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SERIE DE “TEMAS ENSENCIALES PARA RELACIONARNOS CON DIOS”

JUSTIFICACIÓN.
¡Buenas noticias! En Cristo tenemos las Solución a
nuestros pecados.
Bosquejo.
La salvación en el evangelio de Cristo (3:21–5:21)

La salvación mediante la obra de Cristo y la fe en él (3:21–31)

Prueba del argumento paulino en los héroes del AT (4:1–21)

La fe en la resurrección de Jesucristo se tomará en cuenta


como justicia (4:22–25)

Dos sectores en la humanidad: el de quienes están en Adán y


el de quienes están en Cristo (5:1– 21)

Cristo sufrió nuestro castigo


21
Pero ahora, tal como se prometió tiempo atrás en los
escritos de Moisés y de los profetas,[a] Dios nos ha
mostrado cómo podemos ser justos ante él sin cumplir
con las exigencias de la ley. 22 Dios nos hace justos a sus
ojos cuando ponemos nuestra fe en Jesucristo. Y eso es
verdad para todo el que cree, sea quien fuere.
23
Pues todos hemos pecado; nadie puede alcanzar la
meta gloriosa establecida por Dios. 24 Sin embargo, en su
gracia, Dios gratuitamente nos hace justos a sus ojos por
medio de Cristo Jesús, quien nos liberó del castigo de
nuestros pecados. 25 Pues Dios ofreció a Jesús como el
sacrificio por el pecado. Las personas son declaradas
justas a los ojos de Dios cuando creen que Jesús sacrificó
su vida al derramar su sangre. Ese sacrificio muestra que
Dios actuó con justicia cuando se contuvo y no castigó a
los que pecaron en el pasado, 26 porque miraba hacia el
futuro y de ese modo los incluiría en lo que llevaría a cabo
en el tiempo presente. Dios hizo todo eso para demostrar
su justicia, porque él mismo es justo e imparcial, y a los
pecadores los hace justos a sus ojos cuando creen en
Jesús.
27
¿Podemos, entonces, jactarnos de haber hecho algo
para que Dios nos acepte? No, porque nuestra libertad de
culpa y cargo no se basa en la obediencia a la ley. Está
basada en la fe. 28 Así que somos hechos justos a los ojos
de Dios por medio de la fe y no por obedecer la ley.
29
Después de todo, ¿acaso Dios es solo el Dios de los
judíos? ¿No es también el Dios de los gentiles? Claro que
sí. 30 Hay solo un Dios, y él hace justas a las personas—tanto
a los judíos como a los gentiles—[b] únicamente por medio
de la fe. 31 Entonces, si hacemos énfasis en la fe, ¿eso
significa que podemos olvidarnos de la ley? ¡Por supuesto
que no! De hecho, solo cuando tenemos fe cumplimos
verdaderamente la ley.
La fe de Abraham
4 Humanamente hablando, Abraham fue el fundador de
nuestra nación judía. ¿Qué descubrió él acerca de llegar a
ser justo ante Dios? 2 Que si sus buenas acciones le
hubieran servido para que Dios lo aceptara, habría tenido
de qué jactarse; pero esa no era la forma de actuar de
Dios. 3 Pues las Escrituras nos dicen: «Abraham le creyó a
Dios, y Dios lo consideró justo debido a su fe»[c].
4
Cuando la gente trabaja, el salario que recibe no es un
regalo sino algo que se ha ganado; 5 pero la gente no es
considerada justa por sus acciones sino por su fe en Dios,
quien perdona a los pecadores. 6 David también habló de
lo mismo cuando describió la felicidad de los que son
declarados justos sin hacer esfuerzos para lograrlo:
7
«Oh, qué alegría para aquellos
a quienes se les perdona la desobediencia,
a quienes se les cubren los pecados.
8
Sí, qué alegría para aquellos
a quienes el SEÑOR les borró el pecado de su cuenta»[d].
9
Ahora bien, ¿es esta bendición solamente para los judíos
o es también para los gentiles[e] incircuncisos?[f] Como
venimos diciendo, Dios consideró a Abraham justo
