Amplificación de Suelos Aluviales en Sismos
Amplificación de Suelos Aluviales en Sismos
RESUMEN
Todas estas investigacio nes parciales han tenido frutos en el reglamento de la ciudad de México,
en programas de cómputo para calcular el peligro sísmico (Programa Z) y en otros programas para
estimar pérdidas tanto económicas (RS-Mex) como humanas (RS -Nic) y, finalmente, en sistemas
de información geográfica que ofrecen soluciones amigables, dinámicas y completas para la
sociedad en general y para la toma de decisiones.
INTRODUCCION
Desde la caída de Tenochtitlán en manos de los españoles y sus aliados indígenas, una guerra
donde la estrategia naval jugó un papel preponderante, la Ciudad de México ha crecido en una
necia e infinita lucha sobre el lago que la vio nacer. Se han tenido que vencer muchas dificultades
para aprovechar el agua y deshacerse de ella. La lucha ha sido en forma desordenada y las
estrategias y soluciones planteadas han tenido poco respeto al entorno y han atentado
continuamente contra el equilibrio ecológico. Por razones históricas, políticas, sociales, religiosas y
económicas, la ciudad convirtió un lago en un suelo blando y compresible, poco apto para sostener
eficazmente las estructuras que ha creado.
Desde el punto de vista de Ingeniería Sísmica, los 150 m superficiales son los más relevantes ya
que determinan los efectos más importantes de amplificación. Los primeros trabajos de exploración
y laboratorio para conocer las propiedades del subsuelo en la zona céntrica de la ciudad, y por
consiguiente verificar la teoría de hundimiento desarrollada por Nabor Carrillo en 1948, dieron
fruto a la primer mic rozonación de la ciudad. En ella se distinguen tres zonas: de lomas, de
transición y de lago. Esta última formada por lo que fueron los lagos hace 500 años y que consiste
en depósitos lacustres muy blandos y compresibles con contenidos de agua de entre 50 y 500% y
con profundidades hasta de 60 m en Texcoco y mayores que 100 m en Tláhuac.
La ciudad de México ha sido afectada por sismos de muchos tipos y diversas intensidades. Las
principales fuentes sísmicas que la afecta n (Rosenblueth y otros, 1987, fig 1) pueden clasificarse en
cuatro grupos: (1) Temblores locales (M≤5.5), originados dentro o cerca de la cuenca; (2)
Temblores tipo Acambay (M≤7.0), que se originan en el resto de la placa de Norteamérica; (3)
Temblores de profundidad intermedia de falla normal, causados por rompimientos de la placa de
Cocos ya subducida, pudiendo llegar hasta M=6.5 debajo del valle de México; y (4) Temblores de
subducción (M≤8.2).
Pese a su gran distancia epicentral (280 a 600 km), la ciudad es particularmente vulnerable ante
sismos de subducción porque el tipo de ondas que llegan son ricas en periodos largos que sufren
menos atenuación y experimentan gran amplificación al atravesar las arcillas del lago. Por ello,
prácticamente cualquier sismo grande que ocurra en la zona de subducción, desde Jalisco hasta
Oaxaca, representa un peligro para las estructuras erigidas en la zona lacustre de la ciudad. Aunque
estos sismos sean más conocidos y estudiados, debemos estar preparados para cualquier tipo de
terremoto ya que, por ejemplo, un sismo local podría provocar daños en la zona de lomas y no en la
zona de lago. A continuación se presentan algunas evidencias históricas de los últimos 500 años
sobre la ocurrencia de sismos pertenecientes a estos cuatro grupos.
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IMPORTANCIA DE LA AM PLIFICACIÓN DINÁMICA DE SUELOS ALUVIALES EN EL RIESGO SÍSMICO: EL CASO DE LA
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A raíz de los daños ocasionados por el sismo de 1957, surge la necesidad de conocer las
características del movimiento en diferentes sitios del valle de México. Se instalan dos
acelerómetros, uno en zona de lago en el centro de la ciudad y otro en terreno firme (Ciudad
Universitaria, CU). A partir de 1965 se obtienen de manera confiable y consistente y para una gran
variedad de terremotos datos de aceleración en CU. Durante los sismos de 1985, la red de
acelerógrafos manejada por el Instituto de Ingeniería contaba ya con 11 estaciones distribuidas en
las tres zonas geotécnicas. El registro de aceleración en SCT evidencia la gran amplitud de la
respuesta de ese sitio para periodos largos (T=2s).
Figura 2 Epicentros de sismos que han afectado a la ciudad de México desde 1985
A partir de 1985 la red crece considerablemente. A la fecha se cuenta con alrededor de 200
acelerógrafos digitales distribuidos a lo largo y ancho del valle: 57% en campo libre, 14% en pozos
y 29% en estructuras. La densidad de acelerógrafos es mayor en las zonas céntricas y donde ha
habido daños durante sismos recientes.
Una gran cantidad de datos se han obtenido desde 1986 de más de trece sismos pequeños y
moderados. En la fig 2 se indica la localización de los epicentros en un mapa de la parte sur de la
República Mexicana. Atendiendo a su intensidad, los sismos más relevantes han sido los ocurridos
el 25 de abril de 1989 (M=6.9) y el 14 de septiembre de 1995 (M=7.3). Otro sismo importante es el
del 23 de mayo de 1994 (M=6.0) ya que, aunque de baja magnitud, es de falla normal, por lo que
aporta información valiosa para predecir las características de este tipo de sismos. El sismo de
mayor magnitud ocurre el 9 de octubre de 1995 (M=8.0) pero debido a su relativa lejanía de la
ciudad (590 km) no fue muy intenso en la misma.
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Debido a que se cuenta con más datos de temblores de subducción y falla normal, en este capítulo
nos referiremos principalmente a este tipo de sismos. Para estos temblores, los datos registrados en
el valle de México son una suma de los efectos de atenuación de las ondas, el efecto de
amplificación regional, los efectos de sitio y los efectos de fuente (magnitud, contenido de
frecuencias, entre otros).
Utilizando los datos de la red acelerográfica de Guerrero, la fig 3 ilustra el efecto de trayecto de las
ondas desde su origen hasta el valle de México. El sismo utilizado es el del 25 de abril y el
componente mostrado es el NS. En la estación Las Vigas, el movimiento fue de duración corta, con
gran amplitud y con periodos de vibración cortos. Partiendo del epicentro, el efecto de atenuación
se aprecia en la baja amplitud de los registros ubicados hacia el poniente y al oriente; inclusive,
otras estaciones ubicadas más al poniente no registraron el sismo. También hacia el norte se aprecia
la disminución en la amplitud de los registros incluyendo los de terreno firme en la Ciudad de
México. Se muestran además dos acelerogramas en zona de lago con el objeto de poner en
evidencia la gran diferencia del movimiento causada por la brutal amplificación en la zona lacustre;
en estos registros se aprecia la existencia de periodos dominantes largos, la gran amplificación
dinámica y el sustancial incremento en la duración.
Contrariamente a lo que podría esperarse, aun para sitios de terreno firme dentro del valle se
observan amplificaciones espectrales importantes con respecto a sitios más cercanos a la fuente.
