REPUBLICA BOLIVARIANA DE VENEZUELA
MINISTERIO DEL PODER POPULAR PARA LA EDUCACION UNIVERSITARIA
UNIVERSIDAD NACIONAL EXPERIMENTAL DE LOS LLANOS EZEQUIEL ZAMORA
EXTENSION-ACARIGUA
CATEDRA: DERECHO CIVIL
DERECHO CIVIL UNIDAD I
CONTRATOS Y OBLIGACIONES
ANTONIO ROJAS ARREDONDO 6553180
AGOSTO 2023
TRABAJO UNIDAD I DERECHO CIVIL
CONTENIDOS
1. EL CONTRATO.
El contrato no constituye otra cosa sino simplemente un "acuerdo de
voluntades destinados a reglar los derechos patrimoniales"
2. CONCEPTO.
El contrato constituye el instrumento principal de que se valen los hombres
para reglar entre ellos sus relaciones jurídicas, articulo 1133 CCV.
3. CARACTERES.
Características de un contrato civil
El contenido del contrato consta de cláusulas y reglas establecidas.
Se tiene una responsabilidad contractual por las partes involucradas.
Existe el consentimiento de las partes interesadas.
Se cuida y respalda la autonomía de voluntad.
Se crean obligaciones y derechos por ambas partes.
4. EVOLUCIÓN HISTÓRICA DE LA NOCIÓN DE CONTRATO.
En el derecho romano primitivo, lo que hoy nosotros conocemos como contrato
era el "Pactum o Conventio". "Contractus" por el contrario derivaba de
"contrahere" y se aplicaba a toda obligación contraída como consecuencia de
la conducta humana, fuera ésta lícita o ilícita (pactum o delictum).
El siglo XIX fue testigo de la máxima exaltación de la voluntad como poder
jurígeno. Así, el nuevo orden instaurado por la revolución francesa hizo
concebir a sus teóricos la ilusión de una sociedad compuesta por hombres
libres, fuertes y justos.
Uno de los fenómenos del derecho contemporáneo es la llamada crisis del
contrato, donde la voluntad ya no impera soberanamente como otrora, y
muchas otras causas han contribuido a desencadenar esta crisis, siendo ante
todo, causas de orden económicas.
El reinado del contractualismo parte del supuesto de la libertad y la igualdad
de las partes, donde el contrato para que sea justo y merezca respeto, debe
ser el resultado de una negociación libre, y espontánea, pero la evolución del
capitalismo concentrado cada vez mayores fuerzas en manos de pocos,
haciendo que el principio de igualdad y libertad de consentimiento subsistan
hasta hoy en el plano jurídico, pero que tienden a desaparecer en el plano
económico.
Tres fenómenos son las manifestaciones principales de la crisis del contrato,
a) Dirigismo contractual;
b) Nuevas formas contractuales y
c) La intervención de los jueces en la vida de los contratos.-
"Dirigismo contractual" La experiencia social nos dice que no es posible
dejar librados ciertos contratos al libre juego de la voluntad de las partes, sin
que ello perturbe la pacífica convivencia social.
"Nuevas formas contractuales" La típica forma de contrato es aquella que
supone surgida de una deliberación y discusión de sus cláusulas, hecha por
personas que gozan de plena libertad para consentir o disentir, aparece
desvirtuado por nuevas modalidades, como ser:
a) El Contrato de adhesión: que es aquel contrato donde sólo una de las
partes fija todas las condiciones, en tanto que la otra no tiene otra opción que
tomarla o dejarla,
b) Los Contratos Colectivos, que en nuestros días constituye el instrumento
jurídico de regulación de las relaciones entre patrones y obreros,
c) Los Contratos Forzosos, expresión extrema del dirigismo contractual, pues
no es posible hablar de consentimiento cuando es la propia ley la que obliga a
vincularse jurídicamente con otras personas en contra de la voluntad del
interesado, como también los contratos colectivos de trabajo que obligan a
patrones y obreros hayan o no sido representados en las negociaciones, y
d) "La intervención de los jueces en la vida de los contratos" donde el
Magistrado, cumpliendo el papel de guardián de la equidad en los contratos,
oscurecido temporariamente bajo la influencia de la concepción puramente
voluntarista del derecho, es el juez el llamado a poner las cosas en su lugar, a
utilizando los siguientes recursos,
5. CLASIFICACIÓN DE LOS CONTRATOS.
"Contratos unilaterales" La doctrina enseña que son aquellos en que solo
una de las partes resulta obligada a consecuencia de la relación contractual,
como ocurre en las donaciones, que solo significa obligaciones para el
donante.
"Contratos bilaterales" Son aquellos que engendran obligaciones recíprocas,
es decir, para cada contratante, la una hacia la otra, como ocurre en la
compraventa, la permuta, la locación, etc. También se lo conoce como
Sinalagmático (obligatorio).
"Contratos bilaterales perfectos e imperfectos" Los primeros serían
aquellos contratos que generan obligaciones principales y correlativas, y los
segundos, aquellos que, siendo originariamente unilaterales, crean
eventualmente per accidens obligaciones para con el acreedor principal.
,ejemplo: en el depósito, la obligación principal sería la de restituir la
cosa depositada, pero accidentalmente el depositario puede realizar
gastos para la conservación de la cosa en depósito, constituyéndose de
esta manera en acreedor del depositante.
"Contratos Nominados e innominados" Son contratos nominados o típicos,
aquellos que están previstos y legislados en el Código. Son los mas
importantes y frecuentes, y por ello han merecido una atención especial del
legislador.
Los contratos innominados o atípicos, son aquellos que no están legislados
en el Código y resultan de la libre creación de las partes.
"Contratos conmutativos y aleatorios" Son contratos conmutativos
aquellos en los cuales las obligaciones mutuas están determinadas de una
manera precisa, esas contraprestaciones se suponen equivalentes desde el
punto de vista económico.
Son contratos aleatorios aquellos en que, el monto de una de las
prestaciones o de ambas, no están determinadas de manera fija, sino depende
de un acontecimiento futuro y casi siempre incierto.
Ej. La renta vitalicia, en la cuál una de las partes entrega un capital a
cambio de una renta que durará toda la vida de quién la recibe.
6. DIFERENCIAS ENTRE CONTRATO Y CONVENCIÓN.
En el derecho romano, la convención constituía el género, integrado por
las especies pacto y contrato.
El pacto constituía la convención sólo de obligaciones naturales y el
contrato era la convención que engendraba obligaciones civiles.
7. TEORÍA GENERAL DEL CONTRATO.
La Teoría General de los Contratos es el conjunto de principios, reglas e
instituciones que presiden y regulan la formación de los contratos y el campo
de aplicación de la autonomía de la voluntad.
La contratación está basada en el principio de la autonomía de la voluntad,
sin el cual no es posible que existan los contratos: para que una persona se
relacione con el mundo exterior es necesario que desee hacerlo.
El hecho jurídico es un suceso o acontecimiento que genera efectos,
consecuencias y obligaciones de derecho. Para explicar y dar sentido a estos
hechos jurídicos existen dos teorías, la francesa y la alemana
8. CONTENIDO.
Esta teoría imperó sin contradicción hasta principios del siglo XIX, en que los
juristas alemanes la hicieron objeto de duros ataques, sosteniendo lo interno
es solo de cada individuo y por lo tanto imposible de ser conocido por otro,
sustentando una doctrina objetiva en la declaración de la voluntad.
En el concurso de dos voluntades internas, lo que hay que interpretar son esas
voluntades, todo lo que las acompaña, gestos, palabras, escritos, etc.
Dejando de lado algunas exageraciones que condujeron a negar todo papel de
la voluntad en la formación de los actos jurídicos, es preciso destacar cuál fue
el mérito principal de la doctrina alemana: "Ponen en relieve la importancia
principalísima de la declaración en la formación de los actos jurídicos.
9. CARACTERES.
10. Elementos esenciales a la existencia del contrato.
Los requisitos de un contrato válido:
1. Que las partes que intervienen en el contrato cuenten con capacidad para
realizarlo.
2. Que el consentimiento sea libre, es decir, que no sea expresado por presión
o equivocación.
3. Que el objeto, motivo o fin vayan en el mismo sentido que la ley y las buenas
costumbres.
4. Que la voluntad se manifieste de acuerdo a lo que dicta la ley.
nuestro Código Civil lo refiere en su artículo 1.141
EL CONSENTIMIENTO
Cada persona ejerce su derecho de libertad sin ignorar el de los demás: de
manera autónoma cede parte de su libertad para permitir el goce general y la
paz pública.
ELEMENTOS DEL CONSENTIMIENTO
El consentimiento requiere de dos declaraciones unilaterales de voluntad,
La oferta y
La aceptación
artículo 1.139 CCV
11. LA VOLUNTAD EN LA FORMACIÓN DEL CONTRATO.
La persona concibe el contrato como el medio idóneo para satisfacer sus
necesidades más básicas e intereses económicos; Aquí situamos la idea de
autonomía de la voluntad privada, definida como:
“el principio jurídico-filosófico que les atribuye a los individuos un
ámbito de libertad, dentro del cual pueden regular sus propios
intereses; permitiéndoles crear relaciones obligatorias entre ellos que
deberán ser reconocidas y sancionadas en las normas de derecho”.
12. AUTONOMÍA DE LA VOLUNTAD.
En su sentido más general, la palabra autonomía designa la libertad del
hombre para decidir su propia actuación, con independencia de cualquier factor
externo.
En el ámbito jurídico, esta voz tiene un significado más restringido:
La autodeterminación, que se refiere al instinto de las personas de buscar
satisfacer una necesidad y determinante para que se desarrolle el segundo, la
autorregulación, que vincula a las partes por medio del contrato y constituye
su contenido, integrado tanto por preceptos de voluntad como por normas
jurídicas.
13. EFECTOS.
Cuando los individuos actúan libremente en la esfera del derecho utilizan como
instrumento los actos jurídicos, aquellas manifestaciones de voluntad
encaminadas a crear consecuencias de derecho.
14. EL CONSENTIMIENTO.
Cuando un sujeto tiene alguna necesidad, debe satisfacerla; para lograrlo,
generalmente necesita de alguien más.
El medio puede ser un contrato; en ese punto hallamos la libertad de contratar:
porque puede elegir entre celebrar un contrato o no celebrarlo; si decide
hacerlo, esa libertad le permite determinar con quién.
Así, la libertad de contratar tiene dos cualidades:
a) Elegir celebrar un contrato o no, porque las personas somos libres y
decidimos obligarnos al celebrar un contrato cuando así lo queremos.
Soro Russell sostiene que somos libres de concluir un contrato u otro o de
negarnos a contratar si ésa es nuestra voluntad: nadie puede obligarnos a
contratar si no lo deseamos, pues negarse a contratar también es un acto de
libertad.
El mismo autor agrega que nadie puede querer lo que sea contrario a sus
intereses.
b) Elegir a nuestra contraparte completa la libertad de contratación: tenemos la
capacidad de seleccionar con quién deseamos contratar, aunque nuestra
contraparte también.
15. EXCEPCIONES.
En el principio de la autonomía de la voluntad suele explicarse la voluntad de
las partes como la suprema ley en los contratos; sin embargo, esa voluntad
tiene límites a efecto de que sea eficaz y válida (especialmente en las
relaciones asimétricas).
En su grado mínimo, los particulares han acordado libremente servirse de un
negocio jurídico con el que podrán satisfacer sus necesidades; sin embargo,
el orden público no les permite determinar a su antojo los pactos,
condiciones y efectos que crean oportunos, ya que han sido prefijados
por la ley imperativa.
ESTOS SON LOS ÁMBITOS DONDE LA AUTONOMÍA SE VE REDUCIDA A
SU MÍNIMA EXPRESIÓN:
• El derecho de familia: protege a la institución de la familia y sus necesidades
por encima de cualquier otra cosa, porque existen deberes y derechos éticos
inherentes a la naturaleza humana que son inderogables.
La autonomía se ve reducida a la mera creación del vínculo familiar, cuyos
efectos surgirán por virtud de la ley y no de la voluntad de las personas que lo
crean y conforman.
• El derecho de consumo: la ruptura de la igualdad económica y de las
prestaciones de los contratantes se genera porque el contenido de los
contratos está predeterminado por la parte más poderosa; por esa razón, el
Estado se ve obligado a intervenir, a través de normas imperativas que
reducen la autonomía de la voluntad, para proteger los intereses de la parte
económica más débil y objeto de numerosos abusos: el consumidor.
• El derecho sucesorio o testamentario: el testamento es un negocio jurídico
que puede presentar diversas restricciones a la libre voluntad del testador,
debido al interés patrimonial, familiar o de orden público en juego; de ahí, que
sea necesario apegarse a las estrictas formalidades impuestas por el
ordenamiento jurídico.
16. VOLUNTAD REAL Y VOLUNTAD DECLARADA.
Voluntad real: Facultad de decidir y ordenar la propia conducta.
voluntad declarada: acto jurídico, en virtud del cual una persona
expresa su deseo de que se generen consecuencias jurídicas
determinadas.
