Artes sonoras en clínica de dolor
Artes sonoras en clínica de dolor
ÍNDICE DE CONTENIDOS
[ 2 ] Inmersión
[ 20 ] II. ¿La escucha rota?: significados del dolor crónico a partir de paisajes sonoros, los
protocolos de Ultra-red y la Deep Listening | Protocolo de investigación para el Instituto
Mexicano del Seguro Social (IMSS)
[ 106 ] com[PARTIR]
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DOSIS DE ESCUCHA
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INMERSIÓN
VIBRAR
Así como es imposible escapar de las vibraciones y del sonido, también estamos indefensos
ante el dolor y el cáncer. Todo movimiento produce vibración, y todo lo que habita al mundo es
potencialmente cancerígeno y doloroso. Pascal Quignard nos dice que escuchar es obedecer, y que
no tenemos párpados en los oídos. El cáncer y el dolor son amos de nuestros cuerpos una vez que
nos poseen, y tampoco hay párpados que les detengan. Desconcierta que amor y amo, en castellano,
se diferencien tan solo por una consonante. Este escrito hace exploraciones interdisciplinarias en
torno a las coincidencias-consonancias entre las vibraciones-sonidos, el cáncer, el dolor y la espera.
Es curioso lo que sucede ahora que me lees. Hay una vibración-sonido fantasmal que te
habita, quizá dentro de tu cabeza. Aquí estamos dos entidades, pero sólo hay una voz, tal y como lo
afirmó Murray Schafer acerca de dos objetos que chocan, pero cuyo impacto produce sólo un
sonido: atentados a la racionalidad a partir de la escucha. ¿Con cuál de los registros sensibles es que
ahora tú y yo nos escuchamos? ¿Imaginas mi voz? ¿La dotas de un nuevo acento? ¿O es que yo
paso a través de ti, y me adjudicas todas las cualidades de tu voz: acento, ritmo, entonaciones? Me
muevo en tu interior, pero yo no sé de ti: me has transducido. Sólo me resta la esperanza de no
desvanecerme, pero como afirma Pauline Oliveros, todo sonido desaparece, y a la vez, quienes
escuchamos, desaparecemos también.
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cúmulo de orificios chocando entre sí, produciendo vibraciones potencialmente audibles. Redundo:
toda vibración es movimiento, e-moción.
¿De qué va todo este delirio? Es una pregunta válida. Comparto algunas intuiciones que me
llevaron a estos caminos que tu escucha está por recorrer, aunque a veces quisiera escribir textos
que sólo leyesen lxs sordxs.
II
LÍMITES
Este trabajo presenta un proceso de transformación a partir de la escucha. Cabe preguntarse a qué
escucha me refiero, pues el fenómeno se aborda desde múltiples disciplinas. Para este caso, la
escucha se considera como una tejedora y reveladora de poéticas múltiples; esto es, la escucha
orientada artísticamente.
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inquietudes sonoras. Se revela, entonces, que la música es una porción muy pequeña de todo lo que
escuchamos, y Russolo invita a expandir dicha reducción. Por otro lado, John Cage introduce la
aleatoriedad en sus procesos de composición, ya sea en sus propuestas con piano preparado, o bien,
estableciendo a la duración como un campo de eventos emergentes irrepetibles e incontrolables,
cuyas ideas se materializan en 4’33” (1952). Aunque Russolo ya invitaba a recorrer las ciudades
con los oídos más abiertos que con los ojos, en su Arte de los ruidos (1913), Cage desarrolla todo
un sistema filosófico a partir de la escucha, no sólo como un proceso receptor de lo artístico que
alberga a los sonidos, sino como una entidad por sí misma creadora. De ahí que la ideas de Cage
sean una suerte de giro copernicano para el ámbito musical, pues desmiente que en los sonidos o en
la música existan cualidades emocionales por sí mismas, adjudicando éstas a los procesos de quien
escucha. Por lo tanto, cuando escuchamos una obra, somos nosotrxs quienes ponemos las
emociones y sentimientos en la música, es decir, somos en quienes se revela la poética de una
estimulación sonora.
Desde otro lugar, pero también atentando contra el reduccionismo de la música, surgen las
ideas de Murray Schafer en torno al paisaje sonoro. Él encuentra en la interacción sonora entre
Naturaleza, humanidad y tecnología, nuevas posibilidades de tejer experiencia poéticas. Sin
embargo, Schafer coloca a la escucha también como una posibilidad política, en tanto resistencia a
los crecientes fenómenos de polución sonora, producidos por la expansión de las máquinas. Sus
ideas producen una tendencia prescriptiva, al definir un ambiente sonoro malo –lo-fi, o con mayor
saturación y menor inteligibilidad–, y otro bueno –hi-fi, o con menor saturación y mayor
inteligibilidad–. Por último, el máximo deseo de Schafer era la interacción entre disciplinas diversas
para luchar contra las pésimas decisiones en el diseño sonoro urbano, así como para convertir a las
personas en seres auralmente conscientes que, en su anhelo, traería una mejor sociedad.
Muchas otras personas se han involucrado en la expansión de la música, incluso antes del
siglo XX, pero este lugar no es suficiente para mencionar y describir a muchxs más. Lo anterior fue
sólo para ofrecer un breve panorama en torno a la génesis de lo que actualmente conocemos como
artes sonoras, eje conceptual y articulador de las experiencias que presento.
Dick Higgins, a mediados de los 60’s, postula una dialéctica entre los lenguajes artísticos, a
la cual nombra intermedia. Dicho concepto pretende borrar los límites entre las artes, a partir de la
premisa básica que entiende al arte como una forma de comunicación; cobijado por estos diálogos
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es que nace el arte sonoro. Esta nueva forma de lo artístico –aunque hay exploraciones que se hallan
incluso en algunos poemas de Sor Juana, tal y como lo investigó Miguel Molina Alarcón–, es un
limbo que coquetea con todas las artes, e incluso con las ciencias y con otras formas del saber. En
este sentido, el arte sonoro, a quien prefiero llamar en su forma femenina plural dada su diversidad,
se produce desde formatos intermediales, idea promovida con fuerza por Manuel Rocha Iturbide.
III
La escucha es una forma de conocer el mundo. Artistas y pensadores actuales la han propuesto para
responder a las imaginaciones más diversas. Jacques Attali, en Ruidos: ensayo sobre la economía
política de la música (1977), propone que la música predice a los sistemas político-económicos que
están por venir, además de señalar las funciones aberrantes de los ruidos del poder: hacer olvidar,
hacer creer, hacer callar. Pascal Quignard también señala los vínculos de la música con el abuso del
poder y el holocausto en El odio a la música (1996), mientras que en Butes (2008), coloca a la
exploración musical como una forma de entender a la sociedad. Los artículos académicos de
Hildegard Westerkamp, colocan a la escucha como un mecanismo de resistencia frente a las
exigencias neoliberales y del capitalismo, de donde se concluye que la destrucción del tejido social
obedece a una situación de ensordecimiento generalizado. Reitero que hay muchos textos que
actualmente se concentran en explorar al mundo desde la escucha, pues ésta permite conocer
elementos fenomenológicos que escapan a los otros registros sensibles; lamento no hacer más
espacio para comentar otros esfuerzos. Ahora bien, la propuesta que presento se orienta hacia
explorar la escucha como un proceso de sanación colectiva.
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rituales de expulsión demoniaca, son ejemplos de cómo la sanación siempre se recarga sobre algún
componente sonoro: las palabras consuelan, la música tranquiliza, el ruido anestesia, el silencio
convoca a los fantasmas del inconsciente, el cuerpo suena diferente cuando enferma, nuestra voz se
transforma debido a infecciones, la ansiedad aumenta en zonas que presentan alta cantidad de
frecuencias subsónicas o ultrasónicas. El sonido es una presencia de efectos diversos, pues tiene la
capacidad de construir/ destruir, aliviar/ enfermar, consolar/ torturar, sin que podamos escapar de su
presencia. En lo que estás por leer, el sonido se utilizó como un paliativo, en tanto terapia
complementaria, dentro de la Clínica del Dolor y Cuidados Paliativos del Hospital de Oncología del
Centro Médico Nacional (CMN) «Siglo XXI», ubicada en la Ciudad de México.
El dolor, como el sonido, son experiencias ambiguas. El primero es una presencia también
fantasmal, y que no responde con claridad a cuál es su función en sí. El dolor es una percepción, y
en tanto tal, se construye en torno a una dialéctica entre lo biológico, lo psíquico y lo cultural.
Aunque el dolor es un mecanismo para preservar nuestra vida, tiene la posibilidad de convertirse en
un torturador. De esto, el ejemplo más contundente y extremo es el dolor crónico, pues hasta la
fecha no es claro el por qué de su surgimiento, y ni siquiera existen los métodos para evaluarlo,
prevenirlo, o tratarlo de formas satisfactorias. La gente que vive bajo la pulsación de la cronicidad
del dolor, se envuelve en un silenciamiento producido, a su vez, por una presencia silenciosa e
invisible que le invade. Tales dimensiones del dolor, metafóricamente, apuntan a una entidad en el
cuerpo que desobedece, que enloqueció, y que tiende a percibir todo estímulo como amenaza.
En el caso de esta experiencia, se trabajó con personas cuyo padecimiento principal era el
cáncer. Esta entidad, junto con el dolor, producen una devastación de la mayor parte de la vida de
quienes son aprisionadxs por sus redes. Todo lo que hay en el mundo es potencialmente
cancerígeno. El cáncer es una entidad que desobedece al cuerpo, una forma que se halla entre lo
vivo y lo muerto y que, como los cangrejos –de donde proviene su derivación latina–, tiene la
capacidad de regenerarse si no se le extermina con contundencia. El cáncer es, en cierto sentido,
una ventana a la inmortalidad. Es un símbolo de la reproducción de lo maligno, de la barbarie, de la
individualidad: el cáncer es el mejor exponente de las políticas neoliberales y del capitalismo. Es
una desobediencia mal encaminada hacia la destrucción del cuerpo que habita. Sin embargo, hay
otras entidades que le oponen resistencia, por ejemplo el sistema inmunológico, que nos ofrecen
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atisbos de esperanza no sólo para las personas que viven afectadas por él, sino también para
practicar nuevas formas de resistencia civil contra los ascensos de la ultra-derecha.
IV
ESPERA
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Ahora, es necesario describir la estructura de este trabajo. Lo que presento no es, en sentido
estricto, un ensayo, sino una suerte de monográfico compuesto por protocolos que terminaron por
agrietarse. Aunque un resquebrajamiento suele apelar a la tragedia, en esta experiencia es todo lo
contrario, pues eso fue el espíritu que permitió desbordar cualquier planeación. A pesar de las
grietas, el trabajo mantiene como eje principal a la escucha y a las personas que transitan la clínica.
Lo que busco es, entonces, que se aprecien las diferencias entre los momentos de la presentación de
un mismo proyecto, y cómo se torna poco a poco en una experimentación de resultados poéticos
muy potentes e inesperados.
Este trabajo presenta cinco apartados que son, a su vez, cinco momentos que se transfiguran
en el tiempo. Así como la escucha se transforma, cada uno de los momentos presenta un lenguaje y
formatos distintos. En el primero, comparto el primer boceto de la experiencia, y que fue
seleccionado por la Secretaría de Cultura de la Ciudad de México para su apoyo y realización. Es un
protocolo más apegado al planteamiento de una experiencia artística interdisciplinaria, y basada en
investigaciones del mismo corte; ya será de cada lector apreciar los aciertos y omisiones de ese
primer momento.
Antes de continuar, he de mencionar un error que cometí. Hace algunos años había trabajado
la atención psicológica de personas que padecían dolor miofascial y pensé, erróneamente, que la
Clínica del Dolor en el CMN «Siglo XXI», atendía sólo a personas con padecimiento similares. Mi
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sorpresa fue, al involucrarme con la población, que me hallaba frente a personas con cáncer. Esta
impresión fue demoledora, y por un momento me sentí incapaz de convivir con algo de tanta
potencia. Sin embargo, como podrán leer más adelante, ese error hizo que buscara con mayor
ahínco formas de producir un alivio, así como obligarme a pensar más desde el cuidado de lxs otrxs
y de la fragilidad. Dichas nociones son indisolubles de los ejes conceptuales que acompañaron todas
las exploraciones artísticas que puse en juego.
El tercer apartado es la bitácora que inicié una vez que comenzó el proyecto. Esta es la parte
medular del trabajo, pues es lo que evidencia todos los procesos de transformación producidos por
la escucha. En ella, eclosionan toda un suerte de situaciones afectivas, y que dan cuenta de mi
posición como artista frente a las acciones que se produjeron. Es difícil resumirla, pero me parece
una especie de dramaturgia plagada de aciertos, omisiones, contradicciones, en fin, es un reflejo de
la transformación de mi condición como artista. El deseo por el borramiento de la autoría, el
entendimiento de la sala de espera como un escenario en donde ocurría una performance sonora
dialógica, el enfrentamiento a un público no preparado para presenciar una experiencia artística, me
hicieron comprender de mejor modo lo que quiere decir el aproximar el arte cada vez más a los
procesos de la vida, tal y como lo postulaban personajes como John Cage.
Al contrastar la bitácora con los dos apartados anteriores, surgen dudas y posibles críticas a
la labor realizada. Eso no me parece problemático, sino que es un señalamiento de la potencia que
tienen las artes sonoras como productoras de experiencias comunitarias trascendentales. Dada la
juventud de tales artes, sus campos de acción social se han explorado muy poco. En este sentido, la
experiencia es por momentos desconcertante, pues no se sabe qué parte es la artística, y cuál es la
comunitaria. Para resolver esa inquietud, apelo a mi idea más profunda en torno a que todo es arte.
De ahí se desprende el típico cuestionamiento sobre si algo es todo, entonces es nada. No cabe esa
señalización ante un argumento tan simple como todo es arte, es decir, no existe su exclusión, sino
la inclusión llevada al límite. Ejemplifico. Al estar en la sala y correr los protocolos, consideraba
que se entraba en una dimensión alternativa del espacio-tiempo, pues se daba un embarque hacia
una zona de imprecisión en los resultados; la sala de espera es un espacio que se encuentra al límite,
pues hay gente molesta, angustiada, es decir, indispuesta para realizar alguna acción artística
dialógica. Todo lo que ocurría una vez que iniciaba, lo consideré una obra sonora. Los silencios, las
palabras, las molestias, los abandonos, las quejas, la negación a participar, los dibujos, las
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compartencias, los sonidos de la televisión. Me encontré, por vez primera, ante la confección de una
experiencia que rayaba en la incertidumbre, el azar y la indeterminación totales, todas las
características de los postulados de la música experimental. ¿Qué era esta obra? ¿Arte-acción?
¿Técnicas de relajación? ¿Musicoterapia? ¿«Práctica social», tal y como la nombra Pablo Helguera?
No obstante tales tribulaciones, en mi interior había el regocijo de por fin producir una obra
no representacional, sino presentacional, si es que la palabra existe. Una obra donde no quedaban
restos tangibles, sino que sólo eran viento vuelto palabras, o vibraciones-sonidos, o canciones. Las
personas dedicadas al arte me preguntaban dónde estaba la obra, o bien, deseaban asistir a
presenciar la acción, a lo que yo respondía que ésta sólo era ponerse a la escucha; por otro lado, las
personas de psicología, o de ciencias sociales, me preguntaban en dónde estaba la intervención
clínica. Limbo, es la palabra que más aparecía en mis respuestas. Limbo entre lo artístico y lo
clínico, lo vivo y lo muerto, la espera y la llegada, el silencio y el sonido, la palabra y el balbuceo,
lo consciente y lo inconsciente, la escucha y la sordera.
El cuarto y quinto apartados son recomendaciones para replicar la experiencia, así como los
ejercicios que hice a lo largo del proyecto, respectivamente. Su intención no es otra sino invitar a
que se realicen experiencias similares, así como a la remezcla de mi propuesta. No sólo hay que
pensarlo en una sala de espera de hospital, sino en cualquier espacio en donde la vulnerabilidad esté
a flor de piel. A propósito, el tejido auditivo se considera un tejido tisular que, dado su grado
evolutivo, tuvo que protegerse por medio de las orejas. Toda la estructura interna del oído es una
piel, de tal sensibilidad, que tuvo que cubrirse de lo externo. Bajo este argumento, tales apartados
son una suerte de recomendaciones para generar otros mantos audibles, otros paliativos.
Por último, en com[PARTIR] reflexiono en torno a los alcances y limitaciones de todo este
proyecto y es, de cierto modo, una despedida.
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LA ESCUCHA ROTA
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ANTECEDENTES
Por lo regular, son las artes visuales o las artes escénicas quienes suelen ocupar el centro de
los trabajos comunitarios. Sin embargo, mi aproximación la propongo desde las artes sonoras y las
artes de la escucha. Como lo diría Murray Schafer, la gente suele colgar en algún sitio especial y
visible los dibujos que elaboran sus hijxs, mas no prestan atención a los sonidos que ellxs crean o
imaginan, y menos aún a aquéllos cuya producción no sigue las lógicas del canon musical
tradicional o de la articulación lingüística.
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Desde mi perspectiva, y gracias al trabajo que recientemente realicé en Colombia con Mapa
Teatro durante Experimenta/ Sur VI, caí en cuenta que, así como la creación artística ha de apelar a
trastocar los límites entre disciplinas, también ha de invitar a lxs artistas a aproximarse con quienes
viven experiencia vitales límites, no como inspiración para la producción de representaciones, sino
para establecer presentaciones, tejidos, vinculaciones.
