100% (1) 100% encontró este documento útil (1 voto) 303 vistas 8 páginas Mallo - Quien Se Quedo Con El Desierto
Mallo - Quien se quedo con el desierto
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HISPERIA
‘Todo es Historia S.R.L.
fio XII — NP 144
Mayo do 1979
EDITOR:
Bmilio Perina
“Historis, émula del tiempo,
depésito de las acciones, test-
ge de lo pesado, ejemplo y
Gziso de lo presente, adverten-
cia de lo por venir.
(Cervantes, Quijote, I, TX)
DIRECTOR:
Félix Luna
SUPLEMENTO DE CULTURA:
Alberto M. Perrone
)RDINADOR:
Sear M. Horath
Sal
folio J. Corbidre, Luli
Alberto “Romero, Antonio
Emilio Castelo, rdres, Mau-
fig, Anfeal My Vineli, Bari
Alonio, Biuardo ven der
Rooy, Osins Troiani, Edgardo
‘Aronla, Alberto Gills.
ARTE 'Y DIAGRAMACION:
Hugo Pérez Veron
ILUSTRACIONES:
Goan Pablo Ribeiro, Faruk,
Biuinas,
Foros:
‘Archivo General de la Nacién,
‘Antonio J: Masa, Enrique E,
Shore, Bmesto Horvath.
DIRECTOR COMERCIAL:
Eugenio J, Bridarolli
DIRECTORA
ADMINISTRATIVA:
Martha De Grazia
Redaccién, Publicidad -
minatracion’ "Cangatio "1268
piso 4° — Tel, 46-4595/6965,
Esth prohibida ls reproduccién
‘total © parcial [Link] conte-
ido én esta revista, tanto on
‘artellano como en otro Idioma,
a
feck eae reli s
Amigo lecto
sion de Todo es Historia es
or
a eticiculos principales, por co
tay en Sus feos, algunos de 10S que se gy
sora concurso sobre l2 Cong
stro bre la C
otaron a nuestro COmCUTSO SOFTE Cont
sierto. El lecto’ i anc
del Pitiva juez. de su calidad, pero deste
d
ct aetos. sefalar una CiTCUNStANCIA GUE ny
parece interesante.
Los autores y autoras de estos tabs}
Mean, en mayor o menor medida, delta,
participa ea revista. Han sabido ubicar sy
Beprtes en una tOnica formal y conceptual qx
eeireide con la que Todo es Historia vie
expresando. Esta circunstancia demuestra quel
tanera de presentar la historia que nos @
propia, resulta tan aceptable como par sx
Sumario
NUESTRA PORTADA. La Direccién de Todo
ts Historia agradece 2 la sefiora Marfa Isabel —
Fotheringham de Castellanos su gentil colabo- HIS?F2314
racién para la realizacién de la tapa de esta Shia wal
edicién: el grupo escultérico efectuado en fi ue :
cerémica de la que e& autora, reproduce el [-
cuadro de Juan Manuel Blanes La Revista del
Rio Negro”. La sefiora de Castellanos es hija
del general ‘Ignacio Fotheringham, que en la
composicién de Blanes aparece a la derecha
del general Roca.
| LAS CAMPANAS DEL DESIERTO.—Enuna
ilustrativa sintesis que abarca la confrontacién,
de aborfgenes y blancos desde la época
colonial, Orlando Mario Punzi abre el material
de la presente edicién relatando el proceso
que culminé con ta marcha de Roca sobre el
Rio Negro en 1879. Este trabajo obtuvo el
Premio del concurso sobre la Conquista del
Desierto convocado por Todo es Histor
Pégina 8
Il LA TUMBA DEL VIEJO GUERRERO,—
Jugando con el equivoco del titulo, Luis J.
Martin explica las tradicionales hambrunas que
Sobrellevaron los sacrificados soldados que
participaron en la lucha contra los indios de la
Pampa,
Pagina 23
MM LAS COLONIAS MILIT/
(ARES EN
GONQUISTA DEL DESIERTO.— No fue sue:
mente una actividad bélica, también hubo
Escaneado con CamScanneren nuestro pasado,
palabras: Todo es Hist.
para invitar a pens
origenes.
Las monografias
del concurso enfocaron. divers
colonias donde los soldados se transformaron
agricultores. Esta poco conocida faceta de
la conquista del desierto es explicada Por
Adriana Beatriz Martino y Mary Delgado’ de
Nas,
Pagina 35,
SUPLEMENTO DE CULTURA. La Conquista
del Desierto observada desde distintos éngulos:
Testimonios literarios sobre la conquista; la
religién en la conquista; las armas utilizadas;
Un paralelo entre la conquista del oeste en los
Estados Unidos y nuestra conquista del desier-
i Pagina 43,
IV, LAS DOS DIMENSIONES DEL DESIER-
TO: LANZAS Y REMINGTON.— Ines Zucalé
Y Roberto C, Musmano seal las diferencias
Tentales y de vida que destacaron los dos
Tundos que se enfrentaron durante el proceso
i | desierto..
de la conquista del de: Peja 04
V EL DESIERTO, UNA OBSESION FAM!
LIAR. EI coronel Pedro Andrés Garcfe ya
Cerone! Alvaro Barros: abuelo y ie a
os por mas de medio siglo; tuvioron tt
idéntica preocupacién por el sting ie
Bae ns Sr oo
Ings C, de Monner
Nes entre uno y otro.
