...
«A mí me gustan los isleños que son como yo, trabajadores del
campo... »8
No será sino a partir del gobierno del general Eleazar López
Contreras, quien sucederá a Gómez en 1936 tras su muerte, cuando
la inmigración recobrará el rumbo perdido desde la época del general
Antonio Guzmán Blanco. No -obstante el relativo interés del
gobierno, fue muy poca la inmigración que ingresó al país entre
1936-1944, el fantasma del comunismo, después de la Guerra Civil,
fue uno de los obstáculos a la inmigración peninsular9 • El gobierno
del presidente Isaías Medina Angarita ( 1941-1944) fue muy poco lo
que hizo en tomo a la inmigración en el país. Quizás lo más impor-
tante realizado por esta administración fue, tomando en cuenta el
probable éxodo de europeos a consecuencia de la Segunda Guerra
Mundial, el establecimiento de una comisión para estudiar en qué
forma se podría beneficiar el país de tan esperada inmigración.
En 1945, una Junta Revolucionaria de Gobierno reemplazó al
depuesto presidente Medina. Los nuevos gobernantes estaban inte-
resados en impulsar de nuevo la inmigración. La Junta presidida
por Rómulo Betancourt continuó y amplió los programas iniciados por
Medina. Se estableció una Comisión Nacional de Inmigración
encargada de formular la política inmigratoria. Se enviaron tres
misiones a Europa (Francia, Italia y Alemania) con el fin de selec-
cionar la inmigración, pero no sería sino hasta 1948 cuando comen-
zarían a verse los frutos de este trabajo con la entrada al país de gran
cantidad de inmigrantes 10 •
630 Miguel Angel Herndndez Arvelo

En 1948 el panorama político de Venezuela cambió radical-


mente. El presidente constitucional Rómulo Gallegos fue derrocado
por un movimiento castrense. Una Junta Militar comenzó a regir los
destinos del país. A partir de la década del 50, el gobierno presidido
por el general Marcos Pérez Jiménez abrió las puertas del país a la
cunstancias para hacer pingües ganancias a costa de la esperanza de
alcanzará un carácter masivo, convirtiéndose en un factor demográ-

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fico de verdadera significación.
La riada de inmigrantes va a ocasionar un fenómeno nuevo que
mantendrá enjaque al gobierno. El eco que desde Venezuela llega a
Europa es de bonanza y bienestar. Los canarios que ya se encuen-
tran en el país envían el mensaje a los que aún se encuentran en el lar
nativo. Pronto se producirá un aluvión de inmigrantes ilegales e
indocumentados, mientras los agentes de viaje aprovecharán la cir-
cunstancia para hacer pingües ganancias a costa de la esperanza de
miles de personas.

La aventura de los inmigrantes clandestinos

La prensa venezolana de finales de los años 40 y comienzos de


la década del 50, es testimonio fiel del singular fenómeno -mezcla
de dramatismo, esperanza y aventura- que significó el ingreso de
miles de habitantes de las Islas Canarias en territorio venezolano.
Uno de los artículos que con frecuencia casi diaria aparecían en los
periódicos del país, después de referirse al origen de las Islas y a la
inmigración canaria, dice con regocijo: ...«Es una inmigración de
gente sobria, tenaz, laboriosa y ordenada. Que sigan viniendo.»ll
Otras reseñas de prensa dan parte de las vicisitudes y azarientas cir-
cunstancias que rodeaban a la aventura, desde el embarque en
endebles veleros en los puertos de Tenerife y Las Palmas, los con-
tratos de trabajo ficticio, las altas sumas de dinero cobradas por ver-
daderos contrabandistas de seres humanos, la tormentosa travesía
en el Atlántico, hasta el arribo a costas venezolanas con la subsi-
guiente detención por la Seguridad Nacional (policía política del
régimen), el·posterior confinamiento en la terrible isla de Guasina
-<::ampo de concentración que recibirá a miles de presos políticos-o,
el más benévolo, traslado al barrio de Sarría , en Caracas l2 .
En 1949 los viajeros clandestinos del velero «Providencia»
tuvieron que soportar una cuarentena preventiva en Guasina; tres
La inmigración canaria clandestina a Venezuela (1948-1952) 631

meses después fueron trasladados a Puerto Cabello y de allí a la


colonia agrícola de El Trompillo, en el Estado Carabobo. Ese mismo
año, el velero «Miguelón» permaneció cuatro meses en la bahía de
Pampatar, isla de Margarital3 • En enero de 1950, 112 canarios
indocumentados llegaron a La Guaira en las embarcaciones «Cua-
tro Hermanos» y «Cienfuegos» después de cancelar 5.000 pesetas a
Fausto Muñoz, organizador del viaje, el cual, supuestamente, con-

