0% encontró este documento útil (0 votos)
28 vistas31 páginas

Modulo 3

Cargado por

Jessica ilacqua
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
28 vistas31 páginas

Modulo 3

Cargado por

Jessica ilacqua
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Módulo 3

PR OCESOS PSICOLÓGICOS B ÁSICOS. MOTIVACIÓN Y EMOCIÓN

Introducción

3. PR OCESOS PSICOLÓGICOS B ÁSICOS. MOTIVACIÓN Y EMOCIÓN

3.1 Motivación

3.2 Emoción

CIER R E DEL MÓDULO

Descarga del contenido


14

Introducción

VIDEO - MÓDULO 3
EaD Kennedy

00:06

Este módulo nos convoca a pensar que cualquier acción o conducta puede estar inducida por motivos
internos o por incentivos ambientales. La motivación se relaciona con las razones que subyacen a una
conducta y resiste dos formas de análisis: por una parte, se pregunta por qué un individuo despliega
ciertas conductas. Por otra parte, indaga cómo se llevan a cabo tales manifestaciones conductuales. El
término motivación es el concepto que usamos cuando queremos especificar las fuerzas que actúan

sobre o dentro de un organismo para iniciar y dirigir la conducta del mismo.

Todos los seres vivos poseemos en nuestra dotación genética lo necesario para mostrar indicios, más o
menos desarrollados, de un proceso afectivo fundamental: por ejemplo, aproximarse a lo grato y evitar lo
desagradable.

Por otra parte, la emoción es un proceso básico adaptativo que forma parte de los procesos afectivos. Si
bien toda emoción puede ser considerada como una forma de proceso afectivo, no todos los procesos
afectivos son procesos emocionales.

Entonces, filogenéticamente hablando, la emoción es un proceso anterior a la consciencia, ya que es un

producto de la propia evolución. La misma aparece cuando el cerebro adquiere la suficiente capacidad
de desarrollo. Al hablar de la emoción nos referimos a un proceso adaptativo básico y necesario para la
supervivencia.
Objetivos del módulo

Relacionar los distintos modelos propuestos en referencia a sus aportes y limitaciones.

Reconocer en la cotidianidad los conceptos científicos de la sensopercepción.

Conocer el desarrollo evolutivo normal de los procesos básicos.

Reconocer procesos básicos patológicos.

Aplicar el conocimiento de los procesos psicológicos en su futura práctica profesional.


UNIDAD 3
3.1 Motivación
Procesos psicológicos básicos. 3.2 Emoción
Motivación y emoción

C O NT I NU A R
24

3.1 Motivación
Motivación es todo aquello que nos impulsa y nos permite realizar intercambios con el ambiente.
Estos movimientos relacionales son sostenidos por el SNC y nos brindan aprendizajes con
funciones adaptativas. La sensopercepción como función fundamental básica es la que permite
estas articulaciones.

La motivación es una razón que nos inclina a hacer alguna cosa. No se está simplemente
motivado, sino que siempre se está motivado a hacer algo o a no hacerlo. Podemos estar

motivados a beber, a comer, a trabajar o a no trabajar. La acción o conducta no ocurre de forma


espontánea, sino que viene inducida por estímulos externos (incentivos) o motivos internos.

Veremos distintas posturas acerca de la motivación. Algunas conciben a la motivación como


impulso propio del individuo. Respecto a esta postura, abordaremos en psicoanálisis a Dollard y

Miller (1950) y a Maslow (1987). Otros autores se enfocan en la relación ambiente e individuo,
tales como Beck (1967) y Nuttin (1982). Existen también líneas teóricas que consideran la
motivación como respuesta individual a los estímulos ambientales, por ejemplo, la postura de
Skinner (1938).

Veremos, también, los factores que condicionan lo motivacional. Reconoceremos los centros
encefálicos responsables de este proceso básico, es decir, los circuitos neuronales implicados
en los procesos de recompensa (vía de la recompensa).

