0% encontró este documento útil (0 votos)
28 vistas31 páginas

Módulo 2 - Lectura 4

Módulo de lec 4

Cargado por

Damian Gomez
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd
0% encontró este documento útil (0 votos)
28 vistas31 páginas

Módulo 2 - Lectura 4

Módulo de lec 4

Cargado por

Damian Gomez
Derechos de autor
© © All Rights Reserved
Nos tomamos en serio los derechos de los contenidos. Si sospechas que se trata de tu contenido, reclámalo aquí.
Formatos disponibles
Descarga como PDF, TXT o lee en línea desde Scribd

Origen y desarrollo de los medios de comunicación.

La televisión

La televisión

Referencias

Revisión del módulo


Lección 1 de 3

La televisión

Es importante conocer algunas características tecnológicas de la televisión


que nos permitirán distinguirla de los demás sistemas de comunicación en
general y de los audiovisuales en particular, como cine, video, etcétera. Con
estos últimos solo comparte el doble código verbal-sonoro y visual, ya que
sus modos de producción, circulación y consumo son totalmente diferentes.
Por ejemplo, el cine se ha consagrado, fundamentalmente, a la producción
de relatos de ficción y a su difusión en lugares públicos, mientras que la
televisión se ha transformado en el gran productor de la actualidad pública,
de los acontecimientos como realidad en constante devenir, y su difusión se
concentra en el ámbito privado, cotidiano y familiar.

Lipfert (1940) define a la televisión como “una máquina captadora y


transmisora en el lugar del suceso, un receptor radiotelevisivo en donde debe
ser recogida la imagen y, entre transmisor y receptor, la combinación
eléctrica alámbrica o inalámbrica” (p. 11).

La historia de la televisión resulta indisociable de la historia de otro medio


electrónico de telecomunicación: la radio, ya que ambas utilizan las ondas
hertzianas. Por lo tanto, podemos considerar como primer antecedente para
la aparición de la televisión a la radiofonía.
Desde principios del siglo XX, se sucedieron una serie de inventos que dieron
como resultado el desarrollo de la tecnología televisiva.

En 1907, el científico ruso Rosing patentó el primer receptor de televisión de


haz electrónico y en 1911 diseñó un sistema a través del cual se podía
transmitir la imagen a distancia. En las primeras décadas del siglo, y sobre
todo en los años 20, proliferaron las investigaciones en torno a lo que luego
sería la televisión. A finales de la década del 20, se efectuaron las primeras
transmisiones experimentales.

El antecedente fundamental de la televisión es el cine.

Verdadero: Porque antes de la televisión, el cine es el medio


audiovisual.

Falso: Porque solo comparte el doble código visual y


sonoro. El antecedente de la televisión es la radio.

SUBMIT

En los años 30, se realizaron las primeras transmisiones regulares en las


principales potencias: en 1932 la British Broadcasting Corporation (BBC) de
Londres realizó las primeras transmisiones regulares; en 1934, la Unión
Soviética; en 1935, Alemania; y en 1936, se inauguró en la Torre Eiffel la
emisora televisiva más potente del mundo en esa época. Durante esos
primeros años de televisión, el medio no trascendió popularmente.

A finales de los años 30 y principios de los 40, comenzó a realizarse la


explotación comercial del medio, hecho que crecerá de manera vertiginosa
hasta nuestros días. El gran impulso del desarrollo del medio televisivo se vio
momentáneamente interrumpido durante la Segunda Guerra Mundial, sobre
todo en Europa, y se reanudó con mayor vigor a partir de 1945.

Desde los inicios de los sistemas televisivos, se delinearon diferentes


modelos:

El modelo norteamericano: deja la explotación de las ondas en


manos de la competencia entre particulares, ya que concibe a la
televisión, fundamentalmente, como un negocio como cualquier
otro. En este sistema, el Estado debe limitarse a controlar que se
cumpla con lo indicado, al igual que con cualquier comercio. Este
modelo de competencia es de alta teledensidad.

El modelo europeo: en este modelo las ondas audiovisuales (de


radio y televisión) debían permanecer como patrimonio exclusivo
de la soberanía de los Estados nacionales y ser explotadas por
entidades públicas (pero no necesariamente estatales, sino
también de diferentes sectores de la sociedad civil). Este modelo, a
diferencia del anterior, es de baja teledensidad. En la actualidad,
debido a la lógica del mercado propia del modelo norteamericano,
el modelo europeo se ha ampliado.

