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Mallo - Quien Se Quedo Con El Desierto

Mallo - Quien se quedo con el desierto

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HISPERIA ‘Todo es Historia S.R.L. fio XII — NP 144 Mayo do 1979 EDITOR: Bmilio Perina “Historis, émula del tiempo, depésito de las acciones, test- ge de lo pesado, ejemplo y Gziso de lo presente, adverten- cia de lo por venir. (Cervantes, Quijote, I, TX) DIRECTOR: Félix Luna SUPLEMENTO DE CULTURA: Alberto M. Perrone )RDINADOR: Sear M. Horath Sal folio J. Corbidre, Luli Alberto “Romero, Antonio Emilio Castelo, rdres, Mau- fig, Anfeal My Vineli, Bari Alonio, Biuardo ven der Rooy, Osins Troiani, Edgardo ‘Aronla, Alberto Gills. ARTE 'Y DIAGRAMACION: Hugo Pérez Veron ILUSTRACIONES: Goan Pablo Ribeiro, Faruk, Biuinas, Foros: ‘Archivo General de la Nacién, ‘Antonio J: Masa, Enrique E, Shore, Bmesto Horvath. DIRECTOR COMERCIAL: Eugenio J, Bridarolli DIRECTORA ADMINISTRATIVA: Martha De Grazia Redaccién, Publicidad - minatracion’ "Cangatio "1268 piso 4° — Tel, 46-4595/6965, Esth prohibida ls reproduccién ‘total © parcial [Link] conte- ido én esta revista, tanto on ‘artellano como en otro Idioma, a feck eae reli s Amigo lecto sion de Todo es Historia es or a eticiculos principales, por co tay en Sus feos, algunos de 10S que se gy sora concurso sobre l2 Cong stro bre la C otaron a nuestro COmCUTSO SOFTE Cont sierto. El lecto’ i anc del Pitiva juez. de su calidad, pero deste d ct aetos. sefalar una CiTCUNStANCIA GUE ny parece interesante. Los autores y autoras de estos tabs} Mean, en mayor o menor medida, delta, participa ea revista. Han sabido ubicar sy Beprtes en una tOnica formal y conceptual qx eeireide con la que Todo es Historia vie expresando. Esta circunstancia demuestra quel tanera de presentar la historia que nos @ propia, resulta tan aceptable como par sx Sumario NUESTRA PORTADA. La Direccién de Todo ts Historia agradece 2 la sefiora Marfa Isabel — Fotheringham de Castellanos su gentil colabo- HIS?F2314 racién para la realizacién de la tapa de esta Shia wal edicién: el grupo escultérico efectuado en fi ue : cerémica de la que e& autora, reproduce el [- cuadro de Juan Manuel Blanes La Revista del Rio Negro”. La sefiora de Castellanos es hija del general ‘Ignacio Fotheringham, que en la composicién de Blanes aparece a la derecha del general Roca. | LAS CAMPANAS DEL DESIERTO.—Enuna ilustrativa sintesis que abarca la confrontacién, de aborfgenes y blancos desde la época colonial, Orlando Mario Punzi abre el material de la presente edicién relatando el proceso que culminé con ta marcha de Roca sobre el Rio Negro en 1879. Este trabajo obtuvo el Premio del concurso sobre la Conquista del Desierto convocado por Todo es Histor Pégina 8 Il LA TUMBA DEL VIEJO GUERRERO,— Jugando con el equivoco del titulo, Luis J. Martin explica las tradicionales hambrunas que Sobrellevaron los sacrificados soldados que participaron en la lucha contra los indios de la Pampa, Pagina 23 MM LAS COLONIAS MILIT/ (ARES EN GONQUISTA DEL DESIERTO.— No fue sue: mente una actividad bélica, también hubo Escaneado con CamScanner en nuestro pasado, palabras: Todo es Hist. para invitar a pens origenes. Las monografias del concurso enfocaron. divers colonias donde los soldados se transformaron agricultores. Esta poco conocida faceta de la conquista del desierto es explicada Por Adriana Beatriz Martino y Mary Delgado’ de Nas, Pagina 35, SUPLEMENTO DE CULTURA. La Conquista del Desierto observada desde distintos éngulos: Testimonios literarios sobre la conquista; la religién en la conquista; las armas utilizadas; Un paralelo entre la conquista del oeste en los Estados Unidos y nuestra conquista del desier- i Pagina 43, IV, LAS DOS DIMENSIONES DEL DESIER- TO: LANZAS Y REMINGTON.