La emoción es un proceso básico adaptativo que forma parte de los procesos afectivos. Si bien
toda emoción puede ser considerada como una forma de proceso afectivo, no todos los procesos

afectivos son procesos emocionales. Las emociones básicas son: alegría, tristeza, miedo e ira.
Los autores que tomaremos para comprender el fenómeno de la emoción serán, entre otros,
Martínez, Sartre, Palmero y Fernández-Abascal.

Distinguiremos seis categorías básicas de las emociones de las que se desprenden otras:

• Miedo: peligro, inseguridad, incertidumbre.

• Sorpresa: sobresalto, asombro, desconcierto.

• Aversión: disgusto, asco.

• Ira: rabia, enojo, resentimiento, furia, irritabilidad.

• Alegría: diversión, euforia, bienestar y seguridad.

• Tristeza: pena, soledad, pesimismo.

Para finalizar, tomaremos a Goleman (1995) que, en su libro "Inteligencia Emocional", es la


capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y los de los demás, de motivar y
motivarnos y de manejar adecuadamente las relaciones. El autor afirma que la inteligencia
emocional dependerá de:

• Postergar la satisfacción.

• Tener buen humor.


• Poseer objetivos a largo plazo.

• Estabilidad afectiva.

Finalmente, reconoceremos el circuito emocional, la amígdala y núcleo amigdalino como circuito

encefálico responsable de la experiencia subjetiva de la emoción.

El término motivación es muy común en el vocabulario cotidiano. La palabra motivación se


relaciona con los motivos que posee una persona para realizar determinadas acciones.
Usualmente, decimos que una persona está muy motivada o desmotivada cuando no tiene

disposición para realizar una tarea. De esta manera respondemos al por qué de la conducta de los
sujetos.

Definiciones
Algunos autores conectan la motivación con la idea de funcionalidad y adaptación y suponen
razones que justifican las conductas de todo sujeto. Desde esta mirada funcionalista no
podremos explicar el porqué de algunas conductas que son desadaptativas y poco adecuadas
para los sujetos.

Para tener un panorama claro de motivación, deberemos considerar las diferencias subjetivas. Es
decir, considerar los estímulos como situaciones, objetos, personas. Para algunos sujetos serán
importantes y para otros completamente irrelevantes. También en el mismo sujeto, en
determinado momento son importantes algunos estímulos y en otro momento dejan de serlo. Con
esto queremos decir que la motivación debe considerarse de manera absolutamente subjetiva.

Otros autores intentan explicar la motivación evaluando sus beneficios, tomando en cuenta
personas positivamente motivadas y tendientes a la búsqueda de bienestar y el equilibrio
(hedonismo psicológico). Esta postura es defendida por Palmero y Martínez en su libro
"Motivación y Emoción", como cita Hernández Gómez (2012):
(…) fuerzas que permiten la ejecución de conductas destinadas a modificar o mantener el curso de la
vida de un organismo, mediante la obtención de objetivos que incrementan la probabilidad de
supervivencia, tanto en el plano biológico cuanto en el plano social.

(p. 204)

La mayoría de las teorías psicológicas referidas a la motivación toman en cuenta una visión
positiva. Nos quedará pendiente la pregunta acerca de qué sucede con las conductas nocivas
para el sujeto, ¿existe afán de supervivencia biológica o social? ¿Existen motivos contrarios a la

supervivencia?

La motivación con sus patrones de conducta resulta de la relación entre el sujeto y su entorno. La
motivación es un proceso interno que mueve al sujeto hacia un evento externo. Se pueden
diferenciar, dentro del campo de la motivación, conceptos como: estado motivacional y rasgo

motivacional. El estado motivacional es la condición dinámica momentánea y el rasgo


motivacional son las tendencias previas a la disposición de acción.