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trató bajo engaño a la tripulación. Lo cierto del caso es que este
asunto tuvo durante varios días la atención de la prensa, la policía y
de los tribunales l4 •
ElIde julio del mismo año, fueron repatriados 12 canarios que
habían entrado a Venezuela sin documentación. La Seguridad
Nacional los embarcó en el vapor «Conde de Argalejo» 15.
Frente a las costas de Naiguatá -Litoral central- un velero
de nombre «José Brito» con inmigrantes canarios, comenzó a hun-
dirse en agosto de 1950. la tripulación y los pasajeros fueron resca-
tados y enviados a La Guaira 16. Ese mismo mes, en el velero
«Nublos», tripulado por un menor de edad, llegaron 15 canarios
indocumentados los cuales, ante la negativa de las autoridades a
aceptarlos como inmigrantes, se dieron a la fuga 17. Muy significa-
tivo,y revelador de los motivos que impulsaban a los canarios a emi-
grar, es el caso de los seis polizones que arribaron a La Guaira en
marzo de 1951 en el vapor «Urania 11». Según declararon en aque-
lla oportunidad al corresponsal del diario El Nacional, se embarca-
ron porque estaban «oo. desesperados de la situación de miseria en
que vivíamos que nos impide socorrer a nuestras mujeres e hijos en
las necesidades más urgentesoo.» 18.
Pero no vamos a abundar en la descripción de los detalles, los
diarios venezolanos y los testimonios de los inmigrantes hablan por
sí solos.

El gobierno venezolano ante la inmigración clandestina

Si bien era la Seguridad Nacional -famosa por sus métodos


represivos e inhumanos- el organismo encargado de ocuparse del
aspecto policial de la inmigración, la actitud del gobierno venezo-
lano, en términos generales, se guió por un claro sentido de humani-
dad y consideración hacia los inmigrantes ilegales procedentes de
.las Islas Canarias. Si tomamos en cuenta el hecho de que se trataba
632 Miguel Angel Hernández Arvelo

de un gobierno dictatorial, su política ante el problema de los indo-


cumentados fue bastante amplia. Los indocumentados españoles,
especialmente los procedentes de las Islas Canarias, llegaban cada
día más, esto motivó al gobierno a adelantar una campaña, tanto en
la prensa venezolana como canaria*, amenazando con no permitir la
entrada ni permanencia en el país de inmigrantes ilegales, y a los tri-
pulantes de los veleros, con pena de confinamiento 19 . Sin embargo, en

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la práctica, esto no se aplicaba. Tras unas semanas o meses de
detención, los inmigrantes ilegales eran trasladados a colonias agrí-
colas o a las barracas de Sarría en Caracas, previa entrega de una
documentación especial que les permitía quedarse en el país. Este
procedimiento, que se había hecho rutinario, era referido por los
inmigrantes canarios que permanecían en el país, a sus familiares y
amigos en las Islas, decidiéndolos a afrontar la aventura de la emi-
gración. Sobre esto es muy clara una correspondencia del Cónsul
venezolano en Tenerife, José Roberto Vivas, al Ministerio de Rela-
ciones Exteriores, fechada el 17-4-50:
«Nadie cree nuestras advertencias de que serán devueltos, pues
los recién llegados escriben y lo cuentan todo, girando pronto
dinero a su familia; se cuenta con la seguridad de ser aceptados
a la postre; por eso incluyen en el riesgo la reclusión y las pri-
siones temporales... »2o

No obstante lo antes dicho, el problema de la inmigración cana-


ria clandestina fue, durante estos años, el dolor de cabeza de los
organismos de seguridad y control de extranjeros en Venezuela. Los
funcionarios a cargo de estos asuntos se debatían entre el interés
gubernamental de favorecer la inmigración canaria y el deber de
hacer cumplir las leyes del país. Ejemplo de esto son las opiniones
formuladas, en ocasiones distintas, por el Cónsul venezolano en
Santa Cruz de Tenerife. En enero de 1950 dijo: « ... Por razones cli-
máticas, de idioma y de costumbres, así como por su vocación a la
agricultura, resultan convenientes los canarios a Venezuela.»21 Tres
meses después, ante la imposibilidad del gobierno venezolano de
resolver el problema de la inmigración clandestina de canarios,
escribía:
«... agotados por el Gobierno de Venezuela esos recursos,
queda apenas la devolución masiva y reiterada de los indocu-
mentados, para poder desanimar a los miles que esperan un
velero y burlar luego nuestras leyes... »22
La inmigración canaria clandestina a Venezuela (1948-1952) 633