Años atrás en mi vida, cuando me dedicaba con mayor ahínco al campo de la psicología
clínica, tuve la oportunidad de atender a personas con dolor cónico en la Clínica del Dolor del
Hospital «20 de Noviembre» (ISSSTE). Es dicha experiencia quien me trae, hoy, a reflexionar sobre
la dimensión sonora de lo doloroso: escuchar los sueños de quienes viven con dolor, así como las
representaciones verbales y gráficas de éste, o bien, el alivio que es posible producir a partir de las
palabras –¿será que, tal y como lo dijo Freud en su Tratamiento psí́uico (Tratamiento del alma),
las palabras son ensalmos desvaídos?–. Sean entonces la escucha, y la creación sonora, vías que
devuelvan el poder a las palabras y a su escucha como paliativos poderosos.
Sin embargo, hoy no pienso sólo en las palabras, sino en todo el abanico sonoro que se abre
a partir de las vanguardias musicales del siglo XX. Ahora bien, las experiencias que propondré para
este proyecto, no surgen sólo de mi inspiración. Mark Nazemi, investigador de la Universidad
Simon Fraser, ha producido paisajes sonoros para reducir, de forma individual, el estrés que se
produce en las personas que se encuentran en la sala de espera de un hospital. Mi propuesta es ir
más allá, y experimentar con fenómenos sonoros como el ruido, el silencio, la etnografía sonora, la
poesía sonora, la improvisación libre, e incluso, la instalación sonora.
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médico, así como a lxs pacientes y a sus familias, en la producción de vías paliativas
complementarias para el tratamiento del dolor crónico.
Para desarrollar este proyecto, visité al Dr. José De Jesús Salvador Villafaña Tello –actual
director de la Clínica del Dolor y Cuidados Paliativos del Centro Médico Nacional (CMN) «Siglo
XXI» (IMSS)–, quien mostró un gran entusiasmo realizarlo, y quien a la vez me ofreció textos para
plantear mejor la justificación de esta propuesta.
OBJETIVO GENERAL
Producir obras sonoras, desde una perspectiva intermedial y a partir del desarrollo de la escucha,
con la comunidad vinculada al dolor crónico (pacientes, familiares, personal médico), en la Clínica
del Dolor y Cuidados Paliativos del CMN «Siglo XXI», para exhibirse en la galería y el espacio
hospitalario de dicha institución, y las cuales también funcionen como un campo de reflexión para
los mecanismos paliativos complementarios del dolor crónico.
OBJETIVOS ESPECÍFICOS
• Indagar los aspectos sonoros de la experiencia del dolor crónico y de los cuidados paliativos.
• Reflexionar sobre las posibilidades sanadoras del sonido y la creación sonora, en torno a las
cualidades ansiógenas y depresógenas del dolor crónico.
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La medicina y las artes de la escucha –o artes sonoras–, tienen una relación más profunda de lo que
parece. Desde las producciones del diagnóstico médico a partir de la percusión y la auscultación,
hasta los usos actuales del ultrasonido, la sonoterapia, o de la analgesia provocada por ruido blanco,
es que la escucha, la medicina y los dispositivos tecnológicos, se vinculan de formas indisolubles
para comprender mejor a lo que habita al cuerpo; investigadorxs como Jonathan Sterne, Peter
Szendy o Carolyn Birdsall, vislumbran estas relaciones.
Ahora bien, la mayor parte de las reflexiones sobre cómo se representa el dolor a través del
arte, proviene de las artes visuales –consúltense los artículos on-line de Lorena López-Maya,
Francisco Lina-Manjarrez y Lorena Monserrat Lina-López, Idoris Cordero Escobar, Rosalía Torrent
y Juncal Caballero, y Teresa Prat Ten; cabe mencionar que, al menos los dos primeros, provienen de
la producción académica en anestesiología y reanimación. Con tal de ampliar dicho campo de
representaciones, mi proyecto se ubica desde lo intermedial y lo interdisciplinario, para involucrarse
en la urgencia del empleo de las artes sonoras y de la escucha como vías para aproximarme al
fenómeno del dolor.
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Por lo tanto, algunas preguntas se antojan pertinentes: ¿Qué y cómo escucha el cuerpo
doliente? ¿Cómo se modifica la memoria sonora, o la escucha, a partir de la invasión dolorosa?
¿Cómo se representa de forma sonora el dolor? ¿Cómo serían las obras sonoras que emerjan de una
escucha rota por la presencia del dolor? ¿Qué protocolos de escucha surgirían al explorar la escucha
doliente?
Además de las evidencias sobre la analgesia producida por ruido blanco, o bien, de otros
mecanismos analgésicos a partir de la escucha –por ejemplo, la hipnosis y las técnicas de
relajación–, el Journal of Sonic Studies, en 2013, publicó el artículo Affective Soundscape
Composition for Evoking Sonic Immersion, de Mark Nazemi. Dicho artículo tuvo una ampliación en
el Soundscapes: A Prescription for Managing Anxiety in a Clinical Setting, la cual incluyó al ya
mencionado autor, y a un equipo interdisciplinario –el Transforming Pain Research Group–,
quienes buscaron conjuntamente el alivio del dolor crónico a partir del uso de la multimedia
artística, y de la composición con paisajes sonoros. Ambos textos proponen protocolos de grabación
y de composición con paisajes sonoros, que ayuden a reducir la ansiedad en lxs pacientes con dolor
crónico en entornos clínicos.
Sin embargo, su propuesta no incluye a la comunidad, sino que se ancla a hipótesis con
fuerte respaldo teórico, cuyas afirmaciones evidencian una relación directamente proporcional entre
la reducción de la ansiedad y del dolor. Mi propuesta, por otro lado, no se conforma por este rubro,
sino que se vincula con la inclusión de lxs pacientes y del personal médico, en la creación de obras
sonoras a partir del desarrollo de la escucha, o bien, de protocolos que apelen a la creación sonora.
Bajo esta lógica, el proyecto consiste, primero, en dialogar con el personal médico para
comprender mejor la naturaleza del dolor crónico, e indagarlo desde su dimensión sonora. Con el
cobijo de tales discusiones, se producirán una suerte de talleres o laboratorios artísticos, o bien,
metodologías cualitativas de investigación, tales como historias de vida, entrevista en profundidad o
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• Trabajo con lxs pacientes y sus familiares para producir los protocolos desde los cuales
generemos las obras artísticas, ya sea mediante talleres/ laboratorios, o metodologías de
investigación cualitativa.
CRONOGRAMA
El proyecto se realizará en 6 meses, durante los cuales asistiré 2 veces por semana a la clínica;
acudiré por la mañana y por la tarde, para convivir con diferentes ambientes de la clínica.
Mes 1
• Grabación de algunos paisajes sonoros, para emplearlos como métodos paliativos, tal y
como lo aseguran las investigaciones de Nazemi.
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Mes 2
Mes 3
Mes 4
• Gestión de los permisos necesarios para presentar los materiales en la galería del CMN
«Siglo XXI».
Mes 5
• Planear la exhibición.
• Difundir la exposición.
Mes 6
• Inauguración de la muestra.
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• Protocolos para la reducción de los síntomas de ansiedad y depresión en personas con dolor
crónico (medido a través de autoevaluaciones tanto verbales como gráficas), a partir de la
escucha de paisajes sonoros.
• Muestra de los procesos y productos en la galería de la institución, así como de los registros
fotográficos.
• Archivo audiovisual que muestre hechos de la vida de personas que viven con dolor crónico.
• Reflexiones en torno a las aportaciones que las artes sonoras y de la escucha, pueden hacer
al campo paliativo del dolor crónico.
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Este proyecto fue seleccionado por la convocatoria del Programa de Estímulo a la Creación
y al Desarrollo Artístico de la Ciudad de México 2017 (PECDA CDMX 2017), cuyo objetivo es:
Por lo tanto, este proyecto no busca apoyos económicos por parte del CMN «Siglo XXI»,
dado que dicho rubro está cubierto por la Secretaría de Cultura CDMX, sino que pretende la
exploración de procesos artísticos interdisciplinarios que procuren algún beneficio a la comunidad
que vive con dolor crónico.
Indagar, junto con la comunidad de la sala de espera de la Clínica del Dolor y Cuidados Paliativos
del CMN «Siglo XXI» (personal médico, administrativo, pacientes y familiares), las posibilidades
que posee la escucha –orientada artísticamente–, para explorar el fenómeno del dolor crónico y la
reducción del estrés.
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• Diseñar una exposición artística con base en los datos, en algún espacio cultural de la
CDMX.
2. FUNDAMENTACIÓN TEÓRICA
La Asociación Internacional para el Estudio del Dolor (IASP, por sus siglas en inglés), define al
dolor como: «una experiencia emocional y sensorial desagradable asociada con una lesión tisular
real o potencial, o que sea descrita en los términos de dicha lesión.» (IASP, 2017) Dado que el dolor
es una experiencia vital, es posible considerarlo más como una percepción que como una mera
sensación (Morris, 1996; Le Breton, 1999; Thernstrom, 2012).
Por lo tanto, experimentar dolor se conforma a partir de la «intersección de tres círculos que
se solapan: cognición, sensación y emoción.» (Thernstrom, 2012: 414) La experiencia del dolor, de
acuerdo a Thernstrom (2012), no existe si algún elemento de la tríada está ausente. Así, y en tanto
experiencia perceptual, resulta importante investigar los significados que atribuye al fenómeno
doloroso la comunidad de la sala de espera de la Clínica del Dolor y Cuidados Paliativos del CMN
«Sigo XXI», la cual se conforma por pacientes, familiares, acompañantes, personal médico, y
personal administrativo. Dicha indagación se construirá a partir de los protocolos para la escucha
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organizada del colectivo internacional de arte sonoro Ultra-red, así como de la Deep Listening de
Pauline Oliveros (2005), mediante la escucha de composiciones de paisajes sonoros, bajo las
perspectivas teóricas de Murray Schafer (1992/ 2006) y de Hildegard Westerkamp (2015).
Aunque existen diversos tipos de dolor, esta propuesta se centra en el dolor crónico, al cual
se le define como un dolor prolongado y persistente que dura entre 3 y 6 meses, y cuya afectación
es negativa sobre la persona que lo padece, así como sobre quienes le rodean (Gatchel et al., 2007;
Boston Scientific Ltd., 2013). Independientemente de la pobreza de nuestra definición –pobreza
admitida por el mismo Gatchel y su equipo de colaboradores–, el dolor crónico es un problema de
salud que, aunque adquiere cada vez mayor relevancia en la investigación médica es, al mismo
tiempo, una condición invisibilizada e infravalorada por el grueso de la población (Morris, 1996;
Thernstrom, 2012). De ahí que Bonica lo considere una «forma maléfica que impone al enfermo, a
su familia y a la sociedad un grave estrés emocional, físico, económico y sociológico.» (citado en
Moscoso, 2013: 170)
Entonces, el problema del dolor crónico es una situación límite no sólo para quienes lo
padecen, sino también para quienes se embarcan en su tratamiento. Especialistas de diversas ramas
de la medicina, el trabajo social, la psicología, la nutrición, el arte, entre otras, unen esfuerzos en
una labor biopsicosocial, colectiva y colaborativa, en contra de un padecimiento que elude las
posibilidades de alivio. Tal predicamento no pretende ubicar a toda iniciativa de sanación en la
desesperanza sino, precisamente, hacia la búsqueda de aproximaciones diversas que permitan la
mayor comprensión del dolor crónico, con la finalidad de mejorar la calidad de vida de la
comunidad involucrada en dicho laberinto ominoso.
Desde una perspectiva sociocultural, se entiende al dolor crónico como un campo de significados
personales, sociales, políticos, entre otros, que han de averiguarse con tal de arrojar la mayor luz
posible sobre las formas en que una comunidad lo dota de significados. Para la presente propuesta,
se construye un marco teórico inspirado por las reflexiones de Morris (1996), Le Breton (1999) y
Thernstrom (2012), cuya inclinación es indagar al dolor a partir de factores histórico-culturales,
antropológicos y narrativos, respectivamente.
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A diferencia del dolor agudo –experiencia vital que produce un agotamiento, un derrumbe, o
una gangrenación del lenguaje (Le Breton, 1999)–, el dolor crónico se entiende como un fenómeno
que quiebra todo intento de comprensión de lo que le sucede a la persona afectada (Morris, 1996;
Thernstrom, 2012). Esta incomprensión hace que el dolor crónico se rodee de silencio, de
desorganización lingüística, y que carezca de palabras para hacerle frente, es decir, que se coloque
en exenciones de significado (Morris, 1996). Estas carencias no implican que la percepción del
dolor sea imposible de traducirse al lenguaje, sino que no se le suele dar un espacio para que tal acto
se produzca.
Así, se afirma que: «es esa misma vacuidad del dolor (la falta de algo con lo que compararlo
o asociarlo) la que pide a gritos una metáfora, de la misma forma que una pizarra en blanco invita a
garabatear en ella.» (Thernstrom, 2012: 29) Esta propuesta busca ser esa pizarra donde se
garabatearán, a partir de experiencias de escucha, las búsquedas de sentido al dolor crónico para
quebrar el lenguaje del dolor, cuya esencia es, de acuerdo a Morris (1996), el silencio.
No se piense que se desconocen los inventarios que indagan los rubros semánticos del dolor,
por ejemplo, el Cuestionario McGill de Melzack, sino que esta propuesta pretende indagar más
palabras y expresiones que remitan al fenómeno del dolor no sólo en lxs pacientes, sino también en
la comunidad que les rodea (familiares, personal médico y administrativo). Esto es, se propone un
espacio para explorar, desde la escucha y el arte sonoro, los diversos significados que tienen tanto el
dolor como el alivio, en la comunidad que se relaciona con su manejo.
Ahora bien, si se acepta que el dolor crónico empuja al secreto, al aislamiento y al silencio
(Morris, 1996; Le Breton, 1999), mermando la integridad de quien lo padece y de quienes le rodean,
esta propuesta se construye a partir de la ejecución de ciertos protocolos y ejercicios de escucha, los
cuales han demostrado su poder para esclarecer y aliviar problemáticas comunitarias, y cuya fuerza
radica, precisamente, en hallar formas alternativas de expresar lo secreto, con la finalidad de
conformar una sensación de solidaridad desde la escucha, para dar voz a expresiones silenciadas.
Aunque la música ha demostrado su efectividad en el manejo del dolor, tanto en humanos como en
ratas (Arruda et al., 2016; Gao et al., 2016; Ruales et al., 2016; Guétin et al., 2011; Stanczyk, 2011;
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DOSIS DE ESCUCHA
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Franco y Bezerra Rodrigues, 2009; Nilsson, 2008; Tan et al., 2007; Gooda et al., 1999; Schorr,
1993; Zimmerman et al., 1989), esta propuesta parte de las implicaciones comunitarias del arte
sonoro. El arte sonoro se refiere a: «obras artísticas que utilizan el sonido como vehículo principal
de expresión.» (Rocha Iturbide, 2006) Cabe preguntarse si el arte sonoro es musical, y la respuesta
se halla en John Cage (1937/ 2017), quien considera a toda organización de sonido como música,
siempre y cuando una persona active su deseo por escuchar. Gracias a estas expansiones en torno al
concepto de lo musical, el arte sonoro ha producido experiencias que estimulan la escucha en
comunidad no sólo para fines artísticos, sino también sociales. De ahí que esta propuesta indagará
los significados del dolor crónico mediante: 1) las ideas de composición con paisajes sonoros de
Schafer (1992/ 2006) y de Westerkamp (2015); 2) la escucha organizada del colectivo Ultra-red
(2012); y 3) la Deep Listening de Pauline Oliveros (2005).
Las composiciones con paisajes sonoros son un rubro del arte sonoro e incluyen, por lo
regular, no sólo grabaciones de la naturaleza, sino también de sonidos urbanos, tecnológicos, o del
cuerpo. No son equivalentes a escuchar una grabación del mar acompañada por melodías al piano, o
bien, el canto de las aves con música de fondo. Más bien, su formato tradicional de composición
despierta los afectos y la memoria, al escuchar grabaciones de paisajes sonoros con lo mínimo de
edición posible –piénsese en una suerte de fotografía paisajística, pero hecha totalmente de
sonidos–, y que estén vinculadas al entorno de las personas (Schafer, 1992/ 2006; Westerkamp,
2015). Así, su escucha construye múltiples significados que, con el tiempo, invocarán cambios
dentro de las personas, los cuales impactarán positivamente sobre su comunicación con lxs otrxs
(Westerkamp, 2015). De ahí que Nazemi et al. (2013), también utilicen dichas composiciones para
reducir individualmente el estrés en la sala de espera de una Clínica del Dolor en Canadá, labor a la
que esta propuesta agrega el uso de otros protocolos de investigación sonora, así como un trabajo de
escucha colectiva, y el establecimiento de una relación dialógica con lxs participantes.
Primero, se describen uno de los protocolos para la escucha organizada, desarrollado por el
colectivo internacional de arte sonoro Ultra-red (2012), quienes la conciben como un vehículo para
tejer solidaridad, y para explorar las multivalencias subjetivas. Lo anterior funciona para esta
investigación, ya que permite indagar los significados que la comunidad atribuye al dolor crónico,
pues los hallazgos de Ultra-red surgieron gracias a su labor desde la escucha, en torno a fenómenos
tales como el VIH/ SIDA y el racismo. El autor de este proyecto, ha realizado variaciones de los
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DOSIS DE ESCUCHA
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• ¿Qué escuchaste?
• ¿Cuál es el sonido de _______? ( el espacio vacío se llena con la palabra que se indaga)
• ¿Qué aprendimos?