De esta manera, la motivación es una especie de fuerza que empuja a un sujeto a actuar de una
determinada forma. Si la motivación es una energía, tendrá diferentes intensidades y será
variable.

La motivación, mucho más allá de la necesidad


Si pensamos que la motivación es aquello que mueve a un sujeto para actuar de determinada
forma en la búsqueda de satisfacer una necesidad o lograr un punto de bienestar o alcanzar una
meta, ¿la motivación irá encaminada únicamente a alcanzar el bienestar? Seguimos cuestionando
aquellas conductas que son nocivas para el individuo. Para entender la motivación tendremos que
diferenciar conceptos como necesidad, impulso, instinto y pulsión.

Palmero (2012) define la necesidad como “un término utilizado para referirse a aquellas
situaciones en las que un organismo experimenta y/o manifiesta carestía de algún elemento

importante para su funcionamiento”. (p. 205)

Esta postura ubica a la necesidad en el orden biológico: el sujeto tiene necesidad de alimentarse y
la búsqueda de la satisfacción de esa necesidad sería su motivación.

En la Real Academia Española (2018) se la define como:

Aquello a lo cual es imposible sustraerse, faltar o resistir.

Carencia de las cosas que son menester para la conservación de la vida.

Estas definiciones nos llevan a pensar la motivación como el camino a la satisfacción de


necesidades básicas desplegadas para lograr la adaptación y la supervivencia.

El sujeto debe satisfacer sus necesidades básicas. En un primer momento, desde el nacimiento,
esas necesidades básicas serán provistas por la función materna. Posteriormente, lleva a cabo
una serie de acciones planeadas para alcanzar este objetivo (conseguir un trabajo, por ejemplo).

El sujeto es más que el cumplimiento de sus necesidades básicas. Pensar en el instinto nos deja
ligados al concepto de necesidad. Lo instintivo remite en primera instancia a una acción natural

de un sujeto o animal. Cazar no tiene mala intención, es un instinto de supervivencia en los


animales. La defensa ante situaciones de peligro de los seres humanos es otro ejemplo posible.
Veremos algunas definiciones de instinto, según la RAE (2018):
Conjunto de pautas de reacción que, en los animales, contribuyen a la
conservación de la vida del individuo y de la especie.

Instinto y necesidad están ligados, aunque la necesidad no es instintiva.

La conducta de un sujeto surge de una doble vertiente. Por un lado, motivada por necesidades que
cubrir y, por otra parte, lo natural que le hace defender su vida.

Cuando pensamos en el impulso, pensamos en algo automático, sin mediación de la reflexión. La


RAE (2018) lo define como:

Fuerza que lleva un cuerpo en movimiento o en crecimiento.

Deseo o motivo afectivo que induce a hacer algo de manera súbita, sin
reflexionar.

El impulso es lo que nace de una emoción. Una acción determinada se lleva a cabo por impulso
cuando existe una emoción (fuerte o violenta) que saltea a la razón.

De este modo, pensaremos motivaciones que nacen de las emociones. Si esta aseveración es

cierta, la motivación no solo corresponde al cumplimiento de metas puntuales que llevan a la


supervivencia o a la adaptación, sino que responden a una fuerza emocional.

Palmero (2014) afirma que la pulsión “podría ser considerada como la manifestación psicológica
de una situación de privación, carestía o necesidad biológica” (p. 20). La pulsión es aquello que

impulsa a actuar desde una falta. Entonces, ¿cuál sería la diferencia entre necesidad y pulsión?

Como sostienen Laplanche y Pontalis (2016) en "Diccionario de Psicoanálisis", desde la teoría


psicoanalítica la pulsión es el “proceso dinámico consistente en un empuje (carga energética,
factor de motilidad) que hace tender al organismo hacia un fin” (p. 324). Esta definición de pulsión
nos hace pensar en la definición de motivación. En la RAE (2018) se dice de la pulsión que es
“energía psíquica profunda que orienta el comportamiento hacia un fin y se descarga al
conseguirlo”. Aquí aparecen dos conceptos bien interesantes, la pulsión no solo es energía, sino
energía psíquica que exige ser descargada. Suponemos que existe algo que causa tensión,
motivo por el cual esta energía tendrá que realizar una serie de acciones para satisfacerla.