Por supuesto que, en el primer caso se refería a la inmigración


legal y dirigida por el gobierno, de acuerdo a las necesidades econó-
micas y demográficas del país.
En reiteradas ocasiones el gobierno venezolano, por intermedio
de sus funcionarios diplomáticos acreditados en España, se dirigió
al gobierno español solicitando se tomaran medidas drásticas contra
el problema. En 1949, año en que llegó el mayor número de veleros

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con inmigrantes clandestinos, se produjo una reunión en la que parti-
ciparon el Director Nacional de Seguridad y Extranjeros, Federico
Schloeter, el Dr. Delfín Enrique Pérez, representante del ministro
de Relaciones Exteriores, el mayor José Héctor Vivas, represen-
tante del ministro de la Defensa, el Dr. Ramón Pinto Salvatierra,
representante del Instituto Agrario Nacional y el Dr. Daniel Uzcá-
tegui, representante del ministro de agricultura y Cría, de la cual sur-
gió un documento en el que se recomendaba al Ejecutivo:

1. Dirigirse al Gobierno españolen términos de exigencia para


obtener reconocimiento de los gastos hechos en ocasión de la inmi-
gración clandestina**.
2. Tomar medidas similares con relación a cualquier expedi-
ción proveniente de cualquier otro país.
3. Enviar a las colonias móviles de «El Dorado» a los capita-
nes, armadores y organizadores de las expediciones.
4. Convocar a los directores de los diarios de Caracas para
obtener su colaboración.
5. Autorizar al Ministerio de Relaciones Exteriores a que le dé
publicidad a estas medidas 23 •

Como se puede ver, hacia principios de la década del 50, la


situación del gobierno venezolano con respecto a la inmigración
clandestina era desesperada. Las amenazas y las medidas policiales
no habían surtido ningún efecto, mientras que las diligencias practi-
cadas ante el gobierno español no se habían materializado en resul-
tados concretos.

Causas de la emigración y de la inmigración clandestina

Es indudable que el origen de la emigración canaria de aquellos


años, tanto legal como ilegal, estaba en la extrema miseria que pade-
634 Miguel Angel Hernández Arvelo

cían los migrantes. Dificultades de orden económico (desempleo,


bajos salarios, carencia de tierras y altos precios de los productos)
fueron los factores de expulsión que llevaron a miles de canarios a
emigrar. Por otra parte, la supuesta bonanza financiera, de que
hablaban muchos canarios residenciados en Venezuela y que habia
llegado a oídos de otras personas en las Islas, jugó el papel de factor
de atracción.

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Si bien estos factores estaban en la base del proceso migratorio
desde las Islas Canarias, también es cierto que la emigración e inmi-
gración clandestina estuvo influida por las caracteristicas restricti-
vas de la política migratoria española.

Diversos documentos de la Cancillería venezolana exponen


como razones que inducen a los españoles, especialmente canarios,
a embarcarse clandestinamente, las siguientes: el alto costo de los
pasajes, los cuales pueden costar entre ocho y diez mil pesetas mieni "
tras que el viaje clandestino sólo costaba entre tres mil y cuatro mil
pesetas y, por otra parte, que el Estado español imponía como requi-
- sito para emigrar poseer la «carta de llamada» y los «contratos de
trabajo» debidamente visados por el consulado de España en Cara-
cas. Como para el primero de estos documentos se requería la pre-
sencia de un familiar inmediato en Venezuela, y para los segundos
.un elevado depósito bancario, quienes no podían obtenerlos se veían
impedidos de conseguir el pasaporte y el correspondiente «permiso
de salida» de España24 •

Otros factores que contribuyeron a mantener la inmigración


clandestina fueron la lenidad del gobierno venezolano al no cumplir
con las medidas drásticas con las cuales amenazaban constante-
mente las que, además, estaban contempladas en las leyes venezola-
nas. Esto, es nuestra opinión, era producto de la carencia de una
política inmigratoria coherente y en función de las necesidades econó-
micas reales del país. Otra causa de este problema fue el poco inte-
rés relativo mostrado por el gobierno español en adoptar medidas
tendentes a erradicarlo. Por nuestra parte creemos que las autorida-
des españolas «hicieron la vista gorda» con el fin de favorecer una
emigración que se constituyó en válvula de escape para la crítica
economía de las Islas Canarias.
La inmigración canaria clandestina a Venezuela (1948-1952) 635