— Ines Zucalé Y Roberto C, Musmano seal las diferencias Tentales y de vida que destacaron los dos Tundos que se enfrentaron durante el proceso i | desierto.. de la conquista del de: Peja 04 V EL DESIERTO, UNA OBSESION FAM! LIAR. EI coronel Pedro Andrés Garcfe ya Cerone! Alvaro Barros: abuelo y ie a os por mas de medio siglo; tuvioron tt idéntica preocupacién por el sting ie Bae ns Sr oo Ings C, de Monner Nes entre uno y otro. Pégina 71 O para decirlo en otras pero t fvidencian aquella caracteristica, abstraccién hecha de su nivel cientifico. ‘Todas tienen on uma una asombrosa uniformidad de intencién, dentro de la diversidad que obviamente ofrecer ambién las que no recibieron esta distincién Esto significa ~1o diremos sin orgullo ni falsa modestia— cl resultado de una linea mantenida sin declinaciones. Y la crcunstancia de cumplit este mes nuestra primera docena de aiios de vida, asi como la evidencia de que nuestro estilo puede ser asumido aun por quienes son colabora. dores ocasionales, se conjugan para hacer de Mayo de 1979 un momento de especialisimas resonancias en el espititu de quienes hacemos Todo es Historia. FELIX LUNA ZQUIEN SE QUEDO CON EL DESIERTO? — Teminé la conquista. Los indios se fueron y se instalaron los blanvos. Pero cquiénes? Silvia Cristina Mallo presenta un documentado est dio de las apropiaciones de las tierras que se ganaron al indio, con una interpretacién de los \ diversos_ momentos en que se produjo este Proceso y los nombres de los principales pro pietarios. Pagina 86 y también DICCIONARIO DE ARGENTINI. SIMOS. Emilio J. Corbiére evoce al doctor y militar Adolfo Alsina quien intenté vanamente integrar al indio al resto del pars sin su exterminio, Pégina 62 EL DESVAN DE CLIO. Curiosida- des de la historia en la amena pluma del doctor Le6n Benarés. Pagina 92 ENTONCES, LA. MUJER. Una nueva seccién que se incorpora a {a revista desde el [Link]- ro, En ella Andrea Maurizi nos Tecordaré.a una protagonista de le historia muchas veces ignorada: la mujer, : ‘ Piglia 94 7 Escaneado con CamScanner en edificios puibticos nos se construyé la Casa Gt y gin que costara un oenta- ‘al erario, Funconaban también is exquelas mixtas que Barros he bia fundado en Viedma, San Javier y Guardia Mitre. Era ef primer 90 Berrador de ls Patagonia un traba- jador incansable y abnegado, elegido por Avellaneda y Roce en razén de Se quien mejor conocia entre sus Contemporéneos el problema de! de sierto. Pero el nombramiento de Barros jan encerraba la simbélica re- pense de lz prédica que hab/en ized abuelo y nieto durante wes generaciones. Cuando se termi: Te Ge leer la Memoria de 1881, comprusoese 12 continuided concep ual entre el pensamiento del colo- nizador Garcfa y el colonizador Ba- fro, La simbiosis es tal, que nO puede eludirse Is conviccion de ver prolongade en el nieto, Alvaro Ba lo Ped la obsesion del abuel rot, on tar ‘Andrés Garcfs, Una obserion fami fiar que fa revitado fecunda pe nuestro pa, barlo en [a ‘Abuelo y nieto + como apasionad Gestino patric. Serta injusto 2! fos. al cumplirse ahor2 el © de la conauista del desie pueden ofrecerse 2 las fe: generaciones como i Mauizds inusitedos— de desintere: wad. secrificio. Puss shore, hace cien afios, la Argentina ne" ocuper y requardar las front para afianzer su destino de 9 Fa, bien consolidada en su seguridad acual y future, Resularla ésta ily Soria sino la respaldéramos con él Bporte honesto y desinteresado oe Guantos aqu( hemos nacido y oe ‘cuantos aqui habitan nuestro ter toric, Sin distinciones —por supues- to de sexo, de razz, de edad o de estamento social. FUERA DE CONCURSO Quién se quedo La conquista definitiva del desier- to y |e expansion de la frontera benefici6 sin duda a un sector: el que ‘compré tierras baratas en virtud del empréstito de 1878 —que financi6 la campafia— dedicéndolas a la produc- cién_o a la especulacion, Signifios asimismo una posibilided abierta para aquéllos que provenfan de las provin- cias pobres y de los inmigrantes que ge aventuraron hasta ellas. Los primeros vieron ampliamente ‘cubjertas sus expectativas, en tanto los segundos proseguirdn su peregri- nacién de una region a otra, 0 se radicarén definitivamente en las 20- nas _recientemente conquistadas, contribuyendo a incorporarlas a la vida activa del pals. ‘Cumpliendo con Io dispuesto por el Congreso ‘Nacional por lev del 13. ‘de agosto ae 1867, que ordenaba la ocupacién de los territorios entre los meridianos Vy X y los rfos Negro y Neuquén, fijando ta fronte- ra sud con el indio, y autorizando inclusive a la utilizacién del crédito con el desierto Por SILVIA CRISTINA MALLO, == nacional, se dict6 la ley 947 del 5 de octubre de 1878, reglamentada el 17 del mismo mes. Esta autorizaba_a invertir, ara financiar la campafia, 1.600.000 pe- sos fuertes reunidos por suscripcién publica por medio de 4.000 titulos de 400 pesos fuertes pagaderos en cuatro cuotas, imputéndose el gasto al producido de las tierras conquis- tadas, inclufdas aquéllas que las pro- vincias, a las que se fijaban los es_y cedieran sin afectarse su