0% encontró este documento útil (0 votos)
27 vistas9 páginas

Tema 4 Los Principios Constitucionales Del Ordenamiento Financiero

Cargado por

gewlav
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
27 vistas9 páginas

Tema 4 Los Principios Constitucionales Del Ordenamiento Financiero

Cargado por

gewlav
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como DOC, PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

TEMA 4

LOS PRINCIPIOS CONSTITUCIONALES DEL ORDENAMIENTO


FINANCIERO
1.- EL VALOR NORMATIVO DE LOS PRINCIPIOS CONSTITUCIONALES.

La entrada en vigor de la Constitución de 1978 supone una ruptura con los esquemas tradicionales del
ordenamiento financiero español, poniéndose de manifiesto en los puntos siguientes:

a) La Constitución tiene valor normativo inmediato y directo. De acuerdo con su art. 9 "los ciudadanos
y los poderes públicos están sujetos a la Constitución y al resto del ordenamiento jurídico". El
texto constitucional es y forma parte de ese ordenamiento jurídico. Frente a una tradición en
que la Constitución regulaba la producción jurídica y se limitaba a delimitar las competencias
de los distintos poderes del Estado, la vigente Carta Magna no solo atribuye competencias a los
distintos poderes del Estado, sino que contiene normas jurídicas en sentido tradicional, esto es,
normas atributivas de derechos y obligaciones para los ciudadanos. El valor normativo de la
Constitución se concreta no sólo en su aplicabilidad directa, sino también en su propia eficacia
derogatoria. Ese valor normativo que tiene la Constitución alcanza de lleno los principios
específicos del ordenamiento financiero, recogidos en su art. 31, el cual incorpora a nuestro
ordenamiento principios tradicionales -capacidad económica, generalidad, igualdad,
progresividad, reserva de ley en el establecimiento de tributos-, al tiempo que incorpora
principios nuevos, como los de eficiencia y economía en la programación y ejecución del gasto
público, estableciendo así principios de ordenación material del gasto público. La eficacia
normativa se asegura mediante el reconocimiento de la competencia del Tribunal
Constitucional para declarar inconstitucional cualquier disposición de rango legal que
conculque los referidos principios.

b) Las sentencias del Tribunal Constitucional han adquirido una importancia decisiva en el complejo
de las fuentes del Derecho. El Tribunal Constitucional es independiente de los demás órganos
constitucionales y sus pronunciamientos deberán ser tenidos en cuenta no sólo por todos los
jueces sino también por el propio órgano legislativo en el momento de elaborar y aprobar las
leyes; sus pronunciamientos constituyen una interpretación auténtica.

c) La eficacia jurídica de los principios constitucionales no queda limitada a su apreciación por el


Tribunal Constitucional. Los Jueces ordinarios deben plantear las inconstitucionalidades al TC,
no obstante deben declarar la inconstitucionalidad de normas con rango inferior a la ley.

2.- EL PRINCIPIO DE CAPACIDAD ECONÓMICA

El art. 31 de la Constitución dispone que "todos contribuirán al sostenimiento de los gastos


públicos de acuerdo con su capacidad económica...". En el ámbito de la legislación ordinaria, también
el art. 3 de la LGT dispone que "la ordenación de los tributos ha de basarse en la capacidad económica
de las personas llamadas a satisfacerlos...".

Aunque tradicionalmente el principio de capacidad económica ha tenido una proyección exclusiva


en el ámbito tributario, en la actualidad reaparece una concepción del mismo que, manteniendo en sus
líneas
esenciales la concepción tradicional acerca de los criterios indicativos de capacidad económica
(titularidad de un patrimonio, percepción de una renta, consumo de bienes y tráfico o circulación de
riqueza), proyecte dicho principio sobre un campo más amplio, poniéndolo en relación tanto con otros
principios del ordenamiento tributario (igualdad y progresividad), como con los principios de justicia
del gasto público.

La exigencia de capacidad económica aparece referida y concebida como una exigencia predicable
de todo el ordenamiento tributario. En la configuración de las singulares figuras tributarias que integran
ese ordenamiento la capacidad económica también estará presente, aunque de manera distinta; en unos
casos de manera positiva (gravando), y en otros negativa (excluyendo).

El principio de capacidad económica debe combinarse también con los principios de justicia en el
gasto público. En la Sentencia de 26 de abril de 1990, el Tribunal Constitucional ha reiterado la
conexión entre el deber de contribuir y los principios de justicia en la distribución del gasto público.

