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Hipertensión

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“Año del Bicentenario, de la consolidación de nuestra

Independencia, y de la conmemoración de las heroicas batallas


de Junín y Ayacucho”

UNIVERSIDAD NACIONAL
TORIBIO RODRIGUEZ DE MENDOZA

FACULTAD DE CIENCIAS DE LA SALUD


ESCUELA PROFESIONAL DE
ESTOMATOLOGÌA

ASIGNATURA:
FARMACOLOGÍA GENERAL
TEMA:
TÉCNICAS DE CEPILLADO Y USO DE LA SEDA DENTAL

DOCENTE:
• Dr. Jesús Siapo Bances

ESTUDIANTE:

 Montoya Rojas, Daiana Dernanda

CHACHAPOYAS – PERÙ
2024
ÍNDICE

1. Introducción

2. Definición y Prevalencia

- Definición

- Clasificación

- Prevalencia

3. Causas

- Hipertensión esencial o idiopática

- Hipertensión secundaria

4. Síntomas

5. Complicaciones

- Complicaciones cardíacas

- Complicaciones renales

- Complicaciones cerebrovasculares

- Complicaciones oculares

- Otras complicaciones

6. Diagnóstico

- Medición de la presión arterial

- Evaluación de daños en órganos

- Investigación de las causas

7. Tratamiento

- Medidas higiénico-dietéticas

- Tratamiento farmacológico

- Terapias avanzadas

8. Prevención y Pronóstico

9. Referencias
1. INTRODUCCIÓN
La hipertensión arterial es una condición médica crónica que afecta a una gran proporción de
la población adulta a nivel mundial. Es un trastorno en el que los vasos sanguíneos tienen una
tensión persistentemente elevada, lo que obliga al corazón a trabajar más intensamente para
bombear sangre a través del cuerpo. Si no se controla, la hipertensión puede llevar a
complicaciones graves como enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares,
insuficiencia renal y otros problemas de salud. La detección temprana y el manejo efectivo son
cruciales para prevenir estas complicaciones y mejorar la calidad de vida de los pacientes.

2. DEFINICIÓN Y PREVALENCIA
La hipertensión arterial se define como una elevación persistente de la presión arterial en las
arterias. Esta condición se diagnostica cuando la presión sistólica (la presión en las arterias
cuando el corazón late) es igual o superior a 140 mmHg y/o la presión diastólica (la presión en
las arterias cuando el corazón está en reposo entre latidos) es igual o superior a 90 mmHg,
medidas en al menos dos ocasiones separadas.

Clasificación:

La hipertensión se clasifica en varios grados según las guías del American College of Cardiology
(ACC) y la American Heart Association (AHA):

- Normal: Presión arterial sistólica < 120 mmHg y diastólica < 80 mmHg.

- Elevada: Presión arterial sistólica entre 120-129 mmHg y diastólica < 80 mmHg.

- Hipertensión de etapa 1: Presión arterial sistólica entre 130-139 mmHg o diastólica entre 80-
89 mmHg.

- Hipertensión de etapa 2: Presión arterial sistólica ≥ 140 mmHg o diastólica ≥ 90 mmHg.

- Crisis hipertensiva: Presión arterial sistólica > 180 mmHg y/o diastólica > 120 mmHg.

Prevalencia:

La hipertensión es una de las condiciones médicas más comunes a nivel mundial. Se estima
que alrededor del 30-45% de los adultos son hipertensos, y su prevalencia aumenta con la
edad. En personas mayores de 65 años, la prevalencia puede superar el 60-70%. Además, la
hipertensión es más común en ciertas poblaciones debido a factores genéticos y ambientales,
lo que la convierte en un importante problema de salud pública. En términos globales, la
hipertensión es una de las principales causas de morbilidad y mortalidad, contribuyendo
significativamente a la carga de enfermedades cardiovasculares y renales

3. CAUSAS
Hipertensión esencial o idiopática:

La hipertensión esencial, que constituye alrededor del 90-95% de los casos de hipertensión, no
tiene una causa única identificable. Se cree que es el resultado de una combinación de factores
genéticos y ambientales. Factores de riesgo incluyen la edad avanzada, la obesidad,
especialmente la obesidad abdominal, una dieta alta en sal y baja en potasio, calcio y
magnesio, el sedentarismo, el consumo excesivo de alcohol y el estrés crónico. La
predisposición genética también juega un papel importante; tener antecedentes familiares de
hipertensión aumenta significativamente el riesgo. El estilo de vida moderno, caracterizado
por una dieta poco saludable y la falta de actividad física, también contribuye al desarrollo de
la hipertensión esencial.

