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La Posibilidad Del Conocimiento

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Corrientes filosóficas acerca de la posibilidad, origen y esencia del

conocimiento
LA POSIBILIDAD DEL CONOCIMIENTO
1. El Dogmatismo La palabra "dogma" de origen griego significa doctrina fijada. Para los
primeros filósofos significó "opinión". El dogmatismo es una escuela filosófica que: "Da por
supuestas la posibilidad y la realidad del contacto entre el sujeto y el objeto"
Dice que "los objetos de la percepción y los objetos del pensamiento nos son dados de la
misma manera: directamente en su corporeidad." Pero el conocimiento para esta corriente no
es un problema: "suponen la capacidad cognoscitiva del hombre y suponen que la realidad de
hecho existe; su preocupación es la naturaleza."
ORIGEN DEL DOGMATISMO
El dogmatismo se da en los siglos VII y VI a.C.: "El dogmatismo, al ser la actividad propia del
hombre ingenuo es la más antigua y primigenia posición tanto en el sentido psicológico como
en el histórico. En el período originario de la filosofía griega domina de un modo casi general."
Las reflexiones epistemológicas, no aparecen entre los presocráticos (los filósofos jonios de la
naturaleza, los eleátas, los pitagóricos). Ellos son principalmente teóricos del mundo natural,
lo que escriben entra en la designación genérica sobre la naturaleza. "Estos pensadores se
hallan animados todavía por una confianza ingenua de la capacidad de la razón humana."
Para ellos el conocimiento no presenta ningún problema, están imbuidos en el ser y absorbidos
por la naturaleza. Ella es la realidad que existe por debajo de todas las "cosas", y que, aunque
es común a todas se distingue de ellas. En cambio, las "cosas" múltiples más que realidades,
son apariencias mudables, inestables y de duración limitada: "Esta naturaleza la entienden los
presocráticos en un doble sentido: como ‘substratum’ inmudable del ser, por debajo de todas
las mutaciones y de las cosas, y también, como fuerza que hace llegar las cosas a ser, como
una fuente inagotable de seres."

2. El Escepticismo
Es lo opuesto del dogmatismo. Supone que el conocimiento, considerado como la aprehensión
real de un objeto, es imposible según esto, no podemos externar ningún juicio, y debemos
abstenernos totalmente de juzgar. Al igual que el dogmatismo, también el escepticismo puede
orientarse hacia la imposibilidad de todo conocimiento o hacia la imposibilidad de un
conocimiento determinado. El término escepticismo hace referencia a la palabra griega
skepsis, que significa: observación cuidadosa, examen. El escéptico es aquella persona que
analiza cautelosamente desde una postura crítica (de krínein: juzgar, discernir) cualquier tema
o fenómeno antes de pronunciarse sobre el mismo o de llevar a cabo alguna acción.
El escepticismo es un examen cuidadoso y crítico respecto a cualquier criterio de conocimiento
o de conducta. En su sentido estricto, más que una corriente determinada es una precavida
visión que afecta a la totalidad del conocimiento y cuyo eje central se vertebra en torno al
problema del criterio, entendiendo por tal el conjunto de condiciones que han de concurrir
necesariamente para poder afirmar que algo es verdadero o falso.
Si Platón y Aristóteles habían identificado el ser con el pensar, esto es, concebían que el
pensamiento podía desentrañar la verdadera naturaleza de las cosas permitiéndonos acceder
a la realidad en sí, independientemente del sujeto pensante, los escépticos no admitirán este
supuesto, sometiéndolo a un examen riguroso.
Las cosas son incognoscibles en sí mismas porque nuestro conocimiento sobre ellas se realiza
a través de una representación mental o impresión sensible. Yo no accedo a la realidad en sí,
sino a una representación de la misma que sólo podrá ser comparada con otra representación,
no con la cosa. Cuando intentamos comparar nuestras ideas y sensaciones con la realidad, lo
único que conseguimos es movernos en el interior de nuestra propia conciencia. El hombre
está atrapado en sus imágenes e impresiones mentales y más allá de ellas le es imposible ir.
Otros sofistas pueden ser vistos como escépticos filosóficos, por ejemplo, Protágoras (480 -
411 aC.) decía que "El hombre es la medida de todas las cosas". Aseveración que a menudo
se interpreta como que no existen estándares o valores absolutos y que cada persona es el
estándar o la verdad en todas las cosas.