Por último, señalar que el principio de capacidad económica no se limita al ámbito del
ordenamiento de la Administración Central, sino que se proyecta con el mismo alcance y contenido
sobre todos y cada uno de los ordenamientos propios de las entidades públicas territoriales.

3.- EL PRINCIPIO DE GENERALIDAD.

Dispone el art. 31 de la Constitución que "todos contribuirán al sostenimiento de los gastos


públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario...". En el mismo
sentido, el art. 3 de la LGT previene que "la ordenación de los tributos ha de basarse en la capacidad
económica de las personas llamadas a satisfacerlos y en los principios de generalidad y equitativa
distribución de la carga tributaria". Con el término "todos", el constituyente se refiere a los ciudadanos
españoles y a los extranjeros, así como a las personas jurídicas españolas y extranjeras.

El principio de generalidad constituye un requerimiento directamente dirigido al legislador para


que tipifique como hecho imponible todo acto, hecho o negocio jurídico que sea indicativo de capacidad
económica, pugnando así contra la concesión de exenciones fiscales que carezcan de razón de ser.
Desde este punto de vista, dos son los significados que hoy cabe atribuir a dicho principio.

a) Debe informar, con carácter general, el ordenamiento tributario, vedando la concesión de


exenciones y bonificaciones tributarias que puedan reputarse como discriminatorias. 1
b) Respecto de la estructura territorial que ha acuñado nuestra Constitución, será contrario al
principio de generalidad cualquier configuración normativa que arbitrariamente dispense
un tratamiento de favor a cualquiera de las Comunidades Autónomas.

4.- EL PRINCIPIO DE RESERVA DE LEY.

A) LA RESERVA DE LEY ORGÁNICA.


1
Sin embargo, la concesión de beneficios tributarios puede ser materialmente legítima cuando, pese a favorecer a
personas dotadas de capacidad económica suficiente, el legislador dispensa el pago de tributos con el fin de conseguir
satisfacer determinados fines dotados de cobertura constitucional, lo que nos sitúa ante el problema de la legitimidad del
empleo del sistema tributario con fines de política económica. En relación a ello, el art. 4 de la LGT señala que los
tributos, además de ser medios para recaudar ingresos públicos, han de servir como instrumentos de la política
económica general, atender a las exigencias de estabilidad y progreso sociales y procurar una mejor distribución de la
renta nacional. Además, nuestra Constitución ha introducido los principios rectores de la política social y económica
regulados en el capítulo III del Título I (arts. 39 a 52), los cuales legitiman plenamente la concesión de beneficios
tributarios, aun cuando desde el punto de vista de la capacidad económica de los beneficiados, no esté materialmente
justificada su concesión.
Tres son las materias que interesan desde el punto de vista del Derecho financiero:

- Mediante ley orgánica se podrá autorizar la celebración de tratados por los que se atribuya a una
organización o institución internacional el ejercicio de competencias derivadas de la
Constitución (tratado de adhesión de España a la Comunidad Europea).

- En cumplimiento de la reserva de ley orgánica establecida por el art. 136 de la Constitución, la Ley
Orgánica 2/l982, de 12 de mayo, ha regulado la composición y el funcionamiento del Tribunal
de Cuentas, especificando sus funciones.

- El art. 157.3 CE dispone que "mediante ley orgánica podrá regularse el ejercicio de las competencias
financieras de las [Link]., las normas para resolver los conflictos que pudieran surgir y las
posibles formas de colaboración financiera entre las Comunidades Autónomas y el Estado"
(Ley 8/1980, de 22 de septiembre, de Financiación de las Comunidades Autónomas).

B) LA RESERVA DE LEY EN MATERIA TRIBUTARIA.

Dispone el art. 31.3 de la Constitución que "sólo podrán establecerse prestaciones personales o
patrimoniales de carácter público con arreglo a la ley"; en el mismo sentido, el art. 133 del mismo
texto establece que
"1.- La potestad originaria para establecer los tributos corresponde exclusivamente al Estado,
mediante ley.
2.- Las Comunidades Autónomas y las Corporaciones locales podrán establecer y exigir
tributos, de acuerdo con la Constitución y las leyes.
3.- Todo beneficio fiscal que afecte a los tributos del Estado deberá establecerse en virtud de
ley".

El principio de reserva de ley cumple básicamente una doble finalidad:


a) garantiza el respeto al denominado principio de autoimposición, de forma que los
ciudadanos no pagan más tributos que aquellos a los que sus legítimos representantes han
otorgado su conformidad;
b) cumple una finalidad garantista del derecho de propiedad.