Con tales preguntas, se construye un puente afectivo a partir de la escucha. Dicha cuestión
es fundamental para la presente investigación, dado que “para comprobar la intensidad del dolor de
xn otrx, es necesario convertirse en esx otrx.” (Le Breton, 1999: 46) La escucha, tal y como la
entiende Ultra-red, permite dicha comprobación, y se vincula con los beneficios biopsicosociales
que acarrea la construcción de narrativas en torno al dolor crónico (Thernstrom, 2012).
La Deep Listening, por otro lado, es una propuesta para expandir la escucha musical.
También, se le considera una forma de meditación, pues dirige la atención a la continuidad e
interacción espacio-temporal de los sonidos, los silencios y las vibraciones, con la finalidad de
despertar la creatividad, la compasión, la comprensión y la apertura (Oliveros, 2005). Aunque sus
sesiones no son rígidas, siguen un protocolo:
4) Compartir sueños.
Se buscará realizar el protocolo propuesto por Oliveros de la forma más cercana posible, sin
embargo, ha de considerarse que la situación en la sala de espera es compleja, y que múltiples
variables la transforman de un momento a otro.
Mientras que los protocolos de Ultra-red permitirán la indagación de los campos semánticos
y afectivos del dolor crónico, la Deep Listening generará un estado de relajación y juntos, a su vez,
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DOSIS DE ESCUCHA
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son una obra de arte sonoro que conforma vínculos afectivos entre lxs participantes, y que ayuda a
reducir los niveles de estrés que padece la comunidad. Bajo esta lógica, se produce una obra
artística, al mismo tiempo que se generan modificaciones en el nivel de estrés de las personas.
3. METODOLOGÍA
3.1. Hipotesis.
3.2. Muestra.
Las personas presentes en la sala de espera de la Clínica del Dolor y Cuidados Paliativos del CMN
«Siglo XXI». Bajo esta consigna, participante se considera a: pacientes, acompañantes, familiares,
personal médico, personal administrativo, u otra persona. El único criterio de exclusión, es que la
persona se niegue a participar en la experiencia. En el documento que se entregará a cada
participante, se requerirá especificar de forma escrita a qué parte de la comunidad pertenece, así
como algunos datos generales. (ver Anexos)
3.3. Materiales.
• Bocinas y audífonos para escuchar las grabaciones (el volumen no entorpecerá las
actividades en la sala).
• Grabadoras de audio y video para registrar las actividades de lxs participantes (el protocolo
incluye el llenado de un consentimiento informado). Ninguna de las tomas de video
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DOSIS DE ESCUCHA
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incluirán los rostros de lxs participantes, sino sólo los movimientos de otras partes de sus
cuerpos, por ejemplo, de sus piernas, pies, brazos, manos, cuello, abdomen, etc.
3.4. Procedimiento.
Las sesiones se llevarán a cabo durante 2 meses y medio, asistiendo a la clínica 2 veces a la semana
en un horario de 9 a 14 hrs. Cada hora se realizará el protocolo, mediante la invitación personal a
quienes se encuentren en la sala de espera.
Invitación
a la experiencia
Agradecimiento y Aceptación
retroalimentación del consentimiento
Momento 2 Momento 1
Ultra-red Deep Listening
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DOSIS DE ESCUCHA
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El protocolo dura 45 min. Se consideran 5 min. para el llenado del consentimiento, los datos
generales, y la EVA (pre) [ver Anexos]. El momento 1 de Deep Lsitening es de 10 min., durante los
cuales se realiza la improvisación con respiración, y una obra de Deep Listening. El momento 2 de
Ultra-red es de 15 min., y en estos se escuchan 2 min. de grabaciones de paisajes sonoros, cada una
de duración de entre 4 y 5 min., con intervalos de 1 min. para escribir las respuestas; este momento
se retroalimenta conforme aumentan las aplicaciones del protocolo, pues de las respuestas de la
comunidad, es que surgirán los sonidos que se escuchen en las sesiones posteriores. El momento 3
de Deep Listening es de 10 min., durante los cuales se realiza el círculo del ritmo, y el compartir
sueños. Los últimos 5 min. se ocupan para el llenado de la EVA (post), los agradecimientos, y la
retroalimentación. El autor tomará 10 min. de descanso, y utilizará otros 5 min. para invitar a la
gente a la experiencia; de ahí que se obtengan los 60 min. que dura cada repetición.
Realización de conferencia.
Planeación de la muestra.
Realización de conferencias.
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DOSIS DE ESCUCHA
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4.1. Resultados.
• Reducción del nivel de estrés en la sala de espera, gracias a la aplicación de los protocolos.
• Producción de una muestra basada en los datos, a exponerse en algún espacio artístico de la
CDMX.
4.2. Beneficios
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DOSIS DE ESCUCHA
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• Difusión de la Clínica del Dolor como una entidad que fomenta actividades de vanguardia e
interdisciplinarias en favor de su población.
5. REFERENCIAS
• Avila Elizalde, F. (2015). Del medio ́ue luego invade: Experiencias creativas a partir del
paisaje sonoro y el glitch, posturas estéticas mediadas por la tecnología. Recuperado de:
[Link]
• Boston Scientific Ltd. (2013). La verdad sobre el dolor. Situacion del tratamiento del dolor
en Europa. Recuperado de: [Link]
• Franco, M., Bezerra Rodrigues, A. (2009). Music therapy in relief of pain in oncology
patients. Recuperado de: [Link]
• Gao, J., Chen, S., Lin, S., Han, H. (2016). Effect of music therapy on pain behaviors in rats
with bone cancer pain. Recuperado de: [Link]
• Gatchel, R. J., Peng, Y. B., Peters, M. L., Fuchs, P. N., Turk, D. C. (2007). The
Biopsychosocial Approach to Chronic Pain: Scientific Advances and Future Directions.
Recuperado de: [Link]
• Gooda, M., Stanton-Hicksb, M., Grassb, J. A., Andersona, G. C., Choic, C.,
Schoolmeestersa, L. J., Salmana, A. (1999). Relief of postoperative pain with jaw relaxation,
music and their combination. Recuperado de: [Link]
• Guétin, S., Ginìs, P., Slou, D. K. A., Picot, M-C., Pommie, C., Guldner, E., Gosp, A-M.,
Ostyn, K., Coudeyre, E., Touchon, J. (2011). The Effects of Music Intervention in the
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DOSIS DE ESCUCHA
_______________________________________________
• Nazemi, M., Kinnear, T., Mobini, M., Gromala, D. (2013). Soundscapes: A prescription for
managing anxiety in a clinical setting. Recuperado de: [Link]
• Ruales, S., Aguilar, M., Ortega, P., Sánchez, A., Guéraaague, R., Palomeque, A., Endara, P.
(2016). El uso de ondas sonoras reduce los niveles de estrés y dolor agudo post́uirúrgico.
Recuperado de: [Link]
• Schorr, J. A. (1993). Music and pattern change in chronic pain. Recuperado de:
[Link]
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DOSIS DE ESCUCHA
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• Tan, G., Craine, M. H. Bair, M. J., Garcia, M. K., Giordano, Jensen, M. P., McDonald, S.
M., Patterson, D., Sherman, R. A., Williams, W., Tsao, J. C. I. (2007). Efficacy of selected
complementary and alternative medicine interventions for chronic pain. Recuperado de:
[Link]
• Thernstrom, M. (2012). Las cronicas del dolor. Curas, mitos, misterios, plegarias, diarios,
imágenes cerebrales, curacion y la ciencia del sufrimiento. Recuperado de:
[Link]
• Ultra-red. (2012). Five Protocols for Organized Listening with Variations. Recuperado de:
[Link]
• Zimmerman, L., Pozehl, B., Duncan, K., Schmitz, R. (1989). Effects of Music in Patients
Who Had Chronic Cancer Pain. Recuperado de:
[Link]
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DOSIS DE ESCUCHA
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ANEXOS
NOTA: El formato irá impreso por ambos en hojas de papel bond, tamaño carta.
¡Muchas gracias por participar en esta experiencia artística! Antes de comenzar, le invitamos a
firmar el siguiente consentimiento informado, y llenar algunos datos generales:
• He realizado las preguntas que consideré oportunas, todas las cuales han sido absueltas, y
con repuestas que considero suficientes y aceptables. Por lo tanto, en forma consciente y
voluntaria doy mi consentimiento para que, dentro del establecimiento, se realice la toma de
material audiovisual que apoye la ejecución de este proyecto. Teniendo pleno conocimiento
de los posibles riesgos, complicaciones, y beneficios que podrían desprenderse de dicho
acto.
............................................. .............................................
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DATOS GENERALES
EVA PRE
En la siguiente escala, señale por favor su nivel de estrés en este momento, en donde 0 es
NO TENGO ESTRÉS, y 10 es EL PEOR ESTRÉS IMAGINABLE.
0 10
No tengo estrés El peor
estrés imaginable
MOMENTO 2. ULTRA-RED.
Grabacion 1.
Grabacion 2.
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1. ¿Cuáles son los sonidos del dolor crónico? ¿Cómo suena el dolor crónico?
EVA POST.
En la siguiente escala, señale por favor su nivel de estrés en este momento, en donde 0 es
NO TENGO ESTRÉS, y 10 es EL PEOR ESTRÉS IMAGINABLE.
0 10
No tengo estrés El peor
estrés imaginable
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III
(BITÁCORA)
LA ESCUCHA ROTA:
ARTES SONORAS EN LA CLÍNICA DEL DOLOR Y CUIDADOS PALIATIVOS
DE LA UNIDAD MÉDICA DE ALTA ESPECIALIDAD (UMAE) DE ONCOLOGÍA
EN EL CENTRO MÉDICO NACIONAL (CMN) «SIGLO XXI»
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¿?
ENERO
Lúdica
Durante este mes, estuve en negociaciones con diversas instancias del IMSS para llevar a cabo el
proyecto. Elaboré una suerte de protocolo de investigación. Sin embargo, para acelerar el proceso,
se decidió por considerar a la experiencia una actividad lúdica. Es curioso que alguien de la
institución haya mencionado: «¡Ah, vaya, si es una de esas cosas de arte, entonces no importa
mucho lo que hagan!»
FEBRERO
I
Espera
• Quizá cabría hacer una selección de paisajes sonoros que duren 60 min. Después, acercarme
a la gente, y preguntarles qué escucharon.
• Necesito un identificador.
• Hablar con las personas que el personal médico no habla.
• Invitar a la gente a relajarse.
• Carro de supermercado lleno de expedientes: ¿un carrito con bocinas?
• En promedio, la gente espera entre 90 y 120 min. Una persona comenta que debería haber
algunos juegos, o bien, charlar sobre lo que les pasa en este momento.
II
Miedo de morir
• 7:30 am – No hay TV encendida. Esperan alrededor de 13 personas. El sonido presente es
aquél producido por las máquinas para mantener la luz eléctrica. Si la puerta se abre más,
ese sonido es más fuerte. Lxs pacientes no hablan entre sí. Cambios en la apertura de la
puerta, modifican drásticamente la temperatura. La recepcionista enciende la radio a un
volumen tal, que sólo es audible para ella. Otros sonidos: estornudos, toses, envolturas. A
mayor volumen de algún dispositivo, más se dispara la conversación.
• 8:30 – Se duplicó la cantidad de gente. Silencio. Comienzan a pasar a consulta.
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DOSIS DE ESCUCHA
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• 9:15 – Plática de sensibilización del Dr. Villafaña. «¿Saben qué es lo que tienen? ¿Por qué
sucedió?» El diagnóstico de cáncer aniquila toda la vida de xn paciente. La familia imagina
ideas irracionales en torno al posible contagio del cáncer, gracias a lo cual se gestan tratos
indignos. «Avidez de cariño […] Miedo de dormir debido al creer que no se despertará.» El
diario del dolor. El cáncer se provoca por contaminantes, y todo el mundo urbano está lleno
de ellos. El Dr. Villafaña habla de la muerte de su madre por cáncer.
• 10:00 – Termina la charla del Dr. Villafaña.
• 10:30 – Hay mayor diálogo entre las personas. No TV encendida.
• 11:00 – Menos pacientes. Sin diálogo. La TV encendida baja el diálogo.
• 13:30 – Sólo queda 1 paciente en la sala. Parece que tiene dolor. Dentro de sí, pareciera que
pide algo. Su mirada desarma cualquier esperanza o alegría.
III
El dolor físico
23/ 02/ 18
• 8:30 – Cantidad alta de pacientes. La TV captura la atención por momentos muy breves. La
música calma o contacta con la gente. Lxs pacientes duermen; por las noches casi no lo
hacen por temor a morir sin la presencia de sus familiares, según afirma el Dr. Villafaña. La
primera activación de la experiencia deber ser a las 7:30.
• 9:30 – Llegan más personas.
• 11:00 – La sala [texto ilegible] la [texto ilegible].
• 11:30 – Sala muy llena. «El dolor físico, el dolor del alma», comenta el Dr. Villafaña. La
familia es un apoyo aparente y que ocurre de a poco. Es necesario reconocer la
interdependencia entre pacientes, familiares y personal médico.
Existe una culpabilidad que se convierte en resentimiento; como respuesta, se produce un
recuento de la vida. «¿El amor se compra?» La familia, o bien no visita al paciente, o de
hacerlo les producen mayores gastos y labores –por ejemplo, hacer la comida, limpiar, etc.
«¿A qué se comprometen?» No dejar cosas pendientes.
Unx paciente puede dejar libre por momentos a su familiar que le cuida. En el caso de morir,
no ha de pensarse sólo en la muerte de unx paciente, pues podría suceder que xl familiar que
le cuida muera antes. El suicidio aparece como una opción para ambas personas.
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DOSIS DE ESCUCHA
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Una reflexión sobre un pescador, una concha y un grupo de pescadores, es contada por el Dr.
Villafaña. Por otro lado, él habla sobre el marco legal en torno a qué se considera abandono
del paciente. Retoma las ideas negativas de la educación machista, e impulsa la
desarticulación de los vínculos familiares patológicos. «¿Por qué unx familiar quiere estar
solx?» Comparte de nuevo la muerte de su madre, pues responde que se está solx para entrar
a la habitación de los recuerdos, cuya finalidad es dar vida al paciente para que no dañe o
juzgue a quienes no han cooperado. Por último, habla sobre el hecho de no simular que se
necesita una silla de ruedas, y a que entre lxs mismxs pacientes permitan la entrada a
aquéllxs que tienen más dolor.
Toda esta circunstancia discursiva del Dr. Villafaña, invita a que lxs pacientes dialoguen
entre sí.
• Invitar a Enrique Nájera a que realice el registro visual de la sala, a través de dibujos.
IV
Ejército de sanadorxs
El Dr. Villafaña nos cuenta a mí, y a otro residente de medicina, una historia muy peculiar. Resulta
que durante una experiencia de relajación, escucharon el sonido de una cascada. Bajo su influencia,
regresionó a mirar su vida pasada como la de un Jefe Pluma Blanca. Tiempo después, tuvo otra
experiencia con el Sagrado Corazón de Jesús, a quien considera su guía espiritual máximo.
Toda esta religiosidad, es una cosa que el Dr. Villafaña no oculta a sus pacientes, pues
durante sus charlas de sensibilización, siempre toca el tema de la espiritualidad. Bajo estas
revelaciones, él se considera como una persona cuya misión es luchar contra las fuerzas malignas
del dolor y del cáncer. Nos dice que sus regresiones le dieron sentido a su vida, al entender que
debía formar un ejército de sanadorxs contra dichas fuerzas malévolas. Pide disculpa por utilizar la
palabra «ejército», dada su vinculación con lo bélico.
Nos cuenta otras experiencias con chamanes, con quienes descubrió el símbolo del fénix.
Además, platica cómo se ha enfrentado a dicha malignidad en la clínica bajo la presencia de seres
que buscan esparcir el mal. Gracias al poder del Sagrado Corazón de Jesús, ha logrado derrotarlas y
alejarlas del entorno hospitalario.
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DOSIS DE ESCUCHA
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MARZO
I
Movidas por el viento
El Dr. Villafaña me presenta ante la gente en la sala de espera. Hago pruebas de la bocina. La
primera obra que decidí emplear fue Michoacán: un paisaje sonoro de Jorge Reyes. La obra no fue
del todo pertinente. Hay que replantear la actividad.
Relajé a toda la sala con un ejercicio de Deep Listening, cuya finalidad era recordar sonidos.
Algo curioso: una señora que se miraba bastante enfadada, y que incluso se negó a que le realizaran
terapia de Reiki, se acercó para preguntarme qué hacíamos en esta nueva experiencia con sonidos. A
partir de su duda, hice otra actividad de Deep Listening con relajación.
Los sonidos escuchados e imaginados que aparecieron en ambas experiencias fueron:
pájaros, mar, viento, el sonido de las hojas de los árboles movidas por el viento. Las personas
dijeron sentirse más tranquilas.
II
Página blanca
Cambié la obra de Jorge Reyes, por Lagunas de Zempoala de Enrique Maraver. Apliqué de nuevo
una relajación de Deep Listening, mezclada con una relajación de Hildegard Westerkamp. Después
escuchamos la obra de Maraver, e hice un protocolo de Ultra-red.
«¿Qué escuchaste?» Lluvia, agua, algo ́ue arrastra a otra cosa, golpes, un río,
trańuilidad, una fuente, un río en donde corre el agua.
«¿Qué sonidos les dan tranquilidad?» Agua, canto de las aves, ranas, música suave, clásica,
de piano o de guitarra, de organo, la música ranchera.