Esta amplificación no es fácilmente observable en los ac elerogramas de la fig 3 ya que se presenta
sólo en un rango limitado de frecuencias. Ordaz y Singh (1992) muestran que esta amplitud es
hasta diez veces mayor a la esperada para un intervalo de periodos particularmente dañino para la
ciudad (de 0.1 a 10.0s ). En una investigación paralela a la anterior, Sánchez-Sesma y otros (1993),
calcularon para el sismo del 25 de abril una amplificación promedio de 8 a 10 veces para periodos
de entre 2 y 3 s con respecto al sitio Teacalco localizado fuera de la cuenca, en el estado de
Morelos (fig. 4). Otros resultados confirman los valores anteriores para eventos ocurridos en el
estado de Guerrero, pero sensiblemente menores para los sismos que provienen de Michoacán. A
partir de estos resultados, es de esperarse que ant e un sismo futuro que ocurra en las costas de
Guerrero, debemos esperar una amplificación relativa mayor al terremoto de Michoacán aun en
terreno firme en la Ciudad de México.
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Figura 4 Amplificación relativa del movimiento en sitios de terreno firme de la ciudad de México
con respecto al sitio Teacalco del sismo del 25 de abril de 1989 (NS)
En sismos ocurridos recientemente (Italia 1976 y 1980, Chile 1985) se observaron importantes
amplificaciones del movimiento en las cimas de los cerros así como deamplificación en la base de
los mismos. En general, tanto las observaciones durante temblores como los resultados de modelos
matemáticos, indican que el movimiento se amplifica en superficies convexas y deamplifica en
cóncavas. Estos efectos de topografía superficial no han sido suficientemente cuantificados por lo
que no se han tomado en cuenta en reglamentos.
Antes de contar con varios registros de terreno firme para un mismo temblor, se consideraba que
las diferencias del movimiento entre los sitios en zona de lomas eran despreciables. Durante el
temblor del 25 de abril de 1989 estas diferencias se hicieron evidentes, siendo hasta el sismo del 14
de septiembre de 1995 cuando se miden de manera confiable. La diferencia en aceleración máxima
es notoria e importante: 0.05 m/s2 para el sitio 64 y 0.25 m/s2 para el 21, un factor de cinco. De
igual manera, tanto la forma como el tamaño de los espectros difiere notablemente. Estas
diferencias se pueden atribuir principalmente a los efectos de topografía superficial y a la compleja
estructura profunda del valle.
Analizando estos registros en el dominio de la frecuencia (fig 5), se observa que existen dos grupos
que, atendiendo a la amplitud de sus espectros de Fourier, presentan un comportamiento bien
definido. El grupo suroeste (estaciones 07, 13, 21, 34, 40, 50, 74, 78, CU, CH y TY) presenta
mayor amplitud que el grupo noreste (64, ES, TX, MR), mientras que las estaciones que no
pertenecen a estos grupos (18 y 28) tienen una respuesta intermedia; con líneas gruesas se muestran
los espectros promedio de ambas zonas. Esta observación puede explicarse por la presencia de
formaciones geológicamente recientes en la zona suroeste de la ciudad, lo que provoca una sensible
amplificación de las ondas que llegan a la superficie. Lo contrario sucede con el grupo noreste
cuyas estaciones se encuentran desplantadas en depósitos más antiguos.
La fig 5 muestra que en promedio los sitios de un mismo grupo tienen el mismo comportamiento
espectral. Esta última observación nos ha permitido definir el movimiento hipotético de terreno
firme de un sismo como el promedio de los espectros de Fourier de las estaciones que lo registraron
(líneas sólidas de la fig 5). Para sismos ocurridos a una misma distancia epicentral a CU (R≈300
km) la amplitud espectral varía en función de la magnitud. Es notable que en baja frecuencia el
aumento de la amplitud es mucho mayor que para baja frecuencia.
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Figura 5 Espectros de Fourier en terreno firme para el sismo del 14 de septiembre de 1995: (a)
Espectros NS y (b) Espectros EW
0.6
M=4.8 Local M=7.7, R=160 km Prof. intermedia
a (m/s 2)
0.3
0.0
-0.3
-0.6
PGA T=0.2 seg
0 10 20 30 40 50 60 70 0 10 20 30 40 50 60 70
0.6
M=7.7, R=160 km Prof. intermedia M=7.7, R=263 km Subducción
a (m/s2)
0.3
0.0
-0.3
-0.6
T=0.5 seg T=0.5 seg
0 10 20 30 40 50 60 70 0 10 20 30 40 50 60 70
0.6
M=7.7, R=263 km Subducción M=7.7, R=263 km Subducción
a (m/s2)
0.3
0.0
-0.3
T=1 seg T=2 seg
-0.6
0 10 20 30 40 50 60 70 0 10 20 30 40 50 60 70
Tiempo (seg) Tiempo (seg)
0.6
M=7.7, R=263 km Subducción
a (m/s2)
0.3
0.0
-0.3
T=3 seg
-0.6
0 10 20 30 40 50 60 70
Tiempo ( seg)
Recientemente se han propuesto (Jaimez y Reinoso 2007) acelerogramas con fines de diseño que
toman en cuenta todas las posibles fuentes que pueden afectar a la ciudad de México. Si bien estos
acelerogramas fueron generados para reproducir la respuesta elástica son una buena opción para
hacer análisis no lineales de estructuras importantes en terreno firme. La fig. 6 muestra estos
acelerogramas cuyos espectros de respuesta elásticos cubren el espectro de peligro uniforme (fig 7)
en el cual está basado el reglamento de construcciones vigente.
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Utilizando la técnica de los cocientes espectrales o funciones de trasferencia empírica, los datos de
la red acelerométrica han servido, entre otras cosas, para medir la amplificación relativa de los
sitios en zonas de lago y transición con respecto a los de terreno firme (Singh y otros, 1988). El
cociente representa la am plificación medida en el dominio de la frecuencia y refleja las
características dinámicas del sitio, entre ellas el periodo o frecuencia dominantes.
Desde los primeros cálculos de cocientes para el valle se observó que, para un mismo sitio, poco
variaban los cocientes calculados para ambos componentes horizontales. Sin embargo, se
encontraron algunas diferencias en los resultados de un sismo a otro. Esto llevó a la conclusión de
que la amplificación en el valle podría depender de la magnitud, distancia epicentral y azimut del
sismo. Con más datos disponibles Reinoso y Ordaz (1999) comprobaron que los cocientes
calculados son muy similares de un sismo a otro si se toma como sitio de referencia el movimiento
promedio en los sitios de terreno firme localizados en el suroeste de la ciudad. De esta forma, las
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diferencias observadas son mínimas y no hay clara evidencia de que la magnitud, la distancia
epicentral o el azimut, influyan de manera importante en la amplificación, al menos para la mayoría
de los sitios en zona de lago.
Con el objeto de contar con cocientes que sean representativos de la amplificación del valle de
México, tomamos en cuenta la mayor parte de los datos y procedimos a calcular, para cada
componente horizontal y cada sismo, los cocientes de cada sitio con respecto al movimiento
promedio en terreno firme. Una vez obtenidos los cocientes para cada sismo y dada la similitud
observada entre ellos, los promediamos para obtener el cociente promedio por componente para
cada estación. En la fig 8 se muestran algunos de estos cocientes dibujados en función del periodo.