Por último, reconocemos el modelo soviético —hoy inexistente—,


que se caracterizaba por exigir que las ondas estuvieran al servicio
del Estado, lo que lo convertía en un simple vehículo de propaganda
política.

En nuestro país, el modelo televisivo es el europeo, donde las frecuencias


radiotelevisivas son patrimonio de los Estados.

Verdadero: Porque las ondas radiotelevisivas son


patrimonio del Estado y explotadas por entidades públicas.

Falso: Porque en nuestro país el modelo es mixto, con


muchas empresas privadas y una red de radio y televisión
del Estado (Radio Nacional y TV Pública).

SUBMIT

La televisión y los avances tecnológicos


Los enlaces entre diferentes estaciones televisivas pueden realizarse, desde
el punto de vista tecnológico, de tres maneras: por cables coaxiales, por
microondas o por satélites.

El satélite es un medio de enlace ubicado en una órbita espacial a 36 000 km


de altura de la superficie terrestre (es geoestacionario, es decir que está
siempre a la altura del Ecuador, ya que se mueve al mismo tiempo que la
Tierra) y permite hacer transmisiones en directo y simultáneo entre
estaciones ubicadas a miles de kilómetros, desde y hasta cualquier punto de
la superficie del globo, siempre que se posea la instalación técnica necesaria
para recibir sus señales (una antena parabólica). El satélite vino a sustituir y a
perfeccionar las telecomunicaciones internacionales, que antes se
realizaban por onda corta o por cable submarino, fundamentalmente.

Los satélites de comunicación comenzaron a utilizarse en el mundo con fines


civiles a principios de los años 60, pero a Argentina llegaron a finales de esta
década, cuando se creó la Estación Terrena Balcarce (1969). Durante los
años 60, se necesitaban equipamientos muy costosos en las estaciones
terrenas para que las señales fueran recibidas con calidad óptima. Gracias a
la evolución de la tecnología, esto se fue simplificando y se abarataron los
costos, tanto que hoy es común tener una antena satelital a nivel familiar
(por ejemplo, la señal de DirecTV).

La asociación que administra las comunicaciones satelitales a nivel


internacional es Intelsat. Nuestro país es miembro de Intelsat y alquila cuatro
transpondedores que permiten la transmisión de señales: telefonía, audio,
televisión y banco de datos. Hoy Argentina posee un satélite propio.
Figura 1: Misiones satelitales

Fuente: [Imagen sin título sobre misiones satelitales]. (s. f.). Recuperado de
https://intainforma.inta.gob.ar/satelites-argentinos-brindan-nuevos-servicios-al-agro/

Figura 2: Satélite
Fuente: [Imagen sin título sobre satélites]. (s. f.). Recuperado de
https://www.ehu.eus/es/web/rf-microondas/home

El SAOCOM 1B —que se trasladó a los Estados Unidos en febrero— junto con


el SAOCOM 1A, conforman la misión SAOCOM. Ambos:

Fueron desarrollados y fabricados en el país por la CONAE junto


con la empresa INVAP, contratista principal del proyecto, la firma
pública VENG, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA)
y el Laboratorio GEMA de la Universidad Nacional de La Plata
(UNLP), entre otras 80 empresas de tecnología e instituciones
del sistema científico tecnológico del país. Además, contó con la
colaboración de la Agencia Espacial Italiana (ASI). (Ingrassia, 2
de octubre de 2020,
https://www.infobae.com/salud/ciencia/2020/02/21/un-viaje-a-
solo-5-kmh-como-fue-el-operativo-que-llevo-al-satelite-
argentino-saocom-a-uno-de-los-aviones-mas-grandes-del-
mundo/).

En Argentina, el uso de las antenas satelitales y el transporte de ondas era


monopolio del Estado, según lo dispuesto por la Ley de Telecomunicaciones

de 19721.

[1] Ley 19798. (1972). Ley Nacional de Telecomunicaciones. Poder Ejecutivo Nacional. Recuperado

http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/30000-34999/31922/texact.htm

Debido a la gran accesibilidad de las antenas por parte de los particulares y


ante la falta de una nueva ley, el Gobierno nacional en 1986 decretó la
autorización de la tenencia de antenas parabólicas a centros de distribución
de señales (estaciones de radio, canales de televisión y empresas
multimedia) para fines de investigación y desarrollo. Recién en 1988 se
decretó la tenencia de antenas parabólicas domésticas por parte de
cualquier particular (en la actualidad, estas están comercializadas por
empresas como DirecTV).

