LA COOPERATIVA DE ASOCIACIONES COMUNITARIAS Y DE HOGARES
DEL MUNICIPIO DE SALAMINA CALDAS
“COASHOGARES”
NIT:810001294-1
CONTRATO: 17000962021
CODIGOS CUENTAME:
DIMF VEREDA EL EDEN:170131129968
DIMF VEREDA SAN NICOLAS:170131129971
DIMF VEREDA LETICIA: 170131129969
DIMF VEREDA LA ZULIA: 170131129967
MARTHA INES JARAMILLO
AGENTE EDUCATIVA
AGUADAS, CALDAS
2021
TABLA DE CONTENIDO
Una princesota
El hipopótamo feliz
Un sapo encantado
Claus una hormiga diferente
Una familia extraña
A mi mamá
Una historia de gatos
Una amistad verdadera
Mis experiencias
INTRODUCCIÓN
Esta cartilla que ahora mismo tienes en tus manos es un fiel reflejo de mi día a día en los encuentros
educativos grupales, de cómo he ido superando los obstáculos conmigo misma y con los pequeños que
asisten con sus madres. Pensé que si empezaba a ver las cosas de otra manera conseguiría ser más
positivo y aprovechar las circunstancias. Reunir todas mis experiencias y actividades realizadas, las
positivas y las negativas, era la idea. Plasmarlas en esta cartilla era el sueño. Y así lograr transmitirlo
para tu beneficio, ya que puedes valerte de estas vivencias y actividades que hoy comparto contigo, pero
es difícil plasmar lo vivido, pero solo puedo escribir unas cuantas. Acógelas, siéntelas como tuyas, porque
bien podrían serlo. La vida me ha enseñado a que todos los seres humanos tendemos a tropezar con las
mismas piedras, a llorar por los mismos sucesos, a alegrarnos por las mismas pruebas superadas…»
Una amistad verdadera
Había una vez dos amigos llamados Juan y Mateo que se querían muchísimo. Desde pequeños iban juntos a
todas partes. Les encantaba salir a pescar, jugar al escondite y observar a los insectos. Cuando
empezaban a sentir hambre, se sentaban un rato en cualquier sitio y entre risas compartían su
comida. Pedro solía comer pan con chocolate y le daba la mitad a Mateo. A cambio, él le daba galletas y
jugo de naranja. Estaban muy compenetrados y entre ellos jamás se peleaban.
Pasaron los años y se hicieron mayores, pero la amistad no se rompió. Al contrario, cada día se sentían más
unidos. Como eran adultos ya no jugaban a cosas de niños, pero seguían reuniéndose para echar partidas de
ajedrez, cenar juntos y contarse sus cosas. Eran tan inseparables que hasta construyeron sus casas una
junto a la otra.
Una noche de invierno, Juan se despertó sobresaltado. Se puso el abrigo de lana, se calzó unos zapatos y
llamó a la puerta de su amigo y vecino. Llamó y llamó varias veces con insistencia hasta que Mateo le
abrió. Al verle se asustó.
¡Juan! ¿Qué haces aquí a estas horas de la noche? ¿Te pasa algo?
Mateo iba a responder, pero su amigo Juan estaba tan agitado que siguió hablando.
¿Han entrado a tu casa a robar en plena noche? ¿Te has puesto enfermo y necesitas que te lleve al
médico? ¿Le ha pasado algo a tu familia? …¡Dímelo, por favor, que me estoy poniendo muy nervioso y ya
sabes que puedes contar conmigo para lo que sea!
Su amigo Juan le miró fijamente a los ojos y tranquilizándole, le dijo:
– ¡Oh, amigo, no es nada de eso! Estaba durmiendo y soñé que hoy estabas triste y preocupado por algo.
Sentí que tenía que venir para comprobar que sólo era un sueño y que en realidad te encuentras bien.
Dime… ¿Cómo estás?
Mateo sonrió y miró a Juan con ternura.
– Muchas gracias, amigo. Gracias por preocuparte por mí. Me siento feliz y nada me preocupa. Ven aquí y
dame un abrazo.
Mateo estaba emocionado. Su amigo había ido en plena noche a su casa sólo para asegurarse de que se
encontraba bien y ofrecerle ayuda por si la necesitaba. No había duda de que la amistad que tenían era de
verdad. Tanta emoción les quitó el sueño, así que se prepararon un buen chocolate caliente y disfrutaron
de una de sus animadas conversaciones hasta el amanecer.
FIN