«¿Qué sonidos les inquietan?» Gritos, golpes fuertes, claxon, el tráfico, la música a alto
volumen.
Además, mencionaron que les relaja la música romántica, las canciones de Juan Gabriel, la
música de los tríos, o algunas canciones de Antonio Aguilar, Buenos días, Señor Sol, o bien, Cerca
del mar de Los Dandys. «¿Qué les recuerdan estos sonidos?» Los tiempos pasados, la juventud, a
lxs hijxs, a sus padres/ madres.
La canción Página blanca, les produce recuerdos bonitos: «Los tiempos que eran mejores y
que no volverán», mencionó una mujer. Cantan, entre unas cuantas personas, Cerca del mar. Otra
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DOSIS DE ESCUCHA
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señora, reproduce desde su celular una versión de Página blanca, grabada por su sobrino. La gente
escucha. Una de las pacientes que participaba mucho, pide perdón porque quizá está diciendo cosas
delirantes debido a que está muy «dopada».
Una energía se relajó a partir de la experiencia, pues se siente más liviano el ambiente.
Dicen que la música les gusta porque incluye muchas emociones y recuerdos. La música.
Ma acerco a las terapeutas de Reiki. Podríamos hacer una colaboración con sonidos que les
ayuden a potenciar la experiencia de sanación que ellas realizan; estaremos en comunicación.
Haré una obra que utilice todo los sonidos mencionados, y será el siguiente objeto sonoro
sobre el cual imaginar y recordar.
III
Ruido mental
Reflexiono que Ultra-red, y en general las experiencias de escucha con música experimental o arte
sonoro, se basan en su exposición ante un público que ya contiene predisposiciones a escuchar de
tal o cual manera.
En esta experiencia, no es así, sino que se produce una irrupción del espacio de la sala de
espera. Aún me da temor levantarme y presentarme para comenzar la experiencia. Sin embargo,
aunque las personas responden bien, el sentir esa energía emocional negativa, tan densa, me agota.
Al colocar las experiencias de Deep Listening, tengo la sensación de que hay una
confrontación de energías, a saber, las de una persona que busca oponerse a la desesperanza a partir
de la escucha. En este sentido, es una oposición de voces. Allí donde una voz interna apela a la
desesperanza, otra exterior se le confronta. Es una sensación extraña el percibir esta lucha, y sentir
cómo ocurre en el espacio.
Aún he de plantear cómo promover el tacto, y el escribir. Decir lo que ha de ser dicho. Por
otro lado, las manualidades les gustan. ¿Cómo se hacen manualidades con el sonido o con la
escucha? Una autobiografía de canciones, o bien, un auto-retrato sonoro o musical. Es curioso que
las actividades del arte sonoro, se anclen tanto a las de las artes visuales.
Creo que sería importante obtener testimonios. En la BBC tienen una especie de testimonios
de personas con cáncer, de sobrevivientes, o bien, de gente que perdió a sus seres queridxs por la
enfermedad. El testimonio no posee adornos musicales, ni de sonido. Su potencia es lo
suficientemente afectiva al escuchar a las personas relatar sus encuentros con el cáncer. La BBC los
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DOSIS DE ESCUCHA
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transmite durante algunos programas de radio, que ceden parte de su espacio para escuchar los
testimonios de alrededor de 3 ó 5 min.
La actividad que utilicé en esta ocasión fue sin bocinas. Hice una relajación con toda la sala.
Escuchar los sonidos externos, y después lo que sucede dentro del cuerpo. Pido que recuerden
sonidos: escenas de la naturaleza, canciones, la voz de las personas que aman. Cuesta trabajo evocar
tales memorias sonoras. Lo logran poco. Pido que se expulsen los sonidos no necesarios, los
pensamientos no necesarios, que se expulse todo lo nocivo. Apelo a la sabiduría del cuerpo.
Después de esta experiencia, tuve la sensación de querer estar solo. Estuve un rato afuera de
la sala de espera. Pensaba en cómo mejorar la experiencia. Reflexioné sobre los sonidos. Lxs
pacientes y familiares que pasan me saludan, y algunxs me comentan que se sintieron más
relajadxs. Sigo pensando en cómo mejorar la experiencia. Pasa por mi mente la instalación de una
bocina con música que les guste, y que puedan seleccionar. La música produce un espacio social
muy particular, pues tiene el poder de hacer a las personas hablar sobre sus vidas. Toda música está
anclada a una experiencia de la vida, a fragmentos de lo que hemos pasado. Por otro lado, pienso en
la instalación de una fuente dentro de la sala. Tendré que charlarlo con el Dr. Villafaña.
Regreso a la sala de espera. Esta vez no relajo a toda la sala, sino que abro a la participación
voluntaria. Se acercan 6 personas. Divido la actividad en dos. Una es relajación con Deep Listening,
invitando a encontrar el pulso de su corazón y a escucharlo, así como a sincronizarlo con la
respiración. Aunque les costó un poco de trabajo, lo lograron, y se tranquilizaron con ese sonido. En
la segunda parte, pedí que escribieran o dibujaran todo su ruido mental: malos pensamientos,
imágenes dolorosas, todo sonido interno que lastime. Todxs escribieron. Abajo transcribo lo que
pusieron en los papelitos, cabe mencionar que las otras 2 personas, no quisieron escribir:
Estoy cansada
[Dibujo de una cruz]
Soy histérica
Todo me cuesta mucho
[Dibujos de círculos ́ue se convierten en un corazon partido en dos]
Me enfermo
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DOSIS DE ESCUCHA
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El perder mi pierna
El no volver a caminar
Que el cáncer brińue a otro lugar
Dejar solo a mi hijo
El morirme
No ver más a mi esposo e hijo
Enfermos o enfermedad
Calor
Espera
Cansancio
Enojo
Hice otra fase de relajación con Deep Listening. En esta ocasión, pedí que hicieran surgir de
entre sus recuerdos, una voz que les ayudara a sanar; podía ser su propia voz, o bien, la voz de
alguien que quisieran mucho. Dejé que se quedara con esa voz. Al reincorporarse, escribieron lo que
esa voz les dijo en otra parte de la hoja. A mí me dejaron la parte del ruido mental, o de los
pensamientos negativos. Ellxs se llevaron la parte con esa voz de sanación. Dijeron sentir
tranquilidad y descanso.
–
¿Libertad del cuerpo?
Últimamente, he leído mucho sobre el cáncer y su relación con el sonido. Desde los experimentos
de Anthony Holland –cuya base es el uso de resonancias simpáticas producidas con sonidos
ultrasónicos para destruir células–, hasta las propuestas de la musicoterapia. Igualmente, he
investigado sobre arteterapia, e incluso lecturas sobre temas que en otro momento no haría, pues me
parecen un tanto disparatadas, o demasiado new age. No obstante, las leo como inspiración, pues
creo que dentro de su sistema de conocimiento subyace algo en común, esto es, el deseo por
producir un alivio a las personas con cáncer.
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IV
Conspiración del silencio
28/ 03/ 18
Otra sesión con meditación sonora. Las personas me comentan sus sensaciones. Una mujer me
habla sobre un zumbido, y algo que golpeaba dentro de su oído. ¿Qué sonidos les dan tranquilidad?
El agua, la música clásica, y el silencio. Me doy cuenta que las personas se esfuerzan mucho por
imaginar sonidos, y no terminan de lograrlo. Quizá la imaginación sonora permanece dormida, y
hay que despertarla mediante la producción de obras.
Es definitivo que debo llegar antes de las 9:00 am. También creo imprescindible investigar
sobre la analgesia con sonido. Viene a mi mente la frase «conspiración del silencio»; no recuerdo de
dónde la habré sacado.
Como reconfiguración de la experiencia, será necesario hacer pequeños grupos. Viene a mi
mente el papel kraft con los ejercicios de Pauline Oliveros escritos:
ABRIL
I
Buenas intenciones
Ahora he pensado en intervenir el espacio con papel kraft, y que sobre éste, la gente se anime a
contestar a algunas de las siguientes preguntas:
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DOSIS DE ESCUCHA
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Un par de preguntas podrían estar en la sala, mientras que las otras las puedo entregar en
folletos. Con esta parte, tendría más información sobre el cáncer y sus términos de escucha.
Por otro lado, he estado pensando en la pertinencia de producir una exposición. Charlando
con uno de mis sinodales de tesis, Jorge David García, pensamos que quizá una publicación sobre
las actividades realizadas sería un buen producto final. Ahora que he estado en contacto con las
personas, me cuesta trabajo pensarlas como un pretexto para la producción artística. He revisado
algunas instalaciones u obras que se relacionan con gente que padece cáncer, y suelen enfocarse en
la reproducción de testimonios, o bien, en la presentación de sus expresiones artísticas. Yo no sé si
eso me parece algo adecuado.
Creo que la obra es la experiencia que tenemos en la sala de espera de la clínica. Aunque es
una obra inaccesible para todo público, creo que en esa interacción se produce algo, pues se asemeja
a una performance durante la cual nos conectamos afectivamente, y que luego simplemente
desaparece, dejando como resto una sensación de bienestar; he de seguir pensando y sintiendo sobre
esto.
Busco en la música que me comentaron con anterioridad las personas, una respuesta. Haré
una obra sonora que incluya paisajes sonoros y música que me mencionaron, con la finalidad de
saber a qué nuevas memorias nos puede llevar la música. Mientras reflexiono, no puedo dejar de
pensar en Pascal Quignard y su tesis que afirma a la relación entre la música y el pavor. En esta
experiencia, la idea es muy atinada.
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DOSIS DE ESCUCHA
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II
04/ 04/ 18
Paisaje 1
Nuevamente invité a quienes desearan participar. Para esta ocasión, fueron 3 mujeres y 1 hombre.
Hicimos la relajación para escuchar el sonido del corazón. Lo lograron, y sintieron mucha
tranquilidad; excepto el hombre, quien tuvo sensaciones de mucho frío. Él padece cáncer en los
huesos, sin embargo, niega el diagnóstico, y dice que debe ser otra cosa. Su dolor comenzó de
forma insoportable:
Lo llamaron a una consulta, y volvió minutos después. Escuchamos una obra que hice
explícitamente para las personas de la clínica. Paisaje 1 inicia con el sonido de hojas de árboles
cayendo, después una cascada que da paso al canto de las aves, a quien siguen las olas del mar y,
por último, la canción Cerca del mar de Los Dandys.
Este momento de la escucha fue muy afectivo. Por un lado, dos de las mujeres se sintieron
nostálgicas, pues dijeron que hacía mucho tiempo no escuchaban música, ya que les da miedo no
escuchar si sus familiares necesitan algo, o bien, si se quejan por alguna molestia. Dijeron recordar
a sus madres/ padres fallecidxs. Una de ellas comentó que desde ahora, se pondría con su mamá a
escuchar música. Ante la pregunta «¿Qué escucharon?», respondieron:
Un arroyito.
Cuando hay más sonido me entra la desesperacion.
Los pajaritos me dieron trańuilidad.
Escuché risas y voces, y las olas del mar.
Con la música, me acordé de mi papá cuando cantaba esas canciones.
Ahora ́uisiera ponerle música a mi mamá.
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DOSIS DE ESCUCHA
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Platicamos también sobre los sonidos que les tranquilizan: un río lento, el canto de los
pájaros, la música (Richard Clayderman, Los Bukis), cantos de alabanza (Jesús Adríán), corridos
norteños. Hicimos «entrenamiento autógeno», cuya lógica es decir algunas frases que las personas
se repiten mentalmente, mediante las cuales se generan sensaciones de relajación, pesadez, ligereza,
calor, o frescura. Funcionó bien, y las personas lograron relajarse. Además, una de las pacientes se
durmió, y despertó unos 10 mins. después; es un logro dado que lxs pacientes con cáncer suelen
padecer de trastornos del sueño, por ejemplo, insomnio.
Por último, una de ellas sentía una punzada en la cabeza y un ligero dolor en el cuello, y otra
sentía mucha desesperación e impotencia. Propuse que hiciéramos un ejercicio de improvisación
sonora con instrumentos de percusión. Les pedí que primero exploraran el instrumento, y que
descubrieran otros sonidos además de los que está «destinado» a producir. Les pedí que trajeran esa
emoción y ese dolor que sentían, es decir, traerlo de forma muy vívida. La instrucción fue que
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DOSIS DE ESCUCHA
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empezarían expresando esa emoción con el instrumento, sin importar lo que pudiera sucederle,
hasta el punto de que la emoción se agotara, y les llevará a un estado menos incómodo. Les dije que
la duración ellas la decidían. Duró 1 min. El viaje sonoro que construyeron, fue desde una
saturación textural hasta un momento de calma, tocando muy suave al instrumento y acariciándolo,
allí donde al principio había una sensación de que lo desgarrarían. Al finalizar la improvisación, la
punzada de la cabeza desapareció, y la desesperación e impotencia se fueron; sólo permaneció el
dolor en el cuello, pero se aligeró.
Dos de las participantes, sin embargo, hicieron un dibujo para expresar mejor lo que sentían
en ese momento. Ambas imágenes me parecen muy impresionantes. El primero es una figura
humana hecha de líneas azules simples, a la cual después se le raya de forma bastante intensa con
color rojo; en su centro, hay un círculo que asemeja un corazón. La segunda es una imagen hecha
sólo de curvas rojas, y pareciera una persona. No pregunté qué quisieron decir con los dibujos, y
ellas me dijeron que podía quedármelos, pues eran parte de lo que habíamos compartido.
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DOSIS DE ESCUCHA
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proponga. También, sigo pensando en la intervención con papel kraft para que la gente escriba
respuestas a las siguientes cuestiones:
La primera se basa en una preguntas que utiliza Pauline Oliveros para denotar que la
escucha es una vía para la integración social. La segunda, aunque no se basa estrictamente en algún
protocolo de escucha, sí la utilizó Peter Cusack para realizar su obra Your Favourite London
Sounds. El próximo lunes me reuniré con Nancy, para planear la conformación del taller grupal.
A las 11 am., planteé otra intervención, pero no hubo personas que quisieran participar.
III
Paisaje 2
06/ 04/ 18
El día de hoy había un sonido muy intenso en la sala. Era un especie de gran drone que no contenía
grandes variaciones. Me explica Alicia, la recepcionista, que es el reflejo de la actividad eléctrica de
las máquinas para hacer las resonancias magnéticas. Pienso cómo haré hoy la experiencia, pues el
sonido sí es molesto e imposible de ignorar. Recuerdo que Hildegard Westerkamp habla sobre cómo
incluso esos sonidos, tienen la capacidad de llevar a una apertura de la escucha; no creo que
Westerkamp esté pensando del todo en personas que padecen una situación como el cáncer. Su idea,
no obstante, me ayuda a pensar qué hacer.
Murray Schafer habla sobre el diseño sonoro, y siempre he pensado en esa idea como uno de
sus momentos más idealistas en torno a la percepción del paisaje sonoro. Dejo que la idea me
abrume y me posea. Acudo a su encuentro dentro de mi mente para que me ilumine sobre cómo
resolver la situación. Concluyo que debo realizar una batalla sonora in situ.
La actividad consistió en poner Paisaje 2. Esta obra la construí en función de lo que me han
hablado las personas. Para esta ocasión, utilicé algunos paisajes sonoros de México, compartidos
por la Fonoteca Nacional –en realidad, los tomé sin permiso–, así como algunos sonidos de
[Link]. La obra comienza con un amanecer que se disuelve en un arroyo tranquilo. Del
agua, surge la grabación de una banda de pueblo interpretando Solamente una vez, a partir de la cual
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DOSIS DE ESCUCHA
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vuelve a un paisaje de un arroyo con ranas, aves, y los sonidos de las campanas de la Catedral
Metropolitana de la Ciudad de México. Para el cierre, se escucha un minuto de Página blanca con
Los Panchos, y cuya disolución cierra la obra con sonidos de arroyos, y un ambiente nocturno con
grillos. Al escucharla, pienso que será necesario producir una obra de cerca de 30 min., o más, y
cuya lógica sea el manejo de sonidos producidos por el agua; también, me viene la idea de producir
una obra que aluda a una fiesta.
Decidí trabajar con toda la sala. Les expliqué en qué consistía la actividad:
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DOSIS DE ESCUCHA
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ata a la humanidad; buscaré bien la cita. Después de la experiencia, leo El odio a la música de
Quignard, y al azar aparece esta frase: «llena el corazón del deseo de escuchar.»
Una de las personas que estuvo durante la experiencia, es enfermera del ISSSTE, pero hoy
acompaña a su familiar. La actividad le parece necesaria, y útil, para lxs pacientes. Me señala que
ella, en su consulta, prefiere usar «música de spa». Al no entender a qué se refiere, le pregunto, y
me responde que es música para relajarse, y que la pone a volumen muy bajito. Prefiere esa música
y ese volumen porque así la presencia del sonido se vuelve inconsciente, y las personas no saben
qué las hace sentirse más relajadas.
Repito la actividad a las 11 am. A menos volumen. Esta vez, ningún sonido fue molesto.
Dijeron escuchar el mar, el agua, los pajaritos, la Naturaleza, unos ratones, y música. Proponen
que se haga con más volumen. Les relajaron las campanas, los riachuelos, y la música. También les
da tranquilidad la Naturaleza, la música instrumental, la cascada, el mar, y los pajaritos. Sugieren
canciones como El mar, Jinetes celestiales, o Somos novios.
Viene a mi mente la idea de usar una bocina más. Una con sonidos de la Naturaleza, y otra
con música. Dejaré que la gente elija lo que desee escuchar. Será una bella experiencia de remix, y
de apertura de la escucha. Quizá funcione.
