Gastroenteritis: Causas y Clasificación
Gastroenteritis: Causas y Clasificación
Actualización 2024: Nadia Coppola, Virginia Garcia-Fulgueiras, Cecilia Morales, Gustavo Varela.
(Actualización 2023: María Inés Mota, Luciana Robino).
IMPORTANCIA
La diarrea infecciosa continúa siendo un problema de salud a nivel mundial. En el año 2016,
fue la octava causa de muerte en todas las edades, ocasionando un estimado de 1.5 millones
de muertes, y fue la quinta causa principal de muerte en niños menores de 5 años
(ocasionando 450.000 muertes). Rotavirus fue la principal etiología de mortalidad por diarrea
entre los niños menores de 5 años y entre todas las edades (1).
En niños en países en desarrollo la mortalidad infantil por diarrea presenta valores más
elevados que en países desarrollados, aunque la morbilidad es similar en ambos casos (2), lo
cual puede estar relacionado con el acceso diferente a los sistemas de salud, prácticas
culturales, entre otros factores . Debido a su elevada incidencia, presenta un importante
impacto social y económico.
En términos generales es una entidad frecuente y habitualmente benigna, autolimitada, donde
la letalidad es baja y se presenta sobre todo en pacientes debilitados (niños, desnutridos,
inmunodeprimidos), pero la mortalidad tiene significado debido a la elevada morbilidad. Así, la
morbimortalidad es mayor en los sectores más desprotegidos de la sociedad, tanto a nivel
económico como cultural.
En Uruguay a partir de los años 80 y gracias al Programa de Control de Enfermedades
Diarreicas apoyado por la OPS, junto a la campaña de prevención del cólera se redujo la
morbilidad y la mortalidad por esta causa, lográndose una importante disminución en las tasas
de mortalidad infantil (3).
DEFINICIÓN
CLASIFICACIÓN Y ETIOLOGÍA
Según duración: se clasifica en diarrea aguda, persistente y crónica (5) (Tabla 1).
TOXIINFECCIÓN ALIMENTARIA
. Salmonella spp.
. Staphylococcus aureus
. Clostridium perfringens
. Clostridium botulinum (síntomas neurológicos)
. Bacillus cereus
. Escherichia coli diarreogénico
. Campylobacter spp.
. Shigella spp.
. Enterobacter sakazakii
. Listeria monocytogenes
Según síndromes clínicos: desde el punto de vista clínico, los cuadros de enfermedad diarreica
aguda se dividen en dos grandes síndromes: diarrea coleriforme o acuosa y diarrea
disenteriforme o inflamatoria (5).
- Diarrea coleriforme o acuosa: Diarrea que empieza de manera aguda y tiene una duración de
menos de 14 días (la mayoría se resuelve en menos de 7 días). Se manifiesta por tres o más
evacuaciones, líquidas o semilíquidas (en ocasiones de mucho volumen), sin sangre visible o
moco, que puede acompañarse de vómito, fiebre, disminución del apetito e irritabilidad. Los
agentes causales se localizan en el intestino delgado y en general no provocan alteración
morfológica, ni reacción inflamatoria ostensible. Los agentes causales en el niño son
habitualmente Escherichia coli enteropatógeno (EPEC) o enterotoxigénico (ETEC), Rotavirus,
Adenovirus y Norovirus.
- Secretora: por aumento de la secreción de líquido a la luz intestinal. Esto es debido en general
a la producción de toxinas de acción local que activan la adenilato-ciclasa en el enterocito,
aumentando los niveles de AMPc intracelular lo que conlleva al aumento de la secreción de
cloro, agua y sodio a la luz intestinal. Un ejemplo de este tipo de diarrea es la causada por ETEC
o Vibrio cholerae. En el caso de la enteritis por rotavirus, el mediador responsable de la
hipersecreción es una toxina conocida como NSP4 (Non Structural Protein 4), la cual actúa
específicamente aumentando el nivel de calcio intracelular que interviene en la activación de
los canales de cloro con el consiguiente efecto secretor.
Como ya se mencionó anteriormente la EDA es una problemática que afecta a adultos y niños.
En nuestro país la mayoría de los laboratorios de microbiología, tanto del sistema público como
privado, solo buscan la presencia de Salmonella spp., Shigella spp. y algunos virus como
Rotavirus, Adenovirus y Norovirus. Esto, sumado a que el diagnóstico etiológico no es
necesario en todas las situaciones clínicas, dificulta el conocimiento real de los principales
agentes de diarrea en nuestro medio.
Sin embargo, diversos trabajos realizados en nuestro país han reportado la presencia de
diferentes agentes de EDA en menores de 5 años de distintos medios socioeconómicos. Como
parte de los resultados, se ha identificado la presencia de rotavirus, adenovirus y norovirus,
representando un 13% de identificación de agentes virales en algunos casos, con un
predominio de rotavirus (14%) en relación con adenovirus (5%). Dentro de los agentes
bacterianos se ha identificado la presencia de patotipos de E. coli (atípica EPEC (aEPEC), típica
EPEC (tEPEC), ETEC, EAEC, STEC), Campylobacter (C. jejuni y C. coli), Shigella sp. y Salmonella
(Salmonella enterica subsp. enterica serovar Enteritidis, y Salmonella enterica subsp. enterica
serovar Typhimurium), Yersinia enterocolitica, en un 40% de los casos en uno de los informes.
Los serogrupos de aEPEC caracterizados fueron: O26, O28ac, O34, O103, O125, O165, O166,
O184, entre otros. Dentro de tEPEC se identificaron: O86 y O26, y dentro de STEC: O26 y O153.
En un 20% de los casos se detectó la presencia de 2 o más patógenos entéricos, por ejemplo,
aEPEC con rotavirus y de adenovirus con EAEC (8).