Actitud del gobierno español

La actitud del gobierno español ante el problema de la emigra-


ción clandestina parece haber sido de cierta indiferencia, a pesar de
los insistentes reclamos del gobierno venezolano, pidiendo medidas
drásticas contra el embarque clandestino de migrantes indocumenta-
dos en los principales puertos canarios, fue poco lo que las autorida-

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des españolas hicieron al respecto. Los funcionarios españoles
alegaban que las medidas que tomaran no darían resultado por los
siguientes motivos:

1. Los veleros salían despachados en cabotaje o hacia las cos-


tas de Africa.
2. Una vez fuera de las aguas jurisdiccionales españolas, cam-
biaban de rumbo y, favorecidos por los vientos alisios, emprendían
la aventura hacia América.
3. En última instancia, siempre les quedaba el pretexto de un
supuesto arribo forzoso, por tratarse de veleros y por la imposibili-
dad de dominar las corrientes que los empujaban a América25 •
Los funcionarios del gobierno español planteaban, además, que
sólo las medidas que tomaran las autoridades venezolanas podían
rendir algún efecto disuasivo sobre los inmigrantes canarios ilegales.
Sobre esta situación es terminante un informe del Cónsul venezo-
lano en Santa Cruz de Tenerife, José Roberto Vivas, dirigido al
Ministerio de Relaciones Exteriores:

«oo. no hay sanciones judiciales para la tentativa de estos


hechos y las autoridades de policía y de marina dan escasa
importancia a estas fugas porque los tribunales de justicia
ponen en libertad a los detenidos.»
«La devolución de los patronos y pilotos de veleros resulta
nugatoria: entregados a los tribunales, salen enseguida bajo
fianza, dispuestos con mayores bríos a una nueva aven-
turaoo.»26

De acuerdo a este informe, queda claro que la continua y reite-


rada organización de viajes clandestinos hacia Venezuela, estaba
determinada, en gran medida, por la carencia en España de leyes
que castigaran esta actividad. A pesar de que se avisaba a las autori-
dades de un inminente embarque clandestino, éstas, a sabiendas de
que sus organizadores, aun siendo capturados, no serían enjuiciados,
636 Miguel Angel Herndndez Arvelo

en muchos casos hacían caso omiso de la advertencia. El mismo


Cónsul venezolano escribió en una ocasión: «He facilitado a la Poli-
cía datos precisos de varios embarcos clandestinos pero los veleros
se han hecho a la mar...»27
Ante la dramática situación, muchos funcionarios venezolanos,
directamente involucrados en el problema, planteaban con insisten-
cia la necesidad de firmar un convenio con España a la brevedad

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posible. Un memorándum de la Dirección de Consulados a la emba-
jada de Venezuela en Madrid, fechado el 14 de octubre de 1949 afir-
maba que: «La única forma de poner término a este estado de cosas
es concluir un acuerdo con el Gobierno de España sobre inmigra-
ción ...»28. Este asunto, de la carencia de un tratado entre Venezuela
y España sobre cuestiones migratorias, había estado gravitando
durante mucho tiempo sobre el problema de los inmigrantes cana-
rios clandestinos.

Las relaciones diplomáticas entre Venezuela y España


y el asunto de la inmigración clandestina

Las relaciones diplomáticas entre España y Venezuela estuvie-


ron cruzadas por el impasse alrededor de la inexistencia de un
acuerdo sobre inmigración entre ambos países.
En repetidas ocasiones, y a raíz de la solicitud venezolana ante
el gobierno español de que adoptara medidas contra el tráfico ilícito
de inmigrantes, éste insistió en la necesidad de firmar un convenio
con Venezuela sobre inmigración, como paso previo para comenzar
a resolver el problema de los indocumentados. Por otra parte, el
gobierno venezolano, como consecuencia de su política migratoria
de instalar misiones o agregadurías de inmigración en diferentes paí-
ses europeos, insistió ante las autoridades peninsulares para que se le
reconociera el status diplomático a la Misión de Inmigración en
España. Sin embargo, esto fue rechazado reiteradamente por Espa-
ña al no existir un acuerdo migratorio entre ambos países.
En mayo de 1951, se recibió una correspondencia de Héctor
Guillermo Villalobos, quien fuera designado en febrero de ese año
como Agregado de Inmigración en España, en el despacho del
ministro de Relaciones Interiores, la cual, al referirse a la calidad
diplomática de la Misión decía:
La inmigración canaria clandestina a Venezuela (1948-1952) 637