El psicoanálisis indica que existen pulsiones de vida y pulsiones de muerte. Las pulsiones de vida

serían las pulsiones de autoconservación y las pulsiones de muerte, aquellas que se contraponen
a las pulsiones de vida y que tienden a la reducción completa de las tensiones. Las pulsiones
fuerzan la psíquica que incita al sujeto a actuar de determinada forma, buscando la satisfacción.

Desde esta postura teórica, el comportamiento del sujeto está motivado por razones
inconscientes, por pulsiones que buscan ser satisfechas de cualquier forma (incluso a pesar del
sujeto mismo).

Entonces, ¿por qué un sujeto lleva a cabo acciones que son perjudiciales para sí? Desde la
pulsión es posible dar respuesta a preguntas como qué mueve a un sujeto a mantener relaciones
dañinas, qué impulsa a un sujeto a comer compulsivamente, qué hace que un sujeto fume.
Contestaremos entonces que la pulsión de muerte estaría jugándose en el sujeto que
inconscientemente realiza acciones dañinas.

Activación y dirección
El término motivación sugiere que existe una energía que surge constantemente. Para llevar a
cabo cualquier actividad o conducta, se requiere de un monto de energía, física, y también
psíquica. Hay un costo energético en la motivación. Esta energía tiene que ser aplicada en algún
sentido, en una dirección. Para hablar de esto, aludiremos a la activación y la dirección.

A C TIV A C IÓN D I RE C C I Ó N
La activación es la puesta en acción de la energía encaminada para la realización de cualquier conducta.
Esta energía puesta en una acción o conducta determinada es considerada dentro del campo de la
motivación, ya que la manifestación de una conducta implica esta aplicación de energía. Pero no termina
aquí, se requeriría una persistencia en la conducta para que se considere una conducta motivada.
Consideraremos también el sostenimiento de la energía, lo que llamaremos persistencia.

A C TIV A C IÓN D I RE C C I Ó N

La dirección de una conducta se relaciona con los cambios de una conducta. Los sujetos no permanecen
en una sola direccionalidad conductual, cambian de objetivos y, por lo tanto, de acciones. Los cambios
están ligados a la dirección, a las cogniciones.

Volvamos a pensar: ¿se ejecuta una acción porque hay una búsqueda de equilibrio desde la
necesidad? ¿Una persona come solo porque tiene hambre, para satisfacer esa necesidad y
preservar su vida? Definitivamente no. Exclusivamente, los animales silvestres (no domesticados)
comen por instinto y por necesidad. Los seres humanos (y los animales domesticados), pueden
desarrollar obesidad, anorexia, bulimia o cualquier desorden alimenticio porque lo que mueve a
estas conductas no es una necesidad, sino un móvil inconsciente.

Fuentes de motivación
¿Qué hace que los sujetos emprendan una acción? Pensamos en necesidades, instinto, impulsos
y pulsión como respuestas. Hay que considerar también, pensando en la activación de una
conducta, dos principales fuentes de motivación: las internas y las externas o ambientales. Las
internas son también involuntarias. Existen también acciones voluntarias que se presentan con
una diferencia de tiempo entre la aparición del estímulo y la respuesta que se desencadena. A
continuación, mostraremos una propuesta de necesidades básicas universales y respuestas
culturales para satisfacerlas, formulada por Malinowski (Mestre Navas, 2004).

Necesidades básicas universales Respuesta cultural

Metabolismo Tendencia

Reproducción Parentesco

Confort corporal Refugio

Seguridad Protección

Movimiento Actividades

Crecimiento Entrenamiento

Salud Higiene

¿Cómo funciona nuestro cerebro?