Entre los aislamientos de STEC obtenidos de casos con síndrome urémico hemolítico (SUH), se
han recuperado los serotipos O26:H11; O26:NM; O111:NM; O145:HNT, O157:H7. En estos
aislamientos se han encontrado cepas productoras de las toxinas stx1, stx2 y casos de co-
producción (9).
PATOGENIA
Diagnóstico:
Se denomina coprocultivo al cultivo de materia fecal con el objetivo de identificar patógenos
bacterianos causantes de diarrea. Esta parte del diagnóstico se enmarca en la fase analítica. No
se incluye en este estudio la búsqueda de C. difficile proveniente de diarreas asociadas al uso
de antibióticos el cual debe solicitarse específicamente. Para la detección de agentes virales,
debe solicitarse un estudio coprovirológico y para la detección de parásitos un
coproparasitario. Las muestras para coprocultivo deberán tomarse antes de la administración
de antimicrobianos. En general en los laboratorios de microbiología clínica, cuando se envía
una muestra de materia fecal para coprocultivo, se investiga rutinariamente la presencia de
Salmonella spp. y Shigella spp. En algunos laboratorios también se investiga Campylobacter
spp. Si se desea buscar otros agentes (ej. Yersinia spp.) se debe contactar con el microbiólogo
del laboratorio para conocer la capacidad de realizarlo allí o para derivarlo a un centro de
referencia o de investigación. Con el desarrollo de nuevas técnicas de diagnóstico basadas en
biología molecular, se han desarrollado diferentes paneles diagnósticos de diversas marcas
comerciales dentro de los que se encuentran los paneles de detección de múltiples agentes de
diarrea que permiten identificar, virus, bacterias y algunos parásitos en el mismo ensayo. Sin
embargo, este tipo de paneles son costosos, no están disponibles en todos los laboratorios y no
siempre tienen una relación favorable costo beneficio dado que como ya se mencionó, el
manejo es clínico, independientemente de la etiología. En el laboratorio se evalúa el aspecto
macroscópico de las heces en busca de presencia de sangre, mucus o pus, materia formada,
semisólida o líquida (10).
Tinción de Gram modificada: en aquellos casos que interese identificar Campylobacter puede
realizarse tinción de Gram con fucsina diluida en lugar de safranina en busca de formas
espiraladas o “gaviotas” (10).
Coprocultivo: Se utilizan medios sólidos que tienen por finalidad inhibir el desarrollo de
microbiota fecal, así como favorecer y distinguir el desarrollo de microorganismos patógenos.
Son los llamados medios selectivos y diferenciales como el agar Mac Conkey lactosa y agar
Salmonella-Shigella (SS) (medio especial con lactosa para aislamiento de Salmonella y Shigella).
Estos medios contienen sustancias inhibitorias (cristal violeta, sales biliares, etc.) y
habitualmente un indicador de pH que producirá un viraje de color si las colonias que
desarrollan degradan el carbohidrato que contiene el medio. Adicionalmente pueden utilizarse
medios de cultivo líquidos para el enriquecimiento selectivo de algunos agentes, como el caldo
tetrationato para la recuperación de especies de Salmonella. Estos últimos luego de una
incubación overnight a 35°C se deben aislar en los medios sólidos antes mencionados (10).
Identificación bacteriana: luego de una incubación overnight los cultivos se examinan en busca
de colonias sospechosas de Salmonella o Shigella y eventualmente Yersinia. Estas son colonias
lactosa negativas con o sin producción de ácido sulfhídrico en agar SS (colonias transparentes
en MCL o SS, en el caso de Salmonella también puede observarse un precipitado negro en el
centro de la colonia en agar SS). Se deben estudiar todos los morfotipos de colonias
sospechosas. Habitualmente se realiza un screening de las colonias sospechosas con pruebas
bioquímicas como TSI (Triple Sugar Iron) y LIA (Lysine Iron Agar) o TSI y fenilalanina. Si los
resultados de estas pruebas bioquímicas de screening son compatibles con bacterias de los
géneros Shigella, Salmonella y/o Yersinia se realiza la identificación completa (con método
manual ampliando el perfil bioquímico o método automatizado) y el estudio de la
susceptibilidad antibiótica (10).
Serotipificación: Los aislamientos identificados como Shigella sp. pueden aglutinarse con
antisueros para el antígeno somático (antígeno O) para la diferenciación de especies (Grupo A:
Shigella dysenteriae, Grupo B: Shigella flexneri, Grupo C: Shigella boydii, Grupo D: Shigella
sonneii). Shigella sonnei también puede diferenciarse fácilmente por las pruebas bioquímicas
dado que es la única especie dentro del género que posee la enzima ornitina decarboxilasa
(ODC) que se estudia con el medio MIO (movilidad-indol-ornitina). Los aislamientos
identificados como Salmonella sp. pueden aglutinarse con un suero polivalente contra el
antígeno somático O para confirmación de género. En nuestro país los aislamientos de
Salmonella sp. y Shigella sp. deben enviarse al Depto. de Laboratorios de Salud Pública (DLSP)
quien se encarga de la vigilancia epidemiológica. Adicionalmente los aislamientos de
Salmonella pueden enviarse a la Unidad Académica de Bacteriología y Virología quien también
realiza desde hace muchos años un relevamiento epidemiológico importante de las cepas de
Salmonella aisladas de humanos, pero también de fuente animal (10).
TRATAMIENTO
PREVENCIÓN
Teniendo en cuenta las altas tasas de morbilidad que presenta la diarrea aguda en la población,
los altos costos de atención institucional y la existencia de posibilidades reales de lograr un
control efectivo, las gastroenteritis deben ser consideradas prioritarias dentro de los programas
de salud.
Para ello existe una gran cantidad de medidas posibles, como facilitar el acceso a la asistencia
primaria de la salud y a la terapia de rehidratación oral, promover la lactancia materna y la
preparación adecuada de los alimentos por ejemplo para controlar la transmisión de STEC y
prevenir la infección, se debe asegurar una correcta y homogénea cocción de la carne ya que
hay microorganismos que se destruyen de este modo. Además, es importante que las
empresas que producen alimentos apliquen las buenas prácticas de manufactura y de higiene y
establecer puntos críticos de control durante toda la cadena de producción del alimento (11).