jurisdicci6n.? Es decir que el valor de una accién (400 pesos fuertes), equivalia ‘ una legua cuadrada, enajendndose fen manos de un mismo propietario un mfnimo de cuatro leguas cuadra- das y un mdximo de doce. Para ello, y a medida que avanzara la frontera, se mensurarfan las tierras, dividié dolas en lotes de cuatro leguas cua- dradas (10,000 has) y se reservarfan terrenos para nuevos pueblos y para el establecimiento de indios. En lo que a la entrega de la mantenido emisioné ra indudable En segundo * ferirse 2 i idirlas para jento, considerado entor una limitacién que produl tracciin de los grandes capital: Otros motivos para la faite de resaddos eran constitufdos por le fal: te de inmediatas mensuras y desde ya, le suerte corrida por le expedi- cidn al desierto. “Los pequefios capitales se han inscripto, no asf los gandes que estén esperando el _beneficio sin feocuparse del sacrificio™, decis en su edicién del 7 de diciembre de 1878. Precisamente, para alentar la sus cripcién de los grandes capitales se prometia la adjudicacién de areas menores, desde una legua cuadrads {2500 ha) y mayores d2 12 (30.000 hal? y por decreto del 8 de enero de 1879 se permitia Ia adjudicacién inmediata de las tierras elegidas pet el suscriptor sin esperar 2 que levantaran los planos definitivos, tl como lo disponian los articulos 8 ¥ 9 de la ley, 10 que provocd no pocos problemas en su aplicacién. Las mensuras de toda ls regién aprobaron en un lapso de seis afios (1881-1887) sin que se hicieran, &” términos generales, las reservas est puladas para la formacién de pue bblos y establecimientos de indios. De esta forma, en 1880 aparecen adjudicadas ya grandes extensi nes de tierras en la zona de provincia de Buenos Aires que 2° principio desperté mayor interés Guamin{. Las regiones més apetect das de todo el territorio cuya endl” navién se disponfa en virtud de &t ley, fueron las del oeste de [a pro” vineia de Buenos Alres, sur de CO" sib: Escaneado con CamScanner os y este do La Pampa, cuya dard ea mis conocida y el acceso iias MMs seguro. Fue en ellas onde s2 produio la mayorfa de erreonflictos entre 10s diversos pro- jos que aspiraban a su pose- Sm 2g de febrero de 1889 se gecretaba el fin del proceso de en- ide tiertas por el empréstito de weds las provincias volvtan a ejer- su jurisdiccion sobre las tierras we habian cedido, quedahdo las $e tequas cusdradas sin adjudicar Riministradas por el Ministerio del farerior ¥ aplicadas a los objetos de in ley del 3 de octubre de 1884 0 they del Hogar. ‘De los 1349 nombres vinculados ala compra de acciones del emprés- fito, 642 resultaron ser los propieta- rox de 13.710.000 hectéreas (5484 tegues cvadradas), siendo adquiren- te de 6.774.000 has. 109 de ellos, en propiedades cuya extensién osci- taba entre 30.000 y 270.000 hecté- reas. Dado el detalle de la adjudica- cin de estas tierras en cada una de las provincias y territorios naciona- les, los nombres de sus propietarios, localizacién y cantidad de hectéreas adquiridas’ se. transcriben aqui los nombres de aquéllos poseedores de una extensi6n mayor de la estipulada inicialmente por la ley. (ver cuadro). He observado particularmente la evolucién de las tierras incorporadas 4 la provincia de Buenos Aires hasta 19144, teniendo en cuenta que es és hoy una zona de emergencia sgopecusria y, 2 partir de 1920, un &1ea expulsora de poblacién®. La provincia de Buenos Aires po- dia vanagloriarse en 1882 de contri- buir con el 70 por ciento a las rentas de la Nacién y de alcanzar también, el 70 por ciento de la produccién general, del comercio y de la expor- tacién, ello sin contar en absoluto con los todavia indeterminados te- ttitorios fronterizos.® : En pleno proceso de organizacién administrativa, y existentes ya 80 Partidos y 87 pueblos, las nuevas tierras, que terminan de mensurarse en 1883, se estimaban, imprecisa- mente en 7,043,620 ha., sobre un total de 31.030.700 ha. que corres: Pondian a la provincia. El régimen administrativo de es- tas regiones, que comienzan a poblar- se a partir del plan de Adolfo ‘Alsina de ensanche y poblamiento Paulatino de la frontera, y funda Mentalmente con aquellos que acompafiaban y provefan @ las tro~ LA COLECCION DE TN AT) TODO ES le ofrece una vision diferente del pasado argentino, ‘su politica, sus aspectos mas insolitos. Desde la colonia hasta la actualidad. Sin preconceptos ni prejuicios. TODO ES HISTORIA en Tomos encuadernados