Cada vez me siento más contento, y con menos miedo al hacer las actividades con lxs
pacientes. Es una sensación muy peculiar presenciar la potencia del sonido. Miro que, aunque hay
gente que dice no participar, momentáneamente cierran sus ojos y van hacia algún lugar dentro de
sí. Averiguaré de qué va eso.
IV
La parte más luminosa
9 al 13 de abril de 2018
Para esta semana, produje Paisaje 3. Éste tiene la siguiente secuencia:
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DOSIS DE ESCUCHA
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• Presentarme brevemente, esta vez sólo mencionando que venía de parte de la Secretaria de
Cultura, y que hacíamos una colaboración con Cínica del Dolor, para generar un espacio
más agradable en la sala de espera, mediante el uso de música y sonidos; ya no dije que
tenía una intención de relajar. Agregué que, ante cualquier molestia en la música, tenían toda
la libertad de pedirme que la quitara.
• Correr la obra 1 ó 2 veces, con descanso de entre 30 y 40 minutos.
• Algunas veces, al finalizar la música, les preguntaba a la gente:
◦ ¿Qué escucharon?
◦ ¿Les molestó la música?
◦ ¿Qué otra música les gustaría escuchar?
A todas las personas les gustó la música. Comentaron, en broma, que les gustaría escuchar
música más movida. Aunque dije que me parecía una buena opción, otras personas respondieron
que no era el lugar para escuchar canciones, por ejemplo, de La Sonora Santanera. El volumen les
pareció adecuado, excepto en una ocasión que intenté llevarlo a un volumen más alto. Lo hice para
tratar de probar hasta qué punto podía callar el gran drone que se genera en la sala. Las obras les
parecieron muy bonitas y relajantes.
El miércoles de esa semana, coincidí con las terapeutas de Reiki. Les pregunté que si
querían que pusiera la música, o bien, que su actividad ocurriera con el paisaje sonoro natural de la
sala. Aceptaron que pusiera el remix. Para su intervención, la obra se tocó 3 veces. Una de las
terapeutas, me comentó que le había parecido una experiencia muy bonita, pues la música
seleccionada era «bellísima»; dijo que eso ayudaba a mejorar el ambiente energético de la sala.
El ambiente que produjo esta obra fue muy contemplativo. Fue como un cambio en el
tiempo. Me dediqué a observar, por encima de preguntar o hablar con las personas. Uno de los días,
por ejemplo, llegué desde las 8:30, pero la televisión estaba encendida, y a un volumen muy alto.
Esperé hasta que una persona comentó la situación del volumen. Eran las 11:00. Bajé el volumen, y
me presenté. Puse la música, y el ambiente cambió. El alterado ritmo televisivo, se cambió por la
lentitud y la contemplación a que invitaban las obras musicales.
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DOSIS DE ESCUCHA
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Hay un poder en la música que trasciende mi comprensión. Lo primero es el poder que tiene
para convertir a los espacios y a los tiempos de espera. Con facilidad, la obras de Bach, Cage, Pärt y
Satie, salían de la bocina para trastocarlo todo. Esa sala de espera se volvió un lugar para
contemplar el espacio interior de cada quien. Noté cómo algunas personas caían en un sueño
profundo, aunque breve, durante el tiempo que sonaba la música. Cuando notaba que dormían,
inmediatamente la repetía de nuevo.
Quizá en el mundo externo a la sala de espera, y al mundo del dolor y del cáncer, dormir por
efecto de la música sea una falta de respeto, pero en este lugar resulta un beneficio enorme. Las
personas con dolores oncológicos, así como sus familiares, casi no duermen por la alerta que se
produce en torno de la enfermedad. Un breve episodio de sueño, es una situación muy apreciada. La
sala se convirtió en un espacio de espera a uno de descanso, a un sitio para leer con mayor
comodidad, a un espacio para ir hacia el interior: un señor de la tercera edad, cerraba los ojos y
después se quedaba con la mirada fija hacia un lugar indeterminado, se los tallaba, y volvía a
cerrarlos; noté cómo, de repente, su cuerpo cambiaba a una mayor relajación, y sonreía. Una mujer
joven leía plácidamente, y de súbito, se quedó como pensando en algo que jamás sabré qué fue;
comentó que le gustaba la música.
El miércoles hice, además, una meditación sonora en donde cada quien buscaba el sonido de
su corazón. Junto con la música, su efecto relajante fue intenso.
Por mi parte, me sumergía en un estado de contemplación, en un lugar silencioso en donde
resonaban una suerte de afectos desconocidos. Por un lado, me parecía como si dentro de la sala el
tiempo se hubiese hecho más lento, o como si la música hubiese hecho de ese lugar, un refugio para
sentir distinto, para traer nuevas situaciones además de la espera. Algo dentro de mi sensibilidad
permanecía abierto en la sala. Una especie de buenos deseos. Jessica Cabrera, una radioterapeuta y
amiga reciente, me comentaba que ante el cáncer, había que presentarse con la parte más luminosa
del corazón. Preferí sólo hacer eso, es decir, ponerme a la escucha con los afectos positivos abiertos,
sin hablar con la gente, y dejarla que tuviesen su contacto íntimo con la música, sin tener la
interferencia de convertirlo en palabras.
Con esta experiencia, me di cuenta de cómo la música tiene un poder profundo sobre la
espiritualidad humana. Pascal Quignard escribió El odio a la música (1996/ 2012), y aunque sus
argumentos a favor del desprecio hacia lo musical son profundos y contundentes, en un lugar de la
obra dice:
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DOSIS DE ESCUCHA
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Al mismo tiempo, Quignard opinaría que en esta experiencia, al emplear música grabada, he
privado a la música en sí misma de su fascinación originaria, y de su «belleza». Sin embargo, al
pensar que algunas de las piezas quizá fueron escuchadas por las personas por vez primera, y no
repetidas en un lapso menor a una hora, ¿podría pensarse que sí hice una reproducción masiva, y en
tanto tal, un despojo de la profunda «belleza» y fascinación de la música?
Un señor escuchó, por cuestiones de cómo lo llamaron a consulta, un par de veces el remix.
Yo estaba sentado nivelando el volumen de la obra, pues la obra de Satie quedó ligeramente más
arriba que las otras.
El señor me dijo, primero, que la música le había parecido muy bonita, y que era muy
interesante que la sala de espera se sintiera distinta. Le parecía una iniciativa interesante, y que
ayudaría a la gente a sentirse mejor. Me habló sobre cómo el cáncer era devastador, pero que él
aprendió a hacerle frente. «Es como un ser vivo», enunció, después de referirse a cómo los tumores
se esparcieron por gran parte de su cuerpo, después de una intervención médica que buscaba
eliminarlos. Agradeció al personal médico que le dieran más tiempo de vida con otros tratamientos.
Se encontraba tranquilo con la vida, y eso le recordó la música, pues le pareció angelical. Habló
sobre cómo fue el proceso con su familia, con sus hijos, con la búsqueda del perdón, con la
despedida. Yo casi no hablé, sino para decir pequeñas preguntas. Me dijo que fue reconfortante
charlar conmigo, y yo le respondí que nos veríamos de nuevo, pues le habían dado cita para mayo.
Dijo que ya no iría más, pues prefería morir en su casa. Él sabía que la muerte estaba cerca, y
prefería recibirla en su hogar. «Aunque no lo parezco, ya no tengo remedio, así que mejor disfrutaré
lo que me queda con mi esposa y con mis hijos.»
Esa charla fue muy impactante.
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DOSIS DE ESCUCHA
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V
Desprotección
16 al 20 de abril de 2018
Quedé muy pensativo después de la charla anterior. Decidí no ir a la clínica durante esta semana,
pues el testimonio del señor, y la experiencia con la escucha de la música, fueron muy inquietantes.
Hubo algo en esa sala que me conmovió de formas muy misteriosas.
La proximidad con una persona que está cerca de la muerte, y sin protección alguna, me hizo
caer en un estado depresivo. El personal médico, la gente de trabajo social, la recepcionista, o las
terapeutas de Reiki, tienen en común que poseen un uniforme que es una protección contra parte de
las afecciones de las personas atendidas. Aunque hay un contacto cercano, la situación personal es
asimétrica. A pesar de que estudié psicología, no he empleado las típicas sugerencias del cuerpo
docente de no conectarme afectivamente con el entorno clínico, sino todo lo contrario, pues he
querido permanecer como una persona más dentro de la sala. Mi presencia apela a sentir esos
movimientos afectivos que no se pueden evitar, provocados por el acto solo de estar ahí, y sentirse
en contacto con las emociones negativas que habitan a la sala.
El contacto tan cercano con una persona desahuciada, me afectó más de lo que pensaba. El
proyecto en sí, me ha conmovido profundamente. Ahora que lo pienso, el término «desahuciado» no
es el correcto, en tanto era una persona que había comprendido el hecho de irse de este plano, y eso
lo hacía percibir la vida de forma distinta. Una situación como esa no requiere de adjetivarla
lingüísticamente, sino sólo de sentirla como una vida más que parte, como una escucha y un cuerpo
resonante que habrá de vibrar en otras dimensiones.
VI
Sonidos de agua
23 al 27 de abril de 2018
Esta semana la ocupé para reconfigurar la experiencia, y no asistí a la cínica. Aunque las
sensaciones nostálgicas continúan, quiero seguir. Pensé en las preguntas que irán en el papel kraft,
así como en la creación de dípticos que contengan preguntas en torno a los sonidos, la escucha, la
música y el silencio. El díptico contiene las siguientes preguntas:
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DOSIS DE ESCUCHA
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Espero que con esta actividad se expresen nuevas formas, más allá del uso de la palabra,
para referirse a los sonidos. Igualmente, que sirva para la construcción de nuevas obras, cuya
narrativa siga la lógica de la historia de vida de las personas que conviven con el cáncer.
También, configuré el Paisaje 4, cuyo núcleo es el uso de sonidos del agua. La obra incluye
8 grabaciones de usuarixs de [Link]. Tengo el reto de poner a prueba esta nueva pieza, y
conocer en qué niveles conecta con la gente. Utilizo el sonido del agua, pues es el más mencionado
durante las sesiones en la sala en que he aplicado los protocolos de Ultra-red.
La lógica contemplativa de esta obra mejorará con el tiempo, hasta que se convierta en una
invitación a reflexiones afectivas, ojalá, tan intensas como las producidas con la música. Lo anterior
es difícil, mas no imposible, tal y como lo mostró Luc Ferrari con su Preśue Rien No. 1.
VII
Desasosiego
30 de abril al 4 de mayo de 2018
Aún tengo sensaciones difíciles de expresar, y no me dan ganas de ir a la clínica. Siento una suerte
de opresión. Algo en mi cuerpo se niega a ir. Por un lado, deseo hacerlo, pero otra parte de mí se
resiste. Tengo la sensación de que este proyecto me excede, y que toda acción es una nimiedad. A
veces me pregunto el por qué tengo esta predilección por los fenómenos que implican desasosiego,
muerte o degradación.
MAYO
I
No-especialista
7 al 11 de mayo de 2018
Retomo fuerzas, y voy a la clínica para hablar con el Dr. Villafaña. Le explico lo que me ha
sucedido. Él se muestra muy comprensivo, y me dice que sigamos. Me indica que he de colocarme
no directamente como una persona, sino como un especialista. Al fin y al cabo, mi formación en
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DOSIS DE ESCUCHA
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psicología clínica no la puedo abandonar. Vive en mí. Sin embargo, mi posición hacia la clínica
siempre fue como una entidad normalizante. El hecho de estudiar psicología fue un accidente,
aunque con el tiempo adquirí cierto amor a la profesión. Pienso que se debe tener siempre una
reflexión crítica hacia la psicología clínica, pues tiene la posibilidad de convertirse en un
instrumento de dominación, autoritarismo, o bien, de mera aplicación de fórmulas hechas más para
tranquilizar los procesos inconscientes de lxs terapeutas, que los de las personas que se atienden. La
escucha de la psicología se ancla a supuestos teóricos, y es posible que se caiga en una escucha de
lo teórico por encima de lo que la persona trata de construir.
Reflexiono que seguiré en una posición de no-especialista, y simplemente escuchando y
dejando pasar, a través de mí, las voces y los afectos de las personas.
II
Lo que me habita
14 al 18 de mayo de 2018
Sigo mal. Sin embargo, leo nuevamente los postulados del colectivo Ultra-red. He asistido con una
psicoanalista, pero no siento avances. Lo que me habita sólo podrá sanarse yendo de nuevo a la
clínica. He comenzado a leer a Lacan, con la finalidad de comprender mejor lo que postula el
colectivo Ultra-red. Creo que la noción de la necesidad, la demanda y el deseo, son caminos que me
indicarán por dónde continuar.
III
Don
21 al 25 de mayo de 2018
Sigo mal, pero siento una mejoría. Adquiero fuerzas de nuevo. Sigo leyendo a Lacan, y mirando
videos en YouTube sobre sus postulados. Aunque él me sigue pareciendo antipático, hay ciertas
ideas que me conmueven mucho: «No hay un don posible más grande, un mayor signo de amor, que
el don de lo que no se tiene.»
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DOSIS DE ESCUCHA
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IV
Quebrar los huevos
28 de mayo al 1 de junio de 2018
Lacan, Lacan, Lacan. En el Diplomado para la Enseñanza de las Artes en la Educacion Básica del
CENART, miramos un video de la serie Mentira la verdad. El capítulo trata a Levinas. Se habla
sobre lo otro, y sobre el término hospitalidad. Se entiende a ésta no como el hecho de dar a otrxs lo
que a unx le sobra, sino lo mismo que unx tiene. Llego a Foucault, y vuelvo a Deleuze y Guattari
con su cuerpo sin órganos. Algo así, es lo que siento que me recorre las entrañas.
La imagen lacaniana en torno a que para hacer un omelette, primero se deben quebrar los
huevos, es muy pertinente para mi situación. Fuera de la connotación chistosa que pudiese tener,
habla de cómo para construir algo con forma, es preciso deshacer y quebrar eso que guarda lo que
aún no precisa de forma en nosotrxs. Es hora de romper esos huevos.
JUNIO
I
Un cuerpo invisible
4 al 8 de junio de 2018
Encuentro algo en mi interior después de tantas reflexiones, y de tanta depresión. Mi amiga Maider
Elórtegui, me aclara: «Toda acción frente a lo que hay en la clínica, será una insignificancia, pero es
un momento que produce pequeños alivios.» Reflexiono, y sé que frente al cáncer y la muerte, todo
acto resulta pequeño, y todxs estamos en una posición igual de vulnerable y llena de
incertidumbres. Es tiempo de volver a enfrentar a ese monstruo devastador, y a abrazarlo con la
música y los sonidos. Hay que calmar su furia, aunque siga devorando a todo lo que las personas
con cáncer aman.
Recuerdo constantemente aquélla frase que escuché durante un performance en mi
residencia con Mapa Teatro: «¿Quién pone el cuerpo?» Esa frase me intriga aún hoy. ¿Qué significa
poner el cuerpo? ¿Es, quizá este acto de colocarme allí en la sala junto con mi acompañante la
música? Un cuerpo que escucha, y un cuerpo invisible que es la música, atravesando a los cuerpos
de las personas. ¿Quién pone el cuerpo? Ellxs, yo, la música. Nos ponemos allí, frente a una
posibilidad de estar tranquilxs un momento. Abandoné las sesiones de psicoanálisis.
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DOSIS DE ESCUCHA
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II
La música revive
11 al 15 de junio de 2018
[regreso]
Para estas sesiones, ya he convocado a lxs artistas que harán el registro:
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En estas ocasiones, llegábamos a las 10 am. Era época del mundial de fútbol. Esperábamos
para comenzar, hasta sentir que era oportuno. La experiencia dura alrededor de 50 min. Después de
escuchar las piezas, dialogaba con las personas a partir de las preguntas: ¿Qué escucharon?, ¿Qué
sintieron?, ¿Qué imaginaron? Aquí las respuestas, conforme las escribía mientras charlábamos:
Trańuilidad
Cambio de lugar
Colores
Del verde al anaranjado
Sueño
Agua – relajante
Reflexionar
Cosas positivas
Olvidarnos de algo
Buen volumen
Pasar con la gente
Interactuar
Centrado para la gente
Buena intencion
Las últimas palabras mencionadas, refieren al deseo de interactuar más con las personas
mientras se escucha la música. Habrá que pensar en un protocolo para eso. Enrique Nájera, piensa
en una forma de hacerlo a partir del «Dibujo rítmico». Hay que charlar sobre cómo llevarlo a cabo.
En esta ocasión, se acerca Albina López –de cariño, le decimos Albi–. Ella es una señora que
se encuentra en la Clínica del Dolor, y que ayuda en diversas actividades: desde hallar un archivo,
hasta dar consuelo y ánimo a las personas. No me queda clara cuál es su posición dentro del
hospital, pero el Dr. Villafaña la conoce, y ella le admira y estima mucho. A continuación,
reproduzco algunas palabras que me resonaron al platicar con ella:
Cáncer de mama
Aceptarlo
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DOSIS DE ESCUCHA
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Caracol
Ruido de las mariposas
Cascadas
Viento
Vuelo del águila
Shepherd Moons de Enya
Palo de lluvia
Cuencos
Viola, violín, chelo, piano
Piano – Tibetanxs
Paisajes mar bośue
Casita con su chimenea
Pájaros
Espacio desconocido
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DOSIS DE ESCUCHA
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Llenarse de vida
Richard Clayderman
Destellos de luz
La música revive muertxs
Spotify
Piano de fondo
Sueño profundo
Albi anima a las personas a escuchar la música. Un día, dijo que nos había llevado unos
calcetines de regalo. Ese día no asistimos, y a ella le robaron su bolsa en el METRO.