3. El Subjetivismo y el relativismo
El escepticismo sostiene que no existe verdad alguna. El subjetivismo y el relativismo no
son tan radicales. Con ellos se afirma que si existe una verdad; sin embargo, tal verdad tiene
una validez limitada. No existe una verdad universalmente válida.
El subjetivismo limita la verdad al sujeto que conoce y juzga. Este sujeto puede ser el
individual o puede ser el sujeto general, es decir el género humano.
El relativismo, que se parece mucho al subjetivismo, también afirma que no existe alguna
verdad universalmente válida. El relativismo sostiene que los conocimientos humanos
dependen absolutamente de factores externos, tales como la influencia del medio y de la
época en el pensamiento, la afiliación a cierto círculo cultural y los factores determinantes
contenidos en ellos.

4. El Pragmatismo
El escepticismo adquiere un cariz positivo en el pragmatismo moderno. En él, verdadero es lo
mismo que útil, valioso, alentador de vida. La verdad se fundamenta en la concordancia de
las ideas con los fines prácticos del hombre.

5. El Criticismo
Es una postura intermedia entre el dogmatismo y el escepticismo. Al igual que el dogmatismo,
acepta una confianza fundamental en la razón humana. Sin embargo, pone, junto a la
confianza general una desconfianza hacia cada conocimiento particular. El criticismo examina
todas y cada una de las aseveraciones de la razón humana y nada acepta con indiferencia.

EL ORIGEN DEL CONOCIMIENTO


1. El Racionalismo
Sostiene que la causa principal del conocimiento reside en el pensamiento, en la razón. Afirma
que un conocimiento sólo es realmente tal, cuando posee necesidad lógica y validez universal.
Esto es, cuando nuestra razón estima que una cosa es como es y que no puede ser de otro
modo; y cuando juzga que, por ser como es, debe ser así siempre y en todas partes.
Características fundamentales de la filosofía racionalista:
1. Plena confianza en la razón humana: los filósofos racionalistas le otorgan un valor extremo
a la razón entendida como la única facultad susceptible de alcanzar la verdad. La oposición
típica en la Edad Media entre razón y fe (Revelación) o entre filosofía y religión, es sustituida
ahora por la contraposición entre las verdades racionales frente a los engaños o ilusiones de
los sentidos. Razón se opone a sensibilidad, experiencia, conocimiento sensoperceptual, no
a fe.
2. Existencia de ideas innatas
Siguiendo la tradición abierta por Platón, para el cual el conocimiento verdadero podía ser
alcanzado a través del recuerdo, al estar las Ideas de algún modo "presentes" en el alma
humana, los racionalistas afirman que la conciencia posee ciertos contenidos o ideas en las
que se encuentra asentada la verdad. La mente humana no es un receptáculo vacío, ni una
"tabla rasa" como defendieron los empiristas, sino que posee naturalmente un número
determinado de ideas innatas o naturalezas simples (como las denomina Descartes) a partir
de las cuales se vertebra y fundamenta deductivamente todo el edificio del conocimiento. La
característica fundamental de tales ideas es su simplicidad, claridad y distinción, es decir, la
evidencia. En Descartes las ideas innatas y en particular la idea de Dios garantiza y son los
pilares desde los que reconstruir con plena certeza todos los saberes, desde la física hasta la
metafísica. En Leibniz, por ejemplo, las mónadas contienen ("como semillas") una perspectiva
parcial de la totalidad del universo, son un microcosmos en el que se refleja el macrocosmos.