17. SISTEMAS DOCTRINARIOS APLICABLES.
Conforme a lo establecido por la TEORÍA FRANCESA, el hecho jurídico en
estricto sentido se produce por los acontecimientos de la naturaleza y la
voluntad del hombre; en este caso, la voluntad sólo está dirigida a producir el
acontecimiento sin que se deseen las consecuencias, es decir, no hay
intención de generar los efectos del hecho.
En palabras de Gutiérrez y González: “el hecho jurídico en estricto sentido es
una manifestación de voluntad que genera efectos de derecho
independientemente de la intención del autor de la voluntad para que esos
efectos se produzcan, o un hecho de la naturaleza al que la ley vincula efectos
jurídicos”.
Para la TEORÍA ALEMANA, de igual manera, el hecho jurídico en sentido
amplio es el género, es decir, los acontecimientos naturales y humanos que
producen consecuencias jurídicas. Como señala Pugliatti, están constituidos
por la síntesis de dos elementos: el hecho natural o humano (que configura el
elemento material) y la calificación proveniente de la norma jurídica (que será
el elemento formal).
En la misma teoría, el hecho jurídico en sentido estricto se refiere al hecho de
la naturaleza donde no interfiere la voluntad del hombre y además produce
consecuencias jurídicas, como el nacimiento o la muerte de una persona:
“los hechos jurídicos se distinguen fundamentalmente en naturales y
humanos, los primeros son aquellos que no dependen de la voluntad del
hombre, como el nacimiento, muerte enfermedad, naufragio, incendio,
parto de un animal o la fructificación de una planta”.
18. El Silencio de las partes.
el fenómeno del silencio y de su interpretación se produce cuando el tacens
observa una conducta inerme, inactiva, carente de movimiento, de modo
que, de su actitud, no puede derivarse su voluntad en un sentido u otro
pues, si al silencio acompaña un gesto que lo clarifica, estaremos ante una
declaración tácita de voluntad (facta concludentia; facta ex quibus voluntas
concludi potest).( hechos de los que se puede concluir el testamento).
El silencio, por sí sólo, no dice o significa nada y, a menos que esté
interpretado por otros signos, no es capaz de influir en acciones o
regularlas.
Más, cuando al silencio le acompaña un gesto o comportamiento del que
pueda derivarse la voluntad del que calla, esta situación sale fuera del
supuesto que nos ocupa.
De lo dicho, pueden extraerse dos consideraciones previas:
1) El problema de la anfibología (Figura retórica que consiste en emplear
una o varias palabras con doble sentido.
"en la frase ‘ducados ganan ducados’ aparece una anfibología porque se
juega con los significados de título nobiliario y de moneda española") del
silencio y de su interpretación se presenta únicamente en los casos en los
que no pueda derivarse de la actitud del que calla una voluntad en un
sentido u otro.
Será, por tanto, necesario distinguir el silencio de los supuestos de
manifestación tácita de voluntad.
2) la conducta del que calla tiene trascendencia jurídica en los casos en que
exista un conflicto de intereses donde el ordenamiento se ve precisado a
intervenir en aras de la seguridad jurídica y para evitar una lesión de los
intereses en juego, ya sean particulares o de interés público o general.
En la dogmática jurídica moderna la esencia del negocio jurídico es la
voluntad.
Es importante destacar que el derecho no entra a regular el ámbito de la
voluntad interna, el pensamiento o la mera intencionalidad hasta que ésta
es exteriorizada de algún modo.
Esta regla general encuentra su excepción, en relación con
los vicios del consentimiento, cuando una vez declarada la voluntad, puede
probarse que, en la formación de la misma, intervino violencia, dolo,
intimidación o error (vis, dolus, metus, error), lo que producirá que el
negocio no produzca efectos jurídicos bien por nulidad ipso iure o bien por
nulidad ope exceptionis (o anulabilidad).
Por lo tanto, para que el negocio jurídico produzca los efectos jurídicos
reconocidos por el ordenamiento y queridos por las partes, será necesario
que esa voluntad sea exteriorizada.
Lo normal será que su manifestación se haga de forma expresa (es decir,
oralmente o por escrito).
19. El Objeto.
En teoría el silencio se distingue netamente de la manifestación tácita de
voluntad sin embargo, en la práctica, esta distinción no es siempre sencilla.
Pensemos que es posible que la declaración se realice a través de
determinados actos que, en sí mismos considerados, no expresan la voluntad
del sujeto y que, por tanto, son equívocos.
En estos supuestos deberá ser el intérprete del derecho, generalmente el juez,
el que teniendo en cuenta las circunstancias del caso y los usos sociales (en la
propia interpretación del signo), proporcione una interpretación u otra al acto.
Y es que, en mi opinión, el estudio y regulación del silencio y su interpretación
debe abordarse frente a cada concreto sistema legislativo porque el significado
de un hecho jurídico voluntario puede variar en el tiempo, de un lugar a otro y
de una sociedad a otra.
Pensemos, por ejemplo, que no en todas las sociedades hacen uso de la
inclinación de la cabeza como señal de afirmación.
Así en la India, es un gesto muy frecuente entre la población el ladear o inclinar
la cabeza hacia un lado, bien sea repetidamente hacia un lado y otro o bien
sea a través de un movimiento preciso y corto hacia uno de los hombros.
Este gesto es afirmativo, no negativo, como pudiera parecer a la vista de un
Occidental.
20. Concepto.
El silencio de las partes es una tacita manifestación de voluntad
21. Clases.
La Ley señala, que la solicitud o presentación sea aprobada por parte de la
Administración (silencio positivo).
O por el contrario, si procediere, rechazada (silencio negativo), abriéndose, en
este caso, la posibilidad de interponer recursos administrativos.
22. Noción de orden Público.
Conjunto de condiciones legal y reglamentariamente establecidas que,
respetando los principios constitucionales y los derechos fundamentales,
determinan las reglas mínimas de convivencia en el espacio público.
23. Estipulaciones nulas por objeto ilícito.
Cuando el objeto del contrato es ilícito, el contrato es nulo no produce efecto
alguno. Art 6 CC. Existen algunos contratos que por su importancia en la vida
jurídica merecen un análisis especial:
1- Usura: Intereses que pasan por encima de lo establecido en la ley.
2- Prohibición de pactos sobre sucesión futura: Por pactos de sucesión
futura se entienden las convenciones que tienen como objeto establecer
estipulaciones sobre la herencia de una persona viva, esta prohibición data
desde Roma ya que se considera inmoral porque implica el deseo de muerte
de la persona cuya sucesión se hubiera establecido.
24. Prohibición de intereses usurarios.
“El delito de usura genérica y de usura en las operaciones de financiamiento,
están tipificados en los artículos 126 y 128, respectivamente, de la Ley de
Protección al Consumidor y al Usuario.
DECRETO Nº 6.092, GACETA OFICIAL 40.110 DEL 14 DE FEBRERO DEL
2013, CON RANGO, VALOR Y FUERZA DE LEY PARA LA DEFENSA DE
LAS PERSONAS EN EL ACCESO A LOS BIENES Y SERVICIOS
De la usura genérica
Artículo 143. Quien por medio de un acuerdo o convenio, cualquiera que sea
la forma utilizada para hacer constar la operación, ocultarla o disminuirla,
obtenga para sí o para un tercero, directa o indirectamente, una prestación que
implique una ventaja notoriamente desproporcionado a la contraprestación que
por su parte realiza, incurrirá en delito de usura y será sancionado con prisión
de uno (1) a tres (3) años.
En la misma pena incurrirá quien en operaciones de crédito o financiamiento,
obtenga a título de intereses, comisiones o recargos de servicio una cantidad
por encima de las tasas máximas respectivas fijadas o permitidas por el Banco
Central de Venezuela.
De la usura en las operaciones de financiamiento
Artículo 144. Quien en las operaciones de venta a crédito de bienes o
servicios de financiamiento para tales operaciones, obtenga a título de
intereses, comisiones o recargos, cualquier cantidad por encima de los
máximos que sean fijados o permitidos por el Banco Central de Venezuela, en
atención a las condiciones existentes en el mercado financiero nacional,
incurrirá en delito de usura, y será sancionado con pena de prisión de dos (2) a
cinco (5) años.
Igualmente, será sancionado con la misma pena, quién viole lo establecido en
el segundo párrafo del artículo 76 del presente Decreto con Rango, Valor y
Fuerza de Ley
25. Prohibición de pactos sobre sucesión futura.
Capítulo III - Disposiciones Comunes a las Sucesiones Intestadas y a las
Testamentarias en su Sección II - De la Aceptación y de la Repudiación
de la Herencia
ARTÍCULO 1022.-- No se puede, ni aun por contrato de matrimonio, renunciar
a la herencia de una persona viva, ni enajenar los derechos eventuales que se
puedan tener a aquella herencia.
26. La Causa.
1- Concepto: Es un elemento existencial del contrato que tiene como propósito
perseguido al contratar y que es el que motiva el consentimiento y le da
significado. La doctrina entiende la causa como causa final que es lo que
persiguen las partes al contratar.
-Concepción Objetiva: Todo sujeto persigue la misma finalidad inmediata, la
función económica social del contrato.
En la compra-venta esa finalidad es el cambio de una cosa por un precio.
-Concepción Subjetiva: Es el motivo perseguido por cada contratante, que es
distinto en cada contrato.
27. La ausencia de causa.
Existen varias situaciones previas a considerar:
a) En los contratos bilaterales se establece la nulidad por ausencia de causa
por ejemplo: *Art. 1.485 C.C. *Art. 1.479 C.C.
Esto explica, la inexistencia de la obligación pues el contrato es inexistente.
b) En el contrato de sociedad Art. 1.673, Ord 2° C.C.
c) En las liberalidades, hay ausencia de causa en el caso del Art 1.450 C.C.
d) En caso de arrendamiento Art. 1.588 C.C.
e) En el caso de los contratos conmutativos o aleatorios:
* Art. 1794 C.C. Contrato de renta vitalicia.
* Art. 583 [Link]. “Es nulo el seguro si al tiempo del contrato no existe la
persona cuya vida es asegurada, aun cuando las partes ignoren su
fallecimiento”.
*Art. 552, ord 4° [Link]. “Son nulos los seguros que tengan por objeto:… 4º
Las cosas que han corrido ya el riesgo, háyanse salvado o perecido”.
28. La causa falsa.
1.- Causa errónea: Se da cuando el deudor cree en la existencia de una causa
que no existe en la realidad. Ejemplo: el conductor que se cree culpable e
indemniza.
2.- Causa Simulada: Las partes dan a su contrato una causa aparente, distinta
de la causa verdadera. A diferencia de la anterior, La causa simulada no trae
consigo necesariamente la nulidad del contrato.
29. Ilicitud de la causa.
Causa Contraria al orden público o a las buenas costumbres.
De tal modo que contratos que contienen objetos lícitos tienen por fin inmediato
una causa ilícita.
En este caso hemos de referirnos a la noción subjetiva de la causa.
Ejemplo. Aquel que arrienda un inmueble para constituir una casa de citas.
Algunos autores consideran que la ilicitud debe ser común a los intereses de
ambas partes; otros piensan que sólo basta que uno de ellos conozca la ilicitud
de la causa.
La jurisprudencia francesa ha declarado nulos aquellos contratos tendientes a
relajar las normas sobre comunidad conyugal, la venta de un prostíbulo.
30. La causa no expresa.
Art. 1.158 C.C:”El contrato es válido aunque la causa no se exprese.
La causa se presume que existe mientras no se pruebe lo contrario”.
De tal modo que aunque no conste la causa del contrato, esta es presumida
por el legislador y eso no quiere decir que se trate de un contrato sin causa.
Esto son llamados contratos abstractos.
31. Presunción de causa
La presunción es iuris tamtum, por tanto admite prueba en contrario.
Pero a quien le corresponde probar que la causa es ilícita, falsa o inexistente?
AL DEUDOR, A QUIEN DEMANDARÁN EL CUMPLIMIENTO DE LA
OBLIGACION
32. La capacidad:
Es la medida de aptitud de las personas en relación con los derechos y
deberes jurídicos.
33. Contractual y extracontractual.
Clasificacion Negocial o contractual:
Medida de aptitud para realizar negocios jurídicos en nombre propio. Es un
element o necesario para que el contracto produzca todos efectos jurídicos.
*Caracteres:
-La capacidad es la regla y la incapacidad es la excepción: Toda persona
es capaz, salvo aquellas excepciones que señale el legislador.
La capacidad debe ser señalada por el legislador, su interpretación es
restrictiva, la carga de la prueba de la incapacidad corresponde a quien la
alega.
-Las normas que establecen la incapacidad son de orden público.
-Son normas que protegen al incapaz y son alegadas por este o su
representante.
-Produce anulabilidad del contrato.
CASOS DE INCAPACIDAD CONTRACTUAL:
1- Incapacidad por antonomasia:
De origen natural y legal.
*Incapacidad Natural: El menor, el entredicho y el inhabilitado, quienes no
pueden contratar por si mismos sino por medio de representación, ya que el
incapaz es sustituido por una persona que interviene en su nombre, mas no
sustituye al incapaz, sino que lo asiste, teniendo la facultad de aprobar o no los
contratos en que intervenga el incapaz.
-Los menores: Aquellos que no han cumplidos los 18 años.