III
Hay algo adentro
18 al 22 de junio de 2018
En esta semana asistió «Forastero». Por otra parte, Enrique hizo su protocolo de «Dibujo rítmico»,
el cual aplicamos junto con el protocolo de escucha. Consistió en lo siguiente:
Les pido que dibujen con los ojos cerrados, mientras se dejan llevar por el ritmo de
la música. No miren lo que dibujan, sólo escuchen. ¿Quiénes quieren participar?
A quienes deseaban dibujar, se les daba una tablita con hojas, así como colores de su
elección. Las palabras que surgieron después de la escucha:
Agua pájaros
Estar en el campo – Trańuilidad
Me imaginé tocando el piano
Trańuilidad
Arroyo, cascadas
Campo
Recuerdo ́ue fui a reforestar el Iztaccíhuatl
Viento pájaros
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DOSIS DE ESCUCHA
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No sé qué pensar de dicha ocurrencia. Quizá mejor planteada, la pregunta daría información
valiosa, pero tal y como la hice, me pareció muy poco fructífera. A continuación, muestro algunos
dibujos escaneados por Enrique Nájera:
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IV
H
25 al 29 de junio de 2018
Esta semana no asistí, pues me ofrecieron un trabajo en Toluca. Me reuní con Hacklib para
proponerle la colaboración.
JULIO
I
Desalojo
2 al 6 de julio de 2018
Esta semana no asistí, pues tuvimos un problema en casa, debido al posible desalojo del
departamento en el que vivo actualmente.
II
H
9 al 13 de julio de 2018
No asistí, debido a que me ofrecieron un trabajo en Tenancingo. Tanto el trabajo de Toluca como el
de Tenancingo, los tomé debido a que próximamente termina el apoyo económico que pedí al
programa. He de procurar parte del futuro.
III
«Nada que tenga plumas»
16 al 20 de julio de 2018
Asiste Brian Allen, «Forastero» y Ana Cervantes. Aunque Brian había propuesto en un primer
momento realizar una obra audiovisual, después de estar en la clínica, decide componer una pieza
musical, pues le llamó la atención la sonoridad de la pieza de Cage. Además, propone el uso de
música con marimba o arpa, así como otras piezas de piano:
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DOSIS DE ESCUCHA
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A su vez, propongo Memorias (1971) de Julio Estrada. Por el momento, sólo agregué al
protocolo la obra de Fujieda. También, incluí:
• In a Landscape (1948) de John Cage, interpretada en arpa por Gabriele Emde (2015)
• O’Hare (2014) de Dante Boon, interpretada por Jürg Frey y Dante Boon (2014)
Las respuestas de las personas fueron similares. Mencionaron palabras como trańuilidad,
la idea de transportarse a otro lugar, el olvidarse de pensamientos negativos, y el desear dormir.
El día que asistió Ana Cervantes, fue una experiencia particularmente intensa. Por un lado,
había muchísima gente en la sala. Durante la escucha, algunas personas viajaron de forma profunda
hacia su interior, e incluso una de ellas lloró, pero se recompuso cuando llegó su familiar. Por otro
lado, una mujer dijo que se quitaran los sonidos del agua, pues la estaban desesperando. Adelanté a
una parte en donde había aves, y ella dijo: «Nada que tenga plumas». Le pregunté si prefería la
música, y dijo que sí. Volvimos a la música, y se sintió más tranquila. Ana decide que hará tomas
con cámara estenopeica.
Por su parte, «Forastero» piensa en cómo hará el registro. Además, desea interactuar con la
gente, y hará un protocolo que incluya aproximaciones a la imagen, pues dicho material le servirá
para crear su obra.
Abi sigue animando a las personas para que escuchen. Las terapeutas de Reiki, siguen
considerando importante la intervención musical, para potenciar el efecto de sus terapias.
El Dr. Villafaña me llama la atención, pues no sabía de mis inasistencias. Sin embargo,
arreglamos el problema, y le indico las fechas en que seguiré asistiendo. Por otro lado, me reuní con
mi tutora –Rocío Cerón–, y acordamos la fecha para hacer las conferencias, así como el cambio de
título del proyecto, pues La escucha rota ya no resulta del todo satisfactorio.
Un evento curioso: durante esta semana, me enfermé del estómago, y tuve algunos dolores
corporales por dormir mal. Decidí usar el protocolo sobre mí. Mi dolor se calmó con la música, y
tuve una sensación de haberme transportado a otro mundo.
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DOSIS DE ESCUCHA
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IV
La psicología es sorda
23 al 27 de julio de 2018
[Conflicto]
Asisten Ana y «Forastero». Ella realiza sus primeras pruebas para las tomas con cámara
estenopeica. Por su parte, «Forastero» construyó el siguiente protocolo:
Objetivo.
Abrir un canal de expresión oral o escrita con lxs pacientes, familiares o acompañantes, que
transitan por sala de espera en la Clínica del Dolor. La activación de la escucha y el dialogo
colectivo, integrarán el contenido de una pieza de videoarte.
Metodología.
1. Escuchar las piezas de música o paisajes sonoros seleccionados (en continuidad con el
proceso desarrollado).
2. Invitar a las personas a imaginar. Hacer una pausa y preguntar: «¿Qué imaginaron?»
3. A partir de los comentarios o respuestas, incentivar la descripción de un elemento
imaginado (por ejemplo: si alguien imaginó «agua», preguntar a la sala: «¿Cómo es el
‘agua’?» Registrar con anotaciones, o grabación, las distintas percepciones.
Narrativa audiovisual.
Establecer una relación o disociación entre imagen e imaginación, activada por el conjunto
de percepciones personales o colectivas. Registrar distintas tomas de la sala vacía; situar la
cámara con distintas angulaciones; realizar movimientos de cámara lentos; emplear filtros
análogos de color. Integrar el registro de las percepciones (con anotaciones o grabación)
para elaborar un texto colectivo. Ensamblar el texto colectivo –voz en off del narrador– con
la música, los paisajes sonoros empleados y las imágenes de la sala.
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DOSIS DE ESCUCHA
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El protocolo se pondrá en marcha la próxima semana. También, Ana hará algunas mejoras a
su cámara, para comenzar el registro.
En cuanto a la experiencia con la música, probé nuevas formas de ordenar las obras. Ahora,
es así: Bach–Cage–Pärt–Cage–Fujieda–Satie. O’Hare salió, pues no lograba conectar del todo con
el espacio, sin embargo, continuaré buscando alguna obra de Frey que sea más accesible.
Aunque los resultados siguen similares, es decir, las personas muestran agrado por la
escucha de música, y que se muestran cada vez más participativas, hubo un conflicto.
Durante unos de los protocolos, me presenté y apagué la televisión. Mientras explicaba de
qué iba todo, una mujer giraba negativamente la cabeza. Le pregunté si prefería el sonido de la TV
al de la música, y me dijo que sí. Le dije que la música tenía cierta lógica para producir un efecto en
la gente y en sala, y que podría ayudar a descansar a su paciente. Ella dijo que no. Volví a mi lugar.
Otras personas, dijeron que ellas sí querían escuchar la música. Les expliqué que no podíamos
poner la TV y la música al mismo tiempo, pues se haría un sonido molesto. La mujer se levanta, y
sale a comprar unas cosas. Las personas me dicen que ponga la música, pero les advierto que
cuando vuelva la mujer, se generará un problema. Ante las peticiones, la pongo. La mujer vuelve.
Me mira. Se sienta de nuevo, y escucha. Me mira, y sigue escuchando. Se levanta y va con Alicia, la
recepcionista, y le dice que mi conducta es inaceptable. Nancy, la trabajadora social, le explica que
es un protocolo aprobado por lxs directivxs de la clínica.
Apago la música.
Ella vuelve a su lugar. Me dirijo hacia ella, y le pregunto específicamente qué le molesta de
la música. Me dice que debería salirme a la calle, y hacer allí mis experiencias artísticas, pues
estamos en un hospital. Le explico que el protocolo tiene detrás investigaciones diversas, y me
responde que debería irme a investigar a otro lado. Le respondo que no hay mayor problema, pero
el Dr. Villafaña sale para resolver el asunto. Explica que entre las dimensiones de los cuidados
paliativos, se encuentra la espiritual. Menciona que soy psicólogo, y que estamos utilizando a la
música como un elemento para calmar cierto estrés de las personas. La mujer me mira. El Dr.
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DOSIS DE ESCUCHA
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Villafaña dice que el protocolo se hará. Me presento de nuevo, sólo que esta vez las personas me
miran como a un psicólogo, y entonces es como si creyeran que hay algo muy importante en
escuchar esa música.
Las respuestas posteriores a la escucha, fueron mucho más inclinadas por la relajación, y
menos enfocadas en la imaginación o en otros aspectos sonoros. Era psicología. Una mujer se me
acercó para platicarme su experiencia a lo largo de la escucha. Dijo que pasó de un estado de estrés
y dolor a uno de calma, sin embargo, una de las obras hizo que comenzara a sentir ganas de
moverse, a sentir ansiedad y no sabía por qué. Dijo que su dolor había bajado un poco, pero que la
sensación de ansiedad le llamaba la atención. Se fue porque debía charlar con un médico. Nuestra
interacción, no obstante, se hizo de consulta psicológica.
Estas experiencias me llevan a pensar que quizá es momento de transformar la experiencia
en algo más interactivo, todavía más dialógico. Desde semanas antes, ya había aparecido ese deseo
por la interacción. ¿Cómo hacerlo? ¿Qué se me ocurrirá para lograr una mayor interactividad con
las personas que están en la sala? ¿Por qué esa mujer no quería escuchar música? Pienso de nuevo
en Quignard y El odio a la música. ¿Qué nuevo deseo o demanda me está haciendo la gente de la
sala de espera?
Por último, recuerdo a unas mujeres que me dijeron haberse sentido muy tranquilas, y que su
humor había cambiado, pues se encontraban enojadas, pero la música las hizo sentirse menos
molestas. Otras mujeres, me preguntaron si debían darme dinero por haber puesto la música. Otras
personas, me han preguntado en dónde consiguen la música, o bien, si vendo CD’s que la
contengan. He de mencionar que, desde mi regreso, me coloco a la escucha de la música. Aunque
ya me sé de memoria las obras, siempre tienen algo nuevo que mostrarme. Estoy allí, a la escucha
con las personas en la sala de espera. Es curioso, la primera vez que fue Ana, me dijo que sintió
ganas de llorar, yo también las sentí, y fue cuando un hombre expulsó algunas lágrimas. En otra
ocasión, una mujer joven también se limpiaba lágrimas. ¿Qué me quieren decir estas reacciones?
¿Qué nuevas acciones he de plantear?
Ahora que lo pienso, quizá lo importante no es la música en sí, sino el hecho de que alguien
esté allí no como un especialista, sino como alguien que sólo desea escuchar algo de ellxs. Por
«algo», entiendo lo que sea sobre lo que escuchan, lo que sienten, o lo que imaginan. En ese
momento, no necesitan a alguien que modifique sus cogniciones o emociones, sino a alguien que
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DOSIS DE ESCUCHA
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pregunta, y que fomenta un pequeño diálogo en torno a algo que no refiere directamente a su
situación.
En una ocasión, un par de psicólogxs del hospital, presenciaron mi protocolo. A la mitad de
la música, se fueron, y creo que me preguntaron con enfado a qué hora comenzaba la intervención.
La psicología no escucha, sino sólo aquéllo que se apega sus elucubraciones teóricas. La persona en
sí no existe para ella, sino sólo como una posibilidad de poner en acción un dispositivo teórico. La
psicología es sorda, pero hay otros mecanismos para escuchar, para escucharnos.
La música atraviesa al espacio-tiempo de la sala de espera. ¿Qué más de mi cuerpo he de
poner allí para comprender mejor la demanda y el deseo de las personas? ¿Cómo podría colocar al
frente su deseo?
V
Clínica del amor
30 de julio al 3 de agosto de 2018
Durante la sesión de escucha, una paciente se levantó para decir unas palabras. Después de charlar
con Albi, ambas lanzaron un discurso. Algunas palabras de Albi:
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DOSIS DE ESCUCHA
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Este renombrar simbólico de la Clínica del Dolor, al llamarla la Clínica del Amor, me parece
un acto muy profundo. Esta transformación de la palabra dolor por amor, simboliza un enorme
movimiento en el léxico y las afecciones de la sala. ¿Qué pasaría si, efectivamente, la clínica se
convirtiera en un recinto del amor? Quizá ese amor ya fluye por ahí, y sólo hay que buscar las vías
para expresarlo de forma más clara. Albi dice:
Trańuilidad
Relajamiento
Paz
Dormir
Ánimo – caída
El ́ue alguien diga «Levántate»
La palabra «cáncer» es muy dura
No me gusta decir su nombre
Él está áuí, conmigo
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DOSIS DE ESCUCHA
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Hay una necesidad de hablar, de escuchar. También, es importante hablar sobre el sonido.
Dicha práctica, permite la distracción, y en tanto tal, se produce una condición para distraerse. En
este contexto, distraerse no tiene un sentido peyorativo, sino que es un mecanismo para hacer frente
al dolor, al hartazgo de la espera, a la monotonía del espacio.
Paula se acerca a «Forastero» y a mí. Nos platica sobre su festejo de 50 años. Dado que le
gusta rockear, sus amistades le organizaron una fiesta con grupos de rock urbano y comida. Se
presentaron Pueblo Nuevo, Malabar, Blues Boys y Rod Levario. Nos platica cómo la fiesta se hizo
de forma muy sencilla, pero le permitió rockear de nuevo, ya que no asiste a las «tocadas» debido al
cansancio que le produce el cáncer. Me dice que nos regalará algunos boletos para conciertos de
rock. También, me dice que quiere cantar unas canciones en la sala:
Quedamos para que cantara el lunes 13 de agosto a las 9:00 am. No sé si me confirmará.
Creo que eso sería muy lindo que ocurriese en la sala. Con esta propuesta, creo que el inconsciente
de la sala habla de nuevo. Como en alguna otra sesión ya se habían animado a cantar, creo que
plantear esa actividad dejaría algo muy afectivo para las personas que esperan. También, sería un
vínculo poderoso para que interactúen. Creo.
Por último, una chica me pregunta si la actividad se hará más veces, o durante cuánto
tiempo. También, me pregunta si se hará en otros hospitales. Le comento que la situación no es
clara, pero que por el momento se hará al menos en este espacio. ¿Quién hará la actividad cuando
yo no esté?
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AGOSTO
I
Música vuelta carne
6 al 10 de agosto de 2018
Ana realiza más pruebas con la cámara estenopeica. Quique ya me ha dado las imágenes que pintó.
La conferencia en la Universidad del Claustro de Sor Juana, se cambió para el 11 de septiembre. En
la Facultad de Música, la fecha sigue igual. Las imágenes de Quique me impactaron mucho.
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DOSIS DE ESCUCHA
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Me reuní con Mónica para comenzar el sitio web. Acordamos, después de probar con varios
títulos, renombrar al proyecto como Dosis de escucha. La selección obedece a pensar en un título
más próximo a la memoria de las personas, y que no sonase tan académico como solía serlo. Por
otro lado, Brian me ha enviado sus primeras composiciones, y le he propuesto tomar algunas fotos
pensando en la experiencia. «Forastero» sigue planeando cómo activar la sala, así como pensando
en la forma que le dará a su obra.
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DOSIS DE ESCUCHA
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En la sala, una paciente sintió que la música la habitaba. Mientras sucedía eso, sintió cómo
le fue relajando el estómago hasta dejarla tranquila. Dado que el estómago es su órgano para saber
si se siente estresada, el haberlo sentido relajarse, le gustó mucho.
El miércoles, ninguna persona hizo comentarios. Sin embargo, un par de personas sonreían y
decían que la música fue muy bonita. Una pareja de familiares, se acercaron para agradecer el que
hubiese esta música en la sala. Otra señora, bromeando, dijo que deberíamos poner a Los Ángeles
Azules. Le comento que ya puse una vez música más «movida», y que se incomodaron algunas
personas. No está de más pensar en una invitación al movimiento, al baile, a la música vuelta carne.
Un señor comenta que la música le ayuda a despejarse, así como a afrontar lo que está
viviendo. Hoy fue un día ajetreado en la sala. No hubo mucha participación. Sin embargo, siento
cómo la música transforma al espacio. Una mujer, afectada por el dolor, se quedó profundamente
dormida. La doctora la despierta de forma intempestiva. No pude preguntarle algo. Supongo que la
música la hizo caer en un estado de sueño profundo.
II
Intercambio de vibraciones
13 al 17 de agosto de 2018
En esta semana llevé a cabo el protocolo con resultados muy similares. Quizá la experiencia está
tomando cierta regularidad. El viernes 17, Aarón Cruz improvisó en la sala. Su música generó un
impacto afectivo muy conmovedor en la sala. A diferencia de la música grabada, la presencia de
Aarón, más su musicalidad, hicieron que las personas sintieran diferentes cosas, por ejemplo,
alegría, esperanza, tranquilidad.
Las personas se acercaban a
Aarón, y le decían: «Qué bonita
música». Lo presentado no fue
exactamente un concierto, pues la
gente seguía en la sala, y
charlaban o caminaban o
grababan con su teléfono. No
hubo aplausos entre canción y
canción, es decir, era una forma
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DOSIS DE ESCUCHA
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de acompañar más que de presentar un material sonoro. Ahí estaba la gente, y también Aarón,
compartiendo la escucha y la potencia de la improvisación musical. Un intercambio de energía que
se iba volviendo más potente. Había un nudo en mi garganta.