Los caracteres estructurales del principio de reserva de ley son:


1) instituto de carácter constitucional, que constituye el eje de las relaciones entre el ejecutivo y
el legislativo en lo referente a la producción de normas; no tiene sentido una reserva de
ley establecida en ley ordinaria. Presupone la separación de poderes y excluye que la
regulación de ciertas materias se realice por cauces distintos a la ley.

2) constituye un límite no sólo para el poder ejecutivo, sino también para el propio poder
legislativo; hay que separar el concepto de reserva de ley en la esfera normativa, como
mandato para el legislador ordinario, y la proyección de ese mismo principio en la esfera
administrativa, que no es sino el principio de legalidad que vincula a la Administración.
3) la operatividad del principio depende tanto de la efectiva separación de poderes como de que
exista una instancia jurisdiccional (en España el TC) capaz de juzgar acerca de la
adecuación del legislativo al mandato constitucional ínsito en el principio de reserva de
ley.

Respecto del alcance del principio de reserva de ley, podemos decir que:
a) De acuerdo con el Tribunal Constitucional, y aunque nuestra Constitución haya acogido un
concepto de reserva de ley relativa -no toda la materia tributaria debe ser regulada por
ley, sino sólo el establecimiento de los tributos y de beneficios fiscales que afecten a
tributos del Estado-, los artículos 31 y 33 del citado texto exigen que el establecimiento
de tributos se haga precisamente con arreglo a Ley, "lo que implica la necesidad de que
sea el propio Parlamento el que determine los elementos esenciales del tributo". El
Tribunal se ha hecho eco de una generalizada corriente doctrinal que puso de relieve la
insuficiencia de la fórmula acogida por la Constitución, subsanando así la brevedad de la
misma. En definitiva, la reserva de ley no se da por satisfecha cuando el legislador no
define los elementos esenciales del tributo (STC de 16 de noviembre de 1981).

b) La exigencia antedicha se predica tanto cuando la reserva de ley se refiere a tributos


estatales como cuando la misma va referida a tributos propios de las [Link].

C) LAS MODIFICACIONES TRIBUTARIAS Y LA LEY DE PRESUPUESTOS.

Dispone el art. 134.7 de la Constitución que «la Ley de Presupuestos no puede crear tributos.
Podrá modificarlos cuando una ley tributaria sustantiva así lo prevea". Dicha norma trata de encauzar
jurídicamente las relaciones entre la anual Ley de Presupuestos Generales del Estado y el ordenamiento
regulador de los tributos.

Los años transcurridos, desde la entrada en vigor de la Constitución, han servido no sólo para
constatar el presumible recurso a la autorización contenida en el precepto por parte del legislador de
turno, sino que, además, han puesto de relieve los flancos débiles que la cláusula habilitante del art.
134.7 contenía, hasta el punto que ya el Tribunal Constitucional tuvo que pronunciarse al respecto,
mediante las Sentencias de 20 de julio de 1981 y de 14 de mayo de 1992. Las cuestiones más debatidas
y sobre las que debía pronunciarse el Tribunal Constitucional eran:
a) concreción normativa del término modificación de los tributos. Según el TC, por modificación de
tributos hay que entender "cierta solución de compromiso que, en tanto prohíbe
indiscriminadamente la creación de tributos en la Ley de Presupuestos, permite su
modificación, aunque se trate de alteraciones sustanciales y profundas del impuesto, siempre
que exista una norma adecuada que lo prevea y, en todo caso, no obsta a un tratamiento en la
Ley Presupuestaria de mera adaptación del tributo a la realidad".

b) concreción del concepto de ley tributarla sustantiva, como norma habilitante para que la Ley de
Presupuestos pueda operar la modificación de que se trate. Equivale a "una Ley (no la Ley de
Presupuestos) que regula los elementos de la relación tributaria, eludiendo cualquier
generalización... y no su parte formal".

c) determinar si la exigencia del art. 134.7 va referida también a los tributos cuyas leyes sustantivas
fuesen anteriores a la entrada en vigor de la Constitución. El TC entiende que al ser el art.
134.7 una norma reguladora de la producción normativa no puede aplicarse retroactivamente;
no puede anularse una ley anterior sólo por la ausencia de requisitos ahora exigidos por la
Constitución para su aprobación y que, entonces, no podían cumplirse, por inexistentes.