« ... no la tiene. Es una Misión apenas tolerada... Porque el


gobierno español insiste en un convenio inmigratorio para reco-
nocer a la Misión aquella calidad... considero indispensable un
entendimiento, un 'pour parler' -llámese convenio o como se
quiera- entre ambos gobiernos a propósito de inmigración. Es
la única forma de llevar esta cuestión, tan importante para
nosotros, en serio»29.

© Del documento, de los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca universitaria, 2009
A pesar de esta situación, en 1950 -el año anterior había sido
el de mayor movimiento clandestino de personas- el gobierno espa-
ñol dio muestras efectivas, por primera vez en mucho tiempo, de
querer terminar con la emigración clandestina y con el tráfico ilícito
de los contratos de trabajo. En septiembre de aquel año, las autori-
dades españolas le concedieron a los habitantes de Tenerife -de
donde emigró el 90% de la masa clandestina entre 1947 y 1950-
libertad pra emigrar fuera de los requisitos de Carta de Llamada y
Contrato de Trabajo. El decreto autorizaba la salida de Tenerife con
la presentación del pasaporte y el boleto de viaje que no exceda de
9.000 pesetas (tercera clase)30. Sin embargo, esta medida no era
extensiva a la provincia de Las Palmas de donde continuaron
saliendo pasajeros y veleros clandestinos.
No obstante haber disminuido el número de migrantes indocu-
mentados como consecuencia de la aplicación del decreto antes
mencionado, en septiembre de 1952, el Gobernador Civil de la pro-
vincia de Santa Cruz de Tenerife, por instrucciones de la Dirección
General de Seguridad de Madrid, volvió a eliminar la libertad para
emigrar restituyendo los requisitos de Carta de Llamada y Contrato
de Trabaj 0 3!.

Conclusiones

El origen fundamental de la emigración canaria clandestina de


finales de la década del 40 y comienzos de la del 50, estuvo en la
miseria que vivían los habitantes de las Islas. Tanto los factores de
expulsión como los de atracción -la bonanza petrolera que vivía
Venezuela- tenían un claro origen económico.
Por otra parte, la «política de puertas abiertas» del gobierno
venezolano y la evidente lenidad en la aplicación de las leyes
de inmigración, favorecieron el incremento del tráfico clandestino de
638 Miguel Angel Herndndez Arvelo

inmigrantes. Igualmente, la poca importancia que el gobierno espa-


ñolle dio al problema, contribuyó a que se desarrollara. Lo cierto es
que -sin proponérselo- tanto el gobierno venezolano como el
español favorecieron, con su debilidad, la inmigración clandestina
desde las Islas Canarias.
La carencia de leyes en España que castigaran con firmeza
esta actividad, y la inexistencia de un convenio de inmigración entre

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Venezuela y España, le quitó calidad diplomática a la Misión de
Inmigración venezolana en la Península y, por ende, le restó fuerza a
los reclamos y exigencias de los funcionarios venezolanos ante las
autoridades españolas en lo que respecta a la resolución del pro-
blema de los indocumentados.
La inmigración canaria clandestina a Venezuela (1948-1952) 639