-Los entredichos: Aquellos que tienen un defecto mental grave
-Los inhabilitados: Aquellos que tienen un defecto intelectual menor.
*Actos que puede realizar el menor:
-Testar: El menor a partir de 16 años puede testar.
-Contratos de trabajo: Puede realizar contratos de trabajo, pertenecer a
sindicatos, y efectuar otros actos de materia laboral a partir de los 14 años, con
previa autorización de su representante legal.
-Mandatarios: Pueden actuar como mandatarios en representación de
terceros siempre que tenga la capacidad natural para querer y entender el
negocio, objeto del mandato y celebrar contratos de mandato.
-Contraer matrimonio: Varones a partir de, y hembras de 14.
-Pueden movilizar cuentas de ahorro, previa autorización de su
representante legal.
*Incapacidad Legal:
Son varias las causas por las cuales se llega a la restricción o limitación de la
capacidad. El vocablo incapacidad se emplea para designar a las personas
que están privadas de uno o varios derechos.
• 1. Incapacidad de Goce: tienen incapacidad de goce aquellas a las cuales
se prohíbe la adquisición de ciertos derechos o el ejercicio de ciertos actos, por
sí o por otras personas. La incapacidad de goce está representada por todas
aquellas circunstancias que inhabilitan a la persona para ser sujeto de
derechos y obligaciones. En el Código Civil se establecen casos de
incapacidades de goce.
• 2. Incapaces para suceder ab intestato: son incapaces de suceder los
que en el momento de la apertura de la sucesión no estén todavía concebidos
(Art.809 C.C.). Figuran como incapaces para suceder aquellas personas que
han sido declaradas como indignos (Art.810 C.C.).
• 3. Incapaces para recibir por testamento y por donación: conforme al
artículo 840, son incapaces para recibir por testamento las mismas personas
declaradas como incapaces para suceder sin testamento. En los artículos 841,
844, 845, 846 y 847, se mencionan otras personas que la ley declara
incapaces de recibir por testamento. En relación con los incapaces para recibir
por donación, el artículo 1.436 establece que no pueden adquirir por donación,
ni aún bajo el nombre de personas interpuestas, los incapaces para recibir por
testamento.
• 4. Incapacidad del Tutor y del Protutor: por razón del cargo que ejercen
estas personas no pueden comprar bienes del pupilo ni tomarlos en
arrendamiento, ni hacerse cesionarios de créditos ni derechos contra él y
mientras ejerzan el cargo, tampoco pueden adquirir de terceras personas los
bienes del menor que hubieren enajenado (Art. 370,397,408 C.C.).Incapaces
en materia de Venta: el artículo 1.481 establece una incapacidad para los
cónyuges, en el sentido de que entre ambos no puede haber venta de bienes.
• 5. Incapacidad de Obrar: la incapacidad de obrar es la inhabilidad de
hacer valer por sí mismo un derecho que ha sido ya adquirido o la incapacidad
del sujeto para hacerlo efectivo directamente y por sus propios medios en la
vida jurídica. De modo que son incapaces de obrar o incapaces propiamente
dichos, aquellas personas que por imposibilidad física o moral de obrar o por
que por su dependencia de una presentación no pueden ejercer por sí mismos
actos de la vida civil.
• 6. Incapacidad Negocial: es la inhabilidad de las personas para realizar
negocios jurídicos válidos. En este sentido tenemos que tienen incapacidad
negocial, en mayor o menor medida, los menores, los entredichos y los
inhabilitados.
• 7. Incapacidad Delictual: son incapaces delictual las personas privadas de
discernimiento al omento de realizar el hecho ilícito. Los artículos 1.186 y
1.187 del Código Civil establecen que el incapaz que obró sin discernimiento
(menor o demente) no está obligado a indemnizar por motivo del daño causado
y la responsabilidad recae sobre quien tiene al incapaz bajo cuidado.
• 8. Incapacidad de Protección e incapacidad de Defensa Social: el rasgo
primordial que presenta la incapacidad de obrar consiste en la protección que
presta a ciertas personas que carecerán de determinadas condiciones de
experiencia, conocimiento de los negocios o lucidez mental, deficiencias éstas
que los inhabilitan para llevar a cabo negocios jurídicos de los que pueda
obtener algún beneficio. La incapacidad de defensa es la que se establece no
en protección del incapaz, sino por necesidades colectivas, tal como es el caso
del entredicho por condena penal.
REGÍMENES DE INCAPACES
Esta forma de protección establecida para los incapaces dependerá de la
extensión o del grado de su incapacidad, pudiendo ser mayor o menor, es
decir, que puedan existir dos grados diferentes. A estas formas de protección
dirigidas a los incapaces se les denomina "Regímenes de Incapaces".
• Régimen de Representación: la representación es una institución jurídica
que consiste en la sustitución de una persona (el representado) por otra (el
representante) con el objeto de formar una relación de derecho entre el
representado y un tercero. Este régimen confiere a la persona que está
investida con ella el derecho y la obligación de realizar actos materiales y
jurídicos en nombre de su representado.
• Régimen de Asistencia y Autorización: a diferencia del régimen de
representación en el cual el incapaz es sustituido por el protector o
representante, en el régimen de asistencia y autorización, el incapaz podrá
obrar por sí mismo, pero con la colaboración y bajo el control de una persona
que recibe por nombre Curador, él asistirá al incapaz en el cumplimiento de
todos aquellos negocios que no sean de simple administración porque se prevé
una cierta capacidad en el sujeto.
INCAPACIDAD Y POTESTAD
La ley ha previsto, además de la incapacidad y de los regímenes de incapaces,
el sometimiento de determinados sujetos al gobierno y dirección de su persona
por otra esto es lo que se llama sometimiento a la potestad de otro.
No todos los incapaces están sometidos a la potestad de otra persona, solo lo
están los niños y adolescentes y los entredichos por defecto intelectual. Por
otra parte, aunque todos los incapaces sometidos a potestad están sometidos
a regímenes de representación:
• No todos los incapaces sometidos a regímenes de representación están
sometidos a potestad (asi, no lo están los entredichos por condena penal); y
• Aunque normalmente la persona que tiene el gobierno y dirección del
incapaz tiene también el poder de representarlo, a veces, estas funciones se
encuentran en otras manos.
A veces la incapacidad y el régimen de incapaces al cual la ley somete a una
persona no bastan para asegurarle la protección que necesita. En efecto, esos
medios jurídicos sólo protegen a los incapaces en la esfera de los negocios
jurídicos, mientras que, a veces, el sujeto requiere que también se provea al
gobierno de su persona.
La ley ha previsto por tanto, además de la incapacidad y de los regímenes de
incapaces, el sometimiento de determinados sujetos al gobierno y dirección de
su persona por otra; esto es lo que se llama sometimiento a la potestad de
otro. No todos los incapaces están sometidos a la potestad de otra persona,
sólo lo están niños y adolescentes y los entredichos por defecto intelectual.
Por otra parte, aunque todos los incapaces sometidos a potestad están
sometidos a régimen de representación: 1º) no todos lo incapaces sometidos a
régimen de representación están sometidos a potestad (así, no lo están los
entredichos por condena penal); y 2º) aunque normalmente la persona que
tiene el gobierno y dirección del incapaz tiene también el poder de
representarlo, a veces, esta funciones se encuentran en otras manos.
-Los entredichos por condena penal.
Persona que esta incapacitada legal o judicialmente para realizar actos
jurídicos.
Ejemplo: «al ser condenado en juicio se le declaró entredicho y no puede
administrar sus bienes»
Artículo 48 del Código Civil. ”Tampoco puede contraer válidamente matrimonio
el entredicho por causa de demencia ni el que no se halle en su juicio.
Si la interdicción ha sido únicamente promovida, se suspenderá la celebración
del matrimonio hasta que la autoridad judicial haya decidido definitivamente”.
G.O.E. Nº 2.990 del 26-07-1982.
-Los inhabilitados por quiebra.
El día en que el tribunal de comercio competente dicta sentencia declarativa de
quiebra, todos los bienes del fallido quedan sometidos a embargo y por lo tanto
ocupados por el juez en virtud de los Arts. 1863 y 1864 del código civil
que constituyen el fundamento jurídico de la teoría de la masa de la quiebra;
además todos los acreedores del comerciante quedan unidos legalmente con
la finalidad de organizar la liquidación del patrimonio del deudor y lograr la
distribución del producto, mediante el prorrateo entre ellos, con atención al
principio de la más perfecta igualdad, salvo excepciones de ley.
34. Casos específicos de incapacidad.
1. Incapacidad de Goce: tienen incapacidad de goce aquellas a las cuales
se prohíbe la adquisición de ciertos derechos o el ejercicio de ciertos actos,
por sí o por otras personas. La incapacidad de goce está representada por
todas aquellas circunstancias que inhabilitan a la persona para ser sujeto
de derechos y obligaciones. En el Código Civil se establecen casos de
incapacidades de goce.
2. Incapaces para suceder ab intestato: son incapaces de suceder los
que en el momento de la apertura de la sucesión no estén todavía
concebidos (Art.809 C.C.). Figuran como incapaces para suceder aquellas
personas que han sido declaradas como indignos (Art.810 C.C.).
3. Incapaces para recibir por testamento y por donación: conforme al
artículo 840, son incapaces para recibir por testamento las mismas
personas declaradas como incapaces para suceder sin testamento. En los
artículos 841, 844, 845, 846 y 847, se mencionan otras personas que la ley
declara incapaces de recibir por testamento. En relación con los incapaces
para recibir por donación, el artículo 1.436 establece que no pueden
adquirir por donación, ni aún bajo el nombre de personas interpuestas, los
incapaces para recibir por testamento.
4. Incapacidad del Tutor y del Protutor: por razón del cargo que ejercen
estas personas no pueden comprar bienes del pupilo ni tomarlos
en arrendamiento , ni hacerse cesionarios de créditos ni derechos contra él
y mientras ejerzan el cargo, tampoco pueden adquirir de terceras personas
los bienes del menor que hubieren enajenado (Art. 370,397,408
C.C.).Incapaces en materia de Venta: el artículo 1.481 establece una
incapacidad para los cónyuges, en el sentido de que entre ambos no puede
haber venta de bienes.
5. Incapacidad de Obrar: la incapacidad de obrar es la inhabilidad de
hacer valer por sí mismo un derecho que ha sido ya adquirido o la
incapacidad del sujeto para hacerlo efectivo directamente y por sus
propios medios en la vida jurídica. De modo que son incapaces de obrar o
incapaces propiamente dichos, aquellas personas que por
imposibilidad física o moral de obrar o por que por su dependencia de una
presentación no pueden ejercer por sí mismos actos de la vida civil.
6. Incapacidad Negocial: es la inhabilidad de las personas para
realizar negocios jurídicos válidos. En este sentido tenemos que tienen
incapacidad negocial, en mayor o menor medida, los menores, los
entredichos y los inhabilitados.
7. Incapacidad Delictual: son incapaces delictual las personas privadas de
discernimiento al omento de realizar el hecho ilícito. Los artículos 1.186 y
1.187 del Código Civil establecen que el incapaz que obró sin discernimiento (menor o
demente) no está obligado a indemnizar por motivo del daño causado y
la responsabilidad recae sobre quien tiene al incapaz bajo cuidado.
8. Incapacidad de Protección e incapacidad de Defensa Social: el rasgo
primordial que presenta la incapacidad de obrar consiste en la protección
que presta a ciertas personas que carecerán de determinadas condiciones
de experiencia, conocimiento de los negocios o lucidez mental, deficiencias
éstas que los inhabilitan para llevar a cabo negocios jurídicos de los que
pueda obtener algún beneficio. La incapacidad de defensa es la que se
establece no en protección del incapaz, sino por necesidades colectivas, tal
como es el caso del entredicho por condena penal.
35. Efectos.
La incapacidad tiene efectos jurídicos que limitan la capacidad del
inhabilitado a tal efecto el juez en procura de proteger el patrimonio del
incapaz puede nombrar tutor o curador para tales fines
36. Vicios del Consentimiento:
Los vicios del consentimiento se refieren a la falta de voluntad sana o de los
actos voluntarios que conducen a la anulabilidad o la nulidad del contrato,
cuando falla un acto jurídico determinado. En estos casos, suele recurrirse
al error, la violencia, el dolo o la intimidación.
37. Error
El error es considerado en el derecho como una forma mala de apreciar la
realidad a causa de la ignorancia. Esto ocurre cuando alguna de las partes
no tiene conocimiento de todas las circunstancias que intervienen en el acto
acordado.
Esto ocurre por ignorancia o equivocación, pero sea cual sea la causa por la
que se cometa el resultado será siempre el mismo. El cual será una falsa
representación de la realidad.
El sujeto en el error desconoce algunas consecuencias de un acto que se
celebra y considera que su representación de la realidad es correcta.
El artículo 1.146 CCV. establece un principio de carácter general: "Aquel
cuyo consentimiento haya sido dado a consecuencia de un error excusable,
o arrancado por violencia o sorprendido por dole, puede pedir la nulidad del
contrato".
También sobre las condiciones de la misma que originó el motivo de la
celebración.
No todos los errores que se le pueden presentar a los contratantes tienen el
mismo tratamiento jurídico.
