A.
El prólogo: El desafio de Satanás y la prueba de Job
(capítulos 1·2)
1. La piedady prosperidad de Job (1 :1-5). El libro de Job
comienza describiendo la bendición divina sobre la vida y
hogar del protagonista más importante de la obra. Job es un
rico terrateniente, dueño de mucho ganado, persona de
gran prestigio en toda su región y padre de numerosos
hijos. El cuadro habla del favor de Dios y la resultante
felicidad terrenal. El carácter moral y la vida espiritual del
patriarca son buenísimos. Aunque vive en un mundo
idólatra y pecaminoso, es un hombre "perfecto", pero no en
el sentido de que nunca haya pecado. Aunque Job defiende
su integridad, admite también que no es carente de
iniquidad (véase 6:24; 7:21); más bien, su carácter es
"cabal", término que se traduce "perfecto" en la Biblia de
Jerusalén. Ha procurado sinceramente "orientar su vida
según la voluntad divina. Esta 'perfección' significa la
madurez espiritual que corresponde a un hombre que
aprende en la escuela de Dios.,,38
También se describe como "recto"; es decir, lleva una vida
completamente honrada ante los hombres. En el capítulo
29, Job testifica: "Yo libraba al pobre que clamaba y al
huérfano que carecía de ayudador ...Yo era ojos al ciego y
pies al cojo. A los menesterosos era padre" (vv.
12, 15 Y 16). Se aparta del mal no sólo evitándolo, sino
también, rechazándolo terminantemente. Su moralidad y
bondad se explican por su profunda reverencia por Jehová:
"Temeroso de Dios". La espiritualidad de él se extiende a
otros, especialmente a su familia. Su tiernasolicitud, para el
bien espiritual de ellos, se aprecia en los sacrificios
regulares que ofrece, por si acaso uno haya sido desleal al
Señor.
2. Job puesto aprueba, pero permanece fiel (1:6-2:13).
a. La primera acusación de Satanás (1 :6-12). El autor
inspirado descorre el velo que separa lo visible de lo
invisible y nos introduce en la corte celestial donde los
"hijos de Dios", los ángeles (38:7), comparecen ante Él.
Entre ellos se encuentra Satanás, adversario y acusador por
excelencia de los escogidos. Es de extrañarse que el diablo
tenga acceso al trono en el cielo, pero debemos recordar
que Dios emplea hasta los espíritus malos para llevar a cabo
sus propósitos (1 R 22: 19-23; Mt 4: 1).
Trenchard comenta: "Dios se sirve de él [Satanás] haciendo
que su labor negativa y malévola resultara [a la larga] en
grandes bendiciones para Job y otroS.,,39
A la pregunta de Dios - ¿Si has considerado a Job, aquel
hombre cabal y justo? - Satanás replica que éste le sirve
sólo por interés propio, que Job es bueno porque Dios le
premia su bondad con riquezas y felicidad. Pero si Dios
quitara todo, entonces le blasfemaría en su cara.
La respuesta del diablo pone en relieve su propio carácter.
Es malvado, escéptico, incapaz de creer que otros seres
pueden ser intrínsecamente buenos. Proyecta su propio
egoísmo al patriarca. Su respuesta es una infamia contra
Dios, porque lo acusa de verse obligado a sobornar a los
hombres a fin de que sean buenos; es calumnia contra Job,
pues indica que éste es fiel solamente porque le conviene
serlo y no porque ama a Dios.
Conociendo bien el carácter de su siervo, Jehová acepta el
desafío de Satanás, pero le prohíbe tocar la persona de Job.
Así comienza la lucha entre el Señor y el adversario. G.
Campbell Morgan explica: "Job se transforma en campo de
batalla entre Dios y Satanás, entre el cielo y el infierno,
entre la verdad acerca de la naturaleza humana en su valor
más profundo, y la mentira que está diciendo Satanás.40
La angelología es muy desarrollada en el libro de Job.
Ningún otro libro de la Biblia revela tantos datos sobre el
"Príncipe de este mundo".
Se llama Satanás (adversario) y es acusador de los santos.
Alguien describe su papel: "Es el inspector del hombre en la
tierra y su adversario en el cielo." Rodea la tierra buscando
faltas en los hombres. (Pedro pinta un cuadro aún más
negativo: "Como león rugiente, anda alrededor buscando a
quien devorar" 1 P 5:7.) Es un ser poderoso que emplea
instrumentos que los hombres atribuyen sólo a Dios: los
vientos, la tempestad y el relámpago en el cielo, las
incursiones de los sabeos y caldeos y las enfermedades en
la tierra.