Después, charlamos Ana y yo con Aarón. Él quedó muy conmovido y agradecido por la
experiencia, pues le permitió explorar otras posibilidades de su musicalidad. Por otro lado, le
pregunté si acaso sintió ese movimiento energético, pues esa sensación a veces me hacía pensar que
probablemente me estaba volviendo loco. Aarón la sintió, y la explica también en función del
sonido como una fuerza vibratoria que va resonando en la sala, con lo cual todo comienza a vibrar
en otras frecuencias, y se liberan energías diversas: todo ocurre como un intercambio de
vibraciones, tanto sonoras como afectivas.
Esta experiencia con Aarón fue una de las más hermosas durante el proyecto. La energía y la
vibración fueron muy potentes; espero que el registro haya quedado bien. A veces pienso que no es
siquiera la música aquello que produce un estado de energía positiva, sino más bien el hecho de
acompañar, de dar, de estar ahí.
III
«Inconsistencies»
20 al 24 de agosto de 2018
No asistí. No sabía cómo volver a la sala después de haber sentido el impacto tan denso de la
música de Aarón en la sala; algo nuevo estaba gestándose en mi interior, pero no sabía qué. Por otro
lado, Brian Allen me mandó la descripción de sus procesos:
On the morning of July 18, 2018 I visited the waiting room. There I watched Doctor
Villafaña talk with his patients and listened to the music that X played for them. The
patients shared with X their impressions of the music and how they felt. Throughout
the rest of the day, X and I talked about the hospital, music and the people there.
Thinking about the kinds of sounds and music one might want or wouldn’t
mind hearing in the waiting room, I improvised, composed and recorded some music
for solo piano. Notes were chosen at random. While recording, I interpreted them in
different ways, trying to find a kind of lyricism, looking for something in particular
that was neither sentimental, light or austere.
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3 Visité la sala de espera por la mañana del 18 de julio. Ahí, observé al Dr. Villafaña charlar con sus pacientes, y
escuché la música que XXXXXXX reproduce para ellxs. Lxs pacientes compartían con XXXXXXX sus propias
impresiones sobre la música, y también cómo se sentían. A lo largo del día, XXXXXX y yo charlamos acerca del
hospital, la música y de la gente que se encuentra allí.
Pensando sobre la clase de sonidos y de música que uno podría querer escuchar, o bien, que no molestaría
del escuchar en la sala de espera, fue que improvisé, compuse y grabé un poco de música para piano solo. Elegí las
notas aleatoriamente. Mientras las grababa, también las interpretaba de diferentes formas, tratando de hallar alguna
forma de poética, y buscando algo muy particular que no fuese sentimental, ni ligero o austero.
Otro instrumento musical que utilicé fue una «harpita», un pequeño instrumento tradicional de México que
tiene 15 cuerdas. La afinación que usé en mi harpa está por intervalos de 5as. Para una de las obras, utilicé una
pequeña guitarra marroquí de 3 cuerdas. En lugar de luchar contra las «inconsistencias» de afinación entre el piano,
el harpa y la guitarra, las convertí en un material de trabajo. El estar con el profesor Milford Graves, me confirmó
sentimientos y experiencias que yo tenía sobre cómo, al desunir a las frecuencias de su ritmo y afinación
convencionales, se provoca una potencia más enriquecedora para quien las escucha, pues van directo hacia las
células, incluso cuando ninguna sección de tal o cual música, se hubiese creado científicamente.
Elegí las imágenes a partir de fotografías tomadas a la par que creaba la música, aunque la idea de
utilizarlas, sólo me llegó una vez que la música estuvo completa.
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IV
Silencio-invasión
27 al 31 de agosto de 2018
«Forastero» hizo los registros de sus imágenes para el video. Las terapeutas de Reiki pusieron algo
de su música, y se entusiasmaron al saber que podían usar la bocina para poner sonido mientras
hacen sus terapias a las personas. Eso para mí simboliza que la experiencia de escucha continuará.
Espero que así sea.
Puse Agosto de Brian Allen, obra que compuso para la sala. Generó diversas intensidades, y
noté que algo inquietaba a las personas. Sin embargo, conforme la obra avanzaba, se produjo un
estado de meditación, aunque todavía de extrañeza. Después, puse el audio con el que he trabajado
durante todo este tiempo. Las sesiones seguirán, aunque con menor frecuencia. También, creo que
la realización de presentación de artistas en vivo es muy potente.
Mónica me entregó las tarjetas. Consisten en una suerte de tarjetas de presentación, pero que
incluyen, al frente, 2 imágenes de ella, y una de Enrique Nájera; en el reverso, cada una tiene escrito
uno de los ejercicios de meditación sonora. Su inspiración proviene de las pequeñas tarjetas que
tenemos en México con santos o vírgenes por un lado, y una oración por el otro. Además, es un
llamado a volver a la comunicación de un contenido mano a mano, en vez de sólo concentrarnos en
el uso de las tecnologías telemáticas digitales. Es una vuelta al contacto, y al hecho de compartir
algo que busca el cuidado de otra persona. Procurar.
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Esta semana, no pregunté a las personas qué habían sentido o escuchado. Sólo dejaba un
silencio muy largo. Me quedé contemplando ese silencio. Quería quedarme ahí, y disfrutarlo, pues
ese silencio guarda una potencia que me habla sobre hacia dónde ha de continuar este proceso. Un
silencio-invasión de afectos, una suerte de residuo en donde late todo el misterio de lo que provoca
colocarse a la escucha.
SEPTIEMBRE
I
Se disuelve la imagen
3 al 7 de septiembre de 2018
En esta semana, estuvimos a la entrega, recopilación y presentación de materiales para la
conferencia en la Universidad del Claustro de Sor Juana. Por otro lado, Ana Cervantes comparte su
proceso para la creación de sus fotografías con cámara estenopeica:
La fotografía en varios sentidos puede ser agresiva, tanto por la imagen del
dispositivo que se ejecuta, como por la manera en la que se usa.
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II
«teniéndote cerca de mí hasta que muera…»
Conferencia en Aula Magna de la Universidad del Claustro de Sor Juana
Martes 11 de septiembre de 2018, 17 hrs.
Ayer recibí el video de «Forastero». Posee imágenes muy interesantes, y utiliza fragmentos de la
obra de Brian, así como trozos de entrevistas con el Dr. Villafaña y con Albi. La idea la sala vacía, y
de una presencia que la habita, más allá de sólo el tiempo, es interesante. El hecho de producir los
efectos con elementos análogos en vez de digitales, la dota de una sensación de organicidad.
En la mesa, se presentaron el Dr. Villafaña, Albina López –la atinada idea de invitarla fue de
«Forastero»–, la Dra. Rossana Lara –musicóloga que investiga las relaciones entre tecnología,
música y complejidad–, y Mirna Castro –artista y gestora dedicada al estudio del silencio y del
paisaje sonoro–, así como también Rocío Cerón, tutora del proyecto, y quien se dedica a
exploraciones de poesía expandida.
Llegaron aproximadamente 40 personas a la sala. Las personas esperaban, quizá, que yo
hablara con mayor detenimiento del proyecto. Sus expectativas fueron quebradas. Mi intervención
duro poco menos de 8 min., y pasé la palabra al Dr. Villafaña, quien luego la pasó a Albina, y
después dieron sus impresiones críticas tanto la Dra. Lara como Mirna.
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X
el activismo dentro del arte sonoro sacar el mal mediante el sonido presencia silenciosa
estado contemplativo dado que su origen es la escucha se considera una obra de arte sonoro
vuelta al silencio volver a escuchar la sala empatía abrazarse llorar un sueño la escucha un
acto conmovedor otro tipo de tacto
Dr. Villafaña
el título lo dejamos afuera ¿quiénes son ustedes? apertura sanación chamanes entre la
medicina ancestral y la medicina científica siempre ha habido dolor físico emocional social
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espiritual preservar orificios alimentación cáncer suicidas dioses médicos las malas noticias
médico de vacaciones un año de diagnóstico un solo familiar cuidador primario desgaste
claudicó no saben qué son los cuidados paliativos técnicas complementarias farmacológicas
80 % intervencionistas 20 % valores terapéuticos pérdidas duelo dolor aguántate es parte
trato inhumano adherencia terapéutica relación equipo de salud paciente familia volver al
paciente vulnerable para darle el antídoto albina voluntariado redes de apoyo paciente
cáncer prototipo 115,000 cuidando pacientes de servicio apoyando hasta el final alma de
dios yo creo en jesús
Albina Lopez
dialogó alma de dios grupo nueva imagen semillita medicina no efecto levantar paciente
amor por la vida rompes rocas fiesta médicos cumplí 85 años lo que traes en la cabeza
sobreviviente de cáncer de mama y tumor de mama y también de útero y vaginal sabroso
vida hermoso el sexo dolorcito pecho prevenir diagnosticaron tumor agresivo lentejas nunca
fumé ni tomé renegué perdón a dios ese milagro aquí estoy yo mi palabra hombres cáncer de
mama niños quimio ¿son pecadores? cáncer da a cualquiera criaturitas vidas llenas de
sufrimiento amor no condición obras de misericordia desgracia qué padre nos la llevamos
reímos cantamos cada ser humano se asimila a su dolor amor lo que te da vanagloria nos
necesitamos dios quiera no días sin comer cómo me llenan a mí la edad no cuenta sillas de
ruedas descartaron arrumban seres llenos de sabiduría los ojos de dios pedazo de amor
tristeza sufrimiento familiar no cuida se le manda llamar un trapo que tiras ahí ambulancia
cuidados paliativos médicos ignoran paciente en su casa cuídenlo nos regresa bien mal equis
castigo comportamiento consciencia pensamiento sentimiento déjalo salir arrinconas miedo
a la vida afronte gracias a dios mucho discurso amanecer por escucharme canción querer
vivir llorando quimera arrepentirme gozar esta vida cerca de mí hasta que muera vuelta de
hoja dinero ay dios mío adicciones cuerpos se vive solamente una vez rutina sigan adelante
X
dramaturgias extendidas escenario bonito valoraciones críticas
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DOSIS DE ESCUCHA
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Dra. Lara
proyecto desmarca artístico institucional desbordó protocolo investigación comunitaria
proyectos de vida no 6 meses 1 año complejidad interpersonales mecanismos de autodefensa
polémico estigmatizado dolor permanente enfermedad comparte cuerpos metodologías
empatía contexto social lógica individualizante sistema capitalista dolor comercia
farmacológica efectos secundarios tabú social marginación invisibilización enfermo terminal
exceden rutina valores silencio carencia mecanismos lingüísticos resquebrajar entrañas
significados sociales malestar paliar consumo aliviar inquietudes preguntas interacciones al
interior del hospital tradiciones ¿qué de esta metodología fue imbuida a los demás? ¿qué
sucede cuando tú dejas de tener contacto con todo este entorno? bitácora descripción
objetiva hacia un diario personal ¿realmente un protocolo de investigación es el formato
ideal para esta experiencia? disfraz de protocolo científico sistemático metodología vaga
corta complejidad disfraz lúdico más allá del entretenimiento del arte actividad seria ¿cuál
es la mirada del personal? transformar relación ¿qué tan necesario es una exhibición
artística? conflicto psicología explorar sonidos ¿cómo está en juego tu reflexividad como
artista? relación entre lo interno infancia memoria y lo externo sala de espera involucrar
personal enseñanza posición
Mirna Castro
choque escucha presentación invitar personas comunidad de escucha padecimiento
compartir ¿por qué no musicoterapia? ¿por qué arte sonoro? escuchar pacientes relajación
ayuda paliativo música compositores acto de escuchar desbordando lugares compartir
hospital deseo corazón si tú ya no estás ¿cómo se desarrollará? extensión del cuerpo sonoro
invadió pequeño vínculo no producto artístico construyendo conflictos enfermo escuchar
sentir mejor experiencia propia concentración ¿por qué del arte sonoro a la música?
Dr. Villafaña
terapias alternativas mal vistas por científicos reto ideas claras conclusión abrir los métodos
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X
transición arte sonoro música contemporánea no alcanzaba no quería no encajaba transición
poética referencial abstracta vibraciones cuerpo estado música experimental salida
intermedial perdiendo objetividad desbordó reflexionario deprimido sonido viaje poético
psicología maestría música corto circuito persona vibra limpiar ritual llorar otro tiempo
espacio decir nada acto de dar recrear
Ese día, no tuvimos oportunidad de ir a cenar debido a la lluvia, y a las ocupaciones de cada quien.
III
Quebranto
Jueves 20 de septiembre de 2018, 17 hrs.
Conferencia en el ciclo Resonancias de la Facultad de Música, UNAM
Este registro fue complicado. Así que sólo pongo algunas cosas que vienen a mi memoria. En esta
ocasión, en la mesa estuvieron nuevamente el Dr. Villafaña y Albi, junto con la Dra. Graciela
Martínez –académica cuyas investigaciones refieren a la radio y los estudios culturales del sonido–,
y la Mtra. Itze Serrano –educadora musical, e investigadora de instrumentos mexicanos
tradicionales–. La organización de este evento fue gracias al Dr. Jorge David García –académico
que investiga el ruidismo y otras músicas experimentales–.
Es ta conferencia adquirió un tono más fúnebre. Mi presentación fue la misma, pero el Dr.
Villafaña y Albi, comunicaron estados emocionales mucho más relacionados con la muerte y el
abandono de las familias. Después, la Dra. Martínez se concentró en la noción de intimidad, sin
embargo, por alguna razón que desconozco, se quebró emocionalmente durante la presentación. De
súbito, habló sobre cómo había pasado por una situación con una persona de su familia, a quien
debieron cuidar hacia el final de su vida con el padecimiento del cáncer. Me impresionó mucho que
ella se quebrara, pues siempre la he visto muy formal. Después de ese momento, habló sobre la
insuficiencia de los recursos médicos, así como del distanciamiento que hace el personal médico
con lxs pacientes en situaciones límite.
La Mtra. Serrano tuvo un inicio mucho más contundente. Habló sobre la muerte de
familiares a causa del cáncer. Dijo que al revisar esta bitácora, pensó en cómo se hubiese
transformado la relación con su familiar de haber establecido una relación empática fundada en la
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escucha. Habló de su deseo de interpretar algunas piezas en la sala, y de su molestia por el hecho de
que no la hubiese invitado a hacerlo. Cabe mencionar que su instrumento base es el salterio, cuyas
altas frecuencias supuse generarían molestia en la sala; será cuestión de invitarla y sentir la reacción
de las personas.
Durante la sección de preguntas y respuestas se generó un conflicto. Por un lado, hubo una
molestia porque yo no expliqué todos los procesos con mayor detenimiento, y tampoco la lógica en
la creación de las piezas sonoras. Hubo un artista que, haciendo un comentario sarcástico en torno a
que la presentación se había convertido en un lugar para hablar del duelo en vez de la experiencia
artística, también me cuestionó sobre cuáles eran en específico mis objetos artísticos, así como
sobre el uso de los recursos y me pidió que le detallara la metodología: cantidad de sesiones,
duración, resultados específicos. Respondí a su demanda, indicando de forma breve todo lo que
llevo escrito en esta bitácora. El Dr. Villafaña, junto con otra médica que estaba en el público, le
señalaron su falta de tacto, y le comentaron los resultados del trabajo.
Por otro lado, le señalé que mi obra en eta ocasión no se dirigía a la creación de
representaciones, sino más bien a una presentación. Le hablé un poco sobre las poéticas de la
escucha que se produjeron desde los años 60’s. También, hice algunos comentarios referentes a que
la obra era en sí mi convivencia en la sala, y que esa obra no era una representación, sino una acción
que se aproximaba a mis propios deseos de unión del arte con la vida. Sigo pensando que esa es mi
obra en sí, es decir, todos esos momentos que viví en la sala, y que siempre se hallaban al borde de
la disfunción y de lo inesperado. No podía saber realmente cómo reaccionaría una persona hacia la
experiencia, pues hay gente muy enojada o con mucho miedo, y esas emociones tienen la capacidad
de desatar torbellinos de ira. Además, quise borrar mi papel como «autor», y no sé si lo logré, pero
sí sé que las obras sonoras que desarrollé no las haría en mis propias búsquedas.
La médica que intervino, platicó con el Dr. Villafaña para desarrollar los protocolos en otras
salas de espera en el país. Espero que logren colaborar.
La lluvia y las complejas ocupaciones que surgen en la Ciudad de México, hizo que
nuevamente no lográramos ir a otro lugar para convivir.
El día 23 de septiembre salí hacia Brasília, pues me aceptaron para la II Residencia
Internacional OCA (UnB/ OEI) en la Casa de América Latina (CAL). Hacklib me entregó una
primera versión del diseño editorial que hizo para la bitácora. Ese material lo subiremos al sitio, y
espero que la gente lo remezcle, y que sea de utilidad para alguien.
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OCTUBRE
I
aglutinación
Viernes 12 de octubre de 2018, 14:30 hrs.
Ponencia en el coloquio
Modos de escucha: Abordajes transdisciplinarios sobre el estudio del sonido,
Red de Estudios sobre el Sonido y la Escucha (RESEMX).