Respecto de las posibilidades que tenían las Leyes de Presupuestos para modificar las normas
generales tributarias y, fundamentalmente, la propia Ley General Tributaria, la STC 76/1992, de 14 de
mayo, que ha introducido matices importantes. Se trataba de determinar la constitucionalidad de la Ley
33/1987, de Presupuestos Generales del Estado para 1988, en virtud de la cual se dio nueva redacción al
artículo 130 de la LGT, que regula la autorización judicial, a favor de los órganos de recaudación
tributaria, para la entrada en el domicilio del deudor de la Hacienda Pública.
Dos son las condiciones exigidas por el TC para que la LPGE incluya la regulación de materias
que no son estrictamente ingresos y gastos:

a) que guarden relación directa con gastos e ingresos o con los criterios de política económica
general.
b) que no supongan una restricción ilegítima de las competencias del poder legislativo, al
disminuir sus facultades de examen y enmienda sin base constitucional, o por afectar al principio de
seguridad jurídica, debido a la incertidumbre que una regulación de este tipo origina.

Por ello, el TC entiende que el contenido del art. 130 LGT constituye una materia que no tiene un
grado de vinculación suficiente y, por tanto, declara que la modificación del art. 130 es contraria a la
Constitución, por estar contenida en una Ley anual de Presupuestos Generales del Estado.

5.- OTROS PRINCIPIOS CONSTITUCIONALES CON INCIDENCIA EN EL


DERECHO FINANCIERO.

A) EL PRINCIPIO DE IGUALDAD.

Dispone el art. 14 de la Constitución que "los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda
prevalecer discriminación alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier
otra condición o circunstancia personal o social". Se configura como uno de los valores superiores del
ordenamiento constitucional.

La igualdad exige que situaciones económicamente iguales sean tratadas de la misma manera,
atendiendo a que la capacidad económica que se pone de relieve es la misma. Según la concepción del
Tribunal Constitucional, el principio de igualdad no veda cualquier desigualdad, sino sólo aquella
desigualdad que no sea razonable y carezca de fundamentación. Además el derecho a la igualdad
incluye no sólo la igualdad ante la ley, sino también la igualdad en la aplicación de la ley -un mismo
órgano no puede modificar arbitrariamente el sentido de sus decisiones en casos sustancialmente iguales
y cuando considere que debe hacerlo deberá ofrecer una fundamentación razonable para ello.

El Tribunal Constitucional ha sintetizado los criterios que mantiene en relación al principio de


igualdad ante la Ley:
a) no toda desigualdad de trato en la ley supone una infracción del art. 14 de la Constitución, sino
sólo aquella desigualdad que introduce una diferencia entre situaciones que pueden considerarse iguales
y que carece de una justificación objetiva y razonable.
b) el principio de igualdad exige que a iguales supuestos de hecho se apliquen iguales
consecuencias jurídicas.
c) el principio de igualdad no prohíbe al legislador cualquier desigualdad de trato, sino sólo
aquellas desigualdades que resulten artificiosas o injustificadas.
d) para que la diferenciación resulte constitucionalmente lícita es indispensable además que las
consecuencias jurídicas que resulten de tal distinción sean adecuadas y proporcionadas a dicho fin.

Además, el principio de igualdad debe aplicarse teniendo en cuenta la existencia de otros


principios, y especialmente las exigencias del principio de progresividad. Más allá de la igualdad
formal, ha de atenderse también a su contenido o exigencia de igualdad real, expresado en el art. 9.2
CE, por el que se amparan discriminaciones operadas por las normas tendentes a corregir situaciones de
desigualdad real que no son justificables. En palabras del TC, dicho precepto "puede exigir un mínimo
de desigualdad formal para progresar hacia la igualdad sustancial".
Por otro lado, debe tenerse en cuenta que el principio de igualdad, no se predica sólo del sistema
tributario, sino también de los gastos públicos, insertándose como exigencia ineludible del
ordenamiento financiero en su conjunto. En conclusión:

a) el principio de igualdad en el ámbito tributario se traduce en el respeto al principio de


capacidad económica, de forma que situaciones económicamente iguales deben ser
tratadas de la misma manera;
b) el principio de igualdad no veda cualquier desigualdad, sino sólo aquella que pueda
reputarse como discriminatoria, por carecer de justificación;
c) el principio de igualdad no sólo exige la igualdad ante la ley, sino también la igualdad en la
aplicación de la ley;
d) el principio de igualdad debe interpretarse en conexión con las exigencias derivadas de otros
principios constitucionales;
e) la igualdad en el marco del sistema tributario debe complementarse con la igualdad en el
ordenamiento del gasto público, lo que se traduce en la necesidad de asignar
equitativamente los recursos públicos.