Pégina 71
O para decirlo en otras
pero t
fvidencian aquella caracteristica, abstraccién
hecha de su nivel cientifico. ‘Todas tienen on
uma una asombrosa uniformidad de intencién,
dentro de la diversidad que obviamente ofrecer
ambién las que no recibieron esta distincién
Esto significa ~1o diremos sin orgullo ni falsa
modestia— cl resultado de una linea mantenida
sin declinaciones. Y la crcunstancia de cumplit
este mes nuestra primera docena de aiios de vida,
asi como la evidencia de que nuestro estilo
puede ser asumido aun por quienes son colabora.
dores ocasionales, se conjugan para hacer de
Mayo de 1979 un momento de especialisimas
resonancias en el espititu de quienes hacemos
Todo es Historia.
FELIX LUNA
ZQUIEN SE QUEDO CON EL DESIERTO? —
Teminé la conquista. Los indios se fueron y se
instalaron los blanvos. Pero cquiénes? Silvia
Cristina Mallo presenta un documentado est
dio de las apropiaciones de las tierras que se
ganaron al indio, con una interpretacién de los
\ diversos_ momentos en que se produjo este
Proceso y los nombres de los principales pro
pietarios.
Pagina 86
y también
DICCIONARIO DE ARGENTINI.
SIMOS. Emilio J. Corbiére evoce
al doctor y militar Adolfo Alsina
quien intenté vanamente integrar
al indio al resto del pars sin su
exterminio,
Pégina 62
EL DESVAN DE CLIO. Curiosida-
des de la historia en la amena
pluma del doctor Le6n Benarés.
Pagina 92
ENTONCES, LA. MUJER. Una
nueva seccién que se incorpora a
{a revista desde el [Link]-
ro, En ella Andrea Maurizi nos
Tecordaré.a una protagonista de le
historia muchas veces ignorada: la
mujer, :
‘ Piglia 94
7
Escaneado con CamScanneren edificios puibticos
nos se construyé la Casa Gt
y gin que costara un oenta-
‘al erario, Funconaban también
is exquelas mixtas que Barros he
bia fundado en Viedma, San Javier
y Guardia Mitre. Era ef primer 90
Berrador de ls Patagonia un traba-
jador incansable y abnegado, elegido
por Avellaneda y Roce en razén de
Se quien mejor conocia entre sus
Contemporéneos el problema de! de
sierto.
Pero el nombramiento de Barros
jan encerraba la simbélica re-
pense de lz prédica que hab/en
ized abuelo y nieto durante
wes generaciones. Cuando se termi:
Te Ge leer la Memoria de 1881,
comprusoese 12 continuided concep
ual entre el pensamiento del colo-
nizador Garcfa y el colonizador Ba-
fro, La simbiosis es tal, que nO
puede eludirse Is conviccion de ver
prolongade en el nieto, Alvaro Ba
lo Ped
la obsesion del abuel
rot, on tar
‘Andrés Garcfs, Una obserion fami
fiar que fa revitado fecunda pe
nuestro pa,
barlo en [a
‘Abuelo y nieto +
como apasionad
Gestino patric. Serta injusto 2!
fos. al cumplirse ahor2 el ©
de la conauista del desie
pueden ofrecerse 2 las
fe: generaciones como i
Mauizds inusitedos— de desintere:
wad. secrificio. Puss shore,
hace cien afios, la Argentina ne"
ocuper y requardar las front
para afianzer su destino de 9
Fa, bien consolidada en su seguridad
acual y future, Resularla ésta ily
Soria sino la respaldéramos con él
Bporte honesto y desinteresado oe
Guantos aqu( hemos nacido y oe
‘cuantos aqui habitan nuestro ter
toric, Sin distinciones —por supues-
to de sexo, de razz, de edad o de
estamento social.
FUERA DE
CONCURSO
Quién se quedo
La conquista definitiva del desier-
to y |e expansion de la frontera
benefici6 sin duda a un sector: el que
‘compré tierras baratas en virtud del
empréstito de 1878 —que financi6 la
campafia— dedicéndolas a la produc-
cién_o a la especulacion, Signifios
asimismo una posibilided abierta para
aquéllos que provenfan de las provin-
cias pobres y de los inmigrantes que
ge aventuraron hasta ellas.
Los primeros vieron ampliamente
‘cubjertas sus expectativas, en tanto
los segundos proseguirdn su peregri-
nacién de una region a otra, 0 se
radicarén definitivamente en las 20-
nas _recientemente conquistadas,
contribuyendo a incorporarlas a la
vida activa del pals.
‘Cumpliendo con Io dispuesto por
el Congreso ‘Nacional por lev del 13.
‘de agosto ae 1867, que ordenaba la
ocupacién de los territorios entre
los meridianos Vy X y los rfos
Negro y Neuquén, fijando ta fronte-
ra sud con el indio, y autorizando
inclusive a la utilizacién del crédito
con el desierto
Por SILVIA CRISTINA MALLO, ==
nacional, se dict6 la ley 947 del 5
de octubre de 1878, reglamentada el
17 del mismo mes.