Tampoco cualquier tipo de error ocasiona la nulidad del contrato, para que
esto ocurra tiene que ser un error esencial o relevante.
Cuando el error incurra en elementos del contrato que igualmente sin ellos
se hubiera establecido el contrato será irrelevante.
Por lo que el contrato no será anulable y la persona que haya padecido el
error debe asumirlo.
El error puede ser de los siguientes tipos:
Error de hecho: El error de hecho es cuando existe una
representación falsa de la realidad que influye en situaciones reales.
Error de derecho: El error de derecho es el que influye sobre
situaciones jurídicas.
Error relevante o esencial: El error relevante o esencial le concede
a la persona que lo haya sufrido el poder de desvincularse del
contrato. Por lo que podrá solicitar la declaración de nulidad.
Error excusable: La ley establece que para que se dé la nulidad del
contrato el error además de ser relevante no debe ser imputable a la
persona que lo padece.
Por lo tanto el error tiene que ser excusable.
38. Concepto.
El error es considerado en el derecho como una forma mala de apreciar la
realidad a causa de la ignorancia.
39. Clases.
El error puede ser de los siguientes tipos:
• Error de hecho: El error de hecho es cuando existe una
representación falsa de la realidad que influye en situaciones reales.
• Error de derecho: El error de derecho es el que influye sobre
situaciones jurídicas.
• Error relevante o esencial: El error relevante o esencial le concede a
la persona que lo haya sufrido el poder de desvincularse del contrato. Por lo
que podrá solicitar la declaración de nulidad.
• Error excusable: La ley establece que para que se dé la nulidad del
contrato el error además de ser relevante no debe ser imputable a la
persona que lo padece.
*Capacidad de goce, jurídica o legal: Medida de aptitud de las personas para
ser titular de derechos y deberes.
*Capacidad de obrar: Medida de aptitud para producir efectos jurídicos
validos mediante actos de la propia voluntad. Se adquiere a los 18 años
Y se subdivide en:
-Capacidad negocial: Medida de aptitud para realizar negocios jurídicos en
nombre propio.
-Capacidad delictual: Medida de aptitud para quedar comprometido el sujeto
de derecho por sus actos jurídicos propios.
-Capacidad procesal: Medida de aptitud para efectuar actos procesales
válidos.
40. Efectos.
-Produce la anulabilidad del contrato.
-La carga de la prueba es alegada por el incapaz.
-La acción por nulidad en materia de menores, será admitida solo en los
siguientes casos:
.Cuando el menor no emancipado ha ejecutado por su cuenta un acto, sin la
intervención de su legítimo representante.
.Cuando el menor emancipado ha ejecutado por su cuenta un acto por la cual
ley requiere la asistencia de sus progenitores o autorización judicial.
.Cuando no se han observado las formalidades establecidas para ciertos actos
por disposiciones especiales de la ley.
-La declaratoria de nulidad tiene efecto retroactivo. El contrato se considera
nulo desde que se celebró y no desde que fue declarada dicha nulidad.
-El incapaz tiene acción de repetición de las prestaciones que hubiere
efectuado en el cumplimiento del contrato.
-El incapaz queda obligado a restituir las prestaciones en virtud del
cumplimiento del contrato que hubiese recibido de la otra parte.
41. Dolo,
El dolo es una figura dentro del derecho civil y penal con un contenido volitivo o
intencional producto de la mala fe
42. Concepto.
Es el error provocado intencionalmente por una de las partes o de un tercero
para engañar a la otra parte de contratar.
43. Clases.
*Según su naturaleza:
-Dolo bueno: Está constituido por aquellos actos de astucia o engaño
tolerados en el comercio y destinados a inducir a una persona a contratar. No
es suficiente para anular el contrato.
-Dolo malo: Esta constituidos por artificios y engaños capaces de impresionar
a un hombre prudente.
44. Efectos.
-Dolo causante.
-Dolo accidental.
-El dolo produce la anulabilidad del contrato, y solo puede ser exigida por la
víctima, el autor del dolo no puede pedir la nulidad, la acción para pedir la
nulidad dura 5 años
-El dolo compromete la responsabilidad civil de su autor por el hecho ilícito, ya
que obliga a su autor a la reparación de los daños y perjuicios causados. La
acción puede ser intentada contra: La parte que provoco el error, contra el
tercero que con conocimiento de la otra parte provoco el dolo y ambos
responden solidariamente, y contra el tercero que provoco el error mediante
sus maquinaciones sin conocimiento de la otra parte, quien no podrá intentar la
acción de nulidad relativa sino la acción por daños y perjuicios.
45. Violencia, Concepto.
Es toda coacción de tipo físico o moral destinado a obtener el consentimiento
de una persona a fin de que celebre un determinado contrato. Constituye un
hecho ilícito donde la victima tiene dos opciones: La nulidad del contrato y la
acción por reparación del daño causado.
46. Clases.
-Violencia física: Implica una coacción de tipo física y corporal sobre la victima
a objeto de obtener el conocimiento para convenir en celebrar un contrato.
-Violencia moral: Implica una coacción de tipo moral ejercida sobre un sujeto
de derecho con el fin de obtener su asentimiento para la celebración de un
contrato. Puede consistir en la amenaza de causarle un daño a la parte a sus
bienes o su familia. Condiciones: Art 1151, 52.
Caracteres del agente de la violencia:
Puede ser una de las partes contratantes o bien un tercero que hubiera ejercido la
violencia con o sin el consentimiento de aquella. Art 11250.
47. Efectos.
-Configura un vicio del consentimiento capaz de producir la anulabilidad del
contrato.
-Constituye un hecho ilícito capas de comprometer la responsabilidad civil
extracontractual de su autor. 1185 CC
48. Formación del Contrato.
El acuerdo de voluntades da nacimiento al contrato, y vincula jurídicamente a
las partes al crear o transferir derechos y obligaciones entre las mismas.
Los elementos de existencia del contrato son el consentimiento y el objeto, por
lo que el consentimiento debe manifestarse de manera libre y espontáneo,
siendo un elemento fundamental en el contrato.
49. La oferta.
Es aquel acto jurídico mediante el cual una de las partes promete el
cumplimiento de una determinada prestación.
50. Concepto Clases.
Ossorio (2006), indica que Oferta es “la promesa que se hace de dar, cumplir o
ejecutar una cosa”; en otro sentido señala que oferta no es más que
“Propuesta para contratar”.
Clases:
Maduro (op. cit.), señala que doctrinariamente se han establecido diferentes
clasificaciones de ofertas, que son:
1.- Según la naturaleza: oferta imperfecta y oferta perfecta.
a) La oferta imperfecta: es aquella que no reúne todas las condiciones y
detalles de la prestación. Ejemplo: cuando se dice: vendo en condiciones
ventajosas o a buen precio, sin indicar las condiciones o el precio.
b) Oferta perfecta o plena: es aquella que contiene todos los requisitos,
condiciones y detalles de la prestación.
Es preciso resaltar que la oferta imperfecta no tiene efecto obligatorio ni para el
destinatario ni para el oferente, pues sin conocerse las condiciones, mal puede
haber consentimiento.
2.- Según su forma: oferta directa o expresa y oferta indirecta.
a) Oferta directa o expresa. Es aquel acto jurídico unilateral por el cual una de
las partes promete a la otra el cumplimiento de una determinada prestación. Es
la hipótesis normal, y la oferta se hace realizando el oferente un acto expreso y
positivo.
b) Oferta indirecta. Es también un acto jurídico unilateral, pero no realizado en
forma expresa por el deudor u oferente, sino que se deduce o desprende de
alguna actividad desarrollada por él, generalmente mediante un acto
determinado que la hace presumir.
3.- Según el término: oferta sin plazo y oferta con plazo.
a) Oferta sin plazo. Es aquella en la cual no existe plazo alguno para que el
destinatario manifieste su aceptación al oferente. Tal manifestación debe
hacerla de inmediato. Ocurre siempre entre presentes, caso en el cual no hay
un lapso apreciable entre la respuesta y la pregunta.
Esta oferta puede ser revocada por el oferente, antes de que la aceptación
llegue a su conocimiento.
b) Oferta con plazo. Tiene un término obligatorio para el oferente, durante el
cual debe respetarse la oferta y por lo tanto el oferente queda obligado a
mantenerla. El término puede ser expreso o tácito.
4.- Según la determinación del destinatario.
a) Oferta hecha a persona indeterminada. Como su nombre lo indica, tiene
como característica la de no ser dirigida a alguna persona en particular
(comerciante con cartel en vidriera, aviso por el periódico, entre otros.). Es
también denominada oferta pública u oferta al público. Esta oferta obliga al
oferente en los términos de la misma y el contrato se perfecciona cuando la
aceptación del destinatario llega a conocimiento del oferente.
b) Oferta hecha a persona determinada. Es el supuesto normal en el que la
persona del destinatario está perfectamente determinada. El contrato se
perfecciona conforme al principio general, o sea, cuando el oferente tiene
conocimiento de la aceptación del destinatario.
5.- Según su ejecución.
a) Oferta de cumplimiento normal. Es aquella oferta que implica un
cumplimiento mediante un consentimiento previo del destinatario, de modo que
la aceptación del destinatario precede al cumplimiento de la prestación.
b) Oferta con ejecución previa. Caracterizada porque a solicitud del oferente
o por la propia naturaleza del negocio, la ejecución de la prestación por parte
del destinatario precede a la respuesta en la cual manifieste su aceptación. El
contrato se perfecciona en el momento y lugar en que la ejecución comienza, y
ésta debe ser comunicada de inmediato al oferente (art. 1138 C.C.)
[Link] perfeccionamiento del contrato.
Señala Maduro (ob. cit.), que por perfeccionamiento del contrato debe
entenderse el momento en que el contrato produce plenamente sus efectos
jurídicos.
Este momento ocurre cuando el destinatario u obligado otorga su
consentimiento o su conformidad a la oferta que le ha sido presentada. (p.
492).
En ese sentido, el acto en virtud del cual el destinatario manifiesta su
conformidad con la oferta, se denomina aceptación, siendo esta ultima
entonces el acto por el cual el destinatario de la oferta manifiesta su voluntad
de estar de acuerdo con ella.
Condiciones de la aceptación
Según Maduron (1987), para que la aceptación produzca su efecto jurídico
normal, o sea, el perfeccionamiento del contrato, debe reunir determinadas
condiciones, a saber:
a) Debe ser libre. El destinatario debe tener plena libertad para aceptar
o negar la oferta.
La falta de contestación no lo obliga a nada.
b) Debe ser pura y simple, lo que implica que debe ajustarse en un todo al
contenido de la oferta.
Si el destinatario modifica la oferta, la modificación debe considerarse como
una nueva oferta.
c) La aceptación debe ser manifestada al oferente para que el contrato se
perfeccione. En los casos de oferta sin plazo, la aceptación debe ser comunicada
al oferente de inmediato, si se trata de personas presentes; o dentro del lapso
prudencial, si se trata de personas que no están presentes en el mismo lugar. En
los casos de oferta con plazo, la aceptación debe ser manifestada dentro del
plazo.
Si la aceptación es manifestada fuera del plazo, no obliga al oferente, quien
tiene entonces la potestad de considerar o no celebrado el contrato.
El destinatario puede revocar la aceptación antes de que llegue a conocimiento
del oferente.
Artículo 1.139 CCV
Clases de aceptación
La aceptación puede ser manifestada directa o indirectamente.
En el primer caso se está en presencia de una aceptación directa o expresa;
en el segundo, existe una aceptación tácita.
La aceptación tácita es aquella que se desprende de una conducta o
actuación del destinatario que no deje lugar a dudas acerca de su conformidad
con el contenido de la oferta.
51. Reglas particulares en materia mercantil.
Estas se encuentran fundamentadas de los artículos: 133 al 149 del código
de comercio venezolano y artículo 1.139 CCV
52. El perfeccionamiento del contrato entre ausentes.
Generalidades
Para Maduro (1987), la formación del contrato mediante las declaraciones de
voluntad de las partes que conjugadas integran el consentimiento presenta
algunos aspectos que es necesario estudiar para determinar el momento y el
lugar donde el contrato se ha perfeccionado. Tal determinación es importante
para poder fijar el momento en que el contrato produce sus efectos jurídicos,
señalar el tribunal competente para conocer y decidir sobre las diferencias que
pueden tener las partes en su ejecución, e indicar otras circunstancias
inherentes a la vida del contrato.
Cuando el contrato se celebra entre personas que están presentes en un
mismo momento y lugar, el problema se simplifica al máximo, pues el momento
y lugar en que el contrato se perfecciona serán los mismos de la celebración
del contrato y entonces no habrá dudas acerca de cuándo comienza a producir
sus efectos, ni tampoco acerca del tribunal competente, que será el que tenga
la jurisdicción territorial respectiva. Cuando el contrato se celebra entre
personas ausentes o lejanas, entre personas que no se encuentran en un
mismo lugar sino en lugares diferentes, surge en toda su magnitud la
necesidad de fijar las circunstancias de tiempo y lugar señaladas
anteriormente.