B) LOS PRINCIPIOS DE PROGRESIVIDAD Y NO CONFISCATORIEDAD.

El art. 31 de la Constitución exige que la contribución de los ciudadanos al sostenimiento de los


gastos públicos se realice a través de un sistema tributario justo, inspirado en los principios de igualdad
y progresividad que, en ningún caso, tendrá alcance confiscatorio. A su vez, el art. 40.1 del citado
texto, dispone que "los poderes públicos promoverán las condiciones favorables para el progreso social
y económico y para una distribución de la renta regional y personal más equitativa, en el marco de una
política de estabilidad económica".

La progresividad del sistema tributario es una manera de ser del sistema, que se articula técnicamente
de forma que pueda responder a la consecución de unos fines que no son estrictamente
recaudatorios, como puede ser la distribución de la renta o cualquier otro previsto. Por
imperativo constitucional, tiene un límite infranqueable en la no confiscatoriedad.

El principio de no confiscación supone un límite extremo que dimana del reconocimiento del derecho
de propiedad, cuya finalidad es impedir una posible conducta patológica de las
prestaciones patrimoniales coactivas o una radical aplicación de la progresividad que
atentara contra la capacidad económica que la sustenta.

C) LOS PRINCIPIOS DE EFICIENCIA Y ECONOMÍA EN EL GASTO PÚBLICO.

Dispone el art. 31.2 de la Constitución que "el gasto público realizará una asignación equitativa
de los recursos públicos, y su programación y ejecución responderán a los criterios de eficiencia y
economía".
Dos son, pues, los postulados constitucionales:

a) el principio de equidad en la asignación de los recursos públicos, que introduce un juicio de valor en
la bondad o no de los fines a cuya consecución se van a destinar los ingresos públicos; no se
trata de gestionar con agilidad, sino de proceder a una delimitación equitativa de los fines que
van a satisfacerse. La propia Constitución exige a los poderes públicos que garanticen y
defiendan ciertos valores (principios rectores de la política social y económica), a los que
otorga cierta primacía sobre otras finalidades
b) el criterio de eficiencia y economía en su programación y ejecución, de carácter técnico, que recuerda
la necesidad de aplicar procedimientos eficaces en la gestión del gasto y conseguir una óptima
asignación de los recurso, lo que supone la incorporación al aparato administrativo de técnicas
de gestión operativa propias en muchos casos del sector privado, sin que ello vaya en
detrimento de las necesarias cautelas puestas por el ordenamiento al actuar administrativo. La
STC 20/1985, de 14 de febrero, declara tajantemente que "la máxima eficacia debe ceder ante
la igualdad".

ESQUEMA DE LA LECCIÓN 4

1- EL VALOR NORMATIVO DE LOS PRINCIPIOS CONSTITUCIONALES

La Constitución de 1978 rompe con los tradicionales esquemas del ordenamiento financiero español:
a)La Constitución tiene valor normativo inmediato y directo
b)Las sentencias del TC constituyen una interpretación autentica
c)La eficacia jurídica de los principios constitucionales no queda limitada a la apreciación del TC

2- EL PRINCIPIO DE CAPACIDAD ECONÓMICA

Según la C.E. todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad
económica. Este principio hay que relacionarlo con otros principios del ordenamiento tributario como son la
igualdad, progresividad y justicia del gasto público.

3- EL PRINCIPIO DE GENERALIDAD
La C.E. dispone que todos -españoles, extranjeros, personas jurídicas- contribuirán al sostenimiento de los
gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario. Los significados
atribuibles a este principio son:
1) Debe informar con carácter general el ordenamiento tributario, vedando la concesión de exenciones que
puedan reputarse como discriminatorias, estando justificadas siempre que sea para la consecución de objetivos
que gozan de respaldo constitucional.
2) Dada la estructura territorial acuñada por la C.E., es contrario al pp. de generalidad cualquier
configuración normativa que arbitrariamente dispense un tratamiento de favor a cualquier C. Autónoma.

4- EL PRINCIPIO DE RESERVA DE LEY

A) LA RESERVA DE LEY ORGÁNICA


Las materias que interesan desde el punto de vista del Derecho financiero son:
- Mediante ley orgánica se puede autorizar la celebración de tratados que atribuyan a una institución
internacional el ejercicio de competencias derivadas de la C.E.
- Por reserva de ley orgánica se ha regulado el Tribunal de Cuentas
- Mediante ley orgánica se puede regular el ejercicio de las competencias financieras de las [Link].

