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La Técnica de Creatividad Da Vinci

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La técnica de creatividad Da Vinci: Las 8 etapas de la

genialidad.

La técnica de creatividad Da Vinci: Las 8 etapas de la genialidad

Hace tiempo que no dedicamos un post a explicar cómo practicar una técnica de creatividad,
porque hemos ido explorando otros territorios que pensamos podrían serte de utilidad.

Pero como sabemos que las metodologías creativas te ayudan a la hora de enfrentarte y resolver con
éxito un reto creativo, hoy vamos a escribir sobre una de esas técnicas de creatividad: el método o
técnica de creatividad Da Vinci.

Cómo practicar la técnica de creatividad Da Vinci


Una de las mentes más extraordinarias y prolíficas de la humanidad fue Leonardo Da Vinci, al que es
difícil catalogar como ¿artista, arquitecto, científico? Su capacidad creativa ha trascendido su época,
el Renacimiento italiano, y hoy seguimos admirando su obra y su pensamiento.

Una de las fórmulas que empleaba para crear ha llegado hasta nuestros días en forma de técnica de
creatividad y, en su honor, lleva su nombre: Da Vinci.

# Tiempo: 10 minutos
# Preparación o conocimientos: ninguno
# Recursos necesarios: papel y lápiz o rotafolio con rotuladores
# Cuál es su origen

Es una herramienta inspirada en el proceso creativo que se cree que seguía Leonardo Da Vinci, lo que
simplemente nos lleva a pensar que este asunto de las técnicas de creatividad no es algo tan nuevo.

Da Vinci dejaba que el inconsciente le inspirara. El genio y erudito renacentista solía seguir un
proceso muy intuitivo. Cerraba sus ojos, se relajaba completamente y empezaba a plasmar en una
hoja de papel líneas y garabatos. Después de un rato, levantaba los párpados y trataba de encontrar
imágenes o patrones con sentido en lo que había dibujado (objetos, caras, sucesos).
Según Da Vinci, las ideas no surgen del dibujo sino de la parte más profunda del inconsciente, una
especie de archivo secreto situado en el cerebro, y que tiene la capacidad de conseguir que una persona
cree algo que no había visto ni oído nunca antes.

En su libro “ThinkerToys. Cómo desarrollar la creatividad en la empresa”, Michael Michalko, al


referirse a esta técnica, explica que la mente organiza la información entrante en forma de racimos,
generando así nuevas ideas o puntos de vista. Y una manera de propiciar o enriquecer la producción
de ideas es mediante imágenes.

No es por casualidad que, hasta bien avanzada la Historia de la Humanidad, los humanos se
comunicaran con imágenes o dibujos.

# Cuándo usarla
La técnica Da Vinci te ayudará a entender mejor un problema complejo para su posterior resolución.
También es útil si lo que buscas es una perspectiva fresca y diferente que permita a la persona entender
el problema y proponer posibles soluciones.

Es más recomendable usarla para generar nuevas ideas que para resolver problemas, pero puede
ser también una buena fuente de soluciones.

# Otros formatos
Aunque inicialmente está pensada para usarla de forma individual, también es factible practicarla en
grupo. En ese caso, cada integrante puede crear su propio dibujo, o también encomendar a uno de ellos
la misión de dibujar en un rotafolio o pizarrón, dejar al grupo que reflexione sobre él y que a continuación
todos compartan sus ideas e impresiones.

# Qué pasos han de seguirse (según el criterio de Michalko)

1. Elige un problema que te ocupe en la actualidad y examínalo.


Repasa mentalmente sus diferentes enfoques. Escribe el problema en una hoja de papel y medita sobre
él durante un rato no muy largo. Hazte preguntas como las que plantea Michalko en su libro: ¿Qué te
hace pensar? ¿A qué te recuerda? ¿Qué es lo que no encaja? ¿Cuáles son los obstáculos principales?
¿Qué es lo desconocido? ¿Qué es lo que quiero comprender? ¿Cómo lo veo ahora? ¿Qué es lo que
más me gusta? ¿Qué es lo que más me molesta?

2. Relájate.
Date unos minutos para respirar hondo y sentir calma. Una vez alcanzado un estado de relax, notarás
que tu inconsciente utiliza con mayor libertad las imágenes y los símbolos. Llegado a ese punto, deja a
tu intuición que te ofrezca imágenes, escenas y símbolos que representen el problema. No te
obsesiones con saber cómo será el dibujo o a qué se parecerá antes de pintarlo. Deja la mente lo más
libre que puedas, sin limitaciones.

3. Establece un límite o formato para el dibujo.


No importa la forma ni el tamaño, ni tampoco si es muy detallado o sólo un esbozo. Este paso sirve para
separar el problema de lo que le rodea y dejar que te concentres en él. “Los límites también proporcionan
al dibujo su propia atmósfera y ayudan a fijar una unidad que tiene significado en sí misma y da
significado a su dibujo”, explica Michalko al describir la técnica de creatividad Da Vinci.

4. Dibuja libremente.
Pinta siguiendo los dictados de tu mente, sin una dirección consciente. No te preocupes por lo que vayas
viendo: el dibujo es privado y no tienes por qué mostrárselo a nadie más. Pinta de forma fluida, sin
prejuicios ni lógica, permitiendo que discurra con entera libertad desde su imaginación hasta la hoja de
papel.
Aunque te parezca un poco sobrenatural, verás que el dibujo apunta hacia un orden y significado
que puede interpretarse como un mensaje oculto procedente de su inconsciente. Si este dibujo no
te satisface, prueba con otro, y así todo el tiempo que necesites.

5. Examina los dibujos.


Son avisos del inconsciente. Míralos en conjunto y por separado. Los dibujos son representaciones
visuales del pensamiento inconsciente, así que tendrás que rastrear en esos símbolos y garabatos
señales que te transmitan información nueva.

6. Escribe la primera palabra que se te ocurra


Escribe la primera palabra que se te ocurra para cada imagen, símbolo, garabato, línea o
estructura. Une todas las palabras para escribir un párrafo con ellas. Escribe todos los
pensamientos que acudan a su mente, mediante asociaciones libres. Ahora, compara el párrafo escrito
con el dibujo. Si no te convence, reescribe el texto hasta que imagen y palabras representen las mismas
ideas en dos lenguajes diferentes: el verbal y el visual.

7. Reflexiona haciéndote las siguientes preguntas:


¿Se relaciona lo que has escrito con el problema inicial? ¿ha cambiado la perspectiva? ¿han surgido
ideas nuevas? ¿nuevas impresiones o sensaciones? ¿tu inconsciente te ha sorprendido con algo
inesperado? ¿alguna parte te intriga? ¿hay algo fuera de lugar

8. Presta atención a los interrogantes.


Presta atención a los interrogantes que surjan en su mente, como ¿qué es? ¿cómo se explica?
¿dónde está? ¿cuál puede ser su significado? Si piensas que es importante encontrar la respuesta a
una pregunta concreta, estás en el camino de encontrar una solución disruptiva.

Como dice gráficamente Michalko,

“Piense en cada dibujo como en una alcachofa en la que sólo el corazón y las hojas son
comestibles sino también el tallo espinoso”

Quizá se dé el caso (no todo el mundo es igual de ágil) que seas incapaz de generar ideas nuevas la
primera vez que practiques esta técnica, pero te recomendamos que la repitas cada día.

Si le funcionó a Leonardo Da Vinci… ¿por qué no a ti?

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