¡SANIDAD INTEGRAL…!
Extendiendo Abundancias… Desatadas De Arriba.
PASTOR DAVID BARBOSA GELVES.
Iglesia Casa en Plenitud.
Junio 22 del 2024
¡ENFOCADOS EN LA SALVACIÓN DEL ALMA…!
SANIDAD INTEGRAL.
Comentario Inicial.
Nadie puede ocuparse de la salvación si primero no tiene conciencia
de haberla recibido. Nos referimos a esto cuando decimos que primero
somos salvos en espíritu, y luego empezamos a experimentar esta
salvación en todo nuestro ser.
Debemos aclarar que la salvación que Dios nos da no es algo, sino
alguien: es la persona misma de Cristo. Somos salvos por estar en Él
y Él en nosotros, mediante la presencia y realidad misma de su Espíritu.
Fil 2:12 Por tanto, amados míos, como siempre habéis obedecido, no
como en mi presencia solamente, sino mucho más ahora en mi ausencia,
OCUPAOS EN VUESTRA SALVACIÓN CON TEMOR Y TEMBLOR,
El texto no insinúa que debamos ganarnos la salvación, pues sabemos
que es un acto gratuito de la gracia de Dios concedida en Cristo. Más
bien, debido a que la hemos recibido por la fe, debemos ocuparnos de
ella debidamente. Como lo dice:
Fil 2:12 TLA, "con RESPETO y DEVOCIÓN a Dios, dedíquense a
ENTENDER LO QUE SIGNIFICA SER SALVADO POR DIOS".
El punto aquí es que NO PODEMOS EXPERIMENTAR ALGO QUE NO
ENTENDEMOS. Y no lo vamos a entender si no nos ocupamos de ello,
el entendimiento de esta salvación es lo que nos permite experimentarla.
Parte de entender esta salvación es comprender que es una salvación
VIVA y ACTIVA. No se trata de letra muerta, ni de doctrinas, ni de
teologías, normas, tradiciones o formalismos religiosos. Esta salvación
es CRISTO MISMO EN NOSOTROS, ACTUANDO Y OBRANDO.
Fil 2:13 porque Dios es el que en vosotros produce así EL QUERER
como EL HACER, por su buena voluntad.
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La salvación no se alcanza por el mérito humano, ni se experimenta por
esfuerzo personal, ES OBRA EXCLUSIVA DE DIOS DE PRINCIPIO A
FIN. Si fuiste llamado a participar de esta salvación tan grande, tendrás
que aprender a DEPENDER ABSOLUTAMENTE DE SU GRACIA.
La salvación que Dios nos otorga en Cristo es completa, en el sentido
que propicia EL QUERER y así mismo produce EL HACER. El produce
o despierta en nosotros el anhelo, el deseo, la intención, el fervor, pero
también nos da el poder, la capacidad, la fuerza y la determinación. Dios
no hace trabajos a medias, ni deja nada a mitad del camino, su obra es
completa.
Flp 2:13 NTV Pues Dios trabaja en ustedes y les da el deseo y el
poder para que hagan lo que a él le agrada.
Esto es posible si Dios mimos está en nosotros, habitando y morando
mediante su Santo Espíritu. Necesitamos ocuparnos en la guía de su
Espíritu, para percibir su querer y vivir su hacer. Esto será cada vez
mayor, si dejamos de aferrarnos a la vieja manera de vivir y dependemos
de nuestra nueva vida en Cristo.
Efesios 4:30-31 NTV No entristezcan al Espíritu Santo de Dios con
la forma en que viven. Recuerden que él los identificó como suyos,* y
así les ha garantizado que serán salvos el día de la redención. 31
Líbrense de toda amargura, furia, enojo, palabras ásperas, calumnias y
toda clase de mala conducta.
No podemos estar ocupados en la salvación y, al mismo tiempo, en
la carne, es decir, en nuestra vieja manera de vivir. Quien se aferra a su
mente carnal en vez de experimentar el querer y el hacer de Dios, lo que
hace es contristar su Santo Espíritu. ¿Cómo podemos sentir el querer
y vivir el hacer de Dios si entristecemos Su Santo Espíritu? Es como
querer sentir calor en un fuego que nosotros mismos estamos apagando.
El Espíritu es Dios mismo en nosotros hablando, ensenado, inquietando,
guiando, obrando, produciendo en nuestro interior su querer y su hacer.
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Si mantenemos el Espíritu entristecido, nuestra alma queda privada de
su renovación, transformación y santificación. Si queremos experimentar
la obra plena de su salvación en todo nuestro ser, se hace necesario
ocuparnos con temor y devoción del Espíritu Santo.
Cuando en verdad estamos ocupados del Espíritu y su obra en nosotros,
indiscutiblemente desecharemos, con su poder, toda obra de la carne y
recibiremos con mansedumbre y humildad la palabra viva y activa
de Dios, que obra para transformar y salvar nuestras almas.
Santiago 1:21 Por lo cual, desechando toda inmundicia y abundancia de
malicia, recibid con mansedumbre la palabra implantada, la cual puede
salvar vuestras almas.
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