Esta autorizaba_a invertir, ara
financiar la campafia, 1.600.000 pe-
sos fuertes reunidos por suscripcién
publica por medio de 4.000 titulos
de 400 pesos fuertes pagaderos en
cuatro cuotas, imputéndose el gasto
al producido de las tierras conquis-
tadas, inclufdas aquéllas que las pro-
vincias, a las que se fijaban los
es_y cedieran sin afectarse su
jurisdicci6n.?
Es decir que el valor de una
accién (400 pesos fuertes), equivalia
‘ una legua cuadrada, enajendndose
fen manos de un mismo propietario
un mfnimo de cuatro leguas cuadra-
das y un mdximo de doce. Para ello,
y a medida que avanzara la frontera,
se mensurarfan las tierras, dividié
dolas en lotes de cuatro leguas cua-
dradas (10,000 has) y se reservarfan
terrenos para nuevos pueblos y para
el establecimiento de indios.
En lo que a la entrega de la
mantenido
emisioné
ra indudable
En segundo *
ferirse 2
i
idirlas para
jento, considerado entor
una limitacién que produl
tracciin de los grandes capital:
Otros motivos para la faite de
resaddos eran constitufdos por le fal:
te de inmediatas mensuras y desde
ya, le suerte corrida por le expedi-
cidn al desierto.
“Los pequefios capitales se han
inscripto, no asf los gandes que
estén esperando el _beneficio sin
feocuparse del sacrificio™, decis
en su edicién del 7
de diciembre de 1878.
Precisamente, para alentar la sus
cripcién de los grandes capitales se
prometia la adjudicacién de areas
menores, desde una legua cuadrads
{2500 ha) y mayores d2 12 (30.000
hal? y por decreto del 8 de enero
de 1879 se permitia Ia adjudicacién
inmediata de las tierras elegidas pet
el suscriptor sin esperar 2 que
levantaran los planos definitivos, tl
como lo disponian los articulos 8 ¥
9 de la ley, 10 que provocd no
pocos problemas en su aplicacién.
Las mensuras de toda ls regién
aprobaron en un lapso de seis afios
(1881-1887) sin que se hicieran, &”
términos generales, las reservas est
puladas para la formacién de pue
bblos y establecimientos de indios.
De esta forma, en 1880 aparecen
adjudicadas ya grandes extensi
nes de tierras en la zona de
provincia de Buenos Aires que 2°
principio desperté mayor interés
Guamin{. Las regiones més apetect
das de todo el territorio cuya endl”
navién se disponfa en virtud de &t
ley, fueron las del oeste de [a pro”
vineia de Buenos Alres, sur de CO"
sib:
Escaneado con CamScanneros y este do La Pampa, cuya
dard ea mis conocida y el acceso
iias MMs seguro. Fue en ellas
onde s2 produio la mayorfa de
erreonflictos entre 10s diversos pro-
jos que aspiraban a su pose-
Sm 2g de febrero de 1889 se
gecretaba el fin del proceso de en-
ide tiertas por el empréstito de
weds las provincias volvtan a ejer-
su jurisdiccion sobre las tierras
we habian cedido, quedahdo las
$e tequas cusdradas sin adjudicar
Riministradas por el Ministerio del
farerior ¥ aplicadas a los objetos de
in ley del 3 de octubre de 1884 0
they del Hogar.
‘De los 1349 nombres vinculados
ala compra de acciones del emprés-
fito, 642 resultaron ser los propieta-
rox de 13.710.000 hectéreas (5484
tegues cvadradas), siendo adquiren-
te de 6.774.000 has. 109 de ellos,
en propiedades cuya extensién osci-
taba entre 30.000 y 270.000 hecté-
reas.
Dado el detalle de la adjudica-
cin de estas tierras en cada una de
las provincias y territorios naciona-
les, los nombres de sus propietarios,
localizacién y cantidad de hectéreas
adquiridas’ se. transcriben aqui los
nombres de aquéllos poseedores de
una extensi6n mayor de la estipulada
inicialmente por la ley. (ver cuadro).
He observado particularmente la
evolucién de las tierras incorporadas
4 la provincia de Buenos Aires hasta
19144, teniendo en cuenta que es
és hoy una zona de emergencia
sgopecusria y, 2 partir de 1920, un
&1ea expulsora de poblacién®.
La provincia de Buenos Aires po-
dia vanagloriarse en 1882 de contri-
buir con el 70 por ciento a las rentas
de la Nacién y de alcanzar también,
el 70 por ciento de la produccién
general, del comercio y de la expor-
tacién, ello sin contar en absoluto
con los todavia indeterminados te-
ttitorios fronterizos.® :
En pleno proceso de organizacién
administrativa, y existentes ya 80
Partidos y 87 pueblos, las nuevas
tierras, que terminan de mensurarse
en 1883, se estimaban, imprecisa-
mente en 7,043,620 ha., sobre un
total de 31.030.700 ha. que corres:
Pondian a la provincia.