Hipertensión secundaria:

La hipertensión secundaria representa alrededor del 5-10% de los casos y es causada por
condiciones médicas subyacentes identificables. Las causas comunes incluyen enfermedades
renales como la insuficiencia renal crónica y la glomerulonefritis, enfermedades
vasculorrenales como el estrechamiento de las arterias renales, la coartación de la aorta, el
síndrome de apnea del sueño, y enfermedades endocrinas como el síndrome de Cushing, la
hiperaldosteronismo y la feocromocitoma. Además, ciertos medicamentos como los
corticoides y los anticonceptivos orales pueden inducir hipertensión secundaria. La
identificación y el tratamiento de la causa subyacente pueden a menudo mejorar
significativamente el control de la presión arterial en estos pacientes.

4. SÍNTOMAS

En sus etapas iniciales, la hipertensión arterial suele ser asintomática, lo que la convierte en
una "asesina silenciosa". La mayoría de las personas con hipertensión no presentan síntomas
evidentes, lo que puede llevar a un diagnóstico tardío. Sin embargo, cuando la presión arterial
es extremadamente alta, pueden aparecer síntomas como dolores de cabeza, especialmente
en la región occipital, mareos, vértigos, náuseas, visión borrosa, dificultad para respirar y dolor
en el pecho. Estos síntomas suelen ser indicativos de complicaciones derivadas de la
hipertensión no controlada.

Síntomas adicionales:

Los síntomas adicionales pueden incluir palpitaciones, zumbido en los oídos (tinnitus),
hemorragias nasales (epistaxis), y fatiga crónica. En casos severos, los pacientes pueden
experimentar síntomas de crisis hipertensiva, como confusión, somnolencia, pérdida de la
conciencia, y signos de insuficiencia cardíaca o renal aguda. La aparición de estos síntomas
requiere atención médica inmediata para evitar daños irreversibles a los órganos y sistemas
del cuerpo.

5. Complicaciones
La hipertensión no controlada puede llevar a una serie de complicaciones graves que afectan
múltiples sistemas del cuerpo.

Complicaciones cardíacas:

La hipertrofia ventricular izquierda es una de las principales complicaciones cardíacas,


resultante del aumento crónico de la presión arterial que obliga al corazón a trabajar más,
llevando al engrosamiento del músculo cardíaco. La insuficiencia cardíaca puede desarrollarse
como consecuencia de la hipertensión prolongada, debilitando el corazón. Además, la
hipertensión es un factor de riesgo significativo para la enfermedad coronaria, incluyendo la
angina de pecho y el infarto de miocardio. La hipertensión también puede llevar a la disfunción
del endotelio, lo que contribuye al desarrollo de aterosclerosis y aumenta el riesgo de eventos
cardiovasculares adversos.

Complicaciones renales:

La hipertensión puede dañar los vasos sanguíneos en los riñones, llevando a insuficiencia renal
crónica. Esta complicación es especialmente preocupante ya que los riñones juegan un papel
crucial en la regulación de la presión arterial. La nefropatía hipertensiva es una causa común
de insuficiencia renal terminal que requiere diálisis o trasplante renal. Además, la
microalbuminuria, una condición en la que pequeñas cantidades de proteína se encuentran en
la orina, es un marcador temprano de daño renal y un predictor de riesgo cardiovascular en
pacientes hipertensos.