Pensar demasiado en el objetivo puede hacer que no lo consigas o cierto grado de pesimismo
puede ayudarte. Este video reflexiona sobre el poder de la dopamina y la serotonina.
M3 VIDEO 1 PROCESOS BÁSICOS I
EaD Kennedy

04:59

Xavier Pirla. Master Trainer PNL y Coaching. TI (28 de julio de 2014). ¿Cómo funciona nuestro cerebro? COMO

aumentar la motivación | | PNL [Video]. YouTube

C O NT I NU A R
34

3.2 Emoción

Las emociones son parte de nuestra vida. Todos sentimos alegría, tristeza, miedo. Hablar de
emoción nos lleva a pensar en sentimientos y en estados internos de bienestar o malestar. Pero
esta definición solo es uno de los aspectos de la emoción, entendida desde lo cotidiano. En el
ámbito de la psicología, Gómez, et. al. sostienen: “las emociones representan complejos estados
psicológicos, que muestran un índice de valor atribuido a la ocurrencia de un acontecimiento” (p.

211). Si la emoción representa un estado psicológico, es entonces involuntaria y subjetiva.


Para el diccionario de la RAE (2018), encontraremos las definiciones de prototipo:

Ejemplar original o primer molde en que se fabrica una figura u otra cosa.

Ejemplar más perfecto y modelo de una virtud, vicio o cualidad.

Definida de este modo, la emoción es la base primordial (a modo de molde) de una experiencia
psicológica. Estas ideas, que ahora parecen obvias, no lo fueron hasta antes de las teorías de la
evolución de Darwin, cuando se pensaba que las emociones eran más bien un estorbo para el
sujeto, ya que no le permitían actuar y razonar adecuadamente. Sin embargo, Darwin comprueba
que las emociones son una forma de valorar funcionalmente la conducta y que estas son
indispensables para la adaptación.

Abordaremos la temática de la utilidad de las emociones: ¿para qué sirven las emociones? Para
hacer posible este abordaje las dividiremos en funciones interpersonales (únicamente para el

sujeto que las vivencia) e intrapersonales (en contacto con otros y su entorno).

Relativo a las funciones intrapersonales de las emociones, precisaremos cinco funciones:


Coordinan las respuestas de un sujeto en sus campos subjetivos,
1
fisiológicos y conductuales.

2 Activan conductas que se encuentran inhibidas bajo otros estados


emocionales del sujeto.

Preparan para enfrentar situaciones que requieren de una respuesta


3
rápida por parte del sujeto.

4 Colaboran con la adaptación a los diferentes cambios de su entorno.

Permiten la valoración determinada a los eventos que vive un sujeto.


5

Las funciones interpersonales permiten que el sujeto esté mejor adaptado a su entorno colectivo.
Las emociones cumplen una función importante en la comunicación social y de alguna manera
regulan las relaciones sociales, ya que el sujeto hace saber sus intenciones a otros controlando
la expresión de sus emociones. La función de las emociones también consiste en regular las
relaciones sociales en torno a la posición que se ocupa frente a otras personas, sus ideas, su
comportamiento, estableciendo una distancia o cercanía con quienes existe afinidad.

A continuación, abordaremos la diferenciación conceptual de afecto, humor y sentimiento de


Palmero y Fernández-Abascal (2008).

El afecto es más general, incluye al resto. Son reacciones afectivas de


bajo nivel, tanto si son positivas como negativas. Se producen
directamente como respuesta a un estímulo. Implican experiencias
fisiológicas y fenomenológicas.

El humor es un estado afectivo de baja intensidad y de bastante duración


que no posee un antecedente concreto e inmediato y, por lo tanto, de bajo
contenido cognitivo.
La emoción es un evento más intenso, más breve y generalmente se
encuentra asociados a eventos inmediatos, por lo que sí contiene un
considerable contenido cognitivo.

