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Tito, el campeón de la perseverancia

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TITO CAMPEÓN

(sobre el escenario se encuentra tito vestido con ropa como para una carrera de
ciclismo)
Tito: para, para, José, pará. ¿Cómo que me tengo que ir de la comisión del club
ciclista?, vos no me podes echar, así como así, esto es lo único que tengo en la
vida? No me podés decir que me dedique a otra cosa porque dejo mal parado al
club. No voy a poder correr más federado. Toda la vida me dedique a esto.
¿Sabes cuál es mi único récord en esta vida? Nunca, pero nunca gané una sola
carrera de nada, lo intenté con todo, pero con todo. Cuando era bebe mi madre
me anoto en una carrera de gateadas, último salí, más adelante corrí en
natación, velocidad, resistencia, ciclismo y nada nunca pude ganar una sola
carrera. En mi casa hay trofeos de todas las disciplinas posibles de carreras a
ganar, hasta de autitos de pista, escalextric creo que le llaman, hay trofeos, todos
de mis padres y hermanos. Mío nada.
Pero ¿me ves derrotado? No querido, acá estoy, firme esperando mi momento,
me va a llegar ese instante de gloria de pasar la meta y cortar la cinta o que me
bajen una bandera a cuadros, vos serás el presidente del club, la comisión se
habrá reunido, sin mi cabe aclarar, a tratar mi tema pero no me pueden robar el
momento en que se haga realidad ganar una carrera, lo siento cerca a eso la
gente aplaudiendo y ovacionando, ese momento inigualable y especial para cada
uno, aún no se cómo va a ser mi reacción. Capaz que me tiro al suelo a llorar o
sigo corriendo en lo que sea obnubilado por el éxito.
Mi tío Alfredo era jockey un día ganó una carrera y siguió dando vueltas a la pista
arriba del caballo como un endemoniado hasta que lo pudieron bajar, él no quería
sabía que había roto la racha de no ganar durante 257 carreras, siempre último
o ante último y quería seguir en ganador toda el resto de su vida, pero como
había otra carrera después lo sacaron de la pista y lo bajaron del caballo, ese
mismo día se retiró, saco del bolsillo de arriba de la chaqueta un habano Coiba,
es una tradición familiar todos tenemos uno guardado para cuando nos sintamos
morir y ahí fumarlo desde mi bisabuelo viene, ese día Alfredo lo encendió y se
fue caminando despacito fumando su habano, nunca lo volvimos a ver y eso que
hace 9 años ya de esto.
Por eso no hay que perder las esperanzas, que me voy a ir del club, no José no.
Habla con la comisión directiva yo estoy al día con la cuota, es más pague año
completo y estamos en junio, que no me importa que la gente se ría de mí, de
vos o del club, estamos haciendo docencia motivacional con mi caso.
comunícaselo deciles que no me rindo que yo Igual a pesar de todas las derrotas,
siempre encontré la manera de reírme de mi mismo. Soy como el bufón de las
carreras, el comediante que se tropieza con su propia sombra y despierta la
carcajada.
No para, para deciles que una vez gané una carrera, siii una vez gané, gané. No
lo recuerdo bien porque era demasiado pequeño y venia nadando en un océano
de oportunidades, fue un día como cualquier otro había millones de participantes
y todos competíamos por el mismo premio, no había categoría, peso, edades
nada, todos contra todos, ahí se ven los pingos. Nos chocábamos empujábamos
entre nosotros tratando de dejar fuera de carrera al otro y a la vez impulsarnos
mas nosotros mismo para avanzar, la emoción y la energía se sentía en el aire,
y ahí estaba yo, lleno de determinación y ambición, ojo, mucha actitud no me di
por vencido en ningún momento, se ve que inconscientemente ignoraba las
posibilidades en mi contra y me aferré a la idea de alcanzar el éxito. Cóntaselos
tal cual, si querés te lo grabo en un mensaje de audio para que no te olvides de
nada, la cosa es que, con cada embate de la corriente, con cada movimiento
electrizante, me esforzaba cada vez más. Podía ver la meta acercarse, como un
faro brillante en medio de la oscuridad. Me concentré en ella, bloqueando todo
lo demás de mi mente. Pura garra y corazón.

Mientras avanzaba a toda velocidad, contemplaba a mis compañeros de carrera.


Algunos eran más rápidos, otros más fuertes, pero yo no me dejaba intimidar.
Sabía que tenía algo especial dentro de mí, un deseo ardiente de sobresalir y
hacer historia. Y fue ahí donde cometí el error, prometí en voz alta: “Dios si gano,
ya nunca te voy a pedir ganar nada más ” Y entonces sucedió. En un instante de
éxtasis y triunfo, crucé la línea de meta. ¡Lo había logrado! Me convertí en el
espermatozoide ganador, el elegido para fusionarme con el óvulo y comenzar un
nuevo capítulo de vida.

Por eso puede volver a pasar que gane otra vez, no me echen del club dejo la
comisión, pero no el club, no es que nunca fui rápido para ganar nada,
simplemente me aseguro de hacer felices a los demás dejándolos ganar,
haciéndolos reír, si lo piensan detenidamente. “Soy el campeón indiscutible de
la generosidad deportiva.

¿Cómo que está decidido, no me pueden hacer esto justo ahora que estaba
haciendo carrera política acá adentro, al menos esta vez salí primero de la
comisión (saca un habano Coiba de su bolsillo, lo enciende y se aleja del
escenario cantando bajito) tito campeón que grande sos…

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