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NOTAS

1. Heli Colombani, presentación a Javier Díaz, La inmigración canaria en


Venezuela, inédito, 1989, p. 1.
2. Felicitas López Portillo: El Perezjimenismo: génesis de las dictaduras
desarrollistas. México, Universal Nacional Autónoma de México, 1986,
p. 107.
3. Ibídem, p. 109.
4. Ibídem, p. 108.
5. Idem.
6. Jesús Antonio Aguilera:La población de Venezuela. Caracas, Universidad
Central de Venezuela-FACES, 1975, p. 65.
7. Susan Berglund y Humberto Hernández Calimán:Los de afuera: un estudio
analítico del proceso migratorio en Venezuela, 1936-1985. Caracas, Centro de
Estudios de Pastoral y Asistencia Migratoria (CEPAM), 1985, pp. 51 Y 53.
8. Ramón J. Velásquez: Confidencias Imaginarias de Juan Vicente GÓmez.
Caracas, Ediciones Centauro, 1979, p. 381.
9. S. Berglund y H. Hernández,op. cit., p. 43.
10. Ibídem, p. 44.
11. Atonio V. Martín, «Isleños. Vida y trabajo de una Inmigración Laboriosa»,
El Nacional, 10-2-51, p. 13.
12. «Estafaban a los extranjeros, haciéndose pasar por investigadores», El
Nacional, 4-3-50, p. 10. En Puerto la Cruz y otras ciudades del país, se habían esta-
blecido inescrupulosos que, haciéndose pasar por policías, estafaban a los inmigran-
tes, especialmente a los canarios que venían sin documentación. El procedimiento
consistía en que, a las horas en las cuales se encontraban reunidos en los hoteles, se
presentaban los estafadores los cuales atemorizaban a los inmigrantes diciéndoles
que serían deportados, posteriormente se ofrecían para legalizar su situación en el
país, previa cancelación de altas sumas de dinero. Pero no sólo de los estafadores
eran víctimas los inmigrantes clandestinos. La prisión en las Islas o en Venezuela, las
vicisitudes y peligros de la travesía en el mar, el pago a los organizadores de los viajes
-previa venta de todas sus pertenencias-, eran parte de la aventura. A diario la
prensa se hacía eco de esta odisea migratoria. Ver: «En un barco de vela llegaron 140
españoles», El Nacional, 28-7-50, p. 10; Manuel Rodríguez Cárdenas, «Tierra de la
640 Miguel Angel Herndndez Arvelo

Esperanza», El Nacional, 13-8-50, p. 4; «En 3 veleros llegaron a La Guaira 300


indocumentados de las Canarias», El Nacional, 23-9-50, p. 26; Juan Cabrices, «La
Inmigración y el Contrabando Humano»,EI Nacional, 26-9-50, p. 4 Y«Otro velero
canario en costas venezolanas», El Nacional, 14-2-51, p. 20.
13. H. Colombani, op. cit., p. 2.
14. «5 mil pesetas por venir a Venezuela pagaron 112 españoles a una organiza-
ción fantasma», El Nacional, 10-1-50.
15. Ermila Troconis de Veracoechea:EI Proceso de la Inmigración en Vene-
zuela. Caracas, Biblioteca de la Academia Nacional de la Historia, vol. 41,

© Del documento, de los autores. Digitalización realizada por ULPGC. Biblioteca universitaria, 2009
1986, p. 266.
16. «A punto de hundirse embarcación de inmigrantes», El Nacional, 24-8-50,
p. 21.
17. E. Troconis,op. cit., p. 269.
18. «Polizones españoles en busca de trabajo», El Nacional, 9-3-51.
19. «No permitirá el Gobierno la entrada de Indocumentados», El Nacional,
20-9-50, p. 20. Esta noticia se refiere a 300 inmigrantes que venían en los barcos
«Telémate» y «Doramas». Los indocumentados españoles, especialmente los pro-
cedentes de las Islas Canarias, llegaban cada día más, esto motivó al gobierno vene-
zolano a no continuar aceptándolos. Hasta ese momento se les entregaba una
documentación especial para que pudieran permanecer en el país.
20. José Roberto Vivas (Cónsul de Venezuela en Santa Cruz de Tenerife) al
Ministerio de Relaciones Exteriores, 17-4-50. Expediente n.O 551, DC-18, «Informe
sobre el vicecónsul de Las Palmas y la emigración clandestina».
21. José Roberto Vivas al Ministerio de Relaciones Exteriores, 19-1-50. Expe-
diente n. ° 121, DC-18, «Recopilación de datos para inmigración canaria».
22. José Roberto Vivas al Ministerio de Relaciones Exteriores, 17-4-50. Expe-
diente n.O 551.
23. Ministerio de Relaciones Exteriores, Dirección de Consulados, expediente
n.o 1.389, 1949.
24. Ministerio de Relaciones Exteriores. Expediente n.O 551, 1950 Ycomunica-
ci6n de José Roberto Vivas al Ministerio de Relaciones Exteriores, 5-11-52. Expe-
diente N.o 1.569, DC-18, «Informe del Cónsul en Santa Cruz acerca de españoles
indocumentados rumbo a Venezuela».
25. Ministerio de Relaciones Exteriores, Dirección de Consulados, expediente
n.O 1.389, 1949.
26. Ministerio de Relaciones Exteriores. Expediente N.o 551, DC-18, 1950.
1950.
27. Idem.
28. Ministerio de Relaciones Exteriores. Exp. n.O 1.389, DC-18, 1949.
29. Ministerio de Relaciones Exteriores, Dirección General, expediente
n.O 278, DG-7, 1951.
30. José Roberto Vivas al Ministerio de Relaciones Exteriores, 18-9-50. Expe-
diente n.O 172, DC-18, «Inmigrantes por Santa Cruz de Tenerife».
31. Ministerio de Relaciones Exteriores. Exp. n.O 1.569, DC-18, 1952. El
decreto mediante el cual se eliminaban las restricciones a la emigración parece que
produjo una sensible disminución de los embarques clandestinos. En 1949, arribaron
a costas venezolanas un total aproximado de 29 veleros; en 1950 llegaron 15 veleros,
pero entre septiembre de ese año y marzo de 1951, sólo arribaron 8 veleros. En octu-
La inmigracidn canaria clandestina a Venezuela (1948-1952) 641