Por otro lado, se debe enseñar a la comunidad y al personal de salud el cumplimiento estricto
de las precauciones universales para el control de la diseminación de infecciones, como el
lavado de manos y los métodos de barrera (guantes y uso de túnica). Algo fundamental es
mejorar las condiciones sanitarias del medio ambiente, como la recolección de la basura,
saneamiento, suministro de agua potable intradomiciliaria (11).
Utilizar aguas recreacionales habilitadas y fomentar campañas de educación y prevención en
jardines maternales, jardines de infantes, escuelas primarias, secundarias y en
establecimientos donde se expongan animales (11).
Vacunas
En relación con la prevención específica, en el caso de rotavirus existen dos vacunas a virus
atenuados, de administración oral, disponibles (12):
El objetivo de estas vacunas es proteger frente a una enfermedad grave en los primeros meses
de vida. En Uruguay ambas vacunas están disponibles, pero no forman parte del Certificado
Esquema de Vacunación. Se recomienda administrar por vía oral antes de los 6 meses. Los
estudios pos-comercialización en los países industrializados en los que se vacuna
sistemáticamente frente al Rotavirus indican que puede ocurrir invaginación intestinal como
consecuencia de esta vacunación, pero el riesgo es bajo, de aproximadamente 1 a 2 casos por
100.000 niños vacunados.
DESARROLLO DE LOS PRINCIPALES AGENTES ETIOLÓGICOS DE DIARREA EN URUGUAY
E. coli es una enterobacteria de localización ubicua. Fue descrita por primera vez en 1885 por el
pediatra alemán Theodore von Escherich, quien la denominó Bacterium coli. Posteriormente, la
taxonomía le adjudicó el nombre de Escherichia coli, en honor a quién la descubrió (13).
E. coli es un bacilo Gram negativo, anaerobio facultativo con un metabolismo
oxidador/fermentador. En general es móvil por flagelos peritricos. Constituye el habitante
facultativo del intestino grueso más importante, tanto del hombre como de animales de sangre
caliente, es considerado parte de la microbiota y colabora en el mantenimiento de la fisiología
en el hospedador sano. E. coli es miembro de la familia Enterobacteriaceae, fisiológicamente es
un microorganismo versátil que se adapta a las características del hábitat, puede crecer en un
medio con glucosa como única fuente orgánica. Del mismo modo, puede crecer en presencia o
ausencia de O2, bajo condiciones anaeróbicas puede proliferar por fermentación, produciendo
una mezcla de ácidos y gas como productos finales. En este contexto, puede también utilizar
por medio de una respiración anaeróbica NO3, NO2 o fumarato como aceptores finales de
electrones mediante procesos respiratorios. Esta versatilidad de E. coli le confiere habilidad
para adaptarse al hábitat intestinal (anaeróbico) y extraintestinal (aeróbico o anaeróbico). Los
aislamientos se diferencian serológicamente por los antígenos somático (O), flagelar (H) y
capsular (K). Hasta el presente, se identificaron más de 174 antígenos O, 56 H y 80 K, con más
de 700 serotipos (basados en las combinaciones de los antígenos O, H y K), muchos de ellos
asociados con enfermedad humana. Se han descrito hasta el momento, 8 categorías distintas
(patotipos o patovares), los cuales están clasificados dentro de E. coli diarreogénico (DEC) o E.
coli extraintestinal (ExPEC). Los patotipos extraintestinales están formados por: E. coli
uropatogénico (UPEC) y E. coli asociado a meningitis neonatal (NMEC). Con el nombre de DEC
se denomina a un grupo heterogéneo de cepas que poseen distintos factores de virulencia y
distinta interacción con la mucosa intestinal del hospedador, causan diferentes síndromes
diarreicos y tienen distinta epidemiología. Las cepas DEC son causa importante de
morbimortalidad en los países en vías de desarrollo. Hasta el presente se reconocen seis
categorías o patotipos: E. coli enteropatógena (EPEC), E. coli enterotoxigénica (ETEC), E. coli
enteroinvasora (EIEC), E. coli shigatoxigénica (STEC), E. coli enteroagregativa (EAEC), E. coli
adherente difusa (ADEC) y E coli adherente invasora (AIEC) (13).
Las cepas de EPEC son la causa principal de diarrea en países en desarrollo, y pueden causar la
muerte de cerca de un millón de niños al año. También son en nuestro medio las bacterias más
frecuentemente asociadas con diarrea infantil. EPEC afecta especialmente a niños menores de
2 años, pero son capaces de afectar, con menos frecuencia, a niños mayores o adultos, y de
provocar brotes de enfermedad transmitida por alimentos (ETA) (14).
Diferentes estudios han demostrado que las cepas de EPEC pueden inducir abundante diarrea
secretora con moco, pero sin sangre, con pérdidas importantes de líquidos y electrolitos en las
heces. En las manifestaciones clínicas también pueden observarse vómitos y fiebre leve.
Después de pasar la barrera gástrica, las cepas EPEC se adhieren a la mucosa principalmente,
del intestino delgado. El proceso de colonización se divide en diferentes etapas. Inicialmente, la
colonización es superficial y no íntima, donde pueden participar fimbrias tipo IV (BFP, bundle
forming pilus), otras estructuras fimbriales y afimbriales y flagelos. Después de la adherencia
inicial, participa un T3SS (Type III Secretion System) que codifica varias proteínas efectoras
(intimina, Tir), cuyos efectos de señalización promueven alteraciones en el epitelio del
hospedador (Figura 2). La intimina es necesaria para la adherencia íntima de las bacterias a las
células epiteliales y para la desorganización del citoesqueleto. Es una proteína de membrana
externa, codificada por el gen eae de la isla de patogenicidad LEE (locus of enterocyte
effacement). La intimina se une a otra proteína codificada por EPEC, llamada Tir (translocated
intimin receptor), que es secretada y translocada mediante el T3SS al interior del enterocito.