debido a su fe. 10 ¿Pero cómo sucedió esto? ¿Se le
consideró justo solo después de ser circuncidado o fue
antes? ¡Es evidente que Dios aceptó a Abraham antes de
que fuera circuncidado!
11
La circuncisión era una señal de que Abraham ya tenía
fe y de que Dios ya lo había aceptado y declarado justo
aun antes de que fuera circuncidado. Por lo tanto,
Abraham es el padre espiritual de los que tienen fe pero
no han sido circuncidados. A ellos se les considera justos
debido a su fe. 12 Y Abraham también es el padre espiritual
de los que han sido circuncidados, pero solo si tienen la
misma clase de fe que tenía Abraham antes de ser
circuncidado.
13
Obviamente, la promesa que Dios hizo de dar toda la
tierra a Abraham y a sus descendientes no se basaba en la
obediencia de Abraham a la ley sino en una relación
correcta con Dios, la cual viene por la fe. 14 Si la promesa
de Dios es solo para los que obedecen la ley, entonces la
fe no hace falta y la promesa no tiene sentido. 15 Pues la ley
siempre trae castigo para los que tratan de obedecerla.
(¡La única forma de no violar la ley es no tener ninguna ley
para violar!).
16
Así que la promesa se recibe por medio de la fe. Es un
regalo inmerecido. Y, vivamos o no de acuerdo con la ley
de Moisés, todos estamos seguros de recibir esta promesa
si tenemos una fe como la de Abraham, quien es el padre
de todos los que creen. 17 A eso se refieren las Escrituras
cuando citan lo que Dios le dijo: «Te hice padre de muchas
naciones»[g]. Eso sucedió porque Abraham creyó en el
Dios que da vida a los muertos y crea cosas nuevas de la
nada.
18
Aun cuando no había motivos para tener esperanza,
Abraham siguió teniendo esperanza porque había creído
en que llegaría a ser el padre de muchas naciones. Pues
Dios le había dicho: «Esa es la cantidad de descendientes
que tendrás»[h]. 19 Y la fe de Abraham no se debilitó a pesar
de que él reconocía que, por tener unos cien años de
edad, su cuerpo ya estaba muy anciano para tener hijos,
igual que el vientre de Sara.
20
Abraham siempre creyó la promesa de Dios sin vacilar.
De hecho, su fe se fortaleció aún más y así le dio gloria a
Dios. 21 Abraham estaba plenamente convencido de que
Dios es poderoso para cumplir todo lo que promete. 22 Y,
debido a su fe, Dios lo consideró justo. 23 Y el hecho de
que Dios lo considerara justo no fue solo para beneficio
de Abraham, sino que quedó escrito 24 también para
nuestro beneficio, porque nos asegura que Dios nos
considerará justos a nosotros también si creemos en él,
quien levantó de los muertos a Jesús nuestro Señor. 25 Él
fue entregado a la muerte por causa de nuestros pecados,
y resucitado para hacernos justos a los ojos de Dios.
La fe produce alegría
5 Por lo tanto, ya que fuimos hechos justos a los ojos de
Dios por medio de la fe, tenemos paz[i] con Dios gracias a
lo que Jesucristo nuestro Señor hizo por
nosotros. 2 Debido a nuestra fe, Cristo nos hizo entrar en
este lugar de privilegio inmerecido en el cual ahora
permanecemos, y esperamos con confianza y alegría
participar de la gloria de Dios.
3
También nos alegramos al enfrentar pruebas y
dificultades porque sabemos que nos ayudan a
desarrollar resistencia. 4 Y la resistencia desarrolla firmeza
de carácter, y el carácter fortalece nuestra esperanza
segura de salvación. 5 Y esa esperanza no acabará en
desilusión. Pues sabemos con cuánta ternura nos ama
Dios, porque nos ha dado el Espíritu Santo para llenar
nuestro corazón con su amor.
6
Cuando éramos totalmente incapaces de salvarnos,