La televisión por cable


La historia de la televisión por cable como hecho tecnológico es casi tan vieja
como la televisión por aire, pero su constitución como sistema de
comunicación masiva es más reciente. Debido a los altos costos y a la
complejidad tecnológica, la televisión por cable no se extendió socialmente
hasta la década de los 70 en Europa y Estados Unidos.

En nuestro país, los primeros sistemas de cable como meros repetidores de


las señales de los canales de televisión abierta datan de principios de los 60;
recién en 1982 sufrieron una expansión. A partir de 1987, adquirieron la
característica fundamental que distingue hoy a estos canales: comenzaron a
transmitir un abanico de opciones de programación destinada a públicos
específicos y segmentados. Este proceso significó el paso del broadcasting
(propio de la televisión abierta dirigida a públicos masivos y heterogéneos) al
narrowcasting (propio de la televisión por cable, que fragmenta a sus
públicos en segmentos como sexo, edad, ocupación, intereses, gustos y
preferencias, etc.).

El crecimiento del sistema de televisión por cable ha sido vertiginoso en


nuestro país. De hecho, a fines del siglo XX, Argentina era el país con más
suscripciones a televisión por cable de toda Latinoamérica. Este éxito del
cable en la Argentina puede tener que ver con la oferta abundante que
proponen las empresas, a costos relativamente bajos.

Ahora bien, ¿qué hacen los telespectadores con tanta oferta? Las
estrategias de recepción inducidas por el cable y el control remoto parecen
haber modificado los hábitos de consumo: zapping, zipping, flipping, grazing y
planning. Aunque nosotros solemos decirle zapping a cualquiera de estas
prácticas, cada una tiene una característica particular.
El zapping propiamente dicho, acto de cambiar de canal cuando
llega la tanda publicitaria que corta un programa. El zipping, que
consiste en acelerar el pasaje de un programa que el individuo
ha grabado en videocasete, con el fin de “saltar” los spots
publicitarios. El flipping, que cambia de programa durante una
emisión, sin que ese cambio tenga ninguna relación con la tanda
publicitaria. Y por último el grazing, que es un ida y vuelta
permanente entre dos o más programas y que traduce la
voluntad de seguir varias emisiones simultáneamente. (Verón,
24 de octubre de 1991,
https://issuu.com/ele_arg/docs/zapping_zipping_flipping_grazin
g_cl).

El planning consiste en la posibilidad de seleccionar con anticipación lo más


interesante de la oferta televisiva por aire y por cable de cada semana.

La televisión en Argentina: un recorrido histórico


La historia de la televisión no puede disociarse de la historia del medio de
comunicación masivo que la precedió: la radio. Esto lo demuestra el hecho de
que los primeros pasos de la prehistoria de la televisión en Argentina los dio
el radioaficionado Ignacio Gómez Aguirre, quien logró transmitir imágenes
fijas en su casa. Las tecnologías asociadas a la comunicación ocupan un
lugar importante en el imaginario tecnológico de una sociedad en la que la
radio ya era un hecho y la televisión, aún un sueño lejano.
En 1942 se realizó la primera demostración oficial de televisión en nuestro
país. Las primeras demostraciones se realizaron con carácter experimental
hasta la década del 50, debido a la falta de inversión en la materia y la
inexistencia de una industria avanzada. Se recurrió entonces a la industria
electrónica norteamericana. Así es como en 1950, Jaime Yankelevich, un
pionero de la radiofonía, viajó a Estados Unidos para comprar el
equipamiento necesario para instalar un canal de televisión en Argentina. El
17 de octubre de 1951, se iniciaron las transmisiones de Canal 7, y la primera
imagen transmitida fue el discurso de Perón y Evita desde el balcón de la
Casa de Gobierno.

Los años iniciales: la década de los 50


Durante la década de los 50, el Canal 7 de la ciudad de Buenos Aires fue el
único canal que operó en el país y, si bien estaba bajo el control del Estado (el
mismo que hoy transmite la Televisión Pública), su financiamiento tuvo,
desde el comienzo, origen publicitario.

