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Pregunta Oberta III

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Pregunta oberta filosofia política Seminari III Rubén De Ayarra y Del Olmo

Gramsci, Antonio (1998), Para la reforma moral e intelectual. Madrid: Cátedra. (pp. 100-
120)

¿Cómo es posible alcanzar una contra hegemonía teniendo en cuenta que las instituciones
públicas (o a veces las privadas) son aquellas que se encargan de la educación y por tanto
de la transmisión de valores?

A lo largo del texto Gramsci plantea la necesidad de aplicar lo que el denomina


en su teoría como “contra hegemonías”, a saber, la necesidad de romper con las
estructuras de poder del grupo dominante, tales como el poder y la coerción que ejerce
este grupo sobre el resto de la sociedad. Pese a todo, esta idea parece ser difícil de lograr
si tenemos en cuenta los presupuestos que necesitamos. Cierto es que el planteamiento
que propone el autor es inclusivo y permite a todos participar de este cambio, pero
también se plantea la cuestión de la necesidad de una educación que permita esta
revolución. Entonces aquí se plantea la pregunta, ¿Qué clase de educación debemos
proveer para permitir escapar de esta dominación?
La educación va ligada inherentemente a una concepción determinada de la
sociedad, donde predominan unos valores, que puede que no sean visibles desde una
perspectiva amplia, pero si analizamos de manera detallada la manera de educar podemos
encontrar ciertas fisuras que dejan entrever la manera de coaccionar de las clases
dirigentes con tal de implementar una visión marcada de la sociedad y en particular de la
propia de cada país. Sin ir más lejos podríamos considerar la apología que se hace al
eurocentrismo desde enseñanzas como la historia, donde se dejan aparte las sociedades
orientales, así como las africanas, arábicas y demás y pueden acabar en un racismo
sistemático por parte de la población.
Sin embargo, el planteamiento de Gramsci resulta muy interesante desde el
momento que puede verse que es posible este cambio en la esfera moral e intelectual. Si
tomamos como ejemplo paradigmático el feminismo podemos encontrar una tendencia,
si bien no diremos que se han resuelto los problemas que plantea toda una historia de
hegemonía centrada en un discurso antropocentrista, a problematizar los distintos
aspectos que suponen una situación de desigualdad. Y es mediante esta problematización
donde encontramos la solución al problema de la educación, la filosofía como expone
Gramsci se trata de una praxis y no solo de la creación de teorías.
En este momento cobra especial sentido la concepción de Gramsci respecto a la
filosofía y la inclusión de toda la sociedad bajo la capacidad crítica que permite esta. Esto
permite desactivar la hegemonía de las clases intelectuales, donde, al ser estas las
poseedoras del conocimiento son las únicas que pueden tener la capacidad de decidir por
el pueblo. Este planteamiento no supone que todo el mundo tiene un conocimiento igual,
pues existen diversas disciplinas y por tanto especializarse en una determinada, aunque
no implique desconocimiento sobre otros temas, si limita en cierta manera la capacidad
de “ser experto” en todas las áreas posibles. Y este es el punto que resulta más interesante
de la propuesta de Gramsci, no normativiza la educación y la convierte en hegemónica en
un sentido dictatorial donde el tema de estudios es el impuesto por la clase dominante,
sino que permite la libertad del conocimiento y mediante esta pretende anular las
estructuras que impiden a la sociedad poder pensar por si mismos. Por tanto
consideraremos que la respuesta que podría ofrecer Gramsci no tiene que ver exactamente
con un programa cerrado, sino que es una revolución que permita el poder tener una visión
crítica y así poder formar lo que denomina “una fuerza hegemónica” donde las relaciones
no se establezcan de manera asimétrica en función de lo que el gobierno considere, sino
que todos puedan formar parte de esta fuerza.

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