EPEC, entonces, inyecta su propio receptor en las células de la mucosa intestinal para facilitar
su unión íntima.
Por último, existe una adherencia íntima que culmina con la lesión histopatológica
característica A/E (attaching/effacing). Morfológicamente, esta lesión incluye el borrado de las
vellosidades intestinales y la formación de una estructura en forma de pedestal, rica en actina
sobre la cual se adhieren las bacterias EPEC (Figura 2). La destrucción de las microvellosidades
y la reducción de la superficie de absorción provocan una secreción neta de agua y electrolitos,
sin invasión. Todos los genes que codifican para la intimina, Tir y T3SS, se encuentran
localizados en la isla de patogenicidad LEE (13).
En la actualidad, EPEC se divide en EPEC típico (EPECt) y EPEC atípico (EPECa). Las cepas EPECt
presentan un plásmido denominado factor de adherencia de EPEC (EAF, EPEC adherence factor)
que posee un gen que codifica para una proteína fimbrial denominada BFP (bundle-forming
pili), mencionada previamente. BFP es responsable del patrón característico de unión
denominado LA (localized adherence), sobre la superficie de las células HeLa/HEp-2, con
formación de microcolonias compactas en la superficie celular. Existen cepas denominadas
atípicas, EPECa, que no presentan EAF, pero presentan la isla de patogenicidad LEE y producen
un patrón modificado de LA, en el que se observa un número menor de bacterias sobre las
células. Los filamentos del BFP interconectan las bacterias EPEC para promover la adherencia
no íntima de EPEC a los enterocitos (13).
La infección por EPEC también puede conducir a una mala absorción de nutrientes dando lugar
al agravamiento de la desnutrición y la persistencia de la diarrea. La presencia de la lesión
característica en las células intestinales conocida como A/E se asocia no solo con la secreción
de fluidos sino también con el desequilibrio del sistema de enzimas digestivas, lo que conduce
a la mala absorción de nutrientes. Después de la infección por EPEC se ha observado edema,
infiltración de neutrófilos y reducción de la actividad enzimática en la mucosa intestinal (15).
El término de STEC hace referencia a una cepa de E. coli que ha adquirido la capacidad de
producir la toxina Shiga, mediante la transferencia del gen que la codifica (fago). Sin embargo,
no todas las cepas de STEC pueden infectar humanos, y solo un número de cepas son
responsables de enfermedad humana severa y se denominan E. coli enterohemorrágicas
(EHEC) (17).
E. coli productor de toxina Shiga (STEC) es considerado un patógeno emergente transmitido por
alimentos, asociado a casos esporádicos y brotes de diarrea, colitis hemorrágica y síndrome
urémico hemolítico (SUH).
El SUH es una entidad clínica definida por trombocitopenia, anemia hemolítica no inmune e
insuficiencia renal aguda, donde las lesiones subyacentes están mediadas por un proceso de
microangiopatía trombótica sistémica (9).
Fue descrito por primera vez en 1977 por Konowalchuk et al., quienes demostraron que cepas
de E. coli producían una toxina, que se denominó Verotoxina, debido al efecto citotóxico en
células Vero. Pocos años después se aislaron cepas de E. coli que producían un efecto citotóxico
en células HeLa, el cual podía ser neutralizado por un antisuero anti-toxina Shiga de Shigella
dysenteriae serotipo 1, por lo cual se la llamó Shiga-like toxin ó Shiga-toxin (Stx). En 1982, se
produjeron dos brotes de colitis hemorrágica en Michigan y Oregon (EEUU), causados por el
consumo de hamburguesas, identificando por primera vez el serotipo de E. coli O157:H7 como
patógeno humano. E. coli O157:H7 es el prototipo de más de 150 serotipos que comparten el
mismo potencial patogénico. Las cepas STEC asociadas a enfermedades severas en el hombre
pertenecen a la categoría de E. coli enterohemorrágica (EHEC). Por otra parte, es el serotipo
aislado más frecuentemente y al que se le atribuye la ocurrencia de la mayoría de los grandes
brotes (13).
La notificación del SUH no era obligatoria en Uruguay hasta el año 2008 que fue incorporado
para denunciar dentro de las 24 horas como brote o evento de salud pública de importancia
nacional (MSP). El primer aislamiento de STEC serotipo O157:H7 ocurrió en 2002 en una niña
con SUH del interior del país.
Los animales, especialmente los bovinos, son considerados el reservorio más importante de
STEC y el origen habitual de los brotes en el mundo (zoonosis). Los alimentos o subproductos
animales (carne mal cocida o manipulada, agua, leche contaminados con heces animales) son
los vehículos de transmisión al ser humano más frecuentes (18).
La información precisa sobre la distribución y características de las infecciones humanas por
STEC y sobre las variantes regionalmente prevalentes son de gran valor como guía para el
control de calidad de los alimentos.
La dosis infectante de STEC es reducida, de pocos cientos de gérmenes similar a Shigella spp., y
es frecuente la transmisión de persona a persona.