Durante esta primera década de televisión argentina, las programaciones


fueron muy precarias: ocupaban pocas horas diarias y de manera
relativamente inestable. Todavía no existían géneros ni un lenguaje
específicamente televisivo: los programas les copiaban al teatro y a la radio,
y no existía lo que hoy se conoce como producción. Por esa época, llegaron
las primeras series norteamericanas: Yo quiero a Lucy, Lassie, entre otras. En
1954, comenzó a emitirse el primer noticiero televisivo y en 1956 empezó su
larga trayectoria el reconocido programa Odol pregunta por cien mil pesos,
pionero en los programas de concursos.

Segunda etapa: la década de los 60


Los años 60 fueron la década de la irrupción y el desarrollo de la televisión
privada en la Argentina. En 1960, se crearon los tres primeros canales
privados del país: los Canales 13 y 9 de la Capital Federal y el 12 de Córdoba.
En 1961, comenzaron a transmitir el Canal 11 de Buenos Aires y,
paralelamente, el 8 de Mar del Plata y el 7 de Mendoza. A mediados de esa
década funcionaban, además de los cuatro canales porteños, alrededor de
20 canales en el interior del país, mientras que el único canal estatal era el 7,
cuya programación en esa época tuvo un carácter cultural en el sentido
clásico del término.

Si bien el desarrollo del sistema televisivo fue importante durante los 60, la
programación estaba concentrada en pocas manos, y en el interior los
canales eran subsidiarios de los canales capitalinos. Los canales del interior
se convertían en repetidoras de los de la capital, pero pagaban por ese
material y lo comercializaban a través de la publicidad.

Los canales del interior se convertían en repetidoras de los


capitalinos, pero pagaban por ese material que comercializaban.
A partir de allí, la publicidad era controlada por estos canales y
ese aporte económico quedaba dentro de la ciudad del interior a
la que pertenecía el canal. El ingreso publicitario dejaba de
entrar en una sola emisora de origen para distribuirse entre
muchas otras; este capital iba permitiendo que se formaran
conglomerados locales económicamente importantes que, a la
vez, se iban expandiendo a otros medios de difusión. (Landi,
1992, p. 163-164).

En cuanto a la producción, esta fue una etapa de crecimiento y


consolidación. Comenzaron a aparecer géneros específicos como, por
ejemplo, el humorístico, con personajes como Olmedo, Biondi, Minguito,
entre otros. También crecieron los programas musicales. Por intereses
comerciales de las discográficas, aparecieron programas de gran éxito como
El club del clan, en este caso, para jóvenes de la década del 60, y que
lanzaron músicos como Palito Ortega, Violeta Rivas, Chico Novarro, Johnny
Tedesco, entre otros.

Se realizó, también, la primera transmisión en directo desde el extranjero, en


1969, Canal 11 emitió el partido entre Estudiantes de la Plata y Nacional, por
la Copa Libertadores de América, desde el estadio Centenario, de
Montevideo.

También aparecieron los primeros noticieros modernos de la televisión


argentina, de frecuencia diaria (de lunes a viernes), con una duración que
fluctuaba entre 30 y 60 minutos y con cierta producción propia. Así comenzó
a librarse la guerra del rating entre los canales capitalinos. Durante el tramo
final de los años 60, se destacaron los almuerzos televisivos de Mirtha
Legrand.

Tercera etapa: los años 70


Durante la primera mitad de la década de los 70, hubo un auge de los
programas periodísticos: los informativos siguieron compitiendo con tres
ediciones diarias por canal y aparecieron varios programas políticos, entre los
que se destacó Tiempo nuevo, de Bernardo Neustadt.

Esta también es una década de gran éxito de los teleteatros. Las


programaciones televisivas se consolidaron y establecieron la lógica de
horarios, formatos y géneros más o menos dominantes hasta hoy. A los
géneros ya mencionados se agregaron, en un lugar destacado, los
programas ómnibus. Un hito fue Sábados circulares, conducido por Pipo
Mansera.