Para zonas de transición, los periodos dominantes y la amplitud son pequeños (0.5 s y 3-5,
respectivamente) pero para las partes profundas del lago, los periodos dominantes y las amplitudes
aumentan hasta llegar a 5.0 s y 60, respectivamente. La forma de los cocientes es menos regular en
los bordes y partes profundas de la zona de lago, lo que posiblemente se debe a efectos de
geometría bi y tridimensional del valle que contribuyen de manera significativa e irregular a la
amplificación. Ello dificulta enormemente el estudio detallado de los efectos de sitio en estos
lugares y es necesario recurrir a modelos matemáticos complejos para conocer e interpretar los
datos observados y poder predecir el movimiento.
La fig 9 (Reinoso y Ordaz, 1999) muestra la forma en que varían los cocientes espectrales en la
estación CD dependiendo de la intensidad del sismo. Esta estación es la única que ha mostrado este
comportamiento. La forma se puede predecir en función de la magnitud del sismo, siempre y
cuando la distancia epicentral sea la misma. En este caso la predicción se hizo a partir de la
velocidad espectral medida en la estación para cada sismo.
La fig 10 muestra cuatro mapas de amplificación relativa calculados a partir de estos cocientes. En
ella se aprecian en tonos más fuertes las zonas de gran amplificación dependiendo del periodo
estructural. La figura superior izquierda, que corresponde a un periodo estructural de 1.5 segundos,
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es la que mejor se ajusta a los daños observados durante temblores intensos (Reinoso y Ordaz,
1999).
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Figura 11 Sistema de información geográfica con curvas de igual amplificación (claros representa
más amplificación) para 2.2 y 2.7 segundos (izquierda y derecha, respectivamente) y las manzanas
de la delegación Cuauhtémoc. Se muestran también las estaciones acelerométricas
A partir de un cociente espectral, el periodo dominante del sitio será el asociado a la máxima
amplitud de ese cociente. En general, para un mismo sitio, el periodo es muy similar para ambos
componentes y de un sismo a otro. De esta manera se han calculado más de 90 periodos
dominantes dentro del va lle. Paralelamente, el uso de la técnica de microtemblores ha dado buenos
resultados para medir el periodo dominante en la zona de lago. Esta técnica consiste en registrar
por varias horas oscilaciones naturales del terreno en campo libre (tráfico vehicular, microsismos,
entre otros). El periodo asociado a la mayor amplitud del espectro de velocidad se considera como
el periodo dominante del sitio.
Ambas técnicas han sido comparadas y sus resultados combinados (Reinoso y Lermo, 1991) para
obtener mapas de periodo dominante. La fig 12 muestra el mapa con curvas de igual periodo
calculadas con datos de sismos y microtemblores. Este mapa es más confiable al incluido en las
normas técnicas complementarias del reglamento vigente por haberse obtenido a partir de datos de
sismos, y más completo por abarcar no sólo la parte centro de la ciudad sino gran parte de la zona
de lago.
La importancia de conocer el periodo dominante del suelo en un sitio dado, está en que debe
evitarse construir allí estructuras con per iodos similares. Ello reduciría la probabilidad de que la
estructura entrara en resonancia con el suelo. Además, el reglamento vigente permite hacer una
reducción del coeficiente sísmico cuando se conoce el periodo del suelo (Apéndice A4), y tomar en
cuenta los efectos de interacción suelo-estructura (Apéndice A7) en donde el periodo del suelo es
un parámetro necesario para los cálculos.
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Estos trabajos han permitido des arrollar modelos de cómputo para estimar de manera confiable el
peligro sísmico en la ciudad de México y las pérdidas que un sismo puede ocasionar a edificios
individuales o a carteras completas.
Reinoso (1994) elaboró modelos matemáticos de elementos de frontera para poder reproducir de
manera analítica la amplificación relativa del valle de México. La fig 13 muestra el modelo que se
propuso para el valle de Tláhuac donde CU se usa como señal de entrada. El modelo se corrió para
ondas de Rayleigh, P, SV y SH. Los resultados se muestran en la fig 14. Se aprecia que la respuesta
analítica obtenida para ondas SV (figs (c), (d) y (e)) reproduce mejor la respuesta que la respuesta
unidimensional (fig (f)), aunque dista todavía de poder reproducir lo exactamente observado. Sin
embargo, el modelo es tan sencillo que sugiere que con más precisión se pueda reproducir mejor la
respuesta. Este resultado permite concluir que efectivamente en zonas como esta la respuesta
bidimensional del valle de México es notoria.
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Figura 14 Resultados del modelo de elementos de frontera: (a) acelerograma de entrada de CU, (b)
acelerograma observado en TB, ambos para el sismo del 25 de abril de 1989, y cociente espectral
entre ambas estaciones; (c), (d) y (e) resultados del modelo matemático para tres incidencias de
ondas SV y coc ientes espectrales analíticos (función de trasferencia); por último, (f) respuesta
unidimensional con el estrato debajo del sitio TB
Un aspecto que no ha sido estudiado directamente es la duración del movimiento. El interés por
integrar de alguna forma la duración al análisis de estructuras se debe al deterioro que éstas sufren
por carga cíclica. Las estructuras están sometidas a grandes solicitaciones ante un númer o elevado
de ciclos. Sorprende la extensa duración de las señales que en el caso del sismo del 9 de octubre
llega hasta once minutos de registro y alrededor de cinco minutos de movimiento intenso. La gran
variación de la duración en el mismo sitio para dif erentes temblores, dificulta el estudio para
predecir la duración ante un sismo futuro.
Es claro que no basta diseñar las estructuras para que resistan una determinada fuerza; hay que
considerar el deterioro que sufren ante un cierto número de ciclos. Resalta la necesidad de
desarrollar en el diseño estructural, una técnica que involucre a la duración en forma explícita,
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sobre todo en la zona de lago donde la gran duración y su consecuente degradación pueden llegar a
ser parámetros vitales en la resistenc ia estructural.
Reinoso y Ordaz (2001) calcularon una expresión para obtener la duración de la fase intensa de un
temblor, D, en función de la magnitud, M, de la distancia epicentral R y del periodo del sitio, Ts.
Esta expresión es útil para calcular espectros de respuesta con teoría de vibraciones casuales y para
otros cálculos que involucran ciclos:
La ecuación 1 sirve para obtener muchos resultados que involucran valores de energía y su
correlación con la resistencia estructural, pero sobre todo, sirve para obtener espectros de respuesta
con la teoría de vibraciones aleatorias.
Los terremotos son fenómenos en que enormes cantidades de energía mecánica acumulada en las
zonas de interacción entre placas tectónicas durante décadas o incluso siglos son liberadas en
periodos muy cortos de tiempo. Gracias a las aportaciones de la ciencia moderna hoy sabemos en
qué consiste un terremoto y cuáles son los mecanismos que lo producen. No obstante, la ingeniería
sísmica sigue utilizando las fuerzas y desplazamientos en la estructura como parámetros de diseño
y reconoce que éstos son sólo una manifestación del evento sísmico y no representan al fenómeno
en su totalidad al no tomar en cuenta la historia completa del movimiento. El caso de la ciudad de
México es particularmente importante por la gran duración de los sismos.