Complicaciones cerebrovasculares:

La hipertensión es el principal factor de riesgo para accidentes cerebrovasculares isquémicos y


hemorrágicos. Además, puede llevar a demencia vascular, un tipo de deterioro cognitivo
causado por la disminución del flujo sanguíneo al cerebro. Los pacientes con hipertensión
también tienen un mayor riesgo de desarrollar deterioro cognitivo leve y enfermedad de
Alzheimer. La presión arterial elevada puede causar daño a los vasos sanguíneos del cerebro,
aumentando la susceptibilidad a rupturas vasculares y hemorragias intracerebrales.

Complicaciones oculares:

La retinopatía hipertensiva es una condición en la que la hipertensión daña los vasos


sanguíneos de la retina, causando visión borrosa o pérdida de visión. Esta condición puede
llevar a edema macular y a la formación de exudados duros y hemorragias retinianas. En casos
severos, la retinopatía hipertensiva puede progresar a neuropatía óptica isquémica anterior,
una condición que puede causar pérdida repentina y severa de la visión.

Otras complicaciones:

La hipertensión puede causar la formación de aneurismas de aorta, debido al debilitamiento


de las paredes de la aorta. También puede llevar a enfermedad arterial periférica, afectando la
circulación sanguínea a las extremidades. La enfermedad arterial periférica se caracteriza por
claudicación intermitente y puede progresar a isquemia crítica de las extremidades, lo que
puede requerir intervenciones quirúrgicas como la revascularización o amputación.

6. DIAGNÓSTICO
El diagnóstico de hipertensión se basa en la medición precisa de la presión arterial y la
evaluación de posibles daños en órganos diana.

Medición de la presión arterial:

Para diagnosticar hipertensión, se recomienda medir la presión arterial en un entorno


tranquilo, con el paciente sentado y en reposo durante al menos cinco minutos. Se deben
tomar al menos dos mediciones en cada brazo en varias ocasiones y en diferentes días. La
utilización de un manguito adecuado para el tamaño del brazo del paciente es crucial para
obtener lecturas precisas. Además, se puede utilizar la monitorización ambulatoria de la
presión arterial (MAPA) o la auto medición de la presión arterial en el hogar para obtener una
evaluación más precisa de la presión arterial del paciente durante un período de 24 horas.

Evaluación de daños en órganos:

El diagnóstico también implica la evaluación de daños en órganos diana. Esto puede incluir
análisis de sangre para evaluar la función renal (creatinina sérica, tasa de filtración glomerular
estimada), niveles de electrolitos, glucosa y lípidos; análisis de orina para detectar
microalbuminuria, que puede indicar daño renal; un electrocardiograma (ECG) para detectar
hipertrofia ventricular izquierda y otros problemas cardíacos; ecocardiografía para evaluar el
daño cardíaco más detalladamente; y un examen de fondo de ojo para detectar retinopatía
hipertensiva. Adicionalmente, se puede realizar un ultrasonido de las arterias carótidas para
evaluar el riesgo de enfermedad cerebrovascular.

Investigación de las causas:

En casos de hipertensión secundaria, se pueden realizar pruebas adicionales como ultrasonido


renal para evaluar la estructura y función renal, tomografía computarizada (TC) o resonancia
magnética (RM) para detectar problemas en las glándulas suprarrenales o coartación de la
aorta, y pruebas hormonales para detectar niveles anormales de hormonas que pueden indicar
hiperaldosteronismo, feocromocitoma u otras enfermedades endocrinas. Otras pruebas
pueden incluir angiografía por tomografía computarizada (angio-TC) o resonancia magnética
(angio-RM) para evaluar el sistema vascular y detectar estenosis de la arteria renal.

7. TRATAMIENTO

El tratamiento de la hipertensión incluye cambios en el estilo de vida y, cuando sea necesario,


medicación para reducir la presión arterial y prevenir complicaciones.