La última dictadura militar (1976-1983) tuvo una política estatista y mantuvo


un férreo control sobre los contenidos emitidos (censura previa, prohibición
de programas, persecuciones ideológicas, etc.). Los cuatro canales de la
Capital Federal (los más importantes del país) se repartieron entre el
Gobierno y cada una de las fuerzas armadas: Canal 7 estaba controlado por
la Presidencia de la nación; Canal 9, por el Ejército; Canal 11, por la Fuerza
Aérea; y Canal 13, por la Marina. A partir del golpe militar de 1976, la
televisión argentina se empobreció en sus contenidos y estuvo marcada por
las listas negras y el clima de persecución ideológica: no hubo mayores
novedades ni producciones con alguna cuota de imaginación. Mucho
deporte, especialmente fútbol y mucho control ideológico sobre los espacios
informativos.

En este periodo, fue introducida la televisión a color para la transmisión de la


Copa Mundial de Fútbol, de 1978. Canal 7 se transformó, entonces, en ATC
(Argentina Televisora Color) con la incorporación de una enorme y carísima
tecnología en la que invirtió la dictadura, debido a los objetivos políticos que
perseguía con la realización del Mundial. De todas maneras, la tecnología a
color solo sirvió para que el resto del mundo viera el Mundial, dado que no
había aparatos de televisión a color en Argentina; recién llegaron en 1980.

Esta etapa también está signada por la guerra de Malvinas (1982), la


televisión tuvo una importancia fundamental en la información que difundía,
ya que hizo creer a millones de argentinos que se estaba ganando la guerra,
cuando eso no era cierto. Un hito importante en ese contexto fue el
programa 24 horas por Malvinas, conducido por Cacho Fontana y Pinky
(famosos conductores del momento), que el 28 de mayo de 1982 y durante
24 horas llamaron a la solidaridad al pueblo, que donó, a través de llamados
de teléfonos, muchísimo dinero y joyas, que se dudó que llegaran a los
soldados en Malvinas.

Los 80 y los 90
La vuelta a la democracia supuso un lento camino hacia las privatizaciones,
fundamentalmente, en el Gobierno menemista. En ese periodo, se formaron
varias empresas multimedia. El diario Clarín se convirtió en el multimedio
más poderoso del país (concentra, además del diario, a la mayoría de los
diarios del interior del país, como La Voz del Interior, y es dueño de Canal 13,
Radio Mitre, Papel Prensa y la agencia de noticias DYN).

Con la llegada del color, la programación no cambió con respecto a lo que se


veía en blanco y negro. En 1982, la televisión estaba signada por la guerra de
Malvinas. En efecto, controlada por el Gobierno militar, la televisión exacerbó
el nacionalismo, promovió la actitud belicista y convalidó con desinformación
lo que los militares pretendían. Después de la derrota de Malvinas, la
dictadura militar entró en crisis y se abrió la etapa de transición democrática,
que se extendió hasta la asunción de Alfonsín en 1983.

Durante este periodo, se produce el auge de los ciclos testimoniales, en los


que se ponían en escena, en capítulos unitarios, problemas sociales más o
menos candentes con la participación de actores serios, muchos de los
cuales habían sido prohibidos en los años anteriores. Durante este período,
tuvieron altos ratings los programas políticos, entre los que se destacó
Tiempo nuevo.

Durante los primeros años del Gobierno alfonsinista, se amplió esta apertura
hacia los programas serios en televisión, sobre todo en el canal oficial, que
se destacaba por una programación cultural.
En 1986 aparecieron algunos programas novedosos para la televisión
argentina, como Yo fui testigo, que trataba sobre temas de la historia
contemporánea argentina; Semanario insólito y La noticia rebelde, que
discutía sobre la realidad con ironía.

Sobre todo, a partir de 1987, tuvieron un alto rating los programas de juegos y
concursos, especialmente, el programa de Susana Giménez.

A fines de los 80 y los 90, pueden detectarse las siguientes características en


la evolución de la programación:

1 Las comedias blancas parecen haberse constituido en ejes de


programación, tales como Amigos son los amigos y ¡Grande, pa!,
entre otras.

2 El auge de los programas cómicos, en general, de muy buen nivel,


como El mundo de Antonio Gasalla y Peor es nada.

3 Las telecomedias ocupan una franja considerable en la


programación y tienen altos niveles de rating.

4 Los programas para adolescentes producidos por Cris Morena,


como Jugate conmigo o Video Match, con Marcelo Tinelli.

5 Las telenovelas nacionales y extranjeras ocupan también un lugar


preponderante en las programaciones y se exportan muchas de
ellas a otros países latinoamericanos y europeos.
6 El avance tecnológico es liderado por Canal 13, que es el primero
en transmitir con efecto tridimensional, en producir en formato full
digital y en hacer una transmisión vía satélite en directo desde la
Antártida.