de 6 ejemplares a partir del N° 101 SOLICITE EL ‘TOMO 24 Solicitela a: Editorial TODO ES HISTORIA SRL - Cangallo 1558 piso 4° - Tel. 46-6965 Escaneado con CamScanner ppas, fue reasumido inmediatamente después de 1879, en sus autoridades policiales, dividiéndose el territorio fen tres Comisarfas de Frontera: Guamin’, Carhus y Lavalle, que cu- brian extens(simos territorios y pro- tegfan 2 3.218 habitantes. En 1886 el gobierno determine alll la crea: | cin de los primeros partidos’, el establecimiento de sus autoridades civiles y militares, sus cabeceras ju- diciales y comienza a dictar diversas leyes en materia de ordenamiento, colonizacién y obras piblicas, aun: que fu preacupacién al respecto es todavfa muy aislad Los partidos originales creados on {a regién fueron sufriendo un proce so de subdivision a lo largo de todo ¢ perfodo, al igual que los restantes de la provincia, de forma tal que, fos 91 ‘partidos ‘existentes en 1887, eran 108 en 1913, De los correspon: dientes a la zona oeste se despren- dieron General Pinto (1891), Saave- dra (1891), Tornquist (1905), Car- los Tejedor (1905) Carlos Pellegrini (1907), Caseros (1910) y Rivadavia | (1910)"en este perfodo. ‘A las leyes espectficas de organi- zacion administrativa y judicial, y a las que afectan a la totalidad de la provincia como la ley general de tierras (1879), la ley de Centros Agrfcolas (1887) Ia ley orgénica de ferrocarriles y caminos, se agregarén, entre 1910 y.1913 las referentes las disposiciones a adoptarse para la ‘Tudaeldii“de nivevos pueblos [Link]- ‘ros de poblacién y sobre formacién de ejidos (1913). Las propuestas al gobierno pro- vincial y nacional provenientes del sector privedo, se circunscriben, en los primeros afos, a la instalacién de mensajerfas y vapores a Patago- | nes, pero a partir de 1885, abundan las ‘proposiciones, no siempre con- ceretadas, sobre instalecién de colo- nias y extensin de vies de ferroca- rril, entre ellos, los llamados ferroca- rriles econémicos. Ya en este siglo, las solicitudes de particulares se dirigen a empresas tales como el desvfo de caminos, ‘concesiones de caza_y pesca, y se hacen més frecuentes Tas concesiones por ‘lcitacién para obras encaradas por el Estado, y entre ellas, la més importante es la que se. refiere 4 los estudios realizados para la irri gacién artificial de Patagones, para incorporar 300,000 has. en ese par- tido. Constituye ésta toda una inno- vacién, ya que no existfa, hasta la ag fecha, legislacién sobre el aprovecha- miento de aguas del dominio pdbli: ¢o do la provincia, Respecto a este problema el gobierno provincial de- big recurrir a [a intervonci6n del Gobierno nacional ante el gobierno mendocino que alegaba derecho pre- ferencial en el uso de las aguas del Rfo Colorado. : Después de 1913, producidas grandes inundaciones, constituiré un problema fundamental para el go- Bierno la extensi6n de las obras de desagiie hacia el oeste de la provin~ cia y en otro orden de cosas, 2 partir de 1910, se realiza el levanta- miento boténico, topagréfico y geo- [égico de Villarino, Patagones, Saa- vadra y Adolfo Alsina (Epecuén), y el anilisis experimental de la instala- cién de plantaciones de vifedos en tierras. de Villarino, propiciadas por el gobierno. De todos modos la evolucién de la propiedad de la tierra presenta aspectos muy particulares sin duda, de la forma inicial de entrega de las mismas. Podrfa decirse sin exagerar que dicho sistema fue creado para la especulaci6n en gran, escala, y esto es notorio, ya que, si bien reventa y una mayor subdivi la tierra, por ejemplo en Coronel Susrez, el traspaso de la propiedad Ro tiene las mismas caracter‘sticas de uno y otro lado de la antigua frontera, siendo la especulacién, muy superior en las tierras repartidas por la ley del 78. s zpropuesto .revelar la Te ar trcr nombres ante los terratenientes de la provincia de Buenos Aires, debo decir que son muy pocos los que se pueden incor- porar, ya que, son los clésicos los ‘que se mantienen como propietarios a Io largo de todo el perfodo, desta- Céndose entre los que a su especula- cién se dedicaron en esta regién, y entre 1880 y 1914 los nombres de Enrique Bell, Santiago Lowry, R. Newley, Eduardo Costa, Skeeman, Altgerit’ y Méndez, Graciarena, M. Ugarte, Lépez Lecube, Berraondo, Soler, Martin y Omar, Moore, Rus sell, etcétera, _Algunos estudiosos de! tema han afirmado como ley general y citan- do los estudios