La doctrina ha enumerado algunas de las circunstancias prácticas que
justifican el interés de determinar el momento de perfeccionamiento del
contrato, a saber:
Primero: para determinar a partir de qué momento son exigibles las
obligaciones derivadas del contrato;
Segundo: para saber a partir de cuál fecha corren los lapsos de
caducidad o de prescripción;
Tercero: para precisar la ley aplicable al contrato cuando entre la fase
de la aceptación y de la notificación ha habido reforma legislativa;
Cuarto: para poder determinarse cuál es el Tribunal competente para
decidir sobre cuestiones controversiales del contrato.
Solución del Código Civil venezolano para el Perfeccionamiento de los
Contratos entre Ausentes
Dispone el párrafo 1° del artículo 1137: «El contrato se forma tan pronto como
el autor de la oferta tiene conocimiento de la aceptación de la otra parte».
Ahora bien, ese conocimiento se presume que existe en el instante en que la
aceptación llega a la dirección del oferente (destinatario de la aceptación en
este caso). Así lo dispone el párrafo 6° del mismo artículo citado: «La oferta, la
aceptación o la revocación por una cualquiera de las partes, se presumen
conocidas desde el instante en que ellas llegan a la dirección del destinatario, a
menos que éste pruebe haberse hallado, sin su culpa, en la imposibilidad de
conocerla».
El Código Civil venezolano acoge el sistema de la concurrencia de voluntades
en la fase o etapa del conocimiento, pero subordina ese conocimiento al
momento de la recepción. Presume que existe ese conocimiento desde el
instante en que la aceptación llega a la dirección del oferente.
La presunción establecida en el párrafo 6° del artículo 1137 del Código Civil es
de carácter relativo o juris tantum. Al destinatario de la aceptación se le permite
desvirtuar la presunción de conocimiento demostrando que sin su culpa estaba
en la imposibilidad de conocerla (causa extraña no imputable, enfermedad,
ausencia justificada y otras que corresponde al juez calificar).
Como excepción al principio contemplado en los párrafos 1° y 6° del artículo
bajo análisis, no se acoge el sistema de concurrencia de voluntades en los
casos de oferta con ejecución previa, contemplados en el artículo 1l38: «Si a
solicitud de quien hace la oferta, o en razón de la naturaleza del negocio, la
ejecución por el aceptante debe preceder a la respuesta, el contrato se forma
en el momento y en el lugar en que la ejecución se ha comenzado. El
comienzo de ejecución debe ser comunicado inmediatamente a la otra parte».
En estos casos, cuando el legislador dispone que el contrato se forma en el
momento y lugar en que la ejecución comienza, está acogiendo el sistema de
la coexistencia de voluntades (pues la ejecución se entiende como una
expresión de voluntad) y el momento de la manifestación de esa voluntad,
manifestación expresada por la propia ejecución.
No obstante, nada dice el Código Civil en el caso de que el ejecutante no
cumpla la obligación de comunicar el comienzo de ejecución, como lo ordena
el artículo 1138. En opinión de algunos autores, la solución debe ser similar a
la dispuesta en el Código Civil italiano, en el sentido de que el ejecutor deberá
reparar los daños causados por omitir tal aviso.
Tampoco acoge el Código Civil el sistema de concurrencia de voluntades en la
oferta pública de recompensa, la cual se perfecciona cuando las voluntades
coexisten, o sea, cuando el destinatario indeterminado a quien es dirigida,
realiza el hecho cuya remuneración se ofreció. Ello se desprende claramente
del artículo 1139 del Código Civil, el cual dispone en su primer párrafo: “Quien
promete públicamente remunerar una prestación o un hecho, no puede revocar
la promesa después que la prestación o el hecho se han cumplido”.
Al prohibir la revocación después de haberse cumplido la prestación o el hecho
objeto de la oferta pública, el legislador venezolano se acoge al sistema de
coexistencia de voluntades.
Excepción non adimpletis contratus.
53. Concepto.
Según Maduro Luyando (1987), la excepción non adimpleti contractus
(excepción de contrato no cumplido), llamada también excepción de
incumplimiento, “es la facultad que tiene la parte de un contrato bilateral a
negarse a cumplir sus obligaciones cuando su contraparte le exige el
cumplimiento sin a su vez haber cumplido con su propia obligación” (p. 502).
54. Fundamento.
El artículo 1.168 del Código Civil dice textualmente lo siguiente:
“En los contratos bilaterales, cada contratante puede negarse a ejecutar su
obligación si el otro no ejecuta la suya, a menos que se hayan
fijado fechas diferentes para la ejecución de las dos obligaciones”
55. Condiciones de procedencia.
Siguiendo a Maduro, pueden enumerarse así las condiciones:
1° Debe tratarse de un contrato bilateral; no procede en los contratos
unilaterales, y se discute su procedencia en los contratos sinalagmáticos
imperfectos. Para algunos autores, la excepción se aplica en los contratos
sinalagmáticos imperfectos, y citan en su apoyo algunas disposiciones legales
como la del artículo 1702, que acuerda al mandatario la facultad de retener en
garantía las cosas que son objeto del mandato, hasta que el mandante cumpla
con las obligaciones de reembolso de los gastos efectuados por el mandatario,
de los avances hechos y de los respectivos intereses. Igualmente, se cita lo
dispuesto por el artículo 1774, que acuerda al depositario el derecho de
retención del depósito hasta el pago total de todo cuanto se le deba en razón
del depósito.
2° El incumplimiento que da lugar a la excepción debe ser un incumplimiento
culposo; en caso de que el incumplimiento no sea culposo, no habrá aplicación
de la excepción non adimpleti contractus, sino se aplica la teoría de los riesgos.
3° El incumplimiento que motive la oposición de la excepción debe ser un
incumplimiento de importancia, en el sentido de que no es suficiente para
justificar la excepción el incumplimiento de obligaciones secundarias de un
contrato. Sin embargo, en la doctrina se ha discutido mucho cuáles de las
obligaciones surgidas de un contrato pueden ser consideradas como
principales y cuáles como secundarias. En principio, se ha adoptado como
criterio provisional aquel que establece que obligaciones principales son
aquellas cuyo incumplimiento sería de tal gravedad que justificaría oponer la
excepción, como las obligaciones que fueron determinantes en el
consentimiento de la otra parte. También se considera como obligaciones
principales aquellas que han sido convenidas expresamente como tales por las
partes y cuyo incumplimiento ha sido calificado como grave por ellas. En
cambio, se considera obligaciones secundarias aquellas no determinantes del
consentimiento de la otra parte y cuyo incumplimiento no ha sido calificado
como tal por ellas. Por ejemplo, en un contrato de arrendamiento de inmueble,
el incumplimiento de la entrega del inmueble arrendado al arrendatario por
parte del arrendador, da derecho a aquél a oponer la excepción, porque la
obligación de proporcionar el goce y disfrute de la cosa es determinante del
consentimiento del arrendatario. En cambio; el incumplimiento por parte del
arrendador a realizar una reparación mayor, sería, por lo menos en principio, el
incumplimiento de una obligación secundaria que no autorizaría al arrendatario
a suspender el pago del canon mensual de arrendamiento.
4° Es necesario que las obligaciones surgidas del contrato bilateral sean de
ejecución o cumplimiento simultáneo, que el orden de cumplimiento sea el
ordinario, el dando y dando. Si las obligaciones de una de las partes están
sometidas a algún término o condición, de modo que su ejecución sólo fuese
exigible después de cumplirse esas modalidades, y las obligaciones de la otra
parte fueren de ejecución inmediata, la parte a quien se le exigiere el
cumplimiento no podría oponer la excepción, pues ésta supone el
incumplimiento de la otra parte y tal incumplimiento no ha podido suceder
mientras no se cumplan las modalidades que hacen exigible la obligación. Por
ejemplo.
5° Algunos autores admiten también como condición para la procedencia de la
excepción, la circunstancia de que la parte que la oponga no haya a su vez
motivado el incumplimiento de la contraparte; ello es obvio, pues si el
oponente, por su culpa, hubiese motivado el incumplimiento, no estaríamos en
presencia de la ausencia de causa o de reciprocidad, que es el supuesto
indispensable de la excepción. En opinión de Maduro Luyando, la ausencia de
culpa, determinante del incumplimiento, no es propiamente una condición para
su procedencia, sino un supuesto necesario de su existencia.
56. Diferencias entre la acción non adimpletis contractus y el derecho
de retención.
1) Diferencias con el derecho de retención
El derecho de retención es la facultad concedida por la ley que corresponde
al poseedor o detentador de una cosa ajena para conservar la posesión o
detentación de ella hasta el pago de lo que se le deba por razón o con
motivo de la misma cosa1.
En cambio, la exceptio non adimpleti contractus, como ya dijimos, esla
facultad que tiene la parte de un contrato bilateral de negarse a cumplir sus
obligaciones cuando su contraparte le exige el cumplimiento sin a su vez
haber cumplido con su propia obligación.
El derecho de retención que le permite a su titular negarse a devolver la
cosa a su propietario hasta tanto éste no le pague lo que le adeude en
razón de la cosa hace que se asemeje a la excepción de incumplimiento en
virtud de la cual se faculta al deudor a no cumplir su obligación hasta tanto
su contraparte que le exige el cumplimiento no cumpla, a su vez, con la
suya.
Debido a esa estrecha relación que existe entre uno y otra, algunos autores
estiman que la exceptio no es más que un caso de aplicación del derecho
de retención a la materia contractual y otros consideran que el derecho de
retención es una aplicación de la exceptio.
Pero entre el derecho de retención y la excepción de incumplimiento
existen diferencias importantes, tanto en lo referente a su naturaleza y
objeto, como en cuanto a su fundamento y campo de aplicación.
A continuación indicamos los principales rasgos diferenciales entre ambos
medios de tutela del crédito.
1) El derecho de retención presenta algunas semejanzas con el derecho
real porque se manifiesta exteriormente como un poder que la persona
ejercita directamente sobre la cosa, tiene carácter absoluto y es
oponible a los terceros.
En cambio, la exceptio tiene un marcado carácter personal y opera en el
campo puramente obligacional contra la otra parte de un contrato bilateral.
2) El derecho de retención se basa en una conexión objetiva entre el
crédito y la cosa poseída (debitum rei cohaerens).
En materia civil, se requiere que el crédito nazca con motivo de la cosa; no
puede ejercitarse el derecho de retención sobre una cosa de otro en razón
de una acreencia ajena a dicha cosa6.
En cambio, en materia mercantil, no se exige la conexión entre la acreencia
y la posesión o detentación de la cosa sino que basta que ambas tengan
por causa operaciones mercantiles aunque sean independientes entre sí
(arg.: ex art. 122 del Código de Comercio).
La exceptio non adimpleti contractus no requiere el requisito de la conexión
objetiva entre el crédito y la cosa retenida sino que se basa en la conexidad
jurídica existente entre las obligaciones que surgen de un contrato bilateral.
3) El derecho de retención requiere que quien lo ejerza tenga la posesión o
la detentación de la cosa que le pertenece a otro; en cambio, la exceptio
no exige que se cumpla con este requisito.
De ahí que el derecho de retención sólo se aplica a las obligaciones que
tengan por objeto la restitución de una cosa, mientras que la exceptio
puede invocarse cualquiera que sea el objeto de la obligación reclamada,
independientemente de que la misma consista en una prestación de dar, de
hacer o de no hacer7.
4) El derecho de retención no puede ejercitarse sino con relación a una
cosa de otro, cuando el que la retiene ha efectuado gastos en la cosa
que el propietario se niega a pagarle o se ha hecho acreedor de éste
con ocasión de la cosa misma.
La excepción, en cambio, como se dijo, puede alegarse en caso de
cualquier incumplimiento de una obligación surgida de un contrato bilateral.
En fin, el derecho de retención no puede ejercitarse más que con la cosa
retenida.
La exceptio sólo requiere que existan obligaciones recíprocas incumplidas
derivadas de un contrato bilateral.
5) El derecho de retención puede entrar en funcionamiento con ocasión de
la obligación surgida de un contrato unilateral, de un contrato bilateral
imperfecto, o incluso independientemente de toda relación contractual.
La exceptio es un derecho inherente a la naturaleza misma del contrato
bilateral y, por tanto, sólo se da en los contratos bilaterales.
La excepción de incumplimiento sólo se aplica entre las partes de un
contrato bilateral; el derecho de retención puede aplicarse incluso respecto
de los terceros que no han contratado con quien lo ejercita.
6) La exceptio non adimpleti contractus presupone que las obligaciones
nazcan simultáneamente del mismo contrato, esto es, que coexistan
desde el momento de la celebración del contrato.
La correspectividad entre las obligaciones que sirve de fundamento a la
exceptio surge desde que se perfecciona el contrato.
El derecho de retención, en cambio,se funda en la conexión de un
obligación anterior de devolución de una cosa, con otra que nace
posteriormente por razón o con motivo de dicha cosa.
La conexión en el primer caso, se afirma, afecta al propio vínculo jurídico,
mientras que en el segundo es una mera consecuencia objetiva de una
relación jurídica preexistente.
7) El derecho de retención puede neutralizarse cuando el que tiene derecho
a la cosa ofrece una garantía para asegurar el cumplimiento de la propia
obligación nacida con ocasión de la cosa.