Medidas higiénico-dietéticas:

Una dieta saludable es fundamental para el control de la hipertensión. Se recomienda una


dieta rica en frutas, verduras, legumbres, cereales integrales y productos lácteos bajos en
grasa. La dieta DASH (Dietary Approaches to Stop Hypertension) ha demostrado ser
particularmente efectiva para reducir la presión arterial. Además, se debe reducir el consumo
de sodio a menos de 2,300 mg por día, y, idealmente, a 1,500 mg por día para personas con
hipertensión. Se recomienda limitar el consumo de alcohol a no más de una bebida al día para
las mujeres y dos para los hombres. La reducción del peso corporal en personas con sobrepeso
u obesidad, junto con el aumento de la actividad física a al menos 150 minutos de ejercicio
moderado por semana, puede ayudar significativamente a controlar la presión arterial. Dejar
de fumar y reducir el estrés también son medidas importantes en el manejo de la
hipertensión.

Tratamiento farmacológico:

El tratamiento farmacológico incluye varias clases de medicamentos que pueden ser usados
solos o en combinación, dependiendo de las características y necesidades específicas del
paciente:

1. Diuréticos tiazídicos:

Como la hidroclorotiazida y la clortalidona, que ayudan a reducir el volumen de líquido en el


cuerpo y disminuyen la presión arterial.

2. Inhibidores de la enzima convertidora de angiotensina (IECA): Como el enalapril y el


lisinopril, que ayudan a relajar los vasos sanguíneos y reducir la presión arterial.

3. Bloqueadores de los receptores de angiotensina II (ARA II): Como el losartán y el valsartán,


que bloquean los efectos de la angiotensina II, una sustancia que estrecha los vasos
sanguíneos.

4. Bloqueadores de los canales de calcio: Como el amlodipino y el verapamilo, que ayudan a


relajar los músculos de los vasos sanguíneos.

5. Betabloqueantes: Como el atenolol y el metoprolol, que reducen la carga de trabajo del


corazón y dilatan los vasos sanguíneos.

6. Inhibidores de la renina: Como el aliskireno, que reducen la producción de renina, una


enzima que contribuye a la hipertensión.

7. Alfabloqueantes y vasodilatadores: Que también pueden ser utilizados en casos


específicos.

Terapias avanzadas:

En casos de hipertensión resistente, donde los pacientes no responden adecuadamente a la


combinación de tres o más medicamentos antihipertensivos de diferentes clases, se pueden
considerar terapias avanzadas. Estas incluyen la ablación por radiofrecuencia de los nervios
simpáticos renales y la estimulación del barorreceptor carotídeo, procedimientos que han
mostrado eficacia en la reducción de la presión arterial en algunos estudios.

8. PREVENCIÓN Y PRONÓSTICO
Prevención:

La prevención de la hipertensión se centra en la adopción de un estilo de vida saludable. Esto


incluye una dieta balanceada con bajo contenido de sodio, la práctica regular de ejercicio
físico, el mantenimiento de un peso corporal saludable, la moderación en el consumo de
alcohol, la abstención del tabaco y la gestión del estrés. Además, es importante realizar
chequeos médicos periódicos para monitorear la presión arterial y detectar posibles cambios
temprano.

Pronóstico:

El pronóstico de la hipertensión varía dependiendo del control de la presión arterial y la


presencia de complicaciones. Con un manejo adecuado, la mayoría de las personas con
hipertensión pueden llevar una vida normal y activa. Sin embargo, la hipertensión no
controlada puede llevar a complicaciones graves y potencialmente mortales, como
enfermedades cardíacas, accidentes cerebrovasculares e insuficiencia renal. La adherencia al
tratamiento y las modificaciones en el estilo de vida son cruciales para mejorar el pronóstico y
reducir el riesgo de complicaciones.

9. REFERENCIAS
Ministerio de Sanidad. (s.f.). Hipertensión arterial. Recuperado de
[Link]

Gorostidi, M., Gijón-Conde, T., de la Sierra, A., Rodilla, E., Rubio, E., Vinyoles, E., Oliveras, A.,
Santamaría, R., Segura, J., Molinero, A., Pérez-Manchón, D., Abad, M., Abellán, J., Armario, P.,
Banegas, J. R., Camafort, M., Catalina, C., Coca, A., Divisón, J. A., ... García-Donaire, J. A. (2022).
Guía práctica sobre el diagnóstico y tratamiento de la hipertensión arterial en España, 2022.
Hipertensión y riesgo vascular, 39, 174-194. [Link]

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