y escritos de E, Daireaux, que, al iniciarse este pe- rfodo “Se verifica el éxodo de vete- Fanos. estancieros de las proximi dades de Buenos Aires hacia el su- doeste recién conquistado, donde la holgura sustituye la calidad y abun- dancia de los pastos, acompafiada Por la emigraci6n de lanares”, Agre- pobladores del oeste son ex propig, tarios del este y que han vendido g, bloque sus antiguas estancias pay, comprar enormes extensiones de tie fra, En este sentido considero que fa emigracién de lanares hacia «| este y luego a la zona patagdnicg ino presupone el desprendimiento de antiguas estancias y no se comprucbs en realidad que terratenientes com Luro y Pradere, por eiemplo, pro. ietarios en distintos lugares de Ip provincia y enPatagones antes de 1878, o Unzué y Leloir, entre otros, se hayan desprendido de sus antigua, posesiones. Eran en todo cas0 by tierras del sur y el oeste, cuyo valor . (SIONES ee ented "Te My os Feano Cannio. £9 DE AGOSTO se desconocfa y alejadas de bs uertos, las mds aptas para despren- derse répidamente de ella. Consultando entonces los Regi tros Gréficos anteriores a 1890 y otras listas de propietarios como as resefiadas por Mullhal, por ejempl, se pude aseverar que los antigus terratenientes de Buenos Aires fur ron compradores en Buenos Aires Y La Pampa; no vendieron propieds des adquiridas anteriormente ¢? otras zonas de la provincia, y sot las familias, que, en términos gene rales, conservaron sus _propiedades en el ceste hasta 1910 aproxime damente, Usaron por lo tanto est tierras, para el traslado de planteles de ganado ovino y como compl mentarias para la invernada del nado vacuno. Escaneado con CamScanner plantesdo el problema de subdi- on de 1 tea, puedo determinar gos muy caros en lo que a Peo ospeculaciOn se reficre: Wyn perfodo transcurre entre ety, 1890, en el que se dan 1Wridad considerable de traspasos fropiedades, en especial de los & Sher compradores de uno y dos in, «8 decit de 10.000 y 20,000 ws, y 6st08, en gran medi fnoventa por Gento) sin subdi Sie EL mismo fendmeno se doba La Pamps. La especulacién es Gn evidente que en muchos de ellos Tagan a darse hasta tres ventas de la Wyma propiedad (en casos por tres Fevatro compradores asociados) en oa un mismo afio. El caso més notorio #5 el de Marcelino Ugarte que vende Un lote en Pudn al dfa siguiente de huberlo escriturado; el mismo lote futrfaa los diez meses una nueva transferencia? Un segundo perfodo; 1890-1900 en el que se vende generalmente Subdividiéndose la propiedad, y en el que las ventas son mayores en {os primeros afios posteriores @ la Grisis, para luego detenerse hasta fin e siglo. Son ahora compradores ‘Nombres ya conocidos como los de Anchorena, Newton, Frers, 'bar- il, Moore, por ejemplo. Un tercer perfodo vuelve @ mos: "arnos un nuevo impulso en el mo- Vimiento de ta tierra, vendida ahora bién por herederos 0 sucesiones desde ya fraccionada. Entre 1907 Y 1910 comienzan a aparecer como Propietarios sociedades andnimas, y atin se produce Ia venta a compa: filas comerciales o a bancos. ‘ae feed bia tecte de la 2 que es desde ya. progresi medida quo el terior’ ae va Bo, blando y comunicando a través de caminos y ferrocarriles, es también incrementada precisamente por la especulacién. Consigno aquf por via de ejemplo, algunos precios corres- Pondientes a la hectérea en un mis: Mo partido y en pesos fuertes, de valor constante, provenientes’ de fuentes oficiales (Registro Estad/s- tico de la Pro. de Buenos Ai- res; Pudn). El Ferrocarril, del sud avanzé 2,100 kilémetros ‘en sus lineas férreas ‘cubriendo las {fértiles tierras ‘conquistades al indio. 1978 1882 016 451 4,39 46 1885 1888 520 95 8 32 9,15 8 10,15 1075 Considerando la poblacién como ‘ojo fundamental del desarrollo de la zona, y teniendo en cuenta que la totalidad de la provincia sufrié un ‘aumento aproximado de tres veces ‘su volumen original en el perfodo 1880-1914, en al que una propor- cidn del 60 por ciento se deb/a al rte de la inmigracién extra un 4,91 por ciento de esta cidn se asent6 en la regién reciente- mente conquistada (1895), y un 601 por ciento en 1914, El répido poblamiento de la zona 1992 1898 1902 1908 a pesar de las dificultades para el acceso a ella, es asombroso. Con anterioridad a 1880, tres son las zonas escasamente pobladas: 1) Pa: tagones, 2) Carhud, Pusn y Guaminé ¥ 3) Trenque Launuen, por ser po blaciones de frontera. 