bre y diciembre de 1950, y en enero de 1951, no se conoció el arribo de veleros clan-


destinos, esto, sin lugar a dudas, reflejaba una tendencia decreciente que se vio
incrementada de nuevo en 1952. El Cónsul venezolano en Santa Cruz de Tenerife,
José Roberto Vivas, ante el recrudecimiento del problema planteó, en noviembre de
aquel año, la necesidad de ampliar el número de cupos para emigrar que era de 54
personas anuales, según lo establecido por el LA.N. y, la eliminación de la Carta de
Llamada y los Contratos de Trabajo. Ministerio de Relaciones Exteriores, Dirección
de Consulados, expediente n.O 1.569, DC-18, 1952, «Informe del Cónsul en Santa

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Cruz, acerca de españoles indocumentados rumbo a Venezuela».

ANEXO N.o 1

«Comunicado de los Consulados de Venezuela


en Santa Cruz de Tenerife y Las Palmas»

Han tenido conocimiento estos Consulados de que existen sujetos que se


dedican a contratar personas para marcharse a Venezuela, desprovistas de
documentación debidamente visada por los funcionarios consulares, y, en
consecuencia, se advierte a todos lo irregular de este procedimiento. Ejem-
plo de lo citado, fue la recién frustrada expedición en la que fueron detenidas
por las autoridades de la Provincia de Gran Canaria, CIENTO VEINTI-
DÓS PERSONAS indocumentadas que se aprestaron a embarcar con des-
tino a Venezuela.
Cumplen estos Consulados instrucciones de su Gobierno, en hacer
saber al público que no será permitido el desembarco de personas indocu-
mentadas. las cuales serán devueltas a su punto de partida.
Como se comprende, resultará en lo sucesivo una aventura costosa y
sin resultado favorable, el embarcarse indocumentado, ya que los únicos
beneficiados en estas temerarias incursiones, serán los mismos sujetos ines-
crupulosos que se dedican a este tráfico irregular, en riña con las leyes y
prácticas internacionales.
A objeto de hacer expedita la emigración a Venezuela, el Gobierno
Nacional acaba de crear Consulados de Carrera en Santa Cruz de Tenerife
y en Las Palmas, a donde pueden acudir los interesados para enterarse de
los trámites y facilidades de que dispondrán en todo momento.»

Ministerio de Relaciones Exteriores, Dirección de Consulados, expe-


diente n.O 1.389, DC-18, 1949, «Acerca de indocumentados provenientes
de las Islas Canarias».
Comunicado aparecido en los diarios canarios El Dio., La Tarde, La
Provincia, Falange y Diario de Avisos, durante una semana, entre el 22 y
28 de agosto de 1949.
642 Miguel Angel Hernandez Arvelo

ANEXO N.o 2**

Gastos aproximados hechos por el gobierno venezolano para alojar


a los inmigrantes clandestinos en la colonia de Sacupana,
entre el mes de abril y el de octubre de 1949

Gastos efectuados por el Instituto Técnico de Inmigración


y Colonización para dotar la referida .Colonia . Bs. 295.000

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Gastos efectuados por el Ministerio de Obras Públicas
representado en materiales y otros suministros..... Bs. 80.000

Valor de una casa flotante suplida , . Bs. 40.000

Gastos hechos por el Ministerio de Relaciones Interiores


en viajes y otras diligencias............... . . Bs. 5.000

Bs. 420.000
Ministerio de Relaciones Exteriores, Dirección de Consulados, expediente
n.O 551, DC-18, 1950, «Memorándum de la Dirección de Consulados, acerca del pro-
blema de los indocumentados españoles».