El sentimiento es la experiencia subjetiva de la emoción que un sujeto


realiza cada vez que se enfrenta a un evento.

Las emociones básicas según distintas miradas:

Dimensión fisiológica Características expresivas Valoración

Miedo Miedo Miedo

Asco Asco Asco

Ira Ira Ira

Tristeza Tristeza Tristeza

Alegría (ocasionalmente,
Alegría Alegría
también sorpresa)

Cuadro 1. Emociones básicas. Elaboración propia.

Para finalizar, abordaremos la inteligencia emocional desde Daniel Goleman (1995). En su libro
"Inteligencia Emocional", dirá que es la capacidad de reconocer nuestros propios sentimientos y
los de los demás, de motivar y motivarnos y de manejar adecuadamente las relaciones. Para el
autor, este tipo de inteligencia dependerán de la capacidad de:
Postergar la satisfacción

Tener buen humor

Poseer objetivos a largo plazo

Estabilidad afectiva

Deberemos desarrollar además la capacidad para la autorreflexión. Identificar las propias


emociones y regularlas de forma apropiada. Habilidad para reconocer lo que los demás están
pensando y sintiendo: Habilidades sociales, empatía, asertividad, comunicación no verbal, entre

otras.

La inteligencia emocional contempla los siguientes componentes:

Conciencia emocional de uno mismo



Ser consciente de nuestros estados de ánimo y los pensamientos que tenemos acerca de esos estados
de ánimo.

Autocontrol emocional

Capacidad para manejar las emociones de forma apropiada, teniendo buenas estrategias para afrontar
situaciones estresantes. Capacidad de autogenerarse emociones positivas.
Competencia social

Es la capacidad para mantener buenas relaciones con otras personas, lo que implica habilidades sociales,
capacidad de comunicación, empatía, respeto, asertividad, etcétera.

Competencia para la vida y el bienestar



Habilidad para afrontar satisfactoriamente los desafíos de la vida, adoptando comportamientos apropiados
y responsables. Dentro de esta competencia podemos incluir la habilidad para fijar objetivos realistas,
toma de decisiones, búsqueda de recursos y ayuda.

Los trastornos emocionales o trastornos del estado de ánimo


Los trastornos emocionales o trastornos del estado de ánimo son uno de los tipos más comunes
de enfermedades psicológicas. Se presentan como una alteración significativa en el estado de
ánimo.

Podríamos tomar múltiples clasificaciones de los trastornos emocionales: la más habitual es la


que distingue entre los que provocan emociones negativas y los que hacen que los pacientes
cambien entre un estado de ánimo positivo y otro deprimido de forma continua, lo que se conoce
vulgarmente como bipolaridad.

En la última versión del DSM, manual diagnóstico utilizado en psicología, se consideran los
siguientes trastornos del estado de ánimo: depresión mayor, distimia, trastorno bipolar, ciclotimia,
trastorno afectivo estacional, trastorno disfórico premenstrual y trastorno de desregulación
disruptiva del estado de ánimo.
También pueden aparecer trastornos emocionales por causas externas, el abuso de drogas o
alcohol, la presencia de alguna enfermedad física. En cualquier caso, todos estos síndromes
provocan un impacto muy negativo en la vida de quienes lo sufren y deben ser tratados con la
mayor rapidez posible. Los trastornos emocionales pueden ser:

Trastorno depresivo mayor



El trastorno depresivo mayor es el más conocido y es mucho más que simplemente sentirse triste o
decaído. Los síntomas abarcan todos los aspectos de la vida de los pacientes de formas extremadamente
negativas. Es más común que aparezca entre la adolescencia y el comienzo de la vida adulta. Según el
DSM V, los síntomas del trastorno depresivo mayor son: cambios en el estado de ánimo, se sentirán
«vacíos», estarán mucho más irritables de lo habitual y desarrollarán sentimientos como la culpa o la
sensación de que no sirven para nada. A menudo, aparecen ideas suicidas de forma más o menos
recurrente. Cambios en la actividad cotidiana. Sus movimientos generalmente también se vuelven más
lentos. Suelen presentar dificultades para concentrarse durante cierto tiempo.