0, como en el caso de Patagones, de mucha anti giedad. Puede decirse que, a partir de 1880, un flujo migratoria total mente espontineo se dirige en los primeros veinte afios, hacia las regio- nes reciantamente incorporadas, ya que los fracasados proyectos de co- lonizacién agricola en la regién, los correspondientes a la ley de 1887, fo cumplieron, en general, con su cometido. Pero si en el perfodo 1880-1890 fa llegada de poblacién a esta zona es regular y constante, entre 1900 y 1915 es realmente explosiva. Pasar a ser asimismo a partir de 1920 una de las que mayor cantidad de pobla cci6n expulsa hacia los centros urba nos, La colonizacién iniciada por par- ticulares a fines de siglo fue en é sentido mds provechosa desde el punto de vista del poblamiento, aunque no hay duda que ésta se ve beneficiada por el impulso definitive que dard a esas regiones el ferroca riil, cuyo impacto, se hace evidente a principios del presente siglo. En este caso se encuentran las poblacio- nes que se generan en las propieda- des de Drysdale y de Aragaveytia por ejemplo. Es indudable que el sistema de arrendamiento, inmediatamente ex- tendido a la zona ceste de la provin cia promovié el poblamiento de la regién a lo largo da todo el periodo, a pesar de las condiciones transito- 1914 69,43 1915 12 0 15 16,14 75 rlas en las que este puede producirse bajo este sistema, ideal para los que se disponfan a explotar territorios vacios todavia y, tan lejanos, ade- mds de asf exigiio las précticas g3- nadoras de ta époce,t® El aporte de poblacién extranjera tanto en la zona rural como en los centros incipientes de poblacién, y especialmente en éstos dedicados 2 {as actividades comerciales, es suma- mente importante, Debo sefalar, sin fambargo, que es la poblacién argen- tina la que constituye el mayor ¥ 89 Escaneado con CamScanner mAs constante aporte y el 50 por ciento del crecimiento que so veri: fica on la zona entre 1895 y 1914. Fueron Buenos Airos, Santiago dot Estero y Cérdoba las principales provincias que contribuyaron al po- blamiento de ia zona, y espafioles, italianos, franceses, orientales.y tu: sos, en orden de importancia numé= rica los oxtranjoros que on ella $0 radicaron, En La Pampa, incorporada asi: mismo a las actividades econémicas con posterioridad a 1880, se nota entre 1880 y 1895 una diferencia fundamental en cuanto a la forma que adopts esta colonizacion espon- énea: mientras alli se radican fami- lias enteras, ain el jornatero va con ella, en la zona adyacente del oeste bonaerense predomina el hombre s0- lo, En términos generales para toda la regién, en forma permanente, y a lo largo’ de todo el perfodo, se destaca la mayor proporcién de’ po- blacién rural y, en lo que se refiere a su preferencial localizaci6n s° dio jy) Gta fundamentalmente en los part dos del centro oeste en el primer perfodo y en los del noroeste en el segundo, actuando Trenque Lau- quen como articulacién entre ambas -—— zonas!?, lo que se hace ademés | evidente, 2 juzgar por la cantidad de tos que allf se dedican al acarreo de ganados (troperos), al transporte (carreros)y 2 las’ comunicaciones (mensojer(os). . Las cédulas censales correspon: dientes al censo de 1895 en esta | zona ‘permitieron verificar que, salvo los casos de Chute y Mullhell, los propietarios no se radicaron en la zona, en tanto que la mayor‘a de la poblacién desarrolla sus labores co- | mo. jornateros, poones, criadores, ovejeros y_ puesteros, siendo muy escaso el ntimero de labradores, ‘A estas tareas se dedican prefe: rentemente los naturales del pats y los grupos ‘provenientes de los pa(ses imitrofes y entre ellos, los orienta- les, 2 lo largo de toda la region y chilenos e indigenas, en numero muy inferior al de La Pampa, radi cados fundamentalmente en A\, Alsi 1a, Pudn, Villarino y Patagones. Los extranjeros europeos prefi- rieron dedicarse a las actividades co- merciales y*a las tereas que corres: ponden a los sectores urbanizados (mecénicos, herreros, horneros, alba- files, panaderos, zapateros, fonde. ros, peluqueros, barberos, eteétera). EI surgimiento de poblaciones es sumamente lento, sobre antiquos fortinos tos primeros (Trenquo Lat quon, Guaminf, Pudn, Carhué (A Alaina) Fortin Vielo y Fortin Mor cedos (Patagones), y on aquollos puntos quo se doclararon eabocera do partido, cébraron més tarde vor dadoro impulso a posar do ta virtual inoxistencia do roservas para pus: los, esto ocurrié hacia fin de siglo, Recién