Pero aun siendo el autor de todo mal, no puede tentar al
hombre sin permiso de Dios. Tampoco puede dafiar a los
hijos de Dios sin que Dios le deje, pues Satanás mismo
testifica referente a Job: "¿No le has rodeado de un vallado
protector a él, a su casa y todo cuanto tiene?" (1: 1ONe).
b. Job mantiene su fe a pesar de la pérdida de su familia y
bienes (l: 13-22). Sucede a Job una calamidad tras otra: la
incursión de los sabeos, los que matan a los criados y roban
los bueyes y las asnas; cae un relámpago que quema a los
pastores y ovejas; los caldeos arremetieron llevándose los
camellos y dando muerte a los siervos; y para colmo,
mueren sus hijos al ser derribada la casa en que ellos se
reúnen.
¿Cómo reacciona el duramente probado patriarca?
Mantiene silencio hasta recibir las noticias de la muerte de
sus hijos. Entonces se rasga su manto como señal de dolor y
duelo y adora a Dios. Con admirable resignación se consuela
a sí mismo, diciendo: "Jehová dio, y Jehová quitó; sea el
nombre de Jehová bendito." En contraste, a muchas otras
personas que en su aflicción piensan sólo en su pérdida y no
en lo que Dios les había dado anteriormente, Job recuerda
la bendición que había disfrutado. Por otra parte, no sabe
que Satanás es aquel que le aflige y atribuye a Dios todo el
mal que padece. Lo importante es que su reacción
vindica la confianza que Dios tiene en él y el adversario es
derrotado.
c. La segunda prueba de Job (2: 1-10). Nuevamente el autor
nos lleva a la corte divina, donde se escucha la conversación
entre Jehová y el maligno. A Dios le complace señalar la
constancia de la fe de su siervo en la prueba de fuego. Con
gran cinismo, Satanás responde: "Piel por piel, todo lo que
el hombre tiene dará por su vida. Pero si extendieras tu
mano contra su persona, él te blasfemará en tu presencia."
¿Qué significa "piel por piel"? Es una locución proverbial
cuyo significado es desconocido. Posiblemente sea un
término de trueque del mercado: dar una piel en cambio
por otra. Puede ser que signifique que Job estaba dispuesto
a entregar la piel de otros - de su familia, siervos y animales
- para conservar la suya. Otra explicación interpreta "piel"
como cueros de vestido. aセオ・la expresión querría decir
que "el hombre consiente en dejarse éJespojar
progresivamente de Jo que lleva encima o de lo que posee
para evitar que se toque su propia piel. Porque, alcanzado
entonces en su ser físico e individual, deja ver lo que
verdaderamente es.'>41
Aunque Dios reconoce la injusticia de permitir que Job fuera
afligido(2:3), tiene confianza en Job y autoriza al adversario
para poner una enfermedad terrible sobre el patriarca. Sin
embargo, no deja que le quite la vida. No podemos
identificar precisamente la dolencia, pero se cree
que fue elefancía o tal vez la lepra negra. Martínez observa
que "los síntomas eran verdaderamente estremecedores:
supuración y subsiguiente formación de posti1las, pasto de
gusanos (cap. 7:5), aliento fétido (19: 17), corrosión de los
huesos (30: 17), sentimiento de terror (3:25; 6:4), pesadillas
nocturnas (7:14) y, posiblemente sensación de
estrangulamiento (7:5).'>42 ¡Pobre Job! Tiene que
abandonar su casa, alejarse de la sociedad y sentarse sobre
un montículo formado por la acumulación de basuras
quemadas fuera de la ciudad. Nadie se acerca para
consolarle porque su condición sólo causa asco y repulsión.
El maligno sabe bien que la soledad en estas circunstancias
basta para abatir el corazón del más valiente.
Además, la esposa del patriarca se convierte
inconscientemente en el instrumento del diablo,
animándole a hacer precisamente lo que Satanás
quiere que Job haga. Es probable que ella fuera una esposa
fiel y buena, pero al igual que Pedro, el cual trató de
convencer a Jesús de no ir a la cruz, es usada por Satanás
para tentar a su marido. La reacción de Job, sin embargo,
vindica de nuevo la confianza que Dios ha puesto en él.
"¿Qué? ¿Recibiremos de Dios el bien, y el mal no
recibiremos?" No peca Job con sus palabras.
d. La visita de los tres amigos (2: 11-13). Las noticias de la
aflicción del renombrado patriarca oriental corren por todos
lados. Llegan tres amigos del patriarca - Elifaz, Bildad y Zofar
- procedentes de ciudades en la región idumea y árabe. Es el
área considerada en Israel como la patria de la sabiduría (l R
5: 10-11; 10: 1-3; Jr. 49:7). Ellos vienen para consolar a Job.
Al ver la condición tan dolorosa y trágica de Job, los amigos
se pasman, prorrumpen en gritos de congoja y se llenan de
consternación. Luego se sientan en la tierra con él,
guardando silencio absoluto, durante siete días. No cabe
duda alguna que meditan sobre la causa de los
padecimientos del patriarca. Para ellos es obvio que Job
"sufre tanto" porque ha "pecado tanto". Condolerse con él
o consolarlo sería tomar parte con Job, contra el juicio
divino. Luego se preparan para dar sus discursos.