En cambio, la exceptio non adimpleti contractus no desaparece cuando el
demandante-excepcionado ofrece caución suficiente para asegurar el
cumplimiento futuro de su obligación, porque el excipiens siempre tiene el
derecho de negarse a cumplir mientras la contraprestación no se realice
efectivamente.
8) Aunque se discute la posibilidad de establecer convencionalmente un
derecho de retención, se admite que éste es siempre un remedio
excepcional; en cambio, la exceptio es un medio de defensa genérico
aplicable a todo contrato bilateral8.
57. Efectos.
La excepción non adimpleti contractus suspende los efectos del contrato y no
lo extingue, lo que la diferencia de la acción resolutoria, que está dirigida a
obtener la terminación del contrato. El contrato objeto de la excepción queda
suspendido hasta que la parte que ha motivado su oposición cumpla su
obligación, con lo que se vuelve a imprimir vida al contrato.
Sólo por excepción, existe un tipo de contratos en los cuales la excepción non
adimpleti no tiene los efectos suspensivos descritos, sino que los extingue; ello
ocurre en los contratos de tracto sucesivo, en los cuales la excepción non
adimpleti contractus deja insubsistente el contrato durante el lapso en el cual la
parte que provoca su oposición deja de cumplir con su obligación. Por ejemplo,
en un contrato de arrendamiento fijado pan comenzar el 1° de julio, si el
arrendador no cumple su obligación de poner al arrendatario en el goce y
disfrute de la cosa arrendada sino hasta el día 1° de septiembre, y el día 31 de
julio exige el pago del canon, la excepción non adimpleti deja insubsistente el
contrato por todo el lapso durante el cual el arrendador no cumple, de modo
que sólo a partir del 1° de septiembre es cuando el arrendador puede exigir
dicho pago.
Acción Resolutoria.
58. Concepto.
Es aquella que emana de la condición resolutoria en caso que requiera
sentencia judicial para ser declarada.
En su virtud se demanda dejar sin efecto el contrato por no haber cumplido la
contraparte alguna de las obligaciones emanadas de él.
59. Fundamento.
En Venezuela, la acción resolutoria no es subsidiaria de cumplimiento, como
se pretende en otros países. La parte accionante puede pedir o bien el
cumplimiento, o la resolución, como lo ha previsto el artículo 1167 del Código
Civil y exigir en ambos casos, el pago de daños y perjuicios.
60. Efectos.
La doctrina señala como efectos principales los siguientes:
La terminación del contrato bilateral, que al ser declarado resuelto se extingue.
Ahora bien, el contrato se considera terminado, no desde el momento en que
se declara la resolución, sino se considera como si jamás hubiese existido,
volviendo las partes a la misma situación en que estaban antes de contratar.
Un efecto retroactivo, mediante el cual el contrato se considera como si
efectivamente jamás hubiese sido celebrado.
La parte cuyo incumplimiento culposo da motivo a la resolución queda obligada
a la indemnización de los daños y perjuicios que la resolución cause a la parte
accionante. Para algunos autores, la acción por daños y perjuicios es
subsidiaria de la de cumplimiento o de la de resolución de los contratos
bilaterales. Es decir, para que proceda la acción por daños y perjuicios debe
haberse pedido necesariamente el cumplimiento o la resolución del contrato.
Para ello se fundamentan en la redacción del artículo 1167 del Código Civil, el
cual dispone que en los contratos bilaterales, si una de las partes no ejecuta su
obligación, la otra puede a su elección reclamar judicialmente la ejecución del
contrato o la resolución del mismo, con los daños y perjuicios en ambos casos,
si hubiere lugar a ello.
DIFERENCIAS CON OTROS MEDIOS DE TERMINACIÓN DE LOS
CONTRATOS.
Diferencias entre la Acción Resolutoria y la Excepción Non Adimpleti
Contractus
La acción resolutoria presenta diferencias fundamentales con la excepción non
adimpleti contractus, a saber:
La acción resolutoria tiene como objeto fundamental obtener la terminación de
un contrato bilateral, mientras que la excepción «non adimpleti contractus» sólo
persigue obtener la suspensión del contrato bilateral.
Mientras que la acción resolutoria extingue el contrato, la excepción non
adimpleti lo suspende mientras la parte que dio motivo a su oposición cumple
la obligación prometida, caso en el cual el contrato vuelve a producir sus
efectos normales.
Sólo existe una situación excepcional en que la excepción non adimpleti
contractus no suspende el contrato sino lo extingue: es en los contratos de
tracto sucesivo, pues la oposición de la excepción deja inexistente el contrato
durante el lapso en el cual una de las partes dejó de cumplir su obligación.
La terminación del contrato obtenida mediante el ejercicio de la acción
resolutoria es retroactiva, en el sentido de que el contrato se considera como si
nunca hubiera existido; las partes vuelven a la situación precontractual, como
si jamás hubiesen contratado. La excepción non adimpleti contractus no tiene
efecto retroactivo, suspende sólo el contrato a partir del momento en que se
opone.
La acción resolutoria es una acción. Es un medio o poder jurídico de acudir
ante los órganos jurisdiccionales a fin de impugnar un contrato solicitando su
terminación, es un medio de ataque para tener la terminación de un contrato.
La excepción non adimpleti contractus es un medio de defensa que opone la
parte de un contrato bilateral, para ser liberada del cumplimiento de sus
obligaciones, cuando es demandada para tal cumplimiento por la otra parte
que a su vez no ha cumplido con sus propias obligaciones.
61. LA RESOLUCIÓN CONVENCIONAL Y RESOLUCIÓN CONVENCIONAL.
No siendo una materia en la cual está interesado el orden público, las partes
pueden estipular libremente las causas de resolución y sus consecuencias, salvo
en ciertos contratos en que la ley limita, restringe o regula la acción resolutoria.
Las partes pueden limitarse a determinar causas especificas de incumplimiento
(falta de cumplimiento dentro de cierto término, incumplimiento defectuoso
determinado por un tercero designado por las partes, retraso en la ejecución de
una obra).
El papel del juez, cuya intervención es entonces necesaria, se limita a determinar
si efectivamente se produjo o no la causa de resolución; pero no podrá calificar si
el incumplimiento es o no es suficiente para declarar la resolución del contrato.
Ejemplo: El Decreto Ley de Arrendamientos Inmobiliarios, el cual limita las causas
para exigir la resolución de los contrato por tiempo indeterminado a las previstas
en ella (art. 33) y concede un plazo de gracia para el pago del canon de
arrendamiento.
62. LA RESOLUCIÓN DE PLENO DERECHO.
Resolución de Pleno Derecho.
Puede estipularse que la resolución se produzca de pleno derecho ante el
incumplimiento de una de las partes.
Será necesario que la parte inocente, que tiene la alternativa de exigir el
cumplimiento o la resolución, notifique a la otra parte que ha hecho uso de la
facultad de resolver el contrato por su propia voluntad.
No siendo una cuestión en la cual está interesado el orden público, las partes
pueden libremente determinar las consecuencias del incumplimiento de una de
ellas, salvo en los casos que la ley limita las causas de resolución.
Tampoco será lícita la cláusula cuando ella es abusiva. La resolución del
contrato se producirá tan pronto como la otra parte haya sido notificada, sin
necesidad de intervención judicial.
Sin embargo esta no se excluye en todos los casos. Si el contrato se ha
cumplido parcialmente, la parte inocente que notifica su decisión de dar por
resuelto el contrato tendrá que recurrir ante los órganos jurisdiccionales para
que se le restituya la prestación cumplida, pero en tal caso el juez no tendrá
que decretar la resolución, ya que operó la voluntad de las partes.
TEORÍA DE LOS RIESGOS.
63. Concepto.
La teoría de los riesgos plantea, en el Derecho civil, la pregunta sobre la suerte
de las obligaciones de las partes cuando la cosa que es objeto del contrato se
pierde a consecuencia de un caso fortuito.
64. Principios.
La Teoría del Riesgo, plantea soluciones que oscilan alrededor de dos grandes
principios: el «res perit domino», que hace recaer los riesgos de la cosa sobre
la persona que es titular del derecho de propiedad sobre la misma, y el
principio «res perit creditori», que ordena que los riesgos recaigan sobre el
acreedor o sujeto activo de la obligación.
Igualmente cabe observar que la expresión «res perit creditori» y su noción
antagónica «res perit debitori» se aplican con preferencia en materia de riesgos
del contrato, más específicamente en materia de riesgos de la relación
obligatoria nacida de un contrato; mientras que la expresión «res perit domino»
se emplea con más frecuencia en materia de riesgos de la cosa. Los principios
expuestos varían según las situaciones a las que se apliquen y presentan
variedad de excepciones.
En criterio del autor Maduro (1987), toda solución en materia de riesgos es
susceptible de resolverse mediante la aplicación de la noción «res perit
domino», tanto en los casos de que se trate de riesgos del contrato como
cuando se trate de riesgos de la cosa.
Para ello se podría partir de una reestructuración del concepto del dominus.
Tradicionalmente se ha considerado el dominus como al propietario de la cosa,
es decir, el dominus supone una persona que está caracterizada por una
relación jurídica que necesariamente recae sobre una cosa, relación jurídica
que está integrada por el derecho de propiedad sobre la cosa.
Es en este sentido que se emplea la expresión «res perit domino», cuando se
quiere significar que en los casos en que la cosa se pierde debida a una causa
extraña no imputable, la cosa perece para su dueño, o sea, para la persona
que era propietario de la cosa en el momento en que fue destruida por dicha
causa extraña.
Sin embargo, el término dominus no sólo significa la persona que
necesariamente tiene una vinculación de carácter real (derecho de propiedad)
sobre la cosa, sino es sinónimo de persona que tiene la titularidad del derecho
de crédito de que se trate. En este sentido, el acreedor es también un dominus,
por cuanto tiene la titularidad del derecho de crédito inherente a la relación
obligatoria.
En consecuencia, cuando debido a una causa extraña no imputable el
acreedor no puede ejercer su derecho de crédito y debe resignarse a que el
deudor no le cumpla, se estará en presencia de un caso en el cual se aplica el
principio «res perit domino», pues el derecho de crédito, que configura la
expresión cosa en su más amplia acepción, perece para su titular, el acreedor
o domuius.
Mediante la tesis expuesta se unificarían en una sola noción todos los
principios aplicables en materia de riesgos, se aclararía el análisis y desarrollo
de la teoría, porque se eliminaría el antagonismo entre los principios «res perit
creditori» y «res perit domino», y también se dispondría de una sola noción
para comprender los alcances de los riesgos de la cosa y de los riesgos del
contrato.
65. EXCEPCIONES.
Respecto a las excepciones de responsabilidad, se exime de responsabilidad
civil, cuando el daño se produzca por culpa inexcusable de la víctima, haya
sido por culpa o hecho de un tercero, es decir, una persona que no sea el
sujeto que realizó el acto directamente o por caso fortuito.
66. EFECTOS.
La doctrina distingue determinados efectos de la teoría de los riesgos, que se
desprenden de la naturaleza de los mismos y que se pueden sintetizar así:
1° El contrato queda terminado desde el momento mismo en que ocurre la
causa extraña no imputable que hace imposible la ejecución de las
prestaciones.
2° No hay lugar a indemnización de daños y perjuicios, ya que el
incumplimiento no se debe a hechos imputables a las partes.
3° Si el contrato se ha cumplido parcialmente y las prestaciones ejecutadas no
son equivalentes, la parte que haya cumplido prestaciones por mayor valor
tiene derecho a que se le restituya lo que haya cumplido demás, dentro de los
límites del equilibrio patrimonial.
En opinión del autor Maduro Luyando, ello sería la solución correcta, porque de
lo contrario se consagraría un enriquecimiento sin causa en favor de la parte
que cumplió prestaciones por un menor valor.
67. EFECTOS DEL CONTRATO.
Obligatoriedad de los contratos -Principio General -El Art. 1.159 del CC
Nuestro Código Civil, en su Art. 1159, referente a los efectos de los contratos
dice "Las convenciones hechas en el contrato forman para las partes una regla
a la cual deben someterse como a la ley misma, y deben ser cumplidas de
buena fe.
Articulo 1.160 Ccv.
Ellas obligan a lo que está expresado, y a todas las consecuencias
virtualmente comprendidas"
68. INTERNOS. EXTERNOS.
Efectos internos
Principio de relatividad de los contratos.
Art. 1.166 C.C.
De tal manera que siendo fruto del acuerdo de voluntades, en principio sólo
surte efectos ente ellos.
Pues la regla general es que los contratos no pueden surtir efectos internos
frente a terceros.
Sólo el titular del derecho de crédito es la persona que puede exigir el
cumplimiento de la obligación. Un tercero no puede.
Partes.
Son las personas que por un acto de su propia voluntad han celebrado el
contrato, que han consentido crear un vinculo juridico entre ellas,
comprometiendo sus respectivos patrimonio. Comunidad conyugal.
Terceros.
Son las personas cuya voluntad de ninguna manera ha intervenido en el
contrato.
CATEGORIAS INTERMEDIAS.
Pues no ha sido posible clasificarlas ni como partes ni como terceros
1. Causabientes universales a titulo universas
2. Causabientes a titulo particular, y
3. Los acreedores quirografarios
CAUSAHABIENTES UNIVERSALES O A TÍTULO UNIVERSAL.