Los reglamentos de construcción en zonas sísmicas indican que las construcciones deben ser
capaces de resistir determinadas fuerzas sísmicas y no exceder las condiciones de servicio para las
que están destinadas. La mayoría de las estructuras se diseñan para que durante temblores
moderados y severos sus materiales incursionen en comportamiento inelástic o para disipar parte de
la energía introducida por el sismo. Este comportamiento inelástico provoca daño a los elementos
estructurales el cual debe ser tomado en cuenta en el análisis y diseño de la estructura.
Recientemente se ha utilizado la distorsión de entrepiso o el máximo desplazamiento relativo entre
niveles consecutivos de la estructura para determinar el daño que ésta sufrirá.
Los reglamentos actuales están elaborados para garantizar que las construcciones puedan resistir
sismos severos que ocurren en un determinado periodo de retorno sin que colapsen. Sin embargo,
no garantizan que las construcciones presenten un buen comportamiento sísmico ante diferentes
niveles de movimiento del terreno, es decir, que los daños puedan controlarse. Esto ha dado lugar a
intensas discusiones sobre la necesidad de revisar estos códigos y modificar la metodología de
diseño empleada. Así han aparecido diversos métodos de diseño basados en desempeño que
consideran el control de daño. Los conceptos de energía que se expondrán posteriormente pueden
ser aplicados a estos métodos y a los existentes. Una de las condiciones que establecen los métodos
de diseño basados en conceptos de energía es que la capacidad de admitir y disipar energía de la
estructura debe ser mayor que la demanda de energía que puede producir el sismo de diseño,
considerando distintos niveles de movimiento del terreno. Sin embargo, esto no es suficiente y debe
complementarse con controles de daño tales como la demanda de desplazamientos y de
ductilidades garantizando también que las fuerzas y momentos actuantes sean menores que los
resistentes.
La tendencia para crear un método de diseño basado en energía involucra, como los otros métodos,
la consideración de dos aspectos: el primero se relaciona al establecimiento de los niveles de
peligro sísmico en función de la energía correspondiente y el segundo con la evaluación de la
absorción de energía y la capacidad de disipación de energía de la estructura. El objetivo de este
capítulo es introducir una propuesta que podría contribuir a la solución del primero de los aspectos
antes mencionados.
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Los espectros de diseño que contienen los reglamentos generalmente se obtienen trazando una
envolvente de varios espectros de respuesta de un oscilador de un grado de libertad. Los espectros
de respuesta representan los valores de respuesta máxima de varios osciladores caracterizados por
su periodo natural de vibración y por un amortiguamiento dado, usualmente 5 por ciento. Por
definición, estos espectros no consideran la contribución del movimiento del acelerograma
completo sino solamente de los valores máximos. Se pueden obtener espectros de respuesta muy
parecidos para dos acelerogramas con diferente forma, duración y contenido de frecuencias pero
que produjeron la misma respuesta máxima del oscilador. Sin embargo, estos acelerogramas
pueden introducir energía a la estructura con diferentes características e intensidades.
PAPN M=5.7
2
300 cm/s
VIGA M=6.9
PAPN M=7.6
VILE M=8.1
0 10 20 30 40 50 60 70
Tiempo (s)
Figura 15 Aceleración del terreno para cuatro sismos de diferentes magnitudes. Se encuentran en
roca a la misma distancia de la superficie de ruptura (19 km)
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mostraron que la aceleración máxima de terreno solo está bien correlacionada con la respuesta de
estructuras de periodo corto, durante los sismos mencionados para la fig. 15 sólo existieron daños
para el sismo del 19 de septiembre, y no para los otros que tienen mayores aceleraciones del
terreno.
Esta observación confirma el hecho de que la aceleración del terreno no está correlacionada con la
magnitud del sismo y por lo tanto tampoco está correlacionada con el daño ocasionado por éste. En
la fig. 16 se muestra cómo varían los espectros de respuesta de aceleración con la magnitud. Para
estas gráficas se utilizaron varios registros con la misma distancia a la superficie de ruptura de ocho
sismos con diferentes magnitudes (5.2, 5.3, 5.7, 5.8, 6.8, 7.3, 7.6 y 8.1). Estas gráficas se calcularon
obteniendo la envolvente de los espectros de respuesta de las estaciones seleccionadas en ambas
direcciones y suavizando las variaciones de las ordenadas en la magnitud y periodo mediante una
regresión matemática. A pesar de este suavizado, la tendencia de cada espectro (no se muestra en
este trabajo) se refleja razonablemente bien en la fig. 16. Se observa que en los espectros de
aceleración las ordenadas son menores tanto para los sismos pequeños (M<5.5) como para los
grandes (M>7.0), mientras que son máximas para sismos de mediana magnitud (M≈6.0). Esto no es
congruente con el daño que han producido los sismos de gran magnitud en la zona epicentral, por
lo que se puede confirmar que los espectros de aceleración, que incluyen la aceleración máxima del
terreno (para T=0s), no están correlacionados con el daño que pueden sufrir las estructuras.
Al comparar los espectros de respuesta de velocidad (fig. 16) obtenidos de la misma forma y para
los mismos registros utilizados en los espectros de aceleración, se observa que para periodos cortos
(T<0.5s) estas ordenadas espectrales siguen la misma tendencia que las de aceleración; es decir,
que las ordenadas disminuyen para sismos de mayor magnitud. Sin embargo, para periodos largos
las ordenadas espectrales se incrementan, aunque no de manera importante, con la magnitud. Esto
indica que la velocidad espectral está mejor correlacionada con la magnitud del sismo y con el daño
provocado por éste. Sin embargo, el daño observado en todas las estructuras, incluyendo las de
periodo corto, no puede atribuirse a estas pequeñas diferencias. Housner (1975) reconoció que la
velocidad espectral está mejor correlacionada con el daño que la aceleración y varios
investigadores han observado que existe una correlación todavía mejor de la velocidad al cuadrado,
que es una medida de energía, con el daño.
Como se aprecia en la fig. 15, los registros obtenidos de sismos severos tienen mayor duración,
diferente contenido de frecuencias y, como se mostrará en adelante, mayor energía que los registros
provenientes de sismos pequeños y moderados. La duración del movimiento es directamente
proporcional a la magnitud del sismo; por lo tanto, esta duración también puede ser un parámetro
que se podría utilizar para estimar el daño en estructuras. El hecho de que la energía elástica de
entrada sea un resultado que toma en cuenta la amplitud y duración del movimiento ha promovido
su uso en análisis de riesgo sísmico.
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Espectros de energía
Figura 17 Representación espacial de los espectros de respuesta de energía de entrada para sismos
de subducción con diferente magnitud; los registros corresponden a sitios sobre el área epicentral
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amplificación aún en sitios de terreno firme del valle de México contribuye a que en este lugar la
energía sísmica sea tan grande, como se verá a continuación.