Los mecanismos de patogenicidad son similares a los de EPEC (Figura 2). La interacción de STEC
con los enterocitos está mediada por la intimina y el T3SS, descritos en EPEC. La unión de la
intimina con su receptor Tir contribuye en la fijación inicial de STEC a la célula, lo que produce
las lesiones A/E características (Figura 2). Al igual que en EPEC, los factores que participan en la
formación de las lesiones se encuentran codificados en la isla de patogenicidad LEE. Las cepas
de STEC presentan toxinas Stx que pueden ser Stx1 y/ó Stx2, inmunológicamente diferentes y
cada cepa puede presentar un tipo ó ambos. Stx2 está más asociado a los casos de SUH. El
ingreso a la célula y la distribución de la toxina hacia diferentes órganos son mediados por
distintos principales. Stx son toxinas AB, compuestas por una subunidad A monomérica y
enzimáticamente activa, unida a una subunidad B pentamérica responsable de la unión a Gb3
(glicoesfingolípido globotriaosilceramida). Puede ocurrir macropinocitosis donde ocurre la
entrada de Stx cuando el receptor a nivel de membrana Gb3 no es expresado por la célula,
como en el caso de los enterocitos. Este proceso ocurre independientemente de T3SS y de la
intimina, es un proceso estimulado por la reorganización de la actina mediado por la proteína P
que contribuye a la formación de microcolonias y a la adhesión a células epiteliales del colon.
Puede ocurrir transcitosis donde, mediante vesículas la toxina pasa de un espacio extracelular
a otro. Por este mecanismo se facilita la propagación sistémica de la toxina hacia las células
endoteliales que expresan Gb3, siendo el endotelio glomerular el que expresa los mayores
niveles. Le siguen en su orden las células endoteliales del intestino y cerebro. También puede
ocurrir endocitosis, donde se une la subunidad B de la toxina al receptor Gb3 y posteriormente,
mediante invaginación de la membrana celular, la toxina es introducida al citoplasma.
Posteriormente, la subunidad A cliva un residuo de adenina del ARN 28S de la subunidad
ribosomal 60S, inhibiendo así la traducción de proteínas y desencadenando las respuestas de
estrés que conllevan a la muerte celular (17).
Susceptibilidad antibiótica
En algún caso se ha detectado resistencia a ampicilina, pero en general las cepas se presentan
susceptibles a los antibióticos testados (14).
Es uno de los patotipos de E. coli más frecuentemente identificado en diarrea aguda. Presenta
amplia distribución mundial, y las infecciones que causa pueden ser sintomáticas y
asintomáticas. La infección por ETEC se conoce como diarrea del viajero (13).
Susceptibilidad antibiótica
Shigella
La infección por S. flexneri es un proceso que ocurre en diferentes etapas (Figura 4). Los bacilos
atraviesan el epitelio intestinal causando su propia internalización por parte de las células M
(no ingresan a través de la membrana apical de los enterocitos). Desde allí son translocados a
la mucosa intestinal, donde son capturados por los macrófagos. Las células M son células
especializadas que continuamente toman partículas del lumen y las translocan a la mucosa,
donde se dispara la respuesta inmune. Dentro de los macrófagos, Shigella spp. evade la
degradación induciendo un mecanismo similar a la apoptosis, que desencadena señales
proinflamatorias. Las bacterias libres invaden las células epiteliales desde la membrana
basolateral, se mueven en el citoplasma por polimerización de la actina y se desplazan a células
vecinas. Las señales proinflamatorias activan la respuesta inmune innata con células “natural
killers” y atracción de polimorfonucleares (PMN). El influjo de PMN desintegra el epitelio
facilitando la invasión de un mayor número de bacterias. Finalmente, los PMN fagocitan y
matan a las bacterias patógenas, contribuyendo a la resolución de la infección. Los factores que
determinan la patogenicidad de Shigella spp. están codificados tanto en el cromosoma
bacteriano como en un plásmido de virulencia de gran tamaño. Este plásmido contiene la
información genética necesaria para la síntesis de la maquinaria molecular requerida para la
invasión de tejidos y la supervivencia intracelular. El componente principal de esta maquinaria
es un sistema de secreción tipo III (T3SS), que posibilita la transferencia de diversas proteínas
efectoras desde su citoplasma a la célula eucariota, donde interfieren con diversos procesos
celulares del hospedero (19).
Mediante secuenciación y análisis de genomas (incluidos plásmidos de virulencia) de cepas de
Shigella se han identificado los eventos relacionados con la evolución de este género
bacteriano a partir de ancestros no patógenos de E. coli (Figura 5). Estos análisis demostraron
una dinámica de adquisición de genes mediante transferencia horizontal en las cepas de
Shigella, con la participación de numerosas secuencias de inserción y marcadores de rearreglos
genómicos, como las islas de patogenicidad, tanto a nivel del “cromosoma” como de los
plásmidos.
La presencia y distribución de las islas de patogenicidad de Shigella varían entre distintas cepas
y pueden contribuir a la diversidad de fenotipos de virulencia. Algunos de los genes contenidos
en estos elementos móviles codifican para una proteasa, SigA, y para una enterotoxina, ShET1,
que provocan acumulación de líquido en el modelo de asa ligada de conejo (19).
Figura 5. Eventos genéticos que contribuyeron a la evolución de Shigella spp. (Tomado de
Schroeder GN y Hilbi H) (19).
