La Tortuga y el Arcoíris
Había una vez, en un tranquilo estanque rodeado de frondosos árboles y flores de todos los colores,
una tortuga llamada Tilly. Tilly era una tortuga pequeña y curiosa que adoraba la lluvia. Siempre
que caían gotas del cielo, se asomaba a la superficie del agua para ver el espectáculo.
Un día, después de una intensa lluvia, un hermoso arcoíris apareció en el cielo. Tilly, fascinada por
los colores brillantes, decidió que quería llegar hasta el arcoíris y descubrir de dónde venían todos
esos colores. Habló con su mejor amigo, el pato Pipo, para pedirle ayuda.
"Pipo, ¿me acompañarías a buscar el arcoíris?" preguntó Tilly con entusiasmo.
"¡Claro que sí, Tilly! Vamos a encontrarlo juntos," respondió Pipo alegremente.
Los dos amigos comenzaron su aventura, nadando y caminando por el bosque. En su camino, en-
contraron a varios animales que también estaban maravillados por el arcoíris. La mariposa Bella les
dijo que los colores del arcoíris venían de un lugar mágico al final del cielo. El búho Sabio les sugi-
rió seguir el camino de la luz hasta llegar a una colina alta.
Guiados por los consejos de sus amigos, Tilly y Pipo llegaron a la colina más alta del bosque. Desde
allí, podían ver el arcoíris más cerca que nunca. Subieron con cuidado y, al llegar a la cima, encon-
traron una sorpresa increíble: el pie del arcoíris tocaba una pequeña laguna cristalina, que parecía
hecha de pura magia.
Al acercarse a la laguna, una suave voz les habló. Era el Guardián del Arcoíris, una figura luminosa
y amable. "Bienvenidos, Tilly y Pipo. Han llegado al final del arcoíris, un lugar donde los sueños se
vuelven realidad y los colores viven en armonía."
Tilly, emocionada, le preguntó al Guardián si podían llevar un poco de los colores del arcoíris de re-
greso al estanque para compartir con todos los animales del bosque.
El Guardián sonrió y dijo: "Por supuesto, pequeños amigos. Aquí tienen una bolsita mágica que
contiene los colores del arcoíris. Úsenla con sabiduría y compartan la alegría con todos."
Tilly y Pipo agradecieron al Guardián y regresaron felices al estanque. Al llegar, abrieron la bolsita
mágica y, de repente, el estanque y todo el bosque se llenaron de colores brillantes y hermosos. Los
animales se reunieron, maravillados por el espectáculo, y celebraron juntos la belleza del arcoíris.
Desde ese día, cada vez que llovía y aparecía un arcoíris, los animales recordaban la aventura de Ti-
lly y Pipo y la magia que trajeron al bosque. Y así, el estanque se convirtió en el lugar más alegre y
colorido de todos.
Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.