on 1910 puede docirse 0 Aeelara el proceso do surgimiento de poblaciones. En 1920 eran 220 las Existontes en [a rogién, correspon diendo un promedio de 20 poblaci nes por partido”. ‘Los caminos que unirfan estas egiones con La Pampa y Patagonia Y con los puertos de embarque fus- ron los trazados por el ejército prac- ‘ticamente hasta fin de siglo cuando el gobierno comenzé a demostrar una verdadera preocupacién por su desarrollo y _mejoramiento. Dichos caminos habfan sido transitados to- dos estos afios por la mensajerfa “Unién Argentina”, que recorrfa de Chivilcoy a Trenque Lauquen exten- diéndose luego a Villegas y Pinto; por “La constante del 25” entre Chivileoy y Guaminf, Carhué y una tercera entre Guamin/, Carhué, Frias, Acha y Alvear en La Pam- pal’, A partir de 1890 se proyectan miltiples Ifneas de ferrocarril cuya sola mencién valorizaba las tierras por las qe proyectaba pasar. Innu- merables concesiones, luego traspa- sadas a las grandes empresas, inten- tan penetrar en la regién y adn se proyectan los llamados ferrocarriles agrfcolas y econdémicos, de los que ‘muy pocos se llevan a cabo, destina- dos @ promover el desarrollo de ‘la agricultura y a intercomunicar a los partidos de la regién’S. El ferrocarril del sud y el del este son los que mayor longitud de vias férreas extienden, sirviendo res- ectivamente al sudoeste y noroeste de la provincia, agregéndose a estas dos Ifneas principales las Ifneas de Buenos Aires al Pacifico; el Central General; el Rosario a Puerto Belgra- ‘no, el Meridiano V y el Midland. En el ‘esquema adjunto se observa la mayorfa de Ifneas extendidas hacia Buenos Aires y particularmente ha- cia Bahfa Blanca, Por la importancia de su pobla n'y por Is de su actividad econ. mica deducida de la observacién de los datos acerca de su produccién ganadera y agr{cola, cantidad de ca- sas de comercio y volumen de car- gas de ferrocarril, hacia los puertos, Puede decirse que, originalmenti Tranque Lauquen, Guorniné y GP rhu6 antiquos puntos de importane fon Ia frontera, son los vordadarg, cantros nucleadores de la rigign, por estar ya poblados Y por contay fcon tas comunicaciones y caring, {yo obiortos, Las primeras Vneas de forrocatril, inclusiva, $9 extienden hacia asor dos puntos y buscands también a través de ellos Ia conmy. niicacién con La Pampa. ‘A partir de finos del siglo XIX sorin los partidos del norceste lox que darin el gran salto, transfor méndose totalmente mercad al apor te de las Itneas de ferrocarril y de enorme masa de inmigrantes cue ie instalaré en la zona, la que comen- zaré a dar las cifras ands altas en cantidad de hectéreas cultivadas oon forrajeras. General Pinto, General Villegas y Carlos Tejedor, que se crea entonces, crecen desmesurada mente en tanto Puén y Adolfo Ali: na presentan un cierto estancamien. to y Trenque Lauquen, con una posicién intermedia entre ambos grupos, cumple con su papel de punto de convergencia de todos los sectores de la zona oeste. La zona sud recibir como ya dijimos el impulso oficial a principios de este siglo. Hab(a pasado ya mucho tiempo desde que se efectuara la campafia al desierto y las tierras de sonoros nombres indigenas presentaban ho ra el indudable ritmo del resto del pats. crtas 1 Buenos Aires, Cérdobs, San Luts, Men: doze y los Territories Neclonales que 2 crean: Le Pampa y Rio Negro. 2Decrete 13 de octubre de 1879. Ley 11994, En: Le compatia del deslorto y eh problema de ie tlerre, Trabslo presentado ‘en el 3er. Congreso de Historie Argentine ¥ Regional, Academla Nacional de le «Historia, 1975. Bu rernativas de promulgacton y apll> ‘cacién de Ia ley de 5-17 de octubre de 1878 ha sido producto del trabajo de un equipo y los resultados obtenidos, presen- tados en diferentes congresos, publlcados ‘egin el sigulente orden cronolégico: Enrique M, Barbe, M,C, Orrume, M. C: Cono, M. E. Infests y Silvis Mello; “La campafe dol desierto y el problema de It terra: La ley del 5 de octubre de 1878 ¥ su aplicacién en le provincia de Suenos ‘Ales. En: Segundo congreso de Historis ‘de los Pueblos, Archivo Histérico de It Provinela. de Buenos Alret, La Pista, 1974, Enrique M, Barbe, M.C. Orrume, MAC Cano, M.E. infest y Silvia Malio: Le ccampafie,del deslerto y al probleme de 18 Escaneado con CamScanner lay do promios militares de Lt ,Staemia clone! de ie Hist 4085, Eso congreso de Historia Argens fa, Sei, tomo Il, Buence Ale, sg M, Barbe, M.C. Orrume, ME. vi? viva