Susceptibilidad antibiótica
Salmonella
Las serovariedades de Salmonella al ingresar por vía oral deben atravesar la barrera ácida del
estómago. Si bien sobreviven poco a pH menor de 1.5, que es el pH normal gástrico, lo hacen
bien a pH 4 o mayor. A su vez poseen una respuesta adaptativa a la tolerancia ácida, que puede
promover la sobrevida a pH bajos. Una vez que abandonan el estómago, estos
microorganismos móviles, entran en el intestino delgado, donde interactúan con la pared
intestinal. Allí, deben atravesar la capa de mucus que recubre la pared intestinal y evadir los
productos secretorios del intestino, del páncreas y de la vesícula biliar, incluyendo enzimas
pancreáticas y sales biliares. Además, también deben eludir la acción de péptidos catiónicos
que poseen propiedades antimicrobianas. Estos péptidos son secretados por gránulos
contenidos en las células de Paneth, de las criptas del intestino delgado y representan una
importante segunda línea de defensa, ya que los mismos tienen por función permeabilizar las
membranas bacterianas. La inmunoglobulina A (IgA) secretoria y el mucus intestinal, juegan un
rol importante en la prevención de la penetración de la bacteria a los enterocitos que limitan la
pared intestinal. La próxima etapa en el proceso de la enfermedad, es la penetración del
epitelio intestinal (Figura 6). Con observaciones de microscopía electrónica, se reveló que las
serovariedades invasivas interactúan con la cripta de la microvellosidad de las células
epiteliales, de ese modo interrumpen el ribete en cepillo. Una vez que estas células son
penetradas, la bacteria es incluida en vacuolas dentro del citoplasma de la célula huésped. Las
cepas virulentas sobreviven, se multiplican dentro de estas vacuolas y eventualmente lisan sus
células hospedadoras diseminándose a otras partes del cuerpo. También despolarizan las
barreras epiteliales, afectando la integridad de la estrecha unión entre las células, lo cual tiene
como resultado la promoción de un daño citotóxico significativo de las células epiteliales. La
inducción de la síntesis de proteínas es necesaria para la invasión y está regulada por el
microambiente de la fase de crecimiento de las células epiteliales superficiales (bajo contenido
de oxígeno). Solo los microorganismos viables y metabólicamente activos pueden adherirse a
la superficie de las células huésped. La adherencia es seguida casi inmediatamente por la
internalización dentro de las células huésped (21).
Diversos genes se han identificado como fundamentales para que Salmonella pueda penetrar
en las células epiteliales. Se han reconocido genes que codifican fimbrias y proteínas
implicadas en la patogénesis. Los productos proteicos de muchos de estos genes guardan
similitudes con las proteínas presentes en los plásmidos de virulencia de Shigella spp. y de
Yersinia spp. Los genes de los factores de virulencia se localizan en islas de patogenicidad,
como por ejemplo los genes que codifican para T3SS. Las proteínas reguladoras que supervisan
la producción de múltiples proteínas también son cruciales en la patogénesis de Salmonella.
Ejemplos de estas son: phoP/phoQ, que regula la síntesis de fosfatasa ácida, una proteína
necesaria para la supervivencia del microorganismo dentro de los macrófagos. La resistencia a
proteínas catiónicas antimicrobianas y al pH ácido, junto con otros factores, son indispensables
para la invasión de las células epiteliales (22).
Fiebre tifoidea
S. enterica serovar Typhi (menos frecuentemente otros serovares) ocasiona una infección
sistémica/invasivas conocidas como fiebre tifoidea o paratifoidea, respectivamente. En el
intestino delgado, se une a las células de la mucosa y posteriormente las penetra. Las células
M, células epiteliales especializadas que revisten las placas de Peyer, probablemente son el
punto de entrada de la bacteria y facilitan su traslado hacia el tejido linfoide. Tras la invasión,
los microorganismos penetran en los folículos linfoides y luego en el sistema de drenaje
mesentérico; algunos migran hacia las células reticuloendoteliales del hígado y el bazo. S.
enterica serovar Typhi demuestra habilidad para subsistir y replicarse dentro de las células
mononucleares fagocíticas de los folículos linfoides, así como en el hígado y el bazo. Los casos
por este serovar son infrecuentes en nuestro país, reportándose muy pocos aislamientos a lo
largo de los años tanto en niños como en adultos (21,23).
Susceptibilidad antibiótica
Campylobacter
Campylobacter spp., es una bacteria patógena que afecta al hombre, causando diarrea y otras
enfermedades como septicemia, meningitis o complicaciones, como artritis reactivas y el
Síndrome de Guillian-Barré (GBS) (25). Los factores de virulencia que más se han relacionado
con patogenicidad son la motilidad por la presencia de flagelos, la capacidad de adherencia e
invasión a la célula eucariotas y la producción de citotoxinas (26). Los flagelos son necesarios
para la colonización del intestino delgado, ya que les permite llegar al colon. Se cree que la
capacidad de este patógeno para alcanzar el tracto intestinal es debida en parte a su
resistencia al ácido gástrico y sales biliares. La invasión provoca inflamación celular y cuando es
acompañada de la producción de citotoxinas, produce una disminución importante en la
capacidad de absorción del intestino, provocando el principal síntoma: la diarrea (27).
Otro factor de virulencia importante es el lipopolisacárido (LPS), este factor de virulencia tiene
actividad endotóxica típica, como la presente en los LPS de otras enterobacterias. La estructura
del antígeno “O” del LPS contiene ácido siálico, semejante a la que se observa en los
gangliósidos humanos. Su presencia en las cepas aisladas de pacientes con síndrome de
Guillain-Barré (SGB) sugiere un papel de Campylobacter en la patogenia de esta enfermedad.
Es así como la mayoría de los pacientes que desarrollan el SGB después de una enteritis por C.
jejuni lo desarrollan debido a la producción de anticuerpos IgG que reaccionan con los
gangliósidos GM1, GD1a, and GQ1b (26).
Un factor de virulencia de gran importancia es la capacidad de producción de citotoxinas de
distensión (CDT). La CDT, está compuesta por tres subunidades codificadas por los genes cdtA,
cdtB y cdtC, que provoca en las células eucariotas la detención en fase G2/M del ciclo celular,
evitando que estas entren en mitosis, y en consecuencia conduce a la muerte celular. Se han
caracterizado genes para adherencia y colonización (flaA, cadF, racR, dnaJ), invasión (virB11,
ciaB y pldA), y genes involucrados en la expresión de los “mimics” de gangliosidos en el
síndrome de Guillian-Barré (28).
Susceptibilidad antibiótica
Hasta el momento, los aislamientos de Campylobacter que se han identificado en nuestro país
no presentan resistencia a los antibióticos utilizados en el tratamiento de EDA (29).