Son aquellos que suceden a una de las partes en la totalidad de su patrimonio,
tal como el heredero único.
El causahabiente a título universal, lo sucede en una alícuota de su patrimonio.
En ambos casos suceden tanto en el pasivo como en el activo.
También se produce una especie de sucesión en las fusiones de compañías
Art. 34 a 346 del código de comercio.
De tal manera que los sucesores sustituyen al de cuius tanto en su activo
como en su pasivo.
Y formarán parte del contrato como parte propiamente. Art. 1.163 C.C. Sin
embargo existen contratos que no obligan a sus causahabientes:
1. Los contratos intuitu personae .
2. El mandato,
3. Los contratos de obra, de trabajo,
4. De servicios profesionales .
Así los causahabientes universales a pesar de no haber participado de la
formación del contrato sufren sus consecuencias o se aprovechan de sus
ventajas.
La excepción es en derechos personales:
Usufructo,
Uso,
Habitación,
renta vitalicia.
LOS CAUSAHABIENTES A TÍTULO PARTICULAR.
Son aquellos que suceden a su causante en un derecho individualizado, en un
objeto determinado. Que forma parte dl patrimonio del de cuius y no de la
totalidad. El legatario. Así ese causahabiente a título particular sufre las cargas
sobre ese derecho sobre el cual se ha subrogado, respetando los gravámenes
sobre el mismo. Hipotecas, servidumbres. Algunos autores piensan que esto
no es una excepción al principio de relatividad de los contratos sino un efecto
de los derechos reales. Cuando se trata de derechos personales el
causahabiente es considerado como un verdadero tercero; salvo excepciones:
Arrendamientos, sustitución de patronos.
ACREEDORES QUIROGRAFARIOS.
La mayor parte de la doctrina los asimila a los causahabientes universales;
pues el patrimonio del causante es prenda común de sus acreedores. Art.
1.863 y 1.864 C.C
Efectos externos
A pesar de la relatividad de los contratos, los terceros no pueden ignorar la
existencia del contrato ajeno.
Por lo tanto el tercero debe respetar la existencia de ese contrato y reconocer
la situación jurídico material.
Por su efecto se convierte en un complemento de la relatividad pues para los
terceros es un hecho que existe en la realidad.
69. EXCEPCIONES A LOS EFECTOS INTERNOS Y A LOS EFECTOS
EXTERNOS.
Excepciones a los efectos internos del contrato
1. Contratos que producen efectos a favor de terceros
a. La estipulación a favor de terceros. Art. 1.164 CC
b. Casos en los cuales la ley establece acción directa como la otorgada al
arrendador en contra del subarrendatario
c. Los intermediarios de la obra. Art. 54 LOT
d. Los contratos colectivos de trabajo. Efecto expansivo de la convención
colectiva
70. LA CLÁUSULA PENAL.
constituye un poderoso estímulo para constreñir al deudor al cumplimiento de
la obligación ante la amenaza que supone tener que pagar la pena cuyo monto
suele ser superior a los daños y perjuicios derivados del incumplimiento de la
obligación principal.
Mediante la cláusula penal los sujetos de la relación obligatoria regulan las
consecuencias del incumplimiento de manera tal de presionar al deudor al
cumplimiento. Por lo cual, la cláusula penal se traduce en una agravación de la
posición del deudor incumpliente con respecto a lo establecido por la ley y,
correlativamente, en una ventaja para el acreedor cuya posición resulta
reforzada mediante su estipulación. Persigue pues una finalidad de garantía
71. CONCEPTO.
El Código Civil venezolano define la obligación con cláusula penal en los
siguientes términos:
“Hay obligación con cláusula penal cuando el deudor, para asegurar el
cumplimiento de la obligación, se compromete a dar o a hacer alguna cosa
para el caso de inejecución o retardo en el cumplimiento.” (art. 1.257)
Además el Código Civil trae la siguiente definición de la cláusula penal:
“La cláusula penal es la compensación de los daños y perjuicios causados por
la inejecución de la obligación principal”. (art.1.258, primera parte).
Respecto de la definición legal del instituto objeto de nuestro estudio, caben las
siguientes consideraciones de carácter general:
1) La palabra cláusula que emplea el Código Civil para definir a esta figura
jurídica es impropia puesto que denota la idea de que ella está incluida en
el negocio principal, lo que es inexacto puesto que la cláusula penal puede
pactarse en el mismo contrato, o por separado, con anterioridad o
posterioridad a la convención (infra, Nº III,7).
Es preferible por tanto emplear el vocablo estipulación.
2) Decir que la cláusula penal se establece “para asegurar el cumplimiento de
una obligación” es igualmente incorrecto y constituye simplemente un
resabio del Derecho romano donde la stipulatio poenae cumplía la función
de dar eficacia a las promesas que no eran obligatorias iure civilis.
En nuestro ordenamiento, a diferencia de lo que ocurría en el Derecho
romano, todas las obligaciones civiles están dotadas de eficacia coactiva,
independientemente de que se les adicione o no una cláusula penal.
No es, por tanto, la cláusula penal sino el Estado mediante la actuación de los
órganos jurisdiccionales quien asegura el cumplimiento de las obligaciones.
De ahí que no cabe la interpretación literal del texto legal sino que la expresión
objeto de análisis debe entenderse en el sentido de que la cláusula penal se
estipula para reforzar el vínculo bajo la amenaza de la sanción que la
estipulación de la pena convencional trae consigo; es decir, la cláusula
constituye una amenaza accesoria que constriñe aún más al deudor a cumplir
lo pactado.
3) El artículo 1.257 establece en términos generales la función de garantía de
la cláusula penal; en cambio, el artículo 1258 especifica mediante una
interpretación auténtica del texto legal el contenido de esa tutela, o sea,
cómo se concreta el refuerzo del crédito a que alude aquella disposición.
En rigor, el artículo 1.258 no define sino que describe el contenido y los
efectos del instituto objeto de nuestro estudio a que se contrae la primera
disposición de la Sección VI que disciplina las obligaciones con cláusula penal.
4) De acuerdo con el texto legal, la cláusula penal no sólo tiene por finalidad
asegurar (rectius: reforzar) el cumplimiento de una obligación (función
compulsiva), sino que tiene igualmente por función prefijar anticipadamente
los daños y perjuicios derivados de la inejecución o retardo en el
cumplimiento de la obligación principal (función indemnizatoria).
5) La definición legal señala que el deudor se sujeta a la cláusula penal,
cuando no sólo puede estipularla el deudor sino igualmente un tercero (infra,
Nº III,1).
6) El objeto de la cláusula penal según la expresión del artículo 1.257 del
Código Civil consiste en dar o hacer alguna cosa, lo que significa que la
obligación que ella comporta puede ser de dar o de hacer.
Sin embargo, como se indica poco más adelante, no existe inconveniente en
que la cláusula penal consista en una obligación de no hacer, no obstante que
la precitada disposición no lo diga expresamente (infra, Nº III,3,b).
Tal sería la cláusula contenida en la venta de un fondo de comercio por la que
se estipulase que si el comprador no paga el precio se resolverá el contrato y
no podrá él instalarse con un negocio del mismo ramo en una localidad
determinada y por un período de tiempo determinado.
7) Aunque no lo diga el texto legal, el beneficiario de la cláusula penal puede
ser el propio acreedor o un tercero en cuyo caso estaríamos en presencia de
una estipulación a favor de tercero regida por el artículo 1.164 del Código Civil
(infra, Nº III,3,b).
8) Por ultimo, de acuerdo con la definición legal, no cabe duda de que la
cláusula penal garantiza no sólo la ejecución de la obligación (cláusula penal
compensatoria), sino también su cumplimiento oportuno (cláusula penal
moratoria) (infra, Nº III,1).
Por lo antes expuesto, precisando la definición legal, entendemos por cláusula
penal una estipulación accesoria a otra obligación, mediante la cual el deudor o
un tercero se obliga a favor del acreedor o de un tercero a una determinada
prestación, con el fin de reforzar el cumplimiento y de fijar el límite del
resarcimiento en caso de inejecución o retardo de la obligación principal.
A lo largo de este trabajo profundizaremos en cada uno de los puntos a que se
contrae esta definición.
72. CLASES.
Las cláusulas penales suelen ser de dos tipos: estimativas de perjuicios y
punitivas.
Como su nombre lo indica, las primeras son aquellas que determinan antes, al
momento de celebrar un contrato, la indemnización que deberá pagar una
parte a la otra en caso de incumplir dicho negocio jurídico
73. EFECTOS.
De acuerdo con la doctrina moderna, la cláusula penal cumple principalmente
dos efectos: un efecto compulsivo y un efecto indemnizatorio.
a) efecto compulsivo
La cláusula penal constriñe sicológicamente al deudor al pago de la obligación
principal por el temor de ver agravada su responsabilidad en caso de
incumplimiento.
Es pues un recurso compulsivo diseñado para obligar al deudor a cumplir con
lo convenido puesto que él sabe que si no cumple tendrá que satisfacer la
pena que suele ser más gravosa que la obligación contraída.
La cláusula penal suele tener influencia decisiva para que el deudor cumpla
con la prestación, toda vez que esta le resultará menos onerosa que el pago de
aquella. Su finalidad es pues reforzar el vínculo contractual y estimular al
deudor al cumplimiento de la prestación principal, toda vez que la cláusula
penal le resultará más onerosa si optare por no cumplir.
Cabe hacer notar, sin embargo, que si el monto de la pena estipulada es
inferior al de la prestación prometida, la cláusula penal podría no representar
un estímulo eficaz para el cumplimiento de la obligación principal.
No obstante, aún en esta hipótesis, si no existiera la cláusula penal el deudor
podría más fácilmente eludir la condena de los daños y perjuicios y, además,
se libera al acreedor de la prueba de la existencia de los daños y de su
cuantía.
74. LAS ARRAS.
La palabra arra o arras etimológicamente proviene del latín arra o arrha que es
una abreviatura del vocablo griego arrabo, de origen semítico, probablemente
fenicio y que denota la idea de garantía, prenda o señal.
El desarrollo histórico de las arras, cuyo origen parece remontarse a las
costumbres de los mercaderes hebreos, cartagineses y fenicios, pone de
manifiesto que el término arras puede referirse a un elemento o señal que
prueba la intención de las partes de celebrar un contrato; al signo ostensible
del perfeccionamiento del contrato; a la suma entregada a cuenta del precio y
como principio de ejecución, o en concepto de liquidación anticipada de los
daños y perjuicios en caso de incumplimiento del contrato, o como
contraprestación por el derecho a desistir de él que se reservan las partes.
No obstante, se admite que las arras cumplen principalmente una función
probatoria, esto es, sirven de medio de prueba de la celebración del contrato
(arrha in signum consensus interpositi data); una función penal, cuando se
impone la pérdida de las mismas o su restitución doblada en caso de
inejecución del contrato (arrha confirmatoria); y una función penitencial, cuando
se emplean como un medio para el lícito desistimiento del contrato (arrha
poenitentialis).
Tomando en consideración la función que cumplen las distintas clases de arras
en la relación contractual, entendemos por arras la suma de dinero u otras
cosas fungibles que una de las partes contratantes da a la otra o a un tercero
en señal del contrato que se celebra, o para regular sus efectos en caso de
incumplimiento, o con el objeto de conceder a una de las partes o a ambas la
facultad de desistir lícitamente de él En el contrato de compra-venta las arras
generalmente están constituidas por una cantidad de dinero que el comprador
entrega al vendedor cuando el contrato no debe ser inmediatamente cumplido
y transcurra un cierto tiempo para la entrega de la cosa y el pago del precio.
Aunque las arras son ordinariamente entregadas por el comprador, vinculan
igualmente al vendedor en el sentido de que así como el comprador puede
perder las arras entregadas, el vendedor puede ser obligado a restituir el doble
de las recibidas.
Como se indica más adelante, las arras pueden igualmente darse con ocasión
de un contrato preliminar para asegurar la celebración del contrato definitivo
(infra, Nº II,12). Así, en una promesa bilateral de compra-venta el futuro
comprador puede dar una cantidad de dinero al futuro vendedor para asegurar
la celebración del contrato de compra-venta proyectado.
75. CONCEPTO FUNDAMENTO.
El contrato de arras es un acuerdo privado entre comprador y vendedor previo
a la formalización del contrato de compraventa en el que las partes se
comprometen a efectuar la compraventa futura de una propiedad y el
comprador entrega una cantidad de dinero a cuenta del precio, pudiendo
además establecer el resto de las condiciones de la misma.
De acuerdo con el artículo 1.159 del Código Civil “los contratos tienen fuerza
de ley entre las partes. No pueden revocarse sino por mutuo consentimiento o
por las causas autorizadas por la ley”.
De donde resulta que si la ley no atribuye a las partes un derecho a desistir
unilateralmente del contrato, la única vía posible para deshacerlo es el mutuo
consentimiento, a menos que el contrato mismo atribuya a una de las partes o
a ambas la facultad de dejarlo sin efecto.
Ese pacto de libre resolución o desistimiento normalmente lleva aparejado el
pago de una cantidad de dinero que opera como contraprestación económica
por el ejercicio de esa facultad.