He hablado del proyecto con artistas aquí en Brasília, tanto en la universidad como en algunos
espacios artísticos. Las personas se interesan, aunque no sé exactamente por qué. Aquí reflexiono
sobre el amor. Ante el inminente ascenso de Bolsonaro, no puedo dejar de pensar en el cáncer ya no
sólo como una entidad que habita al cuerpo, sino también como un símbolo de algo más profundo
que nos habita. Recordé un fragmento que armé para un artículo publicado por el Centro de Cultura
Digital (CCD), en torno al glitch4:
4 En la bitácora, y en al publicación original, esta sección tiene señalizaciones en rojo allí donde ahora hay negritas,
así como allí donde ahora hay itálicas, había negritas. También, había manipulaciones en el tamaño de las fuentes,
las cuales quité, para mantener la unidad a 12 ptos.
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innata capacidad para regenerarse, tal vez así morirá antes de hambre.» (Modificado de “El
desafío del cangrejo – Avances en el conocimiento, prevención y tratamiento del cáncer”.
Autor: Daniel F. Alonso, Siglo XXI editores Argentina, 2002)
| orfandad |
«Todo empezó con la llegada de una afroestadounidense pobre a un hospital de [Link]. [...] A 10
kilómetros [...] estaba el laboratorio del doctor George Gey, cuya ambición era librar al mundo del
cáncer. [...] ‘Cuando examiné el cérvix me sorprendí pues no era un tumor normal.’ [...] El tumor no
respondió bien al tratamiento y Henrietta
Lacks murió de cáncer cervical en octubre de
1951 [...] tenía apenas 31 años./ Su familia la
enterró cerca de las ruinas de la casa donde
nació./ Y la ciencia la olvidó./ Las células de
parte de su tumor fueron retenidas en la unidad
de cáncer del hospital pues Gey había
descubierto que éstas podían cultivarse en el
laboratorio indefinidamente./ Hasta les dio un
nombre: la línea celular HeLa./ Han ganado
billones de dólares con bienes [...] probados en las células HeLa./ Todo, sin que la familia de
Henrietta Lacks lo supiera./ ‘En los años 40 y 50 se consideraba a los tumores o tejidos que se
retiraban en una operación como 'abandonados', así que no era claro que era necesario pedir
permiso para usarlo en investigación./ ‘Científicxs les dijeron a lxs capitalistas: 'tenemos una
tecnología que nos permitirá curar el cáncer'. [...] Eso favoreció a la industria de la biotecnología’,
explicó Kirk Raab, presidente de Genentech entre 1985 y 1995./ ‘Si fuera posible vencer el cáncer,
sería el mercado más grande del mundo. Recuerda, ante el cáncer, todos lxs humanxs son iguales.
Casi no hay otro producto, aparte de las balas, que acabe con toda la gente equitativamente’./ Como
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La ponencia para el coloquio no la escribí, sino que dejé que todas las ideas fluyeran de
modo libre. Aunque ya hice la transcripción de lo que dije, preferí colocar aquí una suerte de
edición que no obedece a otra cosa sino a señalar aquéllo que es interesante, aunque ya en este
punto de la bitácora me parece que redunda, pero hay algunos atisbos de novedad por ahí.
PECDA CDMX 2017 Brian Allen Rocío Cerón Ana Cervantes Aarón «Forastero» Hacklib Albina
López Enrique Nájera y José Villafaña
aglutinación
Pauline Oliveros Ultra-red Murray Schafer Hildegard Westerkamp Pascal Quignard John Cage
experiencia fanstamagórica
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dolor metáfora vigilante cuerpo alarma enloquece todo amenaza insufrible nada
falta palabras
escucha
escuchar
paisaje sonoro
música
lenguaje musical
contemplación
manto audible
persona no rota
espacio
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registro artistas
paliar
agradezco invitación
escuchando
Recibí la última imagen que dibujo Enrique Nájera, inspirado por la reproducción de las
células cancerígenas.
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Por otro lado, me sentí triste debido a que no pude participar durante la celebración del Día
Mundial de los Cuidados Paliativos.
NOVIEMBRE
I
descompuesta
Reorganización de las intervenciones, y charla con el Dr. Villafaña sobre cómo continuar el
proyecto. Las terapeutas de Reiki sí han utilizado la bocina para reproducir música durante los
meses que no he activado la sala. Comenzaré a trabajar con los audios en los que canta Paula.
La TV está descompuesta, y le comento a Nancy que puede poner la bocina para que
cualquier persona la utilice con música, por ejemplo, desde sus teléfonos celulares. Me pregunto
qué clase de interacciones produciría esa intervención. El Dr. Villafaña me agenda una cita para
presentar el proyecto frente al personal médico. Estoy nervioso.
II
()
30 de noviembre de 2018, 7:30 hrs.
Presentación frente a personal médico de la clínica
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IV
UN MANTO AUDIBLE
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Todo lo que he descrito se puede replicar en otras salas de espera, pues sólo se requiere que alguien
despierte se deseo por invitar a la escucha y al diálogo, a la imaginación y al silencio.
1. Asiste a la sala algunos días. Siéntate, escucha, observa, y siente la energía que hay.
9. Escúchalos con la gente como si fuera la primera vez que llegan a tu escucha.
10. Vuelve a las preguntas: «¿Qué escucharon? ¿Qué imaginaron? ¿Qué sintieron?»
11. Deja que las personas opinen sobre tus sonidos, y que imaginen qué cambios harían.
14. Busca música que las personas no hayan mencionado; pide recomendaciones.
15. Invita a que alguien toque música en vivo en la sala, y que se conecte con las vibraciones.
17. Vuelve al silencio del cual saliste. Ahí busca qué sigue. Pídele al silencio que te guíe hacia la
siguiente experiencia. Compártela con las personas de la sala, y también conmigo.
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Estas dosis se tejieron a partir de las investigaciones de artistas y psicoterapeutas, cuya finalidad es
permitir al cuerpo tener un espacio de tranquilidad. También toman su inspiración de las
inducciones hipnóticas de Milton H. Erickson.
Las dosis son un protocolo abierto a la remezcla y la apropiación. Cada quien puede decidir
cómo crear nuevas dosis, y compartirlas con quien desee. Todas las dosis apelan, de un modo u otro,
a la escucha y a compartir sonidos para producir estados de trance y estimular a la imaginación
sonora. Recomendamos experimentarlas, primero, en unx mismx, y a partir de la experiencia
propia, compartirlas con otras personas.
Todas las dosis apelan al amor a la escucha, y al deseo de bienestar ante el dolor de lxs
demás. A su vez, cada dosis es también una obra sonora irrepetible e íntima. Ninguna dosis será la
misma dos veces, y en este sentido, son un proceso de transformación a partir de lo aural.
Cada dosis genera una grieta poética al tiempo y al espacio; nos llevan a nuevos modos de
relacionarnos con nuestro cuerpo y nuestros afectos. Son una canción de cuna para dormir todo el
frenetismo y crispación que por momentos nos atormenta.
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DOSIS V. CORAZÓN.
Escucha tu respiración.
Deja que te arrulle.
Coloca algunos alrededor de tu cuello.
Busca el latido de tu corazón.
Siéntelo.
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Escúchalo.
Deja que te arrulle.
Quédate con tu corazón.
¿Qué suena?
¿Qué sientes?
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COM[PARTIR]
I
LLAMADO QUE NO SE ME HIZO
Jacques Attali menciona, en Ruidos: ensayo sobre la economía política de la música (1977), que la
música opera como un ejercicio del poder cuando hace callar, hace olvidar y hace creer. La
experiencia relatada a lo largo de este texto, hizo a la música ejercer otros poderes: hacer hablar,
hacer recordar y hacer sentir. El mismo Attali, establece un proceso que llama «composición», para
referirse a la construcción de ruidos a partir de un diálogo fundado en el deseo. Las dosis de
escucha no son otra cosa sino mantos audibles para compartir la imaginación sonora entre los
cuerpos..
¿Será verdad que la etimología de dosis refiere al acto de dar? Dar el habla, dar el recuerdo,
dar la sensación. No hay que caer en la trampa de pensar que fui yo como artista quien dio las dosis
de escucha, pues fue la gente de la sala quien me dotó de lo que tanto me faltaba: compartirme.
Ellxs me compartieron con su escucha; partir es una palabra potente. Compartir la espera, con partir
la espera, compartirla, espera.
¿Qué implica asistir a un llamado que no se me hizo? Desconfianza, duda, temor, pues saben
que vengo a develar algo atroz, a devastar; fui un nuevo cáncer. Aunque asistí sin ser llamado, erigí
preguntas, por encima de llevar imposiciones. Fui para preguntar aquéllo que me falta: palabra,
memoria, cuerpo. «¿Qué escuchaste?», es una pregunta llena de nostalgia; era mi necesidad urgente
de volver a asombrarme por las intensidades afectivas de lo sonoro.
Ante lo pavoroso de la sala, construí murallas sonoras. He dicho hasta el hartazgo «las
palabras que me compartieron», sin caer en cuenta de lo que su escucha hizo conmigo, hasta tal
punto, que pedí ayuda a otrxs artistas. No aguanté la crudeza de presentar, y pedí que se hicieran
representaciones. A su vez, para soportar sumergirme en sus silencios, llevé a la sala algunas de las
obras que en algún momento me produjeron ternura y amor indescriptibles. Fue en esa parte de mí,
en donde encontré un consuelo súbito, pues les presenté mis pérdidas en forma de composiciones
musicales: Bach, Cage, Pärt, Cage, Fujieda, Satie. Este nuevo cáncer hacía preguntas, y presentaba
sus heridas. Me convertí en un animal convaleciente, cuya cura dependía de su escucha.
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II
ALREDEDOR DE UN SILENCIO
Sin embargo, en las líneas introductorias a todo este escrito, señalé que la música era un
campo reducido, y que debían explorarse nuevas sonoridades. ¿Dónde quedó el arte sonoro? Sería
demasiado inocente sólo atribuirlo a la aplicación de los protocolos de Ultra-red y de la Deep
Listening, o bien, a la presencia de paisajes sonoros. La obra eran toda la serie de interacciones
aleatorias e imprevisibles que ocurrían en la sala, y especialmente, el silencio de duración incierta
que se producía entre el enunciar qué escuchaste, y el nacimiento de las respuestas. Todos los
procesos alrededor de ese silencio eran, fundamentalmente, la obra.
Por otro lado, las piezas elegidas tienen una relación conceptual con el arte sonoro. El Aria
de las Variaciones Goldberg, interpretada por Glenn Gould, quien fue uno de los primeros
concertistas en abandonar los escenarios, por dedicarse de forma exclusiva a las grabaciones en
estudio. La Sonata XIII de John Cage para piano preparado, compuesta durante la época en que él
aún creía en las intenciones; en este caso, la de producir tranquilidad. Spiegel Im Spiegel, de Arvo
Pârt, creada a partir de su estilo denominado «tintinnabuli», y bajo la influencia de ideas en torno a
Dios. In a landscape, otra obra de Cage pensada para la tranquilidad y la meditación. El Pattern IX
de Fujieda, generada a partir de patrones de la actividad eléctrica en las plantas: transducción. Y por
último, Gymnopédie No. 1 de Satie, cuya partitura dicta que se intepreta «lenta y dolorosa».
Se me puede cuestionar si esto lo sabía la gente que escuchaban las obras en la sala de
espera. Mi respuesta es no, pues el mensaje contenido en estos datos no estaba dirigido para ellxs,
sino para las elecciones que suelen hacer las intervenciones de la musicoterapia. Ésta práctica, suele
elegir para sus experiencias la música de Mozart, Chopin, Beethoven, etc. No niego la potencia de
tales músicas –a mí también me cimbran y conmueven–, pero las tendencias terapéuticas de la
música, así como las investigaciones médico-científicas en torno a ésta y el cáncer, no exploran el
potencial de la música del siglo XX y XXI. Dicho temor a las nuevas ideas musicales, subraya el
remanente conservador de las investigaciones científicas y de la musicoterapia.
El uso de ciertos sonidos, revela siempre la posición política de quien los usa. Este amor de
musicoterapeutas e investigadorxs científicxs por la música de hace siglos, manifiesta su creencia
en la resolución, el orden y la repetición. Promueven un gusto derechista y lleno de
conservadurismo. ¿Recuerdan que mencioné la disminución tumoral en ratas gracias a la música de
Mozart? ¿Por qué Mozart? ¿Qué pasaría con Cage, ese gran liberador de la prisión en que se había
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encerrado a la música? En El corazon es un cazador solitario (1940), novela en la cual unx de lxs
personajes principales es mudo, Carson McCullers escribe:
Callar las nuevas músicas con las antiguas, suena a fascismo. Se prefiere a lo predecible, y
se condena a la diversidad. El mismo Cage ya había comentado su temor por las ideas viejas. Esta
preferencia de la musicoterapia por las músicas conocidas, revelan parte de sus tendencias
impositivas sobre lo que una persona debería sentir y producir a partir de la escucha. Con las
músicas del ayer, sepultan a las de hoy, como si no tuviesen el derecho a existir. Es semejante a lo
que sucede con los procesos tanto actuales como antiguos de castellanización, a saber, el de una
lengua que busca imponerse e uniformizar a las demás: atentados a la escucha. Ahora bien, sé que
las composiciones que utilicé tampoco son las obras más radicales que se han producido
actualmente, sino que más bien seleccioné algunas que se encuentran entre lo antiguo y lo nuevo;
recuérdese que esta experiencia no es comprensible sin referir a la palabra «limbo».
En este sentido, la experiencia es también una invitación a que la musicoterapia y las
ciencias que buscan sanar mediante el sonido, extiendan sus gustos y sus búsquedas a la música que
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III
INSECTX-PLANTA
Hablé de este proyecto como un proceso de transformación. Se dice que la palabra tranquilidad
lleva en sí la raíz trans-; si se me permite transgredir la lengua, quizá dicha palabra aluda lo que está
más allá del silencio. La sala de espera es un sitio de tránsito y que, al menos antes de estas
intervenciones, los molestos sonidos discursivos de la televisión comercial, más el sonido saturado
de las máquinas, eran lo único que existía en ese paisaje sonoro. A la vez, ocurría la charla de
sensibilización del Dr. Villafaña y las terapias de Reiki, ambas hechas en silencio o con los sonidos
de la televisión; ahora, es posible agregar nuevos sonidos a estas actividades.
En la bitácora, se leen muchas ideas que sólo quedaron en el papel, y no hicieron el viaje
hacia su realización. ¿Es necesaria su materialización, o he de aceptar que aparecieron sólo como un
desencadenante de otras ideas? En noviembre, fui a la sala de espera para charlar con el Dr.
Villafaña sobre el futuro. Al salir, me encontré con un buzón en la entrada del Hospital de
Oncología en donde se pedía dejar mensajes escritos en papel, y que tuvieran un mensaje de
consuelo para lxs pacientes, pero que a la vez, se tomara uno de los que otras personas habían
escrito: intercambio, diálogo a distancia, compartencia de sensibilidades. «Forastero» y yo, en
alguna charla, pensamos intervenciones similares. A veces, se cree que las ideas sólo son valiosas
cuando se materializan en acciones, pero hay un error de orden vibracional en ese argumento. El
simple hecho de imaginar tal o cual idea, genera una vibración que se distribuye por el cosmos, y
una parte sensible de nuestra ancestralidad como insectxs-plantas las capta y, sin saber por qué, las
ejecuta, aunque no sabemos específicamente de dónde vinieron. Hay que sentir un enorme regocijo
cuando percibimos que en otro lugar se materializó alguno de esos pensamientos fugaces que por
resonancia captamos.
IV
ESCUCHA FLOTANTE
El futuro de este proyecto no reside del todo en mí, sino en buscar la forma de tener más ideas para
vibrar con las personas que buscan desvelar lo desconocido a partir de la escucha; hay que
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mantenernos más receptivxs. Transformando a Alejandra Pizarnik, una amante del silencio: «que tu
[escucha] sea siempre un amado espacio de revelaciones.»
El psicoanálisis freudiano planteó una escucha flotante de las grietas que se abren
fugazmente en la solidez del lenguaje. Para Freud, en los sueños somos todxs poetas. Bajo esta
lógica, lamento el que aún no lograra explorar esas creaciones de las personas en la sala de espera;
ya habrá tiempo para explorar los sonidos que surgen en la producción onírica de quienes se
mantienen en dicho espacio de tránsitos. Esperanza y espera comparten su raíz latina.
En este sentido, el futuro del proyecto será un planteamiento para producir nuevas grietas de
esperanza, en quienes viven bajo el pavor del cáncer. Las artes sonoras y la escucha como
estrategias contra la barbarie y al individualidad de la célula cancerígena, me parecen una promesa
loable. El comprender al mundo desde la escucha es un desafío a las leyes racionales del mundo
físico y del lenguaje. Allí donde no se pueden leer dos palabras encimadas, la escucha permite
escuchar dos o más sonidos traslapados; allí donde hay dos objetos, se produce sólo un sonido. Nos
confronta con la inmaterialidad, con el traspaso de las barreras físicas, con la impermanencia.
Esta experiencia artística fue la construcción de un refugio a partir de lo sonoro y de la
escucha, una forma de arrullar la espera y la devastación. ¿Qué hizo a la canción de cuna sino el
deseo por alucinar una extensión perenne del abrazo y de la caricia? ¿Qué hizo sino protegernos de
la partida de quienes nos cuidaron? Desde el sonido-música, es posible crear un manto para cobijar
y dar consuelo de la manera más dulce posible, ante la pérdida del amor producida por la voracidad
del cáncer. Sólo espero haber construido ese refugio con sonidos en donde la escucha y el diálogo
fuesen tan cómodos, que adormilaran a esx torturadorx que se apropió de un cuerpo.
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