El régimen administrativo de es-
tas regiones, que comienzan a poblar-
se a partir del plan de Adolfo
‘Alsina de ensanche y poblamiento
Paulatino de la frontera, y funda
Mentalmente con aquellos que
acompafiaban y provefan @ las tro~
LA COLECCION DE
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le ofrece
una vision
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Escaneado con CamScannerppas, fue reasumido inmediatamente
después de 1879, en sus autoridades
policiales, dividiéndose el territorio
fen tres Comisarfas de Frontera:
Guamin’, Carhus y Lavalle, que cu-
brian extens(simos territorios y pro-
tegfan 2 3.218 habitantes. En 1886
el gobierno determine alll la crea:
| cin de los primeros partidos’, el
establecimiento de sus autoridades
civiles y militares, sus cabeceras ju-
diciales y comienza a dictar diversas
leyes en materia de ordenamiento,
colonizacién y obras piblicas, aun:
que fu preacupacién al respecto es
todavfa muy aislad
Los partidos originales creados on
{a regién fueron sufriendo un proce
so de subdivision a lo largo de todo
¢ perfodo, al igual que los restantes
de la provincia, de forma tal que,
fos 91 ‘partidos ‘existentes en 1887,
eran 108 en 1913, De los correspon:
dientes a la zona oeste se despren-
dieron General Pinto (1891), Saave-
dra (1891), Tornquist (1905), Car-
los Tejedor (1905) Carlos Pellegrini
(1907), Caseros (1910) y Rivadavia
| (1910)"en este perfodo.
‘A las leyes espectficas de organi-
zacion administrativa y judicial, y a
las que afectan a la totalidad de la
provincia como la ley general de
tierras (1879), la ley de Centros
Agrfcolas (1887) Ia ley orgénica de
ferrocarriles y caminos, se agregarén,
entre 1910 y.1913 las referentes
las disposiciones a adoptarse para la
‘Tudaeldii“de nivevos pueblos [Link]-
‘ros de poblacién y sobre formacién
de ejidos (1913).
Las propuestas al gobierno pro-
vincial y nacional provenientes del
sector privedo, se circunscriben, en
los primeros afos, a la instalacién
de mensajerfas y vapores a Patago-
| nes, pero a partir de 1885, abundan
las ‘proposiciones, no siempre con-
ceretadas, sobre instalecién de colo-
nias y extensin de vies de ferroca-
rril, entre ellos, los llamados ferroca-
rriles econémicos.
Ya en este siglo, las solicitudes
de particulares se dirigen a empresas
tales como el desvfo de caminos,
‘concesiones de caza_y pesca, y se
hacen més frecuentes Tas concesiones
por ‘lcitacién para obras encaradas
por el Estado, y entre ellas, la més
importante es la que se. refiere
4 los estudios realizados para la irri
gacién artificial de Patagones, para
incorporar 300,000 has. en ese par-
tido. Constituye ésta toda una inno-
vacién, ya que no existfa, hasta la
ag
fecha, legislacién sobre el aprovecha-
miento de aguas del dominio pdbli:
¢o do la provincia, Respecto a este
problema el gobierno provincial de-
big recurrir a [a intervonci6n del
Gobierno nacional ante el gobierno
mendocino que alegaba derecho pre-
ferencial en el uso de las aguas del
Rfo Colorado. :
Después de 1913, producidas
grandes inundaciones, constituiré un
problema fundamental para el go-
Bierno la extensi6n de las obras de
desagiie hacia el oeste de la provin~
cia y en otro orden de cosas, 2
partir de 1910, se realiza el levanta-
miento boténico, topagréfico y geo-
[égico de Villarino, Patagones, Saa-
vadra y Adolfo Alsina (Epecuén), y
el anilisis experimental de la instala-
cién de plantaciones de vifedos en
tierras. de Villarino, propiciadas por
el gobierno.
De todos modos la evolucién de
la propiedad de la tierra presenta
aspectos muy particulares sin duda,
de la forma inicial de entrega de las
mismas. Podrfa decirse sin exagerar
que dicho sistema fue creado para la
especulaci6n en gran, escala, y esto
es notorio, ya que, si bien
reventa y una mayor subdivi
la tierra, por ejemplo en Coronel
Susrez, el traspaso de la propiedad
Ro tiene las mismas caracter‘sticas
de uno y otro lado de la antigua
frontera, siendo la especulacién,
muy superior en las tierras repartidas
por la ley del 78.
s zpropuesto .revelar la
Te ar trcr nombres ante
los terratenientes de la provincia de
Buenos Aires, debo decir que son
muy pocos los que se pueden incor-
porar, ya que, son los clésicos los
‘que se mantienen como propietarios
a Io largo de todo el perfodo, desta-
Céndose entre los que a su especula-
cién se dedicaron en esta regién, y
entre 1880 y 1914 los nombres de
Enrique Bell, Santiago Lowry, R.
Newley, Eduardo Costa, Skeeman,
Altgerit’ y Méndez, Graciarena, M.
Ugarte, Lépez Lecube, Berraondo,
Soler, Martin y Omar, Moore, Rus
sell, etcétera,
_Algunos estudiosos de! tema han
afirmado como ley general y citan-
do los estudios y escritos de E,
Daireaux, que, al iniciarse este pe-
rfodo “Se verifica el éxodo de vete-
Fanos. estancieros de las proximi
dades de Buenos Aires hacia el su-
doeste recién conquistado, donde la
holgura sustituye la calidad y abun-
dancia de los pastos, acompafiada
Por la emigraci6n de lanares”, Agre-
pobladores del oeste son ex propig,
tarios del este y que han vendido g,
bloque sus antiguas estancias pay,
comprar enormes extensiones de tie
fra, En este sentido considero que
fa emigracién de lanares hacia «|
este y luego a la zona patagdnicg
ino presupone el desprendimiento de
antiguas estancias y no se comprucbs
en realidad que terratenientes com
Luro y Pradere, por eiemplo, pro.
ietarios en distintos lugares de Ip
provincia y enPatagones antes de
1878, o Unzué y Leloir, entre otros,
se hayan desprendido de sus antigua,
posesiones. Eran en todo cas0 by
tierras del sur y el oeste, cuyo valor
. (SIONES
ee ented
"Te My
os
Feano Cannio.