Cristo vino en el momento preciso y murió por nosotros,
pecadores. 7 Ahora bien, casi nadie se ofrecería a morir
por una persona honrada, aunque tal vez alguien podría
estar dispuesto a dar su vida por una persona
extraordinariamente buena; 8 pero Dios mostró el gran
amor que nos tiene al enviar a Cristo a morir por nosotros
cuando todavía éramos pecadores. 9 Entonces, ya que
hemos sido hechos justos a los ojos de Dios por la sangre
de Cristo, con toda seguridad él nos salvará de la
condenación de Dios. 10 Pues, como nuestra amistad con
Dios quedó restablecida por la muerte de su Hijo cuando
todavía éramos sus enemigos, con toda seguridad
seremos salvos por la vida de su Hijo. 11 Así que ahora
podemos alegrarnos por nuestra nueva y maravillosa
relación con Dios gracias a que nuestro Señor Jesucristo
nos hizo amigos de Dios.
Comparación entre Adán y Cristo
12
Cuando Adán pecó, el pecado entró en el mundo. El
pecado de Adán introdujo la muerte, de modo que la
muerte se extendió a todos, porque todos pecaron. 13 Es
cierto, la gente ya pecaba aun antes de que se entregara
la ley; pero no se le tomaba en cuenta como pecado,
porque todavía no existía ninguna ley para violar. 14 Sin
embargo, desde los tiempos de Adán hasta los de Moisés,
todos murieron, incluso los que no desobedecieron un
mandamiento explícito de Dios como lo hizo Adán. Ahora
bien, Adán es un símbolo, una representación de Cristo,
quien aún tenía que venir; 15 pero hay una gran diferencia
entre el pecado de Adán y el regalo del favor inmerecido
de Dios. Pues el pecado de un solo hombre, Adán, trajo
muerte a muchos; pero aún más grande es la gracia
maravillosa de Dios y el regalo de su perdón para muchos
por medio de otro hombre, Jesucristo; 16 y el resultado del
regalo del favor inmerecido de Dios es muy diferente de
la consecuencia del pecado de ese primer hombre. Pues
el pecado de Adán llevó a la condenación, pero el regalo
de Dios nos lleva a ser hechos justos a los ojos de Dios, a
pesar de que somos culpables de muchos
pecados. 17 Pues el pecado de un solo hombre, Adán, hizo
que la muerte reinara sobre muchos; pero aún más grande
es la gracia maravillosa de Dios y el regalo de su justicia,
porque todos los que lo reciben vivirán en victoria sobre
el pecado y la muerte por medio de un solo hombre,
Jesucristo.
18
Así es, un solo pecado de Adán trae condenación para
todos, pero un solo acto de justicia de Cristo trae una
relación correcta con Dios y vida nueva para todos. 19 Por
uno solo que desobedeció a Dios, muchos pasaron a ser
pecadores; pero por uno solo que obedeció a Dios,
muchos serán declarados justos.
20
La ley de Dios fue entregada para que toda la gente se
diera cuenta de la magnitud de su pecado, pero mientras
más pecaba la gente, más abundaba la gracia maravillosa
de Dios. 21 Entonces, así como el pecado reinó sobre
todos y los llevó a la muerte, ahora reina en cambio la
gracia maravillosa de Dios, la cual nos pone en la relación
correcta con él y nos da como resultado la vida eterna por
medio de Jesucristo nuestro Señor.

Footnotes

a. 3:21 En griego en la ley y los profetas.


b. 3:30 En griego a los circuncisos y a los incircuncisos.
c. 4:3 Gn 15:6.
d. 4:7-8 Sal 32:1-2 (versión griega).
e. 4:9a Gentil[es], que no es judío.
f. 4:9b En griego ¿es esta bendición solamente para los circuncisos o es también
para los incircuncisos?
g. 4:17 Gn 17:5.
h. 4:18 Gn 15:5.
i. 5:1 Algunos manuscritos dicen tengamos paz.

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