ANEXO N.o 3

Relación de veleros e inmigrantes canarios indocumentados llegados


a Venezuela entre febrero de 1948 y marzo de 1951
Nombre Puerto Fecha N.o personas

Basilio febo 1948 51


Gracie Bleu La Guaira 27- 4-48 10
Merche " 26- 6-48 32
Defensa " 6- 7-48 68
Andrés Cruz 25- 7-48 30
Arroyo " 7- 8-48 93
Magdalena 30- 8-48 24
Antonio Ignacio Güiria 7- 9-48 25
Arlequín Pampatar 10- 9-48 58
Carlota " 13- 9-48 189
Express Pto. Cabello 28-10-48 56
Estrella Polar La Guaira 8-11-48 31
José Morales 15-11-48 38
Miguelín Juan Griego 19-11-48 11
La inmigración canaria clandestina a Venezuela (1948-1952) 643

Nómbre Puerto Fecha N.o personas

Andrew Higuerote 28-12-48 12


Carmen Batista 28-12-48 4
Mari Pepa La Guaira S- 1-49 31
Antonio Carvallo 28- 1-49 16
Dragón S- 2-49 11
Maruca Pto. Cabello 13- 2-49 SO

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Rafael a Unare 29- 3-49 S7
La Providencia La Guaira 4- 4-49 61
Juanito PorIamar 9- 4-49 22
Soledad Güiria 2- S-49 34
Ntra. Sra. del
Carmen La Guaira 7- S-49 41
Benartemi 14- S-49 31
Bambi " 21- S-49 S
Rafael Oribe Carúpano 9- 6-49 S7
Cristóbal Güiria 18- 7-49 19
Jorge II agosto 1949 S
Gota La Guaira 13- 9-49 46
Juanita de Hierro Carúpano 6-10-49 6S
Encarnación La Guaira 8-10-49 76
Juan Manuel " 9-10-49 96
Juanita oct. de 1949 60
María Encamación oct. de 1949 77
José Brito Naiguatá S-II-49 29
Gota nov. de 1949 46
Luisa Díaz La Guaira 29-11-49 23
Fefita Güiria 29-11-49 11
Eva O 4-12-49 42
Pepito Carúpano 12-12-49 34
Saturnino " IS-12-49 99
4 Hermanos La Guaira 24-12-49 112
Cienfuegos 27-12-49 9
Rubén Pampatar 27- I-S0 S6
San Jorge 1 La Guaira 7- 2-S0 147
Dolores Ortega Carúpano 12- 2-S0 30
Potemide La Guaira 14- 2-S0 12
Joven Pedro Carúpano 10- 3-S0 90
América La Guaira 2S- S-SO 102
Nuevo Teide " 7- S-SO 289
Benahoare " 11- S-SO 122
Nuevo Adán " 24- S-SO 121
Higuerote 2S- 6-S0 231
644 Miguel Angel Hernández Anelo

Nombre Puerto Fecha N.o personas

Joven Gaspar Pta. La Cruz 27- 7-50 140


Nublas agosto 1950 15
Telémate
Doramas 19- 9-50 300
El Delenico
Islas Canarias

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Joven Gaspar 22- 9-50 300
Anita La Guaira 3-11-50 119
M.a Eugenia 13- 2-51 40
Urania 11 La Guaira 8- 3-51 6
Total: 74 veleros y 4.135 pasajeros indocumentados.

Ministerio de Relaciones Exteriores, Dirección de Consulados, Expediente


N.o 1.389, DC-18, 1949 y Expediente N.o 551, DC-18, 1950. El Nacional,
1948-1951.
La inmigración canaria clandestina a Venezuela (1948-1952) 645

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BIBLIOGRAFÍA

AGUILERA, Jesús Antonio (1975): La población de Venezuela. Universi-


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VELÁSQUEZ, Ramón J. (1979): Confidencias Imaginarias de Juan Vicente
Gómez. Ediciones Centauro, Caracas.

FUENTES

Documentales:

Archivo Histórico del Ministerio de Relaciones Exteriores. Documen-


tos de la Dirección General y de Consulados. 1947-1952.

Hemerográficas:

El Nacional. Caracas, Ven~uela. 1948-1951.

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