£9 DE AGOSTO
se desconocfa y alejadas de bs
uertos, las mds aptas para despren-
derse répidamente de ella.
Consultando entonces los Regi
tros Gréficos anteriores a 1890 y
otras listas de propietarios como as
resefiadas por Mullhal, por ejempl,
se pude aseverar que los antigus
terratenientes de Buenos Aires fur
ron compradores en Buenos Aires Y
La Pampa; no vendieron propieds
des adquiridas anteriormente ¢?
otras zonas de la provincia, y sot
las familias, que, en términos gene
rales, conservaron sus _propiedades
en el ceste hasta 1910 aproxime
damente, Usaron por lo tanto est
tierras, para el traslado de planteles
de ganado ovino y como compl
mentarias para la invernada del
nado vacuno.
Escaneado con CamScannerplantesdo el problema de subdi-
on de 1 tea, puedo determinar
gos muy caros en lo que a
Peo ospeculaciOn se reficre:
Wyn perfodo transcurre entre
ety, 1890, en el que se dan
1Wridad considerable de traspasos
fropiedades, en especial de los
& Sher compradores de uno y dos
in, «8 decit de 10.000 y 20,000
ws, y 6st08, en gran medi
fnoventa por Gento) sin subdi
Sie EL mismo fendmeno se doba
La Pamps. La especulacién es
Gn evidente que en muchos de ellos
Tagan a darse hasta tres ventas de la
Wyma propiedad (en casos por tres
Fevatro compradores asociados) en
oa
un mismo afio. El caso més notorio
#5 el de Marcelino Ugarte que vende
Un lote en Pudn al dfa siguiente de
huberlo escriturado; el mismo lote
futrfaa los diez meses una nueva
transferencia?
Un segundo perfodo; 1890-1900
en el que se vende generalmente
Subdividiéndose la propiedad, y en
el que las ventas son mayores en
{os primeros afios posteriores @ la
Grisis, para luego detenerse hasta fin
e siglo. Son ahora compradores
‘Nombres ya conocidos como los de
Anchorena, Newton, Frers, 'bar-
il, Moore, por ejemplo.
Un tercer perfodo vuelve @ mos:
"arnos un nuevo impulso en el mo-
Vimiento de ta tierra, vendida ahora
bién por herederos 0 sucesiones
desde ya fraccionada. Entre 1907
Y 1910 comienzan a aparecer como
Propietarios sociedades andnimas, y
atin se produce Ia venta a compa:
filas comerciales o a bancos.
‘ae feed bia tecte de la
2 que es desde ya. progresi
medida quo el terior’ ae va Bo,
blando y comunicando a través de
caminos y ferrocarriles, es también
incrementada precisamente por la
especulacién. Consigno aquf por via
de ejemplo, algunos precios corres-
Pondientes a la hectérea en un mis:
Mo partido y en pesos fuertes, de
valor constante, provenientes’ de
fuentes oficiales (Registro Estad/s-
tico de la Pro. de Buenos Ai-
res; Pudn).
El Ferrocarril,
del sud avanzé
2,100 kilémetros
‘en sus lineas férreas
‘cubriendo las
{fértiles tierras
‘conquistades
al indio.
1978 1882
016 451
4,39
46
1885 1888
520 95 8
32 9,15 8
10,15
1075
Considerando la poblacién como
‘ojo fundamental del desarrollo de la
zona, y teniendo en cuenta que la
totalidad de la provincia sufrié un
‘aumento aproximado de tres veces
‘su volumen original en el perfodo
1880-1914, en al que una propor-
cidn del 60 por ciento se deb/a al
rte de la inmigracién extra
un 4,91 por ciento de esta
cidn se asent6 en la regién reciente-
mente conquistada (1895), y un
601 por ciento en 1914,
El répido poblamiento de la zona
1992 1898 1902 1908
a pesar de las dificultades para el
acceso a ella, es asombroso. Con
anterioridad a 1880, tres son las
zonas escasamente pobladas: 1) Pa:
tagones, 2) Carhud, Pusn y Guaminé
¥ 3) Trenque Launuen, por ser po
blaciones de frontera. 0, como en el
caso de Patagones, de mucha anti
giedad. Puede decirse que, a partir
de 1880, un flujo migratoria total
mente espontineo se dirige en los
primeros veinte afios, hacia las regio-
nes reciantamente incorporadas, ya
que los fracasados proyectos de co-
lonizacién agricola en la regién, los
correspondientes a la ley de 1887,
fo cumplieron, en general, con su
cometido.