Mall Yel probleme do ‘Ue ley ‘you apliencién on tae proving rdoba, Mendoza, San” Lolsy. lox for Nacionales. En Cunrio Congre- ‘Argentina y Regional, Ree. isfque M. Barba, MAC. Orrima, ME. ewe Siva Wali: La compan del ine el problema de la trove, Cone in gatntivss Cuarto. Congreso de eae Argentine y Regional, Academie sito ge In Histor, Santo Fe, 1075, Memlcion dela propledad yo Atco ee pobleciones, deserrallo dom ‘fce y econtmice do I» zona oes do gies nia de Buenos “Aiver fue. esta. aero silvia Mallo con one bece de codenomlento otorgeda por sl Conse: Belcionl de Invartigaclones Clenttiees Hele 1975-76. "einer ALbornor, Nicol: Rural po- Efaion y depopulation In the_provinclo BGumos Alves, 1009-1960. En: Pope hha and. economies. Univ, Manitoba Press, Canad, 1970, yen aleedo: Lae migrctonés ww frgtinn entre mediodos Gel siglo XIX y {960, En: Desarrollo Econémico, NP 48, vol 12, eneromarzo 1973, Trnsano tnasietico Se la Provincia de Buenos Aires, 1882, Introduccibn pig. a0. | T Adolfo Atsina, Guamin’, Pudi, Villegas, ‘que Lauauen. tiera on la provincia de Buenos Alves, Inmttato de a Produccién. Facultad de Ces, EconSmicat, Universidad Nacional de LaPiats, 1973. ‘Ministerio de Haciend, Libros Compre: | dares, Vendedorer 1935, lowe n° 95. | 10Un 66 por elento de las propiedsdes oorecen arrendedas en el conse de 1888 ¥ 452.000 he, se arrondaben on 1908 tegin of m, OP, 1912-1913. NSinia Malle: Arentamiente de_pobla clin en La Pampe, 1880. 1895. Trabajo freuentado en ol Cuarto congreso de Hit: teria Argentina y Regional, Mendoze, 17, 32Canso Nacional 1895 T. Lauauen 11.704 habitantes; Saavedra 5.963 habi- antes; Guaming 8.774 habltantes. Cento Nacional 1914, rel. Villegas 18469 hebiuntas; Choi, Subrex 18.654 hbltantes; Gral, Pinto 16.012 hebltantes; 7. Laugquen 18,746 habltantes. "3?oblaciones por pertide y nimero de ‘btantes de cada une do allas, Registro Enadistico ela Provincle de Buenos Airs, 1006, provincia de Soin Oneal 1092, Minteterlo dal Inte tac ee, {Bie90: “Francisco Meeks, Le Game Seamin(, 1089 alfredo. Serenter, 1099, Simo “Saeed y Cle Fron 1698, Juan Frove y Emilia Sehit- 38, 1080 ilo Gersing, 1886, Juan Cl IRY.¥ 3, 1096, Tomes Agostini, 1895, Bmveviie yn nub, 1208 Eaverds _ eA ee na nn a a See Propictarios de més de 30,000 has. Martinez Carlos 250.000 has Unzué, Saturnine 250,000 Ugarte, Marcelino 177.600 Penco, Juan 145,000 Povifia, Luis 135,000 del Carril, Salvador Drysdale, Tomés Cambaceres, Antonino Armstrong de Elortondo 130,000 122.500 120.000 102.500 Bares, Juan 102.500 Fontan, Felipe 102.500 Mattaldi, Eugenio 102.500 Alvear, Diego de 97500 Alvear, Torcuato 97.500 Drysdale, José 95.000 Pradere, Francisoo 95.000 Drysdale, Juan 90.000 Casbas, Luis 87.500 Tomquist, Emesto 82.550 Naveyra, Manuel 80,000 Pifieyro, Francisco 80.900 de la Torre, Ambrosio 80.000 Alston, Juan 75.000 Castex, Eduardo 67.500 Mezquita, Marcelino. 67.500 Leloir, Alejandro 62.500 Molina Agustin 40,000 Newbery, Rodolfo 40.000 Pats, Guillermo 40.000 Quintans, Francisco 40,000 Scaravelli, Anibal 40,000 Bourde, Alfonso 40,000 Bourde, Juan 40.000 Familias con més de 30.000 has. Shaw, Juan é hijos Chas, Tomés y Joaquin Devoto, Anto y Bart 147.500 60,000 60.000 Belastegui, Melchor Berraondo, Martin Cafias, Juan Duggan, Tomas Humphreys, Federico Lépoz, Ramén Nazarre, Pedro: Read, Jorge Bemberg, Otto Casas, Miguel Parera, Faustino Quintana, Bruno Real, Jacinto Corbett, Jorge Pico, Pedro de la Plaza, Victorino Serantes, Teodoro Argerich, Juan A. Runciman, Roberto Serantes, Nicolés Greene, -luan B. Ham, Santiago Moreno, Pedro Roca, Rudecindo Costa Argibel, Andrés Lépez, Cecilio Gonzélez Chaves, a. Ricketts, Jacobo Bustos, José Fernéndez, Alberto Zaldarriaga Bianchi, Sebastin Durafiona, Mateo Guerrero y sefiora Pradere Hnos. Quintana Hnos. Copropietarios coh-mas de 30.000 has. Casey E. y Moss, J. 270.000 Bellog y Larramendi ‘60,000 Grigg y E. Mulhall 55.000 Paso, Demarfa y Rosa 55,000 Compafifes ‘Luro, Santiago ¥ Ci 100.000 _ Lartigue y Pla Herrera y Balcarce Fernindez y Poblet Mallman y Cia, 60.000 60,000 60.000 60.000 60.000 55.000 55.000 55.000 50.000 50.000 50.000 50,000 50.000 47500 47500 47500 47.500 45.000 45,000 45,000 45.000 42.500 42.500 42.500 40.000 40.000 37.500 57.500 35.000 35.000 35.000 32.500 32.500 55.000 52.500 40,000 47.500 40.000 35.000 65.000 a EEE EES eee SESS Escaneado con CamScanner 1

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