7 América 2 les da un espacio a los artistas provenientes del


underground porteño, con De la cabeza y Cha cha cha.

8 Otro aspecto importante de las programaciones es la constante


dramatización de los padecimientos de la gente en los programas
periodísticos de todo tipo: los talks shows consisten en llevar gente
al estudio para que expresen sus problemas. Este género todavía
perdura en la televisión actual.

El discurso televisivo
La televisión es “ver de lejos”, permite a infinidad de receptores presenciar el
espectáculo desde cualquier lugar y distancia, en el espacio público y
privado, y en el mismo momento de ser producido. Hermana de la radio y del
cine, con quien comparte imágenes y sonidos, se constituye en un espacio
complejo de significaciones dentro de un escenario privilegiado del discurso
social circundante.

La televisión combina los diferentes códigos y construye su discurso a través


de un mecanismo de significación que articula tres dimensiones: icónica,
indicial y simbólica. Estas características le abrieron a la televisión un camino
ilimitado en el campo de la información y la comunicación. Así, la televisión,
sobre la base de la visibilidad y la ilusión de realidad, se erige en una
institución social con un amplio espectro de posibilidades discursivas y
representativas que configuran espacios de saber y de poder.

Las representaciones icónicas (desde las pinturas rupestres hasta las


imágenes de síntesis logradas con las últimas tecnologías) persiguen la
búsqueda de la ilusión de realidad, esta lógica figurativa llega a su punto
culminante en la televisión. Dice Diego Levis:

La capacidad de la televisión para mostrar aquello que pasa,


mientras está pasando, ha contribuido a hacer del televisor una
ventana a través de la cual millones de personas en todo el
mundo se asoman a la vida (o creen hacerlo)… Una realidad
construida de interpretaciones y no de experiencias, en la cual la
lógica de lo visible relega a lo vivido. Donde lo visible está hecho
de ocultaciones, luces y sombras detrás de una pantalla,
mampara opaca que no permite ver lo que hay detrás. (1999, p.
48).

Para que la televisión sea posible, es necesario que haya imágenes, aquello
que no puede mostrarse con imágenes no es televisable. Otras
características generales son: la fragmentación —todo debe contarse en un
breve espacio de tiempo— y la espectacularización de los acontecimientos.
En general, la televisión, especialmente en los noticieros, utiliza la
perspectiva del impresionismo y la negación del discurso lingüístico analítico
y parsimonioso; los tiempos acotados del espacio televisivo llevan a construir
un lenguaje aseverativo, con niveles muy bajos de matices y la búsqueda del
impacto a través de los opuestos: bueno-malo, rico-pobre, etc. Pero casi
siempre opacando la posibilidad de reflexión. Los acontecimientos y noticias
son presentados como autosuficientes, sin explicarse con relación a otros
acontecimientos, a través de la yuxtaposición de imágenes fragmentadas.

Salvador Giner (1992), reflexiona al respecto y dice:

No es cierto que una imagen valga más que mil palabras… Hay que
preguntarse si los imperativos del formato mediático (titulares,
ritmos, caleidoscopios, fragmentación de imágenes,
impresionismo, inflación de palabras, sensacionalismo y cosmética
de la presentación) permiten realmente que mejore la conciencia
ética de la gente. Es decir, si fomentan o no su altruismo, su
inclinación por reflexionar sobre principios y consecuencias antes
de actuar. (p. 8).

El espacio discursivo, más allá de los mecanismos del soporte, está


representado por los sujetos que se hacen cargo del acto de enunciación
televisiva y que podemos clasificar como:

1 Presentadores o conductores que encarnan la figura del anfitrión, el


que hace las preguntas, el que da la palabra, el que hace la
reflexión final.

2 Los sujetos anónimos cuya identidad se desconoce o se olvida


fácilmente porque no interesa demasiado. Estos forman parte de la
estrategia del testimonio, cuya verdad es puesta a la luz mediante
las operaciones de visibilidad.

3 Las figuras públicas de fácil reconocimiento que sostienen y


legitiman la discursividad televisiva.

 Comprueba si estas características del espacio discursivo se


dan en cualquier programa televisivo con el que puedas
ejemplificarlo.