0.60
0.30
0.20
0.10
-
0 1 2 3 4 5 6
Periodo (seg)
Figura 18 Espectros elásticos de energía de entrada para algunas estaciones que registraron el sismo
del 19 de septiembre de 1985 (comp. N-S)
Los espectros de energía son especialmente sensibles a esta amplificación del movimiento. Para
ilustrar estos efectos en la fig. 19 se muestran los espectros elásticos de energía de entrada del
componente norte-sur de los registros localizados en las estaciones del valle de México para el
sismo del 25 de abril de 1989. Se escogió este sismo por ser el más intenso desde 1985 y porque
fue ampliamente registrado por la red. El propósito de mostrar todos los registros no es el de
identificar la energía en cada estación, sino mostrar algunas de las principales características del
comportamiento global del valle. Para la energía elástica de entrada (EI) de la fig. 17 se observa lo
siguiente:
- Los espectros de energía en terreno blando presentan un pico bien definido en el periodo
dominante del terreno
- Existe una gran variación en la magnitud de la energía entre distintas estaciones, incluso para
estaciones sobre suelos con el mismo periodo dominante
- La estación con la mayor ordenada espectral corresponde a la estación 49 (Centro Médico Siglo
XXI) que presenta el pico en un periodo igual a 3 segundos. La estación SCT considerada a
nivel mundial como la estación más representativa de amplificación dinámica en valles
aluviales no es la de mayor demanda de energía dentro del valle (línea más gruesa en color
negro). De hecho, el pico de la estación SCT tiene una ordenada espectral de aproximadamente
un octavo de la ordenada espectral máxima de la estación 49
- Las estaciones con mayores ordenadas espectrales, entre 2 y 3.2 segundos, se localizan en zonas
en las que durante sismos grandes se han reportado daños considerables. Sin embargo, hay
17
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zonas de Ts≈1.5 segundos donde ha habido muchos daños durante sismos pasados y que
presentan baja energía
- En periodos menores a 1.8 segundos la demanda de energía es muy pequeña, incluyendo las
estaciones localizadas en terreno firme y algunas zonas donde ha habido daños
5
Energía de entrada / masa (m²/s²)
0
0 1 2 3 4 5 6
Periodo (seg)
Con los espectros mostrados en la fig. 19 calculados para el sismo del 25 de abril de 1989, se
realizaron las curvas de igual energía elástica de entrada (EI) para varios intervalos de periodos
estructurales. La fig. 20 muestra cuatro gráficas que corresponden a periodos estructurales de 2, 3,
4 y 5 segundos, calculadas tomando el mayor valor en un intervalo de ± 0.2 segundos en cada
period o. Las curvas corresponden a cuatro diferentes niveles de energía, del tono más claro al más
oscuro, y corresponden a intervalos de 0.0 a 0.4, de 0.4 a 1.0, de 1.0 a 1.6 y mayor que 1.6 m2/s2,
respectivamente. También se muestran con líneas oscuras las zonas de daño de los sismos de
septiembre de 1985, las zonas rectangulares representan los límites de las zonas que presentaron
daños y las otras zonas marcadas con línea oscura dentro de las áreas rectangulares representan las
zonas de mayor daño. No se incluyen las zonas de daño de los sismos de 1957 y 1979. Sin
embargo, estas zonas son muy similares a las observadas en la parte central de la ciudad de México
durante los sismos de 1985. Los niveles de energía usados son sólo para observar la variación de la
energía y su distribución en el valle de México. Las gráficas más interesantes son las
correspondientes a los periodos de 2 y 3 segundos, ya que son las que se correlacionan con zonas
de peligro para estructuras comunes. No se incluyen las gráficas para periodos de un segundo ya
que tienen ordenadas espectrales muy pequeñas. Para este sismo existe más energía de entrada en la
parte oeste de la zona de lago que corresponde a los sitios que históricamente han mostrado ser los
más afectados durante sismos de subducción a excepción de la zona con periodo del terreno Ts≈1.5
segundos localizada entre Tlalpan y Cerro de la Estrella. Se observa que al sur del valle de México
(Xochimilco y Tláhuac) existen zonas con bastante energía, donde deben tomarse medidas para
evitar daños en sismos futuros. Conforme se incrementa el periodo estructural la energía se mueve
hacia las zonas de estratos de arcilla más profundos con periodos mayores donde no hay
correlación con los daños ya que no existen en esos sitios estructuras con periodos tan largos.
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IMPORTANCIA DE LA AM PLIFICACIÓN DINÁMICA DE SUELOS ALUVIALES EN EL RIESGO SÍSMICO: EL CASO DE LA
CIUDAD DE MÉXICO
Tepeyac Tepeyac
Aeropuerto Aeropuerto
C. de la C. de la
Estrella Estrella
Tlalpan Tlalpan
Sn P. Actopan Sn P. Actopan
T = 2 seg T = 3 seg
Tepeyac Tepeyac
Aeropuerto Aeropuerto
C. de la C. de la
Estrella Estrella
Tlalpan Tlalpan
Sn P. Actopan Sn P. Actopan
T = 4 seg T = 5 seg
Figura 20 Curvas de igual energía elástica de entrada para cuatro periodos en el valle de México
para el sismo del 25 de abril de 1989 y zonas de daño de los sismos de septiembre de 1985
La fig. 21 muestra las curvas de igual energía de entrada en el valle de México para un periodo de
dos segundos (T=2s) para cuatro sismos y zonas de daño de los sismos de septiembre de 1985. Se
observa que las zonas en que se presenta la energía máxima son recurrentes, con poca variación de
un sismo a otro que puede ser atribuida a la magnitud, distancia al área epicentral y en menor
escala a las características del sismo. De comprobar este patrón para sismos futuros, el promedio de
estas curvas puede contarse como una herramienta más para la microzonificación de la ciudad.
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Tepeyac
Tepeyac Tepeyac Tepeyac
Aeropuerto
Aeropuerto Aeropuerto Aeropuerto
C. de la C. de la C. de la C. de la
Estrella Estrella Estrella Estrella
Figura 21 Curvas de igual energía de entrada en el valle de México para un periodo de dos
segundos (T=2s) para cuatro sismos y zonas de daño de los sismos de septiembre de 1985
Figura 22 Representación de un mapa digital en un SIG formado por diferentes capas, cada una de
ellas con información asociada específica
Delegación Cuauhtémoc
En este trabajo se presenta el mapa digital de la Delegación Cuauhtémoc, que fue realizado con
información proporcionada por la Subdirección de Catastro y Padrón Territorial del Gobierno del
Distrito Federal (Quiroga y Reinoso, 2004). Contiene información dividida en capas de predios,
manzanas y calles (fig. 23). A partir de éstas se creó una nueva capa llamada Estructuras Dañadas
que contiene la base de datos daños de los sismos del 57 y del 85. En la fig. 23 se muestran algunos
elementos que forman la base de datos del SIG (fotografías, reportes digitalizados y cualquier
información en forma de tabla).
Los SIG están siendo utilizados en la evaluación y gestión de riesgo para cualquier tipo de
catástrofe siempre y cuando se pueda tener una base de datos catastral que en combinación con
mapas de peligro para diferentes periodos de retorno se pueda generar mapas de vulnerabilidad que
a su vez en combinación con mapas de costos de edificios y contenidos se obtengan probabilidades
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IMPORTANCIA DE LA AM PLIFICACIÓN DINÁMICA DE SUELOS ALUVIALES EN EL RIESGO SÍSMICO: EL CASO DE LA
CIUDAD DE MÉXICO
de falla y por lo tanto estimación de pérdidas. El desarrollo de SIG apunta en la dirección de incluir
variables sociales, económicas y del medio ambiente aunque es todavía difícil manejar estos
valores.