Por consiguiente, cuando las arras revisten carácter penitencial, frente al
derecho de separación que corresponde a cada uno de los contratantes, es
obvio que ninguno de los dos puede pretender ni el cumplimiento del contrato
ni otro resarcimiento distinto de aquel que está precisamente representado por
el importe de las arras.
Si quien desiste es el contratante que recibió las arras, su declaración de
voluntad deberá acompañarse de la restitución efectiva o puesta a disposición
de su contraparte de las arras que recibió dobladas, a cuyo efecto puede
utilizarse el procedimiento de oferta real y depósito previsto en los artículos
1.307 y siguientes del Código Civil y 819 y siguientes del Código de
Procedimiento Civil.
76. LA ACCIÓN POR SIMULACIÓN.
Es un acto o contrato que a simple vista parece ser válido pero es ficticio total o
parcialmente, este acto o contrato es realizado por las partes en donde alteran
la causa o el objeto verdadero de dicho acto o contrato, ya que supone la
realización de dos actos uno ficticio y otro real que es mantenido en secreto
por las partes. Su fundamento legal se encuentra en nuestro Código Civil
Venezolano en el artículo 1281 que estable:
“Los acreedores pueden pedir la declaratoria de simulación de los actos
ejecutados por el deudor.
77. CLASES.
Según la Sala Civil, existen dos clases de simulación, la relativa y la absoluta.
Conviene en este sentido diferenciar entre, simulación absoluta, que trata de
crear una apariencia de negocio jurídico que realmente no se quiere celebrar, y
simulación relativa, en base a la cual, la apariencia del mismo es distinta de
aquel que realmente se quiere celebrar .
78. EFECTOS.
En la doctrina se conciben a los efectos de la simulación desde dos puntos de
vista EL PRIMERO es un efecto de simulación entre las partes en el que se
puede distinguir la nulidad del acto ficticio para prevalecer el acto real o
verdadero, ya que este desaparece en el caso de la simulacion total o absoluta
o en la parcial o relativa, en los casos que ocurran actos simulados que
consistan en enajenar bienes o derechos estos volverán a su titular con sus
respectivos frutos y productos, exceptuando los gastos de conservación.
Cuando la acción de simulacion es ejercida entre las partes del acto simulado
es imprescriptible ya que se trata de una acción declarativa que tiene como
destino constatar una verdadera situación jurídica.
Mientras que EL SEGUNDO es un efecto de simulación respecto a terceros
que pueden ser de buena fe en donde la simulacion declarada no va a producir
efectos que vayan en perjuicio de dichos terceros de buena fe, que no teniendo
conocimiento de la misma adquirieron derechos o bienes de las partes del acto
simulado, en cuanto a los terceros de mala fe la declaratoria de simulacion
producirá efectos contra ellos ya que adquirieron bienes y derechos de una de
las partes a sabiendas de que las mismas habían celebrado un contrato
simulado quedando expuestos a la acción por indemnización de daños y
perjuicios por haber procedido de mala fe.
79. LA PRUEBA DE LA SIMULACIÓN.
En la simulación, la prueba indiciaria se considera fundamental, puesto que no
es fácil probar con documentos que un contrato de compraventa fue simulado,
ya que generalmente los acuerdos encaminados a simular un negocio jurídico
son verbales.
Es por ello que la jurisprudencia ha elaborado una especie de lista de hechos
que podrían indicar la simulación de un acto jurídico.
Ha dicho la sala civil de la Corte suprema de justicia en sentencia de
mayo 8 de 2001, expediente 5692:
«En relación con la prueba indiciaria, la doctrina particular (nacional y
extranjera), y la jurisprudencia de la Corte Suprema de Justicia, además de
reconocer su grado de importancia en este campo, han venido elaborando un
detallado catálogo de hechos indicadores de la simulación, entre los cuales se
destacan el parentesco, la amistad íntima de los contratantes, la falta de
capacidad económica de los compradores, la falta de necesidad de enajenar o
gravar, la documentación sospechosa, la ignorancia del cómplice, la falta de
contradocumento, el ocultamiento del negocio, el no pago del precio, la
ausencia de movimientos bancarios, el pago en dinero efectivo, la no entrega
de la cosa, la continuidad en la posesión y explotación por el vendedor, etc.»
Los anteriores son los principales hechos aceptados como indiciarios para
intentar probar la simulación de un negocio y así conseguir la resolución
judicial que los declare inexistentes o nulos, devolviendo el bien objeto de
simulación al patrimonio del dueño original.
80. TERMINACIÓN DE LOS CONTRATOS.
En primer orden, debe decirse que terminación de los contratos se entiende
por la extinción de los mismos, en el sentido de que el contrato como tal deja
de producir sus efectos jurídicos normales y cesa de cumplir los fines para los
cuales había sido celebrado.
Según Maduro (1987), toda terminación de contrato implica su extinción, en el
sentido de que deja de producir efectos hacia el futuro, sin perjuicio de que en
algunas de las formas de terminación puedan también producirse efectos
retroactivos.
81. DIVERSAS FORMAS.
Ahora bien, tradicionalmente la doctrina distingue como modos de terminación
de los contratos los siguientes:
1°. La disolución de los contratos, denominada también revocación, aun
cuando esta última denominación es motivo de serias discusiones.
2°. La nulidad de los contratos, que supone la extinción de los mismos, por
cuanto el contrato adolece de vicios o anormalidades que impiden considerar
configurados elementos esenciales a su existencia o a su validez.
3°. La resolución de los contratos, modo de extinción inherente a los
contratos bilaterales.
4°. La rescisión de los contratos, modo de extinción que la doctrina
considera de carácter subsidiario y que sólo opera en aquellos casos
expresamente establecidos en la ley.
5°. La revocación de los contratos, medio de extinción por el cual el contrato
desaparece por la voluntad unilateral de una de las partes.
6°. La excepción non adimpleti contractus, cuando se opone en contratos
de tracto sucesivo y en los cuales la prestación disfrutada por una o alguna de
las partes no es susceptible de borrarse en el terreno de la realidad.
En estos casos, la excepción non adimpleti contractus, por vía excepcional,
extingue el contrato durante el lapso en el cual una de las partes dejó de
cumplir su obligación.
82. ENUMERACIÓN Y DIFERENCIAS.
1. El contrato de compraventa.
2. El contrato de permuta.
3. El contrato de donación.
4. Contrato de mutuo.
5. Contrato de Arrendamiento.
6. Contrato de Comodato.
7. Contrato de Depósito y del Secuestro.
8. Contrato de mandato.
9. Contrato de prestación de servicios.
10. Contrato de asociación.
11. Contrato de sociedad.
12. Contrato de aparcería.
13. Contratos aleatorios.
83. TEORÍA DE LAS NULIDADES.
LA TESIS FRANCESA O CLÁSICA DE LAS NULIDADES
Hace una clasificación bipartita de carácter formal, de aquellas conductas
humanas que no generan la plenitud de sus efectos jurídicos, ya sea porque
no los generan o sólo los generan de manera parcial y así se refiere a la:
inexistencia y nulidad. a) Inexistencia Se considera así aquella conducta
humana que es inexistente como acto jurídico para el Derecho, cuando le falta
un elemento esencial, en ausencia del ' cual es lógicamente imposible concebir
su existencia jurídica. El acto inexistente, que se sostiene por esta tesis, se
confunde con la nada y el Derecho no tiene que ocuparse de él, porque de
hacerlo se estaría ocupando de la nada. Según esta teoría, este supuesto acto
inexistente no produce efecto jurídico alguno. b) Nulidad En el acto nulo, se
dan los elementos de existencia pero de modo imperfecto; por este motivo, no
producirá efecto legal alguno o los producirá de manera provisional, pues los
mismos serán destruidos de manera retroactiva, cuando se determine la
nulidad del acto por la autoridad judicial. La tesis clásica, subclasifica los actos
nulos en:
Nulos absolutos o de pleno derecho, y
En nulos relativos o anulables.
a') La nulidad absoluta o de pleno derecho.
Se origina con el nacimiento del acto, cuando el mismo va en contra de una
norma que integra el orden público.
El acto nulo absoluto en esta tesis, es asimilado al inexistente, y por ello, se
sostiene que no produce efecto legal alguno.
b') La nulidad relativa o anulabilidad.
Al igual que la absoluta, el accionase viciado desde el nacimiento, pero
produce plenamente sus efectos, mismos que se anularán una vez que el juez
declare la nulidad, Sólo puede ser invocada por las personas en cuyo favor la
establece la ley y es susceptible de convalidarse por confirmación o por
prescripción.
NOCIONES GENERALES
Es la sanción legal que priva a un acto jurídico de sus efectos normales, a raíz
de una causa (defecto o vicio) existente en el momento de su celebración.
La nulidad es una sanción civil que se aplica exclusivamente los actos
jurídicos.
84. CASOS.
• La falta de manifestación de voluntad
• La incapacidad absoluta
• La imposibilidad física o jurídica del objeto o su indeterminabilidad
• La ilicitud de la finalidad
• La simulación absoluta
• La observancia de la forma prescrita bajo sanción de nulidad
• La oposición a las normas de orden público
85. EFECTOS.
El acto jurídico mientras no se haya declarado la certeza de la nulidad
mediante el fallo judicial, el negocio podrá producir sus consecuencias como si
fuera un acto válido, esos efectos pueden ser entre las partes celebrantes o
pueden recaer en terceros a los que se denominan ulteriores.
• LOS EFECTOS ULTERIORES ENTRE CELEBRANTES
Romero Montes sostiene que en primer lugar para los efectos ulteriores
interpartes hay que considerar la hipótesis de que se hayan generado las
obligaciones o derechos como consecuencia de que el supuesto acto jurídico
se haya efectuado, esto significa la situación que existía antes de la
celebración de acto jurídico nulo se ha alternado de hecho, quien pretenda una
declaración de nulidad absoluta no conseguirá una nueva situación jurídica es
decir seguirá existiendo la misma situación imperante registrada antes de la
celebración del acto nulo toda vez que éste no tuvo ni puede tener eficacia
alguna.
La otra hipótesis, es que los derechos y obligaciones propios del acto jurídico
nulo se han ejercitado, caso que la situación jurídica y de hecho, sigue sin
alteración alguna, si alguno de los celebrantes quisiera hacer cumplir los
efectos del acto jurídico nulo, la otra parte tendrá derecho a plantear la
correspondiente reconvención para que se declare la nulidad del acto jurídico.
• EFECTOS ULTERIORES FRENTE A TERCEROS
Cuadros Villena sostiene que los efectos de la declaración de nulidad con
relación a terceros, dependerán de la naturaleza de los actos realizados con
ellos, se trata de la transmisión de derechos reales, dependerá de si la
transmisión se ha realizado a título gratuito u oneroso y si de buena fe o mala
fe, en principio toda transmisión a terceros a título gratuito será reivindicable,
será asimismo reivindicable la transmisión a título oneroso hecha de mala fe,
cuando el tercero conocía el vicio que invalidaba al acto y de la amenaza de su
nulidad, pero si el acto de transmisión hubiese sido a título oneroso y de buena
fe no podrá reivindicarse los bienes transmitidos y sólo quedará a la parte la
acción de daños y perjuicios en contra de la otra, igualmente, tratándose de
bienes muebles serán reivindicables si fueron transmitidos a título gratuito,
pero si hubiesen sido adquiridos de buena fe, a título oneroso y se hubiese
realizado la tradición, serían irreivindicables.
CONCLUSIONES
• La teoría de las nulidades es una de las más arduas y complejas del
derecho civil.
• Las dificultades derivan, sobre todo, de la naturaleza variadísima de las
causas que originan la sanción, lo que, naturalmente, debe influir de distinto
modo en sus efectos, ya sea en relación a las partes, ya en relación a terceros.
• Esas dificultades se ven acrecentadas en nuestro país por la redacción
oscura e imprecisa del articulado del Código, lo que ha dado lugar a largas
polémicas, que aún se mantienen, no obstante la labor de la doctrina y la
jurisprudencia que ha permitido resolver con acierto y con acuerdo casi
general, muchos de los más arduos problemas. Y si nuestro Código adolece de
las fallas anotadas, es necesario decir en su honor que su sistema de
nulidades es sin duda superior al de casi todas las legislaciones
contemporáneas, aun las más prestigiosas.
• De conformidad con lo establecido por el inciso 1 del artículo 219
del Código Civil, el acto jurídico es nulo cuando falta la
manifestación de voluntad del agente.
Sin lugar a dudas, esta causal de nulidad mantiene vigencia absoluta en
cuanto a los diversos medios tecnológicos utilizados en la contratación
contemporánea, dado que ante la ausencia de manifestación de
voluntad por parte del agente no podríamos estar en presencia de acto
jurídico ni de contrato alguno (ya que el contrato es un acto jurídico).
Como se recuerda, el Código Civil declara nulos una serie de actos y
contratos a lo largo de todo su articulado.
El Código Civil venezolano, en general, hace referencia a los actos
nulos en un buen número de sus normas.
Los contratos se celebran por el acuerdo de voluntades, y en la medida
que no exista dicho acuerdo por ausencia de manifestación de voluntad
de una parte, o de ambas, implemente no habrá contrato.
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