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Lilith en Aries

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Reconocimiento sin Ego

Dicen de las personas con Lilith en la I, o en


Aries o aspectada a Marte, que pueden ser
agresivas o tímidas, que son hábiles con la palabra,
que pueden ser mansos o magnéticos, inmaduros,
depresivos, incoherentes, o que pueden mostrarse
muy sensuales, sexuales, embaucadores… Dicen
también que ansían ser reconocidos, pero cuanto
más lo intentan, peor les sale. Estos nativos han de
aprender a mostrarse sin Ego si quieren ser
“reconocidos”…; aunque paradójicamente este deseo
pertenece al Ego. Y cuanto más Ego muestran, con
más Ego se encuentran al enfrentarse a otros. O
cuanto más necesitados se encuentran, menos
recibirán.

Lilith viene a liberarnos del yugo de la ceguera sensible


a la cual nos ha condenado el sistema patriarcal, y para
hacerlo, se hace necesario romper con las estructuras
egoicas que nos hemos creado en los últimos 5 mil años…; y
es evidente que eso tiene que doler, aunque sea un poco.

Buscando el punto medio


Cómo decía mi amigo músico, sin saberlo, Lilith en
la I nos habla de la llama, la fuerza, del alma que
quiere encarnar plenamente, pura, auténtica,
expansiva, vital… Pero para lograrlo, la persona ha
de madurar y desidentificarse de su Ego, y
convertirse en un canal, ya que el alma tropieza con
éste. La Energía de Aries es la fuerza del espíritu
mismo que encarna con intensidad, con fuerza, para
luego poder crear algo en la materia. Aries es
impulso, dirección, identidad, y propósito.
Pero la dinámica de Lilith obliga a desarrollar
una madurez suficiente como para sostener toda la
energía acumulada durante tantas vidas pasadas. El
nativo con Lilith en la I (o Aries y en menor medida
en conjunción con Marte) posee una personalidad
fuerte; tan fuerte como su espíritu, que quiere
manifestarse a través del humano. Pero en cuanto se
enfrenta a los demás, su llama inevitablemente
activará e iluminará cualquier resto de
identificación egoica que se ponga por delante. El
resultado es que el nativo se encontrará en
competición con los demás. Así, o bien desarrolla
una personalidad más exuberante, dominante o
manipuladora para no ser aplastado, o se retrotrae y
se cierra para no exponerse a esto; o se refugia
asociándose con otra persona, sobre la que desahoga
su atención y, por tanto, la intensidad de su
vivencia; o se esconde en su mundo mental.
Estas personas vienen de familias que han vivido
situaciones de esclavitud (Piscis es el signo
anterior) y opresión. Puede que hayan tenido que
realizar trabajos forzados, que hayan sido esclavos, o
que hayan estado confinados en una cárcel sin poder
hacer nada. El resultado es la vivencia de que no hay
lugar para expresar la voluntad individual, lo cual
lleva a trascenderla y conectarse con una voluntad
mayor, la del alma, que en el individuo con Lilith en
la I (o en Aries o aspectado a Marte) pugna por
manifestarse, libre de las identificaciones egoicas
previas, que son las que la habían encarcelado. Esto
es lo mismo que decir, estas personas tienen un
deseo enorme, un impulso irrefrenable de Ser ellos
mismos, libres de sus propias estructuras mentales y
de los lazos emocionales que les conectan a los
demás e impiden que sean ellos mismos.

En definitiva, estos nativos vienen a forzarnos a


que nos deshagamos de nuestras identificaciones
egoicas para poder ser libres de verdad y
relacionarnos desde el Ser (Lilith en la VII tiene
una misión similar). Independientemente del grado
de consciencia que se desarrolle, estos nativos,
desde bien pequeños, no se sentirán reconocidos, no
verán sus exigencias atendidas o no podrán mostrar
su personalidad tal cual es sin encontrarse un
enfrentamiento por parte de los demás.
Según la carta natal individual, el nativo puede de
adulto mostrarse más introvertido y reservado, o
todo lo contrario, más exagerado, exuberante o
autoritario. Sea como fuere, encontrar el punto
medio en el que uno encarna y canaliza el fuego del
espíritu de manera magnética será el resultado
únicamente de un largo viaje de desarrollo personal,
a través del cual se alcance el equilibrio
entre saberse singular, mostrando el brillo
propio, sin creerse especial ni buscar ser
reconocido

La reacción introvertida
Imagina nacer con la llama del espíritu fuerte en tu
interior, pero a tu entorno le molesta o se siente
muy incómodo contigo, y tu carta tiene mucha agua,
es decir, eres una persona más receptiva y
sensible. Cuando el Ego del otro se activa ante ti,
puedes sentir que te anula, que te castra, que no te
ve o reconoce. Como respuesta, te cierras. Pero si
activas tu Ego, para demandar desde él haciéndote la
víctima, algo que ves que los demás sí pueden hacer,
te encontrarás con que el otro se cierra, te rechaza,
o incluso te ataca.

Es frustrante y puede provocar una gran


inseguridad, así como una evasión de la propia
personalidad, bien a través de la identificación con
otra persona o con grupos de personas. Así, el nativo
puede dispersarse y dejarse determinar por los
demás, de tal manera que su voluntad dejar de ser
suya. Es decir, en vez de vivir su identidad, vive la
identidad ajena o la colectiva, con el consiguiente
menoscavo de su propia iniciativa y de su
autoestima.