(3)
(4)
Figura 23 Elementos con que se formó la base de datos en el SIG. En (1) ubicación de cada
estructura, en (2) fotografías de las estructuras, en (3) copia digital de reporte de daños y en (4)
todas las características de la estructura
En la delegación Cuauhtémoc existen colonias, calles y lugares de los que se hará referencia con
frecuencia por lo que conviene indicarlas en la cartografía para una mejor ubicación. En la figura
24 se muestran las colonias Centro, Guerrero, Juárez y Roma, así como cuáles son la avenida
Insurgentes y el Paseo de la Reforma; se muestra la ubicación de la Unidad Habitacional
Tlaltelolco, Monumento a la Revolución, la Catedral Metropolitana y la Glorieta de Insurgentes,
entre otros que se pueden identificar fácilmente en el SIG.
A continuación se presentan estadísticas obte nidas a partir del SIG de la delegación Cuauhtémoc
con las estructuras construidas hasta 1985, para las cuales existe la información necesaria para
estimar el riesgo sísmico, la mayor parte de ésta fue obtenida a partir de la clave de uso que tiene
cada estructura en el SIG.
El 56% de las estructuras existentes en 1985 fueron construidas, o tuvieron su última fecha de
remodelación, entre 1957 y 1985. Durante esa época se modificaron varias avenidas de la
delegación Cuauhtémoc, se terminó la construcción de la Estación de Ferrocarriles Buenavista,
ubicada al norte de la delegación, esto impulsó el desarrollo de la Unidad Habitacional Nonoalco-
Tlaltelolco de 201 edificios con servicios, también se ordenó el comercio ambulante en los
mercados Lagunilla, Tepito y Merced. El 44% eran estructuras construidas antes de 1957 con
reglamentos de construcción que no tomaban en cuenta el diseño sísmico o que lo hacían de
manera deficiente, y con historia previa de eventos sísmicos que, en algunos casos, habían
provocado daños.
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CIUDAD DE MÉXICO
23
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(a)
(b)
En la figura 26 vemos que la mayor parte de las estructuras existentes en 1985 en la delegación
tenían menos de cinco pisos y estaban distribuidas de manera uniforme, las estructuras de entre
cinco y diez pisos se encontraban en su mayoría en las colonias Centro, Cuauhtémoc, Tabacalera,
San Rafael, Juárez y al sur-poniente de la delegación en las colonias Roma y Condesa, podemos
observar Centro Médico y Hospital General (figura 26b). Las estructuras con más de diez pisos
estaban ubicadas en las calles principales de la delegación como son Paseo de la Reforma e
Insurgentes, presentando una concentración en la colonia Roma, también con un buen número de
estructuras en los ejes viales, San Antonio Abad, Chapultepec, Circuito Interior y el Eje 2 Norte
donde se encuentra todavía la Unidad Tlaltelolco (figura 26c).
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CIUDAD DE MÉXICO
(a)
(b)
Quiroga y Reinoso (2005) y Orozco y Reinoso (2007) realizaron un análisis estadístico de los
daños que se presentaron en la delegación Cuauhtémoc durante los sismos de 1985 y de 1957,
respectivamente. En este trabajo se presentan solo algunos detalles de este análisis. La fig. 28
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muestra la Distribución de algunas de las estructuras más importantes que se dañaron en 1985, pero
es posible desplegar en el SIG cualquier información que se desee.
(a) (c)
(b)
Un aspecto de particular interés son los edificios en esquina. En la fig. 29a se muestra el edificio
Corcuera (57-Corcu), conocido por su anuncio de Goodrich Euzkadi y su enorme llanta en lo alto.
Este edificio era una estructura de esquina que aunque no se aprecia en la imagen tenía en la parte
posterior un muro de rigidez; además, la esquina era en diagonal lo que agravó la irregularidad en
planta; los daños que presentó este edifico durante el sismo fueron tan severos que causaron su
demolición meses después. En la fig. 29b se muestra en la misma esquina la estructura actual que a
pesar de ser más moderna es muy similar en la irregularidad tanto en planta como en altura.
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IMPORTANCIA DE LA AM PLIFICACIÓN DINÁMICA DE SUELOS ALUVIALES EN EL RIESGO SÍSMICO: EL CASO DE LA
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57-70 y 57-74 observándose la gran irregularidad en planta que tenían. Se muestra también una
foto panorámica de esa zona tomada antes del sismo donde se observan las estructuras
mencionadas.
(a) (b)
Figura 29 Avenida Reforma: a) 1957, edificio Corcuera (57-Corcu) ubicado en esquina y con
planta muy irregular por encontrarse en un cruce de calles en diagonal, fue demolido después del
sismo por los daños tan severos que sufrió y en b) 2007, estructura actual en la misma esquina con
características muy similares a la anterior.
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57-70
57-Corcu
UA
AG
FR
LA
57-70
57-74
Figura 30 En la Av. Paseo de la Reforma debido a su orientación había varias estructuras con
bastante irregularidad en planta. Se muestran esquemáticamente con ayuda de un SIG y en
fotografía tres casos de estructuras en esquina y con planta muy irregular.
El programa RS-MEX fue creado para evaluar el riesgo sísmico de las estructuras, para cuantificar
este riesgo lo hace mediante la evaluación de las pérdidas probables tomando en cuenta el peligro
sísmico y la vulnerabilidad de las estructuras. Se considera de manera similar que en el programa Z
un sismo histórico escalado y se llena una tabla con todas las propiedades de la estructura que se
conozcan, año de construcción, sistemas estructural, número de pisos, ubicación geográfica, entre
otros (manual). Entre los datos de salid a del programa se obtiene el periodo estructural de las
edificaciones y el periodo del suelo según su ubicación. Todos los datos obtenidos se capturaron en
el SIG para ser utilizados más adelante.
Para la obtención del periodo natural de vibración de las estructuras así como el periodo dominante
del suelo donde se encontraban ubicadas cada una de ellas se utilizó los programas Z y RS -MEX.
El programa Z permite calcular espectros de respuesta que podrían presentarse en una buena parte
de la Ciudad de Méxic o ante temblores históricos o postulados. Para calcular los espectros de sitio
se requiere precisar tres cosas: Sismo, espectro y sitio. Para este caso se utilizó un sismo histórico
escalado. Los espectros están en términos de seudoaceleraciones para amort iguamiento de 5% y
ductilidad µ=1. Para definir el sitio se puede hacer indicando la ubicación deseada en el mapa que
se visualiza en la ventana principal; pero en este caso se hizo calculando una malla de puntos para
una zona que comprendiera la Delegación Cuauhtémoc. En la fig. 31 se muestra gráficamente
cómo se obtuvieron los resultados y que más adelante se ven con detalle.
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IMPORTANCIA DE LA AM PLIFICACIÓN DINÁMICA DE SUELOS ALUVIALES EN EL RIESGO SÍSMICO: EL CASO DE LA
CIUDAD DE MÉXICO
Gal Gal
(cm/s2 ) (cm/s2 )
IOR
RI O R
- 29 - 23
T ER
TE
O IN
O IN
C UIT
C UI T
TE
TE
O RIE N
C IR
R IEN
CIR
- 75 - 40
EJE 1 O
E JE 1
- 150 - 60
R MA RM
A
FO FO
RE RE
- 225 - 80
EMA N EMAN
VIADUCTO M . AL VI ADU CTO M. AL
- 302 - 88
Estructuras dañadas: X Leve y Moderado G Grave a Colapso Total 3 Te=0.8s
(a) (b)
Figura 32 Estructuras con daño y mapas de aceleración a) para valores máximos espectrales de
cada sitio y b) para valores de Te=0.8s. Se aprecian pocos casos en los que coinciden los daños con
las zonas de mayores aceleraciones.