Pero si en el perfodo 1880-1890
fa llegada de poblacién a esta zona
es regular y constante, entre 1900 y
1915 es realmente explosiva. Pasar
a ser asimismo a partir de 1920 una
de las que mayor cantidad de pobla
cci6n expulsa hacia los centros urba
nos,
La colonizacién iniciada por par-
ticulares a fines de siglo fue en é
sentido mds provechosa desde el
punto de vista del poblamiento,
aunque no hay duda que ésta se ve
beneficiada por el impulso definitive
que dard a esas regiones el ferroca
riil, cuyo impacto, se hace evidente
a principios del presente siglo. En
este caso se encuentran las poblacio-
nes que se generan en las propieda-
des de Drysdale y de Aragaveytia
por ejemplo.
Es indudable que el sistema de
arrendamiento, inmediatamente ex-
tendido a la zona ceste de la provin
cia promovié el poblamiento de la
regién a lo largo da todo el periodo,
a pesar de las condiciones transito-
1914
69,43
1915
12 0
15
16,14 75
rlas en las que este puede producirse
bajo este sistema, ideal para los que
se disponfan a explotar territorios
vacios todavia y, tan lejanos, ade-
mds de asf exigiio las précticas g3-
nadoras de ta époce,t®
El aporte de poblacién extranjera
tanto en la zona rural como en los
centros incipientes de poblacién, y
especialmente en éstos dedicados 2
{as actividades comerciales, es suma-
mente importante, Debo sefalar, sin
fambargo, que es la poblacién argen-
tina la que constituye el mayor ¥
89
Escaneado con CamScannermAs constante aporte y el 50 por
ciento del crecimiento que so veri:
fica on la zona entre 1895 y 1914.
Fueron Buenos Airos, Santiago dot
Estero y Cérdoba las principales
provincias que contribuyaron al po-
blamiento de ia zona, y espafioles,
italianos, franceses, orientales.y tu:
sos, en orden de importancia numé=
rica los oxtranjoros que on ella $0
radicaron,
En La Pampa, incorporada asi:
mismo a las actividades econémicas
con posterioridad a 1880, se nota
entre 1880 y 1895 una diferencia
fundamental en cuanto a la forma
que adopts esta colonizacion espon-
énea: mientras alli se radican fami-
lias enteras, ain el jornatero va con
ella, en la zona adyacente del oeste
bonaerense predomina el hombre s0-
lo,
En términos generales para toda
la regién, en forma permanente, y a
lo largo’ de todo el perfodo, se
destaca la mayor proporcién de’ po-
blacién rural y, en lo que se refiere
a su preferencial localizaci6n s° dio
jy) Gta fundamentalmente en los part
dos del centro oeste en el primer
perfodo y en los del noroeste en el
segundo, actuando Trenque Lau-
quen como articulacién entre ambas
-—— zonas!?, lo que se hace ademés
| evidente, 2 juzgar por la cantidad de
tos que allf se dedican al acarreo de
ganados (troperos), al transporte
(carreros)y 2 las’ comunicaciones
(mensojer(os).
. Las cédulas censales correspon:
dientes al censo de 1895 en esta
| zona ‘permitieron verificar que, salvo
los casos de Chute y Mullhell, los
propietarios no se radicaron en la
zona, en tanto que la mayor‘a de la
poblacién desarrolla sus labores co-
| mo. jornateros, poones, criadores,
ovejeros y_ puesteros, siendo muy
escaso el ntimero de labradores,
‘A estas tareas se dedican prefe:
rentemente los naturales del pats y
los grupos ‘provenientes de los pa(ses
imitrofes y entre ellos, los orienta-
les, 2 lo largo de toda la region y
chilenos e indigenas, en numero
muy inferior al de La Pampa, radi
cados fundamentalmente en A\, Alsi
1a, Pudn, Villarino y Patagones.
Los extranjeros europeos prefi-
rieron dedicarse a las actividades co-
merciales y*a las tereas que corres:
ponden a los sectores urbanizados
(mecénicos, herreros, horneros, alba-
files, panaderos, zapateros, fonde.
ros, peluqueros, barberos, eteétera).
EI surgimiento de poblaciones es
sumamente lento, sobre antiquos
fortinos tos primeros (Trenquo Lat
quon, Guaminf, Pudn, Carhué (A
Alaina) Fortin Vielo y Fortin Mor
cedos (Patagones), y on aquollos
puntos quo se doclararon eabocera
do partido, cébraron més tarde vor
dadoro impulso a posar do ta virtual
inoxistencia do roservas para pus:
los, esto ocurrié hacia fin de siglo,
Recién on 1910 puede docirse 0
Aeelara el proceso do surgimiento de
poblaciones. En 1920 eran 220 las
Existontes en [a rogién, correspon
diendo un promedio de 20 poblaci
nes por partido”.
‘Los caminos que unirfan estas
egiones con La Pampa y Patagonia
Y con los puertos de embarque fus-
ron los trazados por el ejército prac-
‘ticamente hasta fin de siglo cuando
el gobierno comenzé a demostrar
una verdadera preocupacién por su
desarrollo y _mejoramiento. Dichos
caminos habfan sido transitados to-
dos estos afios por la mensajerfa
“Unién Argentina”, que recorrfa de
Chivilcoy a Trenque Lauquen exten-
diéndose luego a Villegas y Pinto;
por “La constante del 25” entre
Chivileoy y Guaminf, Carhué y una
tercera entre Guamin/, Carhué,
Frias, Acha y Alvear en La Pam-
pal’,
A partir de 1890 se proyectan
miltiples Ifneas de ferrocarril cuya
sola mencién valorizaba las tierras
por las qe proyectaba pasar. Innu-
merables concesiones, luego traspa-
sadas a las grandes empresas, inten-
tan penetrar en la regién y adn se
proyectan los llamados ferrocarriles
agrfcolas y econdémicos, de los que
‘muy pocos se llevan a cabo, destina-
dos @ promover el desarrollo de ‘la
agricultura y a intercomunicar a los
partidos de la regién’S.