En cartas con más aire, la fuerza de Lilith se disipa


en la actividad académica, en tener relaciones
superficiales o a través de la comunicación. El nativo
puede ser un intelectual, muy locuaz y prolífico en
las relaciones, aunque mientras se siga tomando
personal su identidad, todo ello lo hará huyendo de
mostrarse tal cual es: leyendo o estudiando con
demasiado énfasis, o dispersándose en relaciones
sociales o hablando sin parar. Pero en el
fondo, sentirá que hay algo demasiado intenso e
inadecuado en él. Inadecuado, no porque
realmente lo sea, sino por temor a la reacción que la
propia energía provoca sobre los demás, y porque
desde pequeño vivió como otros le aplastaban o
anulaban.

Aries y Marte también se relacionan con la


acción, con el impulso y con la voluntad. Pero
cuando Lilith los toca, el individuo introvertido
tiene un profundo temor a las consecuencias de
su voluntad o de su impulso, relegando su acción
a una reacción o a cumplir demandas ajenas.
Hace y hace, pero como consecuencia del deseo
ajeno, y no tanto porque lo ha elegido. Por otro lado,
cuando pretende ejercer su voluntad para crear un
resultado determinado, tampoco le salen las cosas.
¡No son dueños de su voluntad! No es fácil
desidentificarse de lo que uno hace, pero tiene que
aprender a hacer por hacer, ya que hay algo mayor
que no es su Ego (el Ser), que determina la voluntad
de el nativo con esta Lilith.

Aries igualmente se relaciona con la rabia, emoción


que en este caso se puede convertir en
resentimiento. Y el resentimiento se convierte en
depresión si no encuentra un cauce de salida
adecuado, por ejemplo, a través del deporte. En
algunos casos, la rabia se dirige hacia el propio
cuerpo.

En cartas más expresivas y extrovertidas, con más


fuego o menos agua, Lilith muestra su cara más
visible, quizá más conocida, ya sea para bien o para
mal. Estos nativos pueden mostrarse como unos
seductores, o pueden ejercer su voluntad sin
escrúpulos , o poseer una personalidad muy fuerte
que influye notablemente sobre su entorno. Pueden
mostrarse exuberantes, magnéticos, muy sexuales,
directivos, agresivos o incluso violentos y bestiales.
Pero al igual que sucedía con la versión introvertida,
su verdadera identidad no es lo que muestran, sino
una identificación egoica exagerada, y a veces hasta
descontrolada. No tienen un sentido claro de su
identidad, aunque puedan aparentar que sí, y su
reacción extrovertida es una mera distracción de un
sentimiento más profundo de inadecuación e
inseguridad…; aunque no sean conscientes de ello y
proyecten este sentimiento sobre otras personas.
Tampoco son dueños de su impulso, no deciden, sino
reaccionan ante la vida o ante una fuerza mayor

Hay muchos actores y músicos con esta Lilith. Es una


buena profesión para estos nativos, ya que pueden
esconderse detrás de personajes y disfraces, y al
mismo tiempo irradiar personalidad.
.
No puede tener lo que quiere. No puede
dirigir el curso de su vida. No puede
lograr lo que desea de otros si es para
fines egoístas. Si no comprende esto,
vivirá mucha frustración o pagará las
consecuencias. Y si se siente frustrado y
fracasado, la energía de Lilith le
sobrevendrá con aún más fuerza.
Entonces atacará o será atacado. Agredirá
o se deprimirá.

El nativo ha de comprender que su


personalidad y su voluntad están a
merced de su alma, y que no
necesariamente lo que él desea (su Ego)
está alineado con ella. Por eso, lo mejor
es desarrollar la fe en el que existe un
propósito mayor, sea el que sea, y
permitirse estar al servicio de éste,
aceptando cualquier resultado,
ejerciendo acción sin expectativas y sin
entrar en frustraciones, ni victimismo
Lilith en la I (y en Aries y en aspecto con
Marte) ha de comprender que la clave es
alinearse con su espíritu, con su Ser,
convertirse en un canal de información
Universal, y conectar con otros para co-
crear una realidad mejor. Son guías,
maestros, abren caminos. Son personas
únicas y singulares, pero como de
pequeños se vieron anulados o aplastados
por personalidades fuertes, o se sintieron
como bichos raros, inadecuados, tienen
dificultad para sostener la fuerza de su
alma.

Como siempre, mientras tengamos algo


de Ego, está mejor dedicando su energía a
comprender las cosas desde una
perspectiva más amplia, y en especial, a
ser consciente de cómo es el ser humano,
o expresándose a través de un medio
creativo. Asimismo, si la acción está al
servicio de los demás de manera
desinteresada, y el foco en los grupos o en
la sociedad, la energía de Lilith se
disipará de manera colectiva. Cuanto más
impersonal y colectivo, mejor se lleva, y
más magnetismo puede emanar el nativo.

Ahora, es muy importante no perderse en


el colectivo, no servir para ser aceptado o
pertenecer, no esperar resultados, y no
exigir acciones o reconocimiento a nadie.
Si tienes esta posición de Lilith aprende a
reconocer en ti la fuerza de la llama de tu
alma, de tu Ser. No busques ni esperes
reconocimiento de nadie. Sólo brilla con
lo que haces. Da desde lo mejor de ti,
mostrando tu niño interior al
mundo. Confía en que tu alma te guía,
aunque no tengas ni idea de hacia a dónde
vas. Se espontáneo, No eres carente. Sí te
mereces fluir con la Vida porque llevas la
energía vital para mostrar y guiar a los
demás. Ofrece al mundo lo que tienes que
dar, y si no sale bien, da igual, sigue
dando sin esperar nada a cambio, tu alma
es quién decide el camino. Sólo asegúrate
siempre de que das desde el Ser y no
desde el Ego, de que no esperas nada a
cambio, y de no tener expectativas.
Tampoco te pares. Haz algo, siempre en
movimiento, siempre hacia adelante,
pero sin perder tu centro de vista, sin
perderte en el futuro ni en el colectivo.

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