2. El Empirismo
Según el empirismo la única causa del conocimiento humano es la experiencia. No existe un
patrimonio a priori de la razón, la conciencia cognoscente no obtiene sus conceptos de la
razón, sino exclusivamente de la experiencia. El espíritu humano, por naturaleza, está
desprovisto de todo conocimiento; es una tabula rasa, una hoja en blanco en la que escribe
la experiencia.
Los caracteres fundamentales del empirismo podrían resumirse en las siguientes tesis:
Subjetivismo del conocimiento
En este punto, empiristas y racionalistas coinciden al afirmar que, para conocer el mundo se
ha de partir del propio sujeto, no de la realidad en sí. La mente no puede conocer las cosas
más que a partir de las ideas que tiene sobre ellas.
Por lo tanto, si lo primero en el orden del conocimiento son las ideas, éstas habrán de tener
un origen distinto a la propia mente (tesis racionalista). Su validez objetiva le vendrá de las
cosas mismas. Este último punto no puede ser aplicado a todos los empiristas sin excepción.
Hume, por ejemplo, negó que se pudiera inferir la existencia de la realidad exterior a partir
de las "percepciones" que tenemos sobre ella.
La experiencia (empeiría) como única fuente del conocimiento
El origen del conocimiento es la experiencia, entendiendo por ella la percepción de los objetos
sensibles externos (las cosas) y las operaciones internas de la mente (emociones,
sensaciones, etc.). Esta afirmación no tiene la misma significación en todos los empiristas. Si
para Locke estas ideas (percepciones) son objetivas, es decir, son producidas por las cosas
mismas o substancias, para Berkeley y Hume no se puede admitir que nuestras ideas sean
causadas por las cosas materiales (idealismo). Berkeley negará la existencia de la substancia
material: la causa de nuestras ideas es Dios y nuestra propia mente. "Ser" consiste
únicamente en ser percibido (esse est percipi).
Hume extenderá su crítica empirista a la existencia de toda substancia, corporal, espiritual
(yo) o divina (Dios). Nuestro conocimiento es conocimiento de nuestras propias percepciones
(impresiones) de las que se han de derivar, como sus copias, todas las ideas. Por ello, no
podemos defender la existencia de un mundo exterior, ni de un "yo" ni de una substancia
divina. Hacerlo implicaría rebasar los límites de nuestra propia razón (ir más allá de la
experiencia).
Así pues, para los empiristas, el único criterio de verdad es la experiencia sensible.
Negación de las ideas innatas de los racionalistas
Si todo conocimiento ha de provenir de la experiencia esto supone que habrá de ser adquirido.
La mente no posee contenido alguno (ideas innatas), sino que es como una "tabla rasa", un
receptáculo vacío que debe "llenarse" a partir de la experiencia y el aprendizaje.
El innatismo racionalista presume que todo hombre, por el mero hecho de ser racional,
nacería con unos contenidos de conciencia dados que no podría ignorar, por lo que todos
conoceríamos las cosas sin aprendizaje ni experiencia previa, cosa que no sucede. El
conocimiento humano es limitado: la experiencia es su límite.
Esta postura es radicalmente opuesta a la de los racionalistas, para los que la razón, utilizando
un método adecuado, no tiene límites y podría llegar a conocerlo todo.

3. El Intelectualismo
Es un intento de mediación entre el racionalismo y el empirismo. Con el racionalismo, el
intelectualismo admite que existen juicios lógicamente necesarios y universalmente válidos,
que se establecen no sólo sobre objetos ideales. Pero mientras que el racionalismo estima
que los elementos de tales juicios, los conceptos, son un patrimonio a priori de nuestra razón,
el intelectualismo opina que proceden de la experiencia. El intelectualismo estima que la
conciencia lee en la experiencia, extrae sus conceptos de la experiencia, y de ahí su nombre
(intelligere-intus legere: leer en el interior).

4. El Apriorismo
Es un segundo esfuerzo de intermediación entre el racionalismo y el empirismo. También
considera que la razón y la experiencia son las causas del conocimiento. Pero se diferencia
del intelectualismo porque establece una relación entre la razón y la experiencia, en una
dirección diametralmente opuesta a la de este. En el apriorismo se sostiene que nuestro
conocimiento posee algunos elementos a priori que son independientes de la experiencia.

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