Se obtuvieron varios mapas de intensidad de aceleración con ayuda de un SIG y los datos obtenidos
del programa “Z”, estos mapas son útiles para visualizar en qué zonas se presentaron los valores
mayores de aceleración. En la fig. 32 se muestran mapas de intensidad de aceleración y la
ubicación de las estructuras dañadas; en la fig. 32a se muestra el mapa de aceleraciones máximas
de cada sitio, aunque sabemos que éstas no se pueden presentar en el mismo instante, nos sirve para
darnos una idea de las zonas que tuvieron valores mayores de aceleración. En la fig. 32b el mapa de
aceleraciones correspondientes a Te=0.8s, en ambos mapas las zonas de aceleraciones mayores se
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muestran en tonos oscuros. Se aprecia que hay pocos casos en donde coinciden los daños con las
aceleraciones máximas. Se realizaron mapas para otros períodos pero tampoco se encontró
correlación.
Utilizando los datos de velocidad máxima que también proporciona el programa “Z” y con apoyo
del SIG se realizó un mapa de intensidad de velocidad pero tampoco se observó una coincidencia
notable de los daños con las zonas de velocidades mayores. Para los desplazamientos también se
realizaron mapas de intensidad para diferentes periodos pero tampoco se encontró correlación con
el daño.
Por lo regular se acostumbra relacionar las distorsiones de entrepiso que sufren las estructuras
durante un sismo con el daño estructural. Estas distorsiones se pueden estimar a partir del espectro
de desplazamientos y considerando que el primer modo de vibrar es el que domina. Debido a que
las magnitudes de daño manejadas son sólo una apreciación y no una medida para poder obtener
una correlación, sólo se realizó una comparación directa tanto para los valores de aceleración como
para los de distorsiones. En la fig. 33a se muestra la comparación de la aceleración (eje horizontal)
con la magnitud de daño (eje vertical), en los valores de aceleración se eligió el valor máximo de
aceleración espectral en un intervalo de Te ± 0.5s. Se añadieron algunas estructuras con daño
estructural nulo para observar de forma más completa la comparación. Las estructuras se
clasificaron por número de niveles, las de baja altura (1 a 5 niveles) mostraron en su mayoría daños
graves con va lores de aceleración muy bajos, pero se podrían excluir las estructuras de la zona
sombreada ya que son las que se reportaron con daños debidos a errores constructivos (tipo nave
industrial y mampostería). La tendencia esperada era que los puntos se agruparan de manera
aproximada dentro de las líneas punteadas, tomando en consideración las aceleraciones de los
espectros; sin embargo no se aprecia ninguna tendencia, omitiendo las estructuras mencionadas de
la zona sombreada se observa que abajo de 80 gals no se presentó ningún daño. En la fig. 33b se
aprecia la comparación de las distorsiones de entrepiso con la magnitud de daño y tampoco se
aprecia claramente alguna tendencia, las magnitudes de distorsión de entrepiso fueron en su
mayoría pequeñas.
Colapso Niveles Colapso Niveles
Total 1a5 Total 1a5
6 a 10 6 a 10
Colapso 11 a 16 Colapso 11 a 16
Daño estructural
Da ño estructural
Parcial Parcial
16 y más 16 y más
Grave Grave
Moderado Moderado
Leve Leve
Nulo Nulo
50 100 150 200 250 0.001 0.002 0. 003 0.004 0.005 0.006 0. 007 0.008 0.009 0.010
Amax (gal) Distorsión %
(a) (b)
Figura 33 Comparación de la magnitud de daño estructural a) con la aceleración espectral en Te ±
0.5s y b) con las distorsiones de entrepiso evaluadas. No se aprecia ninguna tendencia, sólo se
aprecia que no hubo daño debajo de los 80 gals omitiendo las estructuras de la zona sombreada
Se considera que el efecto de resonancia se presenta cuando en una excitación sísmica el periodo
natural de una estructura es muy similar al periodo dominante del suelo sobre el que está
desplantada. Después del sismo de 1957 se mencionó que la resonancia podría haber sido la causa
de daño en varias de las estructuras (Excelsior, 1957), hipótesis que se ha mantenido desde
entonces.
30
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IMPORTANCIA DE LA AM PLIFICACIÓN DINÁMICA DE SUELOS ALUVIALES EN EL RIESGO SÍSMICO: EL CASO DE LA
CIUDAD DE MÉXICO
Con el fin de estudiar este efecto se relaciona aquí el periodo del suelo con el número de niveles y
con el periodo natural de las estructuras. Se obtuvo el periodo dominante del suelo para cada uno
de los sitios donde estaban desplantadas las estructuras con el programa “Z” y con el RS-MEX, los
dos resultados fueron prácticamente iguales. En la fig. 34a se muestra la relación entre el número
de niveles de las estructuras (eje horizontal) y el periodo del suelo (Ts, eje vertical), los puntos
observados son sólo de las estructuras con magnitud de daño grave y colapso que no tuvieron
problemas de golpeteo, fallas por defectos de construcción, fallas fuera del plano y algunos otros
efectos que por las descripciones en los reportes resultaba claro que la resonancia no era
necesariamente el motivo del daño. La correlación obtenida es relativamente pobre (R2=0.46). En
la fig. 34b se muestra la correlación del Te con el Ts, se obtuvo el Te de los datos de salida
proporcionados por el RS-MEX. Se utilizaron otras expresiones disponibles en la literatura y a
pesar de que uno esperaría mejores resultados las correlaciones fueron muy similares a la obtenida
para el número de niveles. Estas correlaciones no dejan muy en claro que la resonancia haya tenido
un papel importante en las causas de daño. Se hubiera esperado que los puntos de las figs. 33 y 34
estuvieran alrededor de la línea punteada; sin embargo, se observa una tendencia relativamente
paralela, es decir, un aumento en el Te aproxim adamente de 1.7 veces el Ts, debido, tal vez, a
comportamiento inelástico de las estructuras.
3 3
R2 = 0.46
R2 = 0.37
2.5 Ts(seg.) N -S 2.5
2 2
Ts(s) N -S
1.5 1.5
1 Colapso total 1
Colapso total
Coplapso parcial
0.5 Colapso parcial
0.5
Daño Grave Daño Grave
0 0
0.000 0.500 1.000 1.500 2.000 2.500 3.000
0 5 10 15 20 25 30
Número de Niveles Te (RS-MEX,2006)
(a) (b)
Figura 34 Relación a) entre número de niveles de las estructuras dañadas y el periodo del suelo (Ts)
y b) entre periodo estructural (Te) obtenido con RS-MEX y el Ts. Las correlaciones son muy
pobres en ambos casos (R2<0.5).