Distimia

La distimia o trastorno distímico, también llamado trastorno depresivo persistente, es considerada una
versión más leve, pero de mayor duración de la depresión mayor. Los principales síntomas son gran
tristeza y melancolía. La principal diferencia entre la depresión mayor y la distimia es que esta no provoca
que la persona sea incapaz de llevar a cabo su rutina diaria. Son funcionales, sin embargo, mostrarán un
estado de ánimo persistentemente triste y decaído. Todas las áreas afectadas en el trastorno depresivo
mayor, como sueño, apetito y concentración, se ven alteradas en las personas con distimia.

Trastorno bipolar

El trastorno bipolar era conocido como trastorno maniaco-depresivo. Se caracteriza por la presencia de
síntomas parecidos a los de la depresión mayor que se alternan con otros propios de un estado de ánimo
excesivamente elevado. Existen dos tipos de trastorno bipolar. En el primero, la persona afectada alterna
episodios maníacos con otros depresivos, mientras que en el segundo, la depresión se alterna con fases
de hipomanía. Un episodio maníaco es aquel en que la persona presenta un estado de ánimo
exageradamente elevado durante un tiempo lo suficientemente largo (a las menos dos semanas). En el
caso de la hipomanía no son tan graves ni incapacitantes para el individuo. Las personas en esta fase del
trastorno bipolar suelen involucrarse en conductas de alto riesgo, como conducir tras haber bebido, tener
sexo sin protección, tomar drogas o apostar.

Ciclotimia

La ciclotimia es al trastorno bipolar, lo que la distimia es al trastorno depresivo mayor. Los síntomas son
prácticamente los mismos, la principal diferencia se encuentra en la gravedad con los que estos se
presentan. Los individuos con ciclotimia aún pueden llevar a cabo una vida más o menos normal. Sin
embargo, sus estados de ánimo alterados le causarán mucho sufrimiento y dificultades a la hora de
desenvolverse correctamente en su día a día.

Trastorno afectivo estacional



El trastorno afectivo estacional es un tipo de patología del estado de ánimo que provoca síntomas
depresivos que aparecen y desaparecen en función de la estación del año. Normalmente, se la conoce
como «depresión invernal» porque esta es la época en la que más frecuentemente se manifiesta.
Entre los síntomas se encuentran un estado de ánimo consistentemente decaído, la pérdida de interés en
todo tipo de actividades cotidianas, irritabilidad, sentimientos de desesperación y baja autoestima, una gran
falta de energía y alteraciones en ciertas áreas como el sueño o la alimentación.

Trastorno disfórico premenstrual



Con la llegada del DSM V, la Asociación Americana de Psicología ha incluido entre los trastornos del estado
de ánimo algunos casos especialmente graves del síndrome premenstrual.
Entre los síntomas más comunes se encuentran frecuentes cambios de humor, síntomas depresivos,
facilidad para enfadarse con otras personas, ansiedad, falta de interés en las actividades llevadas a cabo
habitualmente, dificultades para mantener la concentración y cambios en el apetito y los patrones del
sueño.

Trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo



El trastorno de desregulación disruptiva del estado de ánimo se diagnostica exclusivamente en niños. Al
igual que el anterior, fue mencionado por primera vez en el DSM V, por lo que se trata de una patología
reconocida de forma relativamente reciente. Los principales síntomas son una extrema irritabilidad e ira,
acompañados de rabietas y pataletas de gran intensidad. Estos síntomas son mucho más acusados que
en el caso de niños que sean simplemente «complicados». La diferencia entre un niño con este trastorno y
otro que simplemente tenga mal genio es que el primero tendrá grandes dificultades para cumplir con sus
tareas cotidianas debido a su estado de ánimo. Además, los síntomas tendrán que estar presentes durante
al menos 12 meses para poder diagnosticarse esta patología.