El ferrocarril del sud y el del
este son los que mayor longitud de
vias férreas extienden, sirviendo res-
ectivamente al sudoeste y noroeste
de la provincia, agregéndose a estas
dos Ifneas principales las Ifneas de
Buenos Aires al Pacifico; el Central
General; el Rosario a Puerto Belgra-
‘no, el Meridiano V y el Midland. En
el ‘esquema adjunto se observa la
mayorfa de Ifneas extendidas hacia
Buenos Aires y particularmente ha-
cia Bahfa Blanca,
Por la importancia de su pobla
n'y por Is de su actividad econ.
mica deducida de la observacién de
los datos acerca de su produccién
ganadera y agr{cola, cantidad de ca-
sas de comercio y volumen de car-
gas de ferrocarril, hacia los puertos,
Puede decirse que, originalmenti
Tranque Lauquen, Guorniné y GP
rhu6 antiquos puntos de importane
fon Ia frontera, son los vordadarg,
cantros nucleadores de la rigign,
por estar ya poblados Y por contay
fcon tas comunicaciones y caring,
{yo obiortos, Las primeras Vneas de
forrocatril, inclusiva, $9 extienden
hacia asor dos puntos y buscands
también a través de ellos Ia conmy.
niicacién con La Pampa.
‘A partir de finos del siglo XIX
sorin los partidos del norceste lox
que darin el gran salto, transfor
méndose totalmente mercad al apor
te de las Itneas de ferrocarril y de
enorme masa de inmigrantes cue ie
instalaré en la zona, la que comen-
zaré a dar las cifras ands altas en
cantidad de hectéreas cultivadas oon
forrajeras. General Pinto, General
Villegas y Carlos Tejedor, que se
crea entonces, crecen desmesurada
mente en tanto Puén y Adolfo Ali:
na presentan un cierto estancamien.
to y Trenque Lauquen, con una
posicién intermedia entre ambos
grupos, cumple con su papel de punto
de convergencia de todos los sectores
de la zona oeste. La zona sud
recibir como ya dijimos el impulso
oficial a principios de este siglo.
Hab(a pasado ya mucho tiempo
desde que se efectuara la campafia
al desierto y las tierras de sonoros
nombres indigenas presentaban ho
ra el indudable ritmo del resto del
pats.
crtas
1 Buenos Aires, Cérdobs, San Luts, Men:
doze y los Territories Neclonales que 2
crean: Le Pampa y Rio Negro.
2Decrete 13 de octubre de 1879. Ley
11994, En: Le compatia del deslorto y eh
problema de ie tlerre, Trabslo presentado
‘en el 3er. Congreso de Historie Argentine
¥ Regional, Academla Nacional de le
«Historia, 1975.
Bu
rernativas de promulgacton y apll>
‘cacién de Ia ley de 5-17 de octubre de
1878 ha sido producto del trabajo de un
equipo y los resultados obtenidos, presen-
tados en diferentes congresos, publlcados
‘egin el sigulente orden cronolégico:
Enrique M, Barbe, M,C, Orrume, M. C:
Cono, M. E. Infests y Silvis Mello; “La
campafe dol desierto y el problema de It
terra: La ley del 5 de octubre de 1878 ¥
su aplicacién en le provincia de Suenos
‘Ales. En: Segundo congreso de Historis
‘de los Pueblos, Archivo Histérico de It
Provinela. de Buenos Alret, La Pista,
1974,
Enrique M, Barbe, M.C. Orrume, MAC
Cano, M.E. infest y Silvia Malio: Le
ccampafie,del deslerto y al probleme de 18
Escaneado con CamScannerlay do promios militares de
Lt ,Staemia clone! de ie Hist
4085, Eso congreso de Historia Argens
fa, Sei, tomo Il, Buence Ale,
sg M, Barbe, M.C. Orrume, ME.
vi? viva Mall
Yel probleme do ‘Ue ley
‘you apliencién on tae proving
rdoba, Mendoza, San” Lolsy. lox
for Nacionales. En Cunrio Congre-
‘Argentina y Regional, Ree.
isfque M. Barba, MAC. Orrima, ME.
ewe Siva Wali: La compan del
ine el problema de la trove, Cone
in gatntivss Cuarto. Congreso de
eae Argentine y Regional, Academie
sito ge In Histor, Santo Fe, 1075,
Memlcion dela propledad yo
Atco ee pobleciones, deserrallo dom
‘fce y econtmice do I» zona oes do
gies nia de Buenos “Aiver fue. esta.
aero silvia Mallo con one bece de
codenomlento otorgeda por sl Conse:
Belcionl de Invartigaclones Clenttiees
Hele 1975-76.