Comportamiento inelástico
Para considerar el posible comportamiento inelástico que pudieron haber tenido las estructuras se
empleó la siguiente expresión para las respuesta de sistemas no lineales que predice que la
modificación del periodo elástico está en función de su factor de ductilidad:
T' 1
1 + 2 µ 2
3
= (2)
To 3 µ
Donde T’ es el periodo después del comportamiento inelástico y To es el periodo elástico. Para µ,
factor de ductilidad, propusimos valores que posiblemente tenían cada una de las estructuras
tomando en consideración el tipo de sistema estructural y que no se diseñaban estructuras muy
dúctiles en esa época; los valores propuestos fueron: para marcos de concreto entre 1 y 1.5, marcos
de acero entre 2 y 3, mampostería confinada y tipo nave industrial 1. En la fig. 35 se muestra la
correlación obtenida entre el periodo modificado por comportamiento inelástico (T’, eje horizontal)
y el Ts (eje vertical), donde se aprecia que la correlación no se modifica sensiblemente. En esa
figura se indica la posición de la estructura 57-Fron de la cual se encontraron testimonios de
diferentes personas afirmando que los materiales con que estaba hecha eran de mala calidad; si este
edificio no se tomará en cuenta la correlación mejora bastante (R 2=0.71). Sin embargo, esta
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información carece de bases técnicas; por lo que sólo queda como observación sobre la calidad de
las construcciones y su influencia en los análisis de factores de daño.
3.00
57-Fron 2
R = 0.46
2.50
2.00
Ts (s)
1.50
Figura 36 Correlación entre el periodo de las estructuras (Te) con y sin daño por el sismo del
28/07/57 y el periodo del suelo (Ts). Se esperaría que las edificaciones sin daño estuvieran fuera de
la franja sombreada
Se añadieron a la correlación del Te y del Ts varias estructuras que no sufrieron daño estructural
durante el sismo de 1957 y de las cuales se tiene información en el SIG. En la fig. 36 se muestra
una franja sombreada que encierra la zona de resonancia tomando en cuenta que el cálculo de Te
no es muy exacto. Se esperaría que dentro de esta zona estuvieran las estructuras con daños graves
y fuera de ella las estructuras que no presentaron daños. Sin embargo, varias estructuras que no
presentaron daño caen dentro de la franja sombreada y varias estructuras con daño están fuera de la
misma. Se observa que las estructuras con daño están dentro de las líneas que indican los cocientes
de 0.4<Te/Ts=1.0, omitiendo el caso de la estructura de 57-Front (Te/Ts=0.27) por lo ya expuesto
es muy probable que no haya alcanzado un estado de resonancia antes del colapso (y que junto con
las estructuras de la zona sombreada de la fig. 33 no se debería tomar en cuenta en este cálculo).
La figura 37 muestra los mismos resultados anteriores pero para el sismo de 1985 donde se aprecia
que las estructuras dañadas están entre los períodos de 1 y 3 segundos y que la aparente resonancia
es muy pequeña.
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IMPORTANCIA DE LA AM PLIFICACIÓN DINÁMICA DE SUELOS ALUVIALES EN EL RIESGO SÍSMICO: EL CASO DE LA
CIUDAD DE MÉXICO
Figura 37 Correlación entre el periodo de las estructuras (Te) con y sin daño por el sismo del
19/09/85 y el periodo del suelo (Ts). Mapa de la delegación Cuauhtémoc con curvas de igual
periodo y edificios con daño
Con ayuda del programa RS-Mex se construyeron escenarios de riesgo sísmico útiles para
identificar estructuras de alto riesgo y para trazar estrategias de protección civil. La fig. 38 muestra
las pérdidas estimadas en edificios individuales (puntos rojos) existentes en el año 2000 como si
volviera a ocurrir el sismo del 19/09/85.
33
Sociedad Ecuato riana de Ingeniería Sísmica 2007
III CONFERENCIA ECUATORIANA DE INGENIERÍA SÍSMICA 2007, 1-21
Figura 38 Estimación de pérdidas para estructuras existentes en el año 2000 como si volviera a
ocurrir el sismo del 19/09/85
Figura 39 SIG donde se indican los predios donde se localizan estructuras con elevadas
estimaciones de daño para el evento estudiado
CONCLUSIONES
Se han incluido diversas figuras ilustrativas sobre el fenómeno de amplificación dinámica de las
arcillas en el valle. Las características del movimiento pueden variar enormemente aun entre sitios
distantes a unas centenas de metros dentro de la misma zona de lago. Por ello, el análisis paso a
paso permitido por el reglamento debe hacerse con criterio y escoger acelerogramas simulados que
realmente consideren los niveles de intensidad, duración y contenido de frecuencias que afectan al
sitio. En este sentido el registro de SCT del sismo de 1985 es representativo para sitios con
periodos dominantes muy cercanos a 2s y no debe usarse en sitios con otras características
dinámicas aunque sean de la zona de lago.
Los cocientes espectrales mostrados parecen ser capaces de predecir, al menos mejor que los
modelos teóricos, la amplificación del movimiento en zonas de lago y transición ante sismos de
subducción y de falla normal. El mapa de igual-periodo obtenido a partir de los cocientes y de los
datos de microtemblores es más completo, detallado y confiable que el actualmente incluido en el
reglamento. Este mapa junto con otros recientemente publicados ayudará a que toda reparación
estructural modifique sustancialmente las propiedades dinámicas de la estructura para evitar que se
presente resonancia y daño por carga repetida. De igual manera, se debe evitar que en el diseño de
construcciones nuevas coincidan los periodos estructural y del suelo.
Con ayuda de algunos resultados presentados en este trabajo, es posible proponer una
microzonación más detallada pero con la siguiente limitación: los únicos datos con los que
contamos son provenientes de sismos de subducción y existen evidencias históricas de daños
ocasionados por otro tipo de fuentes. Para formular una microzonación más detallada de la ciudad,
será necesario recurrir a modelos matemáticos que deberán ser capaces de explicar y predecir el
movimiento dentro de las zonas de lago, sobre todo en aquellas zonas donde se ha observado una
respuesta irregular que podría indicar la existencia de ondas superficiales generadas dentro del
valle.
Muchas de estas investigaciones han tenido contribuciones prácticas en sistemas de cómputo con el
Z, que permite obtener espectros de respuesta de sitio en cualquier punto del valle de México, y el
RS-Mex, que permite obtener pérdidas de edificios individuales y de carteras considerando de
manera precisa el tipo de suelo donde cada edificio está desplantado.
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EDUARDO REINOSO ANGULO
RECONOCIMIENTOS
Los resultados aquí mostrados han sido patrocinados por CONACyT y de la Sría. General de Obras
y Servicios del Departamento del D.F., el FOPREDEN, la Comisión Nacional de Seguros y
Fianzas. Los datos acelerométricos han sido proporcionados por la Coordinación de
Instrumentación del Instituto de Ingeniería de la UNAM, el Centro de Instrumentación y Registro
Sísmico de la Fundación Javier Barros Sierra y el CENAPRED.
Agradezco sinceramente la lectura y comentarios de este documento al Dr. Luis Esteva Maraboto y
a los ingenieros Alejandro Vázquez Vera y Daniel Ruiz Fernández.
REFERENCIAS
Bravo H., Ponce L., Suárez G. y Zúniga R., "Potencial Sísmico de México", DDF, 1-66, 1988.
Fundación ICA, "Catálogo de temblores que han afectado al valle de México. Siglo XIV al XX".
Ed. Limusa, 1992.
Estrada y Reinoso (2005) “Desplazamientos relativos en pilas de puentes urbanos”, Revista de
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Sociedad Ecuato riana de Ingeniería Sísmica 2007