Actualmente, no se conoce exactamente qué provoca que una persona desarrolle uno de los
trastornos emocionales que hemos visto. Solo se conocen varios factores que pueden hacer más
probable su aparición. El primero de ellos es la genética. Se sabe que una persona en cuya familia

haya habido casos previos de uno de estos trastornos tiene una probabilidad mucho mayor de
desarrollar una patología de este tipo a lo largo de su vida. El ambiente en el que se desarrolló la
persona también parece jugar un papel muy importante. La presencia de experiencias traumáticas
en la infancia o la falta de un apoyo social suficiente pueden también aumentar las probabilidades

de que un individuo acabe desarrollando un trastorno emocional. Otro factor fundamental es la


personalidad.

¿Qué son las emociones?


Este video nos muestra cómo reconocer nuestras emociones y de qué manera las emociones nos
impulsan a la acción. También habla de la relación entre emoción y reacciones fisiológicas.

M3 VIDEO 2 PROCESOS BÁSICOS I


EaD Kennedy

04:45

The W Element (11 de mayo de 2014). ¿Qué son las emociones? [Video]. YouTube

¿Cuáles de las siguientes descripciones sobre la distimia es


correcta?
Es el estado de ánimo en algunos casos especialmente
graves del síndrome premenstrual.

Normalmente, se la conoce como «depresión invernal»


porque esta es la época en la que más frecuentemente se
manifiesta.

La distimia o trastorno distímico, también llamado


trastorno depresivo persistente, es considerada una versión
más leve, pero de mayor duración de la depresión mayor.

La distimia es conocida como un trastorno


maniacodepresivo.

La distimia o trastorno distímico, también llamado


trastorno depresivo persistente, es considerada una
depresión mayor.

SUBMIT

Los contenidos desarrollados en esta unidad fueron:

Definiciones de motivación.

Premisas fundamentales de la motivación.


Desarrollo histórico del concepto motivación.

Diferentes miradas teóricas acerca de la motivación.

Factores de regulación de los estados motivacionales.

Estructuras del SNC implicadas en el proceso motivacional.

Circuitos neuronales implicados en los procesos de recompensa (vía de la recompensa).

Trastornos de la motivación.

Y en el concepto de emoción:

Definiciones de emoción.

Emociones básicas.

Funciones intra e interpersonales de la emoción.

Diferenciación conceptual de afecto, humor y sentimiento.

Seis categorías básicas de emociones y sus derivadas.

Inteligencia emocional.

Trastornos emocionales o trastornos del estado de ánimo.


Bibliografía de referencia

Hernández Gómez, A. I. (2012). Procesos psicológicos básicos. Pp. 161-193; 199-241. Ciudad de
México: Ed. Red Tercer Milenio.

Laplanche J., Pontalis, B. (2016). Diccionario de Psicoanálisis. Buenos Aires: Paidós.

Mas Colombo, E. (2011) Clínica psicofisopatológica. Buenos Aires: Editorial ECUA.

Mestre J.M. y Palmero Cantero, F. (2004). Procesos psicológicos básicos. Pp. 187-213; 215-247.
Madrid: Ed. Mc Graw Hill.

Bibliografía obligatoria
Hernández Gómez, A. I. (2012). Procesos psicológicos básicos. Pp. 161-193; 199-241. Ciudad de
México: Ed. Red Tercer Milenio.

C O NT I NU A R
44

Descarga del contenido

¿Quieres imprimir el contenido del módulo?


Para descargar el contenido del módulo, e imprimirlo, haz clic en el archivo que se encuentra a
continuación.

File Attachment Block


No file added

También podría gustarte