Esta clasificación deja a un lado los programas de fantasía o ficción —según


la denominación dada por Eco (1986)— que no se verifican con la realidad y,
por lo tanto, eluden el problema de la veracidad. Hoy ya no se puede hablar
taxativamente de límites entre realidad y ficción en la televisión, la veracidad
es ambigua, huelgan los ejemplos de los reality shows y los talk shows
presentados como parte de la realidad mediatizada y sospechados acerca
de su autenticidad.

Giovanni Sartori sostiene que “la TV puede mentir y falsear la verdad como
cualquier otro medio, sin embargo, la fuerza de la veracidad inherente a la
imagen hace la mentira más eficaz y, por lo tanto, más peligrosa” (1998, p.
99).

Reflexiona sobre lo que Sartori enuncia. ¿Dónde está la fuerza de la


veracidad en televisión?

Hoy, a nadie le extraña que la televisión sea el espacio para las peleas entre
matrimonios o vecinos, para juicios de escala menor con juez incluido, hasta
de intentos de suicidios en vivo y en directo. Hoy la televisión se constituye
en frontera entre la vida cotidiana de algunos (hacedores del espectáculo) y
los otros, los que observan desde el otro lado de la pantalla.

 ¿Hace esto más creíble y confiable a la televisión? ¿Qué ocurre


con esa credibilidad cuando se erige en mediadora de la opinión
pública para decidir el futuro de un país (campañas electorales,
debates políticos, denuncias de corrupción, etc.)?

Ahora bien, a pesar de la fragmentariedad, el acceso masivo a los


dispositivos comunicativos que la televisión proporciona la convierte en una
vidriera necesaria para que los sujetos públicos (políticos, gente del
espectáculo, etc.) sean reconocidos y escuchados, y así se convierten en
necesarios mediadores de la enunciación televisiva.

Los medios masivos en general y la televisión en particular han bloqueado el


espacio público y modificado la vida política, sometida a la
espectacularización, al punto que podríamos decir que no hay política sin
medios. El político busca una identidad estratégica a través de múltiples
presentaciones de sí mismo en una relación dialéctica con los intereses de
los presentadores, pues la instalación de los políticos en la televisión está
estrechamente vinculada a las características propias de la práctica
periodística.

Tanto en la señal de aire como en la de cable, hay un número significativo de


programas de mediación política, categorizados como de opinión o de
análisis. La mayoría de ellos —con algunas variantes— se conforman con un
periodista presentador, un grupo de periodistas de apoyo (en general,
especialistas en algún tema) e invitados, figuras públicas o anónimas, en un
cruce de voces que desembocan en un cierre, ajustado por los tiempos
televisivos, donde el anfitrión recoge, selecciona y utiliza las mencionadas
voces para presentar su punto de vista sobre el tema tratado.

Dentro de las variantes, tenemos aquellos que realizan (no excluyente de los
anteriores) investigaciones a través de cámaras ocultas y testimonios in situ,
como nuevas maneras de la visibilidad televisiva que favorecen a la emoción
del receptor.
En general, la cultura de la imagen creada por la primacía de lo
visible es portadora de mensajes “candentes” que agitan
nuestras emociones, encienden nuestros sentimientos, excitan
nuestros sentidos y, en definitiva, nos apasionan. Apasionarse
es implicarse, hacer participar, crear sinergias “simpáticas.”
(Sartori, 1998, p. 115).

Les recomiendo ver el video producido por Canal Encuentro: “En el Medio:
La televisión”. Allí podrán ver y escuchar a productores de televisión que
cuentan las características del medio en la actualidad.

Video 1: En el Medio II: La televisión


Fuente: Jon Gieco. (28 de agosto de 2013). En el Medio II: La televisión [Video de YouTube]. Recuperado de

https://youtu.be/40WCkvXdkU0

C O NT I NU A R
Lección 2 de 3

Referencias

Eco, U. (1986). La estrategia de la ilusión. ES: Penguin Random House.