B) LA RESERVA DE LEY EN MATERIA TRIBUTARIA


* El pp. de reserva de ley cumple una doble finalidad:
a) garantiza el respeto al pp. de autoimposición
b) cumple una finalidad garantista del derecho de propiedad
* Los caracteres estructurales del pp. de reserva de ley son:
1) instituto de carácter constitucional, que constituye el eje de relaciones entre el ejecutivo y el legislativo
en lo referente a la producción de normas.
2) constituye un límite no sólo para el poder ejecutivo, sino también para el poder legislativo
3) la operatividad del pp. depende tanto de la efectiva separación de poderes como de que haya una
instancia jurisdiccional
* Alcance del pp. de reserva de ley:
a) Conforme el T.C. y aunque la C.E. contemple un concepto de reserva de ley relativa, se exige que el
establecimiento de tributos se haga con arreglo a la Ley, lo que implica la necesidad de que sea el propio
Parlamento el que determine los elementos esenciales del tributo.
b) La anterior exigencia va referida tanto a los tributos estatales como los de las [Link].

C) LAS MODIFICACIONES TRIBUTARIAS Y LA LEY DE PRESUPUESTOS


Según la C.E. la Ley de Presupuestos no puede crear tributos, podrá modificarlos cuando una ley
tributaria sustantiva así lo prevea. Se plantean dudas sobre la modificación de los tributos, pronunciandose el
T.C:
a) Modificación de tributos, se permite siempre que exista una norma adecuada que lo prevea y en todo
caso, no obsta a un tratamiento de la Ley presupuestaria de mera adaptación del tributo a la realidad.
b) Concepto de ley tributaria sustantiva equivale a una ley que regule los elementos de la relación
tributaria
c) No puede aplicarse retroactivamente al ordenamiento preconstitucional.
Las condiciones exigidas por el T.C. para que la LPGE regule materias que no son estrictamente ingresos
y gastos:
1- Que guarden relación directa con gastos e ingresos o con los criterios de política económica general.
2- Que no supongan una restricción ilegítima de las competencias del poder legislativo.

5- OTROS PRINCIPIOS CONSTITUCIONALES CON INCIDENCIA EN EL DERECHO


FINANCIERO
A) EL PRINCIPIO DE IGUALDAD
Dispone la C.E. que todos los españoles son iguales ante la Ley, sin que pueda prevalecer discriminación
alguna por razón de nacimiento, raza, sexo, religión, opinión o cualquier otra condición o circunstancia personal
o social.
- El pp. de igualdad en el ámbito tributario se traduce en el respeto al pp. de capacidad económica
- No veda cualquier desigualdad sino aquella que carezca de justificación
- No exige solamente la igualdad ante la ley sino también la igualdad en la aplicación de la ley
- Debe interpretarse en conexión con las exigencias derivadas de otros principios constitucionales
- Debe complementarse con la igualdad en el ordenamiento del gasto público

B) LOS PRINCIPIOS DE PROGRESIVIDAD Y NO CONFISCATORIEDAD


La C.E. exige que la contribución de los ciudadanos al sostenimiento de los gastos públicos se realice a
través de un sistema tributario justo, inspirado en los principios de igualdad y progresividad que, en ningún caso,
tendrá alcance confiscatorio.
La progresividad puede responder a la consecución de unos fines distintos a los recaudatorios -
distribución de la renta-teniendo como límite la no confiscatoriedad.
El principio de no confiscación supone un límite derivado del reconocimiento del derecho de
propiedad, cuya finalidad es impedir que aplicándose la progresividad se atente contra la capacidad económica
que sustenta.

C) LOS PRINCIPIOS DE EFICIENCIA Y ECONOMÍA EN EL GASTO PUBLICO


La C.E. dispone que el gasto público realizará una asignación equitativa de los recursos públicos, y su
programación y ejecución responderán a los criterios de eficiencia y economía. Los postulados constitucionales
son:
a) el pp. de equidad en la asignación de los recursos públicos, procediendose a una delimitación
equitativa de los fines que van a satisfacerse.
b) el criterio de eficiencia y economía en su programación y ejecución, necesitando aplicar
procedimientos eficaces en la gestión del gasto y conseguir una óptima asignación de los recursos.

También podría gustarte