"einer ALbornor, Nicol: Rural po-
Efaion y depopulation In the_provinclo
BGumos Alves, 1009-1960. En: Pope
hha and. economies. Univ, Manitoba
Press, Canad, 1970,
yen aleedo: Lae migrctonés ww
frgtinn entre mediodos Gel siglo XIX y
{960, En: Desarrollo Econémico, NP 48,
vol 12, eneromarzo 1973,
Trnsano tnasietico Se la Provincia de
Buenos Aires, 1882, Introduccibn pig.
a0.
| T Adolfo Atsina, Guamin’, Pudi, Villegas,
‘que Lauauen.
tiera on la provincia de Buenos Alves,
Inmttato de a Produccién. Facultad de
Ces, EconSmicat, Universidad Nacional de
LaPiats, 1973.
‘Ministerio de Haciend, Libros Compre:
| dares, Vendedorer 1935, lowe n° 95.
| 10Un 66 por elento de las propiedsdes
oorecen arrendedas en el conse de 1888
¥ 452.000 he, se arrondaben on 1908
tegin of m, OP, 1912-1913.
NSinia Malle: Arentamiente de_pobla
clin en La Pampe, 1880. 1895. Trabajo
freuentado en ol Cuarto congreso de Hit:
teria Argentina y Regional, Mendoze,
17,
32Canso Nacional 1895 T. Lauauen
11.704 habitantes; Saavedra 5.963 habi-
antes; Guaming 8.774 habltantes.
Cento Nacional 1914, rel. Villegas
18469 hebiuntas; Choi, Subrex 18.654
hbltantes; Gral, Pinto 16.012 hebltantes;
7. Laugquen 18,746 habltantes.
"3?oblaciones por pertide y nimero de
‘btantes de cada une do allas, Registro
Enadistico ela Provincle de Buenos
Airs, 1006,
provincia de
Soin Oneal 1092, Minteterlo dal Inte
tac ee,
{Bie90: “Francisco Meeks, Le Game
Seamin(, 1089 alfredo. Serenter, 1099,
Simo “Saeed y Cle
Fron 1698, Juan Frove y Emilia Sehit-
38, 1080 ilo Gersing, 1886, Juan Cl
IRY.¥ 3, 1096, Tomes Agostini, 1895,
Bmveviie yn nub, 1208 Eaverds
_
eA ee
na nn a a See
Propictarios de més de 30,000 has.
Martinez Carlos
250.000 has
Unzué, Saturnine
250,000
Ugarte, Marcelino 177.600
Penco, Juan 145,000
Povifia, Luis 135,000
del Carril, Salvador
Drysdale, Tomés
Cambaceres, Antonino
Armstrong de Elortondo
130,000
122.500
120.000
102.500
Bares, Juan 102.500
Fontan, Felipe 102.500
Mattaldi, Eugenio 102.500
Alvear, Diego de 97500
Alvear, Torcuato 97.500
Drysdale, José 95.000
Pradere, Francisoo 95.000
Drysdale, Juan 90.000
Casbas, Luis 87.500
Tomquist, Emesto 82.550
Naveyra, Manuel 80,000
Pifieyro, Francisco 80.900
de la Torre, Ambrosio 80.000
Alston, Juan 75.000
Castex, Eduardo 67.500
Mezquita, Marcelino. 67.500
Leloir, Alejandro 62.500
Molina Agustin 40,000
Newbery, Rodolfo 40.000
Pats, Guillermo 40.000
Quintans, Francisco 40,000
Scaravelli, Anibal 40,000
Bourde, Alfonso 40,000
Bourde, Juan 40.000
Familias con més de 30.000 has.
Shaw, Juan é hijos
Chas, Tomés y Joaquin
Devoto, Anto y Bart
147.500
60,000
60.000
Belastegui, Melchor
Berraondo, Martin
Cafias, Juan
Duggan, Tomas
Humphreys, Federico
Lépoz, Ramén
Nazarre, Pedro:
Read, Jorge
Bemberg, Otto
Casas, Miguel
Parera, Faustino
Quintana, Bruno
Real, Jacinto
Corbett, Jorge
Pico, Pedro
de la Plaza, Victorino
Serantes, Teodoro
Argerich, Juan A.
Runciman, Roberto
Serantes, Nicolés
Greene, -luan B.
Ham, Santiago
Moreno, Pedro
Roca, Rudecindo
Costa Argibel, Andrés
Lépez, Cecilio
Gonzélez Chaves, a.
Ricketts, Jacobo
Bustos, José
Fernéndez, Alberto
Zaldarriaga
Bianchi, Sebastin
Durafiona, Mateo
Guerrero y sefiora
Pradere Hnos.
Quintana Hnos.
Copropietarios coh-mas de 30.000 has.
Casey E. y Moss, J. 270.000
Bellog y Larramendi ‘60,000
Grigg y E. Mulhall 55.000
Paso, Demarfa y Rosa 55,000
Compafifes
‘Luro, Santiago ¥ Ci 100.000 _
Lartigue y Pla
Herrera y Balcarce
Fernindez y Poblet
Mallman y Cia,
60.000
60,000
60.000
60.000
60.000
55.000
55.000
55.000
50.000
50.000
50.000
50,000
50.000
47500
47500
47500
47.500
45.000
45,000
45,000
45.000
42.500
42.500
42.500
40.000
40.000
37.500
57.500
35.000
35.000
35.000
32.500
32.500
55.000
52.500
40,000
47.500
40.000
35.000
65.000
a
EEE EES eee SESS
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