Giner, S. (1992). La inocencia mediática. Notas sobre una fantasía. Revista


TELOS: Cuadernos de comunicación, tecnología y sociedad, (31)1.
Recuperado de
https://telos.fundaciontelefonica.com/archivo/numero031/la-inocencia-
mediatica-notas-sobre-una-fantasia/

[Imagen sin título sobre misiones satelitales]. (s. f.). Recuperado de


https://intainforma.inta.gob.ar/satelites-argentinos-brindan-nuevos-
servicios-al-agro/

[Imagen sin título sobre satélites]. (s. f.). Recuperado de


https://www.ehu.eus/es/web/rf-microondas/home

Ingrassia, V. (2 de octubre de 2020). Un viaje a 5 km/h: cómo fue el operativo


que llevó al satélite argentino Saocom a uno de los aviones más grandes del
mundo. Infobae. Recuperado de
https://www.infobae.com/salud/ciencia/2020/02/21/un-viaje-a-solo-5-kmh-
como-fue-el-operativo-que-llevo-al-satelite-argentino-saocom-a-uno-de-los-
aviones-mas-grandes-del-mundo/

Landi, O. (1992). Medios. Transformación cultural y política. Buenos Aires, AR:


Legasa.

Levis, D. (1999). La pantalla oblicua. Buenos Aires, AR: La Crujía.

Ley 19798. (1972). Ley Nacional de Telecomunicaciones. Poder Ejecutivo


Nacional. Recuperado
http://servicios.infoleg.gob.ar/infolegInternet/anexos/30000-
34999/31922/texact.htm

Lipfert, K. (1940). La televisión. Buenos Aires, AR: Espasa Calpe Argentina.

Sartori, G. (1998). Homo videns. La sociedad teledirigida. Madrid, ES: Taurus.

Verón, E. (24 de octubre de 1991). Una mirada más certera al


comportamiento de los individuos frente al televisor: zapping, zipping, flipping,
grazing. Clarín. Recuperado de
https://issuu.com/ele_arg/docs/zapping_zipping_flipping_grazing_cl

C O NT I NU A R
Lección 3 de 3

Revisión del módulo

Hasta acá aprendimos

Origen y desarrollo de los medios de comunicación. Medios gráficos



El invento más importante para la posterior aparición de los medios masivos
de comunicación fue la imprenta, atribuida a Juan G. Gutenberg, a mediados
del 1400. Este sistema fue la base de la impresión tipográfica, condición que
permitió la posterior aparición y florecimiento de la comunicación masiva.

Origen y desarrollo de los medios de comunicación. Cine



El cine se constituyó en el arte por excelencia del siglo XX. Industria, comercio
y espectáculo, además de arte, son algunas de las principales dimensiones
del cine.
El cine siempre es narrativo en una de sus múltiples dimensiones, aunque,
dentro de alguna corriente, se pretendía que no lo fuera. Es también una
técnica de difusión, un medio de información, parte de la socialización del
hombre de estos dos siglos, con sus normas y valores implícitos y explícitos.
Arte y espectáculo, fábrica de mitos, documento histórico de la época y de la
sociedad en las que nace.

Origen y desarrollo de los medios de comunicación. La radio



Jorge Luis Borges dijo allá por los años 60 que los argentinos tenemos la
virtud de ser “fácilmente cosmopolitas”, de interesarnos espontáneamente
por lo que pasa en el mundo. En efecto, hacia 1923 —nada más que cuatro
años después del surgimiento de la primera emisora del mundo, ya podía
hablarse en Argentina de la “locura de la radio”. La transmisión inaugural se
había realizado el 27 de agosto de 1920. En esa célebre ocasión, el
otorrinolaringólogo Enrique Susini y un grupo de colaboradores emitieron,
desde la azotea del teatro Coliseo, la representación de la ópera Parsifal, de
Richard Wagner, por lo que se les llamó “los locos de la azotea”. Ellos no
imaginaban que el nuevo divertimento tecnológico se convertiría, en poco
tiempo, en el mayor competidor de la prensa gráfica.

Origen y desarrollo de los medios de comunicación. La televisión



Es importante conocer algunas características tecnológicas de la televisión
que nos permitirán distinguirla de los demás sistemas de comunicación en
general y de los audiovisuales en particular, como cine, video, etcétera. Con
estos últimos solo comparte el doble código verbal-sonoro y visual, ya que
sus modos de producción, circulación y consumo son totalmente diferentes.
Por ejemplo, el cine se ha consagrado, fundamentalmente, a la producción de
relatos de ficción y a su difusión en lugares públicos, mientras que la
televisión se ha transformado en el gran productor de la actualidad pública,
de los acontecimientos como realidad en constante devenir, y su difusión se
concentra en el ámbito privado, cotidiano y familiar.

C O NT I NU A R

También podría gustarte