Rotavirus
Rotavirus son virus desnudos que pertenecen a la familia Sedoreoviridae. Los rotavirus poseen
un especial tropismo por las células intestinales, siendo el agente más frecuente en Uruguay de
gastroenteritis infantil. El nombre de rotavirus deriva de la palabra en latín “rota” que significa
“rueda”, refiriéndose a la forma característica de este virus que se observa en las micrografías
electrónicas. El género rotavirus a su vez, incluye varias especies que se diferencian por la
principal proteína que compone la cápside: VP6. Los virus de los grupos A, B y C infectan
humanos, siendo el grupo A los agentes más frecuentemente asociados a diarrea en niños
menores de 5 años (30).
Son virus que carecen de envoltura, compuestos de una cápside proteica de morfología
icosaédrica, conteniendo en su interior de 10 a 12 segmentos de ARN bicatenario (Figura 7).
Poseen un tamaño de aproximadamente 60 a 80 nm de diámetro. La cápside está formada por
tres capas proteicas concéntricas: la capa interna, denominada core, constituida por 60
dímeros de proteína VP2 y que contiene en su interior el genoma viral y las proteínas VP1 y
VP3 involucradas en la replicación viral; la capa intermedia conformada por VP6, proteína
responsable de la integridad estructural del virus; y la capa externa que se compone de
trímeros de glicoproteínas VP7. A su vez, desde esta última capa, se extienden 60 espículas,
constituidas por la proteína VP4, que interactúan con las moléculas de VP7 y VP6, y participan
en la adhesión del virus a la célula (31).
El virus ingresa al organismo mediante el tracto digestivo (ingesta de partículas virales), donde
el entorno ácido del mismo permitirá la destrucción proteolítica de la cápside externa, y se
clivan parte de las espículas de VP4. De este modo, las partículas virales se activan para la
infección, produciendo partículas subvíricas intermedias/infecciosas (PSVI). La replicación vírica
se produce luego de la adsorción de las PSVI en las células epiteliales cilíndricas del intestino
delgado. La infección por rotavirus impide la correcta absorción de agua intestinal, provocando
una diarrea de tipo secretora/osmótica, mediante la enterotoxina NSP4. NSP4 induce el
aumento de calcio intracelular, aumentando su concentración en el enterocito (ocurre salida de
cloro dependiente de calcio) y alterando el citoesqueleto y las uniones estrechas celulares,
ocasionando pérdida de agua hacia el lumen. La pérdida de líquidos y electrolíticos puede
llevar a una deshidratación grave e incluso la muerte, además de que la propia diarrea
contribuye a la diseminación del virus. La proteína VP4 de la cápside externa se une a las
glicoproteínas que contienen ácido siálico de las células epiteliales intestinales, entre las que se
encuentran las integrinas. La endocitosis mediada por receptor, permite el ingreso del virión a
la célula. Una vez dentro, la PSVI desprende la cápside interna, liberando en el citoplasma el
genoma y las enzimas y proteínas participantes del proceso de transcripción, como VP1 que es
la polimerasa, y NSP2 como pieza central de la maquinaria replicativa del virus; para dar inicio a
la producción de ARNm viral. Luego de sufrir modificaciones, el ARNm abandona el núcleo
celular y se traduce, conformando las proteínas necesarias para el nuevo virión, las cuales se
unirán con los segmentos de ARN formando nuevos centros víricos replicando el ARN
bicatenario. De esta forma, ocurre el ensamblaje del nuevo virión, el cual adquiere las
proteínas de la cápside externa después de penetrar por gemación al interior del RE. El virus
ensamblado abandona la célula por lisis celular (31).
Adenovirus
Los adenovirus son virus desnudos que pertenecen a la familia Adenoviridae, la cual posee
especies infecciosas en humanos y animales. La familia se subdivide en varios géneros, donde
los adenovirus (serotipos) que infectan humanos se ubican en el género Mastadenovirus
(especies A, B, C, D, E, entre otras). Las especies virales presentan gran variabilidad genética y
se han identificado diversos serotipos relacionados a infecciones. Su patogenia también es
variable, pudiendo causar infecciones de las vías respiratorias, faringoconjuntivitis, cistitis
hemorrágica y gastroenteritis, siendo las especies A, F y G las asociadas con gastroenteritis
(32).
El tamaño de los adenovirus varía entre 70 a 90 nm. Su cápside está conformada por 240 a 252
capsómeros, de morfología deltaicosaédrica y sin envoltura (Figura 8). El hexón, el pentón y la
fibra son los componentes principales de la cápside (33).
Figura 8. Imagen esquemática de adenovirus (Tomado de Coughlan L) (34).
Posee 12 pentonas localizadas en cada uno de los vértices conformadas por una base pentón y
una fibra, siendo ambas estructuras tóxicas para las células. La fibra contiene las proteínas de
adherencia vírica, participando en la fijación del virus a la célula, al interactuar con receptores
adenovirus Coxsackie (receptor compartido con los virus del mismo nombre), y algunos
adenovirus pueden interactuar con receptores celulares del tipo MHCI. En el interior de la
cápside se encuentra el genoma vírico, compuesto por una molécula bicatenaria lineal de ADN
no segmentado con una proteína terminal (34).
La transmisión del virus es variable, puede ser por vía respiratoria (gotas de Flugge), por vía
fecal-oral o autoinoculación por fómites o manos contaminadas. Al ser un virus desnudo,
presentan resistencia a la inactivación a temperatura ambiente, y a la acción de solventes
orgánicos, pero son susceptibles a hipoclorito de sodio al 1%, entre otros. Estos virus infectan
inicialmente células epiteliales de la bucofaringe, tracto respiratorio y digestivo. Se caracterizan
por formar una inclusión intranuclear central densa, formada por ADN y proteínas víricas, en el
interior de la célula epitelial infectada. Una vez el virus se une al receptor celular y se produce
el contacto de la base del pentón con las integrinas celulares ocurre la internalización del
virión. En el citoplasma, el virus pierde su cápside y transporta el genoma hacia el núcleo
mediante microtúbulos. Allí tiene lugar la replicación del ADN y la transcripción. El egreso del
adenovirus se produce vía lisis celular (32).
Los adenovirus se caracterizan por su capacidad infectiva lítica y de inhibir la expresión del
genoma de la célula hospedadora. A su vez, estimulan una abundante síntesis de proteínas
virales. Éstas se acumulan en el interior celular en forma de cuerpos de inclusión. Las 3
estructuras principales de la cápside, hexones, pentonas y fibras son los principales factores
antigénicos. Los adenovirus se asocian a un 3-15% de las gastroenteritis virales, siendo el
segundo agente viral más importante luego de Rotavirus. Producen una diarrea de tipo acuosa,
no sanguinolenta, y sin leucocitos, pudiendo presentar una duración de 10 días. Puede asociar
fiebre, vómitos y dolor abdominal. Los serotipos gastrointestinales raramente ocasionan
infecciones respiratorias concomitantes (32,34).
Norovirus
Son virus pertenecientes a la familia Caliciviridae. El virus de Norwalk, llamado así por el brote
de gastroenteritis aguda en dicha localidad, es el principal agente. Poseen una distribución
mundial, siendo agentes causantes de diarrea en niños menores de 5 años, y una de las
principales etiologías de brotes virales de origen alimentario en la población general. El tamaño
de los norovirus varía entre 27 a 32 nm. Poseen una cápside desnuda de morfología
redondeada, con un perfil irregular, conformada por 90 dímeros de proteína VP1. Su genoma
es una cadena única de ARN de polaridad positiva, no segmentado (Figura 9). Poseen proteínas
no estructurales que se describen desde NS1 a NS7, que participan tanto en el proceso de
unión a la célula hospedera, como en el de replicación. Una particularidad del virus de Norwalk
es que no puede ser cultivado en cultivos celulares (35,36).
TOXIINFECCIÓN ALIMENTARIA
Si bien el tratamiento con antibióticos no está indicado como rutina en el paciente con diarrea
como se ha comentado previamente, el tratamiento antibiótico instituido por otras causas
(infección respiratoria, urogenital, postquirúrgica, etc.) puede dar lugar a alteración de la
microbiota intestinal e instalación de diarrea de severidad variable por Clostridioides difficile
(41). La infección por C. difficile es una de las principales infecciones asociadas a los cuidados
de la salud especialmente en el adulto mayor con comorbilidades, aumentando la
morbimortalidad de los pacientes, los días de hospitalización y los costos derivados de la
asistencia. El uso de clindamicina, fluoroquinolonas, cefalosporinas y otros antibióticos han
sido asociados a la ocurrencia de esta enfermedad; factores de riesgo adicionales son: el uso
de inhibidores de la bomba de protones, cirugía del tracto gastrointestinal, patología intestinal
subyacente, inmunodepresión entre otros. C. difficile es un bacilo Gram positivo, esporulado,
anaerobio estricto. La formación de esporas le permite a la bacteria sobrevivir en presencia de
oxígeno lo cual contribuye a la transmisión en el ambiente hospitalario. La patogénesis de la
diarrea tiene que ver con la germinación de las esporas y la producción de toxinas,
principalmente toxina A y toxina B (TcdA y TcdB). Las toxinas ingresan por endocitosis al citosol
de las células epiteliales del colon causando disrupción del citoesqueleto, disociación de las
uniones intercelulares, disregulación de la secreción y eventualmente necrosis celular lo que
lleva a la pérdida de la membrana intestinal con la consiguiente exposición a los
microorganismos intestinales y la activación de la respuesta inflamatoria (42). La transmisión
de C. difficile dentro del hospital ocurre por vía fecal-oral de persona a persona o a través del
ambiente contaminado pudiendo originar brotes. Las manos del personal y la contaminación
ambiental con esporas de C. difficile son las principales formas de transmisión dentro del
hospital. El alcohol 70% no es esporicida por lo cual la higiene de manos con alcohol no es
adecuada en estas circunstancias, el lavado de manos debe realizarse con agua y jabón y la
desinfección del ambiente con compuestos clorados a la concentración adecuada con el fin de
eliminar las esporas. Por ello en los pacientes con diarrea por C. difficile deben establecerse
precauciones de contacto con las particularidades recién mencionadas en cuanto a la higiene
por tratarse de un microorganismo con capacidad de esporular. El diagnóstico microbiológico
presenta algunas dificultades. Un porcentaje variable de la población porta C. difficile en su
intestino lo cual dificulta la interpretación de los resultados microbiológicos. La otra dificultad
es que es una bacteria anaerobia estricta, pero además el solo aislamiento de la bacteria no es
suficiente ya que debe demostrarse la producción de toxinas. Es así que el cultivo toxigénico es
el gold standard, pero, por su complejidad, es reservado para laboratorios de referencia. En
general se buscan las toxinas por enzimoinmunoanálisis (EIA) o los genes que codifican para
ellas por PCR. En el caso que se busquen las toxinas por EIA esto debe ser precedido de un
ensayo de mayor sensibilidad como es la detección de la enzima glutamato deshidrogenasa
(GDH) presenta en todas las cepas de C. difficile (toxigénicas y no toxigénicas). Existen
numerosos algoritmos que combinan estas técnicas de diversa manera. Cada laboratorio debe
establecer cuál algoritmo se ajusta mejor a la población asistida y a sus capacidades. El
tratamiento incluye suspender el uso de antimicrobianos siempre que sea posible, en algunos
casos está sola medida puede llevar a la resolución de la enfermedad. En otros casos será
necesario el tratamiento antibiótico con vancomicina o metronidazol de acuerdo con la
severidad de la enfermedad (43). En pacientes tratados con antibióticos, así como en
pacientes portadores de VIH, los gérmenes responsables de los cuadros vistos anteriormente
pueden tener el mismo origen que en las situaciones previas, o pueden